Holaaaaaa mis bronies! *O* Ye por poco estaba dejando olvidado este fic pero bueno :3 I came back biches (? okya haha bueno espero que les sea de su agrado chicos :)


Capítulo III

Flashback

La tierra de los Changelings, una ciudad que en ese entonces era bastante problemática y desordenada, pero que aun así subsistía. El lugar era todo un caos. Sus habitantes, los changelings, vivían en dificultades ya que su pueblo se odiaba a si mismo, había pobreza y la sociedad estaba por los suelos. El clima era bastante oscuro y depresivo, siempre estaba nublado y lloviendo, el Sol era algo que no se veía completamente todos los días. Su principal fuente de energía era el amor, pero lamentablemente, era lo que más escaseaba por aquellas tierras…

Un día, a la ciudad llegaron visitantes, era un pequeño draconequs y su madre que pasaban por ahí buscando refugio y alimento. Al llegar ahí no se encontraron con más de lo que sus expectativas eran, poca comida y una ciudad casi en ruinas que no los recibió muy bien.

Discord y su madre se establecieron ahí. La madre de Discord, Vidia, se encontraba con pocas fuerzas para seguir viajando y el poco alimento no ayudaba, hasta que un día, ella enfermó.

Desesperado por encontrar ayuda, Discord gritaba y corría por la ciudad pidiendo auxilio a alguien, nadie se le acercó, ni siquiera escuchaban lo que decía. La pobreza del reino impedía que el pueblo se desarrollara, y menos que hubieran avances en la medicina.

−Por favor! Ayúdenme! Necesito ayuda… Mi madre! E-está muy mal! Por favor! – Discord se acercó a un changeling que pasaba por ahí. Al verlo, el changeling solo se alejó volando rápidamente.

−No no te vayas! Por favor no…− Pero fue inútil, él ahora solo hablaba con la nada, ya no había nadie en los alrededores.

Hasta que desde las sombras de un callejón, salió una pequeña changeling, probablemente de la edad de Discord. Se veía diferente a los demás, sus ojos eran más grandes y su cuerpo era retorcido en vez de curveado. Al verla, Discord se sintió aliviado, como si ella fuese su salvación, y la de su madre.

−Qué pasa? Por qué gritas tanto, chico? – Preguntó la pequeña, algo confundida.

−Es mi madre, ven tienes que ayudarme está enferma! – Solo dijo eso antes de tomarla de una pezuña y jalarla corriendo hasta su guarida, donde estaba su madre.

−E-espera! No vayas tan rápido! – Apenas y la changeling podía agitar sus alitas para revolotear e ir más rápido. –Ni siquiera sé tu nombre! – Chilló asustada.

−Eso no importa ahora, solo ayúdame! – Contestó el draconequs reduciendo su velocidad a medida que llegaban.

Habían llegado al lugar, pero antes de entrar, la changeling lo detuvo y dijo: −Pero no sé qué hacer, no soy doctora, y tampoco puedo saber que tiene tu madre.− dijo con una mirada de tristeza.

−P-pero... Tengo que salvarla…− decía Discord hiperventilando y con lágrimas amenazando con brotar de sus ojos.

−Discord, cariño ven aquí… Necesito verte…− Se escuchó una voz que venía desde adentro, era Vidia. Rápidamente Discord entró dejando a la pequeña yegua solo afuera.

−Madre, qué pasa? Estás bien? Te sientes mejor? – Preguntaba Discord envuelto en la preocupación.

−No pequeño… no estoy bien, temo que mi momento ha llegado…− Dijo Vidia casi sin fuerzas.

−Momento de qué?! D-de irte…?− El corazón del draconequs se rompía en pedazos y su voz temblaba con sus palabras. Al ver a su madre asentir ligeramente con la cabeza sus ojos se abrieron como platos. –No puedes dejarme! No aquí, no ahora! Por favor resiste…− Rogaba desesperadamente a su madre.

−Tranquilo hijo… Todo estará bien, lo prometo.− Vidia puso su pata en la mejilla de Discord, acariciándolo con suavidad. –Ve lejos de aquí, sigue viajando hasta encontrar un lugar en el que puedas sobrevivir. – Lograba articular su madre con la poca energía que le quedaba.

−Te voy a extrañar demasiado mamá, no puedo estar sin ti− Dijo el pequeño ya con las lágrimas rodando por sus ojos y temblando.

−No te preocupes por mí, yo siempre estaré a tu lado. Solo mira al cielo, sabrás que estoy ahí, siempre acompañándote−

−Mamá te amo! – Discord abrazó a su madre aferrándose con fuerza a su cuerpo sin soltarlo ni un segundo.

