Todos los personajes de Inuyasha, incluido el sexy y misterioso Sesshoumaru, y la tierna Rin, son propiedad de la genial y talentosa Rumiko Takahashi.

No tuve tiempo de revisarlo bien, asi que porfa cualquier horror de ortografia me avisan y lo corrijo, las nauseas son muy persistentes y no me dan tregua. Lo bueno es que supuestamente se acaban en 5 semanas.

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Capítulo 3

Fin de semana.

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Rin no había podido casi dormir por pensar en la conversación con Sesshoumaru. Se desveló recordando todos y cada uno de los detalles de aquel momento, que para ella era mágico.

Estaba riéndose sola, cuando Megumi la llamó del otro lado de la puerta. Al escuchar el tono emocionado de su cuñada, se levantó como un resorte con ganas de contarle de la noche anterior.

Al abrir la puerta, Rin soltó la risa porque Megumi tenía una pícara expresión en el rostro. Vestía un bikini de colores de dos piezas y llevaba el cabello recogido en una cola. Entrando al cuarto, le dijo a Rin que se apurara a cambiarse para salir.

"Que haces aquí durmiendo, tienes que ir a la piscina para ver a tu galán, tiene un cuerpazo!...porque tienes esa sonrisita, paso algo?"

"Ay Meg ayer hablamos como dos horas en la cocina, me dijo preciosa…"

"Wai! No lo puedo creer…ah ósea, pero porque te ignoró en la sala? Le reclamaste por eso…te dijo preciosa en serio?"

"Jejeje, sii casi me desmayo! No le reclame nada pero creo que fue por Kai, con ese despliegue de protección…pero déjame contarte, fue tan íntimo. Hablamos de todo, me contó de su divorcio, yo sé que se va el lunes para Tokio pero crees que soy muy tonta si me emociono por estos dos días?…sigo enamorada de mi príncipe…"

Megumi la vio un segundo tratando de imaginar lo sola que estaba, suficiente como para contemplar la idea de poder emocionarse con él, aunque fuera por solo dos días. Dejando que la sonrisa se esparciera por su rostro, Meg le dijo que era una excelente idea.

La señora Asakura estaba a punto de darle una cariñosa advertencia, cuando la pequeña se adelantó.

"No te preocupes, no se me va a olvidar que el lunes regresa a Tokio!"

Meg sonrió al quedar al descubierto, soltando una risita nerviosa, le dijo a Rin que se apresurara para ir a refrescarse los ojos.

"Tu te deleitas con tu galán y yo con tu hermano, ay! mi esposo esta cada día mas guapo. Ponte el bikini negro"

"El que me regaló Kai?"

"Ese mismo, para que el papazote se derrita con ese cuerpazo!"

"Jajaja si tu lo dices, pero debe estar acostumbrado a andar con mujeres despampanantes y sofisticadas!"

Megumi torció los ojos y con una sonrisa rayando en lo histérico, le dijo a Rin que ella era despampanante y sofisticada. Animada por las palabras de Meg, la pequeña se apresuró a meterse en el bikini negro.

La prenda, sin ser diminuta, revelaba la cantidad suficiente de piel para seducir a cualquier hombre. Rin realmente tenía un cuerpo escultural pero era demasiado modesta para admitirlo. Ella se cuidaba porque así la había enseñado su madre, que decía que una mujer siempre debía lucir hermosa en todo momento.

Fuera en la piscina, Sesshoumaru, Kurai y Kai se entretenían jugando con los pequeños, aunque estaba muy pendiente del momento en que apareciera la pequeña. No había podido dejar de pensar en ella y ansiaba verla.

Para Kurai era un placer ver a su amigo con aquel cambio de actitud tan favorable. Era asombroso que estuviera jugando con Yue y Keni, como si estuviera practicando en silencio para ser papá. Kurai no estaba muy lejos de estar haciendo lo mismo. Tenía cuatro años de casado y aunque quería bebés, no presionaba con la idea porque Juni aún era muy joven.

Justo en ese momento, cuando pensaba en su esposa y futura familia; apareció el ama de llaves con el teléfono en mano y caminando hacia él. Sentándose en el borde de la piscina, Kurai espero a que la mujer estuviera frente a él.

"Kurai-sama tiene una llamada, es su esposa!"

"Juni, de verdad?"

"Si, aquí tiene señor!"

Feliz, tomó el teléfono y un segundo mas tarde, su hermosa sonrisa le iluminó toda la cara. Juni era fotógrafa profesional y el trabajo que estaba haciendo en Tokio había terminado antes de lo esperado. Ahora ella tenía el fin de semana libre y deseaba conocer a los Asakura.

"Déjame preguntar mi amor!"

Sesshoumaru, Kai y los niños lo miraban a la expectativa, poniendo el teléfono sobre su pecho, le preguntó a Kai si había problema que Juni los acompañara el fin de semana.

"Excelente idea, se quedarán aquí por supuesto. A que hora la recogemos?"

"El vuelo sale en 20 minutos!"

Kurai volvió a acercar el teléfono a su oído y le pregunto a Juni se había escuchado. Al otro lado del auricular, la hermosa fotógrafa decía que si, mientras aprovechaba para preguntarle a su marido de cómo habían ido las cosas.

"Mi amor como están ellos, como está la pequeña, que hizo Sesshoumaru cuando la vio?"

"Jejeje Linda y curiosa, como a mi me gustan. Fue mejor de lo esperado, hablamos cuando llegues!"

"Wai! Así de bien, hubo chispas?"

"Como para alumbrar un estadio!"

