Ante todo,debo disculparme.Tenía pensado traer el capítulo la semana pasada,pero entre el lío que he tenido estos días,los "compromisos sociales"(léase el bautizo de mi prima,el aniversario de bodas de mis padres,la llegada de mi tía…) y que no tenía muchas ganas de escribir,pues me he tardado demasiado.Espero que el capi de esta semana os guste,por fin sale la carta xp.

Vamos a contestar lo reviews,que por cierto,no sabía que animaba tanto recibir más de los que esperas XD:

Mis más sinceros agradecimientos a setsuna17 (hombre,aún son algo niños para que pasen cosas buenas,pero hago lo que puedo.En esta época de su vida hay más romance por parte de uno que de los dos); dyeLbi-chan(que bien que te haya sorprendido n.n.Si te soy sincera,el "diálogo que no existió" era mero relleno u.uU,pero si me lo permites me gustaría tomar tu idea,me viene bien para un momento determinado); KagomeYumika (me alegro mucho de que te agrade.¿Es que acaso soy yo la única que no vió la película T-T?; PaauLaa :D (si me hubieras avisado antes,a lo mejor te lo dejaba xd.La verdad es que yo también pienso que la puse un poco loca,a la pobre,y no era mi intención);RefiraM-o Marifer,como quieras-(había que cambiarlo,sí.Estaría bien que fuera más original,pero no creo superar a un gran escritor como el señor Suskind xD);The Princess Izayoi (me temo que esta vez tardé un poco más de lo esperado,lo lamento.Me siento como una irresponsable u-uU ) y mi semi-idolatrada Cris (qué bien que te hayas pasado por aquí,más vale tarde que nunca n,n.Me halaga muchísimo que me digas eso,en serio,pero no creo poder escribir mejor que tú de ninguna manera.Por cierto,a mí también me rayó muchísimo el final ¬¬.Y veo que no soy la única que no vio la película…Pero el libro al menos debes leerlo.Es un poco rollo con tanto perfumismo pero el argumento merece la pena.Y,¿Personalidad tirada a lo Sesshomaru?Otra cosa más que me sale sin querer)

Bueno,sin más que añadir,allá va el disclaimer:

Disclaimer:Ni Inuyasha ni la idea original de "El perfume" me pertenecen,sino a sus respectivos autores,Rumiko Takahashi-sensei y Patrick Süskind.Todo esto lo hago por diversión y sin ánimo de lucro,que tampoco me iban a pagar,pero bueno.

¡Qué disfrutéis!


La fragancia que cura la soledad

Capítulo 2:Dolorosos descubrimientos de antaño

Los días pasaron más rápido de lo que Kaede hubiera querido,y enseguida llegó ese tan temido diecinueve de febrero,un día en el que la nieve decidió hacer su aparición y enfriar aún más los helados corazones de los niños del orfanato.Inuyasha se encontraba solo en el pequeño patio trasero del edificio,donde nevaba sin piedad,aunque a él no le importaba.Simplemente quería estar solo,alejado del olor a llantos,a tristeza,a soledad,a rabia,a toda la infelicidad contenida en el hogar donde no existían los sueños.

Kagome lo observaba con dificultad a través de la increíblemente sucia ventana del comedor.Le hubiera gustado ir a su lado,pero la nevada se estaba convirtiendo en una lluvia de granizo que hacía un suicidio querer salir afuera.Y sin embargo él seguía allí,impertérrito e inmóvil,sin hacer ningún movimiento que demostrara que estaba pasando frío o que la nieve que le golpeaba en el rostro le estuviera haciendo daño.

Kaede también veía esto con incredulidad,sorprendida ante las acciones de Inuyasha.Pero ya era suficiente,pensó,y rozando con los dedos la carta que todavía continuaba en su bolsillo,se dirigió hacia la puerta de salida al patio y la abrió con el ímpetu y la fuerza que su edad le permitía.El viento helado la golpeó con fuerza en el cuerpo y sus manos se entumedecieron al instante,pero siguió caminando hasta llegar a la piedra donde estaba sentado Inuyasha y lo observó.El fuerte viento hacía ondear su cabello,ya excesivamente largo,y lo arremolinaba sobre su cara.Tenía los brazos y las piernas cruzados y la mirada al frente,desprovista de sentimiento.Aparte de eso,su rostro estaba adquiriendo un tono morado,así que Kaede lo agarró del brazo con brutalidad y se lo llevó dentro del edificio.

