Personajes: James S. Potter y Dominique Weasley
Rated: K+
Redondo
James no había entendido el porqué de esa expresión la primera vez que Dominique la dijo. No tenía mucho sentido dada la situación. Y ahí estaba otra vez, alzando sus manos ante él, luego de haber engañado juntos a Louis con una excelente broma, para que James las chocara con sus propias palmas.
—¡Salió redondo! —Festejaba ella.
Pero, ¿por qué redondo? Redondos eran los platos, ¿qué tenía de genial un plato?
Sin entender realmente, James chocaba las manos con Dominique, y ella reía, jactándose de su gran habilidad con las palabras.
Era verano, y los rayos del sol les hacían picarles los brazos y la espalda. Dominique ataba su largo cabello en un moño bastante desarreglado. Louis había entrado a la casa, ofendido o fingiendo estarlo —James no estaba muy seguro—. Entonces, decidió preguntarlo.
—¿Por qué redondo?
Su prima lo miró extrañada, pero al cabo de un instante su expresión se suavizó, habiendo entendido a lo que James se refería.
—Papá siempre dice que algo redondo es infinito, sin principio ni final, estable, perfecto. Algo redondo es algo perfecto. Como una moneda.
—O una Quaffle —rio James.
Dominique le sonrió de lado.
—O una pizza —James alzó una ceja. Ella abrió grande los ojos, lista para discutirle hasta el cansancio si llegaba a contradecirle—. Las pizzas son redonda en infinitamente perfectas —declaró.
Y James estuvo de acuerdo.
Desde ese momento y hasta el fin de los tiempos, su trabajo en equipo: en el quidditch, en las bromas, fue redondo.
¡Gracias por leernos! Nos encontramos en el próximo capítulo
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Olivia&Lils