"Uy no puedo esperar para conocerlos, llevaré mi cámara…mi amorcito, me hiciste mucha falta anoche para dormir!"

Kurai se erizó soltando una risa entre dientes. Juni era una 'niña sexy' como ella misma se denominaba y por aquellas palabras, estaba seguro que tendrían diversión en la noche.

Una vez que cerró la llamada, Kurai regresó al juego súper animado. La repentina visita de su esposa, automáticamente convertía a Sesshoumaru y Rin en una pareja para la cena que Megumi había propuesto para ese día.

Distraído con el juego, Sesshoumaru no vio a Rin acercarse. Cuando Kibo empezó a ladrar, los ojos del galán se toparon con la visión de belleza que era la pequeña. No pudo evitar quedarse boquiabierto, el asombro masculino no pasó desapercibido para Rin, que le sonrió seduciéndolo sin proponérselo.

Mientras caminaba, repetía las palabras de Meg como un recordatorio necesario para no perder la perspectiva y la ilusión.

(El lunes regresa a Tokio, así que este coqueteo no llevará a nada real…a que sabrá un beso de Sesshoumaru?)

Rin se echó una risita al recordar como soñaba siendo niña, que él la tomaba en brazos para besarla apasionadamente, mientras le confesaba que estaba esperando que creciera para declararle su amor incondicional.

Ahora, mas de 20 años después, verlo admirándola como si fuera un caramelo tamaño gigante, era motivo de felicidad y un cosquilleo en le abdomen. Acercándose al borde de la piscina, Rin saludó a sus sobrinos, hermano e invitados, deteniéndose un segundo en Sesshoumaru para perderse en una mirada intensa de 'buenos días'.

"Hola pulguita, adivina que? La esposa de Kurai vendrá a pasar el fin de semana con nosotros!"

"En serio? Que excelente a que hora llega?"

"Una hora, apuesto que se van a llevar muy bien!"

"Claro Kurai…pero, Kai necesitas mi cuarto?"

Kai miró a su hermana y con negó con la cabeza, Rin se dio cuenta que estaba conteniendo la respiración. Por un momento había pensado que tendría que irse, y todas sus ilusiones con Sesshoumaru se vieron amenazadas.

Sin poder evitarlo, Rin sonrió y fue a sentarse en una de las sillas para tomar el sol. Inmediatamente llegó Meg con un par de limonadas y sentándose junto a ella le pidió detalles de la conversación con el galán.

A partir de ese momento, Sesshoumaru no tuvo un momento de paz para jugar con los pequeños, pero el único que lograba adivinarlo, era Kurai. Facilitando las cosas para su amigo, le dijo que fuera a tomar algo. No había terminado de decirle, cuando Sesshoumaru estaba fuera de la piscina y caminando en dirección a la muñeca.

Al verlo acercarse, Rin sintió como su corazón se aceleraba pero mantuvo la calma con una sonrisa. Sesshoumaru se sentó junto a ella, sin perder el tiempo, y recordando el consejo de Meg, Rin le alcanzó un vaso con limonada.

La pequeña no podía evitar sentir embelezada con su galán, porque era realmente un hombre muy atractivo. No tenía que cerrar los ojos para imaginarse abrazada y protegida por aquellos brazos fuertes y delineados. Tragando saliva disimuladamente, le preguntó a Sesshoumaru por su familia.

"Recuerdo que en alguna ocasión mencionaste un hermano menor, como está él?"

"Bien, Inuyasha es mi socio en la empresa!"

Al recordar la última conversación con su hermano, Sesshoumaru no pudo evitar sonreír un poco, sin perder detalle de su expresión, Rin le preguntó porque se ponía feliz.

"Y esa sonrisa?"

"Es que está muy enamorado de una mujer que acaba de conocer!"

"Pero eso es bueno!"

"Claro…- Sesshoumaru hizo una pausa y se perdió en los ojos de Rin por un segundo - …estoy feliz por él. Me he dado cuenta que se pueden encontrar cosas muy hermosas e interesantes, en los lugares mas inesperados.

Rin no le contestó nada, solo sonrío y ambos se quedaron como suspendidos en el tiempo por dos segundos, antes que ella le hiciera mil preguntas sobre Inuyasha, la empresa y su vida.

Junto a ellos, disimuladamente Megumi no perdía ni una sola palabra de la conversación. La verdad estaba impresionada, porque el interés de Sesshoumaru era muy claro, pero le dio ansiedad por su cuñada cuando llegara el lunes.

Mientras jugaba con los pequeños, Kurai miraba de reojo a su socio y amigo hablar con la pequeña embobado. Tenía un buen presentimiento sobre ellos, todo dependía de Sesshoumaru, porque estaba seguro que Rin no abandonaría a su hermano.

(El puede mudarse para acá, lo que sería buenísimo, porque así supervisaría la nueva oficina. Yo podría venir a visitarlos seguido. Ya quiero que Juni los vea juntos, viéndose a los ojos y sonriendo como dos niños)

Sesshoumaru estaba tan absorto conversando con Rin, que no se dio cuenta de la hora, hasta que Kai anunció que irían a buscar a Juni. La pequeña torció la boca, porque no quería quedarse sola. Como si le leyera el pensamiento, el galán la rozó en el brazo con suavidad y le dijo que volverían en poco tiempo.

Rin se puso tan roja que sintió las mejillas calientes, como toda una muñeca acostumbrada a ser consentida, balbuceó un tímido 'esta bien' fuera de sus labios. A él que le hubiera gustado más que quedarse, pero no quería levantar sospechas.

