El pequeño circulo dorado relucía en el dedo de la pelirroja como si siempre hubiese estado allí, no era la fina pieza de joyería que Maura había soñado llevar el día que al fín contrajera matrimonio, sin embargo lo llevaba con orgullo pues sabía el honor que significaba esa unión y la enorme responsabilidad que había llegado con ese anillo. La cara de la morena parecía desdibujarse mientras peleaba con sus pensamientos tratando de entender la sucesión de los hechos, la luz tenue de la habitación preparada en exclusividad para ella le facilitaba la mirada y no pudo evitar clavarle los ojos a la forense con un signo de pregunta que destellaba con fuerza.

J- ¿Cómo que tu esposa?- pregunto incrédula tratando de entender como era posible que se hubiese casado con su amiga estando en coma.

M- Fue idea de tu madre- se excuso mientras se ponía de pie nuevamente y recorría el corto trayecto hasta la cama de Jane.

J- De eso no me quepa duda, pero ¿como es que eso paso?, mejor dicho ¿Cómo es que lo permitiste?- exclamo tratando de sonar calmada pero reclamando una explicación.

M- Cuando nos enteramos del coma fueron de servicios sociales a mi casa buscando hablar con Ángela, le dijeron que la custodia le correspondía a ella si es que la aceptaba y tu madre les explico que tu deseo era que Camile quedara bajo mi tutela. Por desgracia ese trámite llevaría mucho tiempo ya que no era un pariente consanguíneo y entonces Ángela no tuvo mejor idea que decirle que tu y yo estábamos comprometidas y que planeábamos casarnos antes del accidente.- Se apresuró a responder tratando de no adentrarse en detalles innecesarios que pudiesen poner a la detective en un grado aumentado de impaciencia- El Estado acepto el compromiso y un juez de paz amigo de Korsak accedió a celebrar la unión, Frankie firmo en tu lugar y así conseguí la custodia de Camile.

J- De acuerdo, hasta ahí lo entiendo, pero ¿como es que no seguiste el camino mas largo? Habrías obtenido la custodia de todos modos.

M- Lo siento Jane, estabas en coma, tenía un bebé de pocos meses en mi cuidado y todo el mundo me pedía que hiciera cosas y que tomara decisiones que no estaba preparada para tomar, tuve pánico y solo hice lo que me dijeron que hiciera.-Los ojos de la forense comenzaron a llenarse de lágrimas otra vez mientras su voz se cargaba de una clara desesperación, las palabras se agolpaban en su boca tratando de explicar meses de calvario en una sola idea que llevara a Jane a la comprensión de lo que ella había tenido que vivir.

La morena la miraba comenzar a llorar con desesperación y la rigidez de su mirada se fue apagando de a poco, llevaba poco mas de seis horas despierta, habían sido demasiadas cosas en tan poco tiempo y luego de reflexionar en eso comprendió que si ella se sentía totalmente confundida y asustada en tan poco tiempo, lo que Maura había vivido esos años debió de ser una verdadera pesadilla.

J- Lo lamento Maura, creo que el coma no arreglo mi idiotez, sigo siendo una bocazas- esforzó una sonrisa tratando de aliviar la situación y al ver a la pelirroja relajarse levente volvió a contemplar el anillo en su dedo- dime ¿mi cabeza volvió a ir de luna de miel a Hawái?- La forense se secó las lágrimas tratando de contener una sonrisa divertida por aquella broma y volvió a sujetar la mano que Jane le extendía. Pasaron las próximas horas platicando de todo un poco, la detective no podía acallar su vocación y llenó a Maura de preguntas que esta se esforzaba por responder lo mas naturalmente posible. Se había perdido muchas cosas durante esos años y no quería un segundo mas de incredulidad en su vida, se esforzó por procesar toda la información que la pelirroja le daba y fue llenando de a poco los vacíos que estaban en blanco en su mente, para el final de la mañana se sentía agotada, lo único que deseaba era irse a casa pero sabía que jamás se lo permitirían tan pronto.

M- Deberías dormir un poco Jane, ya tendremos mucho tiempo para que me hagas todas las preguntas que quieras.

