CAPÍTULO 02

ELSA

Elsa sentía frío.

Estaba acostada en una cama, un dolor terrible recorría su cuerpo, pero era más intenso en el costado derecho. Todo se veía borroso, no podía distinguir en donde se encontraba. El frío era cada vez más fuerte.

Con todo su esfuerzo, giró su cabeza hacia la derecha. Dos figuras se encontraban a lado de ella. No podía verles el rostro. Una de ellas poso una mano sobre su brazo. El contacto hizo que el su cuerpo pesara diez veces más. Después, la figura que la había tocado alzo su otra mano y asesto un golpe contra ella. Elsa gritó…y despertó.

La reina de Arendelle se incorporó. Le faltaba el aire. Sintió como tomaban su brazo, y ella lo apartó.

-¿Elsa, estas bien? ¿Qué pasa?- preguntó una voz a lado de ella.

Volteando se encontró con chica de pelo rojo, que mostraba una cara de preocupación. Su cara era parecida a la de ella. Y la reconoció.

-Anna…-

El miedo la había cegado por un momento. Su hermana se encontraba junto a ella, con sus manos extendidas frente a ella. Elsa respiró profundo para tranquilizarse.

-Tranquila Anna, ya estoy bien-dijo la reina tratando de dibujar una sonrisa sobre su rostro.

La princesa se abalanzó sobre ella para abrazarla. Elsa tuvo que poner todo su esfuerzo para no caer ante la fuerza del abrazo.

-¿En serio estas bien?- dijo Anna mirándola a los ojos.

-Si Anna, gracias por preocuparte-

-El mismo sueño, ¿no?- preguntó su hermana terminando el abrazo.

-Si- dijo Elsa- Pero esta vez no se interrumpió en la misma parte.-

-Hace ya cinco meses tienes ese sueño- contestó Anna.

Era la verdad. Desde que el día que pudo controlar sus poderes y logró quitar el invierno que había creado, cada cierto tiempo tenía el mismo sueño, y cuando veía a las dos figuras que estaban cerca de ella, despertaba. Pero esta vez fue diferente.

La reina volteo a ver a su hermana.

-Pero siempre has estado ahí para ayudarme-dijo sonriendo.

Anna le devolvió la sonrisa. A raíz de lo sucedido hace cuatro meses, su hermana le suplicó volver a compartir el mismo cuarto como cuando eran pequeñas. La reina de Arendelle amaba su privacidad, pero amaba más a su hermana, por lo que accedió. Y fue la mejor que pudo haber hecho. Hablaron de los años que no se vieron, y lloraron juntas la muerte de sus padres.

Su hermana miro hacia la ventana.

-Mira Elsa, ya está amaneciendo- dijo con una gran sonrisa en el rostro- El cielo despertó y yo también, ahora debemos jugar- La reina sabía de qué hablaba. -¿Y si hacemos un muñeco?-

Después de derrotar a Anna por enésima vez en una guerra de bolas de nieve y hacer un muñeco, Elsa regresó a sus habitaciones junto con su hermana para atender los asuntos del reino. Sabía que ser la soberana iba a ser muy difícil, y recibió la debida instrucción desde que era pequeña.

La reina de Arendelle tomó un baño rápido y se creó con sus poderes un vestido sencillo sin capa.

-Anna, hoy vendrás conmigo-

-¿Otra vez?- respondió su hermana. Elsa procuraba llevar a la princesa a sus asuntos sobre el reino. Anna quería mucho a la gente del reino, pero le llegaban a aburrir, sobre todo la parte donde Kai recitaba todos los asuntos de ese día.

-Sí, sabes que es importante que asistas, debes estar al tanto de lo que está pasando. Ademas, si llego a faltar…-la reina no pudo terminar la frase ya que su hermana puso sus manos sobre sus hombros, y la miraba fijamente. El contacto físico todavía incomodaba a Elsa, pero gracias a Anna y sus constantes abrazos, el de su hermana ya no le afectaba.

-Tú nunca vas a faltar, Elsa. No lo permitiré-

La reina de hielo sonrió. Su hermana ya la había salvado antes, y lo volvería a hacer mil veces si fuera necesario.

-Lo se Anna, lo sé. Otra razón por la que quiero que vengas es que disfruto de tu compañía.-

Cuando llegaron a su oficina, Kai ya estaba en la entrada esperándolas. El mayordomo se encontraba erguido como de costumbre, y tenía un rollo de papel en su mano. Una de las cosas que le agradaban a Elsa de trabajar con él es su gusto por la organización, fascinación que compartían.

-Majestad, Alteza- dijo el mayordomo.

-Hola Kai- contestaron Anna y Elsa al unísono.

-Tengo noticias importantes para usted Majestad- mencionó Kai mientras los tres entraban a la oficina. La reina se situó en el asiento del gran escritorio de madera, Anna se sentó en una silla más discreta a su lado y Kai se encontraba enfrente de ellas.

Elsa pensó que leería primero el rollo, pero el mayordomo extrajo de su saco una carta. Era un sobre sencillo, pero reconoció que venía sellado.

