he aquí el suiguiente capitulo, espero que no os quejeis, este es el más largo, pese a que no llegamos a los veinte reviews...

supongo que por eso lo termino como lo termino, jejeje,

espero que os guste


Abrí la puerta y miré a Soul. La sonrisa le había desaparecido y sus ojos estaban fijos en mí, más abiertos de lo normal a causa de la impresión. No se esperaba eso, no era normal en mí. No cuando estaba sobria. Me acordé de lo que me dijo ayer. Lo propio hubiera sido que enrojeciera y desviara la mirada deseando que me tragara la tierra mientras él no dejaba de mirar mi cuerpo semidesnudo y sus palabras revoloteaban por mi mente. "Me gusta mi compañera. Me gusta mi compañera. Me gusta mi compañera."

La diferencia residía en que yo no estaba en condiciones normales, por lo que ni enrojecí, ni aparté la mirada. Mantuve el contacto visual muy pagada de mí misma, ya que me estaba prestando toda su atención.

- ¿Te gusta lo que ves?

Aprecié que asentía levemente. Sonreí. Soul se incorporó para hacerme hueco y me dirigí a él.

Nuestros ojos mantuvieron contacto de forma intensa. Durante un momento me perdí en aquellos rubíes perfectos. Los ojos de mi compañero. MI compañero. Mío. Aquello fue lo único que vi claro en aquella noche. Si no le gustara como persona, hubiera dicho algo así como: "Me gustas como técnico" o algo parecido. Me lo hubiera dejado muy claro. Soul en algunos temas resultaba muy directo. Por esa razón fui derecha hacia él. No veía el momento en el cual llegaba a su lado y le besaba. Me moría por besarle. Estampar mis labios contra los suyos, no encontraba placer mayor. Me inclinaría hacia él y nos besaríamos iniciando nuestro momento mágico hasta que…

…sentí un dolor muy agudo e intenso en mi espinilla derecha. Calculé mal el espacio a causa de la borrachera. Me empotré contra la mesa bajita del salón. Las risotadas de Soul no se hicieron de esperar. Como un acto reflejo a mis golpes, empezó a reírse incluso antes de que el eco del choque dejara de oírse. Maldita sea. Estaba convencida de que si hubiera estado sobria no se habría reído lo más mínimo. Eso me enfureció. Le lancé una mirada envenenada mientras cojeaba al sofá y me sentaba a su lado. Me ignoró completamente. Él siguió a lo suyo, riéndose de mi desgracia. Se dobló de la risa mientras se le saltaban las lágrimas. Que poca vergüenza riéndose de su técnico de esa forma. Le di un golpe seco en el hombro haciendo que se levantara de nuevo. Me miró mientras se intentaba calmar. Esperé pacientemente a que lo hiciera.

No fue un golpe muy fuerte o yo ya me había acostumbrado por las constantes batallas, pero dejó de dolerme rápidamente. De todas formas ignoré ese hecho y miré con el ceño fruncido a mi compañero mientras él tenía esa sonrisa burlona en el rostro.

- ¿Te diviertes?

- Un poco. Lo siento.

Se le veía algo arrepentido y la verdad es que yo tampoco podía quejarme. Cuando era él quien volvía borracho yo no solo me reía sino que le gastaba jugadas por mi propia y maligna diversión. Eso hizo que reconsiderara el enfadarme y volviera al punto principal. Soul es increíblemente sexy.

- Pues si quieres podemos divertirnos más.

No sabía de dónde había sacado esa voz tan sensual, así como el valor. Nada más decir aquello mi cuerpo se incorporó sentándome a horcajadas sobre él. No se opuso a mí, o quizás sí lo hizo pero yo no me enteré. Con urgencia, fusioné nuestros labios. Tal y como predije era el mayor placer que había experimentado, era incluso mejor de lo que esperaba. Amoldé mis dedos entre su pelo atrayéndolo más a mí en un intento de estimularlo más. No se había movido ni un milímetro. Seguramente me equivoqué. Liz tenía razón. Me había hecho falsas esperanzas. Me separé de él lentamente.

El corazón me dio un brinco cuando sentí sus fuertes manos en mi espalda impidiendo que me moviera más. Esta vez fue él quien me besó. Mi respuesta fue gustosamente rápida. No me separé de él lo más mínimo, ni siquiera cuando la cabeza empezó a darme vueltas a causa de la falta de oxígeno. Nunca antes había tenido un beso tan largo. Sin embargo no me quejé. Por mí podía durar todo lo que quisiera.

