Autor: Kami-cute

Autor: Kami-cute

Summary: En la adolescencia, todo es diferente. Una mezcla entre la ternura infantil, la locura juvenil y la pasión adulta. Cada cual, atrae al otro. Una mirada verde u otra ámbar, comenzarán a experimentar.

Advertencias: Ninguna. El fic es simple, sin nada más allá de sentimientos puros. Sólo era por aclarar (risita nerviosa). Narrado en primera persona, por Sakura. ¡Oye! Aquí, Eriol es malo. No tenía de otra u.u Universo Alterno. Edad antigua.

Declaimer: CCS y sus personajes no son de mi pertenencia. Son exclusivos del equipo creativo de CLAMP.

Notas de autor: Otra vez aquí. Nunca me canso de esta pareja. Es que tengo un tantito manía por Shaoran y sus hermosos sentimientos hacia Sakura. Se me hizo algo tan hermoso a mi edad de 9 añitos (cuando vi por primera vez CCS) y, ¡aún tengo esa sensación cada día en que lo veo declararse con tanto ahínco! Bien, dejemos mi locura de lado. El fic se basó mucho en un NejiSaku que leí en un fotolog, del cual no me acuerdo el nick de su autora (si, lo sé, soy un total desquicie). Y bien, se me hizo taaaaaaan romántico... Okey, sin irme otra vez por las ramas.

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x... Príncipe ...x

¿Príncipe?

Nadie sabe realmente lo que es un príncipe...

No es uno de esos personajes de cuentos de hadas, los cuales mi madre narraba cuando era niña.

No es de esos hombres, montados en un caballo blanco, con escudo de plata y espada filosa que derrota dragones y salva princesas indefensas.

No. Un príncipe no es nada de eso...

Yo tuve un príncipe. Pero hace un largo tiempo, lo perdí...

Cierro mis ojos y recuerdo. Recuerdo lo especial que era. Sus ojos ámbar. Su sonrisa infantil. Su cabello café alborotado. Su piel tostada. Recuerdo lo inocente que llegaba a ser por momentos. Algo tan parecido a un niño, que despertaba ternura... Recuerdo los besos, las caricias. Y me egaño, creyendo que aún está aquí.

Lo amaba. Kami-sama, lo amaba tanto... Y hasta el día de hoy, lo hago. Aunque me haya casado y haya tenido hijos. Aunque ya no pueda portar el apellido real Li y deba portar otro, completamente distinto. Auque me he resignado a mi vida, la cual no tiene felicidad alguna. Y todo por culpa de ese fatídico día. Ese día en que aquel maldito me lo arrebató. Todo por casarse conmigo... Raptándome, como si consiguiera algo. Sólo logró que él viniera a mi búsqueda, a mi rescate. Si no hubiese sido por esa pelea...

¿Cuánto tiempo...?

¿Cuánto habían estado peleado?

Con espadas y golpes. Maldiciones de por medio. Miradas de odio, rencor, empatía, desdicha. Podía ver las chispas brotando del choque de las armas de ambos. Metal contra metal. Odio contra odio. Nada bueno podía salir de eso... De eso, estaba segura.

Ante mis pies, cayó. Un jóven de cabellos cafés revueltos, en el suelo, intentando encontrar fuerzas para levantarse. Yo lloraba desconsolada. Veía difusa la imágen de Shaoran-kun, pero sabía perfectamente que él estaba herido. Pedía piedad, clemencia en voz alta. Veía como Shaoran-kun hacía esfuerzos vanos, que se desvanecían rápido. Y todo por cuidarme. Por protegerme. Y yo ahí, llorando por él como si pudiera curarlo con eso.

Mi raptor, Eriol Hiraguizawa, miraba con desprecio a Shaoran Li, mi protector. Se acercaba a él, con paso lento. Y yo, intentaba arrastrarme e interponerme entre ellos. Quería proteger a Shaoran-kun. Hacer lo posible por él, como hacía conmigo. Pero era en vano. Temblaba tanto, que no pude interponerme. Solo llegué a acercarme a Shaoran-kun apenas un poco.

- ¿Acaso no querías protegerla? ¿Rescatarla de mis garras? ¡Vamos! ¡Hazlo! ¿Qué esperas? –diciendo eso último, pateó a Shaoran-kun en el estómago al ver uno de sus intentos por ponerse en pie. Cayó de nuevo al suelo, sosteniéndose el estómago y escupiendo sangre. Intentó levatarse de nuevo, aún pese a su dolor. Podía ver cómo temblaba incontrolablemente.

