Vaya, me sorprende y me hace feliz ver cuantos comentarios dejaron. Iba a actualizar antes pero mi internet dejó de funcionar XD
Como sea, aquí esta el siguiente capitulo, he de advertir que quizá esto tome un aire ligeramente más oscuro.
Bleach no me pertenece.
Él era la creación de Yhwach, el hijo de un gran shinigami y una valiente Quincy. Quizá de haber entrenado todo su potencial, sería lo más poderoso que pudo pisar los trece escuadrones.
Sin embargo en ese entonces solo era un joven, uno que se vio envuelto en un mundo que muchos solo podrían imaginar en sus mejores sueños.
Amó, odió y temió a las diversas experiencias que tuvo.
Ahora, los recuerdos que algún día atesoró con su alma, lo ataban y lentamente trataban de asfixiarlo.
No podía estar en la misma habitación que Renji por mucho tiempo o sentía a su sangre hervir.
Tampoco tenía el valor para confesarle a Rukia que la amaba con todo su corazón.
Aquellas cadenas invisibles poco a poco se hicieron notar y comenzaban a apretarse, no solo en sus muñecas y tobillos, sino también en su cuello.
Sin desearlo su alma aún herida se transformaba en "algo más", dejándolo en una peligrosa encrucijada.
—Ashura-kun ¿Vienes a jugar?
Las palabras amables de Kyoraku lo sacaron de su mente. La reunión semanal entre capitanes había finalizado y por el momento todos tenían tiempo libre.
—Ah.. porque no, ¿Cual es el juego?— preguntó con una sonrisa forzada.
—Koi koi.— respondió Ukitake. —Vi a mis subordinados jugar hace unos meses y lo aprendí.
Ichigo asintió —Me parece bien, es bueno intentar algo nuevo — comentó mientras caminaba entre los dos capitanes.
Fingió interesarse en su conversación acerca de té y los mejores lugares para descansar. Aunque por dentro su mente seguía bastante desordenada. Era un iluso en creer que esto sería fácil, que él podría resistir la tentación de tener a su amada tan cerca. Estaba volviéndose loco.
Y el haber llegado a la décimo tercera división no era lo mejor forma de lidiar con sus impulsos, trató de ignorar a los oficiales mientras se dirigían a la oficina del capitán, sin embargo pudo sentir cuando los ojos violáceos le miraron curiosos y como si no fuese suficiente, una pequeña descarga eléctrica le recorrió por completo alterándolo un poco más. Agradeció por dentro cuando Shunsui cerró las puertas para no ser interrumpidos.
—Mira aquí esta— mencionó Juushiro quien sacaba de su escritorio una pequeña caja de madera, la cual contenía el juego.
Ichigo ayudó a Kyoraku a hacer espacio suficiente en la oficina y unos minutos después, los tres capitanes estaban en el suelo.
—Las reglas son algo confusas Ashura-kun— confesó el castaño —Tardé un día entero en entenderlas.
—Creo que lo mejor será mejor que los vea jugar— respondió el Kurosaki —No se me dan bien las instrucciones escritas.
Sus compañeros parecían creer sus mentiras, al ver que él mantenía su mirada fija en las pequeñas piezas pintadas a mano.
Sabía que el origen de su mente confundida residía en los años de celibato a los cuales se había forzado. Las palabras del ambiente eran ignoradas en un intento de buscar una alternativa a su deseo. Quizá el mantenerse ocupado en otros asuntos podría ser la clave, parecía funcionarles a muchos.
—Koi koi— dijo Ukitake antes se sacar otra pieza. Una fina sonrisa apareció en su rostro — Gané.— aseguró al colocar la pieza que ejemplificaba a un atardecer sobre otro igual.
—¡Hombre! Eres muy bueno — le elogió Kyoraku para mirar a su compañero más joven —Tu turno.
No fue sorpresa de que perdiese pronto ante un shinigami más experimentado, tampoco era como si hubiese prestado atención alguna al juego anterior, aunque admitía que se estaba divirtiendo.
Hasta que sus malditos recuerdos jalaron su cadena de nuevo...
Solo fueron dos oraciones, las cuales se escucharon lo suficientemente cerca y así obtener su atención inmediata.
—Rukia, el capitán te manda esto.
Ichigo de inmediato reconoció la voz, y su mandíbula se tensó.
—Gracias Renji.
