Aclaración: Los personajes de Masashi Kishimoto no me pertenecen… aunque definitivamente, haré a Sasuke todo mío. XD
Dai Emi Fiction SasuSaku Presenta:
"Príncipe Oscuro"
3
La verdad.
Sakura sintió sus labios duros y calientes.
Ni siquiera tuvo tiempo de pestañear, de un momento a otro, Sasuke le pegó los labios con brutalidad a los suyos. Instintivamente intentó empujarle poniendo sus manos sobre su pecho, tratando de apartarlo, pero sólo consiguió que él la agarrara con fuerza de la espalda, para atraerla más hacia sí. Sé quedó completamente perdida al sentir la calidez de su cuerpo rodeándola, se estremeció de pies a cabeza; sus manos de hombre pegadas a su espalda, y aquellos labios, que si primero se mostraron bruscos y rudos, ahora no ejercían tanta presión y le besaban con pasión… al intentar respirar entreabrió su boca, escuchó un leve sonido gutural del hombre… y se quedó sin aliento. Sasuke introdujo su lengua, la pelirosa experimentó una súbita sacudida de placer al sentirla moviéndose con suavidad, rosando la suya, degustando su sabor. Sintió que el mundo era un furioso tornado girando alrededor de ambos en una oleada de deseo como nunca antes experimentó. Su cerebro dejó de funcionar correctamente, y sin pensarlo, se dejó llevar por aquel intenso beso, cerró los ojos.
Se embriagó en la dulzura de su aliento y en el sabor a whisky de su lengua. Sintió la ligeramente áspera barbilla del azabache sobre la suavidad de su propia piel y aquel enloquecedor calor masculino sobre su tibio cuerpo.
No pudo evitarlo. Se rindió al poder de su raptor y a la intensidad de su abrazo. Su voluntad se derrumbó por completo al sentir sus manos acariciándole la espalda desnuda, enloqueciéndola.
Nunca la habían besado antes… y jamás de aquella manera increíble e irresistible.
De forma inconsciente abrió más sus labios, ofreciéndose completamente y gozando el glorioso placer de su boca. No sabía lo que hacía, pero aquello era un gozo violento. Una dulce agonía que abrazaba su cuerpo haciéndola temblar de placer.
Le pasó los brazos alrededor del cuello, como si quisiera pegarlo más y más, como si pensara que él y sólo él pudiera proporcionarle el aire que necesitaba para respirar, como si él fuera el único que pudiese mantenerla con vida...
"Con vida… él… ¡¿él?! ¡¿Qué?!"
Sólo entonces pudo darse cuenta de lo que estaba haciendo.
Con un gemido ahogado se apartó violentamente de él, mirándolo horrorizada con el aliento contenido. Echó atrás la mano derecha para tomar buen impulso y le propinó una estridente bofetada.
El rostro del azabache se giró con brusquedad al recibir tan tremendo impacto, volvió a mirarla, atónito, llevando una de sus manos a la zona ardida.
—¡Asqueroso pervertido! ¡¿Cómo se atreve a besarme?! —exclamó Sakura, sintiendo su mano adolorida— ¡Soy una mujer casada! —le espetó.
Con eso, él pareció recuperar su expresión gélida y su humor tétrico.
—Entiéndalo de una vez, Usted no está casada. Ya empiezo a hartarme bastante de esta discusión estúpida… pero no se preocupe, todo ha terminado. —dijo él con expresión vacía, bajando su mano y mirándole a los ojos— El beso ha sido una manera de conseguir una respuesta a una pregunta que tenía…
Sakura le miró con odio, estrechó los párpados.
—¿Cuál pregunta? —interrogó, mirándole con hostilidad. Sasuke se cruzó de brazos.
—Si Usted sabía o no que Sasori estaba casado. Ya veo que no. De lo contrario, habría intentado seducirme… pero con ese beso tan torpe me ha convencido.
"¡¿Torpe?!"
Se dijo ella con las mejillas encendidas, tratando de recuperar el aliento y de controlar sus crecientes ganar de abofetearle de nuevo… de no ser porque le dolía bastante la mano, lo hubiese hecho. ¡Torpe! ¡¿Pues qué esperaba?! Era normal que ella fuera inexperimentada, siendo que aquel… había sido su primer beso. Su rabia aumentó al pensar en eso, y a la vez, le dejó una sensación de desolación y frustración.
De adolescente, había soñado con aquella experiencia utópica e idílica del primer beso de amor. Mas tarde, a los veinte, abrumada por su situación familiar, no se había preocupado por salir con chicos. Sí, costaba creerlo, pero aún ahora, a sus veinticinco años, era virgen. Una virgen que ningún hombre había besado antes… ni siquiera Sasori.
Pero eso era algo que no le iba a decir a Sasuke, sólo terminaría humillándola más.
—Ahora veo que no es culpable de ningún delito… salvo de ser una ingenua. —le espetó el azabache con una media sonrisa arrogante.
"¡¿Ingenua?!"
Aunque… sí, probablemente lo fuera. Sentía los labios inflamados, y aun estaba mareada por la explosiva sensación.
