No One Will Cry
III
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Al igual que se dijera en las antiguas escrituras o como él mismo había visto suceder con R'as Al Ghul en más de una ocasión. Al cuarto día, su hijo se levantó.
Los tres anteriores la historia se había repetido, de manera constante y tortuosa el menor de los Wayne despertaba presa de pesadillas que en su mayoría parecían alimentarse de vivencias ocurridas durante su formación de asesino.
Sobra decir que tras ello la oscuridad se apoderó, no solo de la noche sino de la mansión y semblante del patriarca de los Wayne.
Batman ya no vigilaba las calles, sus hijos lo hacían, uno con mayor entrega, los otros persiguiendo sombras, buscando una venganza jurada de manera personal e íntima pues se sentían en mayor o menor medida, identificados con el menor.
—¿Jamás me lo ibas a decir?
—No es como si fuera de tu incumbencia amado mío. Las leyes del gremio han sido así desde el inicio de los tiempos y si Damian terminó en una cama se debe mas bien a que tú has fallado en su formación.
—¿Formación dices? Romper sus huesos, aplastar su espíritu, aterrorizarlo hasta la rendición —a cada palabra por él pronunciada la sonrisa en el bello rostro al otro lado de la pantalla se ensanchaba, Thalía no estaba al tanto de todo, solo de la parte final, aquella que mencionaba a su hijo en un estado similar al vegetal.
—Tú y yo, recorrimos por igual ese sendero
—No a los seis años
—Tres, si me permites decirlo y quita ya esa expresión de tu rostro, me estas excitando —Bruce apretó los puños y maldijo para sus adentros no solo a Thalía sino a cada uno de los Al Ghul— la destruyó con la mirada, la asesina le guiñó el ojo y le sopló un beso.
—Es tu hijo
—Una maldición, si tanto así quieres saberlo, años me rompí la espalda para llenar sus expectativas ¡Pero jamás fue suficiente para él! Todo por ser esto —gritó exasperada al tiempo que hacía énfasis en sus bastos atributos— una mujer.
Y de acuerdo a las mismas leyes, una mujer jamás llegaría a liderar el gremio.
—Te ordenó parir a su sucesor
—Sí, pero me negué de la misma manera en que te negaste tú a permanecer con nosotros, seguir sus ideales o inclusive dirigir sus tropas.
—Sabes perfectamente bien que era lo único que quería de tu padre
—Si, y ahora tu sabes que fue lo único que él demandó de ti
La videoconferencia se terminó en ese punto, Bruce permaneció largo rato ahí, sopesando tanto sus palabras como actitudes. Estaba claro que si lo envió con él, no era en absoluto para protegerlo del gremio sino para protegerse a sí misma pues de seguir a su lado jamás podría asesinarlo.
No sin que R'as supiera que fue su idea y suponía que también en una diminuta parte tendría que ver con que muy en el fondo Thalía lo quería pero, ¿lo quería él? ¿Conocía o amaba a su hijo?
—¡Un accidente biológico no te convierte en mi padre! —recordó haber escuchado en alguna ocasión—
—¡Y ponerte una capa no te convierte en Robin!
—¿Confías en mi? —No— fue la respuesta que claramente se formó en su cabeza, la confianza se gana, se construye y lo mismo, comprendía ahora, sucedía con el afecto—
—Amo Bruce…—salió de su ensimismamiento para prestar atención al mayor, ni siquiera recodaba haberlo visto en la habitación— Alfred le hizo una inclinación de rostro, en las pantallas que mostraban el interior de la mansión podía verse a Damian tratando de caminar por el pasillo al menos unos cuantos pasos antes de ser acompañado por su guardián.
…
—¿Estúpido perro? —el Danés se puso en dos patas sobre él solo de escucharlo hablar, casi tirándolo en el proceso y acto seguido le lamió tanto las manos como la cara—
—¡Bájate Titus! —escuchar su nombre se tradujo en un animado ladrido de contestación— el guardián había extrañado a su amo, tanto sus malos tratos como sobrada indiferencia, misma que justo ahora parecía un poco reblandecida, el niño se acomodó en el piso, una rodilla al aire, la otra como soporte y busco el hocico y las orejas del animal, lo acarició con la mano libre, dibujando una discreta pero sincera sonrisa en su rostro— ¿no hay nadie? —el can respondió despegándose de su lado y poniéndose en posición de firmes para indicar, que si bien habían estado a solas ahora se encontraban en compañía de alguien más.
