Hola! Quiero comenzar agradeciendo a todos los que leen este fanfic, pero en especial a Guest y lleey por sus comentarios, muchas gracias! :] me alegra que les guste esta historia y decirles que tendrán un final y que actualizar veces por semana para compensar los capítulos ya que no son muy largos pero trataré de hacer más extenso cada capítulo, bueno continuemos.

Capítulo 3.-

Traidores

En una banca del parque frente a una fuente se encontraba sentado un joven pensando... Que es lo que le pasaba? Desde que vio a la decendiente de Lowell no podia apartarla de su mente, nunca le habia pasado nada igual, recordaba su largo cabello rubio... sus ojos azules... su sonrisa... pero especialmente su dulzura...

Ese día la siguió desde la mañana con Sathela, ella llegó a su universidad en un lujoso auto y se despidió del chófer con mucha amabilidad para después entrar a su universidad, al terminar las clases fue con su amiga al parque para comprar muchos helados y después ayudar a un niño a encontrar a su madre...

Muy pocas veces habia visto a un humano como ella... era amable... alegre... divertida... pero sobre todo buena.

Al día siguiente se veia un tanto fria y distante, estaba triste... pero eso no impidió que realizara un buen acto adoptando a un pequeño gato... el cual la hizo sonreir como siempre.

Solo habia una palabra que definia lo que sentía por ella, amor... Se habia enamorado de ella... No podia permitir que su señor la lastimara... Si tenia que morir por ella lo haria, ya que el destino de un traidor es la muerte...

Decidió no darle más vueltas al asunto, ya sabía lo que iba a hacer, proteger a la joven humana, y pensando en ello se puso de pie y se acercó a la fuente.

- Jonathan, has estado muy callado desde que encontramos a la chica. Comentó Sathela mientras se acercaba al joven que estaba de pie frente a una fuente de agua en el parque.

- No quiero llevarla a presencia de nuestro señor. Respondió Jonathan sin quitar su vista de la fuente.

- Porqué?. Dijo Sathela sorprendida.

- Porque... me enamoré de ella... Contestó el joven.

La mujer vio la fuente junto al joven, no podia entenderlo, el era un demonio al servicio de un señor, y ella una humana decendiente de Allan Lowell el humano que selló parte del poder de su amo.

- Jonathan, estas dispuesto a sacrificar tu vida por la humana?. Preguntó Sathela.

- Sí. Contestó él.

- Entonces te ayudare. Afirmó la mujer.

- Si me ayudas tu también seras considerada una traidora. Dijo el joven.

- Lo sé y estoy de tu lado. Tienes un plan?. Preguntó Sathela.

En un hotel 5 estrellas, dos hombres con copas de vino en sus manos conversaban sobre la misión encomendada a Jonathan y Sathela.

- Al fin la encontraron, Nina Lowell la escondió muy bien. Comentó el hombre de cabello y traje negro.

- Si, fue difícil encontrarla señor, pero ahora tenemos todo para el ritual. Contestó el hombre con traje blanco.

El hombre de traje negro sonrio con malicia para después tomar un trago de vino, de pronto tocaron la puerta y una muchacha entró en la recamara.

- Señor, le traigo malas noticias. Informó la muchacha.

- Traigan al traidor. Ordenó el hombre de cabello negro.

2 hombres vestidos con armadura entraron con el joven demonio de cabello castaño oscuro y lo arrojaron con fuerza al piso.

- Señor capturamos a Jonathan, en cuanto a Sathela, parece como si se la hubiera tragado la tierra. Informó el hombre de traje blanco.

El hombre de traje negro camino hacia Jonathan, quien estaba atado por gruesas cadenas, se puso frente a él y le dijo que pagaría cara su traición, después trono los dedos y se fue de aquella sala de tortura.

Los demonios con armadura y el de traje blanco, con sus armas en sus manos, caminaron lentamente hacia Jonathan para torturarlo y matarlo, pero a los primeros golpes el joven rompió las cadenas y corrió a la salida del lugar, por los pasillos encontró a un par de guardias que al verlo tomaron sus armas y lo atacaron, Jonathan pudo esquivar la mayoría de los golpes de los guardias, pero no pudo esquivar una lanza que arrojó el demonio con traje blanco hacia él, el arma atravesó la espalda del joven quien rápidamente saco la lanza de su cuerpo y con la poca fuerza que le quedaba corrió por las escaleras hasta el tercer piso para saltar por una ventana...

- Iran por ella, debo protegerla. Pensó Jonathan.

En un avión que se dirigía a Italia una mujer de cabello rojizo miraba a través de la ventana para ver el paisaje.

- Jonathan, espero que estes bien. Pensó Sathela.

Mientras el capitán informaba a los pasajeros que pronto llegarían a su destino.

Después de darle de comer a Dark, Patty buscó por toda la mansión un canasta y un almohadón, el gatito la siguió por todas partes, Patty sonrió, no esperaba que fuera tan cariñoso. Puso la canasta en su habitación y bajo a preparar un té recordando que no había almorzado, después salió al supermercado a comprar algunas cosas, ya que los empleados no estaban tenía que hacer las compras personalmemte, ella los extrañaba y aún no habia pasado ni un día, al volver vio a un joven de cabello castaño oscuro apoyándose en las paredes de una calle estrecha, Patty se acercó al joven.

- Estas herido!. Exclamó Patty preocupada.

- No es nada. Contestó el joven mirándola a los ojos.

- No es verdad estas sangrando mucho. Respondió ella. - Acompañarme para curar tus heridas.

El muchacho lo pensó por un momento, si la acompañaba podría ayudarla si venian por ella.

- Gracias. Dijo el joven mientras se ponia de pie.

Al llegar a la mansión Patty lo llevo a la habitación de huéspedes y busco un botiquín para curarlo. Mientras vendaba el abdomen y brazo del joven se dio cuenta que no sabia como se llamaba.

- Cuál es tu nombre?. Preguntó Patty.

- Jonathan. Respondió el joven sin darle mucha importancia.

- Yo soy Patty. Dijo sonriendo.

- Lo sé. Pensó el joven.

De pronto escucharon como se abrió con fuerza la puerta principal de la mansión, ambos se voltearon por el ruido.

- Qué paso?. Dijo Patty sorprendida.

- Patty, debes irte, han venido por ti. Ordenó el joven.

- Han venido por mi? Quienes?. Preguntó Patty.

- Los demonios. Contestó Jonathan.