J- Tu también debes dormir, estas aquí desde la madrugada y apenas si has descansado, ve a casa.

M- No quiero dejarte sola Jane- exclamo con temor, ahora cada vez que se aproximaba una separación, por mas corta que esta fuera iba a sentir que la perdería una vez mas, y esa sola idea la aterraba.

J- Ve, estaré bien de verdad, voy a comer y a dormir un poco, no me iré corriendo a ningún lado- sonrió tratando de relajar a la forense.

M- No es gracioso Jane- dijo poniéndose de pie aún poco convencida de irse- volveré en un par de horas.

J- Esta bien- le regalo una sonrisa mientras la veía acercarse a la puerta y un impulso se apoderó de ella- ¿Maura?

M- ¿Si, que sucede?- volteo bajo el marco de la puerta y fijó sus ojos en los de Jane.

J- ¿Crees que puedo ver a Camile?- su voz no era una consulta, era una súplica, necesitaba ver a su hija, recordaba sus pequeñas manos rodear sus dedos la mañana antes del accidente, podía ver como una película cada segundo que había vivido con su pequeña niña, ese conjunto de verano amarillo pálido que la forense le había regalado y ese balbuceo que acababa de comenzar. Todos recuerdos demasiado lejanos en el tiempo pero que ella sentía como del día anterior, necesitaba ver con sus propios ojos lo que había crecido su hija para comenzar a dibujar en su mente un nuevo álbum de recuerdos.

M- Hablaré con tu médico Jane, veré que me dice al respecto, no quiero exponerte a una situación traumática tan pronto- la pelirroja tenía un nudo en su garganta, vio a la detective asentir con comprensión, volvió a saludarla y se marcho por los pasillos de la clínica.

R&I

A- ¿Cómo se encuentra? – exclamo con prisa Ángela al ver a la forense entrar a la casa.

M- Esta mejor de lo que esperaba- contesto con alivio mientras tomaba asiento en el sofá y se quitaba la chaqueta- habla casi sin dificultad, puede mover bien sus brazos y manos, aún no se como están sus piernas, por la tarde va a revisarla un fisioterapeuta pero al juzgar por lo que he visto creo que no necesitará terapia.

A- Son las mejores noticias que he escuchado en mucho tiempo- sonrió aliviada y se dejó caer junto a la otra mujer- me dijiste que le hicieron mas estudios esta mañana, ¿como ha salido eso?

M- Hablé con su médico antes de venir, todo esta muy bien, increíblemente bien- sonrió sintiendo lágrimas de felicidad caer por sus ojos y acomodó sus rulos detrás de sus orejas- no tiene daño alguno, aún no puedo creerlo, parece que simplemente despertó de un sueño y ya, quizás en un par de día nos dejen traerla a casa.

Maura y Ángela se abrazaron compartiendo aquel momento de felicidad, al fin pudieron sentir como aquellos años de incertidumbre se desvanecían lentamente ante sus ojos, quedaba un largo camino de vuelta a la normalidad, pero el comienzo era agradable y esperanzador.

M- Me ha pedido ver a Camile- dijo finalmente poniéndose algo sería por ese tema- su médico aconseja que hable con un psicólogo antes de hacerlo pero…

A- Pero Jane no va a acceder a hacer eso bajo ninguna circunstancia- la interrumpió antes que Maura pudiese decirlo ella misma.

M- Yo creo que hablaré con Camile y le contaré lo que pasó y veremos que es lo que ella quiere hacer.

A- Me parece buena idea, esta durmiendo ahora, ve a ducharte te preparé algo de comer, descansa y por la tarde hablaremos con ella.

Maura asintió con la cabeza, se quito los zapatos azules y caminó descalza hasta su habitación, se quitó el resto de la ropa y entro en la ducha permaneciendo allí el tiempo suficiente para que su contracturado cuerpo se relajara bajo el agua caliente. Salió envuelta en su bata blanca y se sentó frente a la isla de la cocina para almorzar aunque su estómago estaba aún cerrado por la excitación.

