Disclaimer: todos los personajes le pertenecen a la gran Stephenie Meyer y todo el credito de la historia va para Red Roses ^^


*Capitulo 3*

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*Lagrimas y posesión*

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"Si alguien te hace llorar, no se merece tus lagrimas, porque quien realmente se las merezca, nunca te hará llorar".

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Abrió los ojos lentamente y volvió a cerrarlos cuando la luz cegó su mirada, poco a poco se acostumbro a la claridad, trato de sentarse en la cama pero volvió a caer fue entonces cuando se dio cuenta del brazo que rodeaba su cintura, volteo al lado y ahí lo encontró totalmente dormido, lo observo fijamente mientras su mirada se nublaba ¿Por qué lo amaba tanto?... si él la dañaba… no quería que la tocara… no quería que solamente la deseara… la piel del cobrizo empezó a quemarle era algo desagradable y el solo recordar aquella mujer tomada de la mano de él le hacía sentir una horrible presión en el pecho.

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Porque duele,

Duele tanto amarte así

La ilusión se me escapa

Me deshace despertar

Siento que me mata

Duele tanto amarte así

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Se escabullo de sus brazos con el mayor cuidado para no despertarlo, se deslizo por la cama hasta terminar sentada en el suelo, agarro la primera prenda que hallo y se la puso sin fijarse en mas, se dirigió al baño cerrando con llave, se acerco al espejo y limpio con ambas manos su rostro humedecido, miro su reflejo hasta ser consciente de la ropa que llevaba puesta… era una camisa de Edward… hundió su rostro en la tela… tenía su aroma varonil tan natural, se quito la camisa rápidamente y se adentro en la ducha, abrió el grifo y dejo que el agua bañara su cuerpo entero, sintió nuevamente las lagrimas bajar por sus mejillas y aunque a la vista se confundían con el agua, ella las sentía... sentía como quemaban sus mejillas.

Salió de la ducha cerrando el grifo, envolvió su cuerpo en una pequeña toalla que encontró y se acerco a la puerta rogando por que el aun estuviera dormido, abrió lentamente y de manera disimulada lo busco con la mirada, se encontraba sentado en la orilla de la cama que daba hacia la puerta del baño con sus codos apoyados en sus piernas y las manos entrelazadas, su rostro estaba totalmente inmutado y su mirada fija en ella, un escalofrió la recorrió y se encamino hacia el closet tratando de aparentar tranquilidad e indiferencia, agarro lo primero que vio y se vistió rápidamente pues sentía su mirada penetrante sobre ella, el ardor en sus mejillas no persistía ni por un segundo haciéndola darle la espalda para que no la viera, para ella en ese estado tan penoso, ya lista, salió de la habitación, bajo las escaleras, agarro su cartera la cual estaba tirada en el suelo, cogió las llaves y salió de la casa rápidamente, monto el auto arrancándolo.

Sentía como sus manos temblaban, su corazón golpeaba fuertemente su pecho y el ardor en sus mejillas aun no desaparecía… odiaba lo que causaba en ella… había prácticamente huido de su propia casa… temiendo por él, toco con sus dedos su frente masajeándola mientras su mirada estaba fija en el camino, debía tranquilizarse no podía llegar así al hospital.

Miro su reloj de mano, no tenía ninguna otra consulta y ya era la hora del almuerzo, salió de su consultorio, cruzo varios pasillos hasta llegar a la salida, no deseaba comer lo único que quería era caminar… pensar… aclarar muchas cosas… eso era lo único que quería en ese momento.

¿Cómo se había enamorado de él?... eran tan pocas las cosas que había hecho… fueron pocos pequeños momentos… pero existían… existían en sus recuerdos.