-Esta mañana llevo este sobre, su Majestad…lo envía el rey de Zable-

El reino de Zable. Un mes después de su coronación, varias personas de diferentes reinos vinieron en busca de tratados de comercio. Pero muy en el fondo sabía que la mayoría los hacia debido a sus poderes. Creían que podían conseguir un aliado poderoso, o evitar cualquier invasión por parte de "la Reina de hielo".

-¿Cómo se llamaba?- dijo Anna pensativa- Radio, Reino, Reno…-

-Reider- respondió la reina- ¿Podrías darme la carta?-

-Claro que sí, Majestad- contestó el mayordomo. Kai extendió la carta hacia ella para que la tomara.

Elsa examinó el sello del sobre. En el estaba el escudo de la familia real de Zable: dos espadas cruzadas, formando una X. Las espadas eran diferentes pero tenían el mismo largo.

La reina se sintió observada, por lo que volteo hacia un lado. Su hermana la miraba con curiosidad. Sabía lo que quería.

-¿Quieres abrir el sobre?-dijo Elsa ofreciéndoselo

Anna tomó la carta, rompió el sello y sacó la hoja que contenía. Las chicas se toparon con una letra firme y elegante.

- El rey Reider escribe mejor que yo- comentó la princesa

Reina Elsa de Arendelle:

Lamento informar que debido a una tormenta ocurrida el día de ayer, nuestro viaje tuvo un retraso, por lo que llegaremos dos días después de la fecha programa para nuestra visita. Mis más sinceras disculpas, espero poder recompensar este inconveniente.

Rey Reider de Zable

-¿Para cuándo estaba programada la llegada del rey?- quiso saber la reina

-Dentro de tres días- respondió su hermana. Anna era muy buena recordando fechas.

-Por lo tanto llegara en cinco- dijo Elsa- solo tendré que agendar…no puede ser-

-¿Qué pasa?- dijo la princesa

-En cinco días es el nombramiento de dos nuevos guardias reales- respondió la reina. Como soberana de Arendelle, ella misma tenía que nombrarlos, y debía asistir.

-¿Puedo proponer algo, su Alteza?-pregunto Kai

-Por supuesto-

-Ya que debe presentarse a la ceremonia, la princesa Anna podría recibir al rey Reider. Cuando su Alteza allá terminado las presentaciones y en acomodar a los invitados, usted ya se encontrará en el castillo-

-Me parece bien, ¿Qué opinas Anna?-

-¡Claro que sí!- respondió la princesa. Su hermana adoraba conocer gente nueva.

-Gracias Anna- dijo la reina sonriendo.

La reunión continúo. Se mencionó lo del nombramiento de los caballeros, los preparativos para la llegada del rey Reider y las nuevas respuestas ante la traición del príncipe Hans. Los reyes de las Islas del Sur reconocieron el delito de su hijo, pero los doce hermanos del príncipe se encontraban distribuidos por todos lados, casados o comprometidos con alguien de la realeza. Las respuestas tardaban en llegar, y ocho de sus hermanos compartieron la misma opinión que sus padres, pero los demás no habían respondido, y eso le preocupaba a Elsa.

Al concluir todo lo acordado, Kai se despidió de ellas y se retiró de la oficina. Elsa se levantó de su asiento al igual que su hermana.

-Oye, Elsa- dijo Anna mirándola con la cara más tierna que pudo hacer- ¿Puedo llevar a Kristoff y Sven conmigo a recibir al rey Reider?

Elsa lo pensó. El novio de Anna había demostrado ser un joven serio y responsable. Cuando congeló el reino, Kristoff protegió a su hermana todo el tiempo, y se ve que la ama. Y Sven…siempre esta con Kristoff, y se comporta bastante bien.

-Está bien, Anna. Además…-dijo la reina- al paso que van, el será el príncipe de Arendelle, así que debe empezar aprender-

-Jajajajajajaja- rió su hermana sonrojada- Gracias Elsa…¿y a Olaf?- Olaf pasaba casi todo el tiempo en el castillo, pero le gustaba ir a visitar unos días a Kristoff, por lo que se encontraba con él.

-Por desgracia no Anna, no queremos provocarle algo al rey viendo como un muñeco de nieve le habla y le pide un abrazo-

Se rieron ante el comentario. Elsa se llevó la mano a la boca al momento de reírse.

-Haga lo que haga, no puedo quitarte ese hábito- dijo la princesa. La reina conservaba el hábito de mantener sus manos cerca de ella y disimular sus sentimientos. -¿Puedo ir a ver a Kristoff para contarle?-

-Sí, cuídate por favor-

-Siempre- dijo mientras la abrazaba.

Elsa regresó a su escritorio para ponerlo en orden antes de retirarse a sus habitaciones, y vio la carta que había enviado el rey de Zable. No sabía que esperar de él. En Arendelle, se conocía muy poco de ese reino. Busco información desde que había llegado la carta del Consejero del rey para hacer un tratado de comercio, y lo único que obtuvo fue que, debido a un golpe de estado, los antiguos reyes no asistieron a la boda de sus padres, y que el reino permaneció bajo la soberanía del traidor hasta que el rey Reider lo desterró.

Elsa miró hacia la ventana. Pronto acabaría el otoño. A pesar de que la llegada del rey le preocupaba, llegara en vísperas de algo en lo que se siente más segura que nunca: el invierno.