—¿Pennyworth?
Bruce sintió una ligera pena al verlo ahí, detrás de su aliado y preguntando por Alfred más no por su padre.
—¿Estás ahí? No es divertido, maldita sea, no puedo ver nada. Y me gustaría saber por qué.
Bruce abrió los labios, como buscando una explicación para darle, una palabra, quizá decidiendo si debía secundar al perro y arrojarse sobre su vástago, pero en lugar de ello fue el otro quien se le adelantó.
—Claro que estoy aquí amo Damian y si me lo permite antes de contestar sus preguntas me gustaría que usted respondiera unas mías
—Tt…
—¿Recuerda algo de los últimos días?
—Eso ya lo intenté —respondió de mala gana— y no recuerdo nada excepto…
—¿Caer de una cuerda? —el menor asintió aunque en verdad lo que quería decir es que no recordaba nada a excepción de…
—Damian —la voz de su padre lo expulsó de sus cavilaciones— se contrajo contra la pared como si él tuviera por costumbre, golpearlo o gritarle, el Danés levantó las orejas y se colocó en algo parecido a una posición defensiva a su lado.
—P…puedo explicarlo —comentó atropelladamente, bajando el rostro, su pequeño y redondeado rostro que justo ahora estaba atravesado por gruesas vendas al rededor de los ojos— iba a cumplir tu orden cuando apareció Drake y dijo que si estaba listo saliéramos a patrullar. No parecía estar al tanto de nuestra pelea y entonces pensé que si tanto me odiabas, me largaría de aquí usando la maldita capa que me prohibiste enfundar. No fue mi intención que el asesino lo involucrara, solo tendría que haberlo seguido yo.
—Damian…
—El estúpido fue Drake por…
—Escucha…
—¡Yo nunca quise que lo atrapara! ¡Hice todo lo que pude para devolverte a tu hijo! —y esto lo gritó de manera defensiva pero con voz entrecortada puesto que contrario de sus deseos cuantiosas lágrimas humedecieron sus vendas y le surcaron la cara—
Bruce se aproximó a él, Alfred sostuvo al perro que había comenzado a gruñir tras ver a su amo sufriendo.
—Tú también eres mi hijo
—¡Eso no es cierto! —gritó soltándose de su agarre— dijiste que ya no lo era, me prohibiste llamarte padre y estoy de acuerdo.
Lo acepto, si es que este es mi castigo por traicionar tus ideales y poner a tu familia en riesgo, lo llevaré con orgullo.
El menor levantó el rostro como años atrás había visto hacer a los soldados del gremio, los que fallaban en torneo, los que por algún motivo no conseguían ser meritorios de lo que fuera que para R'as se considerara necesario para seguir perteneciendo a la liga de asesinos eran marcados con heridas profundas y en lugares estratégicos dependiendo de la fatalidad de su error.
Una herida en el rostro, dejar ciego a alguien solo podría equivaler a haber fallado en batalla, llevar a todo un escuadrón a la guerra y volver con las manos vacías o en este caso, lo que Damian estaría imaginando, era una herida equivalente a haber actuado a traición.
¿A caso no se lo dijo el mismo? Que traicionó sus principios, que era una desgracia y decepción para su sangre, familia y casa. Que ya no lo quería volver a ver y justamente eso es lo que hacía.
—¡No es un castigo! —gritó una tercera voz que salió entre las sombras para arrojarse a brazos del menor— Red al igual que Nightwing había escuchado el discurso, ambos volviendo del patrullaje nocturno con las prendas de combate ligeramente impregnadas de sangre pero con los gestos cansinos y dolosos de haber sido testigos de todo aquel exabrupto.
—Drake…
—¡No es un castigo! Y no me llames estúpido cuando soy más listo que tú
—Tt, eso no es cierto…—contestó él, intentando quitarse de encima ese horroroso y pesado abrazo—
—Claro que sí, hasta el imbécil de Jason sabría que si vas a arrojarte al vacío lo último que debes hacer es caer de cabeza.
