El joven bajo la ventana de su auto deportivo esperando que el aire fresco y la velocidad ayudaran a despejar su ya bastante sobresaturada mente. Odiaba ir a la oficina los fines de semana, en especial cuando arruinaban un día (mas específicamente una mañana) tan prometedora como esa, hubiera preferido que no se enteraran donde paso la noche, pero con los grito que había pegado su "prometida" cuando hablaron a su hogar preguntando por el, no era de esperarse otra cosa… May, su bella y flamante prometida ¿Cómo termino en una relación tan conflictiva? Y sobre todo como terminarla sin salir lastimado.

May le parecía una mujer sexy, fue lo que en un principio le atrajo al volver a verla, pero después…. nada cambio, eso era lo único que existía entre ellos dos, ¿solo una atracción física? No podía creer lo vació y superficial que le parecía la idea, estar con una mujer solo por simple atracción sexual, solo para satisfacer su ego. No existía nada profundo, cariño o confianza ni siquiera la amistad que antes lo unió.

Sentía como su humor poco a poco fue tornándose del color del cielo nublado, solo quería llegar a su departamento y arreglar de una vez por todas su actual situación.

Paro de jugar con el tenedor dejando a un lado su desayuno a medio comer, por alguna razón había perdido el apetito. Salio de la cocina y cojeando llego hasta la sala buscando la manera de perder un poco de tiempo hasta la importante cita que tenia esa tarde; Se aburría de muerte encerrada en su apartamento, extrañaba a su hermanas, su gimnasio y a su ciudad, empezaba a lamentar haber aceptado ese empleo y se reprochaba aun mas la ingenua razón de seguir a delante. Aun seguía encaprichada con aquel amor infantil que nunca le fue correspondido, hacia tiempo que se había resignado a esa admiración platónica que sentía por su mejor amigo y se conformaba con verlo, con solo estar cerca de él, compartiendo pequeños momentos como el de la noche anterior, aunque eso implicara estar rodeada por el resto de sus camaradas. Realmente lo amaba y nunca pudo dejar de hacerlo Eres patética misty se reprocho limpiando la humedad en sus ojos Tu suspirando por un hombre que seguramente ahora esta disfrutando de una tierna reconciliación con su prometida pero no había nada que hacer, sabia que el no se fijaría jamás en ella y sin embargo no podía estar lejos de el, a eso se reducía su vida, a un inmenso amor y dolor que debía cargar en su corazón.

No quería pensar mas, solo deseaba tomar un baño caliente y arreglarse para salir aunque aun faltaran varias horas para su cita; tomo sus muletas para entrar a su habitación y preparar su atuendo, encendió el interruptor pero la recamara continuo en tinieblas. Dando un resoplido dio media vuelta hacia el gabinete donde tenía las bombillas, había empezado mal el día y no pareciera que fuera a mejorar.

Ya en la pieza, subió a la silla de su escritorio para cambiar la ennegrecida lámpara por una nueva, debió estirarse lo mas que pudo para alcanzarla, ni la silla (ni ella) eran muy altas y no estaba en la disposición de ir por una escalera o perder el tiempo pidiéndole ayuda al encargado de mantenimiento del edificio; con la punta de los dedos logro desenroscar el bulbo, pero cuando trato de colocar la otra en su lugar, parada únicamente en su pie sano, hoyo que alguien tocaba a su puerta.

-¿Quién es? – grito sin dejar de hacer su acto circense.

-El almuerzo- contesto la voz del otro lado de la puerta

¿Pedí el almuerzo?, no lo recuerdo - la puerta esta abierta, déjelo en el piso y cárguelo a mi cuenta- Escucho la puerta abrirse y después cerrarse de golpe, imaginando que el repartidor se había marchado molesto sin su propina; ya tenia suficiente con la pelea que le estaba dando el objeto de cristal y la gravedad, en la que iba perdiendo, como para preocuparse de un adolescente encaprichado. Estaba tan concentrada en su ardua tarea que no escucho los pasos que se aproximaban a ella.

-Mist ¿estas en tu alcoba?- pregunto el intruso después de cruzar el lumbral de la puerta, captando la atención de la equilibrista- ¡¿Qué estas haciendo?!

Ahí estaba parado en su habitación, con su inseparable amigo amarillo el joven de cabello negro y ojos almendrados, vistiendo unos jeans, tenis y una camiseta deportiva al cuerpo, mucho menos formal que la ropa con la había salido esa mañana pero haciéndolo lucir igualmente atractivo. Parecería que todas las fuerzas del universo concordaron para que el chico fuera testigo de sus simiescos intentos para cambiar la maldita bombilla.

-!!Ash ¿Q-que haces aquí?¡¡¡- Pregunto maldiciendo internamente el negro sentido de humor del espacio-tiempo.

-Estas loca, ¿como se te ocurre…TEN CUIDADO- Se abalanzo tratando de evitar la caída de la pelirroja que en un mal movimiento perdió el equilibrio, haciendo volar a la

criatura eléctrica del hombro del maestro a la cama mientras ambos entrenadores caían al suelo, la joven en los brazos del otro.

Abrió los ojos al sentir que el golpe había mucho menos fuerte de lo que esperaba dándose cuenta del por que, al parecer el joven aterrizo (aparentemente de forma involuntaria) bajo ella para amortiguar su caída y evitar empeorar su lesión.

-Ash, estas bien-pregunto haciéndose un lado par que el mayugado chico pudiera erguirse -¿Te lastimaste?-

-Eres una tonta, como se te ocurre ponerte a jugar encima de una silla- la reprendió frotando su dorso que había recibido la mayor parte del impacto.

