Casa de Muñecos
Gundam Wing
Por: Ivanov Shinigami
Summary:"Me he convertido en un pajarito atrapado en una jaula de oro, solo quería encontrar la libertad para que nadie me lastimara, pero en lugar de eso lo único que encontré fue una prisión dorada en la que jamás podré salir, aun que ahora se que me amas, solo con eso soy feliz, si tan solo pudiera salir por un momento, seria para estar a tu lado, seguramente con eso podría morir feliz."
Disclaimer: Los personajes de Gundam Wing no son míos, esta es solo una historia de fanáticos para fanáticos, es ficción, no tiene ninguna relación con personas, instituciones o hechos reales. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Que la disfruten... n-n
Parings: 1x2…
Category: Yaoi, shonen ai, AU, Ooc, generalmente. n-nU
Raiting: lemon suave, masturbación, violación, PG-13 yo señalo el NC-17.
Warnings: shonen ai, lima o lemon suave, masturbación, violación... si consideran ofensiva esta historia, no se lea por favor, no deseo dañar u ofender a ninguna persona con el contenido de este texto, arigato.
Nota 1: - Diálogos –, "Pensamientos", -- Sueños--, (Flash back).
Nota 2: Inspirado en los mangas Love Mode, este manga no me pertenece, es propiedad de Yuki Shimuzu y Boku wa kimi tori naritai, este manga no me pertenece, es propiedad de Homerun Ken. Espero les guste.
Capitulo 2 – Encuentro.
Tus palabras son como un elixir prohibido, son absorbidas por mi cuerpo haciéndolo estremecerse, ¿Qué se supone que tengo que hacer cuando tocas mi piel?, ¿Qué quieres que haga si tu presencia es maravillosa para mi?...
La luz tenue de la mañana se colaba por una de las rendijas de las persianas, lentamente el cuarto se iba calentando por el calor del verano.
Abrió los ojos pesadamente, ¿Qué había pasado realmente?, solo recordaba como ese loco de Roquefelerg había intentado matarlo apretando fuertemente su cuello, apenas podía distinguir lo que veía, pero al recordar ese par de bellos ojos azul cobaltos que lo rescataron una corriente eléctrica recorrió su cuerpo provocándole un cosquilleo.
Ahora que estaba mas despierto, se encontraba boca abajo abrazando una almohada y una delgada sabana estaba cubriéndole desde su cintura hacia abajo, trato poco a poco de reconocer el lugar, la cama era muy cómoda y el satín de las fundas era suave, los cuadros de oleo colgados en cada una de las paredes color salmón, la alfombra roja y una puerta color caoba, no cabía la menor duda de que estaba en la enfermería de la mansión y no en un hospital.
Trato de sentarse en la cama para poder despejar su mente, pero apenas y levanto sus brazos cuando un fuerte dolor en su trasero se lo impidió, se recostó nuevamente en la cama quedando en la misma posición, ahora que prestaba mas atención, divisaba que no llevaba su acostumbrada bata, estaba desnudo, solo la sabana cubría su delgado cuerpo. Su rostro comenzó a horrorizarse, lentamente coloco sus manos en su parte lastimada, tenia una idea de lo que pasaba, pero quería cerciorarse de ello, con mucho cuidado acaricio su glúteo derecho y lo recorrió hasta llegar cerca a la parte del ano y pudo sentir una sutura reciente, se asusto, ahora estaba mas que claro, ya sabía lo que le había pasado, apretó fuertemente sus labios por la ira hasta sangrarlos y las lágrimas no tardaron en hacerse latentes una vez mas.
¿Por qué?, ¿Por qué tenían que pasarle ese tipo de cosas a el?, ¿Por qué tenia que volver a pasar por eso otra vez?, por esa razón odiaba el verano, algo malo siempre le pasaba en esa estación, parecía maldita para el.
"Aun puedo sentir el fantasma de sus manos sujetando fuertemente mi cuello" – dijo levantando sus manos y tocando su cuello levemente, sintiendo como este ardía.
- ¡Vete!, ¡vete! – se repetía a si mismo bajando su cabeza hasta recargarla en la cama.
El chico estaba sollozando, por un momento creyó que iba a morir en manos de ese bastardo.
- No, esto es mejor que hace cuatro años, esto es mejor… – se repetía a si mismo mientras se abrazaba fuertemente.
De pronto unos leves toques en la puerta lo sacaron de su trance, limpio sus lágrimas tan rápido como pudo con sus pulgares, lo que menos necesitaba ahora era la compasión de los demás, pero estaba decidido, esa noche escaparía de esa repugnante casa.
