La misión de Eva

Disclaimer: Total Drama Series y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de sus respectivos autores. Yo sólo escribo por diversión, sin ánimo de lucro.

Resumen: Porque aunque nadie lo crea, ni siquiera ella misma en ocasiones; tiene sentimientos. Y a veces puede sentir genuina preocupación, a su manera, por sus amigos. Por eso, Eva tiene una misión. Será difícil y estúpido el recorrido, pero debe lograr que esos Owen, Noah e Izzy hagan cambien sus malos hábitos.


Capítulo 2: El turno de Noah

Cualquiera pensaría que de inscribirse Noah en el gimnasio, sería un completo milagro que éste asistiera el primer día. El segundo día, sería un logro épico digno de una historia de aventura.

Que llevara una semana ahí, era imposible. O al menos no tanto, si contamos con que Eva era la que estaba supervisando que cumpliera con lo que había prometido.

Era sábado, y Eva había permitido que por ese día sus amigos descansaran. Izzy se veía un poco más relajada, y reposaba tranquilamente en el sillón, mirando una película. Los que tenían problemas eran Noah y Owen.

Ambos sentían sus cuerpos sumamente adoloridos. Ambos a cada lado de la pelirroja, lucían bastante demacrados y patéticos. Ni siquiera recordaban haber tenido la fuerza suficiente en las piernas para llegar a sentarse ahí, pero pudieron, de alguna forma.

Noah suspiró. Al menos, nadie podía decir que no lo estaba intentando.

Había sido una semana muy pesada. Incluso podía escuchar el sonido de las pesas metálicas moverse en ese momento.

Ah, no era su imaginación. Eva en verdad estaba entrenando en su supuesto día de descanso.

—Amigo, ¿podrías ir por un bocadillo para mi? —cuestionó Owen.

Noah bufó, volviéndose hacia él, y negó con la cabeza, hundiéndose en su asiento. Por supuesto que él no iba a sufrir más de lo necesario. En realidad, no tenía interés en levantarse en todo el día.

Pero al ver cómo Owen intentaba enderezarse, sin éxito y quejándose en alto por el dolor en su vientre -producto de abdominales supervisadas por el amigo de Eva en el gimnasio- suspiró pesadamente. Se levantó, sintiendo que sus piernas temblaban al poser sus pies en el suelo.

—Me debes una, viejo. —masculló, dirigiéndose a la cocina.

No sólo porque le dolía mucho moverse en esos momentos, sino que conseguir un bocadillo para Owen sin ser detectado por Eva era una misión suicida. Porque ella había sido muy estricta a la hora de supervisar la dieta del rubio.

Caminó hasta la cocina, arrastrando los pies, y sacó un pequeño emparedado con helado del refrigerador. Fue cuidadoso de ocultarlo del campo de visión de Eva, pero esta simplemente depositó la pesa en el suelo cuando Noah pasó por la sala.

—Sabes que debe cuidar su dieta, Noah.

Suspiró pesadamente.

—Está muriendo, mujer. ¿Al menos por hoy?

Eva negó con la cabeza, pero bastó con escuchar un quejido enorme de Owen para que suspirara pesadamente y asintiera.

—Sólo por hoy.— sentenció, y Noah asintió, lanzándole el aperitivo a su amigo rubio, quien lo celebró soltando un grito de júbilo.

Noah miró a Eva secarse el sudor de la frente. Se quedó en silencio un par de segundos, intentando recordar algo que le había rondado en la cabeza desde hace unos días, pero que siempre se escapaba a la hora de hablarlo.

Cuando Eva pateó una de sus pesas, lo recordó.

—¿Cuando empezarás a ir al psicólogo? Prometiste retomar tu tratamiento de control de la ira. —cuestionó, con las cejas arqueadas.

No debió preguntarlo.


—De acuerdo, ¿por qué tengo que venir yo contigo? No recuerdo que eso fuera parte del trato.

Eva lo miró y arqueó las cejas, aún cruzada de brazos para externar su inconformidad. Bufó, aún moviendo su pie de manera insistente contra el piso.

—Yo te acompaño en el gimnasio. Tú me acompañas en la terapia. Se supone que estamos juntos en esto.

—¡Tú no estabas cuando se me atoró el pie en la bicicleta!

—Son sólo detalles, Noah.

El chico bufó, y se hundió aún más en la silla. Admiró las puertas frente a él, cada una con el nombre de su respectivo dueño. Ellos irían con el psicólogo que había atendido a Eva en ocasiones anteriores, pero éste tenía como 'vecinos' a otros especialistas que también brindaban sus servicios.

Convencer a Eva de que se presentara a ese lugar había sido más difícil de lo que fue lograr que Owen fuera al gimnasio el tercer día. Y lo peor, era que él debía ir con ella. Increíble.

Al menos podría ser su turno para verla sufrir.

—¿Los demás qué son? —le preguntó a su amiga, señalando las dos puestas que había demás. Eva meditó un momento antes de responder.

—La primera puerta, no tengo idea. De hecho, nunca he visto a nadie entrar o salir. En la segunda trabaja un sexólogo.

