SOLO NOS FALTA EL BESO
Capítulo 3.
La nueva maestra.
El sol apretaba con fuerza en la ciudad de Kyoto y Okina se encontraba en las afueras del Aoiya invitando a todas las mujeres jóvenes que pasaban por su lado, les guiñaba el ojo, les decía piropos y en otras ocasiones, y motivo por el cual ellas huían despavoridas, las babas resbalaban por sus labios hasta forma un pequeño charco en el suelo.
Y aunque debía dejar de saludar a las mujeres que pasaban por su lado y concentrarse en impedir que su nieta saborease los labios de su amado ninja, sus instintos de hombre había salido a la luz y por unos momentos se había olvidado de complicar la existencia de su bollito de crema con virutas de fresa.
Sus mejillas se sonrojaban considerablemente y en muchas ocasiones su imaginación jugaba parte de sus retorcidos pensamientos obscenos. Y justo cuando su rostro se contraía por la soledad en la cual se estaba encontrando, una sombra se hizo visible consiguiendo que su corazón se llenará de nuevas esperanzas.
Ladeó su rostro con lujuria y pasándose la lengua por sus labios, carraspeó con fuerza para conseguir que sus bigotes se movieran al compás de su respiración acelerada, dio un pequeño saltito y juntando sus manos con cariño le hizo le mirada del tigre.
-Bueno días bella damisela..-habló con suavidad.
La señorita sonrió abiertamente ante ese saludo tan cortés y bajando más el paraguas para evitar que sus ojos se encontraran con esos más viejos, se llevó una mano a sus labios y comenzó a reír con timidez.
-¿En qué puedo ayudar a una dama tan bella como usted?..-le volvió a preguntar con educación al frotarse las manos.
-¿De verdad me considera bella?..-le preguntó la joven con sensualidad.
Por unos momentos su mente vibro ante esa voz y por alguna extraña razón se le hacía reconocible, pero llevándose las manos a su mentón dirigió su vista al cielo para seguir investigando en su interior, pero desgraciadamente no consiguió ponerle rostro a esa voz tan melodiosa. Sintió como las manos de la joven se colocaban en sus fuertes brazos musculosos y como si le hubieran lanzado un hechizo, toda su concentración se centró en la damisela y sobretodo en la parte más sensible de su hermoso cuerpo.
La calor comenzó a subir por su cuerpo y sentía que se estaba ahogando por la escasez de aire que había a su alrededor. Dirigió sus ojos llenos de ternura hacía su bella acompañante y carraspeando, se hinchó como un globo y alzando su rostro con orgullo, se mostró ante ella como un ser superior.
-Usted es bellísima, no dude eso nunca..-le contestó con hombría..-nadie puede igualarle en su belleza, mis viejos ojos jamás han visto a la más bella de las flores caminando por un campo lleno de yerbajos.
-¡Oh!..-exclamó la mujer al curvar sus labios..-que piropo más bonito..-desvió su rostro a un lado y llevándose un dedo al interior de su boca, hizo un gesto de asco y respirando con fuerza, volvió a dirigir su vista hacía su poeta desdentado..-¿entonces no me reconoce?.
Okina abrió los ojos como platos al escuchar la pregunta de la mujer y se maldijo por no reconocerla, a él nunca le había pasado eso y cuando alguna belleza pasaba por su lado su séptimo sentido se accionaba, y ordenaba con crueldad que su mente recordará cada parte de la mujer. Sus ojos se llenaron de purpurina y fingiendo saber quién era la dama que estaba su lado, agarró suavemente sus manos para dirigirlas hacía sus labios y plantarles un beso excepcional.
Levantó su vista sensual hacía su acompañante.
"¡Qué manos más grandes!"..-pensó fugazmente al contacto de sus manos..-"¡son fuertes y robustas!"..-alzó una ceja ante esos pensamientos y como si un temor comenzará a adueñarse de él, alargó su mano hasta el borde del paraguas para ver el rostro de su dama, tragó saliva con nerviosismo y viendo con esperanzas que ella no ponía objeción alguna, sonrió con triunfo al apartar el paraguas de su campo de visión.
Y "PLAF", su corazón se tensó considerablemente y llevándose la mano hacía el lugar donde vivía su órgano, comprobó como su vista se nublaba, su rostro sonrojado por la belleza que tenía delante se había vuelto totalmente blanco, tragó saliva varias veces y aún así sentía que su garganta estaba realmente seca y humedeciendo sus ojos sus labios temblaron con pánico.
La dama comenzó a reír estrepitosamente y alargando su mano hasta la mejilla del anciano estiró de ella con cariño. La piel flácida de Okina respondía a este gesto afectuoso, pero el cuerpo del ninja se había quedado totalmente estático y solo su respiración acelerada era el único testigo visible le confirmaba que seguía vivo.
