Disclaimer: Todos los personajes aquí mencionados, son propiedad de Kishimoto-sensei, a excepción de los que no sean reconocidos son de mi propia autoría.
Notas de autor, aclaraciones y demás, se encuentran en la parte inferior del capítulo. ¡Disfruten la lectura! :D
Clases de etiqueta
Dentro de aquel sobrio carruaje, se encontraban dos pares de ojos muy similares entre sí. Un par pertenecía a una joven de largo cabello negro azulado y el otro par, a un hombre de mediana edad con un cabello castaño. Los de la doncella, miraban hacia la ventana, viendo pasar el camino, apenada por no saber cómo entablar conversación con su recién descubierto tío. En cambio este, no podía apartar los ojos de ella. Mientras más la miraba, más se convencía que era la chica idónea. Ella podría pasar tan fácilmente por una doncella noble.
-Hinata- Llamó Hiashi, la aludida apartó su vista de la ventana y miró al hombre frente a ella- Ese es tu nombre, ¿No es así?- Le preguntó amablemente y ella asintió. –Es un bonito nombre- Le dedicó una minúscula sonrisa que ella supo apreciar y devolvérsela con creces.
-Muchas gracias, tío- Vaciló antes de decir la última palabra y pudo ver como Hiashi se tensaba. -¿Ocurre algo?- Preguntó asustada, tenía miedo de haber incordiado al hombre frente a ella, lentamente fue borrando su sonrisa.
-Tranquila, no es nada, es sólo que no me acostumbro a que me llames así- Intentó calmarla y calmarse a sí mismo. Tendría que acostumbrarse a eso y él tenía que tratarla como si en verdad fuera su sobrina para que todo saliera de acuerdo a su plan. Ella volvió a sonreír.
-Tampoco yo.- El hombre la miró interrogante –Me refiero a que… no me hago a la idea de… una familia- Hinata amplió más su sonrisa. Por segunda vez en su vida, sentía esa calidez en su corazón. La primera había sido cuando Asuma y Kurenai aún estaban con ella.
-He de admitir que, desde que tu padre falleció-Se le entristecieron los ojos por un momento, pero en seguida lo regresó, al semblante cálido que tenía unos momentos antes –Me di a la tarea de buscarte y de… darte el hogar que merecías- Mintió con descaro, pero eso, la joven no lo sabía. De nuevo, la chica se cohibió y bajó el rostro, ocultando por un momento sus ojos empañados, los cuales logró aclarar en un segundo.
-Hay…algo que m-me gustaría preguntarle-Habló la doncella con voz queda, pero se obligó a levantar su cabeza, mirando al hombre que tenía enfrente, quién la miraba con curiosidad, instándola a seguir hablando- ¿Qué… apellido llevamos?- Listo, lo había dicho y realmente, ella esperó una reprimenda por parte de su tío, pero lo que encontró fue una sonrisa divertida.
-Hyuuga-Hiashi estaba que se desternillaba de risa por dentro. ¿Cómo pudo haber pensado que alguien como ella lo iba a conocer?-Un apellido con una gran historia-Dijo orgulloso.-Uno de los clanes nobles más sólidos y respetables del Reino del Remolino.- Hinata tenía los ojos brillantes y sus mejillas sonrosadas. ¡Qué suerte de ella haber nacido en ese clan! Estuvo a punto de decir algo, pero fue interrumpida por la voz del cochero que se escuchó desde afuera.
-Mi lord, mi lady, ya hemos llegado- La chica tuvo una lucha interna de emociones, siendo el ganador, la alegría. La puerta del carruaje se abrió, dejando a la vista al cochero, quien le tendió una mano para ayudarla a bajar del transporte. Ella la aceptó y descendió del mismo, girándose hacia su tío, esperando que también bajara del carruaje. Cuando lo hizo, la tomó por los hombros y le dio la vuelta hacia la finca.
-Bienvenida a casa- Hinata no creyó lo que sus ojos veía. Era una mansión exquisita, al más puro estilo neoclásico, edificada en el mármol más fino, con un jardín tan enorme, que se perdía de vista su fin. -Vamos, te mostraré tu habitación.- Hinata por inercia comenzó a caminar, admirando cada vez más los rincones de la edificación Hyuuga.
Llegaron ante unas puertas de cristal biselado que se abrieron en cuanto se aproximaron, dejando a la vista una enorme y elegante sala que dejó sin aliento a la chica. Fue entonces en que recordó su pequeño bulto de pertenencias, pero su tío la tranquilizó, comentándole que los empleados de la casa lo llevarían en breve a su habitación. Mientras tanto la dirigía por un pasillo del ala este de la mansión, contándole acerca de la familia y sus costumbres cuando una imagen llamó su atención.
Una versión de Hiashi mucho más joven junto con una mujer de semblante amable, cabello negro azulado y ojos castaños, y una niña un tanto tímida, pelinegra y ojiperla la miraban desde el retrato. Al ver esa imagen, creyó por un momento reconocer a la mujer, pero no supo decir de donde, ni mucho menos quien era, simplemente pensó que ya la había visto antes, pero su recuerdo era borroso. En cuanto a la niña… le inquietaba. No sabía por qué, pero le hizo sentirse triste por un momento.