—¿Qué?
—Por eso no puedes ver pero con el cuidado y reposo adecuados podrán operarte y entonces todo volverá a ser como antes. Papá gritará, tú gritarás, yo intervendré y Dick terminará separándonos a todos, Alfred preparará el té y por la mañana tendremos noticias de Todd. Una explosión a gran escala, un homicidio múltiple, una cuenta bancaria desaparecida. Todos son mensajes de Todd. —Damian dejó de forcejear a medida que Tim continuaba hablando, de haber podido ver, habría logrado notar que el rostro del joven adulto estaba surcado a su vez por lágrimas— Llevaba noches en vela, preguntándose porqué el menor se habría arriesgado por él, si en primer instancia, no se había tentado el corazón a la hora de golpearlo cuando intentaba arrebatarle el lugar junto a su padre en batalla.
—Tt, si yo me arroje de cabeza al vacío, ¿qué hiciste tú? meterte a nadar en un contenedor de basura, apestas a porquería Drake —el joven lo único que hizo como contestación fue apretar aún más el abrazo contra el menor— ciertamente no había nadado en un contenedor de basura pero sí había tenido una pequeña excursión dentro de los canales de desagüe de Gótica, Dick se añadió a la escena aunque de manera un poco menos formal, le desacomodó los cabellos a Damian que reaccionó asustado a su roce.
Costaría trabajo, realmente mucho trabajo adaptarse a la idea de que el pequeño demonio no pudiera ver.
—¿Grayson?
—Si
—¡No soy tu maldito perro para que me frotes así!
—Ja, solo para que te enteres, te estoy mostrando el dedo de en medio, niño engreído
—Adulto lujurioso
—¿Qué?
—Si Drake apesta a porquería tú apestas a…
—¡Ya entendimos todos! tienes el olfato de un pura sangre y no necesitas entrar en detalles
—¡Por eso desapareciste durante una hora! —recriminó Red—
—No fue…
—Si, si fue, te conté los minutos, ¡Te busqué en el desagüe!
—¿Por qué demonios estaría en el desagüe?
—Yo que sé, eres un ex-gimnasta con mallas apretadas, tienes la proporción ideal para caer por el maldito desagüe
—Y tú tienes el tamaño ideal para...
—Suficiente, silencio todo el mundo —ultimó el padre de los Wayne— Tim se soltó de Damian quien perdió el equilibrio y volvió a apostarse contra la pared casi de manera desesperada—
—Lo siento
—Ustedes dos a cambiarse y darse una ducha, Alfred, llévate al perro —Titus protestó sonoramente pero aún así obedeció— y tú jovencito pronunció mirando a Damian que seguía encogido contra la pared, mirando hacia ningún lado en realidad— tú y yo vamos a tener una conversación padre e hijo.
—Tt…—el menor se giró en redondo como haría normalmente al describir una rabieta, solo que en esta ocasión acabó con su humanidad estampada contra la pared— ¡maldición!
Bruce lo dirigió con una mano sobre su hombro, el menor se dejaba guiar de manera automática, al principio con un poco de resistencia pero después ambos acogieron un ritmo que podría considerarse como bueno.
—Me disculpo por…
—¿Me trajiste a tu alcoba? —Bruce asintió, luego de haber acomodado al menor en uno de los sillones que tenía a disposición por si recibía visitas o alguien se quedaba mas tiempo del necesario en su habitación—
—¿Cómo lo sabes?
—Tengo una imagen mental de tu casa, no de todo pero recuerdo el camino a tu habitación o a las de Dick y Alfred, también creo poder llegar a la biblioteca, la cocina y mi estudio, esto último lo dijo con un semblante mas o menos triste, acto seguido se llevo la mano a los vendajes de la izquierda, las heridas habían sido superficiales, unas mas profundas que otras pero gracia a los cielos, ninguna había logrado cortar alguna vena importante.
—¿Esto, también sucedió durante la caída?
