¡Hola!

Esta vez he tardado menos, ¿no? Bueno, estoy por entrar a clases y quiero avanzar un poco a algunas historias; con esta estoy particularmente emocionada. Ahora contestaré a sus comentarios.

Nerytaa Metallium: Bueno, ya he cumplido tu petición XD. Tienes razón, no hay mucho TsuStar y eso que es una pareja con tanto potencial. Yo me he enamorado de ambos, y escribir de ellos es genial.

Nitta Rawr: Soy mala, lo sé, es que las fiestas me pone más distraída de lo que por sí ya soy. Aquí ya se resuelve tu duda respecto a Kid. Y Patty, ella sí va a aparecer, pero hace su gran aparición en el próximo capítulo.

Sin más que decir, al fic.

Soul Eater pertenece a Atsushi Okubo, solo la trama es mía.


My Little Sensei

Tercer Acto:

Compartir atención + Amabilidad = Salir del closet


Luego de la presentación comenzaron a estudiar. Tsubaki dividía su atención entre el inquieto Black Star y el tímido Chrona, aunque el juntarlos en una sesión de estudio no le estaba dando resultados favorables. Para empezar, Black requería de demasiada vigilancia; el muchacho era de por sí distraído y aunque solo le quitara la vista de encima cinco segundos, era capaz de entretenerse hasta con el vuelo de una mosca. Chrona, por otro lado, no necesitaba de tantos cuidados de esa índole, pero si no lo motivaba iría hacia el rincón más sombrío de la biblioteca a hacerse ovillo y no volvería a trabajar. Tsubaki era paciente, demasiado, pero ni ella misma lograba entender porqué siempre elegía los casos más difíciles.

Pero para Black Star la situación comenzaba a ser incómoda. Tsubaki también le ponía atención al afeminado de Gorgon y él solo la quería para ella. No podía permitirlo, debía hacer algo para que Chrona dejara de ir a tutorías y de esa forma tener a Tsubaki solo para él. No iba a compartir su atención con nadie y menos con el delicado de Chrona.

—¿Ambos entendieron la tercera Ley de Newton? —preguntó la chica.

Chrona asintió y Black Star —aunque no habían entendido mucho en realidad— levantó el dedo pulgar. La nipona sonrió para luego acariciar el cabello de Gorgon.

—Muchas felicidades, estoy segura de que aprobarás.

Chrona se sonrojó, asintió con la cabeza gacha. Black eso no iba a soportarlo, ya había sido demasiado tener que dejar que Tsubaki también le diera clases a Chrona, como para ahora tolerar que el afeminado se sonrojase a causa de su chica. Pero ya se las pagaría, lo pagaría con sangre… bueno, con un ojo morado, tampoco hacía falta exagerar.


Tsubaki se despidió de los chicos una vez estuvieron fuera de la biblioteca. Black la miro marcharse con una amplia y boba sonrisa en el rostro; una vez que perdió de vista la exuberante figura de su Diosa, giró su rostro hacia Chrona y le estampó, sin previo aviso un puñetazo. El delgado chico cayó de pompas al suelo, se llevó una mano a la zona afectada; levantó la vista hacia Black, un chillido escapó de su garganta al percatarse de que el chico de cabello azul se acercaba hasta él, de seguro a propinarle otro golpe.

—¡Juro que me alejaré de Death The Kid! —gritó Chrona. Black Star dejó una patada a medio camino y alzó una ceja, desconcertado.

—¿De qué hablas?

—No es mi culpa que mis preferencias sean distintas; pero si te incomoda, me alejaré de tu amigo y de ti también. ¡Pero ya no me pegues más! —Chrona solo atinó a cubrirse con los brazos, esperando que eso fuera suficiente para amortiguar el dolor.

La mente de Black Star tardó en interpretar esas palabras, pasados algunos segundos aún no entendía el significado. Hasta que una especie de clic se llevó a cabo en su cerebro y todo comenzó a cuadrar.

Tomó a Chrona Gorgon del cuello de la playera y lo alzó. Chrona era alto, mucho más que él, así que quedó con las rodillas flexionadas.