………………………………

Cuando Juni atravesó la puerta, lo primero que hizo fue buscar a Rin con la mirada. Se había deleitado por años con los relatos de su esposo, sobre Kai y la muñeca de los kimonos, enamorada de Sesshoumaru.

Megumi, Rin y los niños estaban esperándolos en la sala. Después de las presentaciones, Juni le contó de su viaje, agradeciéndoles por la cálida bienvenida.

"Tenía muchas ganas de conocerlos!"

"Igual nosotros, Kurai habla tan bien de ti!"

Rin escuchaba la conversación con los ojos desviados a Sesshoumaru, que la miraba de pie detrás de Kai. Su hermano había insistido que fueran los tres a buscar a Juni; y las dos horas que no tuvo a su príncipe cerca, se le hicieron interminables. Lo que la muñeca de los kimonos no sabía, era que él se sentía exactamente igual, como un león enjaulado.

Sin embargo, la 'dolorosa separación' había tenido sus ventajas, porque en ese tiempo, Megumi la alentó a sacarle el mayor provecho a esos días, siempre y cuando no perdiera de vista que el lunes tendrían que regresar a su rutina diaria.

"No lo olvidaré!"

"Ahora con eso bien presente, este es mi consejo, acapáralo todo para ti. Si puedes 'averiguar' como besa para que vengas a contarme, mucho mejor!"

"Jajajaja MEG! Si te oyera Kai!"

"No te preocupes, a tu hermano lo distraigo yo!"

Rin recordaba aquellas palabras y aunque estaba emocionada de conocer a Juni, lo que realmente quería era estar cerca de Sesshoumaru. Bordeando los sillones que los separaban, se acercó a su galán, aprovechando que todos estaban saludando a la recién llegada.

"Cómo te fue?"

"Bien, hubiera preferido quedarme aquí!"

Los ojos de Rin se iluminaron con aquellas palabras, ya que parecía imposible malinterpretarlo. Inconscientemente, la muñeca se acercó a él, como si la jalara una fuerza invisible. Al estar mas cerca, Sesshoumaru sintió como si pudiera volver a respirar en paz.

Cuando Juni y los demás se acomodaron para seguir conversando, ellos dos se quedaron muy juntos, con sus cuerpos prácticamente rozando. El único que parecía ciego a lo obvio era Kai, que ni por la mente le pasaba que Sesshoumaru fuera a fijarse en una mujer 10 años menor.

Resignada a no poder conversar con su galán, pero feliz de tenerlo cerca, Rin volcó su atención en Juni que hablaba animadamente con todos. Era muy hermosa y se notaba lo enamorada que estaba de Kurai, porque lo miraba con los ojos chispeando.

Mientras les contaba como había terminado el trabajo un día antes, Keni y Yue estaban fascinados con el equipo fotográfico que la recién llegada tenia en un pequeño maletín junto a ella. Notando la curiosidad infantil, Juni se sentó en el piso y abriendo la maleta les enseño su equipo.

Ambos niños miraron asombrados las tres cámaras que ella tenía y antes de que pudiera ofrecerles, ambos le suplicaron que les tomara fotos.

"Claro, les tomaré fotos a todos!"

Rin se revolvió en su asiento pensando que podría tener una foto de Sesshoumaru y ella juntos, lo que ella no sospechaba era que Juni estaba más que dispuesta a cumplirle ese deseo.

………………………………

Cena…

Rin se preparó para la cena con el corazón en la boca, habían sido un día lleno de indirectas y miradas interesantes, que salir a cenar con él parecía el final perfecto para aquel idílico día. Cepillándose el cabello ausente, Rin recordó la sesión fotográfica de la tarde con una sonrisa iluminándole el rostro.

Llevaba el cabello suelto y un vestido verde claro con los hombros descubiertos y varias aplicaciones de pedrería en el pecho, todo sin ser demasiado brillante o pretencioso. La falda, le cubría las rodillas, enmarcando sus torneadas piernas. Siguiendo el consejo de Megumi, se puso sandalias de tacón en completa armonía con el atuendo.

Sesshoumaru se había cambiado para la cena como un relámpago, y ahora estaba sentado en la sala esperando que Rin apareciera. Iban a ir en dos carros y gracias a Megumi, él iría con la pequeña. Jugando con una moneda entre sus dedos, el galán trató de matar los minutos mientras la mujer que ahora ocupaba sus pensamientos, aparecía.

Estaba tan ensimismado que no la escuchó llegar, fue Kibo quien lo alerto de su presencia, cuando dejó su hocico reposar sobre la pierna de Sesshoumaru. Al levantar la vista y verla, sintió que el aire abandonaba de golpe sus pulmones, dejándolo en shock.

Estaba tan hermosa y radiante que no se imaginó que todo era gracias a él. Rin sentía palpitaciones y presentía que aquella iba ser una velada inolvidable. Había hablado con Chiharu y su amiga le aconsejó lo mismo que su cuñada: sacarle el jugo al fin de semana lo más posible.

Caminando hacia él en silencio, Rin se sentó en el mismo sillón. Quería decirle que lucia hermosa e irresistible, pero en ese momento llegó Kai, anunciando que ya se iban.

"Hola pulga, que milagro tu lista tan rápido!"

"Ya ves hermanito!"

Rin desvió un poco la mirada, los ojos de Sesshoumaru la calentaban con su intensidad y ella intuía que le quería decir algo, pero sería después, cuando estuvieran en el automóvil los dos solos. Después de decidir a que restaurante irían a cenar, Kai se alejó en su automóvil, dejándolos solos.

"Estas muy linda Rin!"

"Gracias, igual tu!"