−Yo también te amo…− Escuchó que su madre soltaba un último suspiro y luego, se fue…


Al día siguiente el cuerpo de Vidia fue enterrado en las afueras de la cuidad. El funeral fue pequeño, casi nadie simpatizaba con los draconequs así que no habían muchos invitados. Aunque Discord así lo prefería ahora, estar solo, solo él y su madre. Discord se encontraba llorando delante de la tumba de su madre, recordando todos sus momentos juntos y como había sido su vida desde que tuvo memoria.

−Sabía que te encontraría aquí…− Dijo alguien detrás de Discord haciéndolo sobresaltarse, pero él no se giró ni dijo nada, solo tenía ojos para su madre en ese momento. –Lo siento tanto… Enserio que lo siento, chico. Oye, es verdad, no siquiera sé tu nombre. Cómo te llamas? – Preguntó la pequeña changeling con timidez.

El draconequs sin siquiera voltearse solo contestó. –Discord. –

−Es un lindo nombre, yo soy Chrysalis. – Dijo con una pequeña sonrisa, sin olvidar el momento por el que Discord estaba pasando, solo que quería hacerlo sonreír al menos un poco.

Discord se volteó y vió a Chrysalis fijamente. Ahora ella era diferente. Se veía ligeramente más alta, su cuerno era más largo y los agujerons en sus patas eran más numerosos. –Qué pasó contigo? Eras diferente…− Preguntó el Discord, confundido.

−Oh… La fuente de energía es el amor, así que bueno…− Contest+o Chrysalis con tono nervioso. –Cuando le dijiste que la amabas, salió energía de ahí y pues… Tenía que aprovecharlo. No me mal interpretes! En verdad lo siento por todo esto, solo que nuestro pueblo está en la miseria y encontrar amor es casi imposible aquí. –

−No te preocupes Chrysalis, está bien, comprendo. Además, me alegro de que algo bueno haya salido de todo esto…− Tomó a Chrysalis de las patas y luego la abrazó. –Gracias por todo…−

−Pero si yo no hice nada, no pude hacer nada. – Dijo sorprendida al escuchar esas palabras.

−Por acercarte cuando nadia lo hizo, y no volar lejos como todos los demás.− Contestó sin dejar de abrazarla, Chrysalis correspondió al abrazo rodeándolo con sus patas.

−Tienes dónde quedarte? No creo que quieras estar en casa ahora. – Dijo Chrysalis separándose un poco de él.

−No, no tengo donde y la verdad no quisiera regresar a casa.− Discord agachó la cabeza tímidamente.

−Bueno puedes quedarte en mi casa si quieres, le he preguntado a mis padres y no tienen problema con que te quedes por unos días.−

Al escuchar esto Discord abrazó a Chrysalis de nuevo y mucho más fuerte. –Y todavía preguntas por qué te agradezco? Gracias! Enserio gracias por todo.–

−No hay de qué, Discord, todo por ayudar a los amigos. –

−Q-quieres que yo sea tu amigo? – Preguntó con incredulidad el pequeño draconequs.

−Claro, ya lo somos ahora, no es así? – Dijo la changeling con una pequeña sonrisa.

−Sí, creo que sí… En realidad nunca tuve uno, supongo… A dónde sea que fuera, nadie se me acercaba nunca, creo que es porque tengo esta forma de monstruo−

−Pero si tú estás bien, eres perfecto, amigo. – Agarró a Discord de la pata y comenzó a caminar lentamente, luego su nuevo amigo comenzó a seguirle el paso.

Fin Flashback


Esa era Chrysalis, la única amiga que Discord tuvo en tantos años. Cuando Discord se fue de las tierras changelings, Chrysalis quiso acompañarlo, pero él se lo impidió, no quería que ella corriera peligro solo por seguirlo.

Pero ahora era él quien regresaba a uno de los lugares en que pasó su infancia, a pedir cierto favoy a su vieja amiga, quien de lo que él se había enterado, era la reina de su pueblo. Se había convertido en "Chrysalis: la Reina de los Changelings".

Y ahí estaba frente a él, la tierra Changeling. Se veía distinta a como Discord recordaba, todo era mejor al parecer, el pueblo no denotaba tanta pobreza y había un castillo que se veía a lo lejos de la ciudad.

Discord se imaginó que Chrysalis residía en el castillo, así que ahí iría. Su sed de "venganza" o mejor dicho, justicia, era tan fuerta que había viajado hasta ese lugar. Él sabía lo que quería, salvar a Luna y juntos reinar Equestria. Sí, y él sabía que lo lograría.

Antes de seguir, Discord miró por última vez al cielo. –Te amo, siempre estaré contigo también, madre…−