Cap.3. Confusiones.

Sena había estado durmiendo mucho, demasiado incluso, pero era porque la noche anterior se fue a dormir muy tarde. Por suerte no tenían clase hasta las once ya que era jueves, pensó en descansar más, solo eran las ocho, ¿qué tonto se levantaría tan temprano?

El sonido de una metralleta en su cuarto le hizo dar un brinco de la cama mirando a todas partes, durante un segundo creyó estar en medio de un campo de minas. Pero no, miro hacia la ventana, el rubio demoniaco estaba sentado en una rama haciéndole una señal de que se acercara. Dudoso, abrió la ventana para descubrir que el aire estaba congelado, debajo de ese árbol estaban Kurita y Musashi con un chico de más, Hiruma le volvió a llamar la atención con un tiroteo de más. Sena pensó que Mamori le dejo claro que nada de armas, pero el rubio no hacía caso a nada, si la directora se enteraba posiblemente acabaría cerrando el club de futbol americano.

− ¡Buenos días enano de mierda!-grito alegre el rubio.

−Hiruma-san….-bostezo ampliamente-Es muy temprano, porque no podemos dormir un poco más…

El rubio puso cara de demonio sonriendo tanto como sus labios podían estirarse. Le apunto con la metralleta sacando una risa siniestra, de lo más profundo de su ser demostrando que su apodo no iba en valde.

−Espero que hayas tenido dulces sueños, enano-sonrió más-¡Porque estas a punto de entrar en el infierno!

XDXDXDXDXD

Aún cagao de patas para abajo, Sena tuvo que ponerse el uniforme de los Devil Bats. La verdad es que ni en sus sueños más raros pensaría siquiera que fuera a entrenar como un jugador de futbol americano, menos en las filas de un yankee demonio de las armas, que por cierto había desaparecido unos instantes, dejando solo como explicaciones que a ellos no les importaba donde iba. Kurita estaba bloqueando contra una cosa azul, que reconoció como lo que representaría a un jugador, Musashi pateaba una pelota contra la portería de futbol americano, metiendo todas y cada una de ellas, era impresionante. El chico de aura depre que apenas se podía ver estaba en un rincón sin hacer nada.

Fue a decirle algo, ya que conocía la sensación de ser ignorado por mucho, realmente se sentía mal porque el pobre Ishimaru, posiblemente ese era su nombre, lo recordaba de ayer. Pero justo antes de acercarse Hiruma apareció por detrás sonriendo y cogiéndole del cuello del uniforme para levantarlo del suelo y lanzarlo donde estaban los otros chicos. Obviamente el rubio no se dio cuenta de que el pobre Ishimaru estaba en el rincón, ahora con un aura incluso más depresiva que antes.

−Bien gusanos, es hora del entrenamiento matutino, tenemos hasta las once, así que ¡A CORRER DE UNA PUTA VEZ! ¡YA-HA!-se sacó una pistola roja de debajo de la camisa y empezó a disparar al aire.

Los tres (Cuatro, pobre Ishimaru que le olvido XD) chicos empezaron a correr. Musashi y Kurita sonrían porque sabían que el rubio estaba alegre, por fin tenían a un Runningback, y aunque este no mostrase mucho interés de algún modo tenían la corazonada de que Hiruma no se equivocó al elegir a Sena.

Cuando acabaron las 28 vueltas exigidas por el quarterback, este los miro serio. Sena pocas veces se sentía intimidado a máxima necesidad, pero cuando la esmeralda mirada se clavó en él. Sus ojos afilados parecían escrutarle, buscar grietas para penetrar y hacer un agujero del que no podría escapar, conociendo al rubio desde ayer que lo conocía, sabía que eso era lo que Hiruma hacía.

Buscar puntos débiles y usarlos a su favor, eso hizo con Parcelaso. Eso estaba haciendo con él, de repente, Hiruma le puso un hueso en la espalda, se sacó de una bolsa un bistec crudo húmedo por sus sustancias y se lo restregó todo por el cuerpo buscando la mejor manera de dejarlo pringado, aunque Sena quiso apartarlo o intentar escaquearse, Hiruma era astuto y sabía por dónde agarrar al castaño más pequeño impidiéndole la huida, cuando el pobre Sena acabo casi pringoso, lo soltó riéndose entre dientes mostrando sus colmillos y una expresión sádica a más no poder.

Sena trago duro antes de que su voz, temblorosa pudiese preguntar casi inaudiblemente.

−Hi-Hiruma-san… ¿Qué demonios has…hecho?

−Ahora lo descubrirás enano de mierda Kekekeke-tomo aire en sus pulmones antes de poner sus manos como si fueran altavoces-¡CEEEEEEEEEEERRRRRRRRBBBBBBBB BEEEEEEEEERRRRRRRRRROOOOOOOO OOO!