—Así que tú le correspondes a Kid —solo atinó a decir.

—¿Quieres decir que él también…?

Chrona no terminó de formular su pregunta ya que un carraspeo llamó la atención de ambos. Los dos giraron su rostro hacia la persona que interrumpió, llevándose la sorpresa de que se trataba de Tsubaki.

—Olvidé mi bolso, por eso regresé —contestó la pregunta no formulada con un tono de voz algo irritado, luego coloco sus manos a cada laso de su cadera —. ¿Qué se supone que sucedió? La violencia no es un medio para resolver conflictos —suavizó su mirada, sollozó —. Me han decepcionado.

Black soltó a Chrona al instante, dejándolo caer al suelo, aunque el muchacho intentó incorporarse como pudo. Se acercó hasta a Tsubaki, parecía un perrito faldero que se encuentra vagando por las calles, al menos fue la mejor comparación que se le pudo ocurrir a la chica.

—Lo lamento. Fue… fue culpa mía. —A Tsubaki casi se le cae la mandíbula de la sorpresa, ¿dónde había quedado el Dios Black Star? —. Lo que sucedió es que…

—¡No! ¡El culpable fui yo!

Tsubaki y Black se sorprendieron ante el grito de Chrona, aparte del tono de decisión con el que iban impregnadas sus palabras. La chica también se preguntaba en ese momento qué había pasado con el introvertido de Chrona Gorgon.

—Yo cometí el error de fijar mi atención en Death the Kid. Black solo intentaba ayudar a su amigo, creo que no es tan buena idea que alguien como él se involucre en una relación como esta, así que entiendo el porqué Black me golpeó. ¡Así que me tragaré mis sentimientos y dejaré que Death The Kid haga su vida lejos de mí!

El delgado chico bajó la mirada, sonrojado. Sostuvo su brazo izquierdo con la mano derecha, en su típica pose. A Tsubaki le hubiera gustado tener junto a ella una caja de pañuelos, el monólogo que Chrona acababa de ofrecer era digno de telenovela latina o película hollywoodense. Black incluso comenzó a aplaudir, esas palabras le habían llegado.

—¿Entonces sí eres gay? —Tsubaki suspiro resignada, la pregunta de Black Star estaba fuera de contexto para esas alturas —. ¡Igual que Kid!

Chrona levantó la vista, tenía un brillo especial en sus ojos oscuros. Black Star se acercó hasta él.

—Bueno… si estabas dispuesto a hacer ese sacrificio por el asimétrico, creo que sí mereces estar con él. —Black sonrió, le tomó por el hombro —. Te concedo la mano de Kid.

—Gracias —balbuceó Chrona entre tartamudeos. Sus mejillas estaban arreboladas, parecía que en cualquier momento le daría un ataque.

«Cada acción tiene una reacción», tercera ley de Newton, lección aprendida para Black Star. No volvería a reprobar física y menos por no saber contestar esa pregunta. Ya que la acción de golpear a Chrona tendría como reacción la felicidad y dicha de Kid.

Además, ¡Chrona era hombre! Le había ganado a Soul la apuesta, reclamaría sus cinco dólares en cuanto lo viera. Y le reclamaría los otro cinco que apostaron sobre sí Kid era homosexual o no.


Black Star decidió acompañar a Tsubaki hasta su casa; no permitiría que ella se fuese sola, no iba arriesgarse a que algo malo le sucediera a su tutora. Mientas caminaban por la acera de la calle, la chica decidió romper el silencio con una pregunta que el carcomía la curiosidad.

—¿Enserio golpeaste a Chrona por eso de tu amigo, Black Star?

—Bueno… yo… —debía encontrar un argumento que sonara convincente, pero si su cerebro no ideaba nada en su estado normal, menos lo hacia abajo presión —. Bueno, es raro saber que uno de tus mejores amigos, y que aparte conoces desde pre-escolar, es gay. Y no solo eso, que ya tiene a «alguien especial». Solo no supe afrontarlo.

