4. Primer nombre

En ratos como este es que la academia de Héroes parecía un colegio común, con estudiantes corrientes que no tenían que preocuparse por ligas de villanos, entrenamientos, particularidades, el caos mundial y demás banalidades. Era la hora del almuerzo y en la parte de enfrente del salón las chicas del curso A y algunas del curso B con las que hicieron buenas migas habían juntado varias mesas para comer, mientras compartían emocionantes comentarios acerca de la revista femenina en manos de Ashido que las tenía con el estrógeno revolucionado.

— "Tomarse de las manos es un buen inicio para las parejas recientes que deben trabajar en una atmósfera de confianza. No ejerce tanta presión como la idea de besarse o hablar abiertamente de sus sentimientos, pero demuestra interés y refuerza el pequeño lazo que se ha creado."

— ¡Kyaaahhhh!

Fue la exclamación unísona del grupito. Se meneaban de aquí para allá en sus asientos, apretándose sus cachetes rojos de emoción mientras sus cajas de almuerzo quedaban en el olvido.

— Eso es tan… ¡ahh~! —Ochako parecía derretida sobre su mesa, y Tsuyu que no estaba particularmente interesada en el tema la abanicó con sus grandes manos, preguntándole si se encontraba bien.

El resto volvió a arremolinarse sobre Mina instándola a que continuara con la lectura, e incluso Jirou que era demasiado rock para esos temas tan shoujo, se hacía la loca con la vista en los ventanales pero con sus enchufes bien alertas en el asunto, con un ruborcito asomado en su rostro y los palillos del almuerzo temblando entre sus labios.

— ¡¿Qué más, qué más?! ¡Sigue! —la zarandeaba Hagakure.

Mientras más avanzaba la chica de pelo rosa con el candente artículo, más se avivaban sus cromosomas doble X soltando gritillos estridentes.

— "¡Recuerden que la etapa de las citas nunca pasa! Hay que mantener la flama activa y probar actividades diferentes que les ayuden a conocerse mutuamente. ¿Pero qué sigue luego de superar el miedo a besarse e incluso haber tenido ya su primera experiencia sexual juntos?"

— ¿Experiencia… sexual? —susurró Shiozaki con calmada vergüenza, al mismo tiempo que a su lado Hagakure soltó un chillido de emoción, con un agresivo sonrojo en su rostro invisible.

— Acaso… ¿existe algo más especial e íntimo que eso? —Mina observó inquieta a sus compañeras, tratando de adivinar alguna respuesta antes de spoilearse.

— Será el matrimonio, ¿no? —aportó Tsuyu, a lo que las chicas del curso B le dieron la razón.

— ¡¿QUÉ ES?! ¡DILO! —la resucitada Ochako estampó sus pequeñas palmas en la mesa, con sus ojos más abiertos que los de Asui inyectados en sangre por la desmesurada excitación, y junto a las demás metió la cabeza dentro de la página, expulsando aire caliente por sus fosas nasales que se abrían y se cerraban con exaltación. Todas lucían como si contemplaran una de las revistas masturbatorias de Mineta en vez de una inocente edición juvenil.

Los ojos de mapache de Ashido regresaron al artículo, abiertos de par en par,mientras sus manos rosadas apretaban la revista y sus labios tiritaban a punto de leer la gran revelación.

— "Llamar al otro por su nombre de pila podría ser la mayor demostración de cariño, confianza y estabilidad entre una pareja. Si conoces a un par de tortolitos que se llaman por su primer nombre, ¡no dudes que su relación va de maravilla! Pero no te apresures, la clave es que te sientas preparada para hacerlo. Cuando suceda será un momento único para ambos."

— ¡Kyaaahhhh!

— ¡No sabía que fuera tan especial! —exclamó Hagakure, alzando al aire sus brazos invisibles.

En su lugar Asui se sonrojó en silencio. Con razón algunos se avergonzaban cuando les pedía tan abiertamente que la llamaran Tsuyu-chan.

— ¿Es así de importante? Digo, entre amigas nos llamamos por el primer nombre. —la reflexión de Jirou fue dicha demasiado alta como para pasar desapercibida, así que dio un brinquito nervioso en su silla al percatarse de que todas las miradas estaban sobre ella— ¿N- no?

