Capítulo 3
Juegos de Seducción 2a parte
Shaina estuvo a punto de llorar de felicidad la mañana siguiente, cuando pudo levantarse de la cama sin que Milo se despertara, porque así no tendría que hablar de lo ocurrido. Dio gracias por su buena suerte, pero un segundo después pensó que Milo tenía el sueño demasiado pesado para ser un Caballero Dorado, y luego se asustó de que él no se moviera. La noche anterior habían tenido relaciones y ella no se había detenido a pensar que la salud de él...
Bueno, no se había detenido a pensar en nada, y punto, eso era un hecho.
Suspiró aliviada al observar detenidamente y concluir que él estaba bien, y que simplemente dormía profundamente, y entonces sí, se marchó de la habitación del Escorpión sin ser vista por nadie. Ya en su cuarto, se metió de inmediato a la regadera, donde se bañó rápidamente. Una gran rudeza acompañó todos sus movimientos, llevándola casi al borde de la violencia consigo misma. Y en cuanto se vistió, sin ni siquiera secarse bien el cabello, se salió prácticamente a escondidas de la Mansión, que apenas iba a despertando, para ir a refugiarse a la Unidad de Quemaduras del hospital, rezando por no ver a nadie en horas. No quería encontrarse a ninguna persona; necesitaba entender por qué la noche anterior le había parecido una buena idea acostarse con el caballero de Escorpión, y ahora lo consideraba el peor error que jamás hubiera cometido. Y sobre todo, necesitaba desesperadamente recuperar el control sobre sí misma, o estaba segura de que alguien se daría cuenta de lo sucedido entre ellos dos...
Pero las cosas no resultaron como ella las esperaba, porque apenas unos minutos después, arribó Saga
Buenos días, Shaina
La amazona se tensó como un alambre al oír su voz, casi hasta el sobresalto, mientras la inundaban las ganas de soltarse a llorar. No quería ver a nadie, y mucho menos a él. ¿Por qué había bajado tan pronto aquella mañana?
¿Te sientes bien? - le preguntó él, y ella, sin saber por qué, se angustió aún más pues temió que Saga pudiera darse cuenta de que ella ya no era virgen. Pero de inmediato se reprendió a si misma; de seguro eso era imposible. Y bueno, aunque lo percibiera, ¿a él qué diablos le podía importar algo así?
¿Shaina, me oíste?
Sí - contestó, apenada al notar que por estar preguntándose y contestándose cosas a si misma no le había contestado a él
¿Estás bien?
...claro.
¿Estás segura?
Si
Discúlpame, pero no te creo - le dijo él con una leve sonrisa que dejó ver sus dientes perfectos - Algo te sucede. Quizás si...
Ella se angustió aún más cuando el antiguo Patriarca le sonrió. ¿Por qué tenía que ser tan amable y tan gentil? ¿Por qué se preocupaba por lo que le pudiera pasar a alguien tan estúpida como ella?
¿Hay algo en que pueda ayudarte?
No - dijo ella con una voz cada vez más insegura
Ella no podía decirle que acababa de perder su virginidad con un hombre al que casi no conocía, y mucho menos amaba, y que además era un caballero dorado. Y de hecho, Shaina entendió en ese momento, no podía confesarle su problema a Nadie; Aioria y Marin, estaba segura, jamás le perdonarían que se hubiera acostado con Milo después de años gritando a los cuatro vientos su amor por Seiya, al que ambos amaban prácticamente como a un hijo.
Estoy bien - dijo con voz quebrada.
Llevas días sin salir prácticamente de aquí. ¿Ya desayunaste?
Sí - masculló ella a punto de perder el poco autocontrol que le quedaba. Supo con toda seguridad que si seguía hablando con él terminaría por echarse a llorar como una niñita asustada. Tenía que irse ya... - No tiene caso que me quede si tú estás aquí, es más, creo que... Me voy.
No tienes que irte. Quédate, por favor.
No quiero estorbarte
Nunca lo haces.
¡No puedo quedarme!
¡Espera!
Ella se echó a correr a toda velocidad, pero se movió con demasiada rapidez para su cansado cuerpo y su aún más exhausta y angustiada alma, así que en cuanto dio vuelta por el pasillo solo dio un par de pasos y todo a su alrededor se puso negro...
Saga estaba meditando si sería prudente seguirla cuando sintió un significativo descenso en su cosmos y corrió a auxiliarla. Ella se había desplomado, y fue incapaz de oír la voz de Saga llamándola, ni de sentir que sus brazos la acunaron y luego la transportaron para que recibiera atención inmediata.