—No, eso lo hiciste tú, ¿recuerdas por qué? —el menor lo intentó— recordaba la expresión en el rostro de Drake cuando le exigió que sostuviera el arnés, la risa de su enemigo cuando finalmente lo soltó y la expresión de su padre. Levantó la mano de manera automática, Bruce se acercó a él y el menor le acarició el rostro.
Su padre tenía que admitir que para ser hijo suyo y tener 13 años de edad, era la primera vez que lo sentía así.
—¿Ya no estás molesto conmigo?
—No, ni tampoco decepcionado, lo que hiciste por tu hermano requirió de mucha valía
—Tt, solo lo hice porque de elegir, lo salvarías a él
—Damian…
—Si, ya sé que eso tampoco es cierto, me lo contó Jason, ¿sabes? que cuando te dio a elegir entre el Joker y él, no elegiste a ninguno, encontraste la forma de salvarlos a ambos.
Tú de entre todos en el universo, siempre encuentras la forma y es por eso que me pregunto, ¿Por qué demonios no encuentras una forma en la que podamos entendernos los dos?
—Porque a diferencia de ellos, tú eres mi hijo
—¿Y eso qué?
—Que ni tú ni yo damos fácilmente el brazo a torcer. Damian sonrió volviendo a la actividad de acariciar los vendajes en su mano.
—¿Esta vez si querrás escucharlo?
—Hasta la última palabra. —El niño se acomodó en su asiento como buscando las palabras apropiadas a medida que el mayor volvía a su posición sobre el sillón frente a él, finalmente se aclaró la garganta y sin más comenzó.
Cuando cumplí tres años, me hicieron caminar sobre grava ardiente hasta tomar una daga, ese fue mi primer obsequio, lo hice sin protestar, ni tampoco llorar. El abuelo y mi madre estaban a los lados, decenas de soldados me vitoreaban por detrás, era el orgullo de los Al Ghul, el elegido, el heredero. Mi entrenamiento en armas blancas y combate cuerpo a cuerpo se inició ahí.
A los cuatro recibí un arco, mi misión, aparte de llegar a la cima de la montaña, era defenderme a las bestias, lobos de pelaje blanco, salvajes, hermosos y para los que seguramente yo no era nada mas que la cena perfecta, nunca encontré las flechas para el mencionado arco, supongo que los soldados se las llevaron a manera de afrenta pero de alguna manera que no se explicar me entendí con las bestias. Cuando todos en el gremio celebraban mi derrota y segura muerte yo regresé. Una bandera con el emblema del la liga de asesinos probaba que lo había hecho, solo me rompí una muñeca, creo que ya te lo había contado. Sobrevivir se convirtió entonces en un desafío, había mostrado no solo mi coraje e inteligencia, había demostrado, ser difícil de asesinar y mis entrenamientos a partir de entonces se volvieron brutales, no te torturaré con detalles, simplemente te diré que se llegó a un punto en el que no era correcto llegar a mi edad y no haber asesinado. Confieso padre que para tener cinco años y habiendo visto lo que yo había visto, el acto de ultimar una vida me producía no solo resistencia, sino también temor. Tuve oportunidades de sobra, en los combates y entrenamientos pero en ese entonces, aún no reunía el valor para hacerlo.
Al año siguiente asaltamos una villa, yo definí la estrategia de ataque, yo coordinaba la muerte más no la creaba y comprenderás entonces que de ser elegido comencé a ser llamado cobarde. Yo, era la muerte andante pero con las manos impecables, me gustaba el título y creo que por un tiempo hasta al abuelo le gustó.
Conquistamos la villa, superé el desafío de mis seis años pero entonces pasó que al salir del lugar uno de los soldados me emboscó, no gané la suficiente altura, caí del arnés y entonces el abuelo enfureció.
Casi soy atrapado. Yo; el nieto de R'as Al Ghul, el futuro líder de la Liga de Asesinos, el famoso elegido. ¿imaginas el escenario? atrapado con toda seguridad torturado, violado, desmembrado y todo por un estúpido error de cálculo. Me rompió el brazo con el que no me sostuve delante de todos, en dos partes iguales puesto que quería que gritara y la primera vez no lo hice. Para la segunda el dolor era tanto que no solo grité sino que me desmayé. Me confinaron en una celda aislada del resto por el tiempo exacto que le tomó a mis huesos regenerarse. La oscuridad. ¿Sabes como temo a la oscuridad? No, no tendrías por qué saberlo, pero ahí aprendí lo que era el terror a la soledad, el hambre, la sed y la muerte.
