Capitulo 3
- Dumbledore está aquí?
- Lo conoces?
- Harry! Él era como un padre para ti y también para nosotros. Era el director del colegio.-Brevemente le contó, como el sabio profesor les había ayudado y todo lo que les había enseñado.
Se dirigieron hacia las mazmorras; mientras continuaban con su conversación.
- Entonces te podrá ayudar, - contestó serio - yo te acompañaré hasta las escaleras, después me iré, no voy a arriesgar mi pellejo por ti.
- Buen amigo resultaste- Le reprochó
- No soy tu amigo, además eso está prohibido. Parecía confundido.
- Deberías darle una oportunidad al sentimiento de la amistad, es uno de los más hermosos, después del amor.
- Perdóname, pero he sido criado con otros conceptos, sólo debo preocuparme por mí.
- Y qué hay de nosotros?
- Nuestra relación es especial.
- Alguna vez te preguntaste por qué?
- No, mientras no fuéramos notificados de haber incurrido en contra de los estatutos de magia, no debía de preocuparme, no crees?
- Y cómo lo sabrías?
- Muy simple, periódicamente, nos hacen exámenes. Si ven algo mal en nosotros, comienzan una investigación. Nunca tuvimos ese problema.
- Pero acaso no somos novios?
- Si, desde primer año.
- Entonces acotó como si fuera lo más normal del mundo deberíamos amarnos, no?
Harry comenzó a reir a carcajadas.
- Amor, el amor no existe. Es un mito. Una sensación inservible.
- Perdón?
- Mira, es muy simple, las uniones deben darse por estrategia, como en el ajedrez explicó tú mueves las piezas lo mejor posible para dar jaque mate a tu enemigo. Lamentablemente nosotros somos simples peones, pero de tanto en tanto, surge alguna unión con alguien superior, eso es toda una suerte.
- Nosotros no nos amamos? No entiendo como puedes comparar un noviazgo con un partido de ajedrez. Se lamentó Aquí todos tienen la variedad emocional de una cucharita de te.
- Que significa eso?
- Que los valores están cambiados, Harry proclamó el amor es la fuente principal de todos los seres, por amor lo damos todo, hasta la vida. Tú deberías saberlo más que nadie.
Harry no contestó, se limitó a subirse de hombros como si no entendiera a lo que se refería. Entonces rió cambiando de tema.
- En serio tu y Ron
- Si! - Lo golpeó en el hombro, debía hacer algo por su amigo, enseñarle que la amistad y el amor eran importantes, entonces acotó - Y tú con Ginny. Ellos eran de Gryffindor. Ron y tú se hicieron amigos desde el primer día en la estación, días después me uní, formamos un trío y desde ese momento fuimos inseparables.
Ginny es un año menor
- Ya lo sé se apuró a contestar
- Ya la conoces?
- Por supueto, la chica tiene su fama, aunque es muy altanera y orgullosa. Toda una Weasley dijo repulsivamente.
- Bueno, tú fuiste su novio, luego la dejaste
- Bien por mí! Le dí su merecido! Alardeó
- Puedes callarte y dejarme hablar! Se indignó Hermione
-La verdad prefiero tu versión anterior decía el chico malhumorado.
La chica continuó sin dar cabida a dicho comentario
- Tú la dejaste para que a ella no le hicieran daño por el hecho de ser tu novia, la abandonaste por amor. Harry la miró haciendo un gesto de desagrado, Hermione continuó Cuando derrotaste a Voldemort, no inmediatamente apresuró a decir regresaron juntos, se casaron y viven felices, tienen dos niños pequeños y están esperando un tercero
Harry se detuvo, ella lo miró interrogante unos pasos por delante de él
- Puedes parar por favor! le sorprendió esa reacción Bastante con saber que tú y ese asqueroso Slytherin están juntos para además conocer de mi relación con esa pedante, promiscua mujer, me da asco de sólo pensar, ya sólo que me casé, no te imaginas teniendo niños con esa.
