Disclaimer: Ni Yu-Gi-Oh! ni sus personajes me pertenecen, escribo esto sin fines de lucro y por entretenimiento.

Advertencia: Este fic es del género Yaoi, relación chicoxchico, así que si este género no es de tu agrado , te pido que no leas y te evites la molestia de pasar un mal rato, prefiero no tener que ver comentarios negativos en cuanto a esto, gracias.


Capítulo 3: Conocimiento

-"De modo que tendré un tutor… otra vez"- en un principio, era obvio que le molestaba, pero después de pasar el día de clases pudo sonreír un poco.

-"Y seguramente seré yo… otra vez. Muchas gracias Muran, de verdad me moría por pasar mi poco tiempo libre contigo"- Kaiba se dirigía a la salida, donde su limusina ya lo esperaba.

-"No es para tanto, no es que me preocupe mucho por pasar la materia, porque para mí el instituto sólo es un trámite más"-.

-"Si, como sea, nos vemos"- se subió al auto y sin otro ademán se fue, dejando solo al chico despreocupado.

Atem había pedido a su chofer que no fuera por él, aunque no sabía dónde quedaba su mansión.

Salió caminando de la escuela, hacia un pequeño parque algo alejado del bullicio general, casi ningún chico de su edad pasaba por allí, así que podía sentarse tranquilo a pensar cualquier cosa, normalmente le llamaba a su chofer para que fuera por él después de unas horas de paz. O eso creía, porque enseguida vio como dos sombras, con el uniforme del colegio pasaban sin verlo.

-"Verás que la dueña es buena, te dará el trabajo enseguida"- Joey le sonreía al chico más bajo, se veía confiado.

-"¿Por qué crees que así será? Yo nunca he trabajado en una cafetería, no tengo experiencia para ningún tipo de trabajo"- sonreía igual.

Sin darse cuenta, Atem los empezó a seguir, después de todo debía mantener contacto estrecho con su víctima y la de su amigo, podría hacer que Kaiba tuviera aún más desventajas.

Escuchaba atentamente su plática, una muy común entre los pobres chicos que sí necesitaban trabajar para comer. Lentamente se estaba aburriendo, su plática no era para nada diferente a la de los otros chicos del instituto y toda normalidad era molesta en su vida.

-"Lo siento viejo, pero a ella lo que menos le importa es que alguna vez hayas trabajado en algo o si puedas trabajar"- hizo un gesto de estar pensando –"Aunque si lo pienso bien, gracias a ese trabajo pude dejar los otros dos que tenía, te paga muy bien y no es cansado o molesto"-.

-"¿Cómo que lo menos que le importa es que hayan trabajado alguna vez?"- Atem se hizo esa pregunta en la mente, con un poco de fastidio, eso era acoso laboral.

-"No te entiendo Joey, si no le importa si alguna vez haya trabajado, ¿de qué modo me contrataría?"- lo miró sin entender, deteniéndose.

-"Ella es… especial, es algo joven"- desvió la mirada –"No me malinterpretes"- se apresuró a decir.

Yugi puso cara de interrogación –"Sigo sin entender"- al parecer se refería no sólo a las conductas de la dueña del café, sino también al último comentario de Joey.

-"Si Wheeler, explícate"- Atem Muran escuchaba atentamente y ya comenzaba a malinterpretar los comentarios del rubio, no es que él fuera un mal pensado o pervertido, pero ese tipo de comentarios hacían pensar a cualquiera.

Miró atentamente ambos cuerpos de los chicos; uno delgado y algo bronceado, pero demasiado cubierto por ropas grandes y pesadas, ese Wheeler era un desastre con todas sus letras. Después fijó la vista en el menor, un muchachito tal vez un poco enano para su edad, con la piel pálida casi enfermiza y un cuerpo cubierto por ropas de mala calidad. En conclusión, nada llamativo.

-"Tal vez… sus ojos…"- pensó antes de seguir la conversación.

-"Ella… ella es…"- tomó aire, intentando explicar con palabras a lo que se refería –"Se llama May Valentine, y bueno, francamente está loca. Es un café temático, así que a veces debemos usar distintos uniformes, pero la paga es buena y sólo trabajamos en sábados y domingos, busca chicos para atender a las chicas que van, sólo somos meseros"-.

