Sailor Moon y sus personajes es propiedad de Naoko Takeuchi. Está historia es escrita sin fines de lucro
Una Charla de amigas
Todas las chicas habían acordado juntarse al día siguiente para seguir estudiando, luego del té y las ricas galletas de Lita se retiraron a sus respectivas casas, excepto Luna la gatita que se quedo haciéndole compañía a Rei, quien se debatía entre quedarse en su casa o ir a casa de Serena y aclarar algunas cosas.
Decidió que lo mejor en estos casos era averiguar qué sucedía por aquella rubia cabeza, antes de juzgar.
"Rei, te sucede algo?" aventuro a preguntar Luna.
"Ahh…no Luna, vamos te acompaño a tu casa, pero promete que cuando lleguemos me vas a dejar hablar a solas con Serena, por favor" le contesto la sacerdotisa.
"Como tú quieras, pero puedes decirme de que se trata esto?" le pidió la gata.
"Cuando haya hablado con ella, te contare. Vamos antes de que sea más tarde" dijo Rei.
Hacía bastante rato que Serena se encontraba en su cama leyendo historietas esperando la llamada de Darien. No había nadie en la casa, así que cuando sonó el timbre no le quedó más remedio que bajar a atender a quien llamaba a la puerta.
"Rei… que haces aquí?" decía la dueña de casa.
"Serena, veras yo quisiera hablar contigo de algo sumamente importante" la recién llegada parecía afligida.
"Claro, adelante… ven vamos a mi cuarto así estamos más cómodas, quieres algo de beber o alguna otra cosa?" ofrecía la rubia.
"No gracias" contestaba su amiga mientras juntas se iban a la habitación de Serena.
Rei entró se arrodillo junto a la mesita del cuarto, tomo valor y comenzó el discurso que había ensayado mentalmente en el camino a casa de su amiga "Serena te voy a preguntar algo y quiero que seas completamente sincera, bueno no es que siempre no lo seas es que…"
Esa declaración sorprendió a la muchacha a las vez que le dejaba una sensación de deja vu, miro a los ojos a su temperamental amiga y le dijo "Rei yo no te mentiría" y le sonrió, lo cual le devolvió la paz y la claridad a su interlocutora.
"Si tienes razón… Dime ¿extrañas a Seiya?" lo dijo directamente como era su estilo mirando a los ojos a Serena, quería irse sin ninguna duda.
"Sí lo extraño mucho, él era un gran amigo para mí, compartíamos muchas cosas, además siempre procuraba cuidarme y apoyarme porque Darien no estaba junto a mí." Dicho esto la dueña de casa salió de la habitación pues el teléfono había empezado a sonar.
Rei se quedó cavilando la respuesta de su amiga, se sentía como una tonta era obvio que iba a evitar su pregunta con una respuesta así, pero como podía atreverse a dudar de su amiga, se empezaba a decir. Estaba dividida entre creer o no.
"Perdona Rei, pero era Darien y todo el día estuve esperando esa llamada" decía Serena quien regresaba junto a su amiga. "No entiendo porque me haces este planteo? Es obvio que extrañe a Seiya, todas los extrañamos ellos son nuestros amigos" sentenció la rubia.
"Si, pero también es cierto que él te veía como mas que una amiga y tu amistad con él era más cercana que la que tenías con Yaten o Taiki" refutaba Rei.
"Todo lo que dices es verdad, pero se te olvida algo mi querida amiga" Serena sonreía mientras miraba una fotografía que tenía en su escritorio.
La sacerdotisa al escuchar esto dijo con tono algo desesperado " ¡¿Y qué es lo que olvide?"
"Lo mucho que amo a Darien… Rei… yo siempre lo he amado y cuando él se fue lo esperaba y lo añoraba con cada respiro, me consolaba diciendo: él está cumpliendo su sueño y si lo amo lo tengo que esperar. Cuando Seiya apareció a su lado podía aliviar el dolor que la ausencia de Darien me dejó, pero no olvidar el amor que siento por él. Por esa razón siempre atesorare la amistad de Seiya, pero es sólo eso, una amistad" luego unas lagrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Serena. "Rei yo nunca quise herir de ninguna forma a Seiya, él es muy importante para mí, y creo que le hice daño estando cerca suyo".