Lamentaba esa reacción de Harry, evidentemente estaba siendo afectado por su historia.
- Yo lo siento, te ruego me disculpes, no pensé que podría ser tan duro para ti.
- Llevo una vida despreocupada, feliz, todos me envidian por nuestra relación, las chicas de mi casa me adoran; y de alguna otra también acotó poniendo una sonrisa de soslayo y acomodándose el cabello soy una alumno excelente, me pronostican un futuro prometedor a pesar de ser de Gryffindor. Y de repente todo cambia, en realidad aclaró -tú pretendes cambiarlo, no sé quien eres realmente, no me consta que lo que dices sea cierto
Hermione sacó su varita y exclamó, dirigiendo la misma a una estatua detrás de Harry
- Accio estatua la escultura se colocó al lado de ella Diminuendo y la figura de achicó Engorgio se agrandó Evanezco ésta desapareció Luego de un instante deshizo el encantamiento.
Harry frente a ella se alzó de hombros, no es nada que yo no sepa hacer, lo más raro es que.. Entonces Hermione pronunció
- Experto patronum Y una luminosa y vivaz nutria surgió de su varita para recorrer todo el pasillo. Ahora harry sí estaba sorprendido.
- Puedo hacer mucho más, no quiero utilizar mi magia contra ti, eres mi amigo, no sé cuántas veces te lo debo repetir para que me creas, ya te demostré que soy más inteligente de lo que aparentemente debía ser, ahora te demostré mi habilidad en encantamientos, por favor Harry, necesito tu apoyo y tu confianza Rogó.
- Bueno, - aún así el chico titubeó - hoy no te ayudaré más, pero puede que luego lo haga. Tengo muchas dudas en mí.
- No intento presionarte, es mucha información para un solo día- Cuando llegaron a la entrada de las mazmorras se despidieron, antes de verlo desaparecer Hermione lo llamó, él volteó - Puedo confiar en ti?- Le preguntó.
- Si, creo que puedes confiar en mí. Contestó notando que había cierta veracidad en su tono de voz.
- Gracias - contestó y lo vio irse. Luego recordó que antes de invocar el patronum Harry le iba a comentar algo extraño sobre el hecho de hacer magia, pero levantó los hombros y continuó, luego le preguntaría.
Ubicó la celda de Dumbledore con su varita la abrió, ver la figura del anciano la afectó, el gran mago no era la mitad del que ella conocía.
- Quien es? - Pregunto quedo- Yo no hice nada. Por favor no me lastimen! - Suplicó
Hermione corrió a abrazarlo, verlo vivo luego de tantos años la embargó de una profunda nostalgia.
- Soy yo Hermione Granger, déjeme ayudarlo - Y le impartió algunos hechizos sanadores, luego el mago se veía más compuesto.
- Por que haces esto? Que quieres? - Hermione volvió a contar toda su historia esperando que Dumbledore no se riera o la creyera loca.
- Y ahora estoy hablando con usted, rogando me crea y me dé una solución - Escudriño los ojos de su antiguo director, la mirada perdida, fija en la pared de enfrente, vaya a saber pensando en qué; luego de unos instantes en ese estático silencio y suponiendo que no iba a encontrar respuestas, se dispuso a levantarse cuando Dumbledore dijo.
- El bebé.
- Bebé? - Repitió Qué bebé?
- Tu estabas embarazada, no? - Hermione asintió - Deberías investigar sobre el tema, no estoy muy seguro de ello, pero he escuchado, solo en contadas situaciones, y de futuros magos altamente poderosos, que aún estando en el vientre materno cumplían con los deseos de sus madres, los bebés se encuentran en un estado de magia puro tan puro y poderoso capaz de realizar cualquier cosa, pero sólo aquellos con grandes habilidades pueden realizar estas hazañas.