Para cuando abrió los ojos, la situación se había invertido, y era ella quien estaba acostada en una cama, y él quien cuidaba de ella, sentado a su lado.
...ya está reaccionando...
¿Cómo te sientes? - le preguntó el Dr. Hayakawa
¿Qué? - preguntó ella con voz temblorosa, mientras entendía que había perdido el conocimiento
Te desmayaste en el pasillo - le explicó él con una voz suave y tranquilizante
Parece que no es nada grave, pero tienes la presión muy baja, al igual que el nivel de glucosa en tu sangre. Me dicen que no es la primera vez - dijo el doctor mirando a Saga, que asintió - Ya estamos tratándote, pero me gustaría hacerte unos estudios
No es necesario - aseguró ella
El doctor soy yo, señorita. Voy a avisarle a la Srita. Kido para que autorice...
No, por favor no - gritó ella incorporándose de golpe
Debe de ser algo de rutina - intervino Saga - Cálmate
¡Saga, por favor, no dejes que nadie se entere de esto!
No tiene nada de malo...
¡Ayúdame por favor! - insistió ella aferrándose a los brazos de él, que trataban de contenerla. Van a darse cuenta de lo que sucedió. ¡Saori lo sabrá!, pensó mientras las lágrimas bañaban su rostro como perlas.
Verla llorar conmovió profundamente a Saga, aunque no entendía bien el por qué, pero lo cierto era que no podía negarse a la súplica que leía en esos ojos enormes, verdes y brillantes. Él asintió, se puso de pie y se acercó al doctor, al que le pidó hablar en privado, luego ambos se alejaron un poco.
Ella no supo qué le dijo, pero después de unos pocos minutos, Saga regresó hacia ella, con paso grácil y un gran porte, como si aún usara la túnica del Patriarca y no su piyama blanco de hospital
No va a decirle nada a Saori - dijo él mientras ella suspiraba aliviada - a condición de que le permitas hacerte el estudio
Ya me siento mejor...
Es un simple estudio de sangre. Te tomarían la muestra, y en cuanto comas y se acabe el suero que te pusieron podrás levantarte. No tardará nada.
De verdad no fue...
Compláceme, te lo pido.
Shaina no supo qué fue, si el tono de su voz, o la suavidad en sus ojos, pero ella a su vez, tampoco fue capaz de negarse.
...de acuerdo
En cuanto ella aceptó, el doctor le dió indicaciones a una enfermera, que le extrajó un tubito de sangre del brazo izquierdo, y luego Saga y Shaina, se quedaron a solas, esperando a que una enfermera llevara el desayuno para la peliverde. Después de unos momentos de silencio incómodo, él habló...
No quiero parecer entrometido, pero ahora que estamos solos, ¿podrías explicarme qué te pasó y por qué no quieres que nadie sepa?
No quiero molestar a nadie con un absurdo y estúpido desmayo. Debe de haber sido porque estoy cansada, solamente - dijo ella hablando con rapidez
Estoy de acuerdo en esa última parte. Te ves exhausta - dijo él, acariciando su rostro con toda naturalidad para señalar las marcadas ojeras, aunque a su juicio no eran capaces de quitarle ni un ápice de belleza - No tienes por qué venir a diario aquí
Lo hago porque así me siento útil. Y sé que ya no falta mucho para que todos sean dados de alta; entonces dormiré mejor.
Ojalá así sea, Shaina... Aprovechando el momento, quiero darte las gracias
¿Por qué?
Sé que has dedicado gran parte del tiempo que pasas en el hospital en vigilar a mi hermano, y que has venido a diario desde hace días... No tengo cómo agradecértelo.
No es nada.
Para mí significa muchísimo. Sabes quién es, y todo lo que hizo, y sin embargo, has estado aquí al pendiente de él cuando casi nadie lo hace, cuando casi nadie quiere perdonarlo.
Athena- sama le dio una nueva oportunidad. Nosotros debemos de hacerlo también.
¿Cómo puedes ser tan joven y tan sabia a la vez? - preguntó él con una media sonrisa
No soy sabia en lo absoluto. No estoy ni siquiera cerca.
Si me permites decírtelo, me parece que eres muy lista en todos los aspectos, excepto cuando se trata de ti misma - dijo él, sin saber cuánta razón tenía, y ella por toda respuesta se quedó callada. No sabía cómo comportarse cuando recibía cumplidos.
