Ninguno de los personajes que aparecen mencionados en este capítulo me pertenece. La hermana de Harry es sacada de mi imaginación (su imagen, quiero decir) pero ya existen tantas hermana de Harry Potter que no merece la pena decir que me pertenece.
Esto lo hago sin ningún ánimo de lucro. El único fin de este escrito es entretenerme, vaciar mi cabeza de fantasías y entretener a las personas que lo lean y espero disfruten.
Capítulo 3: De vuelta a Hogwarts
Esa tarde Harry estaba entusiasmado y ansioso. Quedaban sólo dos semanas para volver a Hogwarts y esa misma tarde el señor Weasley iría a recogerlo para finalizar su verano en la Madriguera, como venía siendo costumbre.
No había conseguido sacarse de la cabeza la conversación que había escuchado entre sus tíos. Se le hacía extraño e increíble eso de poder tener una hermana y a pesar de esa sensación otra, contraria, le asaltaba con la misma intensidad. Podría tener una hermana, alguien a quien poder acudir a parte de su padrino y Remus, alguien con quien poder pasar los veranos, a quien poder contarle los últimos acontecimientos acaecidos en Hogwarts, una persona… un familiar con quien poder contar, a quien poder consultar sus dudas, compartir su vida, sus alegrías y sus penas. ¡Una hermana!
Estaba feliz, deseando que el señor Weasley llegase para por fin estar en la Madriguera y poder hablar con Ron y con Hermione, sabía que el primero le haría miles de preguntas mientras que la chica simplemente le diría que lo más seguro es que hubiese escuchado mal la conversación o que no estuviesen hablando de él. De repente una duda le asaltó. Quizá sí tenía una hermana, pero quizá ella no había querido saber nada de él. No había lógica alguna en que Dumbledore, Sirius, Remus y todos los demás se lo hubiesen ocultado. Quizá ella no quería responsabilizarse de él o lo culpaba de la muerte de sus padres y por eso no quería verlo. Tan ensimismado estaba en sus pensamientos y teniendo sentimientos contradictorios que no oyó el timbre, ni el saludo a viva voz del señor Weasley, ni la larga ristra de improperios que soltó su tío Vernon al reconocerlo como el loco que apenas tres años antes había desaparecido por su chimenea, de hecho, no supo que había llegado hasta que su tío golpeó fuertemente la puerta de su habitación y le dijo que uno de sus raros amiguitos lo esperaba en el hall.
Harry cogió entonces la jaula de su lechuza Hedwig y se dirigió al piso inferior. Cuando llegó al final de la escalera, el mago estaba absorto mirando algunos de los elementos muggles que decoraban la casa. Subió nuevamente negando con la cabeza. Al señor Weasley le gustaban demasiado los muggles. Agarró fuertemente el baúl y tiró de él. Ante el estruendo del pesado mueble arrastrándose el hombre reaccionó y una vez Harry estuvo en el rellano del piso superior subió y le ayudó a bajarlo. Harry le agradeció al hombre su ayuda mediante un movimiento de cabeza mientras éste lanzaba un hechizo sobre el baúl horrorizando al hombre muggle que se dirigió a la cocina lanzando improperio tras improperio. El mago se guardó el baúl en un bolsillo y miró a Harry quien a su vez hizo lo mismo dándose cuenta del terrible atuendo que llevaba el primero. Éste consistía en un pantalón deportivo azul bebé de una tela parecida al terciopelo, una camisa corte ejecutivo en verde hierba seca de manga corta, una chaqueta denim grisácea y unos zapatos nauticos de color marrón claro. Nada pegaba con nada y Harry estuvo a punto de soltar una estruendosa carcajada que decidió contener por considerarla poco cortés. Definitivamente el señor Weasley tendría que abandonar su empeño de vestir "como un muggle" o aprender a hacerlo adecuadamente, no se podía ir así vestido por el mundo. Antes de que ninguna otra idea pasase por su cabeza el hombre mayor le saludó.
- Buenas tardes, Harry – le tendió la mano - ¿Qué tal han ido las vacaciones?