—Ah, bueno, aún eres muy niño para saber de esas cosas —murmuró ella.

—¿Qué?

—¿Estás aprendiendo algo con las clases particulares que te doy? —Tsubaki zanjó el tema de inmediato, el chico no hizo comentario alguno —. Me refiero a si te gusta como doy tutorías.

—¡Por supuesto! Has conseguido que sepa contestar a las preguntas de Stein y eso nadie lo había conseguido.

—Es que a veces siento que no soy muy buena…

—Entonces ten más confianza en ti. ¿Si tu no crees en ti, cómo esperas que los demás lo hagan? ¿Cómo esperas que yo confié en que eres buena tutora si tú misma no lo crees?

Tsubaki se sorprendió ante las maduras palabras del chico. Nunca nadie le había dicho nada así. A pesar de ser un tanto —muy— egocéntrico, y a pesar de ser dos años menor que ella, Black Star lograba comprenderla mejor que las personas de su edad.

—Tienes razón, creo que lo intentaré.

—No lo creas, hazlo. Verás que te irá bien —el chico se puso de puntillas y palmeó la cabeza de la japonesa—. Quiero que creas en ti y que te valores más a ti misma.

—¿A qué te refieres?

—En la cafetería te vi junto a Thompson y su sequito de descerebradas… Vi como te trataban.

—Yo… —Tsubaki bajó la mirada, apenada, en verdad que era vergonzoso. Hasta ese distraído chico era más consciente de la realidad que ella.

—No digas nada, pero, ¿por qué las soportas?

—Porque temo quedarme sola —respondió con sinceridad.

Detuvo su andar y Black se detuvo con ella. Tsubaki se llevó las manos a la cara, intentando ocultar las lágrimas que habían logrado salir. No quería que la vieran llorar, no le gustaba mostrarse tan débil. De seguro Black Star debería estarse burlando de ella, tal y como Liz y las otras lo hacían cada vez que mostraba su lado vulnerable… su verdadero yo.

Pero al contrario de cualquier pronóstico, él le dio un par de toquecitos e el hombro haciendo que ella le mirase, y una vez que captó su atención, Black Star extendió sus brazos. Tsubaki le miró interrogativa.

—Vamos, que te permito abrazarme. Este honor no se lo concedo a cualquiera —explicó —. Siéntete afortunada.

Sin esperar más tiempo, Tsubaki se abalanzó sobre él; cayó de rodillas y con ambos brazos rodeó el torso del chico. Comenzó a llorar de forma desconsolada, el llanto más desgarrador que Black Star hubo escuchado en su vida. De forma titubeante posó sus manos en la espalda de la chica, intentando consolarla. Definitivamente, a pesar de que el motivo que llevó a aquella situación no era él más agradable, era el mejor momento que había vivido en su corta vida de 16 años.

—Yo te protegeré, Tsubaki, seré la estrella que guié tu camino —susurró; Tsubaki no alcanzó a oírlo pero no fue necesario.

Porque Black Star cumpliría su promesa, un Dios jamás deja asuntos a medias.


La tarde cayó, haciendo que el cielo se tiñera de tonalidades naranjas, un espectáculo por demás hermoso, Tsubaki siempre lo disfrutaba. Luego de contemplar el atardecer, volvió a adentrarse en su casa y se encaminó a la cocina; ayudó a su madre y a su hermana con la cena, mientas las tres esperaban la llegada de los dos hombres de la casa. Afortunadamente no tuvieron que esperar mucho, Sanjuro y Masamune arribaron a la residencia en menos de media hora.

La madre de Tsubaki sirvió cada uno de los platos, todos agradecieron por la comida y se dispusieron a disfrutar los alimentos en silencio, al menos hasta que Tsugumi, la menor de los Nakatsukasa, rompió el silencio.

—¿Y adivinen qué? ¡El baile de aniversario de Shibusen se hará pronto!

—Que bien, hija —dijo la señora Nakatsukasa —. ¿Y ya tienes pareja?

—Por supuesto.