Pase más tiempo del que tengo conciencia derrumbado ahí, ideando estrategias, planeando su muerte. Si eso es lo que querían de mi, entonces eso es lo que tendrían.
En una ocasión te dije que entiendo perfectamente la diferencia entre tomar una vida y proteger otra, yo me protegí a mi y a la vez condené. —el menor se llevó las manos al rostro— la siguiente narración requería ser dicha con la debida propiedad, así que se retiró las vendas, su padre no lo detuvo, simplemente se quedó ahí con las piernas y brazos cruzados aunados al gesto impoluto.
Damian parpadeo un par de veces, la oscuridad ante sus ojos, sumada a ligeros destellos de luz que proferían y coloreaban sombras, la mancha oscura frente a él tendría que ser su padre, así que se dirigió a él mientras evocaba el momento y la forma en que uno a uno los asesinó.
…
Al que le hizo perder el paso, el que lo obligó finalmente a convertirse en asesino le tendió una trampa usando el mismo cable aunque en ausencia del arnés, lo colgó de un árbol boca abajo y una vez en posición atravesó su garganta, muñecas y pecho con una daga. A medio camino de concluir su labor los otros notaron lo que hacía e intentaron arremeter pero él era la muerte andante. Había leído todos los libros de estrategia y combate que tanto su madre como su abuelo le habían dispuesto y sabía exactamente como debía proceder.
La venganza impulsaba sus movimientos, el dolor, la deshonra, él no hubiera querido hacerlo de esa manera, él no quería ser así, él apreciaba además de la guerra otras cosas como la belleza tanto de su madre, una flor o una pieza de arte, prefería usar sus manos para crear pero en cuanto atravesó el segundo cuerpo con la mencionada arma hasta que el soldado a sus pies ya no se movió.
Decidió que ya nunca miraría atrás.
Los destrozó a todos y no se detuvo por más que estos arremetieron contra él, nuevas heridas surcaron su pecho, nuevas pinturas impregnaron sus dedos, el color de la sangre se volvió el de su estampa y siguió así hasta que cortó la última cabeza y a su vez la alzó.
—Mi nombre es Damian Al Ghul, hijo de Thalía Al Ghul y nieto de R'as Al Ghul, futuro líder y dueño de todos ustedes, apréndalo ahora o teman a mi sombra.
Sobra decir ahora, que quizá si hubiera una cierta conexión con su padre en ese entonces, puesto que el personaje histórico que decidió emular fue el sanguinario Vlad Tepes, el empalador comúnmente llamado Dracula, padre de los murciélagos o quizá fuera mejor decir: vampiros.
...
—¿Todo bien? —interrumpió Bruce, pues era consciente de que Damian se había perdido entre cavilaciones.
—Solo intentaba recordar como luce este lugar cuando hay luz
—¿Puedes ver algo?
—Además de sombras, nada realmente…—Bruce asintió pero había notado la sonrisa perversa en las facciones de su hijo, estaba recordando el momento, el impulso y agravio. Lo que finalmente lo llevó a recorrer su sendero de sangre.
—Como dije, no voy a entrar en detalles, solo tendrías que saber que en cuanto me permitieron salir y recupere fortaleza, firmé mi sentencia de muerte.
Los soldados dijeron a Thalía lo que había hecho con mis carceleros y esta a su vez se lo comunicó a R'as. El abuelo estaba orgulloso, creo que solo esa vez lo vi mirarme y tratarme así, me levantó en hombros delante de todos, los obligó a ofrecer reverencia a un niño de seis años bañado en sangre.
No me importó entonces pero haciendo memoria ahora, quizá debí destacar que mi madre no estuviera presente, ni en ese acto ceremonioso, ni en los que siguieron a el. Pasé de dirigir a ser el primero en levantar armas, amé la persecución, la pelea, las voces a gritos y que todos dijeran mi nombre poco antes de fallecer. Se que detestas oír esto, pero aún no era tan negra mi sombra, en ese entonces, aún no. Todavía podía distinguir la línea, ver la diferencia entre la vida y la muerte, apreciar la belleza en lo efímero de una flor, poema o pincel deslizándose sobre el lienzo.
