Capítulo 2
Los días pasaron lentamente tras las noticias dadas en el reclusorio, mientras que en el orfanato el comunicado apenas iba a darse, con el padre del pueblo y al mismo tiempo director del lugar, quien reunió a los niños para brindarles la agradable noticia. El padre Hakurei, quien vestía una túnica blanca, cabello sujetado y una temple tranquila, muy alegre y observador, su ideal era "reparar" el futuro de esos niños a como diera lugar.
-Buen día niños-
Al saludo, los niños respondieron igual al unísono.
-Bueno, me gustaría antes que nada me alegro de poder verlos, hacía varios días que no me daba la oportunidad de venir, aunque esta vez no vengo solo a impartir una misa como suele ser habitual en mis visitas, sino que además, les traigo una noticia agradable-
El padre se expresaba de manera tranquila, su voz lograba siempre calmar a los niños, ya que sentían un respeto ameno hacia él, así como algunos admiración, pues aunque no tenía mucho dinero, cada que conseguía un poco, aportaba algo nuevo al orfanato como algunos muebles e incluso llevaba comida de fuera, aunque no fuese algo muy frecuente, era del agrado de todos.
-Sé que esto sonará loco, incluso sorprendente, pero me alegro informarles, que un grupo de personas ha aceptado con el gusto de su corazón, hacerse cargo de ustedes.-
Los niños quedaron sorprendidos, algunos parecían estar en shock, con ojos completamente engrandecidos ante la sorpresa, entre ellos Asmita, quien confirmó lo que había escuchado días atrás, al fin alguien se lo llevaría de ese lugar y le daría el afecto que tanto buscaba.
-Tal como lo oyen, todos y cada uno de ustedes podrá disponer de un hogar por fin, con un padre que los guíe y les enseñe sobre la vida, para que puedan ser personas importantes, fuertes y puedan lograr aquellos anhelos que seguramente tienen. Por el mismo motivo y con el dinero que he reunido en mis últimos viajes y encomiendas de parte de la iglesia de la capital, he decidido hacer una fiesta con motivo de la despedida, ya que dejarán este lugar. Eso sí, no quiere decir que dejarán de verse, todo lo contrario, sus caminos pueden volver a cruzarse en las calles, en las tiendas, tal vez en las escuelas, tal vez cuando todos nos reunamos en otra existencia, pero al fin de cuentas, los lazos que ustedes tienen sin importar si son débiles o fuertes, seguirán existiendo. Yo por mi parte seguiré viniendo al pueblo, si saben que estoy por llegar y sus nuevos padres les dan la oportunidad, vengan a visitarme, tal vez no tenga regalos, pero si un caluroso saludo de mi parte.-
El padre era bastante humilde y tenía mucho cariño con esos niños así como ellos a él, si bien al principio él no estaba de acuerdo en ese proyecto impuesto por el alcalde, la idea de que eso pudiera favorecer y corregir el camino de todo un grupo de personas, lo terminó convenciendo.
Tras el comunicado el padre ofreció una pequeña misa como era habitual y después de eso permitió que los niños se acercaran a saludarle, bendiciendo a cada uno de ellos. Tras terminar, una asistente se acercó a él hablándole al oído, y el padre pasó su mirada al joven Asmita, quien sentía que se metería en problemas por su último descuido. El miedo de que sus errores fueran motivo para que le impidieran ser parte de los niños adoptados se apoderó de él.
Cuando los niños comenzaron a retirarse, la misma asistente le pidió al joven rubio que permaneciera ahí, pues el padre quería hablar con él, a lo que Asmita accedió.
Tras varios minutos, el padre Hakurei se acercó a él y la sonrisa que transmitía, logró calmar por completo sus nervios.
-Es un gusto verte de nuevo Asmita-
-Gra… gracias padre…- Dijo agachando un poco su mirada.
-Dime, ¿qué te pareció la misa del día de hoy? ¿Aprendiste algo?
El niño se quedó pensativo recordando todo, pues a pesar de que a veces suele perderse en sus pensamientos, era bueno reteniendo información y analizándola.