Tres horas después ya se encontraba otra vez vestida con tu traje blanco de channel y una camisa roja, salió despacio de su habitación poniéndose los zapatos y entro al cuarto de la niña, la encontró sentada en su mesa de dibujo mientras cantaba una canción de su programa de televisión favorito.

M- ¿Qué dibujas hija?- pregunto la forense dulcemente agachándose junto a la pequeña.

C- Es un regalo para mamá, mira esta soy yo, esta eres tu y esta mamá- dijo señalando las tres figuras con forma de monigote que se encontraban en el papel, las había dibujado a las tres tomadas de las manos bajo un sol brillante en medio de un verde plagado de flores. Maura no pudo evitar una lágrima escapando por su mejilla y sonrió una vez mas ante la ternura que le provocaba su hija.

M- Tengo que contarte algo muy importante cariño- exclamo tomando asiento sobre la cama con dosel rosa que le había comprado a la niña hacía apenas un año.

C- ¿Qué sucede mami?- pregunto subiendo sobre la falda de la forense y observándola muy atentamente.

M- Recuerdas que anoche me preguntaste si mamá despertaría algún día- dijo tratando de suavizar sus palabras lo mas que podía para hablar con ella.

C- Si mami, me dijiste que si pedíamos juntas podría despertar.

M- Bueno, me fui muy temprano esta mañana porque mamá ha despertado al fin- las palabras que salían de su boca sonaban irreales pero así era, Jane las aguardaba con ansias en su cama de hospital.

C- ¿Volverá a dormirse?- pregunto algo asustada sin quitarle la mirada a su madre.

M- No mi amor, no volverá a dormirse, he hablado con ella y quiere verte, ¿tu que dices?- pregunto finalmente sintiendo como el corazón se aceleraba en su pecho por el temor que le causaba la reacción de su hija ante esa situación.

C- ¿Le gustará mi dibujo si se lo llevo ahora?

M- Le encantará cariño, ¿vamos entonces?

C- Si mami- dijo sonriendo y saltando de la falda de su madre, tomo el papel en sus manos y corrió hasta la puerta aguardando con ansias el arribo de la pelirroja.

Ángela, Camile y Maura se dirigieron sin prisa hasta la clínica donde la morena se encontraba, en todo el trayecto las dos mujeres mayores se miraban preocupadas por la reacción que tendrían Jane y la niña al verse por primera vez bajo esa nueva situación. Camile le había hablado a su madre toda su vida, pero jamás había obtenido respuesta, ahora las cosas eran diferentes y según cualquier psicólogo esa sería una situación de extremo cuidado, un cuidado que no podrían tomar porque ¿Cómo negarle a Jane un segundo mas el estar con su hija?.

Arribaron al cabo de media hora, Camile saltaba con pequeños pasos mientras sujetaba la mano de Maura, la mayor de las Rizzoli se adelanto a ellas para poder preparar a Jane antes de ver a la niña. De todas maneras no pudo evitar romper en llanto al volver a ver a su hija despierta una vez mas y sonreírle con esa mirada siempre divertida que la detective tenía. Ángela tomo su mano con emoción al ver la mirada cómplice de Maura aparecer tras el cristal, la forense se detuvo en la puerta y Jane palideció cuando vio a la pequeña de risos castaños sujetando la falda de su madre al tiempo que asomaba tímidamente su rostro tras sus piernas.

M- Jane, quiero presentarte a alguien- exclamo la pelirroja mientras se agachaba junto a la niña para darle confianza- saluda a mami amor.

Camile dio un par de pasos sin soltar el agarre que mantenía con Maura y busco la mirada brillosa de la morena que sentía ganas de levantarse de aquella cama y correr para estrechar en brazos a su pequeña niña.

C- Hola mami- dijo con timidez dando otro par de pasos hasta la cama en la que Jane se encontraba, al oír la dulce voz de su hija diciendo su nombre la morena apretó con fuera la mano de Ángela y no fue capaz de contener el llanto.

J- Hola mi amor- exclamo sonriendo entre lágrimas al tiempo que extendía sus manos aguardando una abrazo que jamás había imaginado.