No tienes que quedarte a acompañarme - dijo ella cuando arribó la enfermera con su desayuno - Puedes volver con Kanon
Si no te molesta, preferiría quedarme y asegurarme de que te comas todo.
¡No tienes que vigilarme! - dijo ella sintiéndose ofendida, pues pensaba que él la trataba como a una niña o a una desvalida, y no era ninguna de las dos cosas. Mucho menos después de la noche anterior... Empezó a retorcer un mechón de sus cabellos entre sus dedos para distraerse y que no se le subieran los colores al rostro al recordar las cosas que Milo había susurrado en su oído mientras la penetraba...
Es solo que me asustaste - continuo él, dándole una sonrisa triste - la vez pasada fue solo un desvanecimiento, pero esta vez pasaste un buen rato inconsciente.
...Lo lamento...
Además, me haría bien quedarme aquí contigo.
¿No quieres estar con Kanon? - preguntó ella extrañada, recordando las cosas que había oído sobre las relaciones entre ellos en los últimos días, pero sin atreverse a cuestionarlo directamente al respecto.
Al contario; quiero tanto verlo y hablar con él, que preferiría quedarme aquí. En teoría, falta muy poco para que lo despierten, y eso me tiene cada vez más ansioso. Me parece que las horas se hacen cada vez más largas... Además, disfruto tu compañía.
Me imagino que esta semana debe de haber sido terriblemente larga para ti - dijo ella retomando el tema de Kanon para evitar que se le subieran los colores al rostro - Pero la doctora dijo que era por su bien, así que supongo que valdrá la pena todo el tiempo transcurrido.
Sí, eso espero con toda mi alma...Shaina, ¿podría preguntarte algo? - dijo él después de un rato de silencio en el que ella se dedicó a devorar el contenido de la charola
Sí.
¿Por qué querías matar a Seiya?
Por un segundo Shaina estuvo a punto de atragantarse con la gelatina que estaba comiendo y quiso llorar de nuevo. ¿Por qué tenía que preguntarle eso justo en esos momentos? ¿Estaría fastidiándola?
Pero de inmediato se corrigió. Él No era así...
¿Por qué me lo preguntas? - Pensé que todo el Santuario lo sabía, se dijo a sí misma
Porque lo ignoro, y en estos días en los que he convivido contigo me he formado una opinión muy distinta de ti, que no coincide con el hecho de que quisieras acabar con él. Antes estaba muy ocupado tratando de que ustedes se asesinaran los unos a los otros, así que no me molesté más en averiguar la causa, ya que... resultaba conveniente... pero ahora me parece incomprensible que alguien como tú quisiera hacerle daño al Pegaso.
...vió mi rostro, por accidente. Y yo... quería seguir la regla, eso era todo. - respondió ella cuando logró tranquilizarse y contestarle con su tono más neutral, omitiendo deliberadamente la parte de que lo amaba. ¿Ignoraría eso también? Bueno, y si no lo sabía, probablemente lo deduciría, ya que a fin de cuentas, ella no había matado a Sei... No pienses en Seiya, no pienses en él, se obligó. Y volviendo a Saga, sería increíble de verdad que a estas alturas del partido él ignorara su sentir por el adolescente; si hasta Milo lo sabía... Milo...
Comprendo... Supongo que te alegrará saber que esa regla ya fue abolida.
Sí. Ahora cada quien será libre de mostrar su rostro si quiere y de amar a quien desee sin tener que verse ante semejante disyuntiva
Debe de ser un alivio para ustedes... - y es maravilloso no tener que arriesgar la vida por ver un rostro como el tuyo. Aunque valdría la pena... - pensó él
Sí. Supongo...
¿Cómo estás?
Ya me siento bien, aunque este pollo...
No me refiero a eso. Es que... te siento distinta a otros días... Imagino que suena absurdo que te lo pregunte alguien que está durmiendo en una cama de Psiquiatría; sé que no soy digno de confianza y mucho menos estoy en posición de ayudarte, pero...
No digas eso
Es que no me gusta verte así.
Le estás dando demasiada importancia al asunto. Y yo... nunca he sido una persona alegre.
Lamento oírlo. Aunque no me habías dado esa impresión. Al contrario, siempre que te veo me alegras el día... Por eso me duele decirte que deberías de dejar de venir, tomarte unos días para descansar
¿Cuántas veces tengo que decirte que no fue nada?
