La verdad acallada.
-Shh…-Mu le acariciaba la cabellera con cuidado. El niño realmente estaba aterrado, se había levantado de golpe y largado a llorar.- ¿Por qué el llanto?
-¿Por qué me tienen aquí?
-Para cuidarte…-le susurro el joven de cabellera lila.- Si te dejamos sin protección te harán daño…
-¿Quiénes?
-No podemos decirte ahora…-le informo el joven mientras le seguía acariciando el cabello al muchacho.- ahora estas, muy nervioso y sacarías ideas erróneas…
-¿Quién eres realmente?-pregunto el adolescente en un susurro, sentía una extraña aura reconfortante salir del joven de cabellera lila.
-Me llamo… Mu…
-¿Por qué siempre dudas cuando te pregunto tu nombre?-pregunto el chico, también en un susurro.
-Digamos que este es mi "segundo" nombre…-informo el chico que seguía acariciándole el pelo.
-¿Y cuál es el primero?-el chico se movió para mirar, a los ojos, al joven que le cuidaba.
-Gabriel… Ese es mi nombre.-el chico sonrió- Pero puedes llamarme Mu como todos los demás…
-¿Y por qué no usas tu primer nombre?
-Eso te lo explicare más adelante…-informo el chico tranquilo. -¿Tienes hambre?
-Un poco…-mintió.
-Ante mí, no te sirven las mentiras.-informo con una pequeña sonrisa mientras bajaba de la cama- Ven… vamos a la cocina…
Cocina.
Mu o Gabriel, como se había presentado también, estaba preparando unos emparedaros para comer. No quería adelantar la cena. El chico comió y bebió bastante agua. Realmente tenía hambre…
-No se supone que tenías "un poco" de hambre…-Milo se sonrojo, un poco, ante esas palabras.
-Él menciono que irían a Francia…-trato de tantear el terreno.
-Que te llevaríamos a Francia…-corrigió el hombre- Inglaterra ya no es seguro…-Milo soltó un suspiro- ¿No quieres irte de Inglaterra?
-No me afectara mucho…-comento el chico distraído- del colegio a una casa de campo inmensa y de ahí al colegio… No conozco Inglaterra… como tampoco recuerdo Grecia.
-Ya tendrás tiempo de conocer Grecia…-informo el joven sonriente- también conocerás Inglaterra… y todos los lugares del mundo que quieras…-El chico miro la cocina, se le hacía ligeramente conocida- esta es la cocina de la casa de campo...-informo el de cabellera lila- no te dejábamos venir aquí...
-¿Eh?-el chico le miro sorprendido
- Como casi no nos veías...-comenzó el de cabellos lilas- no nos recuerdas... Eras muy pequeño... Pero esta es la casa en la que te quedabas cuando terminaban las clases.
-Pero...
-Ahora, estas en el ala Este...-informo el de cabellera lila.- Ahí están nuestras habitaciones...
-Las puertas cerradas...-susurro el chico, al recordar que el ala Este siempre estaba con llave. Todas las puertas que daban acceso a ese lugar estaban cerradas.
-Correcto.-Informo el joven mientras le daba un plato con los emparedados.- Ahora te estas quedando, del lado de la puerta cerrada... Las escaleras por las que vinimos... conectan con esa zona.
-Son escaleras de servicio.-concluyo.
-Si.-informo para darle una mordida a su emparedado.
-Ya despertó por lo que veo...-comento una voz a sus espaldas. Cuando el chico se dio vuelta se encontró con uno de los gemelos- Soy Saga-se presentó el joven con una calmada sonrisa y mirada tranquila.- ¿Has dormido bien?
-No, realmente, no.-informo Milo, Saga le miro preocupado.
-¿Quieres ir al jardín?-Pregunto con calma- Ya ha salido el sol... y el día anuncia ser soleado.-El chico miro a Mu quien asintió.
-Vamos un poco a fuera.-sentencio Mu.
Jardines.
-Es cierto...-el chico miraba el lugar sorprendido, no era mentira. Esa era la casa en donde se había "criado".- ¿Dónde están los demás?-ayer no se había dado cuenta, porque era de noche... Según Mu había dormido todo un día completo, cuando le trajeron. Tampoco se había dado cuenta durante el escape, tenía otras cosas en mente.
-Se fueron...-informo Saga, que caminaba un par de pasos de tras de él.- ellos ya partieron a Francia... Solo quedamos: Tú, Mu, mi hermano y yo.-informo con voz tranquila y cristalina.
-¿Y tu hermano?
-Está solucionando unos asuntos pendientes-hizo una pequeña mueca, que no le paso por alto a Milo. Este se había puesto a caminar para atrás, para poder observar a los hombres y sus reacciones.
-Ese maldito se fue-la cara de los dos se contrajo en una mueca.
-¿qué maldito?-pregunto Mu, como si no supiera a quien se refería Milo.
-Acuarus.
-Camus, no es ningún maldito.-le informo tranquilo Saga- Solo es austero...
-Mato a mi familia, es un maldito.
-No, Milo-Mu negó suavemente su cabeza- Camus no mato a tu familia... él te estaba protegiendo ese día...
-Mentira.
-Yo no miento-informo el de cabellera lila- jamás lo hago.
-Yo sé lo que recuerdo...-informo el menor a la defensiva.
-¿Y qué recuerdas?-pregunto el joven de cabellera azul y mirada calma.
-¿Que recuerdo?-el chico miro atentamente a los hombres- A él con la espada y la ropa ensangrentada...
-¿Le viste matar a tu familia?-Pregunto sencillamente Saga mientras tomaba asiento en uno de los bancos del jardín.
-No... Pero...