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La gran mesa que presidía aquella estancia sombría estaba recubierta de papeles,una parte de ellos manchados con tinta,posiblemente fruto de las bromas de los huérfanos para animar un poco el ambiente.La gran nevada nublaba por completo la visibilidad de la ventana,y era imposible saber qué sucedía en el exterior.Inuyasha se encontraba acurrucado en un asiento frente a esa mesa,cubierto por una gran manta.El único ruido presente era el rugir de la tormenta de nieve por las calles desiertas.Aún así para Inuyasha era todo silencio,se encontraba en su mundo,donde todo respondía a los aromas que percibía.Y súbitamente sintió acercarse un perfume que identificó como la fragancia cutre que solía llevar la señora Tsukaima,y a un poco de té del malo.En ese preciso instante,la puerta se abrió de forma brusca dando paso a la mujer,que rápidamente se sentó al otro lado del escritorio y comenzó a hablar:

-¿En qué estabas pensando?¿No ves que casi te congelas ahí fuera?Ay…-le extendió al muchacho la taza de té que llevaba en la mano,y éste se lo tomó con suavidad-No te entiendo,Inuyasha,no puedo…¿Cómo es posible que seas tan raro?Y lo más extraño es que todavía no te hayas desmayado o algo así.-lo miró y vio que seguía en su mundo-Bueno,basta ya.Ya que estamos aquí,hay algo que debo darte.

Metió la mano en el bolsillo y sacó el papel,observándolo atentamente.Frunció el ceño y se dirigió a Inuyasha:

-Esta carta me la dio tu madre cuando te dejó aquí.-Con estas palabras,él volvió a la realidad y sin cambiar de posición,comenzó a escuchar a Kaede-Nunca la he abierto,no me interesa.Ella dijo que te la diera cuando cumplieras trece años,casualmente hoy.Sólo tenemos un problema y es que…

-¿Cómo era ella?

-¿Qué?

Kaede lo miró con incredulidad y vio que éste la observaba con algo que nunca había esperado ver en sus ojos:ansiedad.Suspiró y comenzó a relatarle lo poco que sabía:

-Pues era rubia,de ojos verdes,alta…Parecía muy desesperada.Sólo la ví una vez,no puedo contarte mucho.

Inuyasha bajó la cabeza con desilusión,pero enseguida recobró la compostura y miró amenazante a Kaede,para añadir con dureza en la voz:

-Pues deme la carta ya,quiero saber lo que pone.

Una sonrisa hipócrita se dibujó en el rostro de la mujer,que lo miró de igual modo y aclaró:

-¿Y cómo vas a hacerlo si no sabes leer?Sois huérfanos sin educación,aunque me figuro que tampoco debe de estar muy bien escrita,con las pintas que llevaba esa chica…-Al ver que había derrumbado las ilusiones del niño,Kaede se apresuró a continuar-Pero no te preocupes tanto,intentaré enseñarte lo que sé.No esperes mucho,puesto que no soy una gran experta,aunque no creo que haga falta algo muy especializado.Pero no le digas nada al resto,no quiero que me venga nadie a reprochar porque no les enseño a ellos también.Ya bastantes problemas tengo.

Inuyasha asintió levemente,y tras un gesto de Kaede que le indicaba que podía irse,se levantó del asiento,aún con la manta enrollada sobre sí,y se dirigió hacia la puerta.

-Espera.-La voz de Kaede hizo que él se detuviera un momento-Vuelve mañana cuando empieze a ponerse el sol y empezaremos las clases.

Él se limitó a asentir de nuevo y salió,dando un leve portazo tras de sí.

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Los días siguientes fueron difíciles tanto para Kaede como para Inuyasha.Para ella no era nada fácil tener que enseñarle a un niño tan desinteresado por cosas ajenas a leer,aunque tenía que admitir que no le estaba yendo tan mal como pensó que sería,puesto que creía que Inuyasha no iba a poner nada de su parte.

Sin embargo,él estaba absolutamente concentrado en saber algo sobre sus orígenes,algo que le librara de su soledad secreta le daba un rumbo nuevo a su forma de pensar.Tan inmerso estaba en ello que se tomó muy en serio las palabras de Kaede acerca del desconocimiento de los demás sobre lo que estaban haciendo.Incluso se enfrentó de mala manera a la pobre Kagome,que intentaba seguirlo a escondidas para saber que estaba haciendo,pero por su naturaleza un tanto torpe él terminó descubriéndola y echándole en cara que lo estaba molestando.La niña simplemente se limitaba a llorar y a correr,por miedo a decir algo que lo enfadara aún más,y Kikyo la apoyaba en silencio,con miradas rencorosas hacia Inuyasha cada vez que se cruzaban.

Pasaron semanas de duro aprendizaje,que gracias al empeño de Inuyasha se acortaron más de lo que Kaede tenía previsto.Y una tarde pudo al fin darle la carta al joven,que salió corriendo hacia su cuarto sin decir una palabra.

Sentado en la cama,desenrolló el papel fuertemente atado,y tuvo que sostenerlo por ambos lados debido a lo curvado que estaba tras tantos años sellado.