Tú me pediste que te ayudara y lo hice. Ahora el que pide, soy yo
¡No puedes pedirme eso! Venir me hace mucho bien
Házlo entonces, pero sin excederte. O me obligarás a decirle...
¿Qué?
Le diré a Saori-san lo que te sucedió el otro día, y también lo de hoy- dijo él con tal convicción, que Shaina se dio cuenta de que no dudaría en hacerlo - Y sé que eso te molestaría, y no me gustaría caer de tu gracia: son muy pocas las personas con las que cuento...
Shaina no respondió mientras él la miraba con aquellos ojos que parecían ser magnéticos, y solamente después de un rato fue que pudo dejar de verlo para asentir con las mejillas encendidas
Dormiré más... y no me brincaré comidas... lo prometo. Pero no dejaré de venir - dijo ella tratando de no parecer tan joven y suave, pero sin lograrlo
Me agrada tu propuesta. Es un trato.
Él la acompañó en silencio hasta que ella terminó con su desayuno, y la dejaron ponerse de pie y volver a la sala de espera. Solo entonces él volvió a la Unidad de Quemaduras.
Horas más tarde, y discretamente, el doctor mandó a llamar a la joven para decirle que no había rastros de ningun problema en los resultados de sus estudios, y que era sin embargo, era evidente que estaba agotada, lo que ella aprovechó para decirle que estaba teniendo graves problemas para dormir, y él le recetó unos somníferos. Pensaba cumplir con la petición de Saga, y ya que no se sentía de ánimos para hablar con nadie y ahora ni siquiera quería pasársela en el gimnasio por temor a encontrarse con Milo nuevamente, pensó que aprovecharía para descansar, que buena falta le hacía. Así que por un par de días, cumplió con la promesa que le había hecho a Saga y siguió las instrucciones del doctor al pie de la letra, y en cuanto llegaba a la mansión y comía, se tomaba las pastillas y caía profundamente dormida.
Por eso, cuando Milo se introdujo a su alcoba cuatro noches después de su primer encuentro sexual, ella no se dió cuenta hasta que él susurró en su oído
Shaina...
Ella se sobresaltó y casi gritó por la impresión, pero con rapidez, él le cubrió la boca con una mano, mientras que con la otra presionó su cuerpo que descansaba boca abajo contra la cama para que no se moviera
No grites, soy yo - dijo él aún cerca de su oído - Milo - ella asintió - No sé cómo... - Solo dilo y ya, maldita sea Milo, se reprendió a sí mismo - Necesito estar contigo... ahora... ¿Puedo?
La amazona, que aún estaba somnolienta, pensó que era un sueño. Pero su mano seguía sobre su boca, y su otra mano hacía presión sobre su cuerpo: su peso y su tacto eran reales: él de verdad estaba pidiéndole que tuvieran relaciones...
Y aunque no se imaginó que él estuviera interesado en repetir la experiencia ( pues en los días anteriores la había tratado como si nada hubiera sucedido y prácticamente la había ignorado), lo cierto es que más de una vez se había sorprendido a si misma recordando sus besos y sus audaces caricias, de tal modo que su cuerpo reaccionó antes que su mente, y asintió.
Él no necesitó más respuesta y le arrancó la sábana de encima. Ella intentó volverse para encararlo, pero él volvió a presionar su mano contrar su hombro para impedirlo, y con su mano libre, tiró con rudeza y habilidad del pantalón que usaba como piyama y de sus pantaletas al mismo tiempo, dejando su cuerpo semidesnudo prácticamente de un tirón, y antes de que ella pudiera intentar hacer algo, él le separó las piernas y se acostó sobre ella, para de inmediato rozar su miembro totalmente erecto contra sus nalgas y su sexo.
El corazón se le desbocó a la joven, y él lo notó, porque en cuanto comenzó a frotar su miembro contra ella, su mano izquierda se deslizó por debajo de la camiseta para apoderarse de uno de sus pechos y jugar con su rosado pezón, mientras que su mano derecha se metió debajo de ella a la altura de la ingle hasta lograr deslizar uno de sus dedos directo al centro de su intimidad.
Shaina ahogó su sorpresa contra la almohada, mientras él comenzaba a ondular incesantemente su cadera, a la par que forcejeaba con la camiseta de ella hasta lograr arrancársela y dejarla completamente desnuda, para poder lamer y mordisquear su cuello, sus hombros y su espalda a su antojo. Ella ni siquiera sabía que esa zona de su cuerpo fuera tan sensible a las caricias, pero lo era, y se excitó aún más al sentir su aliento caliente recorriéndola, y sus húmedos labios succionándola de las formas mas inimaginables.