¿Qué le había pasado? ¿Cómo había permitido que eso sucediera? ¡¿Cómo había consentido, lo que era más, correspondido así a aquel beso, rendirse a él?!
—No se atreva a tocarme otra vez. —le dijo, apretando los puños y mirándolo con ira.
Sasuke estrechó los párpados y le miró con malicia.
—No se preocupe… no lo haré. —murmuró, insinuante.
La pelirosa apartó la mirada, sintiendo un nudo en la garganta al ver aquellos ojos cargados de deseo. Percibía aun la electricidad que había hecho estremecer su ser entero cuando él le besó. Lo odiaba. Realmente lo odiaba, pero no tanto como se odiaba a sí misma en ese instante.
—Lo digo en serio. Si intenta besarme de nuevo… lo mataré. —advirtió, furiosa.
—Hmp. —hizo él, alzando una ceja y sonriendo divertido— ¿Me está amenazando? —preguntó con tono de burla.
—Sí. —contestó ella con rotundidez.
Parecía una estupidez de las más grandes por su parte el amenazar a un millonario despiadado cuando se hallaba atrapada en su avión, pero se sentía tan indignada y humillada tras aquel beso, que además él había calificado de "torpe", que no estaba en condiciones de pensar con sensatez.
Sasuke soltó una pequeña carcajada.
—Esta bien, le doy mi palabra. —dijo, con una sonrisa irónica— No volveré a besarla… —hizo una pausa y la miró con malicia y pasión incendiaria, sonrió de medio lado— A menos que Usted me lo pida. —culminó.
—Me parece bien. —tajó ella, ácida, y muy enojada— Nunca lo haría. —añadió, mirándole con desprecio.
El azabache la observó de nuevo inexpresivo, se apartó de ella y se sentó nuevamente, tomó su copa de Whisky y la bebió de un sorbo. Presionó el botón del intercomunicador y apareció al instante una de las azafatas. Sasuke le entregó la copa vacía, y sin mirarle, dijo:
—La Señorita Haruno está cansada. Acompáñala al dormitorio. —le ordenó. Sakura le miró indignada.
—¡A su dormitorio, seguro! —exclamó, apretando el puño— Debería haber imaginado que todo era un simple truco suyo…
—No tiene nada qué temer. Yo me quedaré aquí… ya me he fastidiado bastante por ahora. Vaya a descansar. Aterrizaremos en unas horas. —dijo él sin el menor indicio de mentira en su voz. La pelirosa le observó con desconfianza unos cuantos segundos más, finalmente se volvió y siguió a la aeromoza.
Una vez en aquel pequeño cuarto privado, ubicado en la parte posterior del avión, Sakura se dejó caer en un acolchonado asiento, echándose encima una manta que la azafata le había dado, y se puso a observar la oscuridad de la tranquila noche a través de la ventanilla.
Negra noche. Tanto como él.
Rememoró el placer que, muy a pesar suyo, había experimentado con el beso de aquel hombre. Había sido inenarrable. Y lo odiaba por eso.
Trató de pensar en otra cosa.
Su familia estaría muy intranquila… ya podía imaginarse a sus padres histéricos, a Naruto totalmente desesperado, aquel idiota hiperactivo rubio era como su hermano; sus amigos… Sasori quizá estaría llorando, buscando su cuerpo vestido de fino blanco en el fondo del foso del castillo.
"Sasori…"
Deseó con toda su alma que hubiera llamado a la policía. Cerró los ojos y se imaginó por un instante el avión aterrizando en Grecia, y a una brigada completa de policías esperándoles para detener al infame de Sasuke Uchiha y meterle en una putrefacta prisión como se merecía. A su esposo recibiéndola con los brazos abiertos y lágrimas de felicidad, estrujándola con amor contra su regazo, consolándola, diciendo que aquella pesadilla había acabado y que ya nada volvería a separarlos nunca jamás.
Cansada y triste, se acurrucó en el asiento, imaginándose los castigos bien merecidos que recibiría el hombre que la había secuestrado, hasta que, vencida por el sueño, se quedó dormida.
-.-.-Tiempo-.-.-
Se despertó sobresaltada al sentir una mano en el hombro que le sacudía con suavidad. Abrió los ojos, Sasuke estaba de pie a su lado. El avión había aterrizado. Esperanzada, miró por la ventanilla, descubriendo decepcionada que se hallaban en una pista totalmente desierta junto al mar, aun de noche, no había coches con luces intermitentes ni sirenas de policía. Suspiró con pesadez y abatimiento.
—No voy a salir de este avión. —dijo a media voz, sin ocultar su decepción, al ver que el azabache le tendía la mano.
—Estará mucho más cómoda en mi casa que aquí.
—Gracias, pero no tengo intenciones de salir de este sitio. —replicó ella, cruzándose de brazos y desviando la mirada.
Sasuke rodó los ojos, aquella mujer sí que era una terca, y ya estaba harto de discutir por un día… así que pensó una solución rápida.
—¿Está segura? ¿No le gustaría hablar por teléfono con su novio? —preguntó él, recalcando la palabra novio.
—¿Se refiere Usted a mi marido? —replicó ella, reticente a darle la razón al pelinegro. Él soltó un bufido hastiado.