Trataba de contener su reiatsu en un intento de no ser descubierto e interrogado, sacudió su cabeza al pensar que esto no se trataba solo de cambiar su pasado, sino de darles un futuro mejor a los suyos.
Ahora mismo Gin se estaba jugando la vida al engañar a Aizen en cuanto a su alianza.
—¿Estas bien Sakamaki?— le preguntó Ukitake al notarlo más distraido de lo normal.
—No, la verdad no.— confesó.
Kyoraku se acercó a él y le dio una sonrisa calmada en un intento de reconfortarlo.
—¿Podemos saber de que se trata?— cuestionó.
—Mujeres—respondió Ichigo antes de soltar un suspiro —Me va a volver loco.
—Te refieres a Kuchiki ¿Verdad?— dijo Ukitake, al ver como las mejillas del Kurosaki enrojecían negó divertido. —Es tu amor platónico ¿No es así?
Ichigo no respondió y los mayores se miraron entre sí, con un ademán del más tranquilo, Shunsui fue a asegurarse de que ningún oficial pudiese escuchar lo que estaban a punto de decir.
—Esta libre Ukitake.— mencionó el castaño, dando luz verde a su compañero para continuar.
—Sakamaki, lo que tu quieres es convertir a Rukia en mujer ¿No es así?
—¡D-de que habla!— dijo nervioso el Kurosaki mientras su rostro se coloreaba de rojo —¡N-no he pensado en ella de esa forma!
Tanto Kyoraku como Juushiro le miraron serios.
—Para unos shinigamis de nuestra edad es fácil reconocer el deseo en los ojos de los nuevos.— dijo Shunsui con calma —Yama-jii nos ha encargado de asegurarnos de que los capitanes puedan retener sus impulsos sexuales, y hay shinigamis encargados de eso.
—P-pero eso es prácticamente un burdel!
Ukitake rió ante las palabras de Ichigo —Lo sabemos, sin embargo es necesario para que no existan romances temporales entre capitanes o tenientes de distintos escuadrones ¿Sabes que difícil sería lidiar una batalla a lado de tu ex novia?
La respuesta del capitán fue como un balde de agua helada para el Kurosaki, ahora comprendía a la perfección porque Gin le dio una respuesta tan extraña o porque algunos shinigamis que conoció eran tan explícitos con esos temas.
—Ashura-kun— lo llamó Kyoraku —Aveces esto es lo único que tenemos para saciar nuestras fantasías, no creas que eres el primero en tener un amor imposible— una sonrisa amarga apareció en su rostro —Es mejor que luchar diariamente contra tu cuerpo, recuerda que esto solo es ocasional, y ellos conocen las implicaciones de esta tarea.
Ichigo sabía que estaba yendo en contra de sus sentimientos. Solo es para saciar su cuerpo. Se repitió mentalmente.
Aceptó que tal vez era necesario para no dejarse llevar y cometer una estupidez que pudiese dañar a Rukia o complicar más las cosas.
—Nada de esto se va a saber ¿Verdad?— cuestionó el más joven algo desconfiado.
—Calma, esto es lo más secreto dentro de los trece escuadrones — aseguró Ukitake —Kyoraku, ¿Por qué no lo llevas tú? Recuerda que yo solo puedo ir durante la noche.
—Puedo esperar— comentó Ichigo ligeramente avergonzado —Aún tengo que pensarlo.
El castaño asintió para acomodarse su sombrero —Vale, si quieres venir te esperaré en mi oficina a media noche.
Ichigo se retiró casi de inmediato ante la miradas expectantes de los capitanes, realmente necesitaba despejarse, pues la idea sonó bastante tentadora.
Comenzaba a odiar en lo que se estaba convirtiendo.
—Ashura-san, no esperaba verlo por aquí.
Por dentro maldijo el instante en que escuchó su voz llamar por él. Aún temiendo a las preguntas por su rostro enrojecido se obligó a girar y encarar a Rukia en mitad del pasillo.
—Hola Rukia, vine a jugar un rato Koi Koi, pero me he sentido mal e iré a la cuarta división.— respondió con una leve sonrisa, intentando sonar lo más realista posible.
Los ojos violáceos mostraron una pizca de preocupación y temor.
—¿Puede agacharse un poco?— pidió la joven.
—H-hai.
Una pequeña mano tocó la frente de Ichigo, quien tragó saliva ante la cercanía. De nuevo comenzaba a perderse en el color de sus ojos, el aroma que desprendía, su piel clara y las finas facciones que poseía la Kuchiki.