Tsubaki casi se ahogó con el agua de frutas que tomaba en ese instante. Tosió varias veces, normalizando su respiración, ¡cómo iba a ser posible que Tsugumi, su hermana menos, tuviera pareja y ella todavía no!

—Que bien, hermanita, solo espero que no se propase contigo.

—Obvio que no, onii-san. —Tsugumi negó con la cabeza, luego suspiró sonoramente, como la colegiala enamorada que era —. Él es maravilloso.

Los señores Nakatsukasa la miraron con una amplia sonrisa en rostro, estaban tan contentos de ver a su hija tan ilusionada. Sanjuro quitó su atención de Tsugumi y posó su vista en Tsubaki, la cual se veía un poco decaída.

—Y tú, hija, ¿aún no tienes pareja?

La aludida negó con la cabeza, Sanjuro se acercó hasta ella y le palmeó la cabeza. Tsubaki se estremeció, ese fue el mismo gesto que Black Star había tenido hace un par de horas con ella.

No pudo evitar sonrojarse al recordarlo.

—Ya encontrarás a alguien, estoy seguro, tú te merecer al mejor chico de todos, Tsubaki.

Ella creyó que exageraba, no había chico perfecto para ella, incluso dudaba que algún día encontrara a alguno que tan siquiera se fijara en ella. Pero por alguna razón, cuando su padre pronunció aquellas palabras, la imagen de Black Star apareció en su mente.


—¿Y quién es el chico que te invitó al baile?

Una vez que ambas se fueron a la habitación que compartían, Tsubaki no perdió oportunidad de interrogar a su hermana. Tsugumi abrazó fuertemente su almohada y se dejó caer sobre la cama. Suspiró.

—Se llama Akane Hoshi, vamos juntos a clases de Taekwondo.

—Eso explica que estés relacionada con un chico de onceavo grado, siendo que tú estás en noveno.

—Pero que Akane sea más grande que yo me tiene sin cuidado; cuando el hombre es un poco más grande que la mujer no se ve mal, es un poco más extraño cuando se da el caso contrario.

Tsubaki dejó de cepillarse el cabello. No supo el porqué, pero escuchar eso le hizo sentir un mal sabor de boca, casi como si Tsugumi le hubiera dado alguna indirecta o algo así siendo que ese no era el caso. Además, ¡¿por qué la imagen de Black Star volvía a hacerse presente?!


Franken Stein. El solo pronunciar su nombre infundía terror. Era una leyenda viviente en Shibusen, los alumnos de grados superiores le temían aún cuando ya no les impartiera clases, y los alumnos de décimo grado, Black Star por ejemplo, tenían que enfrentarse al martirio que significaban sus clases día con día. Y habían un momento en que sus clases empeoraban: cuando anunciaba un examen.

Stein parecía disfrutar provocar el dolor ajeno, como si se regocijara de las caras de espanto que todos ponían. Soul abría los ojos en desmedida, Black Star quería ocultarse bajo su butaca, Kid permanecía serio pero sudaba frío y Maka, bueno, Maka era nerd así que a ella le daba igual.

Ahora más que nunca Black Star necesitaría de su Diosa.


A la hora del receso, el grupo de amigos se reunió en el patio trasero de Shibusen. Black Star se comió de un solo bocado los dos sándwiches que había comprado en la cafetería. Maka masticaba con parsimonia una manzana mientras Soul se dedicaba a afinar su guitarra. Fue Kid, quien luego de terminarse su almuerzo, decidió informar a sus amigos de un seceso muy importante en su joven vida.

—Invitaré a Chrona al baile de aniversario.

Todos los presentes se giraron a verlo, sorprendido. Maka se atraganto con un pedazo de manzana, una cuerda de la guitarra de Soul se desafinó, fue Black quien se acercó hasta él y con un brazo le rodeó el cuello.

—Me alegra que ya hayas salido del closet —comentó el chico de cabello azul, Kid solo rodó los ojos.

