03.- Crujidos

El jardín de la Capsule Corporation estaba desierto y del origen de aquel sonido metálico no había rastro.

Marron miraba a todas partes, nerviosa, pero no veía nada fuera de lo normal; aunque, por supuesto, no conocía tan bien la casa como Trunks.

—Será mejor que volvamos adentro, hace frío —declaró él que no le había soltado la mano en ningún momento.

Ella asintió lentamente. Tenía miedo, sí, pero también estaba congelada.

Regresando sobre sus pasos advirtieron un nuevo sonido. Este no era metálico, parecía el crujido de un viejo escalón de madera. Marron, asustada, se pegó a él.

—¿Q-qué ha sido eso? —preguntó, Trunks le hizo un gesto para que guardase silencio.

El muchacho se movió en dirección a la casa principal arrastrándola con él. Consciente de que no había nadie allí. Él no estaba asustado, pero se moría de curiosidad.

Por el rabillo del ojo Trunks vio algo que no debería estar allí, de un intenso color rojo. Se detuvo y miró aquello que no debía estar allí.

—Marron ¿eso son flores?

La muchacha parpadeó.

—Sí, eso parece.

Las flores desprendían un intenso resplandor rojizo, y parecían crecer sin parar. Otro crujido rompió la noche, la madera de los árboles cercanos se astillaba bajo la presión que ejercían aquellas plantas. Trunks se puso alerta, tensando los músculos y adoptando una pose defensiva. Marron dio un paso atrás dejándole espacio.

—No siento ningún tipo de energía procedente de eso —declaró Trunks—. Vuelve a la casa, Marron.

Ella asintió, pediría ayuda y volvería con él. Dio un paso atrás antes de dar media vuelta para echar a correr. A punto estuvo de caerse al suelo, aquellas plantas se habían enredado en su tobillo. Tironeó tratando de liberarse en vano.

—¡Marron! —gritó Trunks.

La chica alzó el rostro el terror se adueñó de ella. No era sólo su tobillo lo que estaba atrapado, las plantas se habían enredado también sobre el cuerpo de Trunks.

El chillido de Marron se mezcló con los crujidos de la madera.