- Pero esto no es lo que desee - Se lamentó Hermione
- Tu querías un cambio - Hermione pensó por un instante, nada podría estar más cambiado.
- Cual es la solución? Embarazarme y desear que todo sea normal? Casi bromeó al decirlo.
- No, dudo mucho que eso funcione.- Contestó Dumbledore seriamente, lo cual la sorprendió.
-Está tomando en serio mi idea? Además por qué no funcionaría?
- Tú eres la misma pero Ron no, la unión debería ser con los mismos padres, en total igualdad de pensamiento al momento de la gestación. Si bien los genes no tienen nada que ver con el grado de maldad del progenitor, si la forma en que este es concebido, debería ser un acto de puro amor.
- Además era mi segundo hijo. Y aún así deberíamos corroborar que su idea es acertada.
- Eso no sería problema tal vez tu primer hijo también tenía ese don.
- Ahora que lo dice - lo interrumpió - recuerdo que durante mi primer embarazo deseaba comer algo y de repente veía a Ron levantarse de la cama y traerlo; siempre pensé que sin darme cuenta lo había pedido pero ahora supongo que no. Tal vez su teoría no sea tan descabellada después de todo.
- Ahí lo tienes.
- Entonces mi misión es convertir a Ron Weasley en el hombre que era.
-Te puedo asegurar que eso es imposible, no hay familia más despiadada que los Weasley.- Sus ojos se nublaron al decirlo.
- Escuchó alguna vez que el amor todo lo puede?
- Hace mucho que no, y te digo, me alegra poder escucharlo nuevamente.
El anciano se veía esperanzado.
- Usted cómo está?
- Al escucharte mejor, he pasado por un sin fin de penas, empezando por ver a mis mejores estudiantes y amigos morir, dolorosa y cruelmente en manos de los mortífagos o de Voldemort. Muchas veces he deseado acompañarlos y sucumbir, pero tal vez nunca perdí la esperanza que algo como lo que está pasando sucediera.
Lo más doloroso es saber que casi lo vencíamos, estuvimos tan cerca. Se lamentaba.
- Por qué se rindieron?
- Por sus hijos, Voldemort logró apresarlos, y dieron sus vidas por la de ellos. Hermione se llevó las manos a la boca en señal de horror.
- Yo soy madre, hubiese hecho lo mismo. Pero cómo es que confiaron en Voldemort? Nunca pensaron que él no podría cumplir con su palabra?
- Él, de alguna manera, fue afectado por ese amor incondicional, que no tuvo de sus propios padres.
- Misericordia y afecto en Voldemort?
- Es difícil de creer, pero en cierta forma así fue.
- Los chicos nunca intentaron vengar la muerte de sus padres?
- Ellos creen que murieron en la guerra en manos de la orden.
- Les hizo creer que eran mortífagos?
- Si se lamentó Dumbledore.
- Macabro y despiadado.
- Igualmente eso fue mejor que intentar vencerlo. Los niños ahora son débiles, no pueden hacer magia y cuando les dan esa libertad, es a medias, por medio de un contrato mágico que los obliga a obedecer a Voldemort prácticamente de por vida.
Más allá de ello, los chicos son de alguna forma felices y despreocupados.
- No puedo creer que usted hable con tanta resignación se lamentó Hermione, el anciano se echó a llorar, ella lo abrazó consolándolo. Disculpe, me olvido por todo lo que pasó y debe pasar, la maldad se respira en el aire. Pensó por unos instantes.- Yo le he contado todo esto a Harry, Cree usted que hice mal?
- No sabría que decir, si bien es de Gryffindor, ha crecido con otros ideales.
- Ya lo sé, me ha costado convencerlo, y lo veo muy perturbado, Gryffindor es malo también?
- Si, en cierta forma, pero son los magos más tristes, por así llamarlos, son en su mayoría huérfanos y muggles.
- Sabe en quien más puedo confiar?
