-¿A dónde vamos Itachi?- preguntó subiendo a un todo terreno.- Madre y Padre aún no regresan de la reunión…

-Sasuke… prométeme que vas a creerme.

-¿Para qué son todas las maletas? Me hiciste hacer a mí también.- el menor estaba fastidiado.- ¿Nos vamos a escapar o algo? Me agrada la idea de asustar a nuestro padre pero no creo que a madre le haga mucha gracia…

-Escúchame Sasuke.- el moreno mayor alzó la voz. Sabía que sería difícil convencer a su hermano.- Todo comenzó con un rumor en internet. En esas páginas de chat donde solía interactuar con las personas. Uno de mis amigos lo dijo. Están aquí, vendrán por nosotros. Al principio lo tomé a broma, pero después empezaron a haber pruebas. Miren a las personas en la calle, miren los periódicos, las noticias. ¿Desde cuándo había tantas personas con ojos plateados? ¿Desde cuándo las noticias dejaron de ser acerca de asesinatos y empezaron a hablar de actos de caridad y concursos de clarinete?- su hermano lo veía extrañado.- Cuando me dijiste que un hombre extraño había hablado con nuestros padres y se los habían llevado supe que era cierto.

-Itachi… ¿De qué rayos hablas?

-Dijiste que tenía ojos plateados y que no paraba de sonreír... Dime, ¿Te vio?

-Claro que sí, sino no sabría cómo es.- el moreno mejor reviró los ojos.- pero tenía que ir a la escuela así que no me quedé.

-Cuando vuelvan, nuestros padres ya no lo serán.- su hermano lo veía como si se le hubiera zafado un tornillo.

-Te he dicho que esos sitios de Internet no son buenos.

Comprendía la incredulidad de su hermano, él había pasado por lo mismo. El amigo con el que hablaba en el grupo de chat empezó a presionarlos. Huyan, junten a sus seres queridos y escóndanse. Antes de que ellos los atrapen. Él no lo creía, pensaba que era una mala broma, hasta que su amigo dejo de hablar de ello. Él le preguntaba, su actitud era extraña. Se hacía el desentendido y empezó a querer conocerlos a todos, saber donde vivían, que sitios frecuentaban, saber sus nombres reales y no sus alias. Empezó a contarles que la guerra en Irak había acabado, que la hambruna en África ya no existía. Que el mundo estaba mejorando. El número de personas en el grupo fue descendiendo y todos antes de irse lo dijeron. Es cierto, están aquí.

-Ya llegaron.- salió de su estupor cuando vio el auto de sus padres aparcar atrás de ellos.

-Sube al auto, Sasuke.

-Itachi, no hay ninguna invasión alienígena.- dijo el menos mientras lo miraba y al mismo tiempo saludaba a sus padres con una mano. Quiso creerle. Ambos observaron a sus padres bajar del auto.- Es pura paranoia tuya…- Cuando los observo pudo ver la incredulidad en su mirada.- Itachi…

Su madre sonreía al verlos, aquello no los extrañó, pero su padre hacía lo mismo. Su padre nunca sonreía.

-Hola hijo.- su padre se acercaba cada vez más.- ¿Cómo te ha ido en la escuela?- sus ojos antes negros ahora eran plateados.

-Sasuke… Sube al auto.- su otouto lo miró y por primera vez en su vida hizo lo que decía.

-¿Qué harás?- no le respondió y el otro no espero respuesta, subió al auto y cerró la puerta tras de sí. Porque ya sabía que era lo que Itachi haría.

-¿Qué pasa Itachi-kun?- hablo su madre, no, aquella ya no era su madre. Sacó el arma que tenía guardada en la espalda.

-Hijo, deja eso. Puedes hacerte daño.- dijo esta vez la cosa en el cuerpo de su padre.

Sasuke, desde el interior del coche, pudo oír dos disparos. Cerró los ojos conteniendo el llanto. Aquello no podía estar pasando. Escucho la puerta del auto abrirse, pero no miró a la persona que subió. El vehículo comenzó a andar. La mano de su hermano apretaba la palanca de velocidades. Aquello era tan irreal. Hacía unos minutos él estaba burlándose. Ahora sus padres estaban muertos y ellos se adentraban en un mundo desconocido.

Sujeto la mano de su hermano. Queriendo transmitirle fuerza que ni el mismo poseía.