Noah se cubrió la boca, para no soltar una risa traviesa. Eva sólo rodó los ojos, divertida.

Si, estaba aburriéndose mucho.

Volvió su mirada hacia su libro, y Eva se perdió en su propio mundo, escuchando las canciones en su iPod. Y no prestaron atención a nada más, sino hasta que llegaron dos personas más para sentarse al lado de ellos.

Noah apenas los miró de reojo, y volvió su vista hacia su libro. Pero entonces se detuvo, y se obligó a mirarlos de nuevo. La apariencia de ambos eran inolvidables. Especialmente si te pasas dos semanas burlándote de ellos después de su eliminación en Drama Total.

Tomó su silla, siendo ignorado por esos dos, y se arrimó hasta acercarse a Eva de manera confidencial. La codeó una vez. Dos veces. Tres. Y a la cuarta, ella gruñó.

—¿Qué demonios quieres, Noah?

Claramente, dado que ella no se había quitado los audífonos, habló en un tono de voz un poco más alto de lo normal, haciendo que los recién llegados se giraran hacia ellos. Noah bufó.

—Olvídalo. No era nada.

Volvió su vista hacia su libro, pero entonces algo lo interrumpió.

—¡Asistente! ¿Esos no son también ex-concursantes de aquel apestoso programa?

—¡Qué no me llames asistente! —masculló ella, cruzada de brazos y fulminándolo con la mirada. Su cabello estaba suelto, pero un poco más arreglado, y había vuelto a portar sus lentes, por lo que sus pupilas ya no lucían tan pequeñas y no le daban aquel aspecto tan demoníaco.

Casi lograba convencerlo de que no era una psicópata. Casi.

Los cuatro ex-participantes de Drama Total guardaron silencio por largos minutos, cada uno abstraído en sus propios asuntos. Entonces, una puerta se abrió. Pero no era la del psicólogo ni la del sexólogo.

Era la puerta misteriosa que Eva había mencionado. De ella salió una chica con rizos pelirrojos y ojos azules, abrazando una tabla con papeles contra su pecho. Noah levantó la mirada, y la reconoció al instante. Era aquella chica que había provocado que su pie se atorara en la cadena de la bicicleta y que le cayera una pesa de dos kilos en el pie.

Esta le sonrió, nerviosamente, antes de irse corriendo. La puerta volvió a cerrarse.

Y Noah fue el único que la vio.

Intentó volver su atención a su lectura, pero le fue imposible. La puerta del psicólogo se abrió y de su consultorio salió un hombre con sonrisa enorme y burlona, vestía una bata blanca y se alisó el cabello hacia atrás. Al ver al cuarteto de adolescentes, le fue imposible no soltar una risita entre dientes.

—Así que al fin llegan. Muy bien... podemos iniciar una terapia grupal. —dijo divertido, sacando una libreta de detrás de su espalda. — Díganme, ¿cuándo fue la última vez que tuvieron sexo? —señaló a Max y a Scarlett.

Noah tuvo ganas de reír, pero entonces miró a Eva.

—¿A qué tipo de psicólogo frecuentabas?

—Él no es mi psicólogo. —masculló ella, guardando su iPod.

—¡Qué no nos acostamos! —vociferó Scarlett, harta. Se levantó, con un aura intimidante rodeándola -incluso Max se había apartado- pero el doctor no se apartó.

Un suspiró se escuchó, y un par de tacones le secundaron.

—En verdad te gusta incomodar a mis pacientes, ¿verdad? —murmuró una mujer, negando con la cabeza. El hombre soltó una risita divertida y se encogió de hombros, divertido.

—No es mi culpa que ellos siempre estén llenos de tensión sexual. —resolvió éste, encogiéndose de hombros tras palmearle el hombro a su colega. La mujer suspiró pesadamente.

—Sólo vuelve a tu consultorio, y yo me encargaré del mío. —dijo, y se volvió hacia los adolescentes. — Aunque... Tal vez no sea mala tu idea de una sesión grupal.

Noah se palmeó el rostro. Acompañar a Eva no era suficiente. Ahora tenía que tomar terapia con ella, y con un enano con aires de villano y una psicópata que intentaba aparentar algo que no era.

Ni siquiera cuando era su turno de disfrutar el sufrimiento de los demás podía estar en paz.


¡Heeeey, lamento la demora! Espero que les haya gustado este capítulo ouo7

Respondiendo rw's:

KovatePrivalski97: Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior xD Sí, ellos siento tan ellos 3 Y esa pelirroja... seguirá apareciendo 7u7 xD espero que éste te haya gustado, aunque me demoré demasiado. Gracias por leer y comentar. Te quiero, ¡nos leemos! ouo

acosta perez jose ramiro: Muchas gracias, espero que este capítulo también te haya gustado. Y sí, Noah seguirá sin disfrutarlo, pero es por su bien. Y al menos Eva está empezando bien con ellos. Gracias por leer y comentar, ¡nos vemos!

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¡Saludos!