Nuestra formación incluía arte ¿recuerdas? creo haber visto algunos bocetos tuyos una vez, Alfred los desempolvó para mi cuando me encontró garabateando nada más que monstruos a la luz de la chimenea. Tus trazos son buenos, padre pero son solo eso, preguntarás ahora que como lo sé y solo puedo decirte que el abuelo mandó traer a uno de los mejores artistas para que aprendiera de él a crear de lo horrible lo excelso.
Si pasearas ahora por su inmenso salón, podrías ver algunos de ellos, los paisajes que pinté para él, escenas bélicas cierto es, pero no era esa la parte que a mi me gustaba, los cielos, montañas, dragones, las malditas criaturas mitológicas y aladas con toda su fuerza, esplendor y poderío, aspiraba a ser una de ellas ¿sabes? y largarme de ahí. Desnudar mi cuerpo, abrasar mi alma, dejar atrás hasta la última gota de sangre pero una vez más he de aceptar que dicho destino, no fue para mi.
A los siete años comenzó la tradición.
Debía volver a escalar la montaña, esta vez junto al resto, mi comportamiento había despertado envidias, guerreros de mayor linaje y sobretodo edad no se decían satisfechos de estar al mando de un niño por muy nieto de R'as Al Ghul que este fuera, así que lo haríamos en comunión, quién llegara primero lideraría las tropas a nuestra siguiente misión. Yo no lo sabía entonces, confieso que aún ahora, a pesar de saberlo me sigo resistiendo a creerlo pero mi madre ordenó a los soldados que antes de partir me rompieran el brazo delante de todos, otra vez.
Era la primer advertencia, también un obsequio según dijeron y por segunda vez en mi vida me enfrenté al terror.
Necesito que comprendas ahora, que no temía a sus armas, vilezas o inclusive a ellos. Temía a R'as, mi madre les ofreció el liderazgo, mi abuelo les ofreció mi cuello. Si yo no escalaba la montaña como el primero, él me encontraría y asesinaría, me haría sentir el fulgor de la muerte de cada persona que hasta ahora yo hubiera asesinado y en un año, padre. Se puede matar a muchas personas, si realmente te lo propones.
Supliqué por mi vida, fue la única vez que lo hice pero no a ellos, sino a ella. Su esbelta y delicada figura me dio la espalda y yo no entendía por qué. ¿Por qué? Si solo hice lo que me pidió, año tras año, eso fue lo único que hice y aún así me castigó con esto. —Damian hizo ademán de arrebatar las vendas de su brazo pero se contuvo, no quería volver a sentir su piel porque sabía muy bien qué es lo que haría, la abriría de nuevo, se castigaría de nuevo, porque sin importar la cantidad de años, él seguía sin entender. ¿Por qué su madre le hizo eso?
Cortó mis alas por usar una expresión mucho más metafórica y dramática, el hijo que merecías, al que pudiste haber conocido e inclusive amado se murió ahí. ¿Comprendes? Lo único que me hacía humano o medianamente feliz en ese condenado infierno era el arte y me habían impedido volver a crearlo.
Me dejaron ahí, derrotado, disoluto, la sombra a mis pies impregnada de sangre más no de mis enemigos sino la de ese niño. Lo vi morir, me vi morir y entonces levanté mi mano deforme y sangrante, juré al cielo que si morir iba a ser mi destino, al menos no lo haría solo y me enfrenté así a la montaña. Encontré a mis viejos amigos, los lobos de que te hablé, habían ganado proporción y poderío pero aún así me reconocieron.
Almas guerreras, espíritus amigos ¿lo has sentido alguna vez? seguro que sí, cada vez que entras a tu cueva y sientes el batir de las alas o el sonar de tus murciélagos tienes que experimentar lo que digo. Volví entonces, a encontrar la salvación en ellos. Me ayudaron a llegar a la cima y también a devolver el favor y asesinarlos.