- Adelante – susurro acomodándose en la cama.
- ¡Duo! – entro preocupado un chico rubio de cabellos miel acercándose a la cama del trenzado.
- Solo, pero… ¿Qué estas haciendo aquí? – dijo el trenzado sorprendido.
- Perdóname Duo, lamento haberte dejado solo, lamento no haberte podido sacar de aquí, en verdad lo siento – decía el ojimiel tomando al trenzado fuertemente de sus manos.
- ¿De que estas hablando? – pregunto Duo desconcertado.
- Prometí que iba a sacarte de aquí costara lo que costara, estuve aquí arreglándolo con Treize, te tuve a mi alcance y aun así no te pude proteger, me siento culpable por ello – decía el ojimiel tristemente.
- Solo… - susurro el chico bonito.
- ¡Ese idiota te hizo daño y no pude protegerte!, menos mal que ese amable joven te salvo – decía el ojimiel besando ambas manos de Duo.
- ¿Amable joven? – pregunto interesado el ojivioleta.
- Si, un chico que según Treize había adquirido su membrecía apenas ayer por su cumpleaños, por casualidad estaba esperando a que su amigo, quien es miembro, terminara el contrato con Treize cuando apareciste tú, en verdad me alegro que estuviera ahí, si no… - dijo Solo mirando tristemente a Duo.
- No fue tu culpa, nadie sabía que una cosa así pasaría, debí haberlo golpeado con más fuerza, ¿y Quatre como esta? – dijo el trenzado preocupado por su amigo.
- El esta bien, ahora mismo esta en su habitación – le dijo sonriendo haciendo que el trenzado se calmara un poco - Duo, hay algo que quiero preguntarte y quiero que me contestes con toda la sinceridad del mundo, ¿Crees tener el valor para escapar de este lugar conmigo? – dijo Solo seriamente.
- ¿De que hablas? – pregunto desconcertado.
- Digamos que tengo un plan B, la negociación con Treize no funciono, así que quiero que estés seguro de lo que te pido - dijo el ojimiel encogiéndose de hombros.
- Tengo el valor Solo y quiero salir de aquí como no tienes una idea, pero le hice una promesa a Treize, no se si pueda hacerlo, además el me encontraría sin necesidad de esforzarse – dijo el chico bonito melancólicamente.
- Duo, yo… - trataba de decir Solo cuando la puerta se abrió estrepitosamente.
- Duo, espero que te sientas mejor, lamento lo sucedido con Roquefelerg, pero créeme que ese bastardo no volverá al club nunca mas, ya me encargue de eso, ¿Qué hace aquí maestro Solo? – dijo el ojiazul caminando hacia donde estaba el trenzado, Solo se molesto y le contesto.
- Treize, ¡¿como es posible que permitieras que esto pasara?! Si no le hubieras dado a ese mal nacido a Duo por solo un poco más de dinero y me lo hubieras dado a mí como habíamos acordado esto no hubiera pasado – dijo el ojimiel encolerizado.
- ¿Duo?, Maestro Solo, con todo respeto le pido que no llame a Duo por su verdadero nombre, para todos es el muñeco de diamante excepto para mi y le suplico que no levante la voz, por si no lo ha notado esta en una enfermería – dijo fríamente el ojiazul.
- Hm… - gruño Solo más molesto que antes – "mal nacido arrogante."
- Duo, lamento todo esto, si hubiéramos sabido que esto pasaría nunca hubiera dejado a Roquefelerg contigo, no tenia idea de lo que haría – dijo el ojiazul tiernamente.
- Ya no importa Treize, lo echo, echo esta y no hay nada que puedan hacer, les pido que se vayan, quiero esta solo – mascullo el ojivioleta mirando hacia la ventana.
- Pero yo… - trato de protestar el ojimiel.
- He dicho que me dejen solo… - dijo el ojivioleta furioso mientras miraba a ambos hombres.
Tanto Solo como Treize quedaron en silencio.
- Si necesitas algo díselo a Quinze – dijo Treize saliendo de la enfermería y cerrando la puerta.
- Duo, solo te pido que pienses bien en lo que te dije y me lo hagas saber lo más pronto posible, sabes donde vivo, estaré esperando tu respuesta – dijo el ojimiel y salió de la habitación.
El chico bonito se quedo meditando aquellas palabras del ojimiel "¿Crees tener el valor para escapar de este lugar conmigo?". Tenia el valor y lo sabia bien, pero le había echo una promesa a Treize, jamás escaparía de el, pero, ¿Cómo no escapar de ese terrible lugar?, su promesa estaba perdiendo peso cada día que pasaba. Treize le había salvado la vida, pero ¿a que precio?, después de todo, aun que escapara Treize lo encontraría y las cosas serian peores. Pero…
- Tengo que salir de aquí, al menos tengo que intentarlo, este es mi ultimo día aquí, lo juro – dijo apretando sus puños fuertemente.
