Capítulo III
Secretos
Nos echamos sobre el sofá y empezó a contarme, esta vez había sido saliendo de una fiesta de madrugada, armaron un escándalo, y luego rompieron.
—¿Pero te la tiraste o no?—Pregunté.
—Bueno…Sí—Se estiró—pero solo fue una vez—Dijo fastidiado.
Yo sonreí, este tipo en realidad era rey de la controversia, es cierto eso de que honestidad es un arma mortal, a mí me consta. Él se tomaba eso tan a la ligera, que ya le parecía normal, y la verdad a mí también me hacía gracia, porque solo era su amiga, si hubiese estado en el lugar de Temari, no solo cortaría la relación, le partiría la cara y también haría otras cosas más.
El cuento empezó cuando ella decidió quedarse tres días para estar con él, el Sábado visitaron un local nocturno, a los dos se les pasaron las copas y empezaron un guerra de disparates, rieron como dementes sentados en la barra bebiendo Brandy y escogieron temas alegres de conversación, hasta que Temari comenzó a burlarse de una tal Shiho, quien era compañera de trabajo de Shikamaru.
—Pobrecita, es una rata de laboratorio—Dijo ella, dejando caer su barbilla sobre su mano y dando una sonrisa chueca.
—Sí, pero folla mejor que tú—Respondió él riendo, totalmente retraído del pensamiento cuerdo.
Eso había sido una mala jugada sin duda, porque a ella se le pasó la borrachera cuando lo escuchó. Temari pidió que se explicase, pues no había logrado entender, y él respondió lo mismo, burlándose una segunda vez. La rubia tomó el medio baso de Brandy que estaba sobre la mesa y se lo arrojó a la cara.
Él cerró los ojos y encogió las cejas, al mismo tiempo que Temari lo abofeteó. Shikamaru le pidió que se calmara, cosa que su fastidiosa número uno no escuchaba pues, alzó la voz tanto que quienes eran extraños al problema y a ellos comenzaron a voltear. Salieron del local, aún peleando, un montón de cachetadas más tarde se escucho el "Terminamos", que se suponía no volvería a pasar. No se ven desde entonces.
Shikamaru, a pesar de que se veía relajado, se arrepintió y quería volver con ella. Ya era miércoles, no tenía misiones, podía ir a Suna y disculparse. Yo le aconsejé que hiciera eso.
— ¿Es cierto que estás con Uchiha?—Escuché.
Yo volteé y no dije nada solamente lo observé.
—No te lo recomiendo—dijo—Muy seco para ti—Sonrió.
Fruncí el ceño— ¿ Ino te dijo, Cierto?—
—Si quieres que alguien se entere, cuéntaselo a ella—volvió a reír—No quiero meterme, pero piénsalo dos veces antes de involucrarte mucho con él—dijo levantándose. Se despidió con la mano y salió de la sala de los Jounin.
Me hundí en el asiento y comencé a exhalar suavemente, por un momento me olvidé de lo genial que se habían vuelto mis días, y comencé a cuestionarme sobre lo que podría ser verdad y lo que no. Por una parte, la fijación de Sasuke podría ser temporal y solo querría…no, definitivamente no, él no era ese tipo de hombre tan hueco y casi neandertal, que ve al amor de una mujer como una ayuda para satisfacer una necesidad tan primaria, seguro él pensaría que eso era patético.
Me levanté rápido, por poco olvidaba que tenía que llevarle unos papeles del hospital a Naruto. Busqué en el archivador, cuando los saqué salí corriendo a su oficina, toqué como mil veces y nadie abrió, ya iba a romper la puerta cuando un "Salió temprano, tenía un asunto que atender" de alguien que pasó por ahí lo evitó.
Naruto me haría ir hasta su casa para darle los cochinos papeles…qué bien. Si no estaba ahí tampoco, lo encontraría y lo mataría, por quitarme tiempo valioso de pensar en mis propios conflictos internos.
Salí del edificio y empecé a caminar, era mediodía, Sasuke a esta hora estaría trabajando. Él no era la persona más sociable del mundo, pero vamos, no era un desgraciado, tenía que sentir algo y creo que ante todo yo era su amiga, no me haría creer cosas sólo por diversión. Estaba segura, tenía que gustarle aunque fuese un poquito.