-"Bueno, no le veo nada de malo entonces, pero mejor vamos el fin de semana y así podrías hacer la tarea Joey"- no quería cambiar el tema, pero era lo mejor para que su nuevo amigo si quería pasar de año. Sonrió un poco al ver la cara malhumorada de su amigo, que había olvidado por completo de la tarea.

Joey asintió desanimado, pero al instante se le ocurrió algo muy interesante.

-"¿Me ayudarías? Tú mismo viste que seguro reprobaré el examen, si te ponen como mi tutor, eso sería de lo mejor"- le había tomado las manos en un gesto desesperado y muy cómico.

Yugi lo miró con el gesto de exasperación fingido, después sonrió –"Joey, yo tampoco sé si pasaré el examen"-.

-"Por supuesto que lo harás, yo te vi, terminaste el examen en cinco minutos, revisaste las respuestas y no corregiste ninguna de ellas"-.

-"Me sorprendes Joey"- Yugi lo miró con genuina sorpresa –"No pensé que fueras tan observador"-.

-"Si perro, sin duda me sorprendes"- sabiendo que ya no encontraría nada útil de esa plática tan propia de estudiantes se levantó de su banca, sin importar que lo vieran en ese lugar, o que pensaran que los había escuchado.

Pasó junto a los dos muchachos, rozando accidentalmente al chico tricolor de piel de alabastro. Yugi volteó al sentir ese empujón, pero su rostro no tenía ninguna señal de molestia, más bien permanecía amable.

-"Lo siento"- saludó Muran sin sentirlo realmente.

-"No hay problema"- habló desinteresado Yugi. Siempre le hacían lo mismo, no era como si no se hubiera acostumbrado. Desde su llegada a la escuela, en la que no había pasado ni una semana, sus compañeros intentaban provocarlo de algún modo.

Yugi y Joey se fueron un rato más platicando, avanzaban para lo que sería la casa del menor, pues Joey se había ofrecido a dejarlo seguro en ella. Era como un instinto, si veía a alguien menor era como un acto reflejo querer protegerlo, aunque a veces él se sintiera desprotegido.

Al llegar al edificio, Joey quedó sorprendido; la casa era pequeña, no podría vivir más de dos personas en ese lugar, aunque por fuera se veía limpia y decente, era obviamente pobre.

-"¿A qué me decías que se dedica tu abuelo Yugi?"- no podía hacerse a la idea de que un arqueólogo reconocido viviera en esas condiciones.

-"Está retirado"- no le gustaba mucho hablar de su abuelo, así que desvió un poco la mirada hacia la puerta frente a él.

-"Ya veo, bueno, de todos modos supongo que yo me voy, nos vemos mañana"- suspiró fuertemente para aligerar la carga de la escuela.

-"¿Seguro? ¿No quieres estudiar aquí? Te ayudaré"- le ofreció entrar con una mirada inocente y amistosa, era su primer invitado, así que le encantaría tratarlo como se debía.

-"¡¿Enserio?!"- hizo un ademán dramático de gratitud, y se apresuró a empujar a su pequeño amigo hacia su propia casa.

Las primeras palabras que pasaron por la mente del rubio fueron: es peor que mi departamento. Aunque no dijo nada y simplemente pasó sonriendo.

Dejaron sus zapatos en la entrada, y se apresuraron a entrar, Yugi planeaba estudiar en su habitación, pero como su abuelo estaba en la suya, prefirió usar el comedor.

-"Mi abuelo no bajará en un rato, está descansando en la alcoba; es pequeño, pero creo que podremos estudiar aquí"-.

-"Si, no te preocupes, yo vivo en un departamento, así que esto es muy grande para mi"- se llevó la mano derecha a la nuca y se sentó en una de las sillas dispuestas en el lugar.

Sacaron las notas del día y las de otros días, era muy sabido que Joey Wheeler no tenía madera para el álgebra, en cambio la historia, la química y biología se le daban muy bien, y casi no tenía necesidad de corregirle o repasar algún tema de eso.

-"Claro, tú crees que soy bueno en todo eso, y francamente no te equivocas, pero… a la mayoría de los profesores no les parece lo suficiente"-.

-"Sólo es cuestión de no ponerte nervioso, supongo"- Yugi estiró sus brazos y piernas, estar sentado en una silla por demás incómoda, podía hacer estragos a la postura.