Unos golpes volvieron a llamar a la puerta, haciendo que el trenzado se irritara.
- ¡Dije que me dejen solo!, ¡¿acaso no lo comprenden?! – grito encolerizado.
- Discúlpeme Duo no lo sabia, solo quería ver si estabas bien, me retiro – contesto Quatre apenado asomándose ligeramente en la puerta.
- Ah Quatre espera no te vayas, pasa… – le dijo el ojivioleta apenado, pensaba que eran nuevamente Solo o Treize que no lo dejaban en paz.
- Lamento si te incomode Duo, esa no era mi intención – respondió el rubio pasando a la habitación.
- Discúlpame Quatre, es que cuando es verano me irrito con mucha facilidad, además después de lo de anoche… Por cierto, ¿no estas herido? – le dijo el ojivioleta con tono de preocupación.
- No es nada, solo me duele un poco la mejilla, pero nada de que preocuparse, me dijeron lo que te paso Duo, puedo ver tus marcas en el cuello – dijo el rubio acercándose al ojivioleta.
- Ah esto – dijo tocando su cuello suavemente – no es nada, ya hasta lo había olvidado – sonrió.
- Duo, a partir de hoy debes tener mas cuidado y pedirle a Treize que deje un par de guardias fuera de tu habitación cuando entre algún maestro, así se evitara nuevamente esto – dijo el rubio seriamente mientras se sentaba en una silla cercana al ojivioleta.
- Ya no será necesario Quatre – dijo el ojivioleta riendo maliciosamente.
- ¿Por qué dices eso? – pregunto el ojiaqua desconcertado.
- Porque esta noche saldré de aquí – dijo el trenzado seguro de si mismo.
- ¿Lo dices en serio? – pregunto Quatre sorprendido.
- Si, además quiero pedirte un favor – le dijo al rubio con cierta frialdad.
- ¿Un favor? – pregunto Quatre sin entender, ¿Qué tramaba Duo?
- ¿Podrías traerme una maleta negra que esta escondida en mi armario? – le dijo tratando de sentarse en la cama.
- ¿Para que la necesitas? – pregunto curioso el rubio.
- Ahí tengo lo necesario para escapar – le dijo el trenzado sonriendo ampliamente.
OoOoOoOoO
Mientras tanto en las oficinas centrales de Oz…
En un bello edificio de amplios cristales ahumados que remplazaban las paredes, pertenecía a la compañía Lowe. Un rubio con una amplia sonrisa y traje café claro, caminaba por los enormes pasillos del último piso, sosteniendo un sobre que contenía documentos sumamente importantes. Dirigiéndose a la única oficina que se encontraba, que era la del dueño de la construcción, el frio tirano empresario Heero Lowe Yuy de 26 años muy joven para el puesto. Perecía muy confiado, su trato estaba a punto de cerrarse y el seria el dueño del 40% de la empresa Lowe, por eso una noche antes lo había llevado a esa linda "Casa de Muñecos", donde mucha gente rica tenia el placer de divertirse, creía que con eso tendría Heero comiendo de su palma y mas aun que se acostaba con su "novia" por casi 7 meses y el no tenia ni una sospecha, todo marchaba de acuerdo al plan, solo faltaba una firma.
- Querida Lady, tan bella como siempre, ¿podrías decirle que ya estoy aquí?, casualmente tenemos un negocio importante de por medio – preguntaba el joven rubio de ojos azules guiñándole el ojo a la chica.
- Licenciado Ludock, tan bromista como siempre, el empresario Yuy esta atendiendo una llamada, lo recibirá en un momento, permítame anunciarlo – le dijo la mujer de piel blanca y cabellos castaños que caían graciosamente sobre sus hombros, los cuales sostenían un saco color guinda, le sonrió al rubio entrecerrando sus bellos ojos azules mientras tomaba el teléfono. Sabia la clase de gente que se acercaba a su jefe y el no era el primero de muchos que le hablaban melosamente para tratar de ganársela.
- Muchas gracias linda, lo espere aquí, mientras me distraigo con tu belleza – dijo en rubio sentándose coquetamente en la sala de espera.
La chica solo sonrió cortésmente mientras pensaba - "idiota".
OoOoOoOoO
- ¡Heero!, ¿como se te ocurre ir a ese tipo de lugares?, ¿con que clase de gente te estas juntando?, como tu hermano mayor es mi deber protegerte – decía una escandalosa voz por el auricular del celular.
