Habían pasado horas desde aquel horrible acontecimiento. La luna se levantaba sobre nosotras; probablemente serían la de la noche para ese momento. Natsuki permaneció de pie de forma despreocupada mirándome, yo levanté la cabeza hacia ella mirándola de forma incrédula… Acababa de afirmarme que no era una humana pero… viéndola, escuchándola, sintiéndola… Parecía bastante humana para mi en todo el sentido de la palabra.
-¿Eres como ella?
-No- Disintió firmemente –Ella es muy diferente a mi
-¿Entonces… ella es una vampira?
-Quisieras- Se puso de cuclillas frente a mi agarrando mi mano derecha
Comenzó a tocar el sitio en que había hecho la herida en mi piel con la yema de su dedo pulgar. El tacto anterior que sentí de sus manos fue brusco, doloroso, muy poderoso para la contextura de sus manos y de sus brazos. Era demasiado para creerlo en comparación el toque gentil que le brindaba a la misma zona de mi piel en ese momento.
-Es una cazadora… Está aquí por mí- Levantó la mirada hacia mi
-¿Cazadora?... Pero su fuerza… su velocidad, lo que hizo…
-Los cazadores de mi mundo son la élite en cuanto a nivel para asesinar inmortales. Son los que protegen nuestra existencia de los ojos de los humanos… Cualquier humano que se entere de nosotros, que vea nuestras hazañas, lo que somos capaces… Muere, no hay discusión
-Por eso quería matarme –Recordé sus palabras, acerca de que yo sabía demasiado
-Exacto… Pero… Inicialmente está aquí por mi… Y es por mi que ahora te sigue a ti… No puedo permitirlo aunque pudiera importarme un comino
-¿Qué es exactamente?
Natsuki volvió a verme y luego se puso de pie. Sacudió los muslos de su pantalón y metió las manos en sus bolsillos, luego se sentó frente a mi con las rodillas frente a su torso y los antebrazos puestos sobre las rodillas.
-Es… difícil… Los cazadores se entrenan desde la infancia como humanos, pero conforme van tomando vidas de inmortales toman sus habilidades y las hacen suyas selectivamente
-¿Cómo es eso posible?
-Por medio de alquimia; una alquimia arcaica e incompleta. Lograron crear la formula para cada uno de ellos elaborar una "piedra filosofal" propia en la cual conservan los dones de cada uno de los inmortales que asesinan… solo pueden usarla unos minutos antes de que sus propios cuerpos rechacen la sobre exposición a la piedra
-Pero cómo… ahhh…
Sí quería respuestas, si quería confirmar mis sospechas; pero esto era demasiado. Mucha información imposible por diferir de un solo trago. Ella parecía dispuesta a darme las respuestas sin oponer resistencia… Y bueno, después de lo que había visto y vivido las últimas horas, no hacerlo era un poco descarado.
-¿Pero es humana?
-Lo era… Entre más tiempo se expongan a la piedra y los dones de los inmortales más prolongan su longevidad… Esencial y físicamente lo son, tienen las misma vulnerabilidades de un humano… Sonia por ejemplo, ha estado abusando de su respectiva piedra durante los últimos días por seguirme… Así que con ese golpe que le di hace rato debería mantenerla lejos por… un par de días por lo menos
-¿Hay consecuencias?
-Deben sacrificarlo todo a cambio de la piedra… En esencia, la piedra misma es creada con la sangre de sus seres más amados
Velozmente recuerdo haber leído un pequeño apartado sobre este tema en el blog que leí la noche pasada. No estaba tan perdida después de todo, mi único problema era que mi propia lógica no me permitía dilucidarme todo aquello que estaba escuchando, o siquiera admitir que era la única explicación posible para que una mujer de porte y tamaño hubiese roto mi pierna a tal velocidad y con tanta facilidad.
Luego de tragar todo aquello como mejor pude me deslicé en el césped hasta sentarme junto a ella en su misma posición; veía en el césped donde me había despertado la mancha de sangre y su camisa puesta en medio del mismo. La sola idea de que Natsuki por su cuenta hubiera usado solo sus manos para recomponer una fractura como esa me aterraba; volví a verificar mi pierna, sana y salva… ¡Como hacerme a la idea! Nada de esto tenía ningún sentido.