—Veo que es una gran testaruda. —le dijo con un suspiro malhumorado.
—Creo que eso es mutuo. —contestó ella sin el menor interés, frotándose los ojos. Estaba muy cansada aun. Tenía aquel pensamiento tortuoso de lo preocupados que todos estarían por ella… debería avisarles por lo menos lo ocurrido y que estaba bien para tranquilizarlos un poco. Miró fijamente a su captor.
—¿Me da su palabra de que no intentara hacerme daño?
—Hmp. Yo nunca le haría daño a una delicada mujer… —contestó él de manera sarcástica, frotándose la mejilla con la mano.
—Un prisionero tiene derecho a defenderse. —justificó ella a modo de disculpa arrogante.
—No esperaba menos de Usted.
Lo vio a los ojos, ya no estaba aquella intensidad ni aquel fuego en su mirada, pero aun así, ella sintió que había un extraño sentimiento entre ambos que no acertaba a comprender.
Echaba de menos a Sasori. Era tan agradable y encantador, y también predecible… Aunque a veces no la escuchase, siempre tenía un elogio para ella. A veces, la hacía sentir un poco incómoda, siempre mirándola con tanto afecto y diciéndole una y mil veces que era perfecta. Ella sabía que no lo era. Pero se decía a sí misma que tenían mucho tiempo por delante para que él llegase a conocerla y comprenderla mejor.
Y no. De ningún modo iba a permitir que Sasuke pusiera en duda la integridad de Sasori. No podía confiar en las palabras de aquel hombre despiadado que la había secuestrado, del enemigo de su esposo, del hombre que se había atrevido a humillarla, despojarla de sus ropas y besado en contra de su voluntad.
Todo lo que Sasuke le había contado no era más que una vil y sucia mentira.
Tenía que serlo.
Tenía que seguir confiando en Sasori. Él la salvaría y demostraría que ella era su esposa legal. Su única y verdadera esposa.
Sakura se puso de pie con mucho cuidado, sujetando con las manos su vestido de novia medio roto.
—Espero que por su bien cumpla su palabra de no hacerme daño. —advirtió.
—Puede estar tranquila.
El azabache le apartó con delicadeza el cabello del rostro, y luego le tendió la mano amablemente. Ella ni siquiera se dignó a mirarla. Pasó por su lado majestuosamente, como si llevara aun la diadema de diamantes en la cabeza. Como una baronesa en el exilio.
A duras penas consiguió llegar a la puerta del avión y luego bajar la escalerilla. La cola de su vestido era un pesado lastre que tenía que arrastrar. Sasuke le siguió de cerca, vigilándola por si acaso intentaba algo estúpido o por si perdía el equilibrio.
Al lugar arribaron un par de coches del color favorito de aquel hombre. Un conductor de uniforme al pie de un elegante Bentley le abrió la puerta al llegar. La pelirosa se quedó tiesa frente al auto, no quería entrar.
El azabache no se anduvo con rodeos.
—Si es tan amable… —dijo, poniéndole la mano delicadamente en la espalda y empujándole un poco para que se metiera en el auto. Ella se estremeció al contacto, como si le hubiesen quemado la piel con hierro candente. Entró finalmente en el coche. Él pasó después y se sentó a su lado en silencio.
El vehículo enfiló una carretera paralela a la costa. Sakura se asomó por la ventanilla y vio la luz de la luna reflejada sobre las oscuras aguas del mar.
—¿Estamos cerca de Atenas? —preguntó ella para romper el incómodo silencio.
—Estamos en una isla del Egeo. —respondió él, pasivo.
—¿Qué isla?
—La mía. —Sakura se sobresaltó al escuchar aquello, se volvió hacia él para mirarle con asombro.
—¿Tiene una isla? —exclamó ella, sorprendida. Él le observó inexpresivo.
—Tengo varias. —la mueca de asombro de la pelirosa se acrecentó.
—¿Y para qué necesita Usted tener tantas islas? —balbuceó.
—Se las presto a mis amigos para que puedan descansar tranquilamente sin sentirse acosados por los reporteros de la prensa y la televisión. —respondió él escuetamente. Sakura soltó el aire ruidosamente por la boca.
—Y así pueden estar a solas con sus amantes ¿no?
Él no respondió. Se limitó a encogerse de hombros.
Sakura volvió a mirarle con desdén y se cruzó de brazos. ¿Qué otra cosa podía esperar de un hombre sin moral como él?
—¿Y cuantas islas tiene Usted? ¿O ya han perdido la cuenta? —interrogó ella con ironía.
—Ahora sólo tres. La cuarta la intercambié hace tiempo por un palacio en Estambul. —respondió Sasuke como sin nada, ignorando el tono de ella.
—Claro. —dijo, asombrada, pensando que lo más parecido que ella había hecho era intercambiar su lonche por otro en la escuela, cuando era una niña— Entiendo que debe ser rutina hacer ese clase de negocios…
Sasuke volvió a encogerse de hombros.
—Ya tenía ganas de deshacerme de esa isla. —respondió incipiente.