-"Yugi, creo que ya debería irme"- sonrió un poco –"Mañana tengo que llegar temprano y saber mi resultado de Historia… sólo espero que no me toque un tutor como Kaiba"- Joey rió con su propia broma y Yugi lo siguió, era demasiado fácil para ellos dejarse llevar por esos momentos.

-"Si, bueno… entonces despierta más temprano"- rió un poco mientras veía que su nuevo amigo se levantaba y él lo seguía.

-"No es tan fácil, a pesar de trabajar en la cafetería el fin de semana, yo entrego… bueno, tengo otro trabajo para ayudarme con los materiales que nos piden para la escuela, toda la semana me levanto realmente temprano"-.

-"¿Qué haces?"-.

-"Es… es algo aburrido, nada interesante"- sonrió e intentó desviar el tema de la conversación –"De todos modos ya me voy, gracias por ayudarme Yugi"-.

-"Cuando quieras Joey, sabes que te puedo ayudar cuando quieras"- llegaron hasta la puerta de la pequeña casa y en cuanto abrieron la puerta se sintió el frío en ella –"¡Joey! Espera un poco…"- se fue hasta un perchero y tomó un abrigo –"Sé que no es mucho y tal vez no te cubra, pero…"- le extendió el abrigo, un abrigo beige algo viejo, pero lo suficientemente cuidado para su propósito.

-"No te preocupes…"- intentó rechazarlo, pero la sonrisa de su pequeño amigo no le ayudaba –"En serio, no hace tanto… tanto frío"- dijo, pero toda réplica se esfumó cuando se estremeció levemente.

-"Quédatelo, es un abrigo que ni mi abuelo ni yo ocupamos, a mi no me queda y a mi abuelo no le gusta"- le ayudó a ponérselo –"¿Ves? Te queda muy bien"-.

-"Yugi… gracias"- el acto de ese niño lo conmovió. Era cierto que a veces podía tomar las cosas con ligereza, o tal vez era desobligado; pero esos gestos tan desinteresados aún le asombraban, porque no conocía a personas que fueran de esa manera –"Yo creo que ahora si me voy, nos vemos luego Yugi, y otra vez gracias por esto"-.

Cuando por fin cerró la puerta de su casa, esperó sentir la soledad con él de nuevo, pero en vez de eso sonrió con felicidad, pensando en que… tal vez, esta vez sí podría tener un amigo. Fue hasta la mesa donde sus apuntes aún estaban en la mesa, y algunos que Joey amablemente se había ofrecido a prestarle. Ordenó con calma todo el material y organizó de la mejor manera sus hojas y las prácticas que estuvo haciendo para enseñarle a su amigo álgebra y las otras asignaturas.

Revisó por última vez todo antes de ir a su habitación a guardar todo, y cuando bajó encontró a su abuelo sacando la comida del congelador para calentarla en el horno.

-"Hola abuelito"-.

-"Hola Yugi, ¿tu amigo ya entiende las matemáticas?"-.

-"Pues… creo que sí, es muy inteligente y todo lo entiende perfectamente"- y en diez minutos Yugi había calentado la comida pre-preparada para él y su abuelo. No parecía tener prisa en comer o hacer algo, su rostro, siempre transparente, se veía cansado.

-"Creo que ya es muy tarde para que estés despierto, ¿no lo crees?"- el hombre mayor sonrió y lo instó a irse. Podía ser que su nieto fuera un chico maduro para su edad, pero su hora de dormir parecía la de un niño pequeño.

-"Abuelito, sabes que todavía debo lavar los platos"- rió un poco y se levantó con la mitad de la comida en su plato y tomó también el plato de su familiar que si estaba vacío.

-"Yugi, no es necesario, puedo hacerlo yo mañana en la mañana"-.

-"¿De qué hablas abuelito? Por supuesto que no, ahora vete a dormir que yo ordenaré aquí"- ordenó con una voz levemente arrastrada por el cansancio y algo infantil por la falta de seriedad, aún así el anciano le despeinó un poco y lo dejó para irse a dormir.

Yugi seguía lavando, reunió la comida que le quedaba y lo puso en una pequeña caja de obento, eso sería su almuerzo durante un día muy cansado, así que se preparó lo mejor que pudo y lo dejó a la vista para cuando saliera en la mañana. Subió las escaleras hasta su habitación y se encerró. Estaba cansado y ni siquiera tenía fuerzas para una ducha, ya lo haría en la mañana.