El corazón me dejó de latir cuando sentí su lengua rozar mis labios. Me abrazó fuertemente. Lo hacía todo de una forma tan increíblemente sexy que mi autocontrol se fue por la ventana rápidamente. No me dio tiempo ni de despedirme. Por eso bufé molesta cuando se separó de mí bruscamente.

- Lo siento, Maka.

No le contesté. Le miré a los ojos unos segundos y volví a inclinarme para devorar sus labios. Volvió a responderme y también volvió a separarme. Me acerque de nuevo pero esta vez solo me separó. Le miré molesta.

- Maka.

Volví a guardar silencio. Él no añadió nada más. No me dijo nada. Volví a equivocarme. Liz tenía razón de nuevo. No era más que otras de las chicas que pueden pasar por la cama de Soul. No me quería de verdad. Los ojos se me llenaron de lágrimas, pero las reprimí. Debía llegar a mi habitación lo más rápido posible y llorar de en mi cama lejos de su mirada. No quería que me viera. Me incorporé para irme pero no me dejó. Su férreo abrazo me mantuvo junto a él.

- No te vayas, Maka.

- Tranquilo, lo más seguro es que mañana no me acuerde. Podremos ignorar que no ha pasado nada.

- ¿No te acordaras de nada?

- Tengo que estar muy borracha para hacer lo que hago.

- Entonces déjame que te diga algo, a pesar de que suene un poco cobarde sabiendo tu estado. – cogió aire, de repente le noté muy nervioso – Maka te quiero. Te quiero más de lo que un hombre puede llegar a querer a una mujer. Te has convertido en mi sol particular-

No le dejé continuar. Le besé con pasión. Le besé como nunca antes había besado a nadie. Era mío y de nadie más.

- Yo también te quiero.

Le respondí como pude mientras mis labios dejaban su boca y se acercaban a su cuello. Recorrí todas las líneas que lo contorneaban con mi lengua mientras él me abrazaba con fuerza. Me había escuchado. Sonreí. Intenté degustar el momento tanto como pude, por ello atrapé de nuevo sus labios en un beso frenético. Ya no había vuelta atrás. No había forma de pararnos. Recorrí con mis manos sus hombros deleitándome de su forma y su musculatura. Luego las bajé para contornear su pecho. Él cada vez me abrazaba con más fuerza y aún así no lo notaba suficientemente cerca. Nuestros labios no se separaron en ningún momento.

Introduje mis manos por el interior de su camiseta y casi gemí de placer al notar sus abdominales. No había perdido el tiempo cuando se iba al gimnasio con Blak Star y eso me gustaba. Sin embargo no pude llegar mucho más lejos. Al intentar quitarle la camiseta me cogió las muñecas y me inmovilizó. Su mirada era tierna y su agarre firme.

- ¿Y ahora que pasa, Soul?

- No vamos a hacerlo.

- ¿Por qué no? Creí que me querías. No soy deseable. – No sonó una pregunta como esperé.

Soul rió levemente.

- Claro que eres deseable, tonta.

- Pero…

- Estas borracha.

- Y…

- No creo que…

- ¡¿Quiera acostarme contigo?! – aquello sí que no me lo podía creer. – No soy una ignorante virgen, ¿sabes? Sé lo que hay y lo que me está demandando mi cuerpo ahora.

Soul carraspeó levemente pero lo ignoré. Forcejeé para acercarme más a él, aunque me costó muchísimo. Tan solo pude rozar sus labios. Suspiré resignada.

- Me rindo – dije entre dientes.

Mi compañero sonrió con autosuficiencia y me soltó las muñecas para rodearme con sus brazos.

- No me voy a arrepentir – le susurré.

- Por favor, Maka, no me lo hagas difícil.

- ¿Dificil? – estaba borracha, pero eso si que pude entenderlo. Desabroché uno de los botones de la camisa.

- Maka – su voz era ronca – por favor.

- ¿Qué pasa, Soul? – pregunté con voz inocente.

- Pasa que estas increíblemente sexy llevando solo esa vieja camisa mía y además puedo ver claramente que no llevas sujetador debajo.

Me mordí el labio. Como si fuera un robot mi mano derecha se dirigió al siguiente botón. Lo desabroché bajo la atenta mirada de Soul. Si me quitaba el otro mi pecho quedaría al descubierto, aunque Soul volvió a detenerme. Quizás no era tan pervertido como pensaba en un principio.