—Es comprensible. —dijo Sakura exagerando el tono y moviendo una de sus manos con gesto de displicencia— Tener tantas islas privadas en Grecia debe resultar aburrido. Yo he vendido recientemente las mías para adquirir unos salones de té japoneses. —dijo con alto sarcasmo y como quien no quiere la cosa.
El azabache esbozó una amarga sonrisa al tiempo que movía la cabeza con gesto de resignación. Suspiró.
—Yo crecí en esa isla. Mi abuelo fue pescador. Pero incluso después de morir mis abuelos y haber levantado una gran mansión sobre el terreno de su vieja cabaña, nunca quise volver allí. —contó él, la pelirosa pudo notar un pequeño deje de melancolía en sus ojos que desapareció en cuestión de instantes.
¡Vaya! ¡Sasuke había sido pobre una vez!
Por un momento, creyó sentir cierta simpatía hacia él, pero enseguida se repuso.
—Me da Usted asco. —le dijo ella con acritud— Con sus islas privadas, viajando por el mundo con su propio jet y secuestrando a mujeres casadas… —miró por la ventanilla del coche— ¿Por qué no estamos aquí y no en su nuevo y flamante palacio turco? —preguntó con ironía.
—La he traído aquí porque aquí está mi casa. —respondió él de nuevo inexpresivo.
La pelirosa dio un respingo al oírlo.
—¿Su casa? Pero entonces… Sasori no tendrá ningún problema en localizarle.
—Exacto. —Sakura frunció el ceño.
—No entiendo. ¿Qué clase de secuestro es este?
—Ya se lo dije. No se trata de un secuestro, sino de una mera transacción comercial. —respondió él por primera vez mirándole con una media sonrisa maliciosa— Cosa de todos los días.
Entonces, el coche se detuvo y el conductor se bajó y abrió la puerta. Sasuke salió y le ofreció la mano a la pelirosa, pero ella, de nuevo sin mirarlo, se bajó del coche sin rosarle siquiera.
—Hmp. —hizo él simplemente— Vamos, baronesa… —le dijo, recobrando su tono sarcástico— Estoy seguro de que estará deseosa de ver el interior de su prisión.
Esta vez le hizo un gesto con la mano, pero sin tocarla. Ella se sintió aliviada. Después de la sensación tan electrizante que había sentido cuando la besó, tenía miedo de volver a sentir el calor de sus manos sobre su piel.
Le siguió vacilante hacia la mansión.
Ella siempre había soñado con hacer un viaje a Grecia, pero nunca se imaginó que lo hiciera de aquella manera.
La grandiosa estructura estaba construida sobre un abrupto acantilado, bañado por la luz plateada del astro lunar. Con su arquitectura de corte frío y clásico, le dio la impresión de estar en una fortaleza. Le vino enseguida la visión que ella veía desde su casa: La Prisión de Alcatraz.
Al llegar a la entrada principal, un grupo de sirvientes que les estaban esperando saludaron respetuosamente a Sasuke y luego desaparecieron discretamente por los oscuros pasillos. Entraron.
Él la llevó a la biblioteca, una sala de techos altos, repleta de libros encuadernados en cuero, Al abrir las puertas francesas de la terraza, entró la brisa fresca del mar.
—¿Tiene hambre? —interrogó él.
—No. —respondió ella, cerrando los ojos para no llorar— Sólo quiero hablar con mi familia. —sollozó.
—¿Se refiere a su familia verdadera? —dijo él con sarcasmo— ¿O a su querido novio?
—Mi marido forma parte de mi familia. —respondió ella con sequedad.
Sasuke ni siquiera quiso discutirle, se limitó a pronunciar uno de sus monosilábicos "hmp" al tiempo que sacaba su costoso celular, presionaba la pantalla y se lo entregaba a ella.
—Tenga. —la pelirosa miró el aparato con desconfianza.
—¿Es este otro de sus trucos? —replicó ella extrañada.
—No. Ya me harté de repetírselo una y otra vez, pero si no me cree, ¿por qué mejor no se lo pregunta a él?
Tomó el móvil, se lo llevó al oído y temerosa escuchó enseguida una voz masculina cargada de preocupación al otro lado de la línea.
—¿Hola? ¿Me escuchas? ¿Sakura mi amor, mi cielo, eres tú?
—¡Sasori! —gritó ella conmovida, llevándose una mano al corazón y ahogando un grito de alivio.
—¡¿Sakura?! ¡Mi vida! ¿Dónde estas, mi alma? Un jardinero se encontró tu tiara tirada en la carretera, tu familia está angustiada, ay cielo, ¿por qué te fuiste? ¿te dijo alguien algo que te disgustó? ¿a caso te he ofendido? Sea lo que sea, yo puedo explicártelo amor…
—Me han secuestrado. —dijo ella, llorando y temblando de la impresión— Estoy en Grecia… tengo miedo Sasori.
Se hizo un largo y angustiante silencio.
—Uchiha… —dijo él con voz sombría y furiosa; los ojos jade de Sakura se posaron en el mencionado, quien al instante sonrió de manera siniestra y complacida, como si hubiese adivinado o escuchado lo que el pelirrojo decía en la línea— Fue Uchiha ¿verdad?
—S-sí. —contestó ella con la voz ahogada, pensando en la rapidez con la que se enteró— Él…
—¿Qué te dijo?