-Tío-Le llamó Hinata. Hiashi había seguido caminando y hablando, sin darse cuenta de que la joven se había detenido.- ¿Quiénes son ellas?-El hombre miró el retrato y se quedó de piedra. Que estúpido había sido por olvidarse que ellas estaban ahí.
-No son nadie- Habló Hiashi con voz gélida-Ya no son nadie. ¿Continuamos?-Sin esperar respuesta se giró y continuó avanzando por el pasillo, al ver que la doncella no la seguía, la llamó-Hinata- La chica sin más remedio, siguió a su familiar. Pero no pudo sacarse de la cabeza a las mujeres plasmadas en la pintura.
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Los días pasaron.
Cada día, Hinata aprendía algo nuevo, su tío le había contratado a un tutor y siempre le enseñaba cómo comportarse, las reglas de etiqueta que tendría que emplear a cada momento. Desde cómo debía sentarse, hasta como hablar correctamente, pasando por os temas de conversación relevantes, las distintas posiciones sociales y hasta le enseño a caminar con gracia y elegancia.
Mientras que sus nuevas doncellas le enseñaban que vestido usar para cada ocasión, el de día, de noche, de gala, para montar, de luto, de casa, etc., pasando por los colores en los que se debía utilizar cada uno de estos.
Aunque lo que más le gustaba aprender, era a bailar.
Siempre, cuando salían de la casa de modas al festival de primavera, miraba a la gente danzar por las calles y ella siempre anhelaba, algún día bailar junto con ellos. Hasta hablaron con el señor Orochimaru, y él les contrató a un hombre que las podría enseñar, pero la mayoría de sus alumnas lo veían como una salida fácil del lugar, así que el instructor renunció, y Hinata volvió a querer bailar.
Entre su tutor y su tío se turnaban para enseñarle, y ella practicaba cada vez que podía en el salón, ante la atenta mirada de Hiashi quien, escondido entre las sombras la espiaba, con dolor en su corazón por una imagen que jamás vería de aquella persona que le habían arrebatado.
Uno de esos días robados de práctica, Hinata se dio cuenta de que su tío la observaba y lo llamó, esperando que él bailara con ella. La chica quería compartir un momento con su tío, ya que desde que sus clases habían comenzado, casi no se veían a solas, casi siempre a la hora de comer su tutor estaba presente, por las mañanas Hiashi estaba en su despacho y por las noches, el hombre salía y no estaba con ella. Pero le sorprendió lo que él le dijo con toda sinceridad, pero que ella en ese momento se lo tomó como un cumplido.
-Me gusta mirarte bailar y creo que perderías gracia si danzáramos juntos, ya que como has podido notar, tengo dos pies izquierdos.- Hinata soltó una recatada pero sincera risa, que hizo que Hiashi sonriera y con un ademán le indicaba que siguiera en su labor, mientras él la miraba sonriendo en silencio, pero sufriendo por dentro, porque no podría recuperar jamás a esa persona.
Por cada día que pasó desde que comenzó su nueva vida, Hinata cada vez parecía más una noble. Su porte mejoraba, sus modales eran más recatados, tenía una gracia y un gusto exquisito. Sus clases de etiqueta estaban dando sus frutos. Y Hiashi comenzó a quererla sin darse cuenta, casi tirando por la borda el plan que le había costado tanto mantener. Pero siempre que pensaba de forma cariñosa en ella, el recuerdo de la sucia artimaña lo invadía e intentaba convencerse de que la chica no era nada más que el instrumento para llegar a donde él quería estar.
En unos días, tendría que llevar a cabo la primera fase de su plan. Nada tenía que fallar.
Fue entonces que llamó a su fingida sobrina y le dijo que lo acompañara al pueblo, tendrían que conseguirle un vestido de la altura de una marquesa como ella.
Hinata acompañaría a su tío al baile real ofrecido por el cumpleaños del príncipe.
Tal vez ella tuviera una oportunidad después de todo.
¡Holaaaa! Lamento el retraso de este cap, pero gracias a mis plegarias, me llamaron de un trabajo que buscaba desde hace algún tiempo y he estado un tanto ocupada por el papeleo y así, además de que mañana comienzo mi capacitación, así que estoy más que feliz.
Por otro lado quisiera comentarles que, como les acabo de mencionar, voy a entrar a trabajar y en unas dos semanas entro a la escuela, así que los capítulos de este fic se publicarán los domingos (a menos de excepción laboral) en el lapso de la tarde noche, así que no desesperen :D
Sin más por mencionar, les dejaré respuestas a los comentarios del cap anterior aquí abajo.
¡Gracias por leer! ¡Nos vemos el próximo domingo!
¿Reviews? :3
LeeAhnBaiOru :D
Niorima: ¿De verdad tan rápido lo leíste? ¡Qué bueno que te gustara! Me he estado esforzando para que les agrade y la verdad me llena de alegría tu comentario. :D Por otro lado… no lo sé ¿Si será su padre? ¿O sólo son desconocidos? 7u7 más adelante lo sabrás e.e ¿Qué parte te revolvió? Y que bueno que me dices para revisar el cap y corregirlo :D ¡Gracias!:3
Natsumi: No estés tan segura de que está totalmente a salvo 7u7. ¡Me alegro de que te haya gustado el cap! ¡Gracias por leerlo! :D
Akime Maxwell: ¡Que bueno que te guste! Me seguiré esforzando por que les siga gustando :D
¡Gracias por leer! :3
