Solo escribo fanfics, ni Alucard o Edward me pertenecen, ambos son personajes de Kota Hirano (Hellsing) y de Stephanie Meyer (Crepúsculo) Con este fic solo escribo sobre tres razones por las que a Edward le falta mucho para ser un verdadero vampiro. No pretendo ofender a los fans de Crepúsculo pero si se ofenden con facilidad no recomiendo este fic, el cual solo contiene mi opinión y un poco de intento de humor O.o
Los vampiros no pueden tener hijos
Edward sonreía orgulloso ante su hija. Ella había atrapado a su primer cervatillo. Reneesme y Bella eran las mujeres más importantes de su vida y las protegería de todo. Tenía su familia, no podía pedir nada más. Vivía su propio cuento de hadas.
Pero esa felicidad pronto se vería empañada y no necesariamente por los Volturis. Habían decidido visitar un templo antiguo después de atrapar a algún animal para saciar su apetito y el de su familia.
De repente algo cambió, el aire se hiso más pesado y varios muertos vivientes comenzaron a recorrer el camino. Nunca había visto criaturas tan aterradoras y temía que destruyeran todo lo que había luchado por tener.
Si estaba dispuesto a luchar por protegerlos nunca pudo saberse ya que una mujer con un enorme cañón hiso acto de aparición disparando y acabando con todos esos monstruos. No tuvieron tiempo de agradecerle ya que aquella mujer desapareció rápidamente, de la misma forma en que había llegado.
_ Deberíamos irnos_ sugirió Bella_ este lugar no es seguro para Reneesme.
_ Busquemos la salida_ se apresuro a decir Edward.
Con una expresión triste la pequeña Reneesme se decidió a seguirlos, tenía curiosidad por aquella mujer que había acabado tan fácilmente con aquellas criaturas pero no se animaba a desafiar a sus padres.
Después de caminar por varios pasillos en lugar de salir, llegaron al epicentro del caos. En aquella habitación se encontraban dos hombres y una mujer, la misma que había visto antes. Ella se encontraba observando como aquellos hombres luchaban a muerte.
El trío de recién llegados sabían que no se trataba de personas ordinarias, no solo por la velocidad de sus actos, también por las heridas que tenían, las cuales podrían acabar con cualquier humano ordinario.
Al ver al vampiro de sombrero rojo ser decapitado decidieron retirarse, la batalla había acabado y no tenían nada que hacer allí. Ya todos los monstruos habían desaparecido y no había ningún peligro para ellos.
Sin embargo no esperaban que lo volverían a ver, después de que Alucard fue decapitado ya lo daban por muerto. Sin embargo al verlo resurgir de su propia sangre, al ver cómo cientos de murciélagos aparecían frente a él y daban paso a la imponente figura de Alucard, uno de los vampiros más sanguinarios.
Victoria lucía feliz al ver a su maestro vivo. Edward sabía que no era una mujer normal, no solo por cargar con un gran cañón sin esfuerzo o lucir tan tranquila ante esa situación. Una daga había atravesado su cuello y no murió.
_ Torpe_ le dijo el vampiro_ debite beber mi sangre cuando te lo he ordenado.
Aquella frase llamó la atención de Edward ¿beber sangre? No creía que se trataran de vampiros, eran tan diferentes a los que conocía. No entendía el porqué quería que bebiera de su sangre, no lo consideraba necesario ya que él se consideraba fuerte consumiendo solo sangre de animales.
Anderson lucía molesto por el regreso de Alucard. Debía admitir que ese vampiro llamado Alucard era fuerte y que tenía grandes probabilidades de vencerlo. Odiaba a esa criatura y haría cualquier cosa con tal de detenerlo. Por su fe y por su honor no podía perder.
Integra sonreía con superioridad, ya se lo había dicho antes, fue un iluso al creer que lo había matado solo por decapitarlo. Alucard no era un vampiro ordinario, él lo sabía pero hasta ese momento no comprendía hasta que punto llegaban sus poderes.
_ Deténganse los dos_ le dijo Integra con voz autoritaria a ambos hombres a la vez que le enseñaba un documento_ de continuar, padre Anderson estaría incumpliendo con lo establecido con el Vaticano y con la organización de Iscariote.
Tanto Alucard como el padre Anderson guardaron sus armas sin dejar de mirarse amenazantes. Su enfrentamiento podría acabar en ese momento pero ambos lo tenían claro, volverían a enfrentarse.
_ ¿Quiénes son ustedes? _ preguntó Integra a la vez que se dirigía a Edward Cullen_ no son humanos ¿o me equivocó?
_ No_ respondió Edward calmado a la vez que daba un paso al frente, aplaudía y un rayo de luz misterioso brotó del techo haciendo que Edward comenzara a brillar_ Como pueden ver somos vampiros pero no somos ninguna amenaza. Somos vampiros pacíficos que llevamos una vida saludable alimentándonos de sangre animal.
_ Eso es ridículo_ respondió Integra con una mano sobre su rostro en señal de pena ajena.
_ ¿No consumen sangre humana? _ preguntó Victoria sorprendida quien seguía negándose a consumir sangre humana. Pero también incrédula, era nueva en el mundo de los vampiros pero sabía reconocerlos.
_ Solo sangre animal_ agregó Edward orgulloso de sí mismo.
_ Eso es patético_ les dijo Alucard_ ¿y dicen ser vampiros? No me hagan reír.
Edward volvió a aplaudir y nuevos rayos de luz brotaron del techo, algo extraño tomando en cuenta que era de noche. Los tres "vampiros" comenzaron a brillar. Incluso Edward comenzó a retirarse la camisa para que el brillo fuera más notorio.
_ Nuestra piel brilla porque somos vampiros_ respondió orgulloso, ignorando el hecho de que se encontraba frente a especialistas en la caza de vampiros y que la existencia de estos debía permanecer como un secreto.
_ Las hadas son las únicas criaturas que brillan, los vampiros no podemos tener hijos, no vivos ya que al estar muertos nos es imposible crear vida_ respondió Alucard con tono indignado_ no hacen más que ofender a los verdaderos vampiros con su existencia, pero ya basta, tendrán suficiente tiempo para pensarlo cuando estén en el infierno.
Antes de que cualquiera de los tres pudiera siquiera intentar defenderse ya habían sido exterminados por Alucard. Quizás debieron irse cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo o al menos no pretender ser lo que no eran. Los vampiros no pueden tener hijos, son los hijos de la oscuridad, caminantes entre las tinieblas, incapaces de crear vida pero dueños de la inmortalidad, aunque esta como tal no exista.
