hola n_n

disculpen la tardanza las escenas de batallas no son lo mio

tratare de poner un capitulo cada semana ... espero les este gustando la historia

los personajes de yu-gi-oh no me perteneces son propiedad de kazuki takahashi

y sin mas demoras comencemos con el capitulo

Capítulo 3

Hace 3 semanas en la guarida del mal n_n

- Señor, tenemos todo organizado para atacar el palacio.

- ¿Alguna noticia de nuestro espía?

- Por supuesto, nos mantiene al tanto de todos los movimientos del rey.

- Oh... Espléndido - No dejaré pasar esta oportunidad, pensó, dejando escapar una sonrisa siniestra -.

- Disculpe el atrevimiento, mi Señor. Pero... ¿Porque quiere atacar ese reino?

- No es de tu incumbencia, inepto. Que la primera fila se prepare para emboscar al palacio.

Anochecía. El plan para apoderarse de Domino sería ejecutado en breve, los puertos del reino serían capturados según lo propuesto. No había lugar a errores.

- El Rey se arrepentirá de no haber negociado conmigo- Dijo para sí en cuanto su sirviente abandono la sala.

-FLASHBACK—

- Señor marik, ya se preparó todo para la audiencia, el Rey lo recibirá de inmediato.

- Su majestad me presento, mi nombre es Marik Ishtar, mi Señor me envía para hacer negocios con su majestad.

- Si, ¿cuáles son sus intereses?

Solo queremos dominar sus tierras para quedarnos con todo el oro y el poder, - pensó.

- Mi señor quiere que sus tierras prosperen y con nuestra ayuda expandir las fronteras.

- ¿A qué costo?

- Mi señor requerirá que al menos la mitad de sus hombres trabajen doble jornada, de lo contrario será imposible solventar la carga de trabajo. La misma gente, mayor trabajo, menor paga, por supuesto - dijo el irónicamente -. Adicional a eso, el 50% de las ganancias serán para mi Señor y deberá tener participación en las decisiones del reino. Por último, el ataque a Egipto para apoderarnos del Nilo y de sus exportaciones.

- Anonadado y sin saber que responder, el Rey se levantó de su asiento, indignado por las palabras de aquel hombre, levantando la voz se dirigió al hombre diciéndole con enojo que su reino no aceptaría tales condiciones y que no llegaría a ningún acuerdo ni con su señor ni con él, exigiéndole que abandonara su reino.

Mientras Marik salía de la sala otra persona estaba observando todo desde las tinieblas.

Además de controlar a Marik, su cetro le permitía comunicarse con él.

- Ya veo que el Rey osa desafiar mi poder.

- Mi Señor debemos tomar represarías ante el Rey y su reino por osar desafiarnos.

- Tienes razón, no pueden desafiar mi poder, vamos a iniciar un ataque.

-FIN DEL FLASHBACK—

El rey se encontraba en la sala del trono enojado por la conversación que acababa de tener con aquel sujeto, cuando entra el sacerdote y se dirige al rey.

- Mi señor, ¿qué ha ocurrido? ¿porque se encuentra tan contrariado?

- Acabo de tener una plática muy desagradable con el hombre que acaba de salir de la sala.

- ¿Acaso a mi Señor, no le han convencido las propuestas que le traía aquel hombre?

- ¡Por supuesto que no! Él ha traído propuestas que lastimarían a mi pueblo y nos haría entrar en guerra con el reino de mi querido amigo el faraón.

- ¿Pero… las propuestas que traía no beneficiarían más al reino?

- Sí, pero dañaría las relaciones con Egipto y lastimaría al pueblo y eso no es para nada viable.

- Debería pensarlo, ya que el beneficio podría ser mayor.

- Aquí no hay nada que pensar -Soltó ofuscado- mi reino no sufrirá la tiranía de un rey opresor solo por mayor economía, eso no beneficiará al pueblo si no a sus dirigentes -respondió de manera casi exasperada y sospechando-.

- Su majestad tiene toda la razón. – No puedo seguir insistiendo ya que puede llegar a sospechar de mí y no sería conveniente, pensó-.

El sacerdote abandonó de la sala. Tenía que pensar para encontrar una manera de convencer al Rey, sus planes no podían verse afectados.

- Buen día padre -saluda Anzu con una reverencia-.

- Buen día mi querida Anzu, en este momento me encuentro un poco molesto.

- ¿Que perturba tu mente? ¿acaso tiene algo que ver el hombre que acaba de salir del palacio? nunca lo había visto antes y fue bastante perturbador escucharlo hablar solo.

- ¿Qué escuchaste? – pregunto el rey alterado-.

- Sinceramente estaba lejos, pero se notaba indignado, me preocupa que pueda llegar a hacerte algo.

- No nos va a pasar nada, solo estoy haciendo lo que es mejor para el reino y para ti.

En ese momento el Rey no conocía el alcance y poder de la persona que acababa de desairar.

Marik estaba ultimando los detalles de su ataque al palacio para no cometer errores, bajo las ordenes de su Señor, él estaría cerca de las tropas para poder guiarlas en su avance hacia el palacio.

- Mi señor. Los preparativos ya están terminados, la primera fila ha iniciado su avance, a su orden la caballería comenzara su marcha.

- De acuerdo, esperaremos a la noche para iniciar el ataque, ya se puede retirar.

- Si, Señor.

- Señor Marik alguien lo busca, dice tener información valiosa para la misión.

