Había pasado una semana desde que Ryûta y Arcanine se habían sincronizado, y a pesar de los constantes intentos del entrenador por volver a unirse, fracaso tras fracaso, el azabache se dio por vencido, decidiendo viajar con Lucario para despejarse, el crepúsculo adornaba el cielo, y el pokemon lobo estaba atento a todo el lugar, parecía nervioso por algo que Ryûta no alcanzaba a entender.

-¿Lucario?- el pokemon se giró a su entrenador y volvió a seguir a su entrenador, prosiguieron su camino, pero el lobo azul no dejaba de actuar de esa manera.

-Algo nos sigue...- pensó el tipo lucha mientras observaba a su entrenador, sabía que algo había pasado con Arcanine, y no podía evitar sentirse celoso, pero no podía permitirse estropear su relación con Ryûta, no después de todo lo que habían pasado juntos.

-Estas muy pensativo...- dijo fijándose en Lucario, el cual aparto la mirada- ¿Estas enfadado?- el tipo lucha negó de inmediato.- ¿Entoces que sucede?, sinceramente me gustaría entenderos- suspiró mientras la imagen de Arcanine rondaba su mente.

-Si pudieras entenderme, no me verías como normalmente lo hacer- pensó el Lucario esbozando una triste sonrisa.

A pesar de la actitud del lobo, siguieron su camino hacía la ciudad, la cual se alzaba imponente en el horizonte, la luz mortecina del sol era una de las cosas que Lucario más disfrutaba, le gustaba ver el sol hundirse en el horizonte, sobretodo si su entrenador estaba junto a él.

-Es hermoso...- susurró el entrenador, el pokemon asintió en señal de coincidir con su opinión- Deberíamos darnos prisa, tenemos que llegar al centro pokemon antes de que cierre para conseguir una habitación.- Ryûta empezó a correr seguido de cerca por Lucario, que aun seguía atento a su perseguidor.

-¡Ryûta!- gritó el pokemon, sus sensores estaban completamente extendidos, señal de que estaba usando el aura, aunque el entrenador no lo había entendido, tan solo alcanzó a darse la vuelta para ver una llamarada se dirigía hacia el, Lucario se interpuso entre el ataque y su entrenador recibiendo el daño.

-Lucario, ¿Estas bien?- dijo acercándose al lobo preocupado, de entre las sombras emergió un pokemon, un Chandelure junto a su entrenadora, una mujer de cabello rubió que sonreía presuntuosa.

-Jujujuju, de no ser por tu Lucario estarías tostado.- dijo la mujer con una voz nasal y aguda, Ryûta se fijo mejor en los rasgos de ella, una pronunciada nariz, sus cabellos estaban rizados, ojos verdes y vestía un vestido completamente estrafalario de color fucsia.

-¿Quien eres?, ¿Qué demonios quieres?- grito Ryûta, el cual se encontraba junto a Lucario, al cual curaba con una poción máxima.

-¿Quien soy? -pregunto entre carcajadas- Soy Alja, una de la comandantes del team rocket, y tu Lucario es un pokemon extremadamente raro.- dijo mientras se acercaba a paso lento al azabache y al lobo, el segundo se puso delante de su entrenador dispuesto a protegerlo de la rubia.- Chandelure...- el pokemon lanzó un ataque Sofoco, Lucario agarró a Ryûta y lo alejo del ataque.- Ese pokemon estaría mucho mejor en manos expertas.- dijo la comandante preparándose para atacar otra vez.

-¿Será verdad lo que dice?...- se preguntó Ryûta a si mismo mientras miraba a Lucario, había sido herido por protegerle... Lucario golpeo a su entrenador suavemente para llamar su atención, el lobo le sonreía.

-Nunca dudes de ti- pensó el pokemon esquivando una bola sombra y poniéndose a la ofensiva.

-Lucario...- Ryûta sonrió, su pokemon le demostró su confianza con solo una mirada- Bien, usa puño trueno- la orden fue ejecutada con eficiencia por Lucario, hiriendo al pokemon fantasma.

-Es más rápido de lo habitual- la mujer parecía sorprendida- Chandelure, usa Llamarada hasta que aciertes- el candelabro empezó a lanzar ataque tras ataque y Lucario los evitaba como podía- ¿Cuanto podrás seguir así?- Alja tenía razón, tras varias secuencias de llamaradas, el lobo fue golpeado por una de ellas.

-¡Lucario!- el entrenador intento acercarse pero fue atacado por Chandelure, quedando las llamas de este muy cerca de él.

-Aléjate de Ryûta- dijo Lucario lanzando una esfera aural al tipo fantasma, el cual no se vio afectado.

-Si no puedes protegerlo, ¿de que sirves?- respondió el candelabro con burla.

-Maldito- esta vez atacó con puño trueno, y Chandelure se alejó del entrenador.

-Date por vencido, así tu pokemon no saldrá más herido.- Alja extendió su mano, reclamando la pokeball de Lucario, Ryûta miró al lobo y este siguió peleando contra el tipo fantasma, tomó la ball en su mano y entonces sucedió de nuevo, su respiración y la de Lucario al unísono, entonces escuchó una voz, pero esta vez era una completamente diferente.

-Ni se te ocurra, llevamos juntos durante años, no pienso dejar que esta loca nos separe.- pensó el pokemon, Ryûta y Lucario cruzaron miradas.

-¿Qué sucede?, ¿el miedo te impide seguir?- preguntó la mujer, Chandelure preparaba otro sofoco y tenían que hacer algo.

-Lucario, usa a bocajarro contra el suelo.- ordenó mentalmente el azabache, el lobo ejecutó el ataque y grandes trozos de roca salieron despedidos hacía Alja y Chandelure, usando esto a su favor, Lucario agarró en sus potentes brazos a su entrenador y corrió hacía la ciudad, la noche ya había caído y las calles eran iluminadas por la tenue luz de las farolas.

-Qué interesante... nos volveremos a ver.- susurró para sí la comandante Rocket a lo lejos.

-Ryûta, ¿estas herido?- preguntó el Lucario observando a su entrenador.

-La preguntas es, ¿tu estas herido?- respondió el entrenador abrazándose al pokemon.

-No te preocupes, estaré bien, ahora deberíamos ir al centro pokemon para que descanses.- la voz de Lucario en su mente sonaba dulce.

-Gracias por lo de hoy Lucario.- agradeció un poco sonrojado el chico, Lucario esbozó una sonrisa y con su pata acarició la mejilla de su entrenador.

-Te quiero, Ryûta.- dijo el pokemon, juntando sus labios, con los de su entrenador, Lucario separó su hocico de la cara del moreno y lo puso en el suelo.

-Espera, Lucario.- el pokemon cortó la sincronía dirigiéndose hacía el centro pokemon y dejando a su entrenador a la espera de respuestas.-¿Todos mis pokemon se han vuelto locos?- suspiró el entrenador siguiendo a Lucario.

-Loco de amor por ti.- corrigió para si mismo el lobo con una sonrisa.