—Parece que no tienes fiebre— fue la respuesta de ella.
—Quizá sea una pequeña alergia a una comida— comentó —Pero necesito que me revise alguien más.
—Quisiera conocer más de medicina y así podría ayudarlo.
Las palabras eran de intención noble, sin embargo el deseo latente en el capitán solo aumentaba ante la inocencia de ella, pero este chocaba estrepitosamente contra los recuerdos de su amistad.
—Estudia en lugar de seguirme como una sombra— le dijo Ichigo con una sonrisa burlona.
—Yo no lo sigo Ashura-san.
—Te he pillado más de dos veces espiando durante mi entrenamiento.
—Esas son coincidencias— se defendió.
El Kurosaki se acercó a su oído y susurró —Las coincidencias no existen querida.
Antes de recibir alguna respuesta el capitán comenzó a marcharse, de reojo pudo ver como Rukia se sonrojaba ligeramente antes de irse corriendo. Seguramente sus palabras resonaron con algún recuerdo de ella. El resto del día se mantuvo pensando si en aceptar la oferta de los capitanes o rechazarla. Cuando su teniente llegó de su reunión con Aizen, no dudo en contarle lo acontecido, quizá él podría darle una respuesta.
—¿Qué opinas Gin?— preguntó mientras caminaba de un lado a otro en su oficina.
Ichimaru quien le miraba atento suspiró —Acorrala a un zorro y tendrás a un animal más peligroso que un león.— dijo calmado para recargarse en el escritorio, al notar que su capitán no entendía la metáfora chasqueo la lengua —Vaya, porque de seguir así un día podría atacar a la joven Kuchiki, y con eso alterar aún más la historia. Sin contar que seguramente no se perdonaría en convertirla en su mujer mientras le miente sobre su verdadero nombre ¿O me equivoco, Ichigo?
—Creo que tienes razón — dijo vencido.
No se perdonaría que ella descubrirse la verdad antes de tiempo, tampoco tenia la certeza de que si él iba a desaparecer o algo por el estilo y esto se convertiría en una carga para la joven, tampoco deseaba hacerle sufrir en vano con sus acciones o actitudes.
Cuando el reloj marcó la media noche, él esperaba a Kyoraku en su oficina.
—Veo que ha accedido Ashura-kun— dijo el castaño con una sonrisa burlona al aparecer entre la oscuridad —Vamos.
Lo siguió por las calles del Goitei, Ichigo no supo cuando llegaron a un callejón aparentemente sin salida. El futuro capitán comandante esperó paciente a que la ilusión de la pared fuese descompuesta.
—Es Kido— dijo Shunsui para evitarse las preguntas —Solo los mejores pueden hacerlo.
Llegaron a unos edificios parecidos a Las Noches, Ichigo comenzó a sentirse incomodo al saber de donde sacó Aizen las ideas para la arquitectura de su "pequeño imperio". Aunque sabía de sobra que ya era tarde para retirarse, la última oportunidad que tuvo fue antes de que la ilusión desapareciera.
—Capitán Kyoraku, veo que ha traído a Sakamaki-dono— comentó un shinigami de tez blanca, cabello castaño y ojos marrones que denotaban calma. Este miró al Kurosaki y sonrió amable —Puede llamarme Atemu, soy el guía de este lugar.
—Ashura-kun necesita la mejor atención, tiene un amor imposible como yo.— dijo el capitán —¿Puede hacerme el favor?
—¡Por supuesto! Para eso nos diseñaron, no se preocupe, Sakamaki-dono será tratado con cuidado.
Esto era bastante raro para Ichigo, sin embargo su curiosidad lo incitaba a preguntar —Kyoraku-san— lo llamó —¿De quien esta enamorado?
El capitán de la octava división rió mientras un par de mujeres se le acercaban y lo tomaban del brazo.
—Del mismísimo abismo, donde mi única luz es algo intocable, y las promesas son mi maldición y a la vez lo que me mantiene con vida.— respondió divertido —Tranquilo, pronto pasará y creerás que fue solo un sueño.
El Kurosaki se quedó con el hombre que los recibió, aunque parecía calmado, los dos metros de altura que poseía lo hacían ver intimidante.
—Sakamaki-dono, haga el favor de acompañarme.