Milo, por su parte, no era de los que se dedicaban a una sola cosa, así que una vez que besó y humedeció a placer la blanca espalda de la joven, (y sin haber retirado su mano derecha del centro de su cuerpo durante todo aquel tiempo), abandonó el torso para bajar a juguetear y mordisquear los glúteos y la parte interior y posterior de los muslos de Shaina, que al sentir su boca de nuevo tan cerca de su sexo, recordó la increíble forma en que había besado el centro mismo de su cuerpo la vez anterior, y eso la excitó todavía más.
Fue justo entonces cuando él regresó a su cintura, lengueteó su coxis, y de tajo cortó el jugueteo para penetrarla de una sola embestida, con tal decisión que Shaina jaló las sábanas desprendiéndolas de uno de los bordes de la cama, que ya había aferrado desde que el había comenzado a besar y recorrer sus piernas con su boca. El ritmo que impuso fue más agresivo que el de la vez anterior, pero ella estaba demasiado excitada como para decir algo, e incluso, se alegró de que el la estuviera tomando de esa forma, segura de que Seiya jamás la habría tratado así. Y Milo sacó de nuevo al castaño de sus pensamientos, porque mientras se empujaba con todas sus fuerzas hacia sus entrañas, una de sus manos volvió a uno de sus pechos para acariciarlo con rudeza y la otra no abandonó jamás su pubis, moviéndose a un ritmo distinto, pero con una seguridad infinita. Él se impulsó contra ella una y otra vez, haciéndola jadear cada vez con más fuerza, embistiéndola no demasiado rápido, pero con gran poder, hasta que ella ahogó un grito orgásmico mordiendo la almohada, y poco después él experimentó el extasis, que acalló mordiéndola a su vez entre el cuello y el hombro.
Aún después de eyacular, permaneció dentro de ella, jadeando desesperado, tratando de recuperar el aliento, al igual que ella, que agradeció la sensación de su cuerpo hirviente y de su peso sobre sí. Después de unos segundos, Milo por fin salió de ella y rodó por la cama, y así permanecieron otros minutos, en total silencio, él viendo el techo y ella con la mirada clavada en la almohada, mientras sus piernas aún estaban entrelazadas. Con el aliento todavia entrecortado, la peliverde por fin rompió el silencio y se atrevió a decirle
...pensé que estabas arrepentido de haber...estado conmigo...
¿Por qué lo dices?
Porque no me dijiste ni una palabra en estos días. Actuaste como si no hubiera sucedido nada
Pensé que eso era lo que querías: que actuara con absoluta discreción - me entrenaste para eso, Camus, pensó él - ...pensé que querías que nadie supiera nada... Además, fuiste tú la que se marchó sin decir ni una palabra, ni siquiera un gracias. Pensé que eras tú la arrepentida...
No sabía que decir...
No hay nada que decir...
¿Puedo preguntarte algo? - dijo ella después de un nuevo silencio que se había hecho entre los dos
Sí
Tú y él están... juntos, ¿verdad?
...estábamos... - dijo él sin mentir, ya que Camus y él no habian cruzado ni siquiera miradas en aquellos días - ¿Por qué? ¿Te parece mal que dos hombres...?
Me sorprende, pero me da igual... Aunque hasta cierto punto, me parece lógico. Siempre solos, allá arriba, en esos templos enormes, tan alejados de todo... No debe de ser nada fácil. Y supongo que gente tan poderosa y orgullosa como ustedes no podría sentirse a gusto con alguien inferior
¿Crees que los Dorados somos orgullosos?
No lo creo. Lo son.
Eres muy lista, amazona.
Solamente hay algo que no entiendo...
¿Qué?
¿Esa noche te acostaste conmigo sólo porque te peleaste con él ? - dijo ella volteando su rostro para verlo a la cara por primera vez desde que él había entrado, aunque en su voz no había reproche, después de todo, era ella quien había llevado el asunto hasta sus últimas consecuencias.
No. Fue porque me pareciste exquisita desde que te vi entrar a mi habitación del hospital con el cabello mojado y vistiendo una blusa blanca que marcaba exactamente la forma de tus pechos, que son perfectos... Y porque cuando te besé en el gimnasio - dijo, abandonando el techo para mirarla - me fascinaron tus labios. Y cuando te desnudaste me encantó el aroma de tu cuerpo, y en particular el de tu sexo - dijo él recorriéndola de pies a cabeza con un descaro en sus ojos azules que provocó que a ella le ardieron las mejillas, como si aún después de que la había tenido la pudiera volver a desnudar...