La pelirosa se dio la vuelta para que Sasuke no pudiera verla llorar mientras hablaba con el pelirrojo.
—¡Oh, Sasori! ¡Me dijo todo tipo de mentiras, horribles mentiras! Me dijo que ya estabas casado, que la tiara era falsa, que toda nuestra boda había sido sólo una farsa… mentiras y más mentiras. —lloró.
Se deshizo en lágrimas, esperando a que el pelirrojo le confirmara que en efecto todo era un error, que ella era su esposa legal y que llamaría inmediatamente a la Interpol.
Pero se produjo un nuevo largo silencio.
—Es… algo complicado de explicar. —dijo él con un hilo de voz. Sakura sintió que la sangre se le congelaba en las venas.
—¿C-complicado? —repitió ella, sintiendo como si le hubiesen enterrado una daga en el corazón.
—Empeñé la diadema de diamantes de mi abuela hace un par de años, pero la versión de cristal es casi idéntica… —dijo él como disculpándose— Tenía la intención de recuperarla, pero no encontré la ocasión propicia para hacerlo. Pero tu anillo de compromiso es auténtico bebé, te lo juro…
¿Por qué estaba hablando tanto de joyas? ¿A quién le importaba eso?
—¿Y lo demás?
—B-bueno, supongo que técnicamente… se podría decir que ya estaba casado, pero la que podríamos llamar "mi esposa" lleva en estado de coma más de un año. Es un vegetal. Nunca la amé, pero necesitaba el dinero, ¿lo entiendes verdad? Tengo una imagen que cuidar cielo. Te lo juro Sakura… —habló él muy agitado— Kaori no significa nada para mí.
La pelirosa podría jurar haber escuchado cómo algo de cristal se rompía en millones de pedazos en su interior, oprimiéndole el pecho, causándole el más insoportable dolor. Se quedó sin respiración, su piel se puso pálida, sus ojos se quedaron sin brillo, era como una estatua de mármol en vida. Temblaba, su boca se había quedado seca.
—Nuestra… nuestra boda… fue una… farsa…. —murmuró ella aturdida, presa de una pesadilla.
—No tenía elección amor. Tú no querías hacer nada conmigo hasta que no estuviésemos casados… —replicó Sasori— Contraté a un actor para que oficiara la ceremonia, fue muy fácil. Ninguno de mis amigos sabe sobre Kaori. El día después de la boda, la muy estúpida mujer se estrelló con el coche contra un poste de luz. Tú eres la única a la que amo, cariño. Eres mi mujer perfecta. La única a la que quiero realmente como esposa eres tú. Siempre tuve la intensión de renovar nuestros votos de matrimonio en forma legal en cuanto Kaori muriese. Los médicos dicen que está desahuciada ¡puede morir en cualquier momento! —dijo con tono de esperanza.— Te necesito Sakura. Por favor, cariño, tienes que creerme…
Pero ella ya no escuchó más. El celular se le resbaló de las manos, temblorosas, cayendo casi al mismo tiempo que sus rodillas al suelo. Sus ojos cristalinos y llenos de lágrimas estaban fijos en ninguna parte, su rostro parecía marfil de lo blanco que estaba, sus labios secos estaban pálidos también. Se sintió sin ninguna fuerza, todo le daba vueltas, se sentía vacía… usada, traicionada.
Todo resultó ser tal y como Sasuke le dijo. Se había comprometido con un hombre que no era libre, un hombre que trataba de hacer uso de todo tipo de argucias para justificar su engaño. Un hombre sin corazón que deseaba la muerte de su esposa.
Temblando, volvió a sentir que los ojos se le volvían a llenar de lágrimas, pero esta vez, de rabia. Su garganta emitió un lamento desgarrador, alzó su mano izquierda y vio con horror y repugnancia aquel anillo de brillantes que significaba aquel engaño. Había confiado en él. Había creído que realmente se había casado con él, lo defendió de cualquier cosa a capa y espada, e incluso, horas después de su boda le habría dado su virginidad. ¿Cómo pudo haber sido tan estúpida?
Ahora su cuento de hadas se transformaba en una cruel mentira.
Apretó los dientes y se lo sacó del dedo. Lo miró con desprecio en la palma abierta de su mano, apretándolo con toda la fuerza que tenía, sollozando a mares. Lo arrojó a un lado con ira.
Se cubrió el rostro con las manos para que Sasuke no la viera llorar, y allí, en el frío suelo de mármol, dejó salir todo su dolor.
El azabache se inclinó y recogió la joya, y seguidamente el celular, que aun no había perdido la llamada.
—Bien, creo que tenemos un asunto pendiente. —dijo con gran tranquilidad, pegando el aparato a su oído. Escuchó durante unos segundos con indiferencia los gritos e insultos de Sasori sin inmutarse, y luego continuó, impertérrito—: Esta es mi última oferta. Dejaré que te quedes con el castillo y el coche que compraste con el dinero de ella, pero tendrás que renunciar a Kaori así como al resto de su fortuna. Si no has presentado la demanda de divorcio en una semana, escucha bien, una semana, créeme, te arrepentirás.