- Por favor.

Me crucé fuertemente de brazos.

- Vale niño malo.

Soul se rió y no pude evitar unirme a él. Después nos quedamos mirándonos el uno al otro durante un momento que me pareció muy breve. Me perdí en aquellos ojos que me demostraban lo que ya descubrí en aquella cena. Bajé la mirada y vi el enorme espacio entre nosotros dos. Me incliné para abrazarlo y así eliminar cualquier tipo de separación. Él me devolvió el abrazo apretándome firmemente contra su pecho. De todas formas aun no me sentía totalmente pegada a él por lo que me moví más hasta que sentí algo. Me incorporé rápidamente. Soul me miraba intensamente.

- ¡Anda!

- ¿Qué?

- Me he chocado con algo. – dije mirando hacia abajo aunque no podía ver que era.

- Ma-Maka, te has chocado conmigo.

- Imposible.

- Te equivocas – me miraba orgulloso y arrogante.

Yo no entendía nada. ¿Me había chocado con él?¿Cómo? lo más seguro es que me estuviera vacilando. Levanté la mirada, en su rostro seguía el mismo semblante. Fruncí el ceño. En ese momento no estaba para sus jueguecitos por lo que alargué mi mano derecha hacia su cadera para descubrir que era aquello.

- ¡Maka!


- ¿Que yo te qué?

No podía dar crédito a lo que estaba escuchando. Eran las doce de la mañana y Soul y yo estábamos en una pequeña cocina del Shibusen que teóricamente no podían usar los alumnos. Teóricamente porque Soul y yo sí teníamos permiso, ya que yo le convertí en una Death Scyther. En esos momentos me estaba contando detalladamente lo que hice anoche. Para mi desgracia no me acordaba de nada y solo tenía la palabra de Soul, pero aquello resultaba de lo más inverosímil.

- Lo que he dicho, me tocaste el orgullo, Maka.

Empezó a reír como un loco a causa de su propia gracia, aunque yo no la encontraba. No podía creerme que haya hecho algo así. Aunque no pude evitar sonreír en mi fuero interno. Soul dijo que le besé y admitió que me devolvió el beso. O era un pervertido aprovechado o significaba algo para él, y teniendo en cuenta que esta mañana desperté en mi cama acompañada única y exclusivamente por la resaca, me decantaba por lo segundo. Además aún no podía sacarme de la cabeza lo que me dijo hace dos días. Sonreí aunque esta vez no fue solo en mi interior.

- Te gusta.

- ¿El qué?

- Ahora podrás alardear de haber tenido un privilegio que no compartís muchas.

- Soul, teniendo en cuenta la falta de dominio en tus hormonas, me parece que tu cuerpo no es ningún misterio para nadie. – fue a decirme algo pero le acalle colocando un dedo en sus labios – Ahora calla, si no nos movemos vamos a llegar tarde a clase.

- ¿Qué importa la clase?

Me dirigí a la puerta como si no hubiera dicho nada. Soul no tardó en seguirme. Lo hacía muy de cerca y por el rabillo del ojo pude apreciar que no dejaba de mirarme. Lo ignoré para meterme en mis propios pensamientos. Aunque ninguno de los dos haya dicho nada, era palpable la repentina incomodidad del silencio que nos rodeaba. Nos habíamos besado y si no llega a ser por el insospechado dominio de Soul, a saber cómo habríamos acabado. Aquello no era bueno, nosotros somos compañeros y no otros ligues más. Si algo saliera mal acabaríamos… no quería volver a recrear la historia de Tsubaki. Llegamos a la puerta de clase. Suspiré. Debía concentrarme en otras cosas si no quería que acabara dándome un ataque. Aunque la resaca me impedía concentrarme en muchas otras cosas más.

Vi como Soul se adelantó. Pensé que iba a abrirme la puerta y ya estaba preparando mi sonrisa cuando me di cuenta de que en realidad me estaba cortando el paso.

- ¿Ocurre algo, Soul?

- No, bueno, yo… no es nada.

Me sonrió, aunque no llegó a sus ojos. Se notaba que algo le estaba rodando la cabeza, pues no había dejado de mirarme y además su alma se agitaba nerviosamente. Lo hubiera encontrado gracioso si no fuera porque me había colocado de forma sutil entre la pared y su cuerpo.