-La ropa de Camus, pudo mancharse de sangre de otra forma... y su espada eso te lo explicaremos más adelante-le informo Mu.- Ven Milo, siéntate.-ordeno el chico. Milo se sentó entre los dos hombres.
-Cierra los ojos...-ordeno Saga, Milo así lo hizo.- ahora trata recordar esa noche...-ordeno.
-¿Para qué es esto...?-pregunto el niño, mientras abría un ojo.
-Mantén el ojo cerrado Milo.-ordeno Mu.- es para que recuerdes ese día... en tu memoria esta la
-No, es cierto... Él es culpable...-Informo el niño mientras cerraba los ojos de nuevo.
-¿No le darás a tu memoria la posibilidad de probar su inocencia...? -Milo gruño... Sintió que Mu le susurraba unas palabras en su oído y Saga hacia lo mismo en el otro.
Recuerdo.
-Estas precioso Milo...-informaba su madre, mientras le ponía una pequeña túnica blanca sobre su desnudo cuerpo. El pequeño solo tenía siete añitos... No entendía por que tanto preparativo... Aun le dolía la cabeza, por el golpe que se dio, cuando cayó del árbol... O eso había asegurado su madre, aunque el único árbol que había en la estancia estaba seco y nadie en su sano juicio treparía ahí...- Tienes que portarte bien, porque iremos a una ceremonia muy importante.-Informo su madre mientras le ataba un fino lazo a la cintura. Para luego le hacerle sentarse, de nuevo, en la silla.- tienes que hacer caso...-le ordeno, mientras le peinaba suavemente con el cepillo.- tienes que ser todo un angelito...-comento con voz burlona.
-Sí, mami.-respondió el niño- ¿por qué las flores? Eso es cosa de niñas...
-Los niños puros, también pueden ponerse flores blancas en el cabello...-informo mientras le colocaba, las flores blancas, en el cabello.- dentro de poco empezará la ceremonia y tienes que portarte bien...-le informo la mujer, al mismo tiempo que alguien golpeaba la puerta. Esta se levantó y dejo a Milo sentado en la silla. Al rato volvió vistiendo una larga túnica de color negra- vamos Milo... ya es hora... -el niño le tomo de la mano y le siguió.
Patio de la estancia.
En el patio habían sido colocadas varias antorchas y varias personas estaban juntas en círculo. En el centro de este, alguien había dibujado una especie de estrella de cinco puntas.
-¿Qué es eso mami?
-A callar, Milo, a partir de ahora... solo podrás hablar...-la mujer sonrió- si él te lo ordena...
-Y gemirá... como él ordena...-soltó uno con una áspera risa, varios soltaron risitas burlescas. La joven e inocente mente de Milo no entendía, a que venían esas risas y esas palabras.
-Milo entra al círculo y acuéstate en la estrella.-ordeno la mujer...
-Mami tengo miedo...-el niño se aferró con fuerza a la mano de la mujer, algo le decía que no debía entrar a ese lugar.
-Entra de una maldita vez mocoso.-rugió su madre, el niño le miro preocupado y algo asustado. Su piecito descalzo se movió y cuando estaba por entrar, al círculo, algo lo tomo de golpe y lo levanto por los aires.
-Les diría que sintieran vergüenza de sus actos...-mascullo una voz fría y sutil a la vez- pero seres como ustedes no tienen vergüenza...
-¡GABRIEL!-Rugió uno de los hombres, mientras unas extrañas alas emergían debajo de su túnica.
-Para no perder costumbre... su primer recurso es la violencia...-El hombre que le sujetaba en brazos cayo delicadamente al suelo.- No pienso permitir que lastimen al niño...
-Solo es el puritano... Te enseñaremos los placeres que tanto te niegas a disfrutar...-Milo tenia escondida su cabeza en el pecho del hombre. Se sentía seguro en sus brazos.- ATRAPENLOS...-lo que Milo escucho fue quejidos de agonía.
-¿MIGUEL?-Grito uno ligeramente aterrado- RAFAEL, JOFIEL, URIEL... ESE MALDITO MANDO A TODOS SUS EMPLUMADOS...-El grito fue de rabia...
-Ve a esconderte...-le ordeno él que le tenía en sus brazos. Milo entro corriendo a la casa... Estaba muy asustado...
Fin del recuerdo.
El pecho de Milo subía y bajaba, estaba asustado... Ese recuerdo... Le iban a...
-No, no-cerro los ojos con fuerza- ellos...
-Eran demonios.-informo Mu, mientras tomaba el lloroso rostro entre sus brazos. La voz de Mu "Les diría que sintieran vergüenza de sus actos... pero seres como ustedes no tienen vergüenza..."
-¿Fuiste tú quien me salvo?-Mu asintió.- pero... ¿por qué...?
-Ya te lo explicaremos más adelante...-informo Saga mientras le acariciaba el pelo- cuando estemos en Francia, te iremos sacando las dudas que tienes de sobra...
-La sangre... ellos no eran mi verdadera familia-el chico les miro, mientras sus ojos se anegaban de lágrimas- perdí la memoria, ella me dijo que me caí de un árbol...-murmuro.- ellos mataron a mi verdadera familia…
-Un demonio es capaz-comenzó Mu mientras le atraía hacia él- de fingir para hacer sentir placer a su víctima... Ella quería que sintieras un placer maternal... para tenerte sumiso...-Milo escondió su cabeza en el pecho de Mu. Como lo había hecho cuando era un niño pequeño...
Desde la distancia, Kanon, les estaba vigilando. Mu y Saga eran un tanto pacifistas, por lo cual no podía dejarles solo por mucho tiempo. Sonrió ligeramente al ver que involuntariamente... Había algo más adornando lo que, sin duda, sería un magnifico cuadro...
-Dentro de poco te pondremos a salvo de nuevo...
Continuara.