-¿Qué haremos ahora genio?- el moreno mayor rió ante el sarcasmo de su hermano y Sasuke se sintió mucho mejor al oírlo.

-Haremos un viaje por el mundo.


-La mayoría usa lentes, todavía son menos que nosotros por lo que se cuidan para que nadie se dé cuenta.- comentaba Itachi a su hermano.- por lo que podremos salir si usamos estos.- dijo tendiéndole unos lentes de sol.

-Entonces no podremos salir de noche.- el moreno negó a pesar de que aquello no era una pregunta sino una afirmación.- Los he observado, andan siempre sonriendo y caminan sin prisa. Usualmente andan de dos o tres, casi nunca solos ya que aunque parezca que se acaban de conocer actúan como si se conocieran de toda la vida.- Itachi miró sorprendido a su hermano, ni siquiera él los había observado tanto.- Umm… y al parecer no les interesa el género.

-¿Eh?

-Vi a unas agarradas de la mano, e iban con un bebé. Como una familia de ciempiés.- el de cabello largo rió por el chiste de su hermano. Hacía poco habían robado medicina en un hospital, habían entrado a una habitación errónea. Era como los cuartos de policías que salían en la televisión. Había una ventana que mostraba el interior de una sala de cirugías, su mala suerte los hizo presenciar el cómo implantaban uno de esos animalillos plateados con millones de patas en un humano. Le había dicho a su hermano que debían hacer algo, pero el menor se había negado. Si hubiera querido salvarse no se habría dejado atrapar, hay que ver por nosotros mismos antes que por los demás, es la única forma de sobrevivir. No sabía si sentirse orgulloso o sufrir por la madurez que su hermano se vio obligado a obtener. Tenía razón, por más que quisieran ayudar, solo serían atrapados también.- Si alguna vez me atrapan, no me busques.

-Te esperare y si no llegas… lo mismo para conmigo, Sasuke.- ambos asintieron sin más. Debían sobrevivir.


Miró a su hermano dormido en el asiento del copiloto, no quería decirle que pronto tendrían que cambiar el auto. Aquel era su favorito. Le había dicho que no debían exagerar, pero ya que no tendrían que pagar por él le cumplió el capricho. Bajo las ventanas del Camaro negro para que su hermano despertara por la súbita corriente de aire. Se rió al ver la cara asustada del otro, aunque no la vio demasiado. Sasuke había dejado de mostrar sus sentimientos y se la pasaba actuando cuando tenían que interactuar con algún desconocido. Recibió un puñetazo en el brazo y rió con más fuerza.

-No te hagas el gracioso.- dijo enojado el moreno menor.- ¿Dónde estamos?

-Pues ya que estos últimos días hemos trabajado duro.- Era cierto, habían robado otra vez en un hospital, a Sasuke no le hizo gracia vestirse de mujer pero no quedo de otra, él se la había pasado de maravilla, la barba crecida le había servido de algo en ese entonces. Su hermano tuvo que entrar a un súper vestido así. Estaban en una zona completamente invadida por lo que no tuvo que pagar y solo salió de allí sonriendo como si fuera un extraterrestre feliz. Casi había vomitado después de quitar aquella expresión en el rostro junto la peluca rubia.- He decidido que vacacionaremos.

-No has respondido mi pregunta.- su tono de voz era neutro pero Itachi pudo notar el deje de emoción en él.

-Ecuador, daremos una vuelta por las islas galápagos.

-¿Es enserio? ¿Ya estamos tan lejos de casa?- aquello tomo a Itachi por sorpresa. Nunca sabría lo que pasaba por la cabeza de su hermano. Por el contrario, para Sasuke su hermano era un libro abierto. Aun con esa actitud pedante que tenía a veces.- ¿Las visitaremos todas? ¿Crees que se hayan desecho de los animales?

-Es zona segura aún, hay demasiados humanos turistas, por supuesto que hay ciempiés también pero por ahora la delantera la lleva nuestra especie.

-Deja de hablar así, pareces un loco.