- De verdad no te acuerdas de nada – no era una pregunta, por lo que guardé silencio – verás hay algo más que no te he dicho.

¿Sobre anoche? No me interesaba saber nada más. Sin embargo esas palabras no salieron de mi garganta. Se quedaron a la espera de no sé qué. Admito que quería a Soul, pero esa posición me estaba incomodando.

- Verás, tú y yo hablamos de algo. Resulta que-

- ¡Chicos!

Por primera vez en mi vida sentí que Black Star si podía ser un Dios. Uno de esos que aparecen en el mejor momento y ayudan a los pobres indefensos.

- ¡Anda! Lo siento. Vámonos Tsubaki, no les molestemos en sus cosas de mayores.

Para su desgracia ese sentimiento duró poco. Me separé de Soul mientras Black Star entraba en la clase riendo como un maniático y diciendo cosas como ¡No me lo puedo creer! y Liz, estábamos equivocados. Puse los ojos en blanco. Mi compañero no dejaba de mirarme de forma intensa y ante eso no pude sino sonrojarme. Fue entonces cuando la vi. La mirada de antaño, aquella con el brillo indescriptible y acompañada por esa sonrisa tan boba pero tan tierna a la vez que por un momento se me olvidó todo. Inclusive la resaca.

- ¿Qué hacéis afuera, chicos?

La voz del profesor Stein nos sacó de nuestra burbuja de un brinco. Sin más miramientos entramos en la clase corriendo, ocupamos nuestros sitios y cogí un cuaderno para tomar apuntes mientras Soul se recostaba sin dejar de mirarme. La posición de su cuerpo era de curiosidad, cualquiera que nos mirara pensaría automáticamente que yo había hecho algo de lo que quería enterarse. Sin embargo su alma me decía que aún estaba pensando en lo que me hubiera dicho si Black Star no hubiera aparecido en el momento más apropiado. He de reconocer que a mí también me llenaba de curiosidad. No se me ocurría de que podría haber hablado con Soul. Aunque creo que ya tuve bastante de mis peripecias de anoche.

- ¿Vais a ir a la fiesta de Takeru? – nos preguntó Kim desde atrás.

- ¿Fiesta?

Tanto Soul como yo levantamos la cabeza para ver escrito en mayúsculas el anuncio. El profesor Stein lo ignoró olímpicamente y empezó con la clase. Nadie dijo nada más al respecto. Escuché como Soul y Black Star cuchicheaban, pero no les di la mayor importancia. Me dediqué a intentar tomar apuntes hasta que sentí que la cabeza me iba a estallar. Suspiré mientras me recargaba sobre la silla. No podía concentrarme como era debido. Cerré los ojos y deseé que la clase terminara antes de lo normal.

Una bola de papel cayó suavemente en mi regazo. La abrí para encontrarme con la inconfundible letra de Soul. Era un texto bastante amplio donde me mostraba su división interior. Se moría por ir a la fiesta con Black Star, aunque también se preocupaba por mi resaca. Cogí el bolígrafo y le contesté. Debo decir que aunque una parte de mi quería ir, no me sentía con ganas de pensar en fiestas. Sin embargo, él podía ir solo. Sin ningún problema.

Le devolví la hoja y me introduje de nuevo en la paz de mi mente. Aunque no duró tanto como me hubiera gustado. Alguien me sacudía el hombro. Abrí los ojos claramente molesta para encontrarme con la mirada intensa de Soul.

- ¿No vas a ir? – me susurró.

- Puedes ir solo. – le respondí de la misma forma.

- No sería lo mismo.

- ¡Claro que sí! No me necesitas para llegar allí.

Soul suspiró.

- Te necesito para todo.

Abrí los ojos como platos. ¿De verdad había dicho eso? Había sido un susurro apenas audible, pero yo llegué a oírlo o eso creía. Lo más seguro sería que mi mente me estaba jugando una mala pasada, pero que importaba en esos momentos, se sentía tan bien. Suspiré. Cuanto más subiera más dura sería la caída luego. Lo mejor sería asegurarse.

- ¿Qué has dicho?

- ¿Qué?

- ¿Qué qué has dicho?

- ¿Yo? Nada. – estaba tan confundido como yo. Volví a suspirar, hay que ser realista, Soul no siente lo mismo por mí.

Acabó la clase con otra de las maravillosas caídas de Stein. Recogimos nuestras cosas en silencio mientras Black Star no dejaba de explicarnos no sé qué relación entre el universo y él.