- Estupendamente, señor Weasley, gracias por preguntar – respondió mientras estrechaba la mano ofrecida. Aunque su verano no había sido para nada estupendo – Y por el Ministerio… ¿Cómo van las cosas?
- ¡Oh!, muy bien también, ha habido algunas redadas pero nada de lo que preocuparse – comentó el hombre despreocupadamente – Bueno, chico, debemos marcharnos o no llegaremos para la hora de comer y Molly me matará, ve a despedirte de tus tíos, yo te espero aquí.
Harry se encaminó a la cocina, abrió la puerta y entró. Allí se encontraban su tía Petunia terminando de limpiar los platos y el resto de la cocina tras la comida de medio día. Su tío Vernon mientras tanto leía el periódico que esa mañana no había podido terminar mientras tomaba un café y Dudley cambiaba insistentemente la televisión buscando algo interesante. Sonrió, desde luego aquello no se parecía en nada a la desordenada y siempre ruidosa Madriguera, no creía que lo echase de menos si realmente pudiese irse a vivir con… Sacudió su cabeza, no era el momento de pensar en ello. Tosió llamando la atención y cuando los tres le miraron se despidió con un escueto "Me voy ya, nos vemos el próximo verano" y sin esperar su respuesta salió en dirección al hall donde el señor Weasley le esperaba observando pasmado como la alarma de la casa emitía cada pocos segundos una luz roja que indicaba que estaba encendida.
- Señor Weasley – le llamó – Nos podemos ir cuando quiera.
Sin decir nada, el hombre se acercó a la puerta y la abrió. Harry lo siguió también sin decir nada. Caminaron uno al lado del otro durante algunos minutos hasta llegar a una zona deshabitada. El mago mayor le tendió el brazo y el chico entendió rápidamente que iba a aparecerse en la Madriguera por lo que sin dudarlo se agarró al brazo y segundos después sintió la típica sensación de ahogo cuando se aparecía. Sintió suelo firme bajo los pies y abrió los ojos encontrándose en un descampado cercano a la casa. Harry echó a andar rápidamente, deseando ver a sus compañeros de una vez. El señor Weasley lo siguió de cerca.
Tardaron algunos minutos en llegar a su destino pero Harry los sintió recompensados al ver acercarse corriendo a Ron y Hermione quien, en cuanto estuvieron a su lado, lo abrazaron fuertemente. Se encaminaron aún abrazados al interior de la casa donde la señora Weasley lo recibió con una sonrisa y su típico discurso de lo excesivamente delgado que estaba, que no se alimentaba bien, etc. mientras le servía un plato de salchichas y puré de patatas en la mesa y le obligaba a sentarse sin parar de protestar sobre la ropa tan malgastada que llevaba, el cabello tan poco cuidado y demás aspectos referentes a la apariencia de Harry.
Mientras Harry, Ron y Hermione comían juntos en la mesa, fueron apareciendo los gemelos quienes saludaron efusivamente a Harry y le comentaron que tendrían que hablar más tarde en privado ante lo que sus amigos le miraron inquisitivamente y el sólo se encogió de hombros, Bill quien le dijo que había regresado a Inglaterra y trabajaba en la sede de Gringott's en el callejón Diagón y Ginny que se acercó a saludar a Harry y se sentó con ellos a comer aunque era evidente que estaba bastante avergonzada y casi no pronunciaba una palabra.
Finalmente Harry terminó de comer antes que sus compañeros y cogiéndolo cada uno por un brazo, los gemelos lo arrastraron al patio de la casa para poder charlar con él. Fue una conversación trivial sobre como habían avanzado sus investigaciones gracias a su gran aportación. Los gemelos insistían en que tenían tantas ideas que ahora podían realizar que se habían empezado a plantear abrir una tienda de artículos de broma para hacerle la competencia a Zonko, incluso le aseguraron que ya habían estado mirando algunos locales en el Callejón Diagón y que cuando volviesen a Hogwarts y hubiese alguna excursión a Hogsmeade harían allí lo propio. Harry sonrió con alegría pensando que al menos esa pequeña cantidad de dinero había tenido un buen fin. Seguían charlando sobre quidditch, las clases y demás cuando Ron salió para llamar a Harry quien rápidamente se despidió de los gemelos y vio por fin la oportunidad de hablar con sus compañeros.