- ¡No, Shaoran-kun! ¡No lo hagas! –grité desesperada. Quería salvarlo, ¿pero cómo? Me parecía tan imposible. De respuesta recibí una sonrisa irónica. La primera que vi en mi vida, por parte de él.

- Vine a salvarte, Sakura... ¿Acaso no es injusto que me pidas eso?

Sin decir más, se levantó. De pie, nuevamente ante Eriol, imponente. Podía ver la sangre derramarse. Caer en forma de gotas al frío suelo y volverse una parte más en un charco rojizo. Tambaleaba, a causa de la pérdida sanguínea. Demonios. ¿Por qué debía dar su vida por mí? ¿Cuál era su afán por hacerlo? Matarse por mí... Quería morir por mí...

Tomó su espada y la apuntó, amenazante, hacia Eriol. Éste tomaba entre burlas y desprecios su esfuerzo por pelear y mantenerse en pie por salvar mi vida. Por rescatarme. Cuando Shaoran-kun le dijo que se callara, volvieron a pelear. Las espadas chocaban y con cada sonido, yo lloraba aún más fuerte. Tenía un mal presentimiento y no quería decirlo. Me sentía mal. Me sentía mal por Shaoran-kun. Era mi culpa...

Oí el sonido de una espada atravesando algo y volví a la realidad. Ahí, frente a mí, el cuerpo de Shaoran en su costado izquierdo, atravesado por la espada de Eriol. Muy ojos quedaron asombrados. Una fatídica situación. Shaoran-kun tosió sangre y me paralicé. Podía morir. Iba a morir. Mi amor iba a morir. De repente, Eriol quitó la espada, haciendo más grande el daño. Sonrió con malicia y caminó hacia Shaoran-kun, quien yacía de rodillas en el suelo dejando derramarse su sangre.

Ví como Shaoran-kun giraba un tanto el rostro hacia atrás y me sonreía. Su cabello tapaba su mirada pero podía observar perfectamente las lágrimas derramándose por la comisura de sus labios. Una sonrisa con lágrimas. Era tan triste y horrible estar ahí, viéndolo morir. Oí en un susurro su voz, diciendo que me amaba.

Te amo.

Te amo.

Te amo, Sakura.

Te amo.

Comencé a llorar más fuerte que antes. No quería que esto sucediera. ¿Por qué debía pasarme a mí? Perder a quien más amaba, por culpa de un perverso obsesionado conmigo. Golpeaba el suelo, el cual ahora tenía sangre de él. Su sangre. Miré mis manos y me sentí culpable. Entonces grité, pidiendo por él. Que tarde reaccioné...

- No, Eriol... No lo hagas... –decía entre lágrimas-. Por favor... Te lo ruego... Me casaré contigo, pero déjalo vivir...

Eriol tomó a Shaoran-kun del cuello, estrujándolo. ¿Acaso mi oponión, lo que yo quería, no importaba? Me arrastré, hasta rzas una pierna de Eriol. Seguía rogando, pero nada lo hacía cambiar de parecer. Shaoran-kun gruñía y apretaba los dientes, pero no se quejaba ni pedía clemencia. No intentaba safarse, eso era lo peor. Eriol caminó hacia un gran ventanal. Dejó el cuerpo de Shaoran-kun fuera de ésta, flotando vanamente en la intemperie. Rogué a Kami-sama que no lo dejara caer. Que lo salvara. Que lo protegiera. Pero nada funcionó.

- ¿No querías salvar a Sakura, Shaoran? ¿No que acaso la amabas? –decía Eriol, intentando provocar una reacción que jamás llegó. Shaoran sólo lo miró los ojos y le susurró, con la poca fuerza que le quedaba, que aún me amaba. Yo rogando porque lo suelte y ada paecía funcionar. Eriol chasqueó con desapruebo la lengua, mientras matenía a Shaora-kun preso de su agarre-. Eres patético, ¿sabes?

Lo soltó. Lo dejó caer. Que muriera o viviera a su suerte. Yo corrí hacia la ventana. Intenté sostener su mano, pero no pude. No pude. Solo alcancé a ver la imagen de él flotando en el aire, mientras caía. Sus ropas, meciéndose al viento. Su cuerpo cerca del vacío. Perdiéndose en la profunda oscuridad de la nada.