-¿Qué eres?
Ella volvió a verme de reojo. La pregunta le incomodaba o molestaba, eso era seguro. Pero sin ganas de entrar en una discusión sobre aquello que le molestaba.
-Nada… En mi mundo, no soy nada…
-Explícate
-Mi familia es antigua; para ganar el derecho de pertenecer en la misma habría que ganar diversos enfrentamientos con primos, hermanas, mi madre… No gané. Mi padre y el líder de la familia me desterró sellando y negándome de mis habilidades. Solo soy… Una persona que nadie conoce que no puede morir.
-No comprendo…
-Hay varios tipos de inmortales en el mundo en que vives, Shizuru… Los cazadores nos han puesto al borde de la extinción, pero aún seguimos aquí… Pocos, pero permanecemos
-¿Qué haré yo ahora?
-Tienes suerte de que los cazadores no sean de pedir ayuda… El asunto es que tampoco son de dejar escapar una presa que tienen en la mira… Así que…
La vi agachar la cabeza mirando de forma pensativa sus zapatillas. Eso que reflejaban sus ojos verdes no me gustaba; ya sabía por donde iban los tiros.
-Oh no… no, no, no puedes estar hablando en serio…
-No tengo otra opción- Me miró severamente –Tengo que matarla
-¡Matar a una persona!
-Dejó de serlo hace décadas
-¡No puede ser que me pidas que sea cómplice de un asesinato!
-No creo que lo entiendas… O la mato, o nos mata a las dos
No pude siquiera tragar saliva. Un nudo se me hizo en la boca del estómago y mis manos comenzaron a tiritar. En la memoria de mis músculos y huesos en la pierna izquierda yacía ese horrido dolor de aquello que ella parecía haber hecho con suma facilidad, como para mi sería agitarme un mechón de cabello. Si Natsuki no hubiese llegado, posiblemente estaría esparcida por todo el campus de Fuuka para esa hora. Ya podía verme apareciendo en los titulares de las noticias como un violento caso de asesinato a una estudiante que deambulaba sola en el momento equivocado.
-¿Cómo planeas hacerlo?
-No lo sé… Ella no puede matarme con armas convencionales dado que no tengo las mismas debilidades que los de mi especie… Pero si puede hacerme mucho daño, si quisiera…
-Dijiste que era humana… Entonces puedes…
-Romperle la columna, el cuello, dar un golpe fulminante a su corazón o perforar sus pulmones con sus costillas si la logro rodear con los brazos… Tendría que haber hecho eso hace rato, pero…
Volteó a verme con un leve rubor en sus mejillas. No tuvo que hablar para que yo entendiera que me hizo su prioridad antes que querer asesinar a esa mujer.
-Ahhh… baka- acerqué mi brazo a sus hombros posando mi mano sobre su cabeza
-Ella debe haber escapado… Y nosotras tenemos que irnos de aquí- Se puso de pie
-¿Adonde?
-Iremos a mi apartamento. Ahí estaremos a salvo
-Ahhh pues… Está bien…
Más tranquilas que antes dejamos el bosque y caminamos hasta su residencia. El trayecto en si mismo nos tomó unos 40 minutos. El cuarto de Natsuki era el último piso de un edificio de 10 pisos. Aquel piso estaba completamente desocupado de no ser por la habitación en que Natsuki se quedaba… Y podía entenderlo. Subir a los últimos pisos de una de las residencias más alejadas podía ser molesto o tedioso para algunos estudiantes, que preferían quedarse en los pisos más bajos.
-Y sobre el desorden… -Advirtió antes de abrir la puerta –Disculpa…
Y al abrir la puerta entendí a qué se refería. El suelo apenas y podía verse. El escritorio estaba lleno de ropa que parecía recién salida de la lavandería. En el suelo zapatos desordenados, calcetines sucios, sacos usados, pantalones regados por toda la habitación. Sobre la cama libros, revistas, un bolso viejo y 3 cajas de pizza apiladas una sobre la otra.
-Pues… Siempre que podamos despejar la cama, no hay problema… ¿Cuándo fue la última vez que dormiste aquí?
-Nunca- Contestó sacando la basura y cajas de pizza al pasillo
-¿Cómo que nunca?