Entró a la casa y la señora Weasley le indicó que sus amigos habían salido en dirección al corral. Aceleró el paso y los alcanzó cuando ya casi llegaban. Sin decir nada buscaron algún lugar apartado donde sentarse y antes de que sus amigos pudiesen abrir la boca Harry habló.
- Tengo que contaros algo – dijo seriamente – Anoche escuché a mis tíos hablar, creo que hablaban de mí, no estoy seguro, pero dijeron algo extraño, algo que me impresionó mucho. – sus amigos le miraron preocupados durante algunos segundos.
- ¡Bueno! ¿Qué pasó? – Dijo Hermione desesperada – No nos dejes ahora con la duda – Ron, a su lado, asentía con la cabeza.
- Pues… Veréis… - no sabía como empezar, con todas las ganas que tenía de contárselo no había pensado en cómo iba a hacerlo. Suspiró – Bien, como he dicho antes creo que hablaban de mi porque dijeron textualmente "Si ella estuviese allí, en Hogwarts, el chico ya no estaría con nosotros, habría venido a recogerlo" y no creo que nadie de Hogwarts vaya a recoger a Dudley – sus amigos asintieron pero Ron habló sin poder contenerse.
- Pero ¿quién es ella? – preguntó curioso
- A eso voy – no sabía bien como hacerlo así que empezó por el principio – Anoche me levanté para ir al baño y por el camino escuché a mis tíos hablando, mi tía Petunia dijo que ella le había enviado una carta diciéndole que estaba en Inglaterra y que posiblemente estuviese en Hogwarts. Eso fue lo que me llamó la atención, como sabéis a los Dursley no les gusta hablar de Hogwarts – sus compañeros asintieron, el continuó – después tío Vernon dijo que eso era imposible y tía Petunia le dijo que si era posible que ella no había venido antes porque prometió no hacerlo hasta que no fuese conveniente, y entonces fue cuando mi tío dijo que si ella hubiese vuelto yo no estaría allí, que ella ya era mayor de edad y que no me iba a abandonar que era… - sin poder evitarlo una sonrisa sincera cruzó su rostro, la alegría que le embargaba le hizo callarse durante algunos segundos.
- ¿Qué ella era…? – insistió Hermione inclinándose hacia delante para demostrarle su inquietud.
- Que era mi hermana – dijo tras otros pocos segundos sin hablar. Los ojos de sus amigos se abrieron hasta tener el tamaño de platos. Ambos abrían y cerraban la boca sin poder articular ninguna palabra, la reacción de sus amigos a su confesión había sido igual que la suya al escuchar esa conversación. Finalmente Ron consiguió hablar.
- ¿Tienes una hermana? ¿En serio?, eso sería genial, ya no tendrías que volver con los Dursley, ¿Y está en Hogwarts? Entonces la conocerás dentro de dos semana ¡Guau!, es increíble… quiero decir… que ¡Merlín! sería estupendo ¿Crees que estará trabajando en Hogwarts? – Ron no podía dejar de hablar mientras una inmensa alegría se reflejaba en su cara.
- Pero es completamente imposible – dijo Hermione mucho más seria – Es decir, si tuvieses una hermana Dumbledore no te hubiese mandado con los Dursley, la protección con ella sería más fuerte que con ellos y hubieses podido crecer en un ambiente más mágico… Yo creo que debiste escuchar mal la conversación – dijo finalmente la chica.
- Hermione, ya he pensado todo eso pero… mira… mis padres me tuvieron muy jóvenes, ella no puede ser mucho mayor que yo así que quizá sólo estaban esperando a que ella fuese mayor de edad para poder irme con ella y no me dijeron nada porque sabían que yo me opondría a volver con los Dursley si había alguien más que pudiese hacerse cargo de mi. – Opinó el chico – ya sabes lo que pasó en tercero, si no fuese por la negativa de Dumbledore, me hubiese ido encantado a vivir con Sirius.