Ingresó al interior de uno de los edificios, varias mujeres y hombres le miraban, algunos más interesados que otros, tragó saliva nervioso, no tenía la menor idea de que sucedería. Atemu lo llevó hasta una habitación y le indicó que esperase sentado.
—Tome Sakamaki-dono, pronto llegaran a atenderlo— dijo el shinigami mientras le servía en una copa un líquido azulado —Tu suplicio acabará esta noche.
Dudaba en aceptar el trago, nunca había visto algo similar en el Seretei, quizá al ser capitán descubriría más de un secreto. —¿Qué espera?— insistió Atemu para sonreír —O prefiere estar consciente, dicen que es más divertido.
Una punzada apareció en el pecho del Kurosaki ante las palabras —N-no, ya voy— respondió.
El hombre se encogió de hombros antes de sacar un teléfono y marcar rápidamente un número.
—Te quiero en la habitación 15, en este instante. Se trata de un servicio especial— ordenó.
Ichigo tomó la copa con su mano derecha y bebió el contenido de golpe, el líquido era amargo y su lengua comenzó a adormilarse casi de inmediato. Su visión comenzó a ser borrosa, cuando iba a preguntar sobre los efectos, Atemu había desaparecido y en su lugar entró una mujer, la cual comenzó a desnudarse en silencio.
Ella poseía un cabello oscuro que estaba amarrado con algunos pasadores, cuando los quitó y dejó caer el cabello, el capitán no pudo evitar pensar en Rukia.
¿Acaso ella también llegó a visitar ese lugar?
Sonrió con ironía, ahora comprendía de que servía la bebida. Lentamente la mujer tomaba la apariencia de Rukia.
¿Qué era ese líquido? Realmente no importaba, ahora mientras ella le susurraba algo inaudible él rió. Finalmente podía dar rienda suelta a todos sus deseos...
—Capitán— le susurró una voz familiar.
—¿Qué sucede Gin?— murmuró mientras se levantaba. Sus ojos rápidamente captaron la luz de la habitación —¡¿Qué demonios?!— exclamó al notar que estaba en su cama y que era temprano, un poco después del alba.
El zorro le miró en silencio esperando que no entrase en pánico su capitán. —Yo lo traje— respondió —Me pidieron que lo hiciera y solo obedecí.
—Realmente parecía un sueño— dijo Ichigo antes de bostezar —Si no fuese por todo esto.
Y abriendo un poco su kimono podía ver marcas de rasguños y algunas mordidas, además sus recuerdos estaban borrosos, quizá ese era el efecto final de la bebida.
—Debería tomar una ducha, pronto tendremos que iniciar labores— comentó Gin.
—¿También los tenientes tienen acceso?
—¿Para qué necesita saberlo? No es de importancia.
Ichigo gruñó ligeramente ante la respuesta de su teniente, aunque no lograba entender como este pudo entrar a su casa si él había olvidado las llaves. Haciendo caso de sus palabras se dirigió a bañarse. El agua caliente parecía calmar sus músculos, ahora era capaz de ver cuantos arañazos recibió y si alguna de las mordidas era visible.
No, ninguna lo era mientras tuviese su uniforme encima. Realmente eran profesionales. Pero su pecho dolía, y el dolor crecía a medida de que descubría más marcas, de alguna manera sentía que había traicionado a Rukia.
Todo por culpa de las malditas cadenas que lo ataban, si no fuese por ellas ya le habría confesado lo que sentía por ella. La ira comenzó a llenar su alma, y su reiatsu amenazaba con desbordarse.
—¡Joder!— gruñó al lanzar el jabón lo más lejos que pudo.
—Ashura-sama— dijo Ulquiorra a las afueras del baño. —Isshin Shiba ha abandonado su cargo con éxito, ahora esta en el Mundo Humano cuidando a Masaki Kurosaki.
—No esta de humor Ulquiorra-kun. Esta en una contienda por sus sentimientos por Kuchiki-san y el satisfacer su cuerpo— comentó Gin al no escuchar respuesta de su capitán.
Ichimaru al notar la intención del hollow de entrar y encarar a Ichigo le dio la ropa que este había olvidado minutos atrás.
El teniente solo pudo esconderse detrás de su sonrisa al escuchar a la puerta cerrarse por segunda ocasión. Tal vez aun no entendía a su compañero lo suficiente o quizá este no le había contado todo lo que vivió antes de regresar en el tiempo, esperaba que la información que le había dado anteriormente a Ulquiorra fuese suficiente para lograr calmarlo.