Ahora Rei no encontraba las palabras para consolar a su amiga "Serena, no estes triste…" decía mientras la abrazaba con ternura "… cuando Haruka y el resto se opusieron a que Uds se vieran él encontró la forma de volver a verte no es así? creo que Seiya nunca hubiese permitido que nada ni nadie lo separara de ti, aunque ese alguien hubieras sido tú. Recuerda como siempre buscaba la forma de estar cerca de ti aunque tú lo mandabas a volar. A decir verdad era bastante persistente" le acariciaba el cabello y recordaba algunas otras cosas. " Siempre le ofreciste tu amistad y de eso soy testigo… te acuerdas cuando fuiste a pedirle ayuda a la adivina?" Serena solo asintió, así que Rei continuó "El sabía lo que sentías por Darien y bueno en el corazón no se manda… yo creo que Seiya al saber que tu corazón no podía ser para él prefirió tenerte mil veces como amiga a no tenerte, aunque eso le doliera… fue su decisión." A veces el tiempo y la distancia obran milagros pensaba, si no lo sabré yo. Sonrió y estrecho con fuerza a Serena para terminar de calmarla.
"Perdoname… perdóname Serena no quería perturbarte, soy demasiado impulsiva y me dejo llevar… como hace un rato, te juzgue mal, dude de ti, perdóname… si?" Decía una avergonzada Rei.
La rubia ya estaba completamente calmada, simplemente se enderezo porque aún mantenía la cabeza casi en el regazo de su amiga, la miro un instante y le dijo. "Me alegro de que tuviéramos está plática, no sabes cuánto me pesaba la culpa por lo de Seiya, tus palabras me ayudaron a quitarme parte de esa culpa. Pero no creo que debas pedirme perdón por tu forma de ser te diste cuenta que algo andaba mal y viniste directo a plantearme tus dudas, eso hacen los amigos hablan las cosas" se levanto y con picardía dijo "Además Rei a pesar de ser sacerdotisa siempre eres muy temperamental y regañas a todos sin piedad, más pareces una madre superiora jajajaja".
"Serena! Como te atreves chiquilla llorona" se quejó y tomo una almohada que tenía cerca y se la aventó a la rubia.
"Vez ahí vas de nuevo jajaja" decía tomando un oso de peluche que tenía cerca para devolver el primer ataque de su amiga, Serena lo arrojo con muy mala puntería, ya que no golpeo a Rei sino a Luna que iba entrando por la ventana.
"Eso merezco por andar metiéndome donde no me llaman" decía una golpeada Luna.
"Ya es tarde, mejor me voy, que estén bien chicas… Luna eso te pasa por faltar a tu palabra" se despidió Rei.
"Esa niña no le tiene piedad a nadie" murmuraba Luna.
En Kinmoku las seis Sailors y la princesa Kakyuu, estaban tomadas de las manos reuniendo todo su poder para volver a levantar el castillo, ya faltaba muy poco para terminar con aquella construcción, la primera de tantas por reconstruir. Cuando acabaron de fijar la última piedra contemplaron aquella imponente edificación, la cual seria de nuevo su hogar. Todas estaban emocionadas salvo Fighter y Kin, claro las dos por razones diferentes.
Fighter miro el edificio y pensaba: mira qué gran mausoleo tenemos en frente Seiya, para ti y ese amor que se niega a morir, que importa ya?… los tres nos enterraremos en vida.
Kin miraba el castillo y pensaba: sería divertido estar todas juntas aquí… ayy que estoy pensando mi deber es en el exterior del planeta. Asi que se dirigió a su princesa y le dijo "Princesa, le pido que me autorice a marcharme, así podre volver a colocar las barreras de protección alrededor de nuestro territorio" lo decía mientras agarraba fuertemente su báculo.
Kakyuu que había estado planeando algo mejor le respondió "Sailor Star Kin por favor quédate con nosotras ayúdanos un poco más, no creo que ningún enemigo se aproxime en un buen tiempo recuerda que el Caos ha sido vencido" sonriendo les dijo "además les tengo otra misión, aún no deseo despertar a nuestra gente, quiero que cuando ellos despierten encuentren algo de la belleza de Kinmoku, por eso he decidido que trabajemos en los jardines serán cuatro alrededor del castillo, uno al Norte por donde está la entrada principal, será de flores doradas que yo cultivare, uno Sur de las Flores que las Sailor StarShines decidan…" al escuchar esto los rostros de Helper y Leader se iluminaron "…uno al Este que será cultivado por las Starlights…" Healer no cabía en sí de su alegría, Maker se preguntaba cuales flores serían del agrado de su Princesa aparte de las doradas claro y Fighter sonreía para no parecer insatisfecha "…y el jardín Oeste te lo encomiendo a ti Kin". La última guardiana agradeció con una reverencia, estaba contenta de dejar una marca en aquel lugar ya que comúnmente sólo permanecía en el castillo uno o tres días como máximo, su obligación era vigilar los territorios más lejanos del reino.