- Pero se me hace extraño de todas formas – habló nuevamente la chica - ¿Dónde estuvo todo el tiempo hasta cumplir los once años? ¿Dónde pasó los veranos? – Preguntó a nadie en particular – Porque hasta donde nosotros sabemos, no tienes más familia, tu padre era hijo único y tu vives con la única hermana de tu madre – Harry asintió – Alguien se tendría que haber hecho cargo de ella – puntualizó.
- ¡Hermione! – Gritó Ron – no seas aguafiestas, la conversación dejaba bastante claro que Harry tenía una hermana – dijo el chico molesto - ¡Ya sé! – dijo de repente – podemos preguntarles a mis hermanos si conocieron a alguna Potter, si estudió en Hogwarts alguno de ellos debió de haberla visto, Bill tiene veinticuatro años y fue prefecto y Percy tiene 21 y también lo fue por lo que alguno de ellos debió conocerla, los prefectos conocen a todos los alumnos de su casa – dijo aún sonriente.
- ¡Claro! Que gran idea Ron – dijo Harry todavía más contento – Hablar con Bill será bastante fácil pero con Percy…
- No te preocupes, hoy viene a comer – dijo Ron orgulloso.
- No creo que saquen nada en claro, yo creo que todo esto fue una confusión o incluso peor, quizá un engaño para poder controlar a Harry – sentenció Hermione mientras se levantaba y se dirigía a la casa
Harry y Ron siguieron a Hermione hasta la casa riendo por el genio de la muchacha. Cuando llegaron la chica ya había subido a la habitación que compartía con Ginny lo que indicaba que se lo había tomado peor de lo que en un primer momento habían pensado por lo que decidieron no molestarla y dejarla que reflexionara y se calmara.
Unos ruidos provenientes del jardín les llamaron la atención y vieron a Bill sacando algunos de los múltiples gnomos que allí habitaban. Parecía aburrido. Harry y Ron se miraron y como si supiesen leerse la mente se encaminaron a la vez hacía el muchacho con la intención de preguntarle la duda que les asaltaba desde hacía algunos minutos, éste al escuchar pasos detrás suya se giró y sonrió a los chicos. Ellos también sonrieron. Se sentaron los tres juntos y comenzaron a charlar sin saber los más jóvenes como formular la pregunta. Poco a poco y hábilmente fueron encaminando la conversación hacia los años que el mayor había pasado en Hogwarts y entre unas cosas y otras consiguieron la información que querían aunque la respuesta no fuese satisfactoria pues el chico les dijo que no había conocido en sus años en Hogwarts a ninguna Potter, viendo la cara de decepción de estos les aclaró que la si la chica era mayor que él, era normal que no la conociera pues el sólo conocía a las chicas de su edad o menores y que no las conocía a todas. Harry y Ron se miraron y negaron con la cabeza. Bill se disculpó y se marchó alegando que tenía que terminar de arreglar algunos asuntos. Otra vez en soledad retomaron su antigua conversación.
- Quizá entró después de que Bill terminase o uno o dos años antes de que lo hiciese y por eso no la conoció – dijo Ron algo frustrado.
- Sí, algo así debe ser, mi madre era muy joven así que no puede ser mayor que él. Pero, pensándolo bien… ella debe ser al menos ocho años mayor que yo porque si no la hubiésemos visto por Hogwarts. – dijo Harry sonando triste.
- Creo que eso no tiene nada que ver compañeros – opinó Ron – con que ella tenga cuatro años más que tú es suficiente, así cuando nosotros entramos ella estaría en quinto y no nos habríamos fijado, cuando ella entró Bill estaría en sexto por lo que es normal que no la conozca pero entonces… - una sonrisa iluminó su cara – habría sido compañera de Percy por lo cual este debe conocerla. – Harry rió ante esa idea pero pronto le asaltó una duda.