-¡Okina viejo verde!..-exclamó con felicidad..-¡has intentado ligar conmigo, aunque tendría que sentirme honrada por ese flechazo que has tenido hacía mí, quiero decirte que eres demasiado centenario para mi!..-comenzó a reír ruidosamente..-¡que mono que estás!..-ladeó su rostro por varios lados y poniendo morros..-¿dónde están los demás?.
Pero el crujido de sus huesos fue la respuesta a su pregunta. La mujer encogió los hombros y despidiéndose del anciano amorosamente, abrió la puerta del Aoiya para cerrarla tras de sí, y dejó a Okina totalmente paralizado en la entrada de su taberna.
Kamatari cerró el paraguas y alzando su mirada hacía el interior del Aoiya espero ver algún rostro familiar, y aunque ya los había visto en el pasado, su simpatía por esos ninjas no era elevada. Prefería mil veces a la comadreja, ella era alguien tan alegre y risueña que llegaba a su nivel. No quería muermos a su lado.
Se sentó en una mesa y abriendo el bolso extrajo una nota. Y comenzó a leerla.
"Señorita Caramelo mañana tiene una cita con el halcón más rápido de todo Japón".
Curvó sus labios con amargura al escuchar el apodo de su próxima cita, suspiró con resignación y alzando su vista al techo, su rostro se entristeció. No entendía por que era tan difícil encontrar a un buen macho por esta maldita tierra, hasta ahora había quedado con Hércules pero había sido un auténtico fantoche y no quería perder las esperanzas para encontrar a su príncipe azul.
-Kamatari..-habló una voz masculina. La nombrada dirigió su mirada hacía su interlocutor y esbozando una sonrisa tímida..-¿qué haces aquí?.
-Estoy en un asunto de negocios..-respondió con amabilidad, aunque no era de su gran estima, debía ser agradable..-¿y tú Shiro continuas trabajando aquí?.
-Claro..-respondió el joven ninja..-es mi hogar.
La ex-juppongatana asintió a esa respuesta y aunque ya sabía que este chico se haría viejo en esta Taberna, quería sonar simpática y educada, aunque realmente no le importaba mucho.
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Varios pájaros se había colocado encima del cuerpo estático de viejo. Y aunque inconscientemente no estaba por la labor de hacer ese papel, al final siguió haciendo de espantapájaros.
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La pareja de ninjas iba caminando hacía el Aoiya y aunque el beso no se había producido entre ellos, las caricias eran parte de su relación. Shinomori tenía sujetada la mano de su Okashira y con el dedo pulgar hacía pequeño dibujos en su piel, y aunque era una sensación maravillosa, la experiencia era vacía.
Aún en su mente seguía las palabras de sus buenas amigas y estaba ansiosa por ir hacía donde estaban y suplicarles que comenzaran a ayudarla antes de que su abstinencia la volviera completamente loca.
-¿En qué estás pensando?..-habló Aoshi.
-¿Cómo?..-alzó la mirada la joven.
-Si mujer, estás muy pensativa..-comentó curioso..-¿te preocupa algo?.
-¡Que va Aoshi-sama!..-exclamó forzadamente.
Y aunque sabía que su respuesta no iba a convencerlo, de repente dejó de pensar en ese problema para sentir como los brazos protectores de su amado ninja se entrelazaban en su cintura. Podía sentir su respiración chocando contra su nuca e inconscientemente sintió un hormigueo en el estómago. Se lamió los labios y por una vez en mucho tiempo deseo satisfacer sus necesidades humanas.
Comerse los labios de su ex-okashira.
Pero toda esa maravillosa sensación se vio truncada cuando las manos de Aoshi se despegaron de su cuerpo y colocándose a un lado, volvió a cogerle de la mano.
-¿Qué haces?..-preguntó extrañada.
-¡Mira quién está ahí!..-señaló el ninja.
Misao desvió su mirada extrañada hacía el punto en donde señalaba y bufando con desgana vio a su abuelo cruzado de brazos mientras golpeaba con su pie el suelo de la entrada al hogar. Un tic se adueñó de su rostro y toda la furia que tenía dentro se iba filtrando por los pelos de su bigote haciendolo temblar copiosamente. No soportaba la idea de saber que la flor oculta de su niña había quedado expuesta al aire.
Arrugó su nariz al ver como se detenían enfrente suya.
-Aoshi..-murmuro seriamente Okina.
-Okina..-respondió en el mismo tono Aoshi.
-Abuelo..-repuso Misao fastidiada.
-Bombón de crema y chocolate..-finalizó Okina con una sonrisa.
Y el silencio chocó contra ellos al comprobar como el viento surcaba alrededor de sus cuerpos y no se inmutaba ante esta acción.