Para su suerte se habían encontrado con muchos humanos, la mayoría de ellos ignorantes aún de la invasión. Avisaron a algunos, pero desistieron de la idea al verse ignorados. Había personas que no querían ver más allá. Dieron un recorrido por las trece islas, estuvieron un mes ahí. Nunca habían estado tanto tiempo en ningún lugar. Sasuke no sabía si sentirse nervioso o feliz. Eso era lo más cercano a una vida tranquila. La siguiente isla que visitarían no llamó mucho la atención para algunos, Seymour Norte, una de las más pequeñas, estuvieron a punto dejarla pasar cuando un hombre de familia se quejó de haber pagado por todas, la mayoría de las personas hizo lo mismo. Los invasores solo se mantenían al margen.

-¡Itachi mira esto!

-Sasuke no debemos tardar… Oh…

Aquel lugar podría servir en un futuro.


-Sería un buen lugar para vivir.- comentó Itachi.- como una guarida de emergencia.- por el momento habían dejado aquel lugar. Se encontraban viajando otra vez. Tanto el cómo Sasuke sabían que debían esperar a que la invasión pasara por ahí y saber que harían con las islas.

-Si no lo descubren ellos también.

-Son demasiado superficiales y parece que no le hacen nada a los animales, posiblemente solo utilicen las más grandes y las otras las usarán como contenedor para las especies.

Y como si lo hubiera predicho, aquello pasó.


-¿Está bien que vayas tu solo esta vez?- preguntó el mayor con nerviosismo. Sasuke reviró los ojos.

-No es la primera vez que lo hago

-Lo sé, pero es la primera vez que vas a robar a una casa habitada.- contraatacó Itachi.- además, la ciudad está repleta y…

Itachi.- interrumpió Sasuke.- Solo…Cállate.- y sin más salió del escondite y se dirigió a la ciudad. A una casa en especial que habían estado vigilando. Habían estado robando en varias casas y juntando víveres en las ciudades cercanas a Ecuador, cuando juntaban lo suficiente las llevaban a la isla que meses atrás habían encontrado. Ahora parecía más o menos una casa. La cosa vivía sola y había salido de compras, no regresaría hasta más tarde, tenía tiempo.

Registró todo, procurando dejarlo igual a como estaba antes. Su buena memoria le sería de mucha ayuda en esos momentos. Terminó de meter los alimentos exactos para no dejar que se notara que faltaban. Revisó las alacenas. El alma se le vino a los pies cuando se sintió jalado.

Le habían descubierto.

Forcejeó, no podría atraparlo, él era fuerte. Su cuerpo se estremeció al darse cuenta que el sujeto que lo agarraba era más grande que él. Vale que tenía fuerza, era hombre. Pero parecía una muñequita, he ahí la idea de Itachi de travestirlo. Recordó también cuando se habían hecho pasar por amantes, nunca había sentido tanta vergüenza en su vida. Salió de sus pensamientos para concentrarse. Estaba empezando a creer que eso de que ves tu vida pasar delante de tus ojos antes de morir era cierto. Por eso se concentró. Él no iba a morir. No aún. Vio un mechón de cabello rubio debajo de la gorra del sujeto que tenía… ¿Lentes de sol? ¿En la noche? Que importaba. Los lentes volaron y su mochila cayó al suelo. Los puñetazos y las patadas no se detuvieron.

-¡Suéltame insecto!- gritó el pelinegro forcejeando. Aquel ciempiés rubio no iba a capturarlo tan fácilmente. Detuvo su forcejeo al sentir al otro tomar su rostro con ambas manos. Miró sus ojos esperando toparse con aquel plateado común entre los monstruos, quedó en estado de shock y al parecer el otro también lo hizo pues se quedaron observándose.

-E-Eres hu-humano… ¡Eres humano!- gritó con alegría aquel rubio idiota que no respetaba su espacio personal. El abrazo efusivo que momentos antes había sido comenzado por el oji azul, terminó con una patada en la ingle.

-El que sea humano no te da derecho a propasarte conmigo usuratonkachi.- dijo molesto pero con un gran sonrojo en las mejillas. La sonrisa que el rubio le dio, como si fuera lo más preciado que tenía a pesar de conocerlo apenas hace unos minutos mientras ambos huían de los ciempiés, intensificó su sonrojo.

-Soy Naruto Uzumaki.- dijo l rubio extendiendo su mano.

-Sasuke Uchiha.- respondió devolviendo el saludo.

Y con ese apretón de manos sellaron su destino.