Se quitó el uniforme, a fin de cuentas toda esa semana no tendría educación física, así que no lo necesitaría. Sin pensar ya mucho, apenas se puso la pijama se durmió. No puso el despertador, no arregló su uniforme regular, no hizo un intento por modificar algo o arreglar su mochila con lo que era necesario para otro día de clases. Se quitó un reloj de muñeca y lo dejó al lado del despertador.

Soñó que escribía en varios cuadernos, escuchando a veces palabras al azar que él también anotaba, nada fuera de lo normal, algunos datos de historia, álgebra y cosas de esas pasaban de vez en cuando volando en un cielo morado y claro…

Cuando despertó, notó que aún se veía temprano, sin confiar mucho en ello, llevó su vista al reloj digital que estaba a un lado de su cama al tiempo que se tallaba los ojos. ¡Era tarde, mucho muy tarde! Si no se apresuraba llegaría tarde, hasta la última clase… de acuerdo exageraba, pero no quería tener un reporte en su primera semana de clases.

Se levantó y fue hacia el baño para una ducha –"Debí hacerlo ayer, torpe"- se regañaba serio. Se desvistió y entró rápido en la ducha sin importarle lo mucho que el agua estuviera hirviendo, pasando el jabón por su cuerpo y el shampoo por el cabello rebelde, al mismo tiempo en que intentaba apresurarse también trataba de relajarse.

No era común en él despertarse tarde… ni llegar tarde a ningún lado.

Cuando salió de la ducha, escurriendo agua y con una toalla en la cintura, buscó por todas partes su uniforme –"Estoy seguro que lo dejé listo para hoy"-.

Hizo que su habitación pulcra y ordenada dejara de serlo en menos de cinco minutos.

En cuanto lo encontró, se lo puso intentando no dejarlo un desastre y del mismo modo lo hizo con su reloj; y bajó deslizándose por el barandal para ahorrar tiempo. Llegó a la cocina y dejó una simple nota a su abuelo: "Nos vemos abuelito, tómate tus medicinas". Y salió casi corriendo tomando su mochila en el camino y calzándose los zapatos rápidamente.

Cuando se detuvo en su trayecto para la escuela, sólo para tomar un poco de aire, el aire frío de la mañana chocó contra él. En la carrera que llevó para salir de casa, no había tomado en cuenta el frío que hacía y su abrigo lo había dejado olvidado en el perchero de su casa. Revisó por las dudas su reloj y vio que este mantenía una hora decente para seguir su camino más tranquilo.

De pronto recordó que ni su almuerzo había recogido, se golpeó en la frente un par de veces para después lamentarse y seguir el camino en silencio. La depresión y el hambre iban y venían por momentos.

Se detuvo al ver el verde para los autos en el cruce, su mirada gacha y triste no le permitieron ver que un auto negro se detenía frente a él y un muchacho salía del mismo. Usaba una especie de uniforme similar al suyo, si lo observaba bien. Pero reconoció los zapatos de diseñador que antes había visto.

-"Hola chico nuevo"- alzó la vista al otro, que mantenía un porte serio y burlón, parecía de buen humor.

-"Buenos días"-.

-"¿Quieres venir conmigo?"- directo al grano, como siempre, como se lo había encontrado, aún siendo tan tarde, sabía que debía aprovecharlo.

-"…"- tenía el rostro tranquilo, pero la depresión era casi palpable –"No te preocupes, llegaré temprano a clases si camino rápido, muchas gracias"-.

-"¿De qué hablas? Mira, sé que caminas rápido"- bufó y miró su reloj de muñeca –"Pero creo que en quince minutos desde aquí no llegarás a tiempo"-.

-"¿Quince minutos?"- miró su reloj y se dio cuenta de algo importante… ¡se había detenido!

-"¿Estás seguro de que no quieres que te lleve?"- sonrió de nuevo con sorna y le extendió la mano.

-"… Si, gracias"- bajó un poco la cabeza, su día no había empezado bien y ahora iba peor. Alcanzó a ver como el muchacho rico avanzaba hasta el auto y abría la puerta, se apresuró a llegar con él y subir en cuanto el otro le dio el paso para que lo hiciera.