Como aquel día cuando era pequeña y unos niños la estaban molestando haciéndola llorar él la defendió sin siquiera conocerla… ese día fue cuando todo empezó poco a poco se fue acercando a él, ganándose su confianza y luego de unos años se gano el titulo de su "mejor amiga"… fue lindo poder compartir momentos con el… apoyarlo cuando más lo necesito pero también fue algo doloroso verlo salir con chicas… besarse con sus novias frente a ella… escucharlo hablar de ellas… después de todo era su mejor amiga… nada mas, tener que presenciar todo eso fue algo que la hizo llorar más de una noche pero cuando estaban en la universidad, todo cambio… él se empezó a interesar en ella y en la fiesta de navidad cuando un chico quiso sobrepasarse, Edward la defendió… la llevo a su apartamento y sin saber cómo empezaron los besos y las caricias, se entrego a él y aquello fue hermoso, mejor de lo que ella algún día imagino, después vino Anthony… sonrió al pensarlo… no le quiso decir a Edward, temía que el pensara que era alguna forma de amarrarlo a ella, así que lo trato de ocultar, pero eso no duro mucho, el se dio cuenta no era ningún idiota y fue cuando le propuso matrimonio… luego, todo estuvo bien, según ella… creyó poder hacerlo cambiar aun después de su advertencia … y fue pasado 6 años cuando descubrió que aquello no fue más que una ilusión que se creó a si misma… que se quebró porque el destino así lo quiso y ella pasaba casualmente frente a ese hotel del cual el salía… que extraña era la vida ¿Cierto?... a ella le jugó una muy mala pasada y aunque no se arrepentía de nada de lo que había vivido todo esos años… eso no impedía que doliera tanto, seco con sus manos su rostro pero las lagrimas siguieron bajando por sus mejillas, agacho la cabeza mirando el suelo que pisaba, no quería que nadie la viera así.

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Me duele amarte

Los sueños que eran para ti

Se pierden con cada palabra

Con cada momento que espere vivir

Me duele amarte tanto

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-Bella.- oyó una voz masculina, volteo mirando hacia donde provenía y se sorprendió al verlo, no creyó volver a encontrarse con el nuevamente.

-Riley.- dijo y miro al aludido acercarse, rápidamente dio media vuelta dándole la espalda y trato de eliminar todo rastro de lágrimas pero aquello fue inútil.

-¿Que tienes?- pregunto preocupado al verla, trato de acercarse aun mas a ella al notar su estado, pero, la castaña lo esquivo.

-Yo… no… nada.- dijo con voz quebrada evitando su mirada, sintió como el delicadamente tomaba su barbilla y alzaba su rostro haciéndola verlo.

-Te ves más bonita cuando no estás triste… sonríe.-dijo con una leve sonrisa limpiando con ambos pulgares las mejillas de la castaña, sintió como su cara ardía y lo observo con la mirada levemente cristalizada, una pequeña sonrisa inevitablemente surco sus labios.

-Hermosa… ven ¿Qué te parece si te invito a un helado?- pregunto amigablemente extendiéndole la mano, lBella la agarro luego de unos segundos y con una leve sonrisa lo siguió.

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Metió la cuchara de helado en su boca mientras devolvía la mirada al rubio que caminaba a su lado.

-En realidad voy a los hospitales a animar a las personas con mi show de títeres… eso es algo que me gusta hacer… nunca me hubiera atrevido a estudiar medicina.- comento, Bella sonrió, Riley era una persona de buen corazón.

-Bella … Ehh… te puedo hacer una pregunta.- dijo dudoso, la castaña le miro interrogante.

-Si.- contesto tranquilamente botando el vaso vació en el bote de basura.

-¿Por qué llorabas?-pregunto intrigado, la sonrisa en el rostro de Bella se borro instantáneamente, desvió la mirada… no quería recordarlo… sintió un nudo en su garganta.

-Ehh… yo no.- balbuceo mientras su voz se quebraba, ladeo el rostro mirando hacia otro lado al sentir el ardor en sus ojos.

-Yo creo que he sido muy indiscreto… olvídalo.- dijo reclamándose interiormente por su falta de tacto.

-Riley … es so-lo algo… de lo que no-no quiero ha-blar.- dijo con voz entrecortada mientras sus mejillas nuevamente se humedecían, odiaba mostrarse débil frente a las personas.

-Está bien… pero escucha.- dijo parándose frente a ella, limpio las mejillas sonrosadas quitando todo rastro en estas que demostraba la tristeza y el dolor que ella sentía.