De nuevo se escucharon más gritos e insultos del otro lado de la línea. Sasuke miró a la pelirosa con sus ojos negros y sombríos, luego, se dirigió nuevamente a su enemigo.
—Los dos sabemos que aceptarás el trato, Sasori. Hazlo lo antes posible. Tu amante es una mujer muy hermosa. —dijo, esbozando una sonrisa llena de sensualidad— Cualquier hombre estaría dispuesto a hacer cualquier cosa por poseerla.
No dijo nada más, y con una sonrisa satisfecha, colgó.
La biblioteca quedó en silencio. Sólo se escuchaban los sollozos de Sakura.
El azabache se acercó a ella y la miró fijamente. Aun en su dolor, aquella mujer lucía increíblemente hermosa.
Sakura trató de ahogar su llanto, pero o pudo.
Él había tenido la razón. Sasori la traicionó. Abusó de su inocencia y su ingenuidad. Y de su amor.
Él nunca la había amado, sólo la deseaba; estaba casado y sólo esperaba…
—D-desea… desea que su esposa… se muera. —susurró ella con voz quebrada y llena de sufrimiento. Sasuke le miró inexpresivo, con las manos dentro de los bolsillos de sus vaqueros.
—Así es.
—Él… quiere… que muera… quiere que se muera… —siguió repitiendo la pelirosa, cada vez más débil y desfallecida, comenzó a tambalearse, a punto estaba de chocar contra el suelo cuando Sasuke la sostuvo delicadamente del brazo.
Ella no ofreció resistencia cuando él la agarró de la mano para ayudarle a levantarse del suelo, y después, con cuidado, la alzó con facilidad en brazos, acunándola en su regazo, sosteniéndola de la espalda y la parte trasera de las rodillas. A pesar de que nuevamente se estremeció al sentir el contacto con el cuerpo del hombre, tampoco se quejó ni dijo nada. No podía.
—Quiere verla muerta… —susurraba una y otra vez la chica, apoyada en el pecho del azabache, como una delicada muñeca de porcelana que podría quebrarse con el más leve soplo de viento. Sasuke le miró el rostro con detenimiento, inescrutable. Comenzó a andar por el pasillo oscuro, sombrío.
Ella alzó la mirada para verle el rostro. Sasuke era completamente distinto a Sasori. Era despiadado y vengativo… pero era sincero.
Sintió que él la apretaba un poco más contra sí. La cabeza de la chica estaba apoyada contra el pecho de él, escuchaba los tranquilos palpitares de su corazón, y eso extrañamente la calmaba. Nuevamente sintió una corriente eléctrica atravesándole el cuerpo, como cuando la besó.
Él no podía saber que aquel fue su primer beso.
Se mantuvo quieta y sumida en sus pensamientos y en su dolor, mientras avanzaban por los oscuros corredores. Escuchaba el ritmo pausado de sus pasos sobre aquel pulido suelo de mármol, que parecía mezclarse con el rugido de las olas rompiendo entre las rocas.
Volvió a mirarlo, su expresión era cruel. Y sin embargo, la sujetaba con delicadeza.
Había pensado en él como una especie de demonio maligno pero… pero quizá no lo fuera.
Tal vez… fuese un ángel negro que había aparecido inesperadamente para salvarla.
Al llegar al final del pasillo, él empujó una puerta con el hombro. Luego, una vez dentro del dormitorio, sostuvo a la pelirosa con un solo brazo y con la otra mano encendió una pequeña lámpara. El cuarto era espacioso pero austero y con un aire típicamente masculino, desprovisto de todo color. Las paredes eran blancas y la cama negra. Tenía unos grandes ventanales y una terraza con vistas al mar iluminado por la luna.
Sasuke avanzó con ella hacia la cama y la depositó allí, mirándola con aquellos pozos profundos, oscuros y llenos de deseo.
Ella supo que iba a besarla a pesar de su promesa.
Sasori le había demostrado que las promesas de los hombres no tenían ningún valor.
Ahora aquel hombre iba a poseerla sin piedad. Se haría dueño de toda la inocencia que ella había esperado dar sólo al hombre que la hiciese su esposa. De su garganta escapó un gemido lastimero.
Pero ya no le quedaban fuerzas para luchar.
El azabache posó sus manos sobre las mangas maltrechas del vestido, y con lentitud fue bajándolas hasta dejar al descubierto el sostén blanco y la piel desnuda de su vientre. Ella sintió la fuerza magnética de su cuerpo sobre el suyo mientras la miraba con aquellos ojos negros y enigmáticos.
—Le… odio. —dijo ella con la voz ronca por el llanto, incapaz de moverse.
—No necesito que me ame, sólo que me obedezca. —replicó él con un rictus sensual en los labios.
Sakura cerró los ojos, esperando que él le quitase totalmente el vestido, la dejase totalmente desnuda y la violase brutalmente sin compasión.
Casi ni le importaba. Se sentía completamente perdida. Hacía unas horas era una mujer idealista, romántica y soñadora. Ahora… no era nada.
Sasuke continuó su labor y siguió bajando la tela, mientras lo hacía, sus manos no perdían la oportunidad de acariciar la blanca piel de la pelirosa; las yemas de sus dedos, ligeros y suaves como plumas recorrían su abdomen plano, su cintura, casi hasta llegar a la parte baja del vientre.