Aunque tal vez la advertencia de Shikamaru no se refiriese solo a eso, y más bien hablaba de los problemas que tenía Sasuke por todo lo que había hecho. Le tenían la vista puesta, si movía un pie, hacían todo para distorsionar la historia y dar inicio a otro enjuiciamiento.
Me detuve, estaba cerca del departamento, pero no hizo falta que caminase más, ya que la persona que buscaba estaba a unos diez metros. Sonreí, Naruto me vio y corrió hasta mí.
–Hola Saku –Dijo, con voz escasa, pero con una sonrisita tan linda, que olvidé que había estada enojada con él.
—Hola...—Contesté—Te traje algo, espero que tengas tiempo porque debes revisar todo esto y…—Mientras hablaba, sus ojos se movían de un lado a otro, como si buscase algo, se distraía, estaba totalmente ausente.
—¿Te pasa algo?—pregunté.
Negó con la cabeza frunciendo ligeramente el ceño y luego de esto cambió la vista rápido.
Arqueé las cejas mirándolo y acaricié una de sus mejillas –Sabes que puedes contarme lo que sea—dije, como si estuviésemos en una de esas películas que amo ver.
Él tomó mi mano y la apartó suavemente.
—¿Podemos buscar un sitio para hablar?—preguntó.
Nos sentamos en un banco de madera, yo le miré y el a mí.
—Hinata está embarazada—Habló.
Yo parpadeé y eché la cabeza hacia atrás-¿Cómo pasó?—Dije.
—Bueno, si te cuento—dijo alzando las cejas, y dando una sonrisa maliciosa.
—¿Y qué harán?—
Él me vio y torció la boca, en sus ojos azules veía inseguridad, y una mezcla de emociones, sabía que él se haría cargo, obviamente. Pero tenía miedo, y con razón, no había cumplido veinte años y tenía un montón de responsabilidades, esto era algo que aumentaba su lista diez veces más, necesitaba ayuda.
Empezó a contarme que desde hacía una semana su novia se había estado sintiendo mal, tenía nauseas constantemente y no toleraba ni él olor a jabón, pero ella ni pendiente.
Tuvo indicios de anemia en el pasado, así que fue al médico, quien recomendó (por los síntomas) una prueba de embarazo, y luego el resultado fue de conocimiento para ambos.
Creo que Naruto no durmió esa noche. Él propuso casarse de pronto y luego hacer como si el niño hubiese sido engendrado bajo el matrimonio, pero volvió a leer el resultado de la prueba, y los tres meses que Hinata tenía no ayudaban.
Tenían que decirlo, quedaron en que mientas más temprano sería mejor. El día anterior, se reunieron en la casa Hyuuga. Esa niña estaría pasando por lo que seguramente sería el momento más difícil de su vida, de por sí a ella le daban crisis nerviosas por asuntos cotidianos, imaginársela en esta situación por favor. Naruto dijo que estando ya sentados en el gran salón; él, su suegro y Hinata, no pudo evitar soltar una risa, no había dicho nada, y ya lo miraba feo.
Lo más increíble de esta historia, es que antes de que Naruto abriese la boca para irse por las ramas y decirle luego de dos horas de conversación, Hinata cantó lo que había pasado. Hiashi, a medida que ella avanzaba, iba frunciendo el ceño, mirando a Naruto, que por supuesto, hacía sus oraciones. Ya iban a estrangularlo, cuando Hinata, se levantó un poco y tomó sus manos.
Dirigiéndose a él dijo:
"No pido tu amor para nosotros, solo que dejes que me quede con él y juro que no volveré a molestarte". Con esto no tuvo más que hacer, que ponerse de pie y soltar algo como: "Hagan lo que quieran", marchándose así.
Esa misma tarde Hinata estaba oficialmente mudada.
—Cuéntame algo trágico—me dijo cambiando de tema.
—Bueno, hoy vi…—No—interrumpió—nada de órganos, acabo de comer.
¿Desde cuándo se volvió tan delicado?
—Sé algo—dije—pero no puedes contarlo—advertí. El simuló pasar un cierre por sus labios y me miró para que continuara.
—Sasuke está enfermo—volteó a verme
—¿Sabes de qué?—preguntó, a lo que yo respondí negando con la cabeza
—Iré a verlo ahora—
—Avísame—dijo—ya que él no dará señales de vida—rió y miró su reloj—Debo irme…cuestiones domésticas—estiró su espalda y comenzó a caminar.