A simple vista,vio que las suposiciones de Kaede acerca de la letra estaban muy equivocadas,pues era una escritura pulcra y fina,difícil de comprender para una persona de poca experiencia leyendo como él,y en muchas partes,sobre todo al final,estaba manchado de lágrimas,cuyo olor le molestaba muchísimo,pero no se rindió e intentó comprender lo que allí ponía:

Querido Inuyasha:

Cuando leas esto probablemente ya hará muchos años que he muerto.No sé cómo empezar a contarte las circunstancias que me obligaron a dejarte en ese orfanato,y lo más seguro es que me detestes después de leer todo esto,pero tuve que hacerlo.

Lo primero que debo decirte es que no soy tu madre.Mi nombre es Mitsuki,y fui la criada de tu madre,una princesa hija del más importante señor feudal de la zona,quién,permíteme añadir,nunca tuvo el más mínimo respeto por ella,si no no hubiera hecho lo que hizo.

Sé que la señora del hogar te habrá dicho que tu madre te dejó allí,pero no es cierto,yo lo hice y tuve que mentir para ponerte a salvo.Supongo que no entiendes nada,así que empezaré a contarte la historia:

Hace unos veinte años,cuando yo era aún una frágil niña,vivía en una pequeña aldea al lado del castillo de tu madre,en el cual mi familia llevaba años sirviendo,hasta donde yo recuerdo.Pero un día,unos bandidos arrasaron la aldea y los mataron a todos,excepto a mi padre,que a pesar de que estaba muy herido,me llevó hasta el castillo con las pocas fuerzas que le quedaban.Nos quedamos a mitad de camino,pero la señora Izayoi,que era como se llamaba tu madre,estaba paseando y nos vio.Mi pobre padre murió allí mismo,pero yo y la señora tuvimos que volver al castillo y alertar a los guardias.Me temo que nunca logré sacarmede la cabeza la imagen de la aldea ardiendo y papá tendido en el suelo sin vida.

Finalmente,los guardias expulsaron a los bandidos,pero ya nada se podía hacer por los muertos,e Izayoi-sama convenció a sus padres para que me quedara allí y,cuando creciera,convertirme en su criada.Parecerá un mal trato,pero le agradezco como nunca que me diera la oportunidad de tener un techo.

Y así crecí,entre la nobleza.Izayoi-sama me enseñó a leer,escribir,cocinar,tejer y muchas otras cosas que debía saber una ama de casa.Pero sobre todo me enseñó a ser una persona,me contagió su espíritu y su coraje ante la adversidad,sus ganas de vivir.Y prácticamente me volví su hermana menor.

Pero un día me enteré de algo horrible.Izayoi-sama me contó que se había enamorado de un joven que había conocido por casualidad,pero resultó que ese joven era un ladrón,incluso había matado gente para sobrevivir.Mas a ella eso no le importó en absoluto.Se veían en secreto y cuando volvía me contaba lo que había hecho con él,que se llamaba Inutaisho.

Yo estaba francamente asustada.Junto a alguien con un historial así,sabía que mi señora terminaría mal.Por un lado él podía hacerle daño,y por otro,si el señor feudal se enteraba,Izayoi-sama se convertiría en la vergüenza de la estirpe,y habría que ejecutar un castgo severo con ella.

Sin embargo,ella nunca tuvo miedo de caer en las caprichosas redes del destino.Sabía que podía pasar,pero siguió adelante para disfrutar lo máximo que pudiera.Incluso me ofreció conocerlo.Pensé en negarme al principio,pero quería saber que tenía aquel hombre para que mi señora estuviese tan enamorada de él.Así fue como le conocí.Y he de decir que superó todas mis expectativas.No podía entender como alguien con semejante reputación podía ser tan amable,comprensivo,cariñoso y una larga lista más de adjetivos positivos.Además tenía un aspecto físico muy peculiar,con el pelo largo y plateado y los ojos dorados.Todo un contraste,pero era muy guapo.Me da la impresión de que serás igual a él.

Rápidamente nos hicimos amigos y me di cuenta de que él también estaba muy enamorado de mi señora.Pero lo peor llegó después.Uno de los pretendientes de Izayoi-sama los descubrió y alertó a su padre,quien entró en una gran cólera.Los mandó llamar y rápidamente ordenó la ejecución de Inutaisho.El mundo de Izayoi-sama se hundió en un segundo,y los días siguientes no pudo parar de llorar.

Para ella también había un castigo que no había sido decidido aún,pero cuando saltó la alarma acerca de su embarazo,que nadie,ni siquiera yo,conocía,todo fue a peor.Fue lo más trágico que pudo pasar,pues si ya era bastante humillante estar junto a un delincuente,el tener un hijo suyo era castigado con ejecución.El señor feudal,haciendo gala de su gran hipocresía y crueldad,y omitiendo las múltiples quejas y sollozos de su esposa,ordenó matar a la señora una semana después del nacimiento del niño,poniendo ridículas excusas,pero seguramente para aumentar el dolor que sentía Izayoi-sama sabiendo que todos serían exterminados.