Como todo un caballero, Sesshoumaru le abrió la puerta del automóvil y camino al restaurante, Rin le contó mas detalles de su vida, dejando entrever lo mucho que le había dolido su rompimiento con Suikotso. El galán escuchó atento y sin interrumpir, deleitándose con el suave movimiento de los labios femeninos.

La cena fue muy agradable, con las anécdotas de Kurai, relatando las aventuras y travesuras que los tres hacían en el colegio. Aunque no pudieron hablar solo ellos dos, Rin estaba feliz porque estaban sentados, uno junto al otro.

…………………

Rin estaba esperando por Sesshoumaru en el recibidor del restaurante, cuando por la puerta aparecieron Suikotso y Lía. Ninguno de los dos se percató de la presencia de Rin, hasta que desviaron la mirada. Ella los miraba con un suspiro atorado en su garganta, verlos juntos le recordó de golpe todo lo que había sufrido, y la imagen de los dos, haciendo el amor le nublo la visión por un segundo.

En el momento que la reconocieron, los amantes se quedaron paralizados. Ellos realmente se amaban y a pesar del sufrimiento que le habían causado a la mujer frente a ellos, no se arrepentían de haberla traicionado cada uno a su manera.

Sintiendo que la sangre se le estaba helando en las venas, Rin tragó saliva y demostrando su entereza, los saludó cordialmente, rogando que Sesshoumaru saliera del baño rápido para poder irse de ahí. Lo que ella no sabía era que el príncipe la había escuchado y pensaba una forma de sacarla de ahí sin que se sintiera humillada.

Quitándose la chaqueta de cuero que llevaba, Sesshoumaru se aproximó hasta Rin por la espalda. Poniendo el abrigo sobre sus hombros, en una actitud posesiva pero casual, Sesshoumaru se aseguró de hacerles creer a Suikotsu y Lía que ellos eran una pareja.

Aquella mentira blanca le salió naturalmente y sin ningún esfuerzo, había tenido una velada estimulante en todo el sentido de la palabra, y no iba a permitir que un ex novio y ex amiga, arruinaran su noche con la muñeca. Lanzándoles una mirada inocente a Suikotso y Lía, Sesshoumaru se inclinó sobre Rin y le dio un beso en la mejilla, hablándole con voz sedosa.

"Lista preciosa?"

"Sip…gracias!"

Temblando de emoción, Rin se despidió de ellos y se refugió en el calor de la mano que Sesshoumaru le ofrecía para coronar aquella impecable actuación con broche de oro. Suikotso y Lía se quedaron como estatuas balbuceando un débil 'hasta luego Rin' mientras observaban como Sesshoumaru la conducía fuera del restaurante.

Rin no se atrevió a voltear, solo caminó hasta su automóvil. Antes de llegar, Sesshoumaru la soltó y le se adelantó hasta donde estaban Kai y los demás, asegurándoles que no era necesario que los esperaran.

Confiado que su hermana estaba en buenas manos, Kai encendió el automóvil y se alejaron con rapidez, dándole a Sesshoumaru, el tiempo a solas que quería para hablar con ella. De vuelta en su auto, Rin estaba sentada frente al volante respirando profundo.

Estaba tan impactada de haberlos visto, que no notó cuando Sesshoumaru se acomodó a su lado viéndola fijamente, realmente preocupado.

"Rin estas bien?"

Ella solo asintió con un movimiento de cabeza y giro la llave para encender el motor. Estaba a punto de avanzar cuando sintió la mano de Sesshoumaru sobre la suya.

"No tenemos que irnos todavía, respira un poco mas pequeña!"

"Gracias, lo que hiciste fue genial!"

"Un placer!"

Sonriendo, Rin se percato que aun levaba la chaqueta de Sesshoumaru sobre sus hombros, por lo que se la regresó. Para distraerla, él le preguntó exactamente donde irían, porque realmente no era un gran bailarín.

"Jejeje, si es una disco, pero tiene varios ambientes. Si quieres podemos quedarnos en el área de jazz, ahí se puede conversar muy a gusto…- a Rin le cruzó un pensamiento, estaba dando por un hecho que Sesshoumaru quería quedarse con ella, mordiéndose el labio nerviosa, se aventuró a ofrecerle otra opción lo mas discreto que pudo –…disculpa estoy asumiendo que…si tienes algo mas en mente yo feliz me quedo con Kai y los demás, no quiero monopolizar tu tiempo…"

Al escucharla, Sesshoumaru torció un poco la boca y sin titubear le dejó en claro que sus planes para esa noche la incluían de principio a fin.

"Me gusta que acapares mi tiempo. Ahora, en esta área de jazz podemos tomar algo verdad?"

La pequeña aferró el volante presa de la emoción y con voz segura le dijo que si. Rin guió el automóvil en silencio las primeras cuadras, luego sin previo aviso empezó a hablar.

"No esperaba verlos…lucían muy felices, espero que su relación sea duradera. Para que todo lo que yo sufrí no haya sido en vano!"

Sesshoumaru no dijo nada y torció la boca en una discreta sonrisa que ella no vio. Veinte minutos mas tarde, llegaron a la disco y se toparon con sus amigos esperándolos en la entrada. Ignorando lo que había sucedido, Kai les pregunto porque habían tardado tanto.

El príncipe azul, rápidamente contestó que le había pedido a la pequeña que fuera despacio para disfrutar del paisaje nocturno. Luego, con naturalidad le informo que él y la pulguita estarían en el ambiente de jazz.

"Tengo ganas de una copa de vino y la pequeña se ofreció acompañarme!"