- ¿Y si ella no era Potter? – Ron puso cara de no entender nada – Quiero decir… aún estaría muy reciente lo de la muerte de mis padres cuando ella entró y quizá Dumbledore sugirió que se cambiase el nombre para que nadie la relacionara con lo sucedido o… conmigo – Suspiró. Estaba cansado de ese tema, parecía que al final Hermione iba a tener razón y él había entendido mal la conversación.
- En ese caso estamos perdidos amigo – dijo Ron – Es imposible saber que nombre se puso si eso que dices pasó. – Ron suspiró también, aquella incógnita parecía no tener fin.
Aún estaban en el jardín cuando Hermione bajó de la habitación de Ginny dispuesta a hablarles nuevamente. Los buscó por el salón, la cocina, salió fuera de la casa, subió a la habitación de Ron, de los gemelos y de Bill, pensando que quizá estaban hablando con el comprobó que no, pero al preguntarle este le dijo que habían estado con él en el jardín así que bajó rápidamente y allí los encontró. Ambos estaban cabizbajos y sabiendo claramente lo que les pasaba les comentó que Harry debió entender mal la conversación porque si no era muy raro que nadie supiese nada de ella. Ante esto Harry le contó su teoría del cambio de nombre y Hermione le dio la razón lo que provocó que ambos se miraran sorprendidos. Finalmente quedaron en que lo mejor era esperar su regreso a Hogwarts y ver si estaba allí. Si estaba, genial y si no estaba… quizá no existía esta tal hermana. Viendo que empezaba a oscurecer los tres acordaron irse a dormir para poder aprovechar el día siguiente de la mejor forma posible.
Era muy temprano cuando Harry se despertó sudando. Había soñado que hablaba con una chica sin rostro a la que llamaba hermana. Se sentó en la cama, aquel tema le estaba afectando más de lo que quería. Se levantó y miró por la ventana, ya empezaba a amanecer y pronto el resto de la familia Weasley se tumbó. De repente otra idea cruzó su mente. Sabía que había acordado dejar el tema pero… estaba seguro de que si tuviese una hermana Sirius lo sabría así que abrió su baúl y empezó a rebuscar hasta encontrar papel y pluma. Con el ruido despertó a Ron quien bastante molesto le preguntó que qué pasaba y Harry sólo le dijo que se volviese a dormir, cosa que el muchacho hizo sin protestar. Apoyado en la destartalada mesa de la habitación de Ron empezó a escribir una nota para su padrino.
"Querido Sirius:
Sé que no es muy seguro que te escriba y que me dijiste que no lo hiciera a no ser que fuese completamente necesario pero hay un tema que me lleva intrigando dos días durante los que no he dormido nada bien. No pongas esa cara, no es grave.
Verás, hace dos noches escuché a los Dursley hablar, creo que hablaban de mi pero… bueno… dijeron que yo tenía una hermana y eso es lo que me intriga. No es que me moleste, todo lo contrario, pero es que no le veo una explicación lógica y estoy seguro de que si en realidad tengo una hermana tú lo has de saber.
Con mucho cariño,
Harry"
Releyó la carta varias veces, era claro lo que le preguntaba así que se quedó satisfecho. Enrolló el trozo de pergamino y se dirigió a la cocina donde estaba seguro que podría encontrar a Hedwig y efectivamente así fue. Saludó a la lechuza y le proporcionó unas cuantas chucherías mientras le ataba el pergamino a la pequeña pata. Una vez bien sujeto le pidió que se lo llevara a Sirius y le dijo que tuviese cuidado. Era una lechuza muy vistosa, lo sabía, pero ahora no podía pararse a buscar a Errol o Pigwidgeon, necesitaba una respuesta segura lo más rápidamente posible.
Sin saber muy bien lo que hacer hasta que los demás se levantasen decidió salir dar una pequeña vuelta tranquilamente. No sabía cuanto tardaría Hedwig en llegar donde Sirius estuviese ni cuanto tardaría en volver con la respuesta pero sabía que durante ese período estaría nervioso.