El camino se tornó callado, no tenso, pero si deprimente. Avanzaban demasiado rápido para el gusto de Yugi, pero este no decía nada, miraba por la ventana algo confundido. Su mente parecía viajar de su comida, a la escuela, al auto en el que viajaba y con quien lo hacía.

Atem estaba casi molesto, sabía que no era del agrado del menor, pero eso era ridículo. Ni siquiera las gracias le daban.

-"Muchas gracias"- dijo susurrando, sacándolo de sus planes de golpear al niño en ese momento, sin testigos críticos –"Sé que no soy de tu agrado, pero… gracias de todos modos"-.

-"¿Eh? … Ah… si, no hay problema"- demonios, él no podía ser grosero, aún si quisiera –"¿Qué tal si me agradeces de otra manera?"- preguntó en tono sugerente, claro, si el otro aceptaba sería de lo mejor.

-"¿Si? Bueno, yo no tengo mucho dinero… espero que entiendas eso"- dijo sin maldad alguna, pero si con un toque de tristeza. Si él tuviera dinero, su abuelo podría vivir mejor o tener un tratamiento adecuado contra su enfermedad.

-"¿Lo dices en serio?"- hizo un ademán con la mano para indicarle todo a su alrededor y hasta su ropa –"¿Crees que busco dinero?"-.

-"No, lo siento, es sólo que…"- negó con la cabeza como si nada –"¿Qué tal si empezamos de nuevo?"-.

La propuesta le tomó por sorpresa –"¿Qué?"- tal vez Kaiba tenía razón, su elocuencia era una de sus tantas virtudes.

-"Pues no te agrado"- a esto el mayor hizo una mueca –"Y tú no eres muy amable conmigo, ¿podríamos empezar de nuevo?"- Atem tenía el rostro hecho un poema, no podía creer la suerte que tenía con ese tipo de cosas, claro que Yugi malinterpretó todo y se apresuró a agregar: -"Sólo si quieres, claro"-.

-"Si me lo pienso, tal vez esto me pueda beneficiar"- se acomodó el cabello con una mano, como si de verdad estuviese pensando en la petición –"De acuerdo"-.

Yugi sonrió un poco, algo ligero que el otro notó –"¡Bien! Soy Yugi Muto"- le extendió la mano en un gesto muy occidental, aprendido en sus tantos viajes.

-"Atem Muran"- dijo el otro sin tomar en cuenta la mano extendida, siguió mirando el frente del camino.

El de ojos amatistas se sintió rechazado, pero al saber que el rico no era amigable como Joey lo dejó pasar, entonces fijó la vista frente a él y sólo agregó –"Mucho gusto en conocerte"-.

Internamente, Atem se sintió descolocado por los comentarios del menor, eran ácidos y mordaces, como si quisiera dar a entender que poco le importaban los ademanes de los otros. Era un humor raro, que sólo había visto utilizar a Seto Kaiba y a veces a él mismo.

-"Empecemos por conocer a la víctima entonces"- y una sonrisa algo perversa se extendió por sus labios, un nuevo juego se hacía presente… y eso le encantaba, por fin tendría otro entretenimiento a parte de fastidiar a Kaiba, sólo espera que le durara un poco más.

Llegaron a la escuela con tiempo de sobra (cinco minutos), Yugi se giró a su acompañante con una sonrisa algo forzada –"Gracias, me adelanto"- sabía que el otro cuidaba una imagen, pero cuando sintió la mano, un poco más grande que la de él, quedó extrañado.

-"¿Por qué tanta prisa?"- y lo empujó sin delicadeza hasta salir del auto, se sacudió un poco el uniforme para desarrugarlo un poco –"Ahora podemos irnos"- y empezó a avanzar sin soltar la muñeca que había agarrado antes.

-"Pensé que no querías perder reputación"-.

-"¿Sabes? Eso se escuchó muy mal chico nuevo"- hizo un mohín, que sabía, nadie resistía, después desvió un poco la mirada con una sonrisa arrogante –"Siéntete afortunado de caminar a mi lado son que te mire mal"-.

Yugi no respondió, prefería guardarse los comentarios en ese momento, ese tipo de personas eran de lo peor; no aguantaba a las personas presumidas y orgullosas. Siguió avanzando hasta los casilleros, donde por fin se pudo alejar del chico rico y encontrarse con su amigo. No se despidió del otro porque Muran se había ido primero.