Kai soltó la risa porque esperaba esa reacción de su amigo. Sabia que no era muy adepto al baile, por lo que no vio nada extraño que su amigo escoltara a su pequeña hermana dos pisos mas arriba, para disfrutar de la tranquilidad y relax del jazz.

"Que les vaya bien, entonces nos vemos en la casa!"

"Claro!"

Al abrirse las puertas del ascensor, Sesshoumaru se alegró de que no le gustara bailar. Aquel lugar era simplemente perfecto para disfrutar de la compañía de Rin. Un sitio iluminado a medias, con intimas mesas que promovían sentarse uno al lado del otro, en confortables y pequeños sofás en forma de media luna.

En cada mesa una candela creaba un aura de romanticismo y tranquilidad irresistible. Cuando el mesero se aproximó hasta ellos y les ofreció una mesa, Sesshoumaru le puso la mano a Rin en la espalda, como si la estuviera protegiendo. Ella se erizó al sentir el roce de la tibia mano, y caminó conteniendo su emoción.

Luego de pedir una botella de vino blanco, Sesshoumaru le dijo a Rin que le gustaba mucho el sitio. A su lado, Rin contenía la respiración, porque se sentía como si otra vez tuviera seis

"Me encanta este lugar Rin!"

"Me alegro!"

Ella dio un sorbo de la copa que Sesshoumaru le había entregado, notando que la miraba otra vez como si fuera un caramelo gigante. En medio de la conversación, Rin hizo una pausa, quería preguntarle algo importante para ella y que la había tenido con la duda desde siempre. Estando ellos dos solos, era la oportunidad perfecta y no quería desaprovecharla.

"Sessh te puedo preguntar algo?"

"Claro lo que tu quieras preciosa!"

"Ahem…porque nunca rechazaste mis flores?"

Sesshoumaru se quedo viéndola fijamente, dejo la copa sobre la mesa y la tomó por la barbilla con suavidad, haciendo que el corazón de Rin empezara a latir como un caballo desbocado. Curveando los labios en una sonrisa, el príncipe escogió las palabras para responderle. Todo sin retirar su mano.

"Como podía negarme si eres adorable, era muy halagador recibir esas flores"

Rin quiso contestar algo pero solo le salió un sonido que se asemejaba a una risita nerviosa. Al sentir que los dedos masculinos se movían sobre su mejilla, la muñeca abrió los ojos emocionada. Moviéndose hacia ella, Sesshoumaru se acercó hasta estar a escasos centímetros de su rostro.

Se miraron intensamente y en un susurro, le dijo que era una muñequita irresistible, Rin no tuvo tiempo de disfrutar aquel halago, porque su príncipe la besaba con ternura, rodeándola con ambos brazos. La estrechó contra su pecho mientras sentía la energía de aquel beso, sacudirlo de pies a cabeza.

Se besaron largamente, pasando de inocente beso a caricia ardiente, tanto que Sesshoumaru se dio cuenta que con la pequeña era un hombre diferente y eso le gustaba mucho, porque estaba aburrido de su vida. Después de minutos maravillosos de placer, pudieron separarse lo suficiente para verse a los ojos.

Rin tenía una sonrisa tan contagiosa y sincera, que Sesshoumaru no aguantó la tentación de volver a besarla antes de decirle que había deseado hacer eso desde la mañana. Con una mirada que reflejaba su frescura e inocencia, la pequeña vocalizó su asombro ante semejante confesión.

"Tu querías besarme a mí?"

"Tienes unos ojos impresionantes, igual que tu sonrisa!"

"Sessh!"

Ella se sonrojó tanto que desvió la mirada, pero Sesshoumaru la sujetó por la barbilla, atrayéndola hacia él en un abrazo mucho más estrecho y electrizante que antes.

En toda la noche, Sesshoumaru no dejó de abrazarla y besarla como si fuera un quinceañero enamorado. Estaba tan aturdida por las atenciones de su galán, que no tuvo tiempo de preocuparse por nada mas que disfrutar aquella noche, que estaba segura sería inolvidable.

Para él, era como haber entrado a una realidad diferente, no recordaba haberse sentido de esa forma antes, ni siquiera cuando estaba realmente enamorado de su ex esposa. Rin le hacía sentir tantas cosas agradables, todas al mismo tiempo, que era un sentimiento que ocupaba cada parte de su cuerpo y mente, haciéndolo sonreír.

Envuelta en los brazos de su príncipe azul, el tiempo pareció detenerse y hablaron y se besaron durante horas, arrullados por las suaves notas de la música, que se escuchaba algo lejana. Para Rin, el sonido más hermoso, era la voz varonil y serena de Sesshoumaru, contándole anécdotas de su vida.

"Tu vida es muy interesante!"

"No muñeca, se acaba de poner interesante justo hace unas horas!"

"Jajajaja!"

Sonriendo completamente ruborizada, Rin se atrevió a acariciarlo en las mejillas con suavidad. Era muy extraño haber soñado con él durante tantos años, y que ahora en cuestión de horas, tuviera la suficiente confianza para delinear su rostro y besarse apasionadamente rodeada por sus fuertes brazos.

Una vez que Sesshoumaru le dijo prácticamente todo de su vida, le pidió entre besos que le hablara de cuando era una niña de kimonos y ramos de flores. Ella se echó una risita y le confesó que la daba mucha pena.

"Anda por favor!"

"No Sessh es que…me siento como una niña, después de todo tu me llevas 10 años!"

"Eso es lo de menos, Juni es 9 años menor que Kurai…Nunca le dije a nadie, pero me encantaba verte caminando entre las flores frente a tu casita de muñecas!"

"Es que no tienes idea…tu eras mi sueño romántico, la perfección hecha hombre. Lloré mucho cuando Kai me dijo que te habías ido de Japón, no te despediste!"