-Él es Neji, un amigo.- el rubio lo presentaba a varios chicos, había una que otra chica por allí. Mientras el miraba el sol alzarse, estaba amaneciendo y él no había regresado. No tenía mucho tiempo hasta que Itachi decidiera irse, eso no sería muy bueno.- Él es Kakashi, ¡Era mi profesor en la escuela dattebayou! Él es Iruka…- el oji azul se acercó a su oreja.- son novios tteba.- se sonrojo y asintió a modo de saludo. Apretó su mochila con nerviosismo.- ¡Ella es Sakura-chan! Es mi mejor amiga en todo el mundo. Ella es Karin, hermana de Sakura-chan.- le asustó la forma en que esas dos lo miraban.- Él es Juugo, nos lo encontramos en el camino. Y este vejete es mi abuelo… ¡Auch!

-Son muchos…- comentó.

-Nos hemos escapado juntos ttebayo.- la sonrisa del rubio era inmensa, como si estuviera orgulloso de aquello. Y debía estarlo.- De hecho tenía pensado en decirte que si querías quedart…

-Fue un placer.- interrumpió, dejando al rubio anonadado y a varios otros confundidos.- Debo irme ya…

-¿¡Estás loco!? ¡No te puedes ir nada más así, si ellos te ven…!

-Llevo año y medio huyendo, se arreglármelas solo.- interrumpió a la peli rosa.- Hasta luego.- hizo amago de irse.

-¿Por qué quieres irte solo mocoso?- habló esta vez el anciano.

-Yo… no estoy solo.- admitió.- Mi hermano está conmigo y de hecho si no regreso pronto va a dejarme, así que…

-¡Eso es horrible! ¡Qué cruel es!- gritó la pelirroja.

-Me importa poco lo que pienses.- contestó enojado, sorprendiendo a la pelirroja.- Yo haría lo mismo.

-Te acompañaremos.- dijo el castaño de ojos perlas.- ellos no suelen andar solos…- asintió.

-Gracias


-¿¡Qué te sucedió!?- gritó el moreno mayor cuando lo vio. Tenía razones, su encuentro con el rubio lo había dejado algo magullado. Aunque él quedo peor, pensó con orgullo.- ¿Quiénes son ellos?

-Itachi…- dijo señalando a su hermano a los otros.- Neji y Naruto.- dijo señalando esta vez a los otros dos chicos respectivamente. Juntó sus manos sin ninguna expresión en el rostro.- Bueno ahora que todos se conocen y se llevan tan bien es hora de despedirnos.- movió las manos en señal de despedida a los otros dos con la cara adusta.- Gracias, un placer.- y se metió al auto. Itachi reviró los ojos. Y lo sacó a la fuerza.- Tsk…

-¿Cuántos son ustedes?

-Ocho.- respondió en seguida el castaño.- ¿Ustedes solo son…?

-Dos, así es.- asintió Itachi. Después miró a Sasuke.- ¿No crees que es una buena oportunidad para hacer un grupo e irnos a la isla?

-Claro que si…- su respuesta inmediata sorprendió a Itachi.- después si quieres podemos llevar vacas y empezar a hacer una granja ahí dentro.- Claro que tenía que salir con algo así, pensó Itachi.

-Hablo en serio Sasuke. Hemos conseguido como tener electricidad pero necesitamos manos para instalar las luces, así estaría completo y solo necesitaríamos salir de vez en cuando en busca de provisiones…

-En primera, ¿Hemos? Me suena a manada.- los otros dos los miraban de uno a otro escuchando el debate. Itachi miraba a Sasuke con fastidio.- En segunda, ni siquiera sabemos cuánto espacio hay. Y en tercera…- miró a los otros dos que lo veían amilanados.-… ¿Sabes qué? Haz lo que quieras. No me importa. Y volvió a subir al auto. Itachi sonrió.

-No entiendo nada ttebayo.- comentó Naruto a Neji. Este negó dando a entender que él tampoco.

-Hace varios meses fuimos a las islas galápagos.- bajo la atenta mirada de ambos chicos.- cuando aún era terreno seguro.- añadió.- nos dimos una vuelta por las islas y encontramos una cueva submarina en una de ellas. La dejamos un tiempo y cuando volvimos seguía ahí y todo indicaba que nadie la encontraría. Hace unos meses hicimos unas pruebas y varias preguntas por allí. Es un sitio seguro para quedarse… toda la vida.

-Pe-pero y si alguien llega a la isla.- dijo el rubio algo inseguro. Itachi negó.