-No estaba jugando- se defendió ayudándolo a levantarse- trataba de cambiar el bulbo cuando entraste y me asustaste… ¿Qué haces?-

El chico la tomo de ambas manos haciéndola levantar los brazos por enzima de su cabeza, investigando con la mirada alguna marca visible causada por la caída.

-Me aseguro que estés bien, ¿Te duele algo?-

-ya basta- bajo los brazos con fuerza sintiéndose incomoda por el exhaustivo estudio del intruso. –Estoy bien ¿pero que haces aquí?¿no estabas haciendo las pases con May?-

-Bueno, May se fue a Fiusa y como te deje plantada en el desayuno, pensé… pikachu y yo -corrigió- pensamos invitarte a almorzar-

El pokemon salto de la cama, donde permaneció presenciando el incidente, a los brazos de la chica para saludarla, haciendo caso omiso de las advertencias que su entrenador le dio durante el camino del centro pokemon hasta allí, pues no le pareció que misty se encontraba convaleciente ni delicada.

Almorzaron en el comedor, hablando por varias horas, pasando de la reunión de la liga a la que fue ese día temprano hasta los viajes que pasaron en su infancia, los amigos que conocieron en su camino y que aun conservaban, las experiencias que vivieron el tiempo que pasaron distantes y de la coincidencia de ir a trabajar juntos. Misty le expreso la nostalgia que sentía por el gimnasio que Ash también experimentaba por su propio hogar, la necesidad de unas vacaciones urgentes y del aire fresco fuera de esas paredes que la encerraban durante su incapacidad, recordando que se le hacia tarde para su cita.

-Lo había olvidado, tengo que cambiarme- brinco hasta su cuarto cerrado la puerta.

-¿Tenias planes?- pregunto el joven recargando su espalda en la puerta de la recamara, un poco enfadado por la urgencia de su amiga por arreglarse para salir

-Algo así-

-¿importantes?- pregunto tratando de sonar indiferente a la respuesta de la chica.

-Mucho- contesto entre los sonidos que salían de adentro – no puedo faltar-

-Oh- contesto fastidiado, no le gustaba que su presencia fuera relegada por la de alguien mas en la vida de su compañera.

-Tú y pikachu pueden venir si quieren, aunque podrían aburrirse-

-No queremos ser inoportunos- contesto algo confundido por la invitación de su amiga.

-No lo serán, no creo que al Dr. Olivan le importe que vaya acompañada-

-¿El Dr. Olivan? ¿Saldrás con un Dr.? ¿Qué edad tiene?- pregunto aun mas confundido.

-¿Salir? ¿Qué pregunta es esa?- pregunto saliendo al pasillo- Iré a su consultorio para que revise mi tobillo y ¿Qué importa su edad? – la chica vestía una vestido corto a tono con sus ojos azules, su cabello suelto hasta la mitad de su espalda y unas delicadas sandalias- ¿Vienen o no?

-Claro, vamos en mi auto- respondió un poco avergonzado por sus conjeturas erradas pero más tranquilo y contento de que Misty no estuviera viendo a alguien.

Pronto se arrepintió de haber invitado al paranoico chico quien, desde que bajaron del auto para ingresar a la clínica, la cargaba como a una niña evitando que sus pies tocaran el suelo, sonrojándose por los comentarios que las enfermeras y personas en el elevador susurraban entre ellos:"que tierna pareja" "Realmente debe quererla mucho para cuidarla así" "¿No se ven lindos?". Se sentaron en la sala de espera hasta que la recepcionista les indico que podían pasar al consultorio, siendo misty la primera en entrar antes de que Ash se ofreciera nuevamente a levantarla.

El examen no tardo mucho tiempo, la lesión se estaba recuperando favorablemente, un par de días más y estaría como nueva. Agradeció por salir de la clínica caminando (ignorando las quejas de Ash), pues según el doctor mientras no hiciera esfuerzos todo saldría bien.

Subieron al auto y arrancaron. "Es una sorpresa" le insinuó el conductor después de hacerle notar que esa vía no conducía a su hogar. La chica aun no se manejaba bien por la ciudad y no tenia idea de hacia donde se dirigían.

Pararon frente una gran edificación blanca y entraron, los ojos de la entrenadora se iluminaron al ver la traslucida agua detrás de los cristales y los pequeños animales que nadaban en ella, el muchacho sabia cuanto adoraba su gimnasio y no habría mejor lugar para hacerla sentir menos melancólica que ese; la pelirroja saltaba de un lugar para otro arrastrándolo por todo el lados, le encantaba hacerla feliz.

Pasaron el resto del día recorriendo las distintas exhibiciones del acuario, disfrutan los espectáculos acuáticos y repartiendo autógrafos a quienes los reconocían. Volvieron ser niños por unas horas.

El sol ya se había ocultado cuando salieron del acuario y se dirigieron de regreso, Misty juegue taba con pickachu cuando notaron que una enorme columna de humo cruzaba el cielo haciéndose cada vez mas grande a medida que avanzaban junto con el tumulto alrededor del complejo residencial.

Bajaron del vehiculo abriéndose paso entre a la muchedumbre para dirigirse a la oficial Jenny quien trataba de mantener a los curiosos atrás para dejar pasar a los cuerpos de recate.

-Jenny ¿Qué esta pasando?-

-Hubo un incendio en el décimo piso- contesto mientras les indicaba a los bomberos por donde subir.

Miraron hacia la única ventana por donde podían distinguirse las llamas fuera de control.

Un grito ahogado salio de la garganta de la chica que miraba horrorizada como ardía su departamento.