-Jajaja… Shizuru, los inmortales no duermen
-¿Ha?...
-Su desarrollo se congela en el momento en que cambian; cuando son nacidos como inmortales, cambian en la adolescencia, y en el final de la adolescencia dejan de madurar o crecer. Es entonces cuando dejan de dormir, comer
-¿Entonces por qué tienen aspecto humano?
-Todos nuestros sistemas son funcionales al 100%, respiratorio, circulatorio, digestivo, pero por lo menos en mi caso podría sobrevivir con lo que comí hace unos meses… Ventajas de no tener ciertos dones
-¿Y por qué no duermen?
-Los humanos duermen para recuperar energías, para "recargarse" para el día siguiente, nosotros dormimos solo cuando necesitamos recuperarnos de una enfermedad o una herida que no sanó totalmente por medio de la regeneración
-Vaya, que confuso es todo esto… Entonces ¿Cómo procrean?
Ella parpadeó un par de veces mirándome.
-Ah, o sea… -Con las manos hice unas cuantas señas
-Shizuru, no somos extraterrestres… si, nos reproducimos como ustedes
-Y… ¿de un inmortal y un humano corriente puede haber descendencia?
-Mmmm… La mayoría de las veces la madre no resiste el crecimiento del feto, así que es casi imposible
Muchas dudas sobre este "mundo" que desconocía hasta hace unas horas se me estaban revelando. No tenía totalmente claro que iba a ocurrir conmigo luego de saber tanto sobre esto… Alguien tendría que morir, y esperaba no tener que ser yo… ¿pero como viviría conmigo misma sabiendo que fui cómplice del asesinato de otra persona?... Alguien que quería matarme… Natsuki no tenia intenciones hostiles conmigo al parecer… Había arriesgado demasiado por una frágil humana como yo, y no estaba totalmente segura de si eso era bueno o malo, o si involucrarme de más con ella no iba a convertirme en un blanco aun más llamativo para "los de su mundo"
-Ya está…
Y la cama estaba despejada ahora para mi. Me senté sobre el borde de la misma. No había cortinas en dicha habitación, así que la vista de solo la luna en el cielo era preciosa, sin siquiera buscar su consentimiento me recosté en la cama mirando la misma luna detenidamente.
-No respondiste qué clase de inmortal eres…
-No es necesario saberlo- Ella se sentó junto a mi sacándose los zapatos
-¿Por qué no?
-En este caso, lo que no sepas no te dañara
-Aun si dices eso…
Me hice la sábana que cubría la cama y me acomodé a dormir. Era sumamente extraño dormir en un lugar desconocido y mucho más después de tantas cosas que ocurrieron en el día. Pero qué remedio… Solo podía hacer eso… Dormir. Natsuki se recostó con la espalda contra la pared al lado mío y una revista de comics en las manos. Pude notar al entrar que habían muchas revistas de comics en la habitación, así que ese debía ser su hobby para pasar las largas noches. Su calor propio manaba desde lo lejos que se encontraba de mi y lograba reconfortarme un poco… Fue así como conseguí conciliar el sueño tras varios minutos.
Por supuesto que la habitación no tuviese cortinas lejos de ser una ventaja fue un real fastidio con el salir del sol en la mañana; fue precisamente esa luz la que me sacó de mi sueño. Natsuki seguía al lado mío leyendo esta vez un libro.
-¿Dormiste bien?
-Algo- Contesté estirando los brazos -¿Qué haremos hoy?
-… Mmm… -Se puso de pie de la cama estirando la espalda –Tu volverás a tus asuntos lejos de la escuela… Yo buscaré el rastro de esa mujer
-¿No habrá problemas si estoy sola?
-No hay de que preocuparse- Contestó poniéndose los zapatos –Pero te acompañaré
Y luego de un despertar un tanto extraño tal y como dijo me llevó a mi respectiva residencia a unos 30 minutos de distancia de la suya. Subimos hasta el tercer piso y entramos a mi habitación; ella se cercioró que todo estuviese en su lugar a su extraño modo (que por supuesto no lograba entender completamente)
-¿Ya no nos veremos?- Le pregunté cuando se giró para salir
-Cuando sea necesario… Pero estaré cerca- La vi sonreír
A partir de ésta mañana la calidez de Natsuki la podía percibir incluso manando de su forma de caminan, su mirada fría, el modo en que se movía, su particular manera de decirme con ademanes que todo estaba bien. Su olor perduraba en mi ropa e incluso, podía sentirlo mucho más que nunca ahora. Sin darme cuenta había sujetado su antebrazo izquierdo impidiendo que se retirara sin decir más.