Ojo por Ojo, dictan las reglas del gremio, padre. Lo que ofrecí al asesino a cambio de Drake ya que estamos en ello y cuando volví a casa, resultó que mi madre ya lo había decidido.
Lo comprendí hasta el año siguiente.
Recibí otra emboscada igual a esa, la canción de cumpleaños a mis espaldas mientras los asesinos jurados me rodeaban, la sombra a mis espaldas debía ser entonces casi tan larga como tu capa. Yo, ya no sentía nada, ni compasión o piedad, solo tenía que saber que si no morían ellos, el dolor de mi muerte se multiplicaría por cien pues aunque ella me odie, he de admitir que la quiero.
Y morir a sus manos, morir por su mandato, no se me ocurre otro peor escenario, salvo morir ahora. Por tu mano. —Bruce se removió incómodo en su asiento, la expresión en su rostro era una que agradecía el menor no pudiera observar pues se encontraba ensombrecida por las leguas de su muy personal infierno.
Cada año sucedió así hasta que cumplí diez, no soy tan estúpido o masoquista como podrías creer padre, la enfrenté, arrojé a sus pies la cabeza del último hombre que envió a asesinarme y lo mejor que dijo fue que si lograba sobrevivir a todo, sin importar lo brutal e inhumano que eso fuera me dejaría conocerte.
Tú eras el premio.
Por eso tenía que ser lo que soy, el mejor y más despiadado asesino, lamento si no es lo que querías. Jamás me dijeron que mi padre caminaba por el sendero de la justicia más no el de la muerte. Y si te soy sincero, esperaba que al saber de mi te sorprendieras, no solo porque salí de la nada, sino porque efectivamente me convertí en el mejor.
Tengo más sangre en mis manos de la que imaginas y no siempre la tomé para defenderme a mi mismo.
—El hombre que asesinaste hace unos días
—Mensajero, cuando lo enfrenté dijo que mi madre enviaría a Deadstroke
—¿Los tratantes de blancas en el callejón?
—Seguí tus reglas al principio, les rompí el alma a golpes y amenace con que de volver a hacerlo no sería tan indulgente con ellos pero entonces el líder se burlo en mi cara. Tenían comprados a los peces gordos del departamento de justicia de Gótica, si lograba que pisara la cárcel, saldría y lo haría de nuevo. Esta vez no solo vendería a los niños, los golpearía y rompería, haría que los visitara el Muñequero. Y le creí.
Unos cuantos niños seguían ahí, esa es la parte que tu no sabes, los escuche gritar como en su momento yo había gritado, suplicar piedad y la decisión ya estaba tomada.
Por mi nadie vino. Pero por ellos, yo sí. —Bruce sopesó sus palabras, de nada servía volver a pelear por ello. Justicia, no venganza, aquel debería ser su mantra pero evidentemente, ojo por ojo era lo único que se había grabado en su alma.
—Si esto es sucesivo ¿Por qué no dijiste una palabra antes? ¿Por qué no sucedió nada al primer año de tu llegada o el que siguió a ese? —el chico bufó con superioridad e indiferencia, cruzó los brazos a la altura del pecho y contestó.
—Porque tu tienes aquí, no solo un palacio sino una verdadera familia y al enterarme de ello fui yo el que se sintió traicionado. No es justo, lo sé pero sabes de sobra que no creo en la justicia y de no haberlo impedido habría asesinado a tus hijos para coronarme como el verdadero pero ambos sabemos cómo terminó eso.
—¿Qué me dices de los años anteriores? —el menor insistió en su afán, resopló entre ofendido y molesto, la expresión asesina en su rostro y entonces fue que entendió. No es que no hubiera sucedido, es que por algún motivo no se enteró.
—Damian, ya me lo has dicho prácticamente todo, no creo que mas leña a tu fuego te haga arder menos
—Lo diría pero me temo padre que no estamos solos —Damian escrutó las sombras, si bien no podía ver mucho, reconocía formas y llevaba los últimos diez minutos creyendo ver algo en la esquina derecha, junto al enorme ventanal detrás de su padre.