- Zeck, si no tienes nada importante que decir voy a colgar, estoy trabajando – decía el ojiazul colocando un cigarro en sus labios.
- Que cruel eres, ¿crees que yo tampoco estoy trabajando?, sabes que me preocupo por ti, ¿que diría nuestra hermosa madre si viera en lo que te has convertido?, su pequeño angelito se a… - seguía diciendo la voz sin parar a lo que Heero separo su celular de su oído y lo alejo hasta donde su brazo alcanzaba.
De pronto la pequeña luz verde del teléfono de la oficina parpadeaba anunciándole que tenia una llamada en espera, mientras los reclamos de su hermano seguían oprimió el altavoz.
- ¿Qué sucede One? – respondió fríamente.
- Lamento molestarlo, pero el licenciado Ludock acaba de llegar y me dijo que tenían un negocio pendiente – decía la mujer.
- Esta bien One, gracias, dile que en un momento salgo por el – dijo el ojiazul un poco fastidiado por la situación.
- Zeck, ¡voy a colgar ahora! – dijo el ojiazul molesto acercando finalmente el celular a su oído.
- ¿Por lo menos escuchaste lo que te dije? – y con esas ultimas palabras colgó el celular tajantemente.
- ¡Mierda!, yo no estoy perdiendo el tiempo como el – mascullo entre dientes prendiendo su cigarro mientras guardaba el celular en su cintura.
Se levanto de su asiento y se dirigió hacia la puerta abriéndola de golpe.
- Entra – ordeno Heero aun irritado mientras exhalaba el humo del tabaco.
- Ok – dijo sonriendo el rubio entrando a la oficina del ojiazul.
- One, que nadie nos moleste, aun que digan que sea importante, que dejen el mensaje contigo – le dijo fríamente a la mujer.
- ¿Aun que sea su hermano? – dijo la mujer riendo ligeramente.
- En especial el, si vuelve a marcar cuelga inmediatamente, es una orden – dijo fríamente y cerro de golpe la puerta.
- Vaya, vaya, no pensé que el joven Zeck causara ese efecto en él – dijo la mujer riendo ampliamente.
Dentro de la oficina…
- Parece que no estas de buen humor Heero – le dijo el rubio sonriente mientras se sentaba en el cómodo sofá de la oficina.
- Habla rápido que aun tengo trabajo – le dijo fríamente el ojiazul sentándose frente al rubio sin dejar de fumar.
- Eso es lo que me gusta de ti, siempre sin rodeos, he venido por dos cosas básicamente – dijo el rubio con mirada seria y sacando del folder varios papeles – estos papeles son del trato del que hemos estado hablando desde hace meses, ya tengo las firmas de los demás miembros del consejo de la empresa, pero aun me falta la mas importante, la del dueño, ósea la tuya, te los dejo y mañana vendré por ellos – dijo colocándolos en una mesa para café frente a ellos.
- Que rápido eres, pensé que tardarías mas en conseguirlas – dijo el ojiazul mirando los papeles en la mesa pero sin tocarlos.
- Ya sabes como soy en los negocios, no me gusta perder el tiempo, así que, ¿que dices? – dijo el rubio sonriendo ampliamente.
- Mañana te daré mi respuesta – dijo fríamente el ojiazul apagando el cigarro en el cenicero de la mesa.
- Espero que sea buena, ¡ha! Y por cierto, casi lo olvido, Treize me dio el contrato, también solo falta tu firma y serás un miembro formal del club, también te lo dejo y mañana me das una respuesta o si quieres hoy mismo los llevo si te urge – Heero lo vio con frialdad – Ok entiendo mañana, por cierto, gran escándalo ¿no lo crees?, menos mal que estabas ahí – dijo el rubio comenzando a reír sin parar.
- Hm… - gruño el ojiazul colocando otro cigarro en su boca.
- ¿Te han dicho que es agradable charlar contigo?, eso es todo por mi parte, espero pronto una respuesta, nos vemos mañana – dijo el rubio estrechando la mano del ojiazul y saliendo de la oficina.
- Hermosa Lady, gracias por todo, espero que podamos vernos en otro momento fuera de la oficina – dijo el rubio sonriéndole ampliamente a la castaña.
- Lo espero con ansias - dijo con cierto sarcasmo en su voz – todos son iguales – murmuro para sus adentros.
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Heero se levanto del sofá y solo tomo el contrato de Treize, se acerco a su enorme ventana de cristales ahumados, estaba anocheciendo, lentamente las luces de la calle y de los edificios comenzaban a encenderse, incluyendo los faros de los autos, exhalo el humo de su cigarro fuertemente.