—Ashura-sama. Creo que puede llevar ambos deseos a cabo.
Ichigo le arrebató su ropa al murciélago —Esto no te incumbe, además no lo entenderías.— dijo al comenzar a cambiarse.
—Al contrario Ashura-sama, gracias a que carezco de corazón puedo buscar con mayor facilidad la mejor solución a su problema.—aseguró.
—Bien, sí tanto insistes dime ¿Qué hago? He mentido todos a quienes alguna vez valore sobre lo que soy y quien soy, mi pasado me atormenta como si el mañana no existiese y necesito reparar los errores del pasado.— respondió fastidiado.
Ulquiorra lo meditó unos segundos antes de dar su opinión —Solo es cuestión de perspectiva, ellos creen que su verdadero nombre es Sakamaki Ashura. Kurosaki Ichigo aun no aparece en escena, así que técnicamente no les ha mentido, pues aun no existe dicho humano. Ashura-sama, si realmente ama a esa shinigami, deje de quejarse y aproveche la oportunidad que tiene para estar a su lado, mientras se asegura que aquella amenaza que destruyó su vida no vuelva a aparecer. Su misión es por ellos, y usted debe entenderlo, no puede permitirse que esta clase de basura nuble su mente.
Ichigo miró fijamente a la mirada verde, esta no se inmutaba en lo absoluto ante el aparente dilema que tenía, quizá estaba exagerando con lo que sucedió la noche anterior. Además no tenía nada con Rukia —Tienes razón Ulquiorra— menciono antes de salir hacia la sala —Gin, cuando este en una situación parecida quiero entrenar contigo. Deberé ocupar mi mente en algo distinto.— pidió
—Será un honor capitán.
El Kurosaki miró al leal hollow —Ulquiorra, puedes regresar a Hueco Mundo, en un par de días te transformare en un espada.— prometió.
Las palabras del murciélago y el deje de preocupación que mostraba su teniente eran suficientes para calmarlo y lograr que pudiese hacer sus labores con facilidad. Desde ahora se aseguraría de vencer a Aizen en su propio juego.
A las pocas horas se encontró de nuevo con Rukia.
—¡Ashura-san! Veo que se ha recuperado.— dijo al verlo mejor.
Ichigo sonrió calmado esperando que los arañazos no fuesen visibles, necesitaba distraerla lo antes posible o seguramente un interrogatorio lo esperaría —Al parecer se necesita más que comida para derrotar a mi estómago— bromeó —Rukia, hoy te invitó a comer, tu eliges el platillo y el lugar. Recuerda que solo soy un capitán y mi presupuesto no es tan grande como el de los nobles.— agregó al notar que era un poco tarde.
Ella rió divertida —No se preocupe Ashura-san, yo voy a llevarlo a un buen sitio.
—Pasaré dentro de dos horas.
—Me parece bien— respondió la joven, cuando notó que el capitán le miraba en silencio suspiró —¿Pasa algo?
—¿Te llevo a tu escuadrón?
—Puedo ir sola.
—Lo sé, simplemente quería acompañarte.
—¿Por qué ese repentino interés en mí?— preguntó Rukia mientras lo miraba fijamente y cruzaba los brazos
.
El Kurosaki se acercó con una sonrisa calmada —Siempre he tenido interés en ti.— respondió. Cuando vio el sonrojo de ella retrocedió —¡No me refería a ese tipo de interés!— mintió.
—¡Ashura-san usted es un tarado!
—¿Por que no me llamas idiota?
El rostro de la joven Kuchiki se encendió más ante la petición —¡C-calla, además no es respetuoso si lo hago! ¡Al final de cuentas usted es un capitán!
—Por lo menos podrías hablarme de tú, me siento demasiado viejo si lo dices de esa forma— respondió para fruncir el ceño. —Para tu información soy bastante joven.
—Eres mayor que mi hermana.
—Tampoco exageres Rukia, fácil me llevo veinte o treinta años con Byakuya y él no tiene tanta diferencia con Hisana-san.
—Él es bastante mayor que yo.— comentó Rukia con una sonrisa —Así que lo tú eres también.
—Y tú finalmente has perdido un poco de formalidad conmigo.
—¡Eso no es gracioso!— se quejó la joven.
Ichigo se encogió de hombros —Vale, entonces ¿Puedo acompañarle a su división?