- En Snape
-El está aquí? Y es de los buenos? - Meditó unos segundos - Después de todo su realidad no es muy diferente.- Declaró.
- El es el director- le informó el anciano - Porqué crees que yo estoy aún vivo y en el colegio? Gracias que logramos salvar a su madre y volverlo a nuestro favor antes del final pude salvar mi vida y la de otros, que aún están en la prisión de Azkaban o prófugos.
- Voldemort nunca sospechó?
- No, a la madre se le borró la memoria y se le puso un nombre falso de una familia de sangre pura antigua y reconocida.
- Si, la bibliotecaria. Dumbledore asombrado asintió.
- Alguien más?
- Me temo que no, hay muchos magos rebeldes a este régimen aún
- Aurores?- Lo interrumpió.
- Me temo que los pocos rebeldes que quedan no son magos muy preparados, la mayoría son desertores, a quienes descubren con sentimientos de bondad son encarcelados o asesinados según el grado de esos sentimientos. Los prófugos originales de la orden suspiró.
- Nunca intentaron liberarlo?
- Yo se los he prohibido, cuando logré que se fugaran, les hice prometer que nunca más regresaran.
- Tal vez están reuniendo fuerzas para contraatacar.
- Lo dudo, si utilizaran la magia serían descubiertos, deben estar viviendo una existencia muggle, tranquila, eso espero.
- Nosotros nunca le hubiésemos obedecido, si fuera por Harry , Ron y yo, ya estaría liberado.
- Rebeldes, igual que James, Sirius y Remus. - Hizo un gesto de dolor probablemente recordando al cuarto merodeador Peter, el traidor.
- Peter tuvo su merecido, no sin antes provocar mucho daño.
- Nunca dudamos de él, eso nos devastó.
- Yo lo apreciaba mucho, a todos.
- Siempre ejerció ese afecto en sus alumnos, nosotros lo queríamos como a un padre, así nos lo hacía sentir usted. No se dio cuenta que hablaba en pasado y bajó la mirada.
- No te preocupes, intuyo que no debo ser eterno, ya soy bastante viejo ahora, y sólo tienes dieciséis, vivir diecinueve años más, sería difícil.
Hermione lo abrazó, llorando y le dio un sonoro beso en la mejilla.
- Yo lo quiero mucho, me hubiese gustado poder decírselo antes de - Y lloró nuevamente.
- Querida, tienes muchos sentimientos. La oclumancia te será muy beneficiosa en estos días y sería una buena forma de demostrarle a Snape tu historia.
- Vendré a verlo lo más seguido que pueda, aquí me siento en paz, fuera hay un aura de maldad.
- No voy a ningún lado - intentó bromear Dumbledore mostrando sus grilletes, sin mucho éxito.
Se marchó, si había enamorado una vez a Ron Weasley lo iba a ser nuevamente aunque fuera totalmente diferente.
Así que sus hijos iban a ser grandes magos, eso la llenaba de orgullo, internamente siempre dudó de su capacidad genética, ella era una bruja poderosa pero a fuerza de estudio, a diferencia de Ron, si él se esforzara más sería invencible, pero con poca energía lograba cosas maravillosas, siempre pensó que los genes tenían algo que ver.
Aunque luego se autocorrigió Lord Voldemort tenía orígenes muggles y sin embargo fue el mago más poderoso, bueno casi el más poderoso.
Fue a dormir, estaba cansada, aunque confundida y triste agradeció poder dormir toda la noche; al día siguiente, ya más descansada siguió la corriente en todo.
Jugueteó con Harry brevemente y mantuvo conversaciones frugales con varios compañeros de su casa y de otras, manteniéndose alejada de Slytherin lo más posible; notó que era bastante popular, los chicos la miraban con deseo y las chicas con cierta envidia.
Se sintió muy bien, por un momento, el no ser rechazada, por ser una sabelotodo, le había sentido muy agradable, pero notaba que no había sinceridad en nadie, todos se le acercaban por algo. Por interés sexual algunos y por interés social otros, pero no por ser ella quien era o con un sentimiento sincero y genuino de interés.