Me despedí con la mano y lo vi alejarse.
Oí la madera rechinar cuando entré a la casa de Sasuke, él había dejado la puerta abierta. En el camino hacia allí empezó una terrible lluvia y yo quedé empapada de tal forma que de mi cabello salían cataratas que bajaban por mis hombros, tocaban mis brazos y llegaban a mis rodillas.
De mi ropa escurría agua y me estaba muriendo de frío, las luces estaban apagadas y la luz natural era débil, pero dejaba ver el camino hacia la cocina, el cual recorrí abrazándome mientras mis labios temblaban.
Al entrar vi a Sasuke sentado junto al fregadero, mirando por la ventana las gotas que caían y chocaban contra el vidrio, tenía un brazo levemente estirado sobre sus rodillas y la cabeza levantada, él enseguida volteó y me miró.
Yo me acerqué, marcando cada paso como si tocase una melodía que solo los dos pudiésemos escuchar, una que lo incitaba a él a...me tocó el rostro con una mano y me beso, enterró sus labios y se sumergió en los míos, mientras yo sentía su cuerpo esculpido por ángeles y le di la pauta final a nuestro beso.
—Vas enfermarte—me miro de arriba abajo, viendo como el agua se expandía por mi cuello y caía en mi pecho con precisión.
— ¿Tienes una toalla?—Pregunté.
Él hizo un gesto con la cabeza señalando hacia arriba y luego se posó en mí, inexpresivo, pero no le presté atención y miré su rostro hermoso, tan perfecto, sin pensarlo tomé su brazo y lo estiré hacia mí.
¿Me acompañas?—Él bajó del mueble calmado, tan natural como siempre, mientras correspondía el agarre que yo le había dado a su mano.
Caminamos hasta el segundo piso y entramos a su habitación, casi no se notaba que había anochecido, pues aún seguía lloviendo. Sasuke se fue directamente al armario, sacó un par de toallas y me las tendió. Yo me senté al borde de la cama y comencé a escurrir mi cabello, no era largo, pero podía retirar el agua presionando la toalla suavemente contra él. Volteé para ver a Sasuke, que estaba con el cuello hacia atrás bebiendo entero un vaso de agua y sostenía el frasco de pastillas que le había dado hacía una semana.
Cuando terminé de secar mi cabello, comencé con mis piernas, al mismo tiempo que él se dirigía al balcón y cerraba la puerta corrediza, dándome la espalda hasta que un sonido lo hizo mirarme nuevamente.
El sonido de la cremallera de mi camisa que descendía lento hasta la mitad del recorrido. Alcé la mirada para contemplar a Sasuke y le di una sonrisa pícara. Me veía con los labios entreabiertos, una de sus manos tocaba la puerta corrediza de su balcón y la otra caía en el aire.
Seguí produciendo el sonido, bajé los ojos y me quité la prenda. Me fui adentrando en la cama de Sasuke, retrocediendo sin quitarle la vista de encima, apoyando las manos y deslizándome hasta llegar a la cabecera, mientras él me seguía como un depredador sigue a una presa, con la mirada de un perfecto depredador, y fue tan veloz como uno cuando se abalanzó contra mí con fuerza, hundiendo sus labios en los míos y apretando mis muñecas que hacían un ademán para tocarlo.
Recorrió todo mi cuello con su boca y yo ahogué gemidos mordiendo mi labio inferior. Sentía como mi sangre y la de él se calentaban. Lo veía tan hermoso y perfecto, que no resistía que él hiciese todo el trabajo.
Me solté de su agarré y lo derribé, él quedó entre mis piernas, mientras me movía sobre su pelvis estirando completamente mi espalda y sosteniendo sus brazos con fuerza. Me mostró sus dientes en una sonrisa cínica y de un estado tranquilo arremetió contra mí lanzándome nuevamente a la cabecera, se deshizo de sus pantalones tan rápido que no me dio oportunidad de ver, tomó una de mis manos e hizo que rodeara su cuello mientras besaba mis labios.
Ya había una mano libre para tocar esa escultura tan magnífica que tenía ahí solamente para mí, quería saber bien cómo era él, delineé cada centímetro de Sasuke con mis dedos y tocaba sus labios cuando él los separaba de los míos para susurrarme algo que mis ojos vieron, pero que yo no alcancé a oír claramente.