Después de que naciste,ella me ordenó venir a vivir a la ciudad y cuidarte,pero…sabiendo que la ejecutarían horas después no podía sino acompañarla al otro mundo.Sé que el más perjudicado con mi decisión has sido tú,lo lamento y te pido disculpas,pero después de tantos años a su lado me sentiría muy vacía si ella.Qué egoísta por mi parte dejarte abandonado,¿verdad?Lo sé,lo admito,pero era lo único que podía hacer.Sólo espero que Izayoi-sama no se avergüenze de mí.

Sin nada más que deba explicar y esperando que sepas comprenderme,me despido.

Espero que seas feliz de alguna manera.

Hiramoto Mitsuki

Sumadas a las lágrimas que ya había en la carta,de los ojos de Inuyasha brotaron gotas saladas que se esparcieron a través de la estilizada caligrafía de la carta.Había palabras que él no había entendido,pero lo que sí entendía era más que suficiente para comprender lo que quería decir la carta.Sus padres fueron asesinados por una sociedad prejuiciosa que no pudo aceptar que dos personas de clase diferente quisieran estar juntas.Una razón más para odiar el amor,se dijo.Y derramando lágrimas a su paso,salió corriendo de la habitación,dando portazos más que sonoros y apartando bruscamente a todo el que se pusiera por delante,incluída Kagome,quien no dejó de advertirle que no saliera fuera debido al gran temporal de nieve.

Inuyasha,que ya sabemos que hace caso omiso de las advertencias,salió al ya conocido patio,donde el frío era inmenso y la nieve le golpeaba la cara como miles de agujas juntas.Pero él siguió caminando y se desplomó sobre el manto de nieve ya formado sobre el suelo.Las lágrimas que seguían fluyendo se fudían con el granizo y el fuerte rugido del viento callaba por completo los suaves y casi inexistentes sollozos que salían de su boca.El olor a salado le drogaba los pulmones y lo hacía más vulnerable,aparte de que le hacía daño.

Desde dentro,Kagome miraba la ventana completamente asustada,temiendo por lo que le podría pasar allí fuera,y a su lado estaba Kaede,a quien la niña había llamado para que fuera a buscarlo.Pero ésta sabía que con semejante tormenta,ninguna persona normal podía hacer frente a las condiciones temporales.Kaede estaba cada vez más segura de que aquel niño no era en absoluto normal.Pero a ambas no les quedó más remedio que ir a dormir y esperar a la mañana siguiente,dado que Inuyasha no se levantó de su sitio ni parecía querer hacerlo.

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Por suerte,a la mañana siguiente el temporal ya había desaparecido y lo primero que hizo Kaede fue,con ayuda de otros niños,ir a buscar a Inuyasha al patio.Allí,descubrieron una gigantesca capa de nieve cuyo grosor sobresalía en un punto,justo donde le encontraron,con el cuerpo completamente morado y las lágrimas secas sobre la cara.

Lo llevaron adentro,al sitio más caliente que pudieron,que era el despacho de Kaede.Todos tenían una gran cara de preocupación,y Kagome no se podía aguantar las lágrimas,hasta que llegó un curandero.

Los mandó salir a todos y media hora más tarde,un rato que se hizo eterno,llamó a Kaede y con un semblante pálido le dijo:

-¿Cómo es posible que este niño no se haya muerto ya?Su temperatura corporal es tan baja que prácticamente se puede decir que no hay nada que hacer por él.

-¿Tan grave está?Cierto es que ha pasado la noche bajo la tormenta,pero…

-¿Qué ha hecho qué?-El pobre hombre se horrorizó y giró la cabeza bruscamente hacia Inuyasha,quien parecía un cadáver-Esto es médicamente imposible…Tiene lo que los occidentales denominan como "hipotermia grave",y vaya si es grave.Dele estas medicinas,-sacó de su maletín unos sobres y se los dio a Kaede-pero no puedo asegurarle que pase de mañana.

-¡¿Qué!?

Ambos miraron hacia la puerta,abierta de par en par.Allí estaba Kagome,arrasada en lágrimas,mirándolos con los ojos muy abiertos.Pero rápidamente apartó la mirada y se fue corriendo y sollozando,dejando aquella habitación en el más frío silencio.


Ya está!Espero que haya merecido la pena.Ah,y no me matéis por enfermar a Inuyasha.Cuando vienen los golpes de inspiración no se les puede decir que no,¿no creéis?Además,necesitaba algo de relleno,andaba falta de trama para este capi.

Bueno,pues nada más por ahora.Simplemente acordaos de dejar reviews,que me hace mucha ilusión n.n,y hasta la próxima.

Besos.

Lady Golden