Todo fue silencio, el viento ni se atrevió a moverse. Sena espero de todo, pero no ocurrió nada. Sonriendo un poco miro a Hiruma burlón, ese rubio estaba ido de la cabeza, pero no esperaba tanto como para gritar y luego quedar como el culo.

Se rio un poco dándose un alivio así mismo.

−Hiruma-san, jajaja, no me digas que estabas llamando a algo que no existe solo para asustarme, jajaja.

Musashi trago duro.

−Yo de ti no me reiría y empezaría a correr si es que quieres salvar tu vida O-OU

Sena miro al castaño con curiosidad.

− ¿Por qué, si no hay nada?

Todo silencio quedo destruido como algo pego un salto por encima del muro que rodeaba la parte delantera del internado, era pequeño y de pelo castaño, lo siguiente que vio Sena eran dos ojos demoniacos con una boca de largos colmillos afilados que babeaba y posiblemente teniéndole a él como inspiración. Trago saliva si es que le quedaba porque tenía la boca seca, el miedo le paralizaba las piernas, lentamente y pálido miro a un Hiruma que disfrutaba luciendo una gran sonrisa de oreja a oreja.

−Enano de mierda, este es Cerbero, Cerbero…-sonrió más-El desayuno…

El perro diabólico fue a por Sena que hecho a correr como alma que se la lleva el diablo, nunca mejor dicho.

Hiruma se reia contemplando esa escena, de su cabeza brotaron cuernos y un rabo se meneaba alegremente de un lado a otro. A Musashi le broto una gota en la cabeza mirando al rubio.

−Oye, yankee rubio… ¿No te has pasado? Digo yo, su primer día y le sueltas a Cerbero…

−Kekekeke, es mejor así, jodido viejo. Cuanto más pronto mejore su velocidad más pronto conseguiremos nuestro objetivo-se cruzó de brazos mientras hacía una pompa con el chicle.

−Deja de llamarme viejo, puto yankee, que tengo 17. Y sigo pensando que te has pasado, incluso para ser tú.

Hiruma se saco otro bistec de la bolsa, dándole a entender que como osara cuestionar sus métodos, ese castaño enano tendría un compañero en la boca del perro loco.

YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYAAAAAA AAAAAAAAAAAA-HHHHHHHHHHHAAAAAAAAAAA XD

El cielo se veía realmente hermoso esa mañana. La lujosa limusina negra se paseaba tranquilamente por las calles de la cuidad sin prisa alguna, dejando que los de adentro disfrutasen de la vista.

Un joven de cabello rapado, y piel canela miraba apoyado en la ventana como la gente parecía feliz. Puede que para ser verano fuera injusto que tuvieran que ir a un internado y hacer clases, pero después de haber estado mucho tiempo solos en su casa, la cual era enorme, sin la supervisión de sus padres ya que estos se la pasaban todo el día fuera con sus trabajos, su madre y su padre los escribieron en un internado multiestacional. Por él, no había problema alguno, todo lo contrario, le encantaba eso de conocer gente nueva ya que esa oportunidad no se la daban a cualquiera todos los días.

Su problema real era…

− ¡Que puta mierda de putos padres!-rugió el del asiento del al lado.

Suspiro mientras se enchufaba los cascos para no oírle, desde las cinco de la mañana que estaba así de insufrible. El viejo conductor, ya considerado de la familia sonrió y dio una risa alegre al ver a los dos jovencitos, aunque en el fondo sentía lastima por ambos.

−Señorito Agon, tenga usted un poco de consideración, sus padres no podían dejarles solos todo el verano-intento calmarlo aun sonriente.

−Pero Satoshi, es una verdadera mierda, no se preocupaban de nosotros antes lo hacen ahora, ¡Ya sé, esos quieren cambiarse de residencia y librarse de nosotros! ¡Unsui nos han tendido una trampa, salta por la ventana corre!

Unsui, ya harto le dio un golpe en la cabeza llena de rastas oscuras con reflejos morados. En ocasiones su hermano no solo era insufrible, también era idiota, mira que pensar eso de sus padres, por algo él era el mayor y era capaz de controlar la idiotez de su hermano está el punto de que pudiese considerarse "normal".

Agon puso morros mirando a su hermano, es que no tenía sentido del humor.

−Ya basta, Agon, no nos han tendido ninguna trampa. Deja de hacer que tu mente gilipollas piense cosas raras y frikis que ni la escritora de Harry Potter puede mejorar con sus pésimas bromas, y eso que me gusta el libro-regaño el mayor.