...
No dices nada. ¿Te parece extraño que te encuentre deseable aunque andaba con él ?
No exactamente extraño... pero tampoco es algo muy común... Pero no me hagas caso, conozco muy poco sobre los gustos de los hombres.
Yo tampoco sé mucho sobre hombres - rió él con ironía mezclada con grandes porciones de amargura - solo sé que mi deseo no tiene prejuicios.
Entonces... ¿sólo lo deseas... o lo amas?
Haces demasiadas preguntas, mujer...
Perdóname. No tengo derecho a...
Acabas de permitirme acostarme conmigo. Lo mínimo que puedo hacer es contestar - dijo y después, dio un gran suspiro - Si de verdad quieres saberlo, probablemente él sea el rejodido amor de mi vida...
Entonces vas a volver con él - aseguró ella
No. Somos historia... ¿Te incomoda saberlo?
¿Qué? ¿Que te acuestas conmigo deseando que fuera él?... Creo que no...
Eso es porque estamos en igualdad de condiciones, ¿verdad, preciosa?
Ella se incorporó por toda respuesta, le quitó los pantalones que estaban atorados a la altura de sus tobillos, y una vez que lo tuvo totalmente desnudo, se sentó sobre su vientre y lo besó hasta la asfixia, imponiendo esta vez el ritmo de su deseo...
Los dos quedaron tan exhaustos después de aquel nuevo e intenso encuentro (que se prolongó por horas), que no escucharon cuando Marin tocó la puerta la mañana siguiente. Estaba preocupadísima por Shaina, que llevaba días comportándose cada vez más rara, sin hablar prácticamente con nadie y durmiendo muchísimo cuando no estaba en el hospital. Así que la pelirroja estaba decidida a interceptarla antes de que madrugara y se marchara al hospital sin saludar a nadie, por lo que cuando apenas amanecía, tocó la puerta
Shaina, ¿puedo pasar?
Cuando nadie contestó, temió que la amazona peliverde ya se hubiera marchado, así que entró, sin esperar jamás con que se la encontaria desnuda junto a Milo de Escorpión, que dormía boca abajo con una de sus piernas entre las de ella.
¡Shaina! - gritó ella sin contener la sorpresa, aunque de inmediato se dió la vuelta, avergonzadísima por haberlos hallado en una situación tan comprometedora
¡Marin! - gritó ella horrorizada al verla ahí de pie - ¿Qué haces aquí? - preguntó mientras se aferraba a la sábana para cubrir su desnudez - ¿Por qué no tocaste?
Lo hice - repuso ella con un tono gélido, y de inmediato se marchó dando un portazo.
¡Marin, espera!
¿Por qué gritan? ¿Qué haces? - dijo él frotandose los ojos con fuerza, al ver que la peliverde buscaba en el suelo su ropa para ponersela a toda prisa - ¿A dónde vas?
¡Marin acaba de vernos!
¿Y?
Tengo que explicarle lo que pasó
¿Por qué? Ella no es nada tuyo...¿o sí?
No entiendes nada, Milo - dijo ella saliendo de inmediato de la habitación para correr hasta donde se alojaba la amazona del Aguila, que daba vueltas por toda la habitación, completamente furiosa
Marin, déjame explicarte.
La tomó por sorpresa, claro que si. Marin fue rápida al acercarse a pasos grandes a la amazona, y certera al cruzar su rostro con una cachetada.
Eres... eres una... ¿Cómo pudiste...? Eres...
Dilo, vamos, atrévete. Me lo merezco. Dime zorra
Decirte zorra es poco. Me das asco. ¿Y todavía te atreves a decir que lo amas?
¡Cállate! - explotó Shaina - ¡Tú no eres nadie para decirme nada! ¿A qué diablos vienen todos esos reclamos? ¿A ti que diablos te importa? ¿Qué carajos te importa si me acuesto con Milo o con quien sea? ¿Cómo te atreves a venir a juzgarme? ¡Tú, maldita suertuda! ¡Tú, que tienes en tus brazos a la persona a la que amas! ¿Cómo te atreves a juzgarme cuando no sabes lo que se siente amar a alguien sin esperanza? A alguien que quizás no vuelva... y aunque lo hiciera jamás vendría a tus brazos – dijo Shaina derrumbándose en llanto
Se hizo el silencio entre las amazonas. Marin de pronto se dio cuenta de que había juzgado a Shaina sin saber la totalidad de los hechos. Se sentó a su lado en el piso, demasiado apenada aún por haber actuado tan impulsivamente como para tocarla de nuevo
¿Eso fue lo que pasó? ¿Lo hiciste con él por...?