Sesshoumaru se la quedó viendo asombrado, en ese instante recordó que no se había despedido de ella porque la madre de Rin así se lo había pedido. Sora sabía lo sentimental que era su hija y quería evitarle un disgusto, aunque después se dio cuenta de su error.

"Rin yo quise despedirme pero tu madre me pidió que no lo hiciera, quería evitarte sufrimiento!"

"En serio? Yo no sabía eso…me encantan tus ojos!"

El agradecimiento masculino al halago, fue besarla. Con cada beso que Sesshoumaru le daba, Rin se sentía más cómoda entre sus brazos y deseosa de que no se acabara. Reprimiendo cualquier pensamiento negativo, la pequeña se amoldó al pecho de Sesshoumaru con los ojos cerrados.

(Es tan tierna y cariñosa, nunca me había sentido así, no quiero que esto termine me gusta mucho su compañía, el sonido de su voz y la forma como me mira…)

Rin estaba tratando de separarse de Sesshoumaru, que le daba besitos en la cabeza, para ir al baño, cuando apareció Kurai, que se quedó con la boca abierta de verlos tan abrazados. Venía a decirles que dado que eran las 4 de la madrugada y estaban 'algo' cansados, se irían a casa.

"Ustedes se quedaran un rato mas?"

Rin estaba tan nerviosa que no dijo nada, no estaba muy segura que iba a pensar Kurai de ella, pero todos sus temores se desvanecieron, cuando con una gran sonrisa le picó el ojo diciéndole que su secreto estaba seguro.

"Gracias Kurai!"

"De nada Rin, siempre supe que mi amigo tenía gusto impecable para las mujeres…está babeando por ti desde el jueves!"

"Disculpa?"

Sesshoumaru torció la boca y le dijo a Rin lo que aquellas palabras significaban; ella se quedo boquiabierta y sin poder controlarse, lo rodeó por el cuello con ambas manos y lo besó olvidándose de todo. Kurai sonrió al ver como su amigo cerraba los ojos entregado aquel beso, era la primera vez en mucho tiempo que Sesshoumaru lucía tan relajado y feliz.

Cuando media hora después, Rin empezó a bostezar presa del sueño, decidieron regresar a la casa. En el trayecto, ella iba contándole de sus años en la universidad, de la muerte repentina de sus padres y de cómo había decidido abrir la floristería.

Sesshoumaru recordó que para el funeral de los señores Asakura, él había estado en Europa y únicamente le había enviado una nota de pésame a Kai. Poniendo su mano sobre la de Rin, se inclinó y dándole un beso en la mejilla, le ofreció el pésame.

"Lamento que te hayan dejado sola!"

"Gracias, por suerte me quedó Kai, sino no se que hubiera hecho!"

"Es muy buen hermano!"

"Si, el mejor!"

Al llegar a la casa, Rin le dijo a Sesshoumaru que no se sorprendiera si Kai estaba esperándolos en la sala, como un padre preocupado. Entendiendo las implicaciones si entraban de la mano o abrazados, el príncipe azul caminó junto a ella sin ser demasiado obvio.

Sin embargo, antes de abrir la puerta, Rin lo abrazó por el cuello, le dio un beso súper tierno y le dijo que esa había sido la noche más maravillosa de toda su vida. Estrechándola por la cintura, le dijo que se sentía igual, luego ambos entraron como si nada, para encontrarse con Kai sentado en la sala.

Al verlos, se puso de pie y recibió a su hermana con un beso y un abrazo, la muñeca se dejó estrujar y con una sonrisa de oreja a oreja, les dio las buenas noches. Kai notó la felicidad de Rin, pero no pensó nada extraño. Cuando ella desapareció por el pasillo, se volvió hacia su amigo.

"Gracias por distraerla, hace meses que no la veía tan sonriente!"

"Ni lo menciones, la pulguita es muy agradable!"

Esa noche Sesshoumaru no tuvo paz para dormir, recordando la sensación de los labios de Rin sobre los suyos. Tenia tanto bullendo en su pecho, que no estaba seguro de lo que tenía que hacer. Finalmente, después de mucho pensar y sonreír recordándola, sucumbió al sueño.

………………………………

Domingo…

Cuando Megumi entró a la cocina y vio a Rin y a Sesshoumaru conversando al borde de la piscina, supo que algo había pasado entre ellos. Estaban prácticamente pegados y se notaba una camaradería y familiaridad que difícilmente significaba amistad.

En un momento que estuvieron las dos solas, Rin le contó a su cuñada lo que había sucedido la noche anterior, con una sonrisa y alegría contagiosa. La señora Asakura tuvo que controlarse para no gritar de la emoción.

Aunque estaba feliz por ella, algo que la preocupaba, si todo había sido tan maravillosos y perfecto, probablemente Rin se iba sentir súper deprimida cuando fuera Lunes y todo volviera a la normalidad. Sin ánimos de ser aguafiestas, Meg la escuchó sin interrumpir.

"Fue como una novela romántica, me besó y me dijo tantos halagos que ya ni me acuerdo. Lo mejor de todo es que no tendremos final triste, mañana se irá y siempre lo recordaré como mi noche inolvidable!"

"Claro Rin!"

Megumi no exteriorizó su consternación, probablemente Rin no lo percibía así por todo lo que había sufrido, pero la forma como Sesshoumaru la miraba, dejaba en claro que para él, ella no era cosa de una sola noche.