—¿Sabueso y halcón? —cuestionó la voz saliendo de entre las sombras para descubrir su figura que no era otra más que la de Red Hood.
—¿Ladrón y chismoso? —recriminó el menor— el joven sonrió satisfecho un gesto que le habría agradado al enano de haber podido verlo.
Se aproximó a ellos, su padre entre confuso y molesto pero suponía ahora que Todd no debía ser el único escuchando entre sombras.
—¿Qué quieres aquí? —demandó saber el mayor—
—Responder tu pregunta —contestó como quien no quiere la cosa— sacando un hermoso cuchillo de unos doce centímetros y haciéndolo bailar entre sus dedos.
—¿Qué pregunta?
—Ja, para ser detective te estas oxidando viejo. Te dije hace días que regresé a la ciudad para traerle un regalo de cumpleaños a este demonio. Hice énfasis en que nadie de aquí lo sabía y si lo dije es porque de hecho es así.
—¡Tú lo hiciste! —afirmó Damian y la respuesta de su hermano fue lanzar el cuchillo de manera imperiosa hasta clavarlo contra la puerta— dos voces asustadas se escucharon de inmediato.
—Tt, inútiles
Los mencionados a su vez entraron, las ropas de combate de intactas, estaba claro que no habían perdido ni santo o seña de la conversación. Bruce parecía indignado, Damian ligeramente ofendido.
—Serán estúpidos
—¡Deja de decirnos así! —reclamo Drake quién en efecto era el más brillante de los tres—
—Cuando dejen de serlo
—¡Deja que te operen y entonces veremos quien barre el piso con quién!
—¿De nuevo?
—¡Basta! —gritó su padre— le molestaba por no decir que ofendía y a sobremanera, la supuesta confidencia entre su hijo y Red Hood—
—¿Te quieres calmar? A tu edad podría darte un infarto
—Termina lo que tenías que decir Todd
—Ok.
Hace dos años estuve de regreso en Gótica, vi la noticia en los diarios, el heredero de la fortuna Wayne, el principito como rápidamente comenzaron a llamarlo. No voy a decirlo dos veces, así que la respuesta es si. Me sentí intrigado y a la vez motivado. ¿Reemplazaste al reemplazo? ¿Sucedió algo malo? O verdaderamente habías traído a tu vástago para tener una vida mundana y normal. Estuve indagando, los vi en las conferencias de prensa y en esa maldita fiesta "Por la Gótica del Mañana" muy formales, también apuestos. Ese demonio se parecía a ti pero tú apenas si reparabas en él. Estabas enfrascado en una cruzada personal, no sé si ahora te acuerdes pero apenas solías pasar tiempo en casa.
La noche se hizo presente y como era de suponer los maleantes salieron a las calles.
Una capa negra, espada a juego, traje de ¿ninja? era un trofeo, quería seguirlo, aprehenderlo y ver tu cara después de hacerlo pero evidentemente, no era el único que lo quería así. Damian resopló incómodo, cerró los ojos pero no interrumpió. Recordaba ese día, efectivamente, tanto su padre como Red Robin y Nightwing se hallaban ausentes, el terror en Gótica nunca termina y para entonces ninguno de los tres confiaba en él como para permitirle patrullar a su lado.
Estaba paseando por el jardín, maldiciéndolos uno a uno, mirando la tumba de sus abuelos y preguntando para sus adentros si debería o no sincerarse con ellos. Iba a comenzar con una disculpa a las figuras que jamás conoció ni conocería cuando encontró un mensaje cifrado.
La dirección de su padre o identidad secreta no era ningún misterio para los asesinos por lo que, en cuanto vio la estrella negra, representativa del gremio, se atavió con sus ropas de noche y salió a la calle.
El día había llegado.
Continuará...
N.A: Ignoro si he cometido alguna barbaridad con el pasado de Damián, solo diré que pese a saber que en Batman lo común son las aves, al haber crecido él fuera de Gótica me pareció apropiado que su animal representativo fuera algo más salvaje e indomable como él. Un Lobo Blanco por tanto me pareció ideal no solo por su nobleza sino por su tamaño y edad.
Se siguen aceptando quejas, críticas y sugerencias. Gracias a los que comentan. De verdad.