-Las únicas islas visitadas por ciempiés son San Cristóbal, Isabela, Santa Cruz y Santiago.- indicó Itachi.- En las otras tienen a las especies, nos hemos quedado semanas enteras y nada ha sucedido.- aclaró el moreno.- Está a plena vista lo que lo hace…

-El escondite perfecto.- asintió Neji.

-¿Qué dicen? ¿Se apuntan?- los otros dos se miraron entre sí, no perdían nada. Asintieron.

El claxon del auto los asustó y luego los hizo reir.

-No parece muy paciente.- comento el castaño.

-No una tienes idea.- afirmó Itachi.


Esa vez les tocó a ellos salir por las provisiones. Viajaron todo el camino hacia Ecuador y cuando llegaron robaron un auto. Irían hasta Luisiana en Estados Unidos, era un viaje largo, muy largo, mucho más en auto, y Sasuke no paraba de quejarse. El mayor de los morenos no quería ir tan lejos, pero habían robado demasiado cerca de Ecuador y tenían que despistar a los buscadores.

El mayor oía a Sasuke blasfemar contra el "dobe" de Naruto, sonrió divertido, olvidando por un momento su mal presentimiento. Recordó cuando encontró a los tortolitos besándose después de lo que parecía una lucha territorial. Ambos todos golpeados y sangrantes, aunque nada grave, tocándose las amígdalas. ¿Quién los entendía? Bien decían que del odio al amor hay solo un paso.

Los dejó ser por un tiempo sin decirle a nadie. Pronto se dio cuenta de que todos sabían de aquello, era un secreto a voces. ¿Cómo lo supo? Se lo dijo cierta peli rosa chismosa un día de aquellos. Tras la llegada de Kiba, Tenten y Shino las cosas se complicaron un poco. Al parecer su hermano había hecho una extraña amistad con el primero, algo así de hablar con el castaño todo el día sin prestar atención a nadie, incluyendo a Naruto. Hubieron peleas, malos entendidos y la paz regresó cuando Kiba se dio cuenta de que pisaba terreno ajeno y se retiró algunos metros detrás de la línea.

Itachi había escuchado que el nombrado chico perro había perdido a su familia en un viaje vacacional a Brasil. Llegó un día al hotel en el que se hospedaban y su madre y hermanas tenían ojos plateados y sonrisas siniestras. Sasuke se sentía identificado y el carácter de Kiba, extrañamente parecido al de Naruto, hacía que se sintiera bien hablar con él. O al menos eso fue lo que él le dijo la vez que le preguntó.

Pero las cosas no acabaron así. Enojado con Naruto por haber apartado a Kiba, Sasuke empezó a hablar más con Neji, aunque este tampoco fuera muy hablador, de hecho a Itachi le daba miedo verlos juntos pues ambos tenían el mismo carácter huraño. Todos se mantenían alejados cuando se juntaban pues parecían una bomba de tiempo. Y con Naruto detrás de ellos podría decirse que acercarse sería suicidio. Incluso Kiba retrocedió más. Sin embargo, de un día para otro y en medio de una conversación, los dos serios muchachos se despidieron y se fueron cada uno por su lado.

Cuando vio a Sasuke sentarse a su lado en el "comedor" le preguntó. Ya no tengo nada de qué hablar con él, le había dicho con simpleza he Itachi lo dejó así, pues parecía cierto. Al contrario de ellos, los padres de Neji murieron antes de la invasión y vivía con su tío y sus dos primas. No tenía hermanos. Un día los atraparon a todos en su casa, ayudó a escapar a su prima menor pero la otra no tuvo tanta suerte. Su tío se suicidó antes de ser atrapado y él escapó antes de ser llevado al hospital para convertirse en un ciempiés, término que ahora todos empleaban para llamar a los invasores después de que a su hermanito se le había escapado en una plática grupal. Después de aquello las acostumbradas de Sasuke y Naruto por ver quién era el mejor continuaron, la sesión de besos después de estas también continuaron.

Cuando cruzaron la frontera sin ningún inconveniente suspiró, debía estar tranquilo. Esta vez le tocaba a él salir y a Sasuke quedarse. No debía distraerse. Pero la sensación en su pecho no desapareció.