—Muy bien, si tanto insiste Ashura-san.
Quizá Ichigo creía que era un jugador secundario en la historia, asimismo sus sentimientos por Rukia no le permitían ver con claridad todo el panorama.
Ella parecía verlo como lo hizo con Kaien en la su momento. Para la mayoría este hecho pasaría de desapercibido, solo sería un amor platónico, otros lo ignorarían y unos cuantos desconocerían la existencia de algo más que amistad entre ellos dos. Sin embargo había un segundo estratega en este juego de los planes, el cual con su afilada mirada marrón pudo notar el instante donde uno de sus títeres comenzaba a enamorarse.
Ashura era un problema para sus planes, este podría tratar de convencer a la joven Kuchiki de no ir al Mundo Humano. Sin embargo parecía ser incauto, tal vez podría engañarlo para que guiase a Rukia hacia Urahara y a su vez este revelase la ubicación del Hyogyoku.
—Gin, quiero que lo invites en la noche a mi división a cenar.
—Como ordene capitán Aizen.— respondió mientras hacia una leve reverencia. Incluso para una serpiente como él, le resultaba interesante la idea de juntar a esos dos en una platica de doble intención.
Gin sabía de sobra que Sosuke no sospechaba nada, de hacerlo no permitirá que todo siguiese su curso, y trataría de remediarlo en lugar de arriesgarse a conversar con Sakamaki, asimismo, Ichigo conocía todo el plan al derecho y al revés. Pero ambos desconocían las verdaderas consecuencias de sus actos.
—Me retiro capitán Aizen, le haré saber a mi capitán sobre su invitación— se despidió Ichimaru para regresar a su respectiva división a esperar al Kurosaki.
Los minutos se convirtieron en horas, y su capitán aun no aparecía, seguramente estaba peleando con Rukia o algo por el estilo. Una sonrisa apareció en Ichimaru al terminar su sexto libro. Él también era un genio y estaba seguro que el pasado iba a ser repetido mientras todos ignorasen la verdad, y su compañero tendría que esforzarse mucho más para evitar que el hermano del Rey Espíritu renaciera de las profundidades de los tres mundos.
—Capitán Ashura—dijo al verlo entrar a la oficina —El capitán Aizen quiere hablar con usted durante la cena a la cual lo ha invitado. Sugiero que sea cauto con él, o podría descubrirlo.
Ichigo asintió y antes de que pudiese preguntar algo, su teniente se retiró en silencio.
Pronto las piezas en ambos tableros iban a cambiar, y los dos estrategas tendrían que adaptarse si no querían ser derrotados por el otro.
La cena aparentemente de dos capitanes, terminó convirtiéndose de una de cuatro. Ichigo, Aizen, Kaname y Komamura serían los protagonistas mientras sus tenientes esperaban y trataban de no aburrirse afuera de la habitación.
—Capitán Ashura, me alegra que haya venido— comentó Aizen con una sonrisa.
Si Ichigo no conociese la verdad detrás de esa actitud amable, seguramente ya habría caído en su trampa.
—Gracias por la invitación capitán Sosuke, veo que también ha invitado al capitán de la séptima y novena división— respondió antes de sentarse —Es agradable estar en su presencia.
—Igualmente capitán Sakamaki— respondió Tousen, a lo que Komamura solo asintió.
Algunos shinigamis entraron para servirles la cena, que consistía en pescado a las finas hierbas, té y un poco de ramen.
Sosuke inició la conversación al notar que sus invitados comían en silencio, si quería manipular a Sakamaki tendría que hacerlo hablar.
—Capitán Ashura, ¿Esta enterado de las nuevas misiones?
—¿A que se refiere?— preguntó el Kurosaki bastante extrañado.
El castaño sonrió al pensar que estaba cayendo en su trampa —Se planea enviar a varios oficiales en distintos periodos a hacer una revisión del Mundo Humano.
—¿Debería preocuparme?— cuestionó el Kurosaki antes de sonreír confiado —Se que mis oficiales están a la talla de algo así.
Esto se convertía en un juego de estira y afloja, donde cada uno trataría de manipular al otro, sin que el capitán Sajín lo notase e hiciera una pregunta que podría dejarlos al descubierto. Provocando que la cena se convirtiese en un campo de batalla.