Yo estaba sonriendo mientras acariciaba su cabello al tenerlo sumergido en mí, mordiendo uno de mis pechos. Ahí fue cuando logré escuchar.
–Pensé que eras virgen—murmuró.
— ¿Cómo sabes que no lo soy?— Dije pasando mi dedo índice por su espalda.
—No veo que estés nerviosa—contestó retirando mis bragas—y no eres torpe—rió.
—No eres el mejor—Sonreí acomodándome en las almohadas y sentándome, mientras lo traía conmigo.
Él levantó ligeramente al cabeza para verme, mostrándome la sonrisa cínica con la que había empezado.
Sentí como me arrastró feroz hasta que quedé totalmente acostada, al mismo tiempo que se metió en mí sin avisar. Mis labios temblaron y mi corazón casi explotó por lo que hizo. Eso me dolió pero no grité ni jadeé, solo me aferré a Sasuke con fuerza, y cuando él empezó a moverse salí del trance.
Iba muy rápido, y hacía que mis piernas se doblaran y mi torso se levantase ligeramente, hasta que volvió a besarme y me calmó. Cada beso era como un sedante para mí, empecé a relajarme y a sentir un cosquilleo placentero que iba desde donde nos uníamos hasta el final de mis dedos, me fui acostumbrando hasta que empezó a gustarme. En ese estado de éxtasis, humedecía mis labios con mi lengua y sentía el roce que le daba su aliento a mi piel cuando se movía desde mi cuello hasta mi oreja.
—Sakura—Susurró—Muévete—
Lo miré, recogí mis piernas e hice que él quedase debajo de mí. Sasuke masajeó su cuello y lo movió de un lado a otro, poniendo su mano encima de mi pierna. Estiré mi brazo y agarré su hombro, mientras me movía suave en él.
Me miraba fijamente a los ojos, yo lo hacía cada vez más rápido y con más fuerza, inclinándome en dirección a él. La emoción se hacía cada vez más intensa y los gemidos que emitía Sasuke eran tan placenteros como lo que hacía, esa voz me volvía loca, desde la exhalación más mínima hasta el grito más fuerte me volvía loca.
Ambos estábamos demasiado emocionados, él apretaba mi pierna y la parte lateral de mi torso, cada vez nos acercábamos más, hasta que Sasuke no resistió y nos volteó de forma violenta, quedando sobre mí de nuevo y dando él el golpe final. Me recorrió esa sensación magnánima, me quemó las entrañas y me desplomé junto a él.
Llevé mi mano izquierda a mi cabeza y metí mis dedos entre mi cabello, cerrando un ojo y exhalando.
La tormenta seguía afuera, golpeando la puerta del balcón y los truenos sonaban como gritos de dioses. Miré hacia la ventana, no solo la lluvia era impresionante, sino también las luces de los relámpagos que eran lanzadas feroces hacia la tierra, tan feroces eran como Sasuke.
Volteé y él estaba junto a mí ya bocabajo, con la cabeza en dirección a la ventana, viendo lo mismo que yo había visto.
—¿Ves?— dije— Eres como un Dios—
Él mostró una sonrisa—¿Quieres ver más?—
Hola! Ok se que llevo como tres o cuatro meses sin actualizar, y no es por falta de tiempo créanlo, en realidad se me venían cosas para el fic a la cabeza pero no me animaba sino en escasos períodos de tiempo. Tampoco iba a poner lemon aún, aclaro de una u otra forma si iba a haberla porque (adelantando) sakura quiere un niño xD. Qué puedo decir... a quienes lean mi otro fic Inercia, en el siguente cap. Envidia hay más sobre el pasado de Sakura, aparecerán vampíricos amantes y verán un lado aún más apacionado de Sasuke.
Manga: Cómo se nota que ese hombre dibujó a Sasuke, se la pasa volviendo locas a las mujeres...Cuando leí el spoiler del capítulo anterior pensé que era fake, o sea ese "Voy a abandonar kanoha, Voy a ir contigo" de verdad no me parecía nada creíble. Pero cuando leí el manga el jueves, dije coño era verdad , fui inoscente y pensé que iba a cumplirse...xD. Y ahora lo que conmosionó a muchas también me decepcionó. Pero acéptenlo, la risa malvada de Sasuke fue lo mejor xP
Un review no estaría mal por cierto... xD
Brooke~