-Quien te hace llorar no merece tus lágrimas… porque quien las merezca… nunca te hará llorar.-dijo con una sonrisa, ambos se quedaron viendo, el rubio aun acariciando las mejillas sonrosada, se acerco a ella lentamente quedando a unos solos centímetros… su cuerpo no reaccionaba y su mente en ese momento estaba en blanco, de lo único que era consciente era de que la distancia entre ambos se reducía, debía detenerlo, quería detenerlo, pero no podía, no reaccionaba.

Sus ojos se expandieron cuando vio como el rubio era alejado de ella bruscamente y un fuerte golpe en el rostro lo hacía caer al suelo.

-No te vuelvas a acercar a mi esposa.- dijo colérico señalando al rubio como una advertencia, Riley lo miro seriamente desde el suelo sobando su mejilla lastimada, el cobrizo se dio la vuelta mirando fijamente a su mujer.

Retrocedió al verlo acercarse y aun mas al ver su mirada, Edward la agarro del brazo fuertemente y se encamino con ella hacia el auto… no opuso resistencia, pero, no pudo evitar mirar a Riley… todo era culpa de ella…lo observo preocupada.

-Riley - susurro mirándolo con tristeza mientras el rubio tratada de levantarse, el cuerpo del cobrizo se tenso y no pudo evitar enfurecer mas al notar la preocupación que tenía su mujer por ese tipo, la metió en el auto cerrando la puerta, dio la vuelta y entro en el vehículo arrancándolo rápidamente.

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Parqueo el carro frente a su casa, bajo de él y se acerco a la puerta del copiloto, abrió y rodeo con su mano el antebrazo de la castaña, luego la saco y se acerco a la entrada de su casa, abrió y entro cerrando tras de sí, soltó a su mujer y la miro directamente a los ojos, Bella desvió la mirada y empezó a retroceder.

-¿Quién era ese hombre?- pregunto con ira contenida haciendo que el cuerpo de Bella temblara, devolvió la mirada a él rápidamente… nunca lo había visto así… tan molesto.

-El… es… el es un amigo.- dijo nerviosamente tratando inútilmente de sonar con naturalidad, entrelazo sus manos para evitar que estas siguieran temblando, sin perderlo de vista.

-Un amigo… Isabella… ese tipo te iba a besar.- gruño molesto mientras su ceño se fruncía, la castaña le miro sorprendida… algo le decía que debía irse de ahí, empezó a retroceder.

-No… el…no.- dijo negando con la cabeza.

-Maldición Bella escúchame bien… no te quiero volver a ver cerca de ese tipo.- ordeno mirándola directamente, el rostro de Bella cambio drásticamente, le observo seriamente mientras su entrecejo se fruncía también.

-El es mi amigo.- clamo enfrentándolo, no dejaría que Edward le dijera que hacer, el no podía.

-No me importa… ese maldito te estaba tocando.- dijo furioso ante la contradicción de su esposa y aun mas de solo recordar a ese mal nacido.

-Es mi amigo.- repitió empezando a molestarse… el no podía ordenarle con quien no establecer una amistad, además el rubio era solo eso… Riley era solo un amigo… estaba segura que lo de el beso fue solo un malentendido… ¿Cierto?

-Escucha Isabella… yo soy tu esposo el único hombre que te ha tocado y eso se quedara así.- dijo fríamente lo había dicho una vez, Bella era suya… el solo recordar a ese maldito rubio hacia que su sangre hirviera con más intensidad, la castaña le miro molesta… odiaba que Edward la tratara así… como un objeto de su propiedad.

-Y quién te ha dicho eso.- dijo enfadada sin siquiera pensar en las palabras que salían de su boca, miro como el cobrizo la observaba y por un segundo le pareció ver sus orbes… rojos.

-¿Que quieres decir?- pregunto fuertemente mientras apretaba los puños hasta dejar sus nudillos blancos tratando de contener la ira que sentía al oír las palabras de la castaña.

-No… nada.- dijo temblorosa al comprender la magnitud de sus propias palabras y lo que ahora estaría pensando Edward.

-¿Que quieres decir?- volvió a preguntar colérico… el solo hecho de pensar a otro hombre tocando a Bella, hacia que su sangre hirviera con más intensidad y un desagradable nudo se formara en su estomago.

-Nada Edward … nada.- dijo nerviosa retrocediendo, sintió como el cobrizo la agarraba de ambos brazos haciéndola quedar frente a él.