- ¿Donde están Liz y Patty? – preguntó Soul.

- ¿Te das cuenta ahora?

- Mi mundo no gira alrededor de ellas.

- Están haciendo lo que comúnmente se llama dormir la mona.

Puse los ojos en blanco. Yo debería haber hecho lo mismo. No estar allí. No era un dolor de cabeza insoportable, pero eso no quitaba que prefiriera estar en casa con un buen tazón de chocolate. Cogí mis cosas y empecé a bajar las escaleras. No me apetecía nada ir a comer para dirigirme luego al gimnasio. Después de la comida lo único que me apetecería sería dormir la siesta. Me faltaban solo dos escalones cuando me paré en seco. En la puerta, apoyado contra el marco se encontraba un chico moreno increiblemente guapo que no dejaba de mirarme con sus profundos ojos verdes.

- Ryan, ¿qué haces aquí?

- He pensado que podríamos tomar algo juntos.

- Tenemos una hora para comer y después clase de gimnasia, asi que me parece que no va a poder. – contestó Soul tenso a mi lado.

- ¿No puedes?

Ryan no dejaba de mirarme, suplicándome que me fuera con él, y a decir verdad nada me apetecía más que eso. Bueno, estar con Soul, pero tampoco podía perder el tiempo persiguiendo un imposible, por lo que di un paso hacia Ryan.

- Creo que me vendría bien. La resaca aún no me ha dejado en paz y si luego queremos ir a la fiesta…

Añadí eso último mirando a Soul, quien no parecía muy contento. No dejaba de fulminarle con la mirada a Ryan como si fuera su oponente en un duelo.

- Soul…

- Le diré a la profesora que te encontrabas mal.

No me habia mirado y seguía igual de tenso cuando me dijo eso.

- ¿Estás bien?

- Claro.

Bajó la mirada para contestarme esa simple palabra y después regalarme una sonrisa que no llegó a sus ojos. No estaba muy convencida pero Ryan empezó a tirar de mi brazo suavemente para que le siguiera. No me gustaba dejarle así, a nadie le gusta dejar detrás al hombre que ama, sin embargo cuando éste solo te mira como una amiga no se puede hacer nada más. El chico que tenía a mi lado en ese momento también me gustaba y, aunque en menor medida, también le quería. Quizás llegara a amarlo como a Soul.

Nos dirigimos a las taquillas donde dejamos nuestras cosas y luego nos fuimos a la puerta principal rumbo a la calle. El sol brillaba con intensidad dando unos colores más vivos al paisaje de la ciudad que teníamos enfrente. Ryan pasó uno de sus brazos por mis hombros. No sé si fue el esplendido día, el gesto de mi amigo o ambas cosas, pero por un momento la resaca dejó de molestarme. Sonreí.

- ¿Qué tal tu cabeza?

- Mejor. Quizás eres algo así como mi medicina personal.

Ryan rió entre dientes.

- Por cierto, ¿a qué viene esto?

- ¿Qué comamos juntos? – asentí – He pensado que como no vas a venir de acampada con nosotros, podrías compensarme con esto.

Esta vez fui yo quien rió.

- ¿Puedo considerarlo nuestra primera cita?

- Por supuesto – le respondí mientras cortaba unos alambres que me unían a un punto específico del colegio y los ataba a Ryan. – Esta es nuestra primera cita.

Seguramente podría adelantarme a la historia de Tsubaki y salvar mi relación con Soul. Sonreí ante la idea. Pasé uno de mis brazos por la cintura de Ryan y nos dirigimos a un restaurante barato de la ciudad teniendo cada uno una sonrisa en el rostro.


y hasta aquí el capitulo de hoy!

ya sabía yo que no os iba a gustar el final, pero sino no hay triangulo.... además esto hace las cosas más emocionantes, jajaja, por eso espero que no haya discordia a ningún personaje, bueno quizás a Maka, por no darse cuenta de lo obvio, pero a Ryan no que ya vereis que es muy mono....xD

no voy a dejar ningún adelanto, a excepción de que irán a la fiesta, jeje, sentimientos descubiertos, discusiones y una buena sesión de besos. Si quereis saber quienes protagonizan cada una de esas cosas, mandarme un review.

Esta vez me conformo con llegar solo a 22, aunque ya sabeis que a más reciba mejores cosas escribiré, jajaja

y eso es todo por hoy!!