Hola!
Aquí otra nueva viñeta, con cosas extrañas otra vez. Ésta vez, el final es lo raro. Si alguien entiende algo raro, o que no tenga que ver con la viñeta, que avise, jajaja. Yo le explico :)
Es una visión a mi manera de una escena de sobra conocida por todos. Espero que os guste.
Lo único que obtengo al escribir, son dolores de cabeza y noches en vela, nada de dinero, eso es para JK.
1. Límite
Había observado durante los últimos meses a Lupin. Todas aquellas desapariciones nocturnas, siempre excusadas por la profesora McGonagall, el hecho de que un alumno brillante como él faltase a clase, siempre al día siguiente de la desaparición…el débil estado en el que volvía… lo pendiente que la enfermera estaba de él…
¡Eran tantas pistas! No creía posible que nadie más que él se diera cuenta. Salvo sus amigos, claro.
Le había seguido una noche de luna llena. Vio como le conducían hasta aquel extraño árbol que blandía a diestro y siniestro sus ramas, pero por algo que se le había escapado en aquel momento, el árbol frenó su ritmo y le permitió colarse por entre sus raíces. Era lo más extraño que había visto.
Había ido más allá de lo prudente y lo sensato, había abandonado la seguridad de su escondite, y se había acercado al árbol. Se tiró al suelo y reptó, llenándose la capa de musgo y suciedad, y extrañamente, fue lo bastante hábil para esquivar el golpe de una rama. Lo intentó varias veces, sin éxito. Allí estaba, semioculto entre los arbustos, jadeando por el esfuerzo, con algunos arañazos en el rostro y la capa desgastada y sucia.
Oyó pasos y se escondió más aún, refugiado en la oscuridad. Se había sorprendido cuando vio a Potter dando vueltas por allí, casi buscando a alguien.
- ¿Dónde estará ese imbécil? –decía, sin acercarse siquiera al árbol, como si temiera la mera idea de aproximarse. Estuvo allí un rato, dando vueltas, buscando, indagando entre los matojos, pero afortunadamente, no llegó a verle. No sabía a quien buscaba, pero desde luego, no le apetecía ser encontrado.
Cuando Potter se fue, él abandonó su refugio. Entonces lo oyó. Un rugido, más que un grito. Parecía salir del centro del árbol, de su interior. Se había dicho a sí mismo que era la hora de irse, que no era seguro quedarse allí, y mucho menos acercarse, pero la curiosidad pudo con él, y lentamente, encaminó sus pasos hacia allá. Consiguió, por unos segundos, esquivar los envites del árbol, pero justo cuando llegaba a la base, alguien le cogió por la capa y le sacó de allí.
- ¿Qué estás haciendo, Potter?
Preguntó por inercia. Averiguó más de lo que deseaba. Entonces se dio cuenta que había traspasado demasiados límites aquella noche. Intimidad, cordura, asombro. Amistad. Y mientras escuchaba lo que él tenía que decirle, no pudo evitar una sonrisa de pura satisfacción.
- Vengo a sacarte de aquí, porque me ha mandado Lily, no por voluntad propia, Snivellius.