Sintió un gran temor cuando debió ir a la práctica de Quidditch pero no tardó en darse cuenta que con los años y a fuerza de estar junto a Ron había adquirido experiencia y ahora, que su cuerpo de adolescente se lo permitía, podía hacer cosas que antes estaban fuera de su alcance.
Manejaba la escoba con una facilidad inverosímil, su velocidad sería envidiada por Ginny y su sagacidad por Harry y Ron.
Conocía el deporte muy bien, lo cierto es que nunca le apasionó, pero por ello no iba a dejar de discutir con Ron por las causales de derrota o victoria del equipo, siempre debía saber de todo, era parte de su naturaleza, no le gustaba quedarse sin palabras ante ningún tema.
La teoría era lo suyo, pero ahora, que lo plasmaba en la práctica, era mucho mejor.
Hasta ella se sorprendió de sus nuevas habilidades, debía aprovecharlas al máximo, luego recordó que pensaba en héroes al momento de cumplirse su nefasto deseo, tal vez su bebé le dio ciertas habilidades especiales, convirtiéndola en uno.
- "Mejor aún" - Pensaba mientras se duchaba. "Aunque lo dudo, esto no es nada más que producto de un cuerpo muy bien trabajado y una mente despierta"
Harry no se había equivocado, maltratada y extenuada, así se sentía, era un deporte muy exigente, además su equipo era pésimo, estaban desgastados y deprimidos, excepto por Dean, con él que compartía el puesto de cazadores y parecía acercársele bastante en cuanto a las habilidades y optimismo por el juego, igualmente debió involucrarse al mil por ciento para ganar.
-"Con razón Ron desarrolló tan fantástico cuerpo"- pensaba mientras el agua le daba una renovada energía, y una sensación de relax.
Recordó la primera vez que lo había visto con el uniforme de quidditch, bueno en realidad le había resultado ridículo y desgarbado, pero con el paso de los meses, parecía que, a su entonces mejor amigo, las prácticas le hacían muy bien, era una de las primeras veces que ella lo miraba con deseo. Sus músculos comenzaron a tornearse, su torso y espalda se hicieron más anchos y sus brazos más fornidos.
Cuando ese verano fue a la madriguera, tuvo la oportunidad de verlo en traje de baño, su anatomía era perfecta, podía perderse en esos brazos y piernas.
Aún a pesar de su timidez, observaba el bello naranja que nacía en su ombligo y se extendía por debajo de su short, cómo deseaba ver debajo de ese short! Aunque no hacía falta ver para notar que allí había algo impresionante, y de hecho no se equivocaba.
Rió, cuando rememoró su fantástica equivocación; por la tarde, a la hora del baño, la numerosa familia tenía un cronograma de turnos, que rotaba; sólo Molly podía manejar a esa manada tan organizadamente, a fuerza de gritos, de amenazas y también de abrazos y cariño.
Supuestamente debía estar Ginny duchándose, luego de haberlo hecho ella, golpeó la puerta, una, dos, tres veces, al no escuchar respuesta entró; la ducha corría y el vapor llenaba la pequeña habitación.
- Discúlpame Ginny, olvidé mi bolso. Lo necesito para peinarme y arreglarme. Tú sabes que si no me peino enseguida parezco salida de una película de los años setenta.- Rió esperando una reacción por parte de su amiga pero no obtenía respuesta, estaría bien? Sabía que su relación con Harry estaba mal, pero también que ella era fuerte e iba a poder superarlo. Sin tan sólo pudiera decirle que era por su bien! Que Harry la amaba más que a nada o nadie en este mundo, pero le había prometido a su amigo guardar silencio y debía respetar esa promesa.
- Ginny? Llamó, pero la chica no respondía. Temiendo que algo le hubiese sucedido, corrió a la bañera y retiró abruptamente la cortina.