Una hora más tarde Harry regresó a la Madriguera encontrándose con la señora Weasley ya levantada, quien se sorprendió de ver al muchacho levantado tan temprano. Rápidamente le sirvió el desayuno y empezó a conversar con él. El chico no tenía muchas ganas de hablar pero la señora Weasley insistía en que se le veía preocupado y que no existía ningún motivo para que no confiase en ella. Por suerte Hermione bajó poco después, aún con cara de sueño y pudo librarse de la charla.
La carta que esperaba de Sirius llegó tres días después. Sus amigos se extrañaron al ver que recibía correo así que le preguntaron pues Harry no les había comentado nada de la carta que le había escrito a su padrino. Una vez aclarada la situación retiró el pergamino de la pata de su lechuza y esta se fue, quizá a buscar algunos ratones. Lentamente abrió el trozo de pergamino con mucho cuidado y con las cabezas muy juntas lo leyeron los tres a la vez., aunque lo que leyeron no dejó muy contentos a los chicos.
"Querido Harry:
Me alegra que me escribas contándome tus dudas, para algo estoy yo aquí ¿no? y también me alegra que no sea nada grave lo que te sucedía.
No se con exactitud que llevó a los Dursley a tratar un tema como ese y no se tampoco que fue lo que te llevó a pensar que hablaban de ti pero siento decirte que fuiste el primer hijo de la familia Potter y que tus padres no tuvieron tiempo para engendrar otro bebé.
Sé que te encantaría tener una hermana o hermano por eso me cuesta tanto darte esta negativa pero, no se pueden crear personas donde no las hay.
Con mucho cariño.
Sirius.
P.D. Remus dice que no te saltes las normas este año pues estará yendo continuamente a Hogwarts así que nos enteraremos rápidamente y no te vas a librar de una larga conversación (con el, no conmigo)
Ahora si nos despedimos y esperamos verte pronto.
Sirius y Remus."
La cara de Ron y Harry era de pura decepción mientras la de Hermione expresaba claramente "se los dije". Con un estado de ánimo bastante decaído, Harry se dirigió a la casa y se encerró en la habitación de Ron durante todo el día. Ni siquiera bajó a comer o cenar, desobedeciendo los gritos que Molly le daba desde la cocina y disculpándose con ella cuando subió totalmente preocupada.
Se había hecho muchas ilusiones de no tener que volver con los Dursley, de tener algún familiar que lo quisiese y con quien compartiese lazos de sangre, incluso se había hecho una imagen mental de ella donde la chica tenía el cabello rojizo y liso de su madre y los castaños ojos de su padre. Debía ser muy guapa puesto que su madre así lo era y si el se parecía más a su padre que a su madre, ella se parecería más a su madre que a su padre. Sonrió tristemente, ya nada de eso valía la pena. Estaba sólo, como siempre. No sólo del todo, pues tenía a sus amigos, su padrino, Remus, Dumbledore pero… no tenía una familia como tal que lo quisiera.
Su humor en las restantes dos semanas no mejoró en absoluto. Ron y Hermione hablaron con él, intentando convencerle de que no debía estar así, que tenía mucha gente que le estimaba y que podían sentirse ofendidos al ver la poca consideración que estaba teniéndoles. Intentaron sacarle, a su vez, cualquier otro tema de conversación que sabían que podía gustarle al chico, como Quidditch o el reciente arresto de Petter Petergriw por parte del Ministerio y por tanto la próxima liberación de Sirius. Los gemelos no paraban de hacer bromas a todo el mundo en la casa y experimentos con extraños resultados fuera de ella. Bill no paró de elogiar su elección de ser auror y le aseguraba que sería el mejor en años y que seguramente llegaría a ser, rápidamente, jefe de departamento. El señor Weasley organizó algunas salidas por las cercanías para hacer algún picnic y la señora Weasley no volvió a decirle nada sobre su mal aspecto y cocinó los platos que sabía le gustaban al chico. Ginny fue la única que consiguió arrancarle una breve y triste sonrisa al bromear y decirle con tono ofendido que si no tenía suficiente con una hermana como ella, pero a pesar del esfuerzo de todos por que el chico se olvidase de las ilusiones que se había hecho, nada sirvió.