−Pero es que no entiendo, ¿Por qué tengo que estar rodeado de basura como la que estará en ese lugar? Tengo entendido que era un orfanato, y en los orfanatos están las peores basuras que pueblan este mundo, dios, que asco, yo no quiero que un ser inferior se atreva a mirarme a mí, un elegido entre los dioses-puso una pose de héroe olímpico.

−Sí, por los dioses de "Eres un gilipollas engreído de mierda que como no se calle le hago tragarse la lengua"-amenazo dándole una mirada fría.

Agon suspiro apoyándose en la ventana, si en alguna otra vida hizo algo que molestara a los dioses, de seguro se lo estaban haciendo pagar con su hermano.

Satoshi, desde su posición de conductor también dio un largo suspiro entre cansado y triste, las cosas entre los hermanos no era precisamente de saltar de emoción, sabía que este asuntos crispaba a Agon y este crispaba a Unsui el cual buscaba la tranquilidad que no lograba al lado de Agon.

Pero algo le decía que lo que Unsui deseaba, que Agon sentara cabeza, estaba dentro de ese internado…

WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOWWWWW

Sena se tiro al suelo, muerto, literalmente, aunque su alma aun quería mantenerse en ese mundo, sabía que nada podía hacer… Quería descansar en paz, pero como siempre, el diablo rubio no le iba a conceder ese deseo… "¿Qué he hecho para merecer esto, QUÉ?" lloro para sus adentros.

Hiruma lanzo un cubo de agua a Sena, para que se le quitara el olor del cuerpo a bistec, por suerte para Sena, Cerbero no llego a alcanzarlo cuando a último momento Hiruma lanzo un bistec al otro lado del muro, el perro loco salto cual libre el muro detrás del trozo de carne. Kurita le paso a Musashi una botella de agua, y otra a Sena, Hiruma y al pobre Ishimaru que entreno aunque nadie supo donde lo hizo. El castaño se tiro encima la botella de agua mirando a todos cuando se refresco.

−¿De donde habeís sacado a ese bicho, es tuyo Hiruma-san?-pregunto.

Hiruma sonrió dándole una mirada a Musashi, quien dejo escapar una risita.

−En realidad, no, no es de nadie, es un perro vagabundo que Hiruma y yo encontramos abandonado en una caja en la calle cuando nos escapábamos-dijo Musashi mirando el cielo del medio día.

Ya habían asistido a las clases. Pero Sena falto porque estaba intentando salvar su vida del perro que se fue no hace ni unos minutos.

−Kurita, ¿Tú estabas con ellos cuando se encontraron al chucho loco ese?

−No, Sena-kun, yo todavía no había llegado-dijo un poco triste.

Sena miro a Hiruma con una gota en la cabeza.

−Me pregunto quien le puso el nombre ¬.¬

−Y que lo digas, Sena, ese chucho, desde que eramos enanos prefirió a este yankee, a mí me mordia y sin embargo, si Hiruma le pedia la pata, se la daba, si le decía que atacara, lo hacia, si decía rascate la tita, pues le perro…

−No des más detalles, Musashi-san.

Entonces toco el timbre que anunciaba las clases de la tarde. Los chicos fueron a los vestuarios a ducharse y ponerse su ropa, Sena sentía que los músculos de las piernas le ardían de forma que dolia hasta reventarte. Por suerte estuvieron descansando un poco antes de ponerse a caminar para donde estaban sus respectivas aulas.

ONIONIONIONIONIONUONIO

Por fin acabaron el papeleo de inscripción ya definitiva y se dirigían a lo que seria su nueva casa que en realidad era una habitación donde por supuesto no era nada en comparación con lo que tenían en su casa.

Unsui volovia a pelear con su hermano porque este casi se intenta ligar a la directora creyéndose que era una chica del instituto.

−No ha sido culpa mía, tu has visto que curvas, dios si eso no se puede ver es que el de arriba esta completamente loco-penso el chico de las rastas.

Unsui chasqueo la lengua molesto, su hermano era gilipollas.

Iba a responderle cuando dos personas se chocaron contra ellos. Unsui miro a quien tenía delante, era un castaño, con cara de tener unos veinte y pico y algo más de años.

Por su parte, Agon miro al desgraciado que se le cruzo en su camino. Era un chico rubio de pelo alagrado, orejas puntiagudas similares a las de un elfo y unos ojos esmeraldas que le miraban casi con repulsión.

−Lo siento-se disculpo el castaño con Unsui. Este negó quitándole importancia.

Por el contrario, el rubio le dio un codazo al de rastas mirándole con recelo. Pero el de rastas no se movio del sitio, con los ojos muy abiertos como su boca, el rubio y el castaño se habían ido y Unsui trataba de hacer responder a su hermano, pero este estaba igual.

−No puede ser….-fue lo único que dijo Agon.

TBC…