- De acuerdo, hágalo pasar.

En ese momento entra un hombre alto de contextura delgada con una capa al recinto.

- Aquí tengo los planos del palacio, creo que serán muy útiles. Le indicaré donde atacar los puntos débiles de sus defensas.

- Perfecto.

Al caer la noche, marik, desde su base recibía los informes de sus lacayos.

- Mi señor, los puertos han sido capturados con éxito; el pueblo está a nuestra merced.

- Muy bien – pensó-.

Al escuchar estas noticias ordeno el primer ataque. Sus hombres armados con arcos, flechas y espadas emprendieron la marcha. Cuando estaban en sus posiciones, los arqueros apuntaron hacia el interior del castillo, sus flechas imbuidas en fuego comenzaron a penetrar las defensas del castillo.

Los soldados del castillo comenzaban a moverse, en la sala de armas los soldados intentaban lo más rápido posible obtener una espada y algo de armadura. Los arqueros ubicados en las torres alrededor de la muralla caían uno a uno y se hacía difícil su reemplazo.

Marik esperaba, mientras sus tropas destruían las enormes puertas que protegían las entradas al castillo. Las vigas que soportaban los arietes crujían en cada movimiento...

El Rey fue alertado por su General, la muralla no resistiría, tenían que evacuar de inmediato, los soldados cubrirían el tiempo necesario para su salida.

- ¡Mi Rey! ¿A dónde se dirige? - Soltó alarmado en cuanto su soberano empuñó una larga y pesada espada que se encontraba en la sala del trono- No me dirá que piensa combatir, las tropas enemigas nos tienen en sus manos, nuestras defensas no... - Se interrumpió al ver como el Rey se encaminaba a la plaza del castillo.

La puerta central cedió, el estruendo retumbó en cada una de las habitaciones del castillo, los soldados del Rey agrupados fueron golpeados por la onda. Cientos de hombres invadían los terrenos de Domino, al tiempo que las flechas caían en todas direcciones, las tropas escalaban la gran muralla. Los soldados intentaban cortar su avance, incendiando las escalas y sogas de las cuales se asían sus enemigos. Las defensas caían presas del pánico que reinaba a su alrededor, no estaban preparados para una emboscada de tal magnitud. La sangre emanaba a borbotones de los cuerpos atravesados por espadas y lanzas maniobradas desde la caballería enemiga.

En el medio de las tropas, se avistaba una figura. Custodiado por escuderos y arqueros, Marik se abría paso entre los destrozos que quedaban de las múltiples luchas. Blandió su preciada espada, la misma con la cual había defendido por tantos años las reliquias de los faraones en su natal Egipto. Destacaba su tallada empuñadura en la que se podía leer "Amón Ra", en un demótico impecable. Al entrar en la inmensa plaza del castillo, desmontó su caballo, desenvainando su segunda espada, que siempre descansaba en el costado izquierdo de su cinturón, dispuesto a terminar con la vida de quien estuviese en su camino. Se dirigía hacia la sala donde alguna vez se había reunido con el Rey, en la misma en la que sus propuestas habían sido rechazadas.

El general intentaba impedir la salida del Rey, por lo que ello implicaba. No podía permitir que su Rey fuera abatido, muchos menos derrotado. El avance de la tropa enemiga no tenía freno, cada soldado que se enfrentaba a ellos era asesinado, sin compasión; los gritos de la servidumbre invadían cada rincón del castillo, dejaron de llegar las noticias sobre el ataque, el ruido que hacían las espadas al chocarse era espantoso. La guardia del Rey se desplego para protegerlo, con la mala fortuna de que el Rey ya había abandonado la sala del trono.

No fue necesario mayor esfuerzo para encontrar al Rey. Él avanzaba con paso firme, empuñando con ambas manos su gloriosa espada. Arremetió con un movimiento oscilante hacia el pecho de Marik, quién detuvo el golpe con gran habilidad con su segunda espada.

Se hacía imposible seguir el ritmo de las espadas de Marik, él era un hombre joven.

El general atravesaba la plaza hacia donde se encontraba el Rey

Una flecha atraviesa la pierna derecha del Rey, a la altura del muslo. El dolor es extenuante, pierde el equilibrio y se ve obligado a apoyar la rodilla en el suelo.

No le será posible sostener su espada ¿en qué momento decidió que debía empuñar una espada de tal envergadura? No es tiempo para lamentarse.

Marik asesta el golpe final, la armadura no soporto tal presión y cedió a la estocada.

El Rey saborea la sangre en su boca, todo se volvía oscuro para él.

Marik observaba la escena muy complacido, por fin tendría el control de todo Domino.

- Nunca debió reusar mi oferta, ahora todo Domino me pertenece y su pueblo está acabado jajajajaja.

- Nunca podrás tener mi reino, al morir el Rey el siguiente en la línea toma el puesto como Rey o Reina, mi hija es la que va a tomar el reino ella aún vive… tus planes no van a surtir efecto –el Rey dijo esto con una sonrisa en su rostro, como burlándose de Marik.

Después de decir estas palabras, el Rey dejo caer su espada y se desplomo en el suelo cerrando sus ojos en el acto, el Rey había caído.

Marik se había apoderado del reino, encerraron a los que quedaron vivos en los calabozos.

- ¿Encontraron a la princesa?

- No mi señor, no está en el reino. Se escapó en la revuelta.

- ¡Maldición! - exclamo Marik irritado – búsquenla sin ella no puedo ser Rey.

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