Ni en un millón de años pensó estar preparada para encontrarse con ese fabuloso espectáculo plasmado ante sus ojos.
Ron desnudo, con jabón en gran parte de su espalda y abdomen, la miraba entre sorprendido y avergonzado.
Sólo bastó fracción de segundos para que ella se deleitara con esa visión, no necesitaba más.
-"Mortifagos, vengan por mí, ya estoy lista, puedo morir y ser la mujer más feliz del mundo" Pensaba, claro que en ese momento, aún creía que él sólo la miraba como una amiga, suponer que él la amara era imposible, debía conformarse con adorarlo desde la distancia.
Tonta ella y tonto él. Si hubiesen sobrepasado sus temores, habrian disfrutado de ese momento de maravillosa equivocación.
Entonces huyó, supo que nunca volvería a ver a su amigo con los mismos ojos, ya no lo hacía desde hacía tiempo, pero ahora más que nunca. Intentó declarársele, más aún sabiendo lo que él le podía entregar.
-"Pervertida"- se reprochaba-"Él es tu amigo y tú pensando en cochinadas" Pero era imposible no hacerlo, más allá de ello debía guardar la compostura, sólo tenía la misma edad que ahora y se les aproximaban tiempos difíciles, una guerra se acercaba, era imposible pensar en otra cosa que no fuera en eso.
Igualmente cuando sus fuerzas flaqueaban recordaba ese momento y una renovada y alegre energía se apoderaba de ella.
Así se dejó estar, con esa impresión y los recuerdos agradables de Ron, a pesar de ello no pudo evitar escuchar que alguien se paraba detrás de ella; en principio pensó que era una de sus compañeras; giró y quedó inmóvil.
Allí estaba él con las manos en la cintura y un gesto de aprobación en el rostro, como aquel que chequea la mercadería antes de comprarla.
-"Esta vez no te saldrás con la tuya" - calculaba, intentando prevenir un nuevo ataque y midiéndolo para ver donde provocar más daño y así poder huir.
En cuanto él se acercó, lo esquivó y le propinó un rodillazo en el estómago, dejándolo doblado frente a la ducha, con la cabeza bajo el chorro de agua, tomó su toallón, junto con la ropa, y su varita y salió corriendo de allí tapándose lo mejor que podía.
En principio se le cruzó por su mente ir a su dormitorio, pero con todo lo que sabía, era mejor prevenir un arrebato pasional de algún compañero al verla desnuda y prefirió buscar un lugar tranquilo para vestirse y luego ir a la seguridad del pabellón de su casa. Luego de haber corrido durante un tiempo por los pasillos, envuelta sólo con la toalla y sosteniendo la varita como si fuera su más preciado tesoro, aún sabiendo que no podía hacer uso de ella; si lo hiciera la delatarían sin dudarlo, pero sabía que en caso de extrema necesidad no le importaría utilizar sus habilidades.
Luego de vagar durante un rato por desiertos corredores, llegó a un lugar tranquilo y rápidamente se colocó la camisa y la pollera.
-"Maldito Ron Weasley" Era muy arriesgada su actitud pero de ninguna manera iba a dejar que él la agrediera nuevamente.
Súbitamente una mano la aferró del cuello mientras que otra le amarraba ambas manos en la espalda,, sin posibilidad de hacer nada ante la sorpresa, quedó inválida ante esos potentes brazos que la maniataban.
- Muy buen movimiento Granger, creo que debo felicitarte le dijo socarronamente y sin más, la besó, este era un beso totalmente diferente al que alguna vez su Ron le había dado, estaba lleno de furia, de despecho, amargo, aún así no pudo evitar sentirse embelezada ante los cálidos labios que la poseían.
Se separaron para tomar aire, ella pudo ver sus ojos nublados por algo más que pasión, una intensa lujuria que la menguó, la hicieron ver pequeña e indefensa ante esas azules pupilas.