Recuerdo bien. Eriol sujetándome, pues quería dejarme caer. Y Shaoran-kun, desde su lugar, observándo hacia mí. Y yo, miré su rostro mientras caía. Aún sonriente. Lleno de paz. Guardando como último recuerdo mi rostro. Mis ojos. Mis lágrimas.

- No te olvidaré... –me dijo, ya llegando al suelo. Desesperada, intentaba hacer cualquier cosa por salvarlo. Pero Kami-sama no quería. Y Eriol me lo impedía, al igual. Casi al llegar al suelo, Shaoran-kun cerró sus ojos y murmuró-. Te amo, Sakura, no lo olvides.

Sentí el choque de su cuerpo contra la tierra como si fuera el mío. Y aunque veía la escena, mis ojos se negaban a creerlo. Aún forcejeaba con Eriol por poder acercarme bien al ventanal. Lo perdí. Lo había perdido. Y comencé a llorar de nuevo, consecuencia de un grito desgarrador con su nombre- ¡¡SHAORAAAAAAAAAAAAN!!

Quise desmoronarme. Me sentía hacerlo. Caerme en pedazos, sólo por haber caído en cuenta. Shaoran-kun ya no estaba. Debía soportar una vida sin él. Caí de rodillas, llorando. No recuerdo cuando entraron guardias a rescatarme y a matar a Eriol. No recuerdo sonido alguno. Solo su voz, resonando en mis oídos. Despidiéndose, sin decirme adiós.

Aún hoy, al cerrar mis ojos, veo su sonrisa y su última mirada. Rememoro lo último que me dijo. Recuerdo la serenidad en que murió. Y las lágrimas que derramé. No pude responderle. No le di esa satisfacción. Solo me limité a llorar, cuando pude haberle dicho que lo amaba.

Lo extraño...

Lo extraño tanto.

Pero lo recuerdo siempre. Aquí estoy, sentada a un lado de la cama de mi hija, de la princesa. Se ve tan dulce dormida. Me pidio que le contara una historia de príncipes... y le conté mi historia. Aún con sus quince años, disfruta el oír historias. Se durmió contenta, por no oír otro cuento cursi de su nana. Quería una historia realista...

Y aunque no sabe que es mi historia, sé que lo presiente. Largarme a llorar, por cada frase dicha es algo poco normal en mí. Le dije que era emoción, sólo eso, pues recordaba a mi madre. Pero no me lo ha creído. Tiene quince años y mi enorme capacidad de reconocer las verdades. Aún sin decírselas.

Sonrío, mientras acomodo su cabello. Por fuera es tan similar a su padre y por dentro es tan similar a mí. Sé que hablo con la nada, que él no está pero... Shaoran-kun, ¿sabes que ella es tu hija, no? Basta con mirar sus ojos y su sonrisa para descubrirlo. Me enteré poco después de tu muerte. Estaba embarazada de ti.

Para guardar apariencias, me casé con un muchacho similar a ti, Shaoran-kun. Sólo que no tiene tus ojos. Esos eran sólo tu tesoro. Y saber que los compartiste con Inoue, nuestra hija, me hace feliz. Ahora veo como descansa. Mejor será irme y dejarla en paz. Mientras me marcho, pienso la pregunta que mi hija me dijo. y con melancolía, respondo un sí para mí misma.

Shaoran-kun, quiero que sepas que cuando Inoue sea grande y no me necesite, iré hacia ti. Te sonreiré y recuperaremos el tiempo perdido en amarnos. Lo juro.

Y así, me recuesto en mi cama y siento el abrazo de mi esposo por la espalda. Me dejo hacer. Cierro mis ojos y tu recuerdo me viene a la cabeza. Como siempre, nunca te marchas. En realidad, nunca te vas. Y mientras me voy durmiendo, pienso que mañana deberé responderle a Inoue... y le diré que sí. Que la respuesta es sí.

Hasta luego... Shaoran-kun...

- Pero mami, la historia es triste...

- No todas las historias son color de rosa, mi amor...

- Om... y... ¿puedes responderme a algo?

-Sí, ¿de qué se trata?

- Mami...

... ¿Realmente, alguien puede morir de amor?

Sí, si puede.

Eso mismo hicimos Shaoran-kun y yo.

Owari