- ¿Me pregunto si ese chico estará bien?, era muy bello – pronuncio como un susurro – quiero volver a verlo – dijo recordando aquellos raros y hermosos ojos amatistas.
Tomo su pluma y firmo el contrato sin vacilar guardándolo en un cajón de su escritorio. De pronto su celular comenzó a vibrar nuevamente, ¿acoso Zeck no entendía que no quería hablar con el?,
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Mientras tanto en el club casa de muñecos…
Todo estaba listo, la ropa que Solo le había regalado hacia unos meses, el dinero que Roquefelerg le había dado cruelmente, la salida que estaba mas que estudiada, todo era perfecto, esa noche seria libre, solo faltaba lo mas importante y doloroso de todo, la despedida…
- Ya esta todo listo Quatre – le decía a su amigo sonriéndole ampliamente.
- No voy a detenerte Duo, pero ¿quisiera que lo pensaras un poco mas?, es una locura – decía preocupadamente el chico de ojos aqua mientras cuidaba que nadie entrara en la puerta de la enfermería.
- Ya he soportado bastante Quatre, está fue la última vez que recibo este trato, ninguna persona debería pasar por lo mismo que yo – decía el ojivioleta cambiándose lo mas rápido que podía, pero al mismo tiempo procurando no lastimarse demasiado, aun estaba muy débil – ni siquiera tú.
- No estoy my seguro de que debas hacer esto Duo, creo que necesitas recuperarte primero, tu sutura aun no ha cerrado, ¡puede pasarte algo!, piénsalo un poco con la cabeza fría – decía mas preocupado el ojiaqua.
- No Quatre, ya lo pensé por 4 años y ya lo decidí, además Solo prometió que iba a ayudarme en esto, hoy me pregunto que si tenía el valor para escapar de aquí y le dije que sí – dijo el ojivioleta colocando su chamarra y una gorra color azul donde escondió su largo cabello castaño.
- Ambos sabemos que lo tienes Duo, pero si Treize te atrapa, no sabemos que sea capaz de hacer, la ultima vez que intentaste escapar te encerró en tu habitación por un mes entero – dijo el ojiaqua angustiado – creo que estas tomando esto muy a la ligera, el es bastante poderoso y nosotros solo somos muñecos vivientes, no valemos nada – susurro tristemente el ojiaqua.
- Te equivocas Quatre, valemos mas que esa basura llamada Treize y se lo voy a demostrar, algún día regresare y le hare pagar todos estos años de abuso – dijo el trenzado apretando fuertemente sus puños.
- Duo… - susurro tristemente el rubio.
- Pero ten por seguro que no me olvidare de ti Quatre, regresare por ti, es una promesa – dijo tomando las manos del rubio.
- ¿Lo prometes? – le dijo el ojiaqua con una sonrisa.
- Lo prometo amigo, ahora tengo que irme, deséame suerte – le dijo el ojivioleta saliendo de la enfermería riendo felizmente.
- Mi amigo Duo, espero que tu no rompas tu promesa – dijo melancólicamente Quatre mientras una lagrima rodaba de su mejilla.
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En los departamentos residenciales de los suburbios Oz, una pelea poco usual se presenciaba.
- ¡Espera Heero!, ¡dime que no es verdad que terminas nuestra relación! – gritaba histérica una rubia con un camisón corto desaliñado al igual que su cabello.
- Has lo que quieras… - dijo fríamente el ojiazul dirigiéndose a la puerta.
- Pero todo es tu culpa, siempre estas trabajando nunca estas para mí, no me pones atención, tú me hiciste hacer esto por que me sentía sola, ¿que esperabas que hiciera?, tengo necesidades, ¡Heero! – gritaba la chica al borde de la desesperación al ver que sus palabras no surtían efecto con el chico de ojos cobalto.
- Debiste pensarlo antes de hacerlo Relena, no te molestes por venir a mi apartamento, ya no serás bienvenida… - pronuncio el chico mirándola fríamente.
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En la recepción…
Entro sigilosamente a la recepción, no quería ser descubierto ni por la cámara de seguridad ni por los guardias, bajo su gorra tapando la mitad de su rostro, ¿por que los ricos tienen que ser tan exagerados?, esta bien que sean importantes, pero tener a 10 guardias en la entrada con perros entrenados y mas de 13 cámaras solo en la recepción, mas las que están escondidas, era demasiado.
