Disclaimer: la siguiente historia posee contenido sexual explícito. Si tienes menos de 18 años, abandona la lectura ahora. Todos los personajes y la historia es de mi autoría, si deseas postear el relato en otro sitio web acredítame. La imagen de portada pertenece a AwenArtPaints, ¡búscalos en redbubble!

Capítulo 3: su número celular

No tenía ni idea de como una persona puede convertirse en una especie de droga para alguien, necesitaba más y más... Pedirle su Instagram era muy sospechoso, su perfil de Facebook un poco menos, pero por el tipo de relación que tenemos era ideal pedirle su número. En mis manos estaba la oportunidad de tener un contacto más cercano con ella.

Debía pensar en una razón para pedirle su número, pero ¿cuál podría ser? Una opción bastante viable era sacrificar uno de los bellos días en los que caminaba en la sala de terapia, pero en medio se atravesaba Amelia, la recepcionista del ala y desgraciadamente una de sus labores era ser el contacto entre médicos y pacientes para avisar ese tipo de cosas.

2 semanas pasaron, hasta que una mañana mientras llegué a mi consultorio Amelia no estaba y el ala era un pequeño caos. Pregunté que pasaba y resulta que la recepcionista amaneció demasiado enferma como para asistir: vi mi oportunidad. La tomé aunque el precio a pagar sería no verla un día.

Hablé con mi superior y le "expliqué" que tenía que tomarme 2 días de asueto porque mi abuela se cayó y estaba mal, para mi buena suerte entendió y me dijo que me podía retirar. Ahora, a ejecutar mi inteligente plan: conté al reemplazo de Amelia porqué me ausentaría dos días y que necesitaba que llamara a todos los pacientes programados para esas 2 fechas; se sentía tan atareada por todo lo que había que hacer que cuando le dije que yo podía hacerlo si ella deseaba inmediatamente me entregó la información de todos y cada uno. Me sentí feliz mientras caminaba a mi consultorio.

Llamé a todos y cada uno, reprogramé sus citas y guardé lo mejor para el final:

"Buenas tardes, habla el Doctor..."

Me interrumpe: "Hola doctor, sí soy yo. Ya sabe, su paciente... ¿Qué ocurre?

"Bueno, quiero avisarle que la sesión programada para mañana no puede ser."

"Oh, vale. Entiendo"

"Lo lamento mucho, de verdad. ¿Puedo reprogramarla para el sábado?"

"Claro que sí. ¿Misma hora?"

"Así es."

"Está bien, muchas gracias por la llamada. Hasta luego."

"Hasta luego."

Fue bastante sencillo. Ni siquiera me pidió que le explicara porqué no podría estar con ella, pero lo más importante era que ya tenía su celular y me di cuenta que me reconoció con tan solo oír mi voz. Decidí guardarlo con 2 corazones en lugar de su nombre, menuda cursilería.

Tenía que terminar mi plan, ¿qué iba a hacer 2 días sin que me vieran?

Llegué a casa y decidí irme escapada a un pueblo destino a 2 horas de allí. No me iba a broncear, mis padres no lo sabrían y mientras no cometiera alguna estupidez del estilo subir fotos todo estaría bien.

En el hotel me di cuenta que en WhatsApp me aparecían los estados de la chica de los corazones, eso significaba que me había añadido a sus contactos. Me apresuro a ver su foto de perfil y sale ella de cuerpo completo vistiendo un traje de artes marciales negro y lo que más se nota: haciendo un split chino de pie manteniendo una expresión serena. Increíble.

Al bajar el celular me di cuenta que empezaba a sobresalir un bulto en mi entrepierna, esa chica despertaba algo salvaje en mí sin importar en qué forma se manifestara. Necesitaba tenerla.

Aquella noche me imaginé a ella entrando a la habitación en su traje negro, el cual quito lentamente como si fuera un caramelo y la empiezo a saborearla cual caramelo. Después ella haría lo mismo con mi boca y bajaría lentamente hasta mi palpitante sexo. Finalmente me dejaría limpio por completo utilizando su habilidosa lengua.

En mis 2 días de asueto forzado pensé en cómo podía tenerla en el menor tiempo posible, ¿mi conclusión? Imposible. Por la fuerza sería nefasto y estoy seguro que me enviaría a 3 metros sobre el cielo de una patada y luego 3 metros bajo tierra con una pala, intentar conquistarla era lo único viable aunque arriesgado. La personalidad que tiene no me ayuda a predecir posibles respuestas a mis avances.

Sólo le pido al cielo una oportunidad con ella.