El mismo día en que había sucedido el enfrentamiento con Gorgon, Black le informó de lo sucedido a su amigo —y también a Maka y a Soul—. Al final cobró sus diez dólares a Evans y todos acordaron el apoyar a Kid a aceptarse abiertamente como homosexual, algo que era bochornoso para el joven Death. Por suerte, cuando le comentó a su padre sobre sus inclinaciones, este le apoyó abiertamente, no importándole prejuicios ni habladurías. «Tú siempre serás mi hijo, seas como seas y te guste lo que te guste» le había dicho su padre, acompañado de un perturbador «solo espero que sepas como se hacen 'cositas' entre dos hombres». Así era Shinigami de excéntrico.

—Bueno, nosotros iremos juntos. —Soul abrazó a Maka y ella recostó su cabeza en el pecho de su novio —. Aunque creo que eso era algo obvio.

—¿Y tú, Black, con quién iras? —Maka se aventuró a preguntar.

El muchacho se quedó callado. No se había detenido a pensar en el baile de aniversario en ningún momento. Sabía que no podría suceder como el año pasado, cuando los cuatro fueron en plan de amigos; ahora Maka y Soul ya eran pareja —de hecho, ellos se hicieron novios al día siguiente de ese baile—, Kid iba a invitar a Chrona, y él… él ahora estaba solo, forever alone. Y la única chica que se le venía a la mente como pareja de baile era su tutora, aunque dudaba que ella aceptara. El Dios Black Star y su seguridad habían desaparecido en cuanto se planteó el invitarla al baile.

¿Cómo una chica como ella aceptaría la invitación de alguien como él?


Antes de pasar a la última clase, Maka y Soul decidieron dar un paseo por los pasillos de Shibusen. Iban tomados de la mano, con una boba sonrisa en el rostro, en momentos así, cuando no estaban como perros y gatos, sí parecían la feliz pareja que eran. Aunque el hermoso momento desapareció demasiado rápido para el gusto de Evans.

Al otro lado del pasillo se encontraba Hero Albarn, su otra pesadilla aparte de Justin. Al ser Maka la menor de tres hermanos y con un padre tan sobreprotector como era Spirit, los tres hombres de la casa Albarn la trataban como la princesita de la casa; y por supuesto él estaba amenazado de muerte, «si le haces daño a Maka te dejaremos sin descendencia» habían advertido los tres. Al menos su suegra, Kami, no era así.

Hero se detuvo delante de ellos y posó su vista en las manos entrelazadas de los chicos. Soul soltó a Maka al instante al darse cuenta de la fría mirada que el otro rubio le dirigía. Hero sonrió.

—Qué bueno que te veo, Makita, necesito tu ayuda… y la de Eater también —agregó lo último con fastidió.

—Cuantas veces debo decirles a mi papá, a Justin y a ti que no me digan así —reprochó la chica.

—Sí, sí, lo que tú digas, Makita. —Hero ignoró el reclamó y continuó —. ¿Pueden ayudarme con la organización del baile? Necesitamos más voluntarios.

—No gracias —contestaron ambos con desgana.

—Se regalará un punto extra en la materia que quieran.

—¡Hecho! —dijo la feliz pareja al instante.

Porque Soul no iba muy bien en la materia del profesor Stein y Maka, bueno, ella solo quería saber que tenía un punto de más.


Espero que les haya gustado.

Sé que les sorprendió el hecho de que Chrona esta vez sí fuera hombre. Espero que eso no les moleste, pero hay que experimentar. Aparte estos últimos días el shaoi ha influido mucho en mi (soy fujoshi, aunque me sé controlar XP). Así que denle una oportunidad.

Y bueno, aquí Maka, Justin y Hero son hermanos. Los tres son rubios y lindos, creo que queda bien.

Respecto a Tsugumi y Tsubaki, creo que son personajes estéticamente parecidos, y cómo necesitaba a alguien que fuera la hermanita menor, Tsugumi era la indicada.

Espero actualizar pronto, espero que cuando entre a la uni me dé tiempo (aunque eso sí, tengo que seguir siendo de los mejores promedios).

Nos leemos!

Ellie


A Nitta Rawr