-Si… como en cada misa padre, la importancia de no dejarse cegar por intereses personales, ya que eso es una de las tantas cosas que envenena el alma y eso impide la entrada al reino de los cielos-
El padre esbozo una pequeña risa ante el último comentario, que fue aparentemente agregado por el niño.
-Yo no diría que eso nos impide la entrada, al final, estoy seguro de que todos, buenos y malos podremos entrar ahí, fuimos creados con amor y seremos recibidos de la misma manera, aún los peores criminales-
El niño se inquietó un poco por las palabras del padre. –¿En serio? Pero ellos hacen mucho mal en el mundo… ¿Cómo alguien que trae tanto sufrimiento a este mundo puede tener la oportunidad de ser perdonado por el creador y recibir el beneficio del cielo?-
-Porque, aunque no lo creas, esas personas también sufrieron, más aún, siguen sufriendo. Un ladrón sufre por hambre, una persona de carácter agresivo sufrió agresiones en su vida, un asesino carga en lo más profundo de su conciencia a cada uno de los que ha privado de su vida, aquellos que buscan poder, sufrieron falta de atención en su vida. Gente que ha vivido en entornos tan difíciles. Es una cadena que todos los seres humanos provocamos y nosotros mismos pagamos por eso, precisamente, el interés personal y la desconsideración desde el inicio de los tiempos ha traído consigo eso y más. La gente que busca vengarse, que busca castigar y hacer sufrir a los criminales, la gente que solo gira la mirada y finge que no ve nada, todos ellos son tan culpables como los que cometen tales actos, ya que desean lo peor para ellos, pero no desean ayudarlos a recobrar ese camino que perdieron por culpa de otras personas.-
Lo que decía el padre era cierto, era como la frase que había escuchado hace mucho, "si no eres parte de la solución, eres parte del problema".
-¿Sabes? Me comentaron sobre tus descuidos de las últimas semanas.-
Asmita se exaltó y por un momento recobró sus nervios de nuevo.
-Jaja, descuida, no pienso castigarte, entiendo tu situación, sé que no haces nada de eso con mala intención, al contrario, siento que todo lo haces con la mejor intención del mundo, pero los errores son de humanos, pero es más humano aún reconocerlos y aprender de ellos. Pasas por una situación difícil al igual que todos los niños aquí y créeme que si estuviera en mi posibilidad adoptaría a todos y cada uno de ustedes, pero lamentablemente no puedo. Cada mente es un universo que crece con el paso del tiempo, pero nunca al mismo ritmo, te falta mucho por aprender, te falta tanto por vivir, cosas buenas, cosas malas, muchos más errores, así como castigos y sorpresas por parte de la vida misma. La próxima semana estarás en un nuevo hogar. Desconozco cómo será la persona que se hará cargo de ti, pero quiero que me prometas que lograrás esforzarte y vivir al máximo, vive más allá de tus cinco sentidos y jamás te rindas. Has explotar tu vida para demostrar que valió la pena, el hecho de que llegaras a este mundo.-
Asmita no pudo evitar llorar ante lo que dijo el padre, se sentía tranquilo, seguro, una sensación cálida, las pocas expresiones de cariño y aprecio que sintió durante su vida fueron por parte de ese hombre que se encontraba a su lado, es lo más cercano a un padre que pudo tener y también le hubiera gustado ser adoptado por él. –Si… Lo… ¡Lo prometo!- Dijo con una sonrisa mientras sus ojos soltaban esa incontenible felicidad que sintió al escuchar las palabras del padre.
-Así me gusta, es más… Quiero que tengas esto.- El padre se quitó el rosario que llevaba consigo y lo colgó en el cuello de Asmita. –Cuando los demonios de esta vida se apoderen de ti, solo cierra los ojos, bendice tu camino y sigue luchando.-
-¡Siii!-
Tras esto el padre le ofreció una bendición y se despidió de Asmita no sin antes decirle que esperaba verlo el día de la fiesta de despedida, a lo que el otro afirmó más que contento.