...simplemente pasó...
...jamás supe que Milo te interesara. Además, ayer te dormiste muy temprano...
Ayer no fue la primera vez... Fue la noche de la tormenta, cuando llegó Ikki... Iba saliendo del gimnasio cuando vi a alguien tambaleándose, me acerqué y me di cuenta de que era Milo. Estaba ebrio, y yo estaba tratando de hablar con él cuando comenzó la lluvia. Lo llevé al gimnasio porque no quería que Saori lo viera así; estaba tratando de hablar con él cuando de pronto su actitud cambió. Comenzó a acercarse mucho a mi... me besó y yo, me paralicé, no supe cómo reaccionar. Él no se detuvo y sus besos eran tan... y comenzó a acariciar mi cuerpo y pensé en muchas cosas... pensé en que estaba mal, muy mal, y al mismo tiempo pensé: " ¿y por qué no?" "Él es libre, yo lo soy, los dos somos adultos"... " Si Seiya no va a ser al que le entregué mi virginidad, ¿qué más da quién sea? ¿Por qué no él?" Y él seguía besándome, y mirándome como no lo habían hecho nunca, con esos ojos llenos de deseo y... sucedió...
Marin la compadeció, y se atrevió a pasar un brazo por encima de ella, a lo que ella respondió inclinándose mientras no paraba de llorar.
¿Por qué lo hiciste, Shaina? ¿Qué pasó con todo el amor que decías tenerle a Seiya?
¡Sigue aquí, enterrado en mis adentros! ¡Lo amo, y creo que lo seguiré amando toda mi maldita vida! ¿¡Pero qué se supone que tengo qué hacer, seguir amándolo desde lejos para siempre! ¿Verlo ponerse de pie y correr a los brazos de otra?
¡¿Y por eso te acostaste con Milo?
¡Sí! ¡Me acosté con él para olvidar a Seiya, porque no se parecen en nada! Donde Seiya es inocente, Milo es malicioso; en los ojos de Seiya hay ternura, y en los de Milo hay lujuria. ¡Por eso me acosté con él!... Desde que despertó, Milo no hizo otra cosa que coquetearme... y es tan atractivo, tan deseable... Y es el único que me ha hecho sentir deseable... ¡Y lo necesitaba! ¡No sabes cuánto lo necesitaba! ¡Me siento tan poca cosa! ¡No valgo nada!
No digas eso, Shaina.
¡Pues así me siento! ¡Insignificante, indigna!
Shaina, tú eres una guerrera extraodinaria. Por años te he respetado... incluso te temía, lo confieso. No sabes cuánto admiro tu valentía, la forma en que te atreviste a confesarle tus sentimientos, la forma en que mandaste al carajo las reglas, porque él ya lo sabía. ¡Eres tan valiente!... Y además, creo que eres muy hermosa. Lamento muchísimo en verdad que Seiya te haga sufrir sin quererlo, porque estoy segura de que esa jamás ha sido su intención, pero quizás tú sí le intereses
Tú sabes que él no me quiere.
No podemos estar seguras.
¡Marin por favor! ¡Él no me quiere y lo sabes! ¡Y sabes también que ella lo ama!
¿Miho? ¡Ya te dije que ella...!
¡Nooo! ¡Saori! ¡No finjas que no lo sabes, porque estoy segura de que lo has notado! Yo sé que él la ama, y yo no puedo competir con ella. No puedo...
Marin guardó silencio. Ya había pensado que ella había quedado en una posición algo incómoda en todo ese asunto amoroso, porque quería a Seiya y no podía ser objetiva, y encima de todo, estaba fungiendo como confidente de dos mujeres a las que apreciaba muchísimo pero que eran "enemigas", por así decirlo. No podía afirmar ni confirmar nada con ninguna...
...acostarte con otro no es la manera….
¿Y entonces cómo? ¡¿Tienes una fórmula mágica, una receta secreta que me haga olvidarlo? ¡Dímela, y la seguiré al pie de la letra!
No, no sé…
¡Entonces déjame en paz! ¡Deja de juzgarme porque estoy haciendo lo que puedo! Quizás estoy mal, pero no sé que otra cosa puedo hacer para olvidarlo. No quiero estar así de enamorada ni así de desesperada para cuando él despierte. No voy a soportar escuchar su voz llamándola...