-No pasará nada, estarás bien- Nuevamente sonrió
-Un momento…
-¿Mmm?
-El lobo de aquella noche…
Esa pregunta aquejaba mi curiosidad desde el momento que supe que todo aquello no había sido una alucinación o un sueño. Natsuki se mostró seria nuevamente.
-¿Eras tu?
-Te dije que no soy un animal
-¿Pero que podía ser entonces?
-Era… La forma etérea de una invocación parcial… Por eso esa mujer pudo atontar un poco mis sentidos y llegar a ti… Por eso no estuve para impedir que te dañara… Esa clase de "juegos" me sacan mucha energía
-Ya… comprendo… -Mentira, no había entendido mucho sobre eso
-No te preocupes, no pasará nada- Sonrió frotando mi mano que sostenía su antebrazo con la otra mano –Pasaré a quedarme contigo en la noche
-¿He?
-Nos veremos entonces
y tan pronto dijo aquello se marchó. Cerré la puerta de la habitación, me saque las ropas ensangrentadas, sucias y dañadas dejándolas a un lado para deshacerme de ellas… Preparé un baño y me sumí en la tina caliente… Pasaron 2 horas… Ni con todo mi tiempo a solas podía determinar por todo lo que estaba pasando así sin más. Todo comenzó desde el momento en que le hablé a Natsuki esa tarde la primera vez… ¿habría sido diferente si no le hubiera hablado?... Habría evitado todo lo del día anterior…
"Y no la hubiera conocido tanto"
Aquel pensamiento me obligó a sumergirme en el agua totalmente incluso mojando mi cabello. Saqué la cara del agua secándome los ojos; volví a ver mi antebrazo, las marcas ovaladas del día de ayer ya no estaban; todo rastro de esas heridas habían desaparecido… Pero la cicatriz en mi pantorrilla seguía allí… Con el agua podía percibir mejor la carencia de sensibilidad sobre las líneas abultadas de la cicatriz.
Luego de salir de la tina y vestirme con ropa más cómoda me contacté con Haruka… Sus últimos mensajes variaban entre "inaudito" y "no creerás el desastre que encontramos"… Pues qué remedio, tenía que ir. Eso desobedecía las precauciones que Natsuki me pidió que tomara por supuesto, pero si yo misma desaparecía del panorama eso si que sería de sospechar. Cumplí con dejarle un mensaje a Natsuki, al menos eso recordé en pedirle antes de regresarnos a mi habitación esa mañana y salí.
La conmoción que había entre los estudiantes era mayúscula, llegué para cuando el segundo bloque de clases estaba terminando, y por supuesto como mejor podían, Reito y Haruka se estaban haciendo a cargo de la situación.
-¡Por fin!- Haruka tiró de mi brazo –Mira este desastre
-Ara… -Fingí –Pareciera como si hubiesen arrojado algo pesado aquí…
Señalando la pared volví a ver a Reito.
-¿Supieron lo que ocurrió?
-Ibamos a revisar las cámaras, pero estuvieron desconectadas toda la tarde- Contestó Reito
-Vaya, eso si que es un problema –Y que alivio para mi
-Encontramos un rastro de sangre aquí- Me señaló Haruka
Nosotros 3 nos encontrábamos detrás del perímetro de seguridad establecido por la seguridad de la academia así que solo nosotros pudimos acercarnos a aquel rastro de sangre… Mi sangre. Se trataba de un charco de unos 40 a 60 cm de ancho que se arrastraba hacia el vestíbulo unos 50 cm más.
-Y aquí hay gotas de sangre- Señaló Reito
Haruka y yo lo seguimos. Las gotas de sangre iban de forma acelerada hasta el pasillo detrás y finalmente una ventana rota. A partir de ahí el césped y el rocío matutino habían hecho su tarea haciendo desaparecer el rastro de gotas de sangre.