—He escuchado que se ha ofrecido a hacer entrenamientos los fines de semana, así que no es de sorprenderse de que piense que todos están a la altura— comentó Komamura. —Sin embargo hay divisiones que deberían ser cuidadosas.
—Por ejemplo los de la cuarta o la onceava, unos por débiles y otros por agresivos— agregó Tousen.
Ichigo chasqueo la lengua llamando la intención de los presentes —Pueden superar cualquier problema con trabajo en equipo, audacia e inteligencia, tampoco podemos subestimarlos, aveces obtenemos grandes shinigamis que se ocultan como oficiales solo para no llamar la atención.
—Y con esto he de imaginar que se refiere a Kuchiki Rukia ¿No es así?— mencionó Aizen. —Se que la estima. Aunque escuché que su misión esta programada, irá a Karakura. Aunque aún se debate la fecha.
—No le veo problema— dijo el Kurosaki calmado —Se que ella podrá con esto.
Ichigo al ver la sonrisa de Aizen supo que el castaño había ido directamente a su anzuelo, y no solo él, los otros dos capitanes también. Continuaron hablando de temas triviales, cuando finalmente pudo retirarse suspiró, el castaño era realmente bueno aparentando, llegando al punto de ser incomodo tratar con él y seguirle el juego.
Mientras caminaba de regreso a alguien tropezó con él.
—¡D-disculpe capitán Sakamaki!— se disculpó.
—No es nada— dijo antes de percatarse de que era Hinamori.
Una idea apareció en su mente.
¿Qué pasaría si el títere favorito de Aizen supiese todo?
Ella podría informarle de todos los movimientos del castaño antes que nadie, además el hacer crecer a su pequeño ejercito podría ser beneficioso.
Quizá Momo aún estaba cegada por la admiración que le tenía a Aizen. Sin embargo él tenía más de quince años para convencerla de lo contrario con todas las evidencias que él dejó olvidadas, de lograr que finalmente vea al hombre detrás de las gafas y quien sabe, tal vez de paso conseguiría que los Vizard le escuchen y obedezcan sus ordenes aunque fuese de forma indirecta.
Se dirigió hacia la joven quien aun se disculpaba con él —Calma, soy yo quien debería disculparse. Mi deber como capitán es estar alerta— dijo mientras se acercaba a ella —¿Se ha lastimado Momo-san?— preguntó mientras la revisaba con la mirada.
La teniente de la quinta división se sorprendió ante la facilidad de palabra del capitán, rara vez tenía la oportunidad de toparse con él.
—No, estoy bien.
—Si usted lo dice— respondió antes de sonreír pícaro —Que descuido de mi parte, debería tener cuidado, Aizen-san podría haber malinterpretado mis acciones con usted. Como sea me retiro.— agregó antes de comenzar a alejarse.
—¡Capitán Sakamaki!
Ichigo ya esperaba esas palabras. —¿Sucede algo Momo-san?— preguntó haciéndose el inocente.
—¿Por qué dice que el capitán Aizen podría malinterpretarlo?— ella realmente no tenía idea de sus intenciones.
—Llamarme loco estaría bien, idiota tampoco es descabellado pero...— se acercó al rostro de la joven y mirando fijamente a sus ojos le dijo —Creo que él nos oculta algo y bastante oscuro a mi parecer.
Hinamori retrocedió —Lo siento pero no puedo creerle. Mi capitán es...
—Demasiado perfecto para ser verdad— la interrumpió para sonreír divertido —Le pido que mantenga mis palabras en secreto, pero piense lo siguiente ¿No cree que es demasiado bueno? Aparentemente no tiene ningún defecto, podría alegar que Ukitake es igual, sin embargo su defecto consiste en ser un capitán bastante enfermizo, además guarda algunos secretos inocentes, pero Aizen... — la sonrisa se ensanchó, volviéndose una más tétrica —Yo sé algunos de sus secretos. Y tengo testigos que no dudarían en afirmarlo, puede tomarlo como una broma y fingir que esto nunca pasó, o escucharme y conocer al verdadero Aizen Sosuke.
El Kurosaki le extendió la mano, sus facciones se relajaron para dar lugar a un rostro serio. No la culparía de negarse y estaba dispuesto a aceptar las consecuencias de sus actos. —¿Quieres conocer la verdad? Será amarga no lo dudes.
Esperaba que la curiosidad jugara a su favor. —E-esta bien.— dijo la joven al estrechar su mano.
Y así una pieza más se unía a su juego.