Su cabello caía despeinado sobre la blanca camisa, empapada por efecto de éste, dejando a la vista sus senos, ya que no había tenido tiempo de colocarse el brassiere, él se deleitó con esa vista y bajando lentamente la mano que sostenía la nuca la tocó, sin dejar de mirarla, pasó los pulgares por los pezones, provocando un involuntario gemido en ella, esa sensación era tan añorada que lo hubiera perdido todo en ese mismo instante
Él aferró más aún sus brazos por la espalda obligando a acercarse a su cuerpo, plegándolo, subsumiéndolo, rozando su erección contra ella.
Un remolino de emociones embargó a Hermione, recuerdos imborrables, tiró la cabeza hacia atrás y se dejó llevar, pero, al perder el contacto visual, pudo recobrar su cordura y recordó que ese no era un acto de amor, eso era una venganza por parte de un extraño, estaba siendo utilizada.
Lo empujó, recobrando sus sentidos, estaba a punto de lanzarle una maldición, pero debió controlarse, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, sin poder prevenirlas.
- Oh! Pobrecilla Granger. Que pasó? Lloras por que te gustó?! Se le acercó a escasos milímetros Te gustan mis besos más de los de Potter? - Volvió a empujarlo.
- Tu no eres la mitad de hombre que es él! Notó en su mirada, sólo por una milésima de segundo cierta desilusión, pudo por primera vez reconocer a su esposo en esos ojos.
Habría esperanza entonces?
Pero luego el volvió a tomarla entre sus brazos y la frialdad y la furia se apropió de su mirada
- Tu no sabes lo que es un hombre de verdad!
-Si, lo sé. Y tú ni siquiera eres la sombra de uno dicho lo cual le propinó un rodillazo en sus partes privadas y salió corriendo desesperada.
En la sala común de Gryffidor, se encontró con Harry, quién se sorprendió mucho al verla, por suerte estaba solo, ya que todos estaban festejando la victoria del equipo, le pidió que la esperara allí mientras se componía y vestía un poco mejor.
Ya junto a él, parados frente a la chimenea, le contó todo lo que había pasado obviando las escenas privadas.
Harry la escuchaba estupefacto.
- Cada vez más creo que, si debo de tener una amiga, esa debes ser tú. Eres mi héroe personal, te lo juro.
- Te tomo la palabra Rió
- Cambiando de tema, y no es que no me agrade escuchar como pones en su lugar a ese Slytherin acotó - Pensaba en el tema de nuestra relación, en principio creí que era lo mejor decir que rompimos.
- Me parece bien.
- Pero luego, entendí que sería un error, de estar sola te acosarán, te lo puedo asegurar, digamos que eres Hizo una pausa mirándola de arriba abajo - Sexy Hermione
- Yo? Sexy?
- Por Merlín! Estas hecha de fuego Herms!
- Hermione aclaró, odiaba los apodos, excepto que salieran de la boca de Ron y luego lo regañó dándole una palmada en el hombro - Harry! Es por la ropa, - Explicó - Esto no deja nada librado a la imaginación. Visualízame con la pollera por debajo de las rodillas, la camisa larga y abrochada hasta el último botón y con corbata, súmale algunos diez libros encima y contéstame si te parecería sexy.
- Hermione, estas describiendo a la bibliotecaria.- Contestó desilusionado Harry, no pudo evitar reír, le encantaba esta versión desenfadada de su compañero, era tan difícil verlo distendido y haciendo bromas durante el colegio que se sintió feliz por ver esa faceta en su mejor amigo.
- Bueno, así más o menos nos vestimos siempre, no de esta forma, y te puedo asegurar que si bien algunas chicas tratan de llamar la atención, yo no soy una de ellas.- Harry suspiró.
- Bueno, la verdad que muy divertida tu historia, pero aquí, estás que ardes! Y me parecería que por tu seguridad personal deberíamos continuar con la farsa del noviazgo.