-¿Qué haces aquí?..-habló por primera vez Misao.
Okina se llevó una mano a su mentón e intentó recordar la escena anterior, pero el shock que había sufrido era tan grande que automáticamente su cabeza no grabó nada.
-No lo sé..-curvó sus labios con pena..-estaba aquí y de repente me he visto cubierto de pájaros y luego..-achicó su mirada hacía el ninja..-he visto como os haciáis manitas y..-se llevó una mano a su mentón..-hay que mantener las distancias querida avellana recubierta de crema.
-¡Abuelo somos pareja!..-exclamó irritada la Okashira al avanzar hacía el anciano..-¡¡y si le morreo es cosa mía!!
-¡No!..-todo su cuerpo tembló ante la palabra morreo..-eres una niña y él..-señaló a su nieto político..-tiene el pelo negro en sus partes..-los ojos de los jóvenes se abrieron ante esas palabras..-quiero decir que él...
-¡BASTA!..-gritó la Okashira
Y sin despedirse de su amado entró al interior de la taberna, dejándolos completamente solos en la entrada. Aoshi Shinomori entrecerró su mirada al ver como una sonrisa divertida se formaba en su rostro y llevándose las manos a su mentón, avanzó hacía el anciano.
-Okina, ¿qué estás planeando?..-achicó su mirada al acusarlo.
-Veras corto de mente..-se cruzó de brazos al ver el tic en el rostro del joven..-sé que no la has besado, que no habéis echo nada indecoroso y sobretodo..-sus mejillas se sonrojaron..-que no has explorado su cueva, ¿me equivoco?.
Aoshi carraspeó, tragó saliva y sintió como su corazón se estrechaba de tal forma que la sangre que debía llegar hasta ahí no podía hacer su trabajo, la tensión se había elevado y aunque sentía como su boca estaba más seca de los normal, inconsciente de este acto, asintió a la pregunta del abuelo.
-En ese caso..-se frotó las manos al soltar una carcajada mortífera..-¿hay qué evitarlo no?.
-¿Cómo?..-abrió los ojos perplejos..-¿tú eras el qué siempre se ha interpuesto en ese beso?,¿él que molestaba a drede para fastidiarme ese momento tan agradable?..-apretó sus puños con rabia al recordarlo todo..-¿y ahora pretendes ayudarme cuando has estado fastidiando?..¡¡¿POR QUÉ?!..-finalizó con la voz alzada de la furia.
Okina avanzó hacía el joven y colocando sus manos en los hombros del más joven, entristeció su rostro, puso morritos y los hizo temblar y fingiendo las lágrimas de cocodrilo, comenzó a gemir como un alma en pena.
-Lo sabrás cuando sea el momento..-dijo con dolor..-ahora es mejor ayudarte a conseguir los labios de mi manzana de caramelo huntada con virutas de chocolate.
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Subió furiosa las escaleras de este lugar, jamás se había sentido ignorada y ahora que lo había sentido en su propia piel, le había dolido mucho. Las zancadas se iban haciendo más dificiles y la respiración le estaba costando mucho mantenerla, pero debía ver a esa endemoniada Okashira y exigirle por que la había ignorado cuando lo único que quería era ser tratada con respeto.
Se plantó enfrente de la habitación de la comadreja y alzando su mano iba a golpearla, cuando se detuvo en el camino al escuchar unos sollozos. Pegó su oreja y escuchó el motivo del dolor de la pequeña.
Infló sus pulmones y con toda la fuerza del amor que tenía guardado en su pecho, pegó una patada a la puerta y consiguiendo la atención de la dueña. Entró con energía y cogiéndola de los hombros comenzó a zarandearla como si fuera una maraca.
-¡KAMATARI ME HACES DAÑO!.
-Un mujer no debe llorar por un hombre..-comentó seriamente..-y tús suplicas han obtenido respuesta.
-¿Qué?..-soltó confusa la Okashira.
-Bienvenida a la primera clase de seducción de la escuela Kamatari Honjo Shishio..
-¡¿QUE?!.
Y poco a poco el rostro serio de la ex-juppongatana comenzó a formarse una macabra sonrisa.
Continuará
Holas, por fin la actualización..
¿Qué está planeando Okina? y ¿la escuela Kamatari Honjo Shishio tendrá resultados? y..¿la próxima cita de Kam cómo resultará?, lo veremos pronto y muchas cosas más.
Gracias por los reviews a:Okashira Janet, Misao91,Kunoichi Karla,Natsumii Niikura,Adrifernan19 por sus palabras y apoyos.
Nos vemos amigas y abrazos. Chao.
PD-Siento el retraso pero otras historias me han tenido alejada de esta jajaja,.