-¿No hay reportes de ningún estudiante herido?- Pregunté a Haruka
-Nadie hasta ahora, y todos han asistido a clases aparentemente… Todos excepto…
-¿Excepto…?- Pregunté
-Kuga y Meyer
-Solo la otra entonces
Reconocí la voz de Natsuki. Detrás del cercado de seguridad se encontraba ella mirándome con las manos en los bolsillos, y debo admitir que no se veía nada feliz. Llevaba unos jeans oscuros, zapatillas rojas, una camisilla blanca y una camisa a cuadros azul encima de ésta.
-¿A qué viniste vestida así y a esta hora?- Preguntó Haruka severamente
-Por mi uniforme
-… Ah, cierto ¿Y por qué no viniste ayer? ¿Por qué no lo tenías?
-Un bromista lo saco de mi casillero, no sé… Escuché de Fujino que lo habían encontrado así que vengo por él
-¿Por qué no viniste ayer?- Interrogó Haruka
-¡Pues no me vino a los ovarios, joder!... ¡Fujino!
Alcé la vista hacia ella de nuevo.
-¿Vas a darme mi uniforme o qué?
-Ah… claro, lo tenemos en la sala del consejo, acompáñame
Haruka le permitió atravesar el perímetro de seguridad y seguirme más allá del pasillo a las escaleras y posteriormente llegar a la sala del consejo. Estando allí la dejé pasar y cerré la puerta asegurándome de dejarla trabada para no recibir interrupciones.
-¿Qué demonios haces aquí?- Preguntó notablemente molesta
-Tenía que venir, hay cámaras de seguridad en el vestíbulo
-¿Y crees que esa loca iba a atacarte sin antes encargarse de eso? No creo que sea tan idiota para dejarse descubrir
-Tenía que hacer y nada ocurrió, está bien, calma
-Ahhh… Eres tonta
-Escucha te agradezco que estés a mi lado y quieras protegerme, pero no puedo deshacerme de mis deberes y obligaciones solo porque te conocí
-Solo quiero protegerte
-¡Por qué!
-¡No puedo evitarlo! Eres… ¡Es tu culpa!- exclamó señalándome
Y me quedé sin palabras.
-¡¿Mia?!
-¡Tu, no debiste acercarte en primer lugar!
-Yo… -Justo lo que pensaba en la mañana
-¡Estaba mejor sin ti cerca! No estaríamos metidas en esto ¡No tendría que protegerte!
-… Se soluciona fácil, vete y déjame morir con dignidad y no como una damisela en apuros
Natsuki se sentó apoyando la espalda contra la puerta. Bufó furiosamente apretando sus dos manos entre sí.
-No hables tonterías… -Murmuró mirando el suelo
-Lo digo en serio, solo podrías irte y-
-¡No!- Se puso de pie lanzando una patada a la pared -¡No, no puedo!
-Si no quieres es asunto tuyo, pudiste ayer solo dejarme y no ten-
-¡No puedo! Literalmente… No… No PUEDO...
En esas últimas palabras encontré impreso dolor, desesperación, impotencia, sosiego. Tantas emociones que estaba segura que ella no me enseñaría nunca sino que como es usual en mi, tendría que leer en ella.
-Entonces dime…
-Estoy hasta el cuello y de por vida- Caminó hacia el escritorio recargándose en el
La seguí con precaución poniendo una mano sobre su hombro; su mano tocó el dorso de la mía manteniéndola en su hombro. No quiso girar su cara a verme, pero su mano apretó la mía estrechándola con la fuerza suficiente.
-Ya no puedo ir atrás… Prefiero pensar en perder mis piernas o brazos antes de retroceder y dejar que cumpla con su cometido…
-¿Es por ti?... Yo podría garantizarte dejar la escuela después de terminado este año y marcharme muy lejos
-¡No te quiero lejos!- Giró la cara mirándome sobre su hombro
-Pero dijiste…
-No puedo… -Sus rodillas cedieron
Sin soltar mi mano recargó todo su peso sobre el borde del escritorio. Mantuvo mi mano entre la suya incluso en el momento que me di la vuelta y quedé frente a ella; agachó la cabeza lo suficiente para no dejarme ver su expresión, para no dejarme leer sus facciones y tratar de entender un poco lo que hacía… Pero tampoco quería apartarme. La mano de Natsuki era demasiado cálida y no solo a nivel de temperatura.