Tres días antes de su partida a Hogwarts, aprovechando el día libre del señor Weasley, la familia al completo disfrutó un día en el Callejón Diagón. Fueron a las diferentes tiendas comprando el material necesario para el nuevo curso, las túnicas Harry, Hermione y Ginny que, al ser una chica, no podía usar las de sus hermanos, los libros de texto que ese año habían cambiado y Hermione también compró algunos para entretenerse, útiles del colegio como ingredientes para pociones, guantes nuevos para cuidado de las criaturas mágicas o tontos aparatos para adivinación. También fueron a una tienda de túnicas de gala pues Ron se negaba a usar la del año anterior. Visitaron la heladería de Florean Fortescue para probar los recién sacados helados calientes especiales para invierno, aunque se vendían durante todo el año, una tienda de accesorios para escobas voladoras donde Harry se compró una graciosa funda para no tener que ir preocupado por cómo lo mirarían los muggles al pasearse con su Saeta de Fuego desde King's Cross hasta la casa de sus tíos en Privet Drive, así como una tienda de mascotas abandonadas donde Ginny adquirió un extraño, pequeño y cuco animal proveniente de Asia que ningún miembro de la familia había visto antes, Hermione aprovechó la visita y le compró a Crookshanks un coqueto collar rojo con su nombre escrito en dorado y Harry y Ron compraron algunas chucherías para Hedwig y Pigwidgeon. Cuando volvieron a la Madriguera hacía ya algunas horas que la noche había caído sobre Inglaterra pero, a pesar del ajetreado día y de que Harry parecía haber estado más animado, en cuanto entraron a la casa se dirigió a la habitación de Ron y no apareció hasta la mañana siguiente a la hora del desayuno.
Finalmente el día de su regreso a Hogwarts llegó. Lo que hasta hacía algunos días le hacía muchísima ilusión pero ahora todas ellas se habían esfumado. Estaba enfadado consigo mismo por el comportamiento tan egoísta que había tenido en casa de los Weasley pero había sido una gran decepción para él enterarse de que seguía sólo y ahora, allí en Hogwarts, donde había creído que ella estaría, no podría olvidar sus esperanzas. Suspiró sonoramente haciendo que Ron y Hermione le miraran tristemente sin saber que hacer para alegrar el humor del chico. Ellos lo consideraban familia y sabían que el opinaba lo mismo pero entendían que siempre se había criado sin una verdadera familia y que debía ser duro tener eternas esperanzas que nunca puedes cumplir.
Llegaron a la estación pocos minutos antes de que el Expreso de Hogwarts partiese y ellos iban, como siempre, corriendo. Ningún año cambiarían las cosas. Atravesaron la barrera y se encontraron con que casi no había niños en el andén. Se despidieron rápidamente de los señores Weasley y se montaron en el tren, buscando un compartimento vacío pero sólo encontraron uno en el que ya estaba Neville. Le pidieron permiso para ocupar los sitios libres y el chico se lo concedió inmediatamente así es que acomodaron sus cosas y se sentaron visiblemente cansados por las prisas del trayecto de la Madriguera a la estación. Ron y Hermione, quienes habían sido nombrados prefectos, partieron poco después al compartimento donde se reunirían con los de otras casas, con lo que Harry se quedó sólo con Neville y Ginny, la cual también se fue argumentando que llevaba todo el verano sin ver a sus amigas. Neville intentó entablar conversación con el chico en un par de ocasiones pero viendo el estado de éste sacó un libro de Herbología y dio la charla por perdida.