Se acerco tímidamente a la recepción, un tipo algo mayor y con actitud soberbia lo miraba con extrañes. Estaba nervioso, ¿el plan resultaría?, tenía que resultar, si no…
- Disculpe, estoy buscando el departamento del maestro Solo, perdón, de Solo Keler - dijo bajando aun mas su gorra para que las cámaras no lo grabaran.
- Lo lamento, pero esa información es privada, a menos que me muestre una identificación y se registra en mi maquina, con gusto se la daré – dijo el tipo de la recepción muy altaneramente.
"¡Malditos ricos!, creen que son intocables, que bueno que Solo me dio esto, pero hará falta una pequeña actuación" – pensó sonriendo con malicia.
- ¡Como se atreve!, ¿acaso no conoce al hermano del millonario Keler? , me llamo Duo Keler – dijo mostrándole al hombre una falsa identificación – ¡soy el hermano de Solo! – dijo el trenzado indignado dejándole la credencial en el escritorio.
- ¡Ha! – Exclamo el hombre con asombro y susto – disculpe usted no lo sabia, el señor Keler no hablo de que tenia un hermano, pase por favor, su habitación es la 5008, ¿desea que uno de nuestros chicos suba su equipaje? – pregunto atentamente al ver la pesada maleta del chico bonito.
- No es necesario, mi hermano no habla mucho de la familia, además de que no tiene por que hacerlo, no me quedare por mucho tiempo, gracias de todos modos y espero que no se vuelva a presentar este tipo de actitudes – simulo Duo aun mas indignado mientras caminaba al ascensor cargando su maleta.
- No se preocupe señor, no volverá a ocurrir – le gritaba el chico de la recepción hasta que las puertas del ascensor se cerraron.
- Ja, ja, ja – reía Duo sin parar.
"Es tan fácil engañar a la gente, pero debo ser cauteloso, Solo me dijo que tenia alrededor de 10 minutos en lo que revisaban la credencial y se daban cuenta de que era falsa, debo entrar en su apartamento antes de que pase algo".
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- Si… Si tu terminas esto me matara, me moriré, no puedo vivir sin ti, ¡HEERO! – la chica se arrodillo con voz desesperada y agarro fuertemente el pantalón del ojiazul.
- ¿Se supone que debe importarme? – Dijo el ojiazul solamente mirándola desde arriba sin bajar su rostro, la chica no menciono nada y se quedo atónita – eso pensé – dijo jalando su pierna para que soltara su pantalón y salió dando un portazo.
La rubia no respondió nada y se quedo frente a la puerta del apartamento inerte.
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Estaba frente a su puerta, pero por alguna razón no quería tocarla, no quería que Solo lo recibiera por compasión, el era una persona muy orgullosa, había salido adelante el solo después de esos 4 terribles años, no tal vez antes de eso. Pero ahora, necesitaba mas que nunca la ayuda de Solo, pero por alguna razón sus manos comenzaban a temblar, ya llevaba mas de 15 minutos enfrente de su puerta, ¿Qué esperaba?
"Estoy nervioso, mis piernas están temblando y mi corazón late muy rápido que podía reventar, jamás pensé que tocar un simple timbre me hiciera ponerme de esta manera. Estaba decidido a buscar a Solo como habíamos quedado, pero ¿por que estoy dudando?, mi mano esta tan cerca del timbre, pero por alguna razón no puedo tocarlo."
- Vamos Duo, ¿Qué estas esperando?, solo es tocar a la puerta y ya, no sucederá nada – decía entre dientes.
Lentamente acerco su temblorosa mano al timbre y lo taco, pero no obtuvo respuesta.
- ¿No esta?, pero… - dijo extrañado, toco nuevamente el timbre pero nadie le abría, poco a poco su nerviosismo se fue transformando en desesperación - ¿Qué sucede Solo, por que no abres? – decía entre dientes insistiendo mas y mas en tocar el timbre.
De pronto una voz lo saco de su trance al querer tocar más el timbre y pudo ver que se trataba del guardia de seguridad que le había dado problemas cuando entro.
- ¡Ahí esta!, es ese tipo de gorra azul, atrápenlo – dijo el oficial corriendo hacia Duo.
- ¡Mierda!, ábreme Solo – mascullo entre dientes mientras tocaba más insistentemente el timbre del departamento de Solo.
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- ¡Al demonio los dos! – gruño molesto mientras sacaba un cigarro de su gabardina y entraba en el ascensor.
"Maldición, como se atrevió a llevar a mi socio a la casa. Ese idiota en el cual confié, y esa estupidez de me moriré, ¿pensaba que con eso era suficiente y se arreglaría?, ahora se que realmente no la necesito." – pensaba mientras el elevador bajaba poco a poco cuando se detuvo en uno de los pisos.