- No creo que sea justo para ti
- Por que?
- Perderías oportunidades con otras chicas
- De ninguna manera, nosotros tenemos una relación muy abierta, como tu bueno, ya sabes tú no - Y comenzó a gesticular cómicamente.
- Yo estoy cansada para tener relaciones. Debió completar la castaña meneando la cabeza y elevando los ojos al techo.
- Bueno, eso. Yo ando con otras chicas- Hermione abrió los ojos cual platos playos
- Que? Exclamó Y yo no te digo nada!
- Te acabo de decir que tenemos una relación muy abierta, como ya lo sabes estamos de novios desde primer año, tu crees realmente que te voy a esperar hasta que te decidas a abandonar el quidditch? Igualmente calculo que debes tener tus asuntos, lo más probable con Dean, están bastante juntos en las clases de gimnasia, a pesar que yo soy tu compañero, y además por estar en el equipo siempre entrenan de más, para estar en forma.
- Harry! Cómo puedes pensar eso? Tener relaciones, hacer el amor
- Hacer qué? La interrumpió Aquí el amor no tiene nada que ver, nosotros estamos juntos porque somos altamente compatibles, tu eres la más sexy, atlética y popular, yo el más rico de la casa, era lo más lógico.
- El más rico? No entendía.
- Tu sabes, mis padres, - La miró Oh! Claro que no lo sabes, paso a explicarte, ellos me heredaron una enorme fortuna cuando fallecieron, de hecho muchos chicos tenían una fortuna a la muerte de sus padres, que fueron confiscadas, pero Lord Voldemort me permitió quedármela con la condición de ser tu novio y casarme contigo, me pareció bien. Concluyó serenamente.
- Y tu aceptaste sin más? Y por qué te pediría eso? Esa información le parecía relevante.
- Me explicó algo del orfanato, que se sentía identificado, porque el es huérfano también y algunas cosas más; al principio me asusté, temía que fueras horrible, pero después te conocí y no pude agradecer más a mi suerte, digo Mírate, eres hot, hot, hot.!- Le sonrío pícaramente.
- Harry! Se enfadó Vuelves a decir una vez más que soy Hot y no respondo.- pensó durante unos segundos, eso era muy raro, y resolvió Lamento coincidir contigo, pero esta bien, acepto hacerme pasar por tu novia pero lo más
- Alejado de los besos posibles.
- Si, lo más alejado del contacto físico posible.
- Bien por mí Le extendió la mano, la cual Hermione tomó, en ese instante la puerta se abrió y Neville, seguido por un pequeño grupo ingresó al recinto, Harry tiró de esa mano y la arrojó al sillón frente a la chimenea, abalanzándose sobre ella, le guiñó un ojo y la besó apasionadamente apretando su cuerpo sobre el de ella y pasándole una mano por todo el costado del cuerpo. En cuanto Hermione notó que todos se habían marchado, se levantó haciéndolo a un lado de un empujón.
- Que parte del trato no comprendiste? O quieres que te lo explique como a Ron Weasley? Desafió cerrando los puños, ella misma se sorprendió de su reacción, esa faceta vengativa era muy inusual en ella, de alguna forma ese ambiente la estaba cambiando.
- Lo siento se disculpó Harry Pero nosotros estamos siempre así, sería raro que no nos acerquemos un poco.
- Me parece que la clave está allí, Un poco Harry! Eso te pareció un poco? Le preguntó señalando el sillón donde segundos antes su amigo casi la posee. Si no te estimara tanto Farfulló cerrando los puños y arrojando una trompada al aire.
- De verdad eras de las buenas? Rió el chico
- Si lo era y sobre todo totalmente contraria a la violencia, hay algo aquí, en la atmósfera, que me sofoca y hace salir lo peor de mí.
- Si, se llama maldad y rodea todo el colegio.
- Tu eres malo Harry? temió por la respuesta que su amigo le iba a dar