Tras algunas horas de viaje, ya estaban llegando a Hogwarts. Harry sacó su uniforme y se fue a uno de los baños a cambiarse. Tenía un pellizco en la boca del estómago que no conseguía quitarse. Era ilusión, ilusión porque Sirius sólo le estuviese gastando una broma, o que sólo siguiese la sorpresa. Ilusión porque al llegar a la puerta una chica poco mayor que él saliese a recibirlo. Ilusión porque Dumbledore lo librase de su tortura veraniega. Sabía que no debía tenerlas, que Sirius le había dejado claro que no tenía una hermana pero, también sabía que no había escuchado mal la conversación, sabía que no la había soñado y sabía perfectamente por el tono con que hablaban, que sus tíos se referían a él. ¿Sabrían que los estaba escuchando y sólo habían querido hacerle daño? Imposible, el había sido extremadamente silencioso. ¿Les habían echado una maldición imperius y aquello había sido una trampa? Eso tampoco tenía lógica porque sabía que durante el verano vigilaban la casa. Volvió al compartimento y se encontró con que Ron y Hermione ya habían vuelto. Decidiendo dejar atrás sus preocupaciones les sonrió y bajó su baúl mientras el tren se detenía en la estación. Bajaron y rápidamente se dirigieron a uno de los carros que los conducirían a Hogwarts. Sorprendió a sus amigos conversando durante ese corto trayecto más de lo que lo había hecho durante las vacaciones, sonriendo e incluso bromeando. Llegando ya al castillo divisaron dos figuras en la puerta. Una la de McGonagall, esperando a los alumnos de primer año y otra que no reconocieron pero que se adentró en el castillo antes de que pusiesen verla bien.
- ¿Creéis que pueda ser el nuevo profesor de DCAO? – Dijo Ron sorprendido – Aún no hemos sabido nada de quien nos lo enseñará este año y está claro que Ojoloco no "volverá" a ser – Comentó entrecomillando con los dedos la palabra volverá.
Los chicos se encogieron de hombros y se bajaron del carro y se encaminaron hacia la puerta donde McGonagall les dedicó una severa mirada cuando pasaron por su lado. Siguieron hasta el Gran Comedor y antes de que Ron pudiese declarar el hambre que tenía, Neville dijo algo que les hizo mirar a la mesa de profesores.
- Mirad, este año hay dos profesores nuevos, pero son bastante jóvenes para ser profesores ¿no? Deben ser muy buenos. – Dijo distendidamente - ¿Qué creéis que dé cada uno?
El trío miraba hacía la mesa de profesores donde, al lado de una silla desocupada, donde supusieron iba la subdirectora, había sentado un chico castaño, de unos 28 o 29 años, pelo corto, ojos verde aceituna, facciones duras y constitución fuerte que miraba duramente a todos los alumnos. En el otro extremo, sentada al lado de Snape y conversando con él había una chica más joven, de unos 24 o 25 años, morena de ojos azules, cara dulce y complexión que llevaba a pensar que no era británica, tenía demasiadas formas y era mucho más bajita que la media. Sin ninguna razón aparente, la chica miró a la puerta de entrada y pareció tensarse, para luego sonreír ampliamente. Ron la miraba fijamente, con la boca abierta y le comentaba a Harry que se apuntaría a la asignatura que diese la chica ante lo que el muchacho rió. Fuese la que fuese, sabía que por insistencias de su amigo tendría que asistir a la asignatura que diese la profesora. Soltó un bufido y tiró de él para conseguir un sitio en la mesa de Gryffindor. No quería ni pensar en aguantar a su amigo con el estómago vacío.
Bueno, bueno, otro capitulillo que se nos va. Sé que insisto mucho en las ilusiones y sentimientos de Harry pero creo que es importante que queden claros para entender las reacciones que se produzcan en el futuro. Por cierto… ¿No os parece demasiado mayor la chica que habla con Snape para ser la hermana de Harry? Jejeje, si es que me encanta descuadraros las cuentas XD.
Bueno, a ver si no sois malills y me dejáis algún review contándome que os parece la historia, vuestras teorías sobre el nacimiento de Rose, quién creéis que es su padre (Yo pensaba que era James Potter), teorías sobre su edad, etc. Venga, que lo paséis bien y nos leemos en el próximo capítulo que, por cierto, es también las dos últimas semanas de vacaciones pero con las cosas por Hogwarts así que creo que lo haré más corto porque no tengo que hacer tanto hincapié en sentimientos ni cosas de esas.