"Creo que deberíamos empezar ahora o se sienten muy cansadas?" les preguntó la princesa.
"No" contestaron todas al unísonoy se dirigieron hacia donde debían empezar la labor encomendada.
Luego de salir de casa de Serena, Rei analizaba todo lo que se habían dicho. Se sentía decepcionada de sí misma por cómo había actuado con su amiga. Iba tan sumergida en sus pensamientos que no notó un auto que la venía siguiendo desde tres cuadras atrás, cuando iba a cruzar en una esquina, el conductor del auto lo detuvo sobre la senda peatonal imposibilitando que ella siguiera avanzando y provocando que dirigiera su mirada hacia él con un dejo de ira en sus ojos. Entonces lo reconoció
"Haruka eres tú… jajaja" exclamó sorprendida y algo nerviosa, su temperamento casi dejaba otra víctima.
"No crees que es un poco tarde para que una niña bonita como tu ande por ahí sola?" Le dijo desde el auto "Ven sube, te llevaré hasta tu casa".
"Gracias…" dijo Rei "… es que pensé que era una linda noche para caminar" no tenía ganas de decirle que había estado con Serena.
"Jajaja Uds son unas niñas muy tiernas… se que has estado con cabeza de bombón…" la declaración de Haruka hizo sonrojar a su acompañante "…está bien si no me quieres contar, todos tenemos nuestros secretos".
Esa última frase calmó a Rei por eso dijo "simplemente eran cosas de chicas" automáticamente se puso roja y pensó: ayy metí la pata. Haruka comenzó a reírse.
"Como esta cabeza de bombón?" preguntó la mujer al volante.
"Ella está bien, feliz de tener a Darien nuevamente junto a ella y de que no tengamos enemigos que enfrentar" respondió Rei.
"Mmm ya veo, estás segura que nada ni nadie la molesta?" el tono de Haruka trataba de parecer normal, pero no lo lograba.
Su acompañante entendió a que se refería, La protegida del viento era tan astuta, así que Rei contesto con franqueza "Ella está bien, los extraña al igual que todas nosotras porque ellos eran nuestros amigos, pero nada más. Y como te dije recién, ahora que Darien ha vuelto ella está feliz".
"Me alegro de que ella esté bien, solo me interesa su bienestar" decía Haruka mientras estacionaba el auto.
"Será mejor que entre sino se van a preocupar por mí…" la sacerdotisa intentaba despedirse pero su amiga la detuvo tomándola de la mano para decirle "No eres una mala amiga hiciste lo correcto, no te reproches mas" al soltarse de Haruka Rei le sonrió y le dijo "Gracias, ya me siento mejor. Mándales mis saludos a Setsuna, Michiru y Hotaru por favor. Adiós". Salió disparada del auto y subió corriendo las interminables escaleras del templo, mientras su amiga observaba como se alejaba y ponía en marcha el motor de su automóvil.
En los jardines del palacio cada guardiana ponía toda su voluntad e imaginación al servicio de hacer de ese lugar un paraíso que deleite a sus espectadores. Cuando la princesa termino su labor en el jardín Norte pensó que sería bueno ir y colaborar con sus Sailors porque después de todo ellas nunca habían afrontado esa clase de obligación a la cual ella las había mandado.