-"Buenos días Joey"-.

-"Buenos días… ¡tengo sueño!"- y se recargó en el hombro del menor –"Llévame a clase, ¿sí?"- y puso cara de cachorro a medio morir, una cara muy graciosa, pero definitivamente la adecuada para pedir un favor a cualquiera.

-"Lo siento"- negó levemente sonriendo –"Yo estoy igual que tú"-.

Avanzaron por el pasillo sin molestarse en ir un poco más rápido, simplemente porque no lo creían necesario. Al llegar al aula de clases, la mayoría de sus compañeros estaban ya sentados, esperando la entrada de su profesor, Yugi y Joey se fueron a sentar.

-"Joey… ¿qué clase nos toca?"- susurró Yugi, al ver a casi todo su grupo callado, esperando el ingreso de algún profesor, tal vez no llevase demasiado tiempo como para saber las costumbres, pero de sobra entendía que sus compañeros eran demasiado inquietos.

-"… Historia… creo"-.

-"¿Con el profesor que nos hizo examen?"- preguntó tranquilo.

-"Si, tu sabes, él es estricto y hoy nos da resultados de la prueba, es por eso que todos están así"-.

Ya nadie dijo nada, en ese instante entró el hombre del que todos esperaban algo: sus resultados; unos más que otros. Joey estaba inquieto, sabía de sobra lo nervioso que se ponía cuando de una prueba, hablar en público, se trataba, y el profesor también; pero ya antes lo había amenazado con dejarle como tutor a Seto Kaiba sino se componía lo antes posible.

Lo malo de tener al mismo profesor dos años seguidos.

Kaiba y Muran estaban tan aburridos que ni siquiera se dignaron en saludar en cuanto se los pidieron, no era de su incumbencia cualquier examen, trabajo o anexas a esos temas.

Yugi… él estaba tranquilo, no sabía si pasaría, pero seguramente no podría estar peor que otros en su grupo, como los muchachos que se sentaban en frente y parecía que estaban temblando.

-"Buen día grupo"-.

-"Buen día profesor"-.

-"Traigo conmigo sus exámenes, debo decirles que me impresionan…"- algunos chicos sonrieron, tenían la cara un poco más tranquila –"Este grupo de tutoría es el más pesado que he tenido desde hace unas tres generaciones. Lamento informar que el grupo entero necesita una regularización en mi asignatura"- un chico levantó la mano –"Dime Aizawa"-.

-"¿Seguiremos con el programa de tutores que nos mencionó?"-.

-"Precisamente a eso quería llegar, muchas gracias, enseguida entregaré sus exámenes, con eso algunos se harán una idea de ser o no asesores de otro de sus compañeros"-.

-"¿Qué idiotez es esa?"- murmuró el rubio soltando un suspiro, no estaba para nada contento con todo eso, ya hasta estaba resignado a tener a Seto Kaiba fastidiándolo todo el tiempo… pero la esperanza de tener a Yugi como tutor seguía ahí, sencilla, titilante.

-"¿Podremos elegir quién nos asesorará o a quién asesorar?"- dijo una chica girando descaradamente hacia el CEO de Kaiba Corp.

-"No, de hecho ya tengo las parejas de estudio aquí"- señaló su libreta, una libreta que todos los alumnos quisieran tener en su poder, contenía toda la información del curso entero –"Ahora, guarden silencio para darles sus exámenes"-.

Y empezó a pasar rápido por cada lugar conociendo las letras o los nombres que se encontraban en las hojas, a algunos les hacía una observación en cuanto a sus respuestas, a otros simplemente les pasaba de largo al darle su prueba. Tuvo especial cuidado cuando se detuvo con Atem Muran, el peor alumno en su materia.

-"Muran, veo que ni siquiera tiene el interés de pasar, ¿cierto?"-.

-"… No realmente señor"- no hizo mueca en cuanto el examen estuvo en su poder, pero si sintió una punzada de frustración al darse cuenta de que era un uno de calificación, cuando él en algún momento fue el mejor en Historia. Se deshizo rápidamente del pensamiento y siguió con la mirada a su profesor.