Mientras preparaba la mesa, Rin miraba insistentemente hacia la puerta, en espera que apareciera Chiki. Kohaku no estaría porque iba visitar a su hermana que vivían en las afueras de la ciudad. Sesshoumaru la miraba desde una del área techada junto a la piscina, pretendiendo conversar sus amigos. Rin desvió su atención cuando notó la presencia de Juni a su lado.

"En que te ayudo Rin?"

"Gracias, es una mesa muy grande, pongamos los vasos y los cubiertos! Por cierto, como la pasaste anoche?"

"Muy bien, Osaka es precioso, Kai y Megumi son un amor!"

Ella no iba pretender inocencia ante Juni por lo que le dijo que ella también la había pasado súper, sonrojada hasta las orejas.

"Me alegro, te digo algo? En todos los años que lo conozco, nunca lo había visto tan interesado en una mujer!"

Rin la miró con un nudo atravesado en su garganta, aunque no quería pensar en eso, la inminente separación, le daba mucha ansiedad y tristeza. Justamente por eso quería que llegara Chiki, para poder desahogarse.

"Gracias Juni, ojalá tuviera futuro!"

Juni no supo que decirle, era tan obvia su angustia que le dio pesar por ellos, pero siendo la optimista que era, animó a Rin, enalteciendo la perseverancia de Sesshoumaru. Sujetándola suavemente por el hombro, le dio un hilo de esperanza, adornada con una sonrisa.

"No creas que él se da por vencido tan fácilmente!"

En ese momento Chiki atravesó el umbral y se dirigió hacia ellas. Estaba enterada de todo y sabía que su apoyo era necesario. Desde su asiento, Sesshoumaru sonrió al ver a las mujeres reírse como si compartieran una travesura.

Una vez que terminaron con la mesa, fueron a sentarse a la sombra del árbol frente a la casita de muñecas de Rin. Juni quiso irse, pero las dos amigas, le pidieron quedarse. Por la siguiente media hora, Rin pudo desahogarse y una vez que terminó, su mejor amiga la animó a darse una oportunidad.

"Entiendo que te de ansiedad que se valla, pero si lo que Juni dice es cierto, se esforzará para volverse a ver, dale una oportunidad. Por hoy, disfruta de su compañía y trata de no tocar el tema de la despedida!"

"Tu crees?"

"Estoy segura! Verdad que tengo razón Juni?"

"Eres un pilar de sabiduría!"

Las tres estallaron en risas, relajando a Rin, que estaba decidida a seguir los consejos al pie de la letra. A la distancia, Sesshoumaru respiró aliviado de ver a la muñeca reír, tenía rato de estar pensando en la manera de seguir viéndola, pero sabía que una vez que llegara a Tokio, tendría mil cosas que hacer que le consumirían mucho de su tiempo.

(Como hacer? Puedo llamarla todos los días para escuchar su linda voz, pero yo quiero mas…tengo que buscar la forma. No pienso renunciar a ella tan fácilmente…)

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Almuerzo…

Tal y como Rin le había dicho, la familia de Meg era encantadora y muy alegre. Sin embargo, lo que quería era alejarse para estar con ella a solas. Resignado, Sesshoumaru se levantó de la mesa y fue a refugiarse en uno de los árboles del jardín.

Los árboles eran tan frondosos que, inclusive Sesshoumaru se perdía de vista al apoyarse de espaldas en el tronco. Ninguno de los presentes se percató de su ida, solo Rin, que disimuladamente se levantó para seguirlo.

Ella se acercó al árbol donde estaba apoyado sin hacer ruido. Al estar a escasos pasos de él, se dio cuenta que parecía atribulado por algo. Aproximándose muy despacio, estiró la mano para tocarlo en el hombro y lograr contacto visual.

Al voltearse para mirarla, tenía una expresión tan triste que Rin sintió escalofríos. Las palabras de Chiki habian logrado tranquilizarla tanto, que no había dado cabida a pensamientos de la realidad que tendrían que enfrentar mañana.

"Que pasó Sessh, porque te fuiste?"

Sesshoumaru trató de sonreír pero no pudo, hablando con voz pausada tomó la mano de Rin entre las suyas con delicadeza.

"Mañana regreso a Tokio…"

Rin sintió el corazón en la boca y por un segundo su rostro se oscureció, pero logró una sonrisa y dando un paso adelante, estrechó la distancia entre ellos para hablarle con suavidad.

"No lo he olvidado…pasé un fin de semana inolvidable!"

"En serio? Yo también, me encanta tu compañía y quisiera que…"

Rin suspiró silenciosamente y le impidió seguir hablando, poniéndole los dedos suavemente sobre los labios. Emocionada por aquellas palabras, la muñeca se ruborizó ligeramente. Sesshoumaru la vio sin parpadear, la había visto sonrojarse muchas veces en aquellos tres días y no estaba seguro que querer renunciar a aquel placer.

Finalmente, y después de un par de silenciosos y agonizantes minutos, Rin le dijo que a ella también le gustaba su compañía pero que entendía perfectamente que vivían a muchos kilómetros de distancia uno de otro.

"Pero Rin…"

"Sabes cual es mi parte favorita de todo el fin de semana?"

"No, cual?"

"Ahora, cuando estamos bajo este árbol, me gusta como me acaricias los dedos…si algún día vuelves a lo mejor me puedes llamar!"

"Pero estaré muy ocupado en los próximos meses…"

"Ya lo sé, soñar no cuesta nada…"

Sesshoumaru iba a decir algo más pero se interrumpió al comprender que ella no había olvidado ni un solo momento, el hecho que el lunes por la mañana, cada uno regresaba a su rutina diaria. Abrumado por un sentimiento de impotencia, Sesshoumaru tiró de ella atrayéndola a un abrazo emotivo.