- Rayos estoy realmente irritado… - dijo arrojando su cigarro al piso y lo apago con fuerza con su zapato bien lustrado.
De pronto la puesta se abrió de golpe y un chico entro al ascensor chocando contra el.
- ¿Pero que…? – susurro el ojiazul agarrando de los hombros al trenzado para que ambos no cayeran por el empujón.
- ¡Alto! – grito el guardia de vigilancia mientras se cerraba la puerta.
- Auch… - dijo Duo sobando su nariz para después mirar hacia arriba y ver con quien había chocado.
Al mirar mejor diviso que era un chico muy guapo, de piel apiñonada y hermosas facciones, su cabello estaba completamente revuelto, pero le quedaba muy bien ese look, el aroma que despedía era a tabaco y colonia, le agradaba y mas aun sus dos hermosos ojos azul cobalto que lo veían con sorpresa pero al mismo tiempo con frialdad.
- Ah disculpe – dijo completamente ruborizado bajando la mirada junto con su gorra mientras se escondía detrás del ojiazul.
- Hm… – gruño fríamente el ojiazul, pero no dejaba de ver a ese lindo chico que había subido al ascensor con el.
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- Relena linda, temo que debo irme a casa, esto resulto un poco complicado para mi, sabes que Heero es mi mayor inversión así es que espero que esto termine mejor así, no quiero molestarlo mas – decía el rubio terminando de arreglar su corbata.
- No lo acepto… - susurro la rubia recargada en el balcón del departamento.
- ¿Cariño?... – pregunto el rubio al ver que Relena tomaba una maseta que estaba en el piso del balcón.
OoOoOoOoOoO
- Hm… - gruño en molestia Duo al notar que el ojiazul no dejaba de mirarlo.
- ¿Que no te he visto en otra parte? – pregunto finalmente el ojiazul al ver las finas facciones de su acompañante mas detalladamente.
- No creo que no, si me disculpa tengo prisa… - susurro Duo bajando mas la gorra para evitar que el ojiazul lo descubriera, probablemente el era un cliente de esa horrenda casa y lo había visto ya que el era famoso, lo mejor era no averiguarlo.
Al detenerse el ascensor se preparo para salir corriendo al ver las puertas del ascensor abiertas. Salió caminando a prisa, probablemente si corría sospecharían mas de el, después de todo, Solo si lo había traicionado.
- Oye aguarda… - grito el ojiazul saliendo del elevador casi detrás del chico y tratando de detenerlo antes de que se fuera.
- ¡Rayos! – volvió a susurrar el ojivioleta sin detenerse – probablemente si me reconoció, maldición Solo, ¿por que tuviste que hacerme esto?, no debí confiar en ti – mascullo entre dientes.
- ¡Oye espera! – gritaba Heero mientras caminaba mas a prisa para alcanzarlo, ¿Por qué los hobbies tenían que ser tan largos? – Espera, espera, espera – dijo deteniéndolo al fin en la calle, cerca de la entrada.
- ¿Qué es lo que quiere? – dijo Duo molesto, ¿Por qué lo seguía con tanta insistencia?
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- No es verdad Heero, tu y yo no hemos terminado, si no eres mío, no serás de nadie mas – grito la rubia arrojando la maseta con todas sus fuerzas cuando diviso la figura de Heero.
- ¡Relena no lo hagas! – le grito el chico tratando de detenerla, pero ya era tarde, había dejado caer la maceta.
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- Espera, solo quiero saber, ¿cual es tu nombre? – dijo Heero fríamente sin apartar la vista del chico.
- ¿Mi nombre? – susurro Duo extrañado por las palabras del ojiazul.
De pronto una maseta choco contra la cabeza del chico haciendo que cayera inconsciente al piso, Heero quedo impactado ante lo sucedido.
- ¿Qué rayos?... – dijo mirando hacia arriba, viendo a la rubia con una sonrisa en su rostro - Esa idiota… - dijo furioso.
- Relena, ¿que hiciste? – dijo asustado el rubio asomándose por el balcón.
- Oye resiste, ¡OYE! – repetía Heero sosteniendo al trenzado entre sus brazos y sacudiéndolo un poco.
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En el hospital central de Oz…
- No tiene nada inusual en su cráneo ni en sus ondas cerebrales. La tierra estaba seca, lo cual hizo que la carga sea mas ligera, además la maseta estaba echa de plástico, así es que podemos decir que fue afortunado. Yo creo que muy pronto recuperara la conciencia, pero realmente Heero, no debería importarme mucho que tu causaras esta situación, pero sucede que eres mi patético y único hermano, el menor para ser exactos y lo que hagas me afecta, ¿no te da pena avergonzarme de esta manera? – decía un chico de cabello rubio platinado, ojos azul cielo con gafas redondas y revisando unos estudios en sus manos.