-Esto no es algo que pueda hacer ahora… No puedo irme o dejar que te vayas…
-No estoy entendiéndote…
Suficientemente precavida acerqué mi mano libre a su frente apartando un mechón de su cabellera cobalto y poniéndolo detrás de su oreja. Ella seguía sin mirarme pero lo agitada de su respiración me decía que luchaba contra si misma por hablar.
-No puedo dejar que te vayas… y si haces eso, incluso si no quiero terminaría siguiéndote… No puedo controlarlo, solo…
-¿Te involucraste conmigo?
Y así de fríamente como lo dije pude sentir un apretón fuerte por una fracción de segundo en mi mano. Ella tímidamente asintió luego de una breve pausa. Y parecía algo tan simple como que durante lo ocurrido el día de ayer y antes de esos esas pasadas 2 semanas había llegado a "encariñarse" conmigo y ahora… Pasaba a ser algo progresivamente más fuerte. Su sentido de lealtad era definitivamente demasiado incluso para yo entenderlo… ¿Pero qué tenía de malo?... Nada… Y de hecho, saberlo me hizo feliz. Al demonio con lo correcto o incorrecto.
-Por eso no puedo dejar que te vayas… O que salgas por tu cuenta y arriesgarte a que algo peor te pase…
-¿Por qué no me lo dijiste?
-Estoy haciéndolo ahora- esbozó una sonrisa sarcástica
-Vaya… -También sonreí –En cuanto salgamos de todo esto, tendremos que hacer algo al respecto
-Lo haremos si tu obedeces lo que te digo- Volvió a verme por primer vez
-Pero vamos… Si tienes tu uniforme podrás acompañarme mientras estemos aquí, y no tendrás el ojo vigilante de Haruka encima todo el tiempo
-Vendría aun así
-¿Aunque esa mujer se encargue de casi morder tu cuello todo el día?
-Incluso así, nunca le he temido a esa mujer
-Jajaja se nota que no conoces a Haruka- Pasé detrás del escritorio tomando del cajón inferior el uniforme de Natsuki –Y ahora explícame que hacía este uniforme abandonado
-Es más fácil camuflar mi olor cuando no uso nada
-… ¿Andabas desnuda en la escuela?
-¡No! Solo usaba ropa diferente al uniforme, siempre tengo algo guardado cerca
-Pues avísame cuando vayas a hacer eso y yo misma guardar tus cosas… Harás que comiencen a sospechar
-Trataré… -Guardó su uniforme bajo su brazo y volvió a poner las manos en sus bolsillos viendo en otra dirección
La miré con un poco de curiosidad por retomar esa actitud distante de siempre.
-No me preguntaste lo que yo sentía… ¿Por qué?
-No es necesario
-¿A qué te refieres?
-No quiero conocer tu respuesta…
-¿Por qué no? Es posible que te agrade
-Aunque así fuera… No condenaría tu vida por mi… venimos de mundos diferentes, yo soy inmortal, tu eres una humana… ¿Quieres arruinar una parte de tu vida por alguien como yo?
-Piensas demasiado- Agarré con mis dos manos sus antebrazos
-Pues claro que lo hago, si he de sentir algo por ti tendría que ser parecido a la compasión
-¿Cómo dices?
-No tendrás nunca una vida normal a mi lado… No necesitas corresponder, o tratar de sentirlo, nada… Solo déjame sentir esto por ti y así ya soy feliz
-¿Y mi felicidad donde queda?
Ella tragó saliva, me miró un momento y luego de un instante de silencio depositó un beso en mi frente. Luego de soltar los labios permaneció dejando chocar su respiración contra mi cabello en silencio.
-Lejos de mi… Y no sintiendo nada por mi…
Volvió a darme un beso más corto en la frente y luego, sin esperar respuesta o reacción de mi parte se marchó de la sala en silencio. Sabía que estaría esperándome fuera de la sala porque no me dejaría a mi suerte en la escuela después de lo ocurrido… Pero, incluso así, y aunque no lo entendiera totalmente, entendía que nada podría ser con nosotras dos. Y sus razones lejos de ser irracionales, eran más validas que las mías por sentirme atraída irremediablemente hacia ella.