Estaba asustada.
El azabache siguió bajando con lentitud la tela, sin dejar de mirarla al rostro, admirando todas sus expresiones de angustia; deslizó la tela hasta las piernas hasta quitárselo del todo. Luego, tiró todo al suelo.
Sakura escuchó una pequeña risa entre dientes del hombre, lo sintió acercarse a su oído y escuchó:
—Sabía que acabaría quitándoselo… —susurró el azabache con sensualidad.
Ella intentó decir algo, pero se quedó muda al verlo bajar nuevamente hacia sus piernas, cerró los ojos nuevamente, esperando lo peor.
Fue una sensación intensa el sentir las manos de él sobre sus muslos, soltando los broches del liguero que le sujetaba las medias blancas de seda. Percibió el calor de su aliento sobre sus piernas y el leve rose de su nariz y sus labios, y no pudo evitar el leve gemido de placer por el deseo prohibido. No debía sentir eso… por un extraño.
Lentamente, fue bajando una de sus medias, sin dejar de rosar su pierna con los labios, era un levísimo rose que provocaba colosales sensaciones diferentes en ambos, la seda se deslizó hasta la pantorrilla, tobillo y finalmente al pie, quedando la pierna completamente desnuda. Sasuke también arrojó la media al suelo, se inclinó hacia el otro muslo y procedió de igual manera, deslizando la tela con suavidad a lo largo de la pierna al tiempo que acariciaba cada centímetro de su piel.
Sakura notaba algo extraño dentro de ella que se intensificaba a cada instante que él la tocaba, o la miraba, sus caricias eran adictivas, su corazón empezaba a palpitar con rapidez, su respiración se tornó irregular. Su mente le gritaba advertencias, le decía que no debía permitir aquello, pero su cuerpo no le obedecía. Estaba allí, a su merced, tendida sobre aquellas sábanas de algodón, sintiendo la brisa que entraba por la ventana entreabierta y viendo las olas a través de los visillos casi transparentes. Oía el lejano canto lastimero de las gaviotas, y el de su propia respiración entrecortada. Se mordió el labio inferior hasta sentir dolor.
Sasuke le acarició entonces el vientre con sumo cuidado, fue una oleada intensa de placer que no pudo controlar.
—Está muy flaca, demasiado… —susurró él— ¿Por qué?
Aquellas palabras consiguieron romper el hechizo.
—¡Ingenua! ¡Torpe! ¡Flaca! —exclamó ella con la voz rasgada, volviendo a soltar lágrimas de sus ojos— Es Usted muy cruel, Sasori me decía que yo era la mujer más hermosa del mundo…
Se detuvo al recordar que estaba hablando del hombre sin alma ni corazón que la había traicionado y engañado. Contuvo un nuevo lamento, apretando los párpados y luchando por no dejar que más lágrimas escapasen.
—Shhh… —la calmó él, pasando su mano delicadamente por sus mejillas, secándole las lágrimas— Él no le mintió en eso… —susurró él mirándola a los ojos— Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida.
Sasuke acercó su rostro al de la chica, ella cerró los ojos, esperando recibir nuevamente un beso forzado… mas no pasó tal cosa.
—Y esa es la pura verdad. —susurró en su oído.
La chica se sorprendió al sentir la suave textura de la sábana cubriéndole el cuerpo. Abrió los ojos enseguida. Desde un lado de la cama, Sasuke estaba contemplándola con una extraña sonrisa. Su rostro de facciones duras resultaba increíblemente atractivo a la luz de la lámpara. Luego, vio cómo le echaba el edredón encima de la sábana y entonces comprendió lo que estaba haciendo…
No estaba tratando de seducirla, sino de arroparla.
—¿M-me deja? —interrogó débilmente al verle marcharse. Él se detuvo en la puerta. La penumbra del cuarto impedía ver la expresión de su rostro, pero sí la musculatura de su cuerpo.
—Descanse. —dijo él escuetamente.
—No lo entiendo… ¿por qué actúa así?
—¿Así, cómo?
—Como un… caballero, una buena persona.
El azabache apagó entonces la luz y el dormitorio quedó sumido en la oscuridad.
—No piense que soy una buena persona. —dijo en voz baja— Si lo hace, puede que lo lamente el resto de su vida.
Y se fue, cerrando la puerta tras de sí, dejándola sola.
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Fin del Capítulo.
*u* o kyaaaaaaaaaaa!
¡Me esforcé mucho para traerles este nuevo capítulo!
OwO a mi me RETEENCANTÓ ¿a ustedes no? XD
TT_TT que malvadas son por no dejarme comentarios… veo las gráficas saben? Y a pesar de que lee tanta gente, (que les agradezco) sólo unas pocas dejan sus reviews TToTT lloraré y no escribiré por depresión… lo mismo me pasa con mi otro fic Enseñando a amar a una fiera TT_TT yo que me esfuerzo, que me sacrifico no durmiendo y me mato haciendo mis tareas rápido para poder escribir sólo para tener la gratificante sensación de leer todos los reviews de mis fieles lectoras y cuanto me meto con esperanzas a ver cuantos dejan… TTTTTTT_TTTTTTT
¡Quiero reviews buaaaaaaaaaaaaaaaaaa! :´(
*w* me pondré feliz de nuevo si veo muchos comentarios y así seguiré escribiendo mucho, mucho!