— Uhh, eso es cierto, pero… ¡entre novios debe ser totalmente diferente! —apuntó Uraraka con ojos centellantes— ¡Si de sólo imaginarlo se me agita el corazón!

Por un instante dentro de su cabecita loca se formó una escena rodeada de volutas, brillos y flores en la que ella llamaba a Deku-kun I… Izu… Izuk- ku. Pufff, la chica cayó de bruces en su mesa con los ojos dando vueltas y echando humo por los oídos.

Ochakoexe ha dejado de funcionar.

Al fondo del salón Todoroki y Yaoyorozu, que habían vuelto a sentarse uno junto al otro en este segundo año en la UA, guardaban sus cajas de almuerzo luego de haber pasado desapercibidos exitosamente, aunque fue imposible evitar escuchar la escandalosa conversación de sus compañeras. Ahora ambos evitaban mirarse y para Yaoyorozu sus manos inquietas que se apretujaban sobre la mesa se volvieron lo más fascinante del universo. ¿Podría existir la remota posibilidad de que a Todoroki le interesaran esas cosas?

Es decir, llevaban un tiempo saliendo y… -mirando de reojo a la mesa del chico- ya habían tenido un par de citas secretas, aunque eran más que nada invitaciones a comprar ropa que Momo no necesitaba y montones de libros para alimentar la variedad de usos de su Particularidad. Y… -se agarra nerviosamente el mechón largo que le cae al costado del rostro- también habían compartido besos, ¡incluso con sus lenguas tocándose! Y pues lo del sex… ¡ahh!

La muchacha pelinegra casi se deja sin cara al estamparse ambas manos para esconder su furioso rubor, como si éste fuera capaz de gritarle al mundo las cosas que hicieron en la habitación de Todoroki la semana pasada. Si se ponía a recordarlo estaba segura de que su cerebro entraría en ebullición y su Creación se saldría de control, empezando a echar un sinfín de objetos por todas partes.

— ¿Quieres intentarlo?

Al oír la voz serena de Todoroki dio un saltito en su silla, soltando un hipido involuntario tras las manos que aún le cubrían el rostro. Cuando se consideró lo suficientemente calmada bajó sus brazos y miró inquieta a donde el chico permanecía con el codo apoyado en la mesa y el mentón descansando sobre su palma, aunque, a pesar de su fachada distraída, sus ojos de distinto color tampoco podían quedarse quietos en un solo sitio.

— ¿Hablas de… llamarnos por nuestros nombres? —el joven se limitó a asentir y Momo agachó la cabeza por un segundo mientras aspiraba hondo. ¿Ya era hora? ¿Se sentía lista para dar ese paso? No estaba segura, pero definitivamente deseaba averiguar cómo se sentiría— Entonces… To- Todoroki.

A Shouto se le quedó una cara de memo que estaba de fotografía, lo único que había hecho su novia (enfatizando bien en ese detalle) fue quitarle el -kun a su apellido.

— Todos me llaman así.

— Es más duro de lo que imaginaba. —reconoció al mirarlo apenada— ¿Está bien si te digo Shouto… kun?

Eso estaba mucho mejor, fue lo que le confirmó su cuerpo cuando el ritmo cardíaco se le aceleró al oír la suave voz de Yaoyorozu pronunciando su nombre de esa forma.

— Me parece perfecto… Momo.

Vaya, ahora entendía a la chica, porque en cuanto ese nombre escapó de sus labios el color de su cara corrió peligro de camuflarse con su cicatriz. Los dos bajaron sus manos entre ambos asientos y sin mirarse rozaron la una con la otra antes de enganchar sus meñiques, ella con una sonrisa ruborizada y él con una discreta curva en la esquina de la boca.

Pero tuvieron que parpadean desinflando su burbuja cuando se percataron de que en el grupo de adelante, TODAS las chicas los estaban mirando con ojos de búho psicodélico y a algunas incluso les bajaba un chorrito de sangre por la nariz. Momo estuvo a punto de crear una bomba y explotar todo el colegio.

— ¡KYAAAHHHH!

Qué importaban los villanos, los duros entrenamientos, el fin del mundo o una revista femenina. ¡Esto era de lo mejor!