-Deberías calmarte.- dijo de repente Sasuke, pillándolo por sorpresa.- Nos irá bien como siempre.- Itachi miro al azabache más chico, apenas se llevaban unos cuantos años. Sasuke miraba por la ventana tranquilo, como si de verdad estuviera sereno. Así convenció a Itachi. La realidad es que se sentía igual o más nervioso que él.

Habían encontrado una pequeña casa deshabitada lejos de la cuidad, a pesar de que la misma tampoco había sido completamente invadida debían cuidarse. Se habían deshecho del auto en un pueblo cercano.

-No le abras a nadie.- le dijo y Sasuke lo miró mal.- No tocaré la puerta, entrare nada más. Ellos son muy recatados y tocarán. Si lo hacen escóndete bien. Si llega a pasar algo malo…

-Te esperare en el pueblo que pasamos hace un rato… si Itachi, ya vete.- El moreno observo a su hermano.- recuerda que te esperare hasta que amanezca.- asintió y abrazó a su hermano esperando rechazo de su parte. No fue así. Sasuke le abrazó como en esos días cuando eran niños y jugaban a las escondidas.-Cuídate.- dijo. Después lo empujó y le cerró en la cara. Sonrió, su otouto nunca iba a cambiar.


Apretó el volante del auto y vio a los ciempiés una vez más revisar aquella zona. Lagrimas amargas caían de sus ojos, la expresión de su rostro acentuaba sus ojeras. Faltan dos horas, pensó, Va a llegar, pensó de nuevo, Tiene que llegar, suplicó para sus adentros observando como la cabaña era desmantelada.

Pero Sasuke nunca llegó.


Cuando llegó lo recibieron dos nuevos inquilinos, hermanos. Sasori y Gaara. No le agradaban del todo. Aunque ahora nadie le agradaba del todo. El viaje de regreso había sido un martirio. Había olvidado cambiar el auto y lo habían perseguido desde Chihuahua hasta Puebla, y eso que había conducido en círculos, inclusive regresando a Estados Unidos.

La tensión en el ambiente era palpable. Nadie se atrevía a preguntar pues todos sabían la respuesta. Fue Neji en el comedor, acompañado de Kiba quien se atrevió a preguntar.

-¿Qué pasó?- no especificó, pues sabía que Itachi intuiría a que se refería. Los murmullos se fueron apagando. Todos escuchaban.

-Cuando regresé al escondite los ciempiés ya estaban ahí.- exclamaciones ahogadas se escucharon de fondo. Kiba se encargó de callarlos con miradas asesinas.- Lo he esperado hasta la hora acordada, incluso más esperando que llegara maldiciéndome.- Miró a su alrededor en busca de una cabellera rubia.

-Fue al puerto en busca de noticias.- Itachi suspiró, era un milagro no habérselo topado, aquella plática sería la más difícil.

-Conoces a Sasuke, Itachi-san.- habló Kiba.- Aunque no haya llegado se las ingeniaría para regresar.

-¿Quién se las ingeniaría para regresar?- la voz heló a todos. Itachi miró al recién llegado.- ¿Dónde está el teme ttebayo?- el moreno apartó la vista. Aquello estaba siendo más difícil de lo esperado.

-Naruto…

Esto no está pasando, pensó el rubio. Pero la cara afligida y desesperanzada de Itachi lo demostró. Salió de aquel lugar lleno de personas que solo lo miraban con lástima. Esto no está pasando. Aquella noche no pudo dormir. Las pesadillas de Sasuke convertido en un monstruo y delatándolos no lo dejaron. Esos bichos se meten en tu cerebro y te chupan toda la información, recordó, La única manera de impedir que lo atraparan sería…, cerró los ojos con fuerza evadiendo aquel pensamiento que, por más que intento, llegó a la superficie. Suicidándose. Y tembló, no sabiendo que destino era peor. Porque si de algo estaba seguro es de que, si no había otra alternativa.

Sasuke lo haría.


¡Hola! Espero les este gustando esta historia, aclaro de nuevo que esta basado en The Host y será muy parecida pero obviamente con muchas cosas diferentes tambien, historias sobre los personajes etc etc... por algunas discrepancias por ahi...

¡Gracias a los que leen y denjan review y gracias tambien a los que solo leen! ¡Espero les este gustando! Una cosa mas... Si alguien me dijera como contestar sería muy feliz... mientras averiguaré como pueda :)

Saludos!