- Zeck… - mascullo molesto Heero antes las molestas palabras del mayor.
- Espero que hayas tenido suficiente con las mujeres por ahora, además Relena no me agradaba en lo mas mínimo – dijo el rubio cruzándose de brazos y actuando como si estuviera molesto.
- Podrías callarte estoy tratando de pensar – le dijo Heero gritándole molesto.
- Hm… - gruño Zeck en descontento.
- Les ruego que disculpen mi intromisión, ¿pero esta aquí Duo Maxwell? – les interrumpió un hombre mayor de edad preocupado.
- ¿Duo Maxwell?, ¿se refiere a este chico?, ¿es usted miembro de su familia señor? – pregunto Zeck interesado.
- Ah, mi nombre es Peigan, soy un conocido de él, pero lo considero como un hijo – dijo el hombre con una gran sonrisa.
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-- Voces… Escucho voces de personas, hace mucho calor, parecen ser voces alegres… Mi madre, mi padre, mi hermana mayor, están en casa… ¿Verano?, si, es mi cumpleaños, seguramente me están preparando una sorpresa, es la estación mas feliz del año, yo pensé que ese verano continuaría por un largo tiempo… Cuando entre podía ver la sangre que provenía de sus cabezas aplastadas…--
"Cuando desperté estaba en el hospital con el cuello inmóvil, las extremidades vendadas y el oxigeno provenía de una mascarilla. Pero las voces seguían."
-- El solo tiene 15 años, ¿que se supone que haremos?
-- Ponerlo mientras en una institución, ¿encontrarle un hogar adoptivo?, es todo lo que podemos hacer por el.
-- La compañía que manejaba su padre no andaba del todo bien, incluso embargaron su casa y estaban rentando un departamento. No me extraña que les haya pasado todo esto por su mal trabajo en los negocios.
-- ¿Por qué tuvo que haber una persona que lo auxiliara? Me pregunto si no hubiera sido mejor que el muriera. Pobre chico.
-- Tienes razón, creo que el hubiera preferido morir después de lo que vivió todo ese tiempo.
"Que crueles, que palabras más crueles"…
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- Oye, ¿te encuentras bien? – pregunto el ojiazul sacudiéndolo un poco.
- ¿Donde estoy?... – murmuro el ojivioleta tallando levemente sus ojos para tratar de acostumbrarse a la luz de la habitación.
- Estas en el hospital central de Oz, no hay nada de que preocuparse, no llores – le dijo el ojiazul fríamente.
- ¿Llorando? – Dijo al sentir húmedos sus ojos y con ambos pulgares los limpio rápidamente así mismo como se levanto - ¿Dónde esta mi gorra? – dijo preocupado al ver como varias hebras de su cabello sobre sus hombros.
- Si no tienes nauseas ni dolor de cabeza, entonces supongo que ya estas bien, pero si comienzas a sentirte mal, no dudes en regresar – dijo una voz detrás suyo que lo sorprendió haciéndolo voltear rápidamente.
- Gracias, muchas gracias, maestro… - dijo Duo levantándose de la cama sintiendo un pequeño dolor, decidió no hacerle caso y le hizo una leve reverencia.
- ¿Maestro?, ja, ja, eres muy simpático, pero no tienes por que agradecerme si toda la culpa fue del idiota que esta detrás de mí, así que no te preocupes por la cuenta el la pagara como disculpa – dijo Zeck apuntando con su dedo índice a Heero quien lo veía con una mirada asesina.
- Con permiso, muchas gracias – dijo una vez mas el chico bonito tomando sus cosas y salió de la habitación sin la necesidad de esconder su cabello.
- Lindo, ¿no lo crees? – le dijo Zeck sonriéndole ampliamente al ojiazul – quien iba a decir que en estos tiempos había chicos muy guapos, su cabello es hermoso, castaño y sedoso, sus bellos y extraños ojos violetas poco inusuales, ¡ha!, si Noin se entera de que atendí a un chico tan guapo, seguramente me matara – dijo el peli plateado riendo pícaramente.
- Hum… - gruño molesto Heero mirando hacia otro lado – "Definitivamente es él" – pensó el ojiazul haciendo una mueca en forma de sonrisa.
OoOoOoOoO
"Rayos, definitivamente odio el verano, siempre algo malo tiene que pasarme, me duele un poco la cabeza, pero menos mal que no me la partió en dos, ¿ahora que se supone que hare?, Solo es un idiota