-El único hombre que te puede tocar soy yo… lo entiendes.- dijo mirándola fijamente solo el… solo él la podía tocar.

-Suéltame.- dijo sintiendo el molesto ardor en los ojos.

-Lo entiendes.- dijo hundiendo su rostro en el cuello de la castaña, esta tembló cuando su cálido aliento choco contra su piel, el cobrizo la soltó pasando rápidamente sus brazos por la pequeña cintura.

-Si… si… suéltame.-susurro con voz quebrada, empezó a removerse, no quería que él la tocara.

-No.- negó pasando la mano izquierda por la espalda de Bella en una suave caricia y bajando a sus glúteos hasta llegar al cierre de la falda que ella llevaba puesta, bajándolo lentamente haciendo que la prenda se deslizara por su suave piel, empezó a acariciar su pierna derecha con sus dedos.

- Edward … suéltame.- pidió en un suspiro mientras las lagrimas empezaban a brotar de sus orbes chocolates, débiles sollozos salieron de sus labios pero eso no hizo que él se detuviera.

-No… no lo haré.- dijo ronco succionando un tramo de la piel del cuello, guió su mano libre a su pantalón desabrochándolo y bajando lo necesario para liberar su erección.

-Por favor.- rogó con voz quebrada. El cobrizo puso ambas manos en su cintura y la elevo, ella inmediatamente enrollo sus piernas en la cadera masculina y paso sus delicados brazos por su cuello tratando de sostenerse, Edward la apego a si mismo mientras metía su mano entre sus cuerpos pegados hasta llegar al sexo de su mujer, empezó a estimularlo haciendo que la braga se humedeciera, hizo la prenda a un lado con sus dedos, metió dos de ellos entre los pliegues de su intimidad y los abrió mientras acomodaba su pene en la cavidad, la penetro de una sola estocada.

-Ahhh.- gimieron al unisón, la castaña echo la cabeza hacia atrás mientras el cobrizo hundía su cabeza en el hueco del hombro de su mujer, se acerco a una pared apoyándola en ella mientras sus manos la sostenían de la cadera, salió de ella y volvió a adentrarse con fuerza.

-Dime que eres mía.- ordeno volviendo a embestirla tratando de llevar un ritmo lento, la castaña se arqueo hacia él, cerrando fuertemente los ojos mientras las lagrimas que antes nublaban su mirada descendían por sus mejillas.

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Fui grabándome en tu piel

Recorriendo hasta el amanecer

Cada rincón

Cada mirada que me diste

Fui dejándome vencer

Descubriendo que tu desnudez

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-Ahh.- jadeo cuando él la volvió a invadir.

-Dímelo.- ordeno penetrándola lentamente quería escucharla decirlo, la observo fijamente, quería verlo salir de sus labios.

-Soy tu-ya.- gimió con voz entrecortada, fijo sus orbes levemente cristalizados en los de Edward y abrió los labios dejando escapar un suspiro cuando él la volvió penetrar.

-Dímelo.- volvió a ordenar embistiéndola fuertemente para luego quedarse quieto.

-Soy… soy tuya.- jadeo mordiendo su labio inferior al final. Edward la miro detenidamente, se acerco a su rostro y entre besos limpio sus lágrimas mientras sus penetraciones se hacían suaves, paso sus labios por la mejilla derecha hasta llegar a su oreja.

-Eres mía.- dijo mordiendo el lóbulo de su oído mientras aceleraba poco a poco las embestidas como temiendo lastimarla.

-Ahh.- gimió llegando al orgasmo, el cobrizo enredo su mano en la cabellera castaña y la acerco a él pegando sus labios a los rosas de su mujer.

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Lo unico Que Qiero Decir Es Muchas Gracias A Todas Por Sus Reviews ^^

Avance del capítulo 4

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-¿Qué es eso?- pregunto seriamente mirando la maleta en su mano…

-Edward… quiero le divorcio.- dijo segura mirándolo a los ojos…

-Tú no vas a ningún lado.- dijo fuertemente agarrando el brazo de su esposa…

-Dime que me amas.- dijo llorando…

-BELLA

Eso no podía estar pasando… no de nuevo… no otra vez… por favor… no ella…

No podía perderla

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