Si no lloraré y no escribiré x_x
OwO ¿me dejan sus reviews? Onegaiiiiiiiiii XC
U_U las leo en el siguiente capítulo… tal vez…
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Inner Dai Emi: ¬¬ mmm… bueno, esta morrita por lo visto va a estar llorando un rato… por ahora, yo contestaré los reviews que mandaron…
Dai Emi: XC ¿reviews?
Inner: O_O'
Dai Emi: TTOTT buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
Inner: ¬¬ UoU uuf, bueno… mejor a lo que iba antes de que esta morrita emocionalmente afectada me haga regresar a su trastornada mente… malditos días hormonales, qué fastidio… )=S
Princess019: XD lo sé, es que Sasuke es ¡condenadamente sexy el carajo! *v* lo adoro así de malo como es, me hace… ;L grrrrr! lo adoro! XD jajajaja sí, somos unas degeneradas :P pero él lo amerita XD Aquí la conti ¿quieres más? ¬¬ di que sí y vuelve a escribir antes de que esta chillona se ahogue en su patético llanto si? XD Gracias por leer!
Ponzha: Gracias, gracias ^w^, XD bueno, sí, se ha pasado un poquito el morocho pero… *u* yo así lo adoro XD aunque en este capítulo tal vez te hizo cambiar de opinión o no? =I ¿gustas volver a comentar? En serio… ¬¬ si la sigo viendo chillar me doy un tiro XD
Tamara: )=J siento decepcionarte, pero aquí el papasito de Sasori es un desgraciado XD ^u^ ¿cómo vez? ¿lamentable no? ¿y qué crees que pasará ahora? OwO muero por saber! ¬¬ aunque… no sé si esta morrita se reponga, malditas hormonas ^w^ espero la consueles dejando un comentario jejejeje ¿te parece? XP Gracias por leer!
BGJS: . *O* XD jajajajajaja ¡que fuerte! )=J jejejeje, por qué crees que me los termino tan rápido? w se me caen los calzones bien seguido XD jajajajaja no, no y ahora con los derrames va a estar de ¡inguesu! ñoñ ¡LEMON! Muero de desangrado! XD Aquí el tercero bien lleno de impacto jajaja, =/ pronto las contis… dependiendo de cómo siga esta morrita sensible ¬¬ ¿sabes? se pone así cada 28 días y no la aguanto XD X_x ya casi llega el sábado! XD debo apurarla para que acabe el capitulo 7 del otro fic! Me esforzaré ;D pero ojalá sean buenos y dejen más comentarios, son malvados y no me inspiro si no dejan XD Hasta otra!
Meli: XD aquí el capitulo 3 ¿te ha gustado? Ojalá te unas a la causa y continúes mandando tus comentarios XD a ver si así se le pasa a esta mujer su berrinche ¬¬ XD sigue leyendo!
Anonimos: O-o aaahm, bueno, gracias también a los reviews anónimos que mandaron XD es en serio, ayudan, y no importa si los dejó la misma persona o no, pero de cualquier forma gracias. ^w^ ¿para la otra me ponen sus alias? XD así les agradeceré como se debe ¿les ha gustado el capitulo?
Alicia: ^u^ jeje, bueno, no me tardé en subir el siguiente ¿o si? y quedó de OMG! =B jejejeje siento decepcionarte con lo del SasoSaku pero… u aun así quedará bueno! XD ¿dejarás otro comentario verdad? ¡anda! apoya a la causa para que esta llorona se calle ¬¬ Arigatou por leer! ñuñ
Saku-14 the White Rose bloody: jojojo! feliz..! aaahm… O.o tienen razón… creo que Sasuke se pasa de pervers pero… kyaaaaaaaaaaa! *O^ ¿se volverá aun más pecaminoso? ¿y qué pasará con nuestra pobre Sakurita? XD en fin, para que veas que no te dejaré con la intriga XD *w* Pero no te olvides de comentar de nuevo!en serio… en estos días esta mujer anda sensible y si no comentas, llorará más y terminará reventándome los oídos XD
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Inner: ^u^ bien, ya terminé de contestar los reviews, ja! fue fácil, no me costó trabajo por lo pocos que fueron…
Dai Emi: TTT_TTT ya cállate snif, snif… no me ayudas a sentirme mejor, y si sigo deprimida, no escribiré más.
Inner: O_O aaah ¿ups? jeje lo siento =S
Dai Emi: TTT_TTT ¿me dejarán sus comentarios? Si son muchos, me inspiraré mucho y subiré el siguiente capítulo el sábado junto con el otro de mi fic Enseñando a amar a una fiera YoY ¿me harían ese favor? Si no seguiré triste U_U
Inner: ¬¬ realmente fastidias así… UoU aaah, en fin… ¿comentarán? Onegai, o me ahogaré junto con ella en sus lágrimas XD
Gracias por leer.
Dai Emi.