El hombre siguió con los exámenes, y de nuevo se paró cerca de él, sólo que ahora molestaría a un chico distinto; Seto.

-"Joven Kaiba…"- le entregó la hoja –"Esto es decepcionante y lo sabe"-.

Kaiba miró el pedazo de papel, con su caligrafía en él, revisó con cuidado el gran número reprobatorio en medio, y sin medir palabra revisó cada respuesta… el error estaba presente en eso: jamás había errado en encontrar la respuesta correcta a todo, y ahora era simplemente un error de cálculo, el no haber revisado todo le costó una calificación perfecta.

-"Supongo"- respondió en el mismo tono en que le había llamado el profesor.

El mayor no se quedó lo suficiente para escucharlo, en vez de eso se giró al asiento de enfrente del CEO castaño; Joseph Wheeler seguía asombrándolo con el paso del tiempo.

Los alumnos se levantaron discretamente de su lugar, todos querían ver la cara de cachorro que ponía el rubio cada vez que no podía contestar; los regaños a Joseph Wheeler eran memorables. Joey se adelantó a decir algo, antes de que el hombre lograra ponerlo en ridículo una vez más.

-"Profesor, por favor, ¿me podría dar esto después de clases?"-.

-"No, lo lamento Joseph"- sonrió un poco al ver que Joey lo miraba molesto –"Veo que ha mejorado… tal vez me equivoqué con usted"- le entregó la hoja, que tenía varias anotaciones junto con su calificación aprobatoria; ochenta y nueve –"Sé que no es la mejor calificación, pero confórmese con saber que es la segunda más alta"-.

Dicho esto se fue a seguir entregando a los demás.

-"¡Bien hecho Joey!"-.

-"G-Gra-Gracias… creo"- revisó dos veces antes de alzar un poco el rostro, con una gran sonrisa que casi no sacaba en ese lugar precisamente.

La mayoría de los que lo vieron se sintieron contagiados por ese buen humor.

-"Te dije que eras bueno, sólo debes tener más confianza"- Yugi rió de buena gana, sabía que su nuevo amigo estaba más que feliz y aún no lo demostraba.

-"Si, supongo tienes razón… ¿Y tú? ¿Cómo te ha ido?"- revisó por si el menor tenía la hoja del examen en la mesa para verla.

-"Pues… no me han entregado nada"-.

-"Bien jóvenes, esta vez he querido hacer la mención de el único de su clase, que ha pasado el examen con la mejor calificación… Preferí hacerlo de esta manera, porque esto ha sido una grata sorpresa para mí. Joven Muto, por favor, tenga su examen"-.

Yugi tuvo que caminar hasta él para recibirlo, era vergonzoso y hasta cierto punto gratificante, pero no le duró mucho el gusto –"Profesor, ¿puedo sentarme?"- preguntó dudoso.

-"Si, bien, ahora, hablaré de los asesores y sus asesorados, escuchen por favor"- todos pusieron atención a eso –"Sin orden en específico, nombrando primero a los asesores: Yamanaka-Takahashi, Ito-Yamamoto, Kobayashi-Kato, Fujiwara-Sato…"- continuó con la lista, que realmente a mí no me interesa –"Muto-Muran"- un montón de chicas hicieron un ademán o un bufido de indignación, siempre los chicos lindos estaban a cargo de chicos lindos.

El muchacho rico se sorprendió, tendría al mejor promedio como tutor… y lo mejor del asunto, podría cumplir la dichosa apuesta con facilidad; Yugi giró su cabeza, algo confundido, recibiendo una sonrisa tranquila como respuesta.

-"Parece que serás mi profesor, chico nuevo"-.

-"Si, eso creo Muran"-.

Y siguieron escuchando la lista, hasta unos nombres que a ambos impresionaron:

-"… Wheeler-Kaiba"- se escucharon las expresiones de asombro.

-"S-Señor, creo que era al revés"- dijo uno.

-"No, es correcto, Joseph Wheeler será el tutor de Seto Kaiba"-.

-"Chico nuevo…"- Yugi volteó a ver a Atem, de pronto, sentía que no era tan difícil hablar con él como con cualquier otro –"Creo que esto no es posible"-.

-"Creo que esto será más problemático de lo que parece, Muran"-.


Y bien? A que Yugi tiene cara de ._.U, eso nadie se lo quita, jeje.

Reviews?