Envuelta en aquellos brazos fuertes y protectores, sentía que se iba a desmayar y las ganas de besarlo, le estaban quemando las entrañas. Sesshoumaru se aferró a su cintura con desesperación, sentía presión en le pecho por tener que dejarla. Ahora que había encontrado alguien que le gustaba y emocionaba, era injusto tener que separarse de aquella muñeca que claramente correspondía sus sentimientos.

Suspirando para lograr un poco de cordura, Rin se quedó muy quieta escuchando el ritmo cardíaco de su príncipe. Moviendo la cabeza suavemente, Sesshoumaru buscó los labios de Rin desesperado y olvidándose de todo a su alrededor. Fue el beso más emotivo y electrizante que jamás le hubieran dado.

No solo por quien se lo daba, sino por lo que le transmitía. Aterrada se dio cuenta que se había estado engañando todo esos días, ella no quería que Sesshoumaru fuera un cuento de tres días perfecto. Deseaba todas las imperfecciones y tropiezos de una relación de verdad, pero su separación era inminente y tenía que afrontarla con valentía.

Cuando Sesshoumaru rompió el beso, Rin no fue lo suficientemente fuerte y sus ojos se vieron inundados por un mar de lágrimas incontrolable pero silencioso. Aturdido, la estrechó contra sí y le arrulló entre sus brazos, incapaz de ofrecerle suficientes palabras de consuelo.

"Me apresuraré con lo que tengo que hacer en Tokio y haré todo lo posible por venir a visitarte!"

Tratando de calmarse, Rin se pegó más a él pero no dijo nada. En el fondo sabía que una vez en Tokio, todo tomaría su curso normal y Sesshoumaru no podría cumplir su promesa, aunque era muy agradable que se esforzara en darle esperanzas por mas ínfimas que fueran.

Al sentirla llorar en su pecho, Sesshoumaru la estrujó entre sus brazos y le dio un beso en la cabeza, luego le pidió disculpas por haberla alterado de esa forma y le propuso que disfrutaran el resto del día.

"Perdóname muñeca, no era mi intención hacerte llorar!"

"No importa, es que…hace mucho no me sentía así, todo pasó tan rápido y yo siempre estuve ilusionada contigo...!"

Sesshoumaru la besó suavemente, deslizando sus manos por la espalda; fue ella quien rompió el beso para acurrucarse en él. Después de unos minutos y como si doliera mucho hacerlo, se separaron para no levantar sospechas.

Caminando muy despacio, Rin buscó un lugar donde sentarse. Dando un tiempo prudencial, Sesshoumaru abandonó el tronco y tomó asiento junto a la muñeca. Pasaron el resto del día así, sin tocarse, pero tan cerca que bastaba estirar la mano y podían rozarse.

Cuando la mayor parte de los invitados se había marchado, Sesshoumaru buscó a Rin para lograr un rato a solas con ella. La encontró sentada bajo un árbol con Kibo a sus pies.

"Hola!"

"Hola, te sientas conmigo?"

"Claro!"

Sesshoumaru dio un vistazo sobre su hombro para ver donde estaba Kai, lo vio conversando con su suegro de camino a la casa, por lo que parecía que no había moros en la costa. Acostándose en el pasto, apoyó su cabeza en las piernas de Rin.

Como si lo hubieran hecho desde siempre, ella comenzó a pasar los dedos por la clara cabellera de su príncipe. Se sentía tan bien que Sesshoumaru no pudo evitar cerrar los ojos, pero los abrió cuando sintió una lágrima humedecer su mejilla.

Con el corazón estrujado, levantó la mano para limpiarle las lágrimas que silenciosamente brotaban de los hermosos ojos verdes. Abatida, Rin se inclinó hacia él y lo besó suavemente. Un segundo después, Sesshoumaru estaba sentado de espaldas al tronco, acunando a su muñeca en su regazo.

Se quedaron así hasta que fue de noche y Megumi los fue a buscar disimuladamente.

"Ya vamos Meg!"

"Claro!"

A la mañana siguiente, cuando Sesshoumaru salió de su habitación, Rin estaba sentada en la cocina desayunando cabizbaja junto a Kai. Sabiendo que no podía decirle nada, so conformó con picarle el ojo y sonreírle de medio lado. En cuanto Kai terminó de desayunar, avisó que estaba listo para llevarlos al aeropuerto.

"Ha sido un verdadero placer tenerlos aquí, realmente inolvidable…verdad que si pulguita?"

"Si…inolvidable!"

Aprovechando que Kurai y Juni se despidieron con un abrazo, Sesshoumaru se aferró a ella y le dio un beso en el cuello disimuladamente, mientras le susurraba que la llamaría en cuanto llegara a Tokio.

"Buen viaje, ojalá nos veamos pronto. Juni no te olvides de mandarnos las fotos!"

"No lo haré Rin, las tendré listas en un par de días!"

Rin se quedó viendo como el automóvil se alejaba y pensó que había sido el fin de semana más maravilloso y romántico de toda su vida

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A/N: creo que este el último de una raza casi extinta, los capítulos largos. Trataré de actualizar a pesar de mi malestar de náuseas, es muy desagradable, pero tampoco quiero dejarlas sin nada que leer y menos dejar mis fics sin terminar, eso nunca!

Gracias a todas por leer, y me alegro que les haya gustado tanto el capitulo del doctor, por sus comentarios parece que la espera valió la pena. (por dicha!)

Gracias por las palabras cariñosas y de felicitacion por mi nuevo bebe, significa mucho para mi.

Besos y abrazos, Zetus