Se dirigió al punto cardinal opuesto porque asi de paso podría atravesar el castillo y observarlo por el interior. Al llegar al hall del castillo se encontró con la fuente en forma de cascada que estaba en una de las esquinas y también con su aroma favorito aquel que era parecido a lo que los humanos llaman canela, recordó que por el momento solo estaba de paso y se apresuró a salir al jardín Sur. Cuando salió se dio cuenta que las Starshines eran dignas hijas de ese planeta pues en ese jardín se encontraban casi todas las especies de flores de Kinmoku, las que a la vista se veían como miles de gotas de colores, habían trazado senderos para recorrer el jardín estos seguían formas curvas y colocaron algunas esculturas de roca que simulaban jóvenes las cuales fueron adornando con las flores más representativas de cada región del planeta. La princesa no podía evitar sentir orgullo al ver ese jardín. Se acerco al lugar donde Helper y Leader estaban terminando una escultura y las felicito. Les pregunto si necesitaban algo pero las Sailors le dijeron que casi terminaban. La princesa decidió entonces dirigirse a ver cómo le iba a Kin ella no había nacido en el planeta, así que quizás necesitaría de su colaboración. Esta vez rodeo el castillo por el exterior. Cuando llego al jardín Oeste se sorprendió mucho, quizás había subestimado a Kin. En aquel jardín todas las flores eran blancas y según las especies irradiaban diferentes grados de luz. Ella había formado un estanque en el centro del jardín y a su derecha había erigido dos árboles que para ella se parecían a los árboles que en la tierra llamaban sauces llorones. En el estanque había unas flores acuáticas de color blanco y de los sauces nacían florecillas también blancas que contrastaban con el verde intenso de las hojas del árbol. Había colocado parasoles distribuidos de la misma forma de las estrellas de una constelación y sobre ellos puso enredaderas de las que brotaban algunas flores. Los senderos eran todos rectos, aquel lugar era solemne como un santuario pensó Kakyuu. Al acercarse al estanque que era donde se encontraba Kin, la princesa la vio tomar una de las flores acuáticas la cual se convirtió en agua en sus manos y ella la bebió. Eso impresionó a Kakyuu quien preguntó "¿cómo lograste eso de estas flores Kin?"
La pregunta asustó a la sailor quien pensaba que estaba sola "oh princesa, bueno yo lo desee, desee que estas flores solo pudieran existir en la presencia del agua fuera de ella en unos segundo se convierten en agua. ¿Quiere probar? Tome una en sus manos y sáquela del agua".
Kakyuu hizo lo que Kin le decía tomo la flor en sus manos y luego de unos segundos se transformo.
Kin dijo a su soberana "Así nadie las sacara de su lugar, su hermosura solo se podrá contemplar en el agua".
"Veo que has terminado" dijo la princesa levantándose y luego la felicito le preguntó si la quería acompañar al jardín Este, pero Kin se negó, porque quería ver si podía terminar con unos detalles más.
El jardín Este era el más grande. Healer y Maker habían debatido mucho rato sobre que sería mejor cultivar, Fighter sólo pensaba en las rosas que había conocido en el planeta Tierra, esas flores que le recordaban tanto a su bombón y su vida como Seiya Kou. Tomo algo de aire y dijo fuerte "Me parece que lo mejor sería cultivar rosas como las que usábamos cuando éramos Three Ligths pero que sean de todos los colores, las rosas pueden ir a los márgenes de nuestro jardín y en el centro solo flores pequeñas de nuestro planeta".
Las otras Starlights asintieron y se pusieron manos a las obra.
Cuando la princesa llegó se dio cuenta que ese jardín era igual a aquella imagen que veía cada vez que desde su vasija escuchaba la canción de sus guardianas en aquel planeta azul donde había buscado refugio, el suelo lleno de flores formando franjas de diferentes colores, con el pequeño detalle que ahora también había rosas, unas flores sencillas pero muy hermosas que conoció en su estancia en aquel planeta. Se acerco a sus guardianas y les pidió con la voz más tierna "Podrían volver a cantar esa canción?"
Las guardianas asintieron sorprendidas, tomaron su apariencia terrestre y comenzaron a cantar. Los acordes de la canción llegaban hasta el resto de las Sailors que salieron de sus respectivos jardines atraídas por esas voces. Al llegar al jardín del Este, los vieron, no eran sus compañeras las Starlights sino unos muchachos muy parecidos a ellas que le cantaban a su princesa.
Al terminar Kakyuu les presentó a los muchachos "Mis guardianas les presento la forma en que las Sailor Starlights me buscaron en aquel planeta azul… ellos son Yaten …" dijo señalando al muchacho de cabello gris "…Taiki…" dirigiéndose al de cabello castaño "…y Seiya" quien había dado un paso al frente.
Las starshines estaban muy sorprendidas diría que hasta escandalizadas, Sailor Kin los miraba como inspeccionándolos, pero cuando su miraba se cruzó con la de Seiya dejó de hacerlo y volvió a mirar a su Princesa.
Montaez: Te agradezco infinitamente por tus palabras, espero que lo que vayas leyendo de aquí en adelante siga siendo de tu agrado y si tienes algo para decirme sobre el ff estoy atenta a tus comentarios. Saludos
Agradezco a mi Hermanita y a Pablo quienes hacen de editores de esta historia y a mis amigos que se han interesado en leerla ya sea por amor a Sailor Moon o por cariño a su autora. Gracias a todos por su apoyo y aguante.