Mira Shaina, la verdad es que no hay nada entre ellos aún...
¿Qué estás haciendo? ¿¡Qué carajos estás diciendo, Marin! ¡No me des falsas esperanzas! ¡Llevo tres años esperando una respuesta! Me aferré a pensar que aún tenía una posibilidad con él, a pesar de su silencio, porque no estaba con nadie más. Pero ya entendí que eso es absurdo ¿Qué más necesita pasar para que acabe de entender que él no me ama? ¿Qué pretendes? ¡¿Quieres que me aferre a amarlo hasta que lo vea besándola!
No Shaina, no espero eso. Solo… creo que acostarte con otro, en vez de solucionar las cosas las va a complicar más.
Peores no se pueden poner, Marin.
Shaina, él, ¿fue…? Quiero decir, ¿él era tu….? Fue tu primera vez, ¿verdad?
...Sí.
¡Oh Shaina! No debiste…
¿Qué querías, Marin? ¿Qué muriera virgen, esperándolo?
No, pero debiste reservarte para alguien más. Seiya no es el único hombre del mundo, Shaina. Puedes volverte a enamorar...
¡Para ti es muy fácil decirlo porque a ti sí te aman!... No pongas esa cara, Marin, todo el mundo se ha dado cuenta, hasta yo.
...
Y no tiene nada de malo, ¡carajo! Ya era hora de que alguien de entre nosotros fuera feliz, ¿no? Y en verdad me alegra que sean ustedes dos, porque se lo merecen.
...quería decírtelo, pero...
No digas nada. No es culpa tuya que tu felicidad coincida con que mi vida se vaya a la mierda. Yo… necesitaba sentirme querida, deseada, y pensé que si no iba a ser con Seiya, como siempre soñé, daba igual que fuera cualquier otro.
Pero la virginidad…
No seas mojigata Marin. A estas alturas, ¿qué más da un trozo de carne entre mis piernas? El que ya no sea virgen no cambia nada... Voy a seguir amándolo siempre, ya lo entendí... Aunque me acostara con todo el Santuario y me fuera a vivir a Perú, seguiré queriéndolo siempre. Pero necesito conseguirme algo más que hacer con mi vida que mirarlo y admirarlo desde lejos. Estoy harta de sentirme sola, de no tenerlo.
Entonces, ¿quieres empezar algo con Milo?
No. Milo está con alguien más, creo...
¿Qué? ¡Maldita rata! ¡Voy a...!
No Marin, no malinterpretes las cosas - dijo la peliverde tomando a la Aguila del brazo para impedir que se pusiera de pie y fuera a golpear al Escorpión - Milo no me engañó ni se aprovechó. Él comenzó a besarme en el gimnasio, pero nos detuvimos. Fui yo quien fue a meterse después a su cuarto... Sólo quería dejar de pensar en Seiya, quería amarlo un poco menos. Quería que no fuera el único en mi vida que me ha tocado.
...
La decisión fue mía, Marin. Milo dio el primer paso, porque estaba ebrio, pero fui yo quien provocó que las cosas llegaran hasta el fin. Me hago responsable... La culpa es mía... Siempre ha sido mía, por enamorarme de alguien que siempre estuvo fuera de mi alcance… Muchas veces, he recordado cómo fue que me enamoré de él, muchas veces me he preguntado por qué lo amo, y siempre llego a la misma conclusión: Lo amo, porque así tenía que ser, porque es imposible no amarlo. Aunque siempre acabo preguntándome por qué, si yo tenía que amarlo tanto, él no me ama a mí. Me pregunto si solo vine a sufrir…
Perdóname Shaina - dijo Marin con toda la suavidad de la que se sentía capaz - No tengo ningún derecho de molestarme por algo que es solo de tu incumbencia. Exageré completamente. Pero en verdad me preocupa que puedas salir de esto aún más lastimada.
Más ya no se puede, Marin... Y Milo... fue muy bueno conmigo. Nunca me mintió. Y el que un hombre tan poderoso y tan extraordinario como él se haya fijado aunque sea un poco en mí, me hizo sentir especial.
¿Y ahora, qué vas a hacer, Shaina?
No lo sé. Por todos los dioses, que no lo sé...
La respuesta de la amazona fue genuina, porque justo en ese momento, ignoraba que el Escorpión Dorado volvería a su habitación esa misma noche, y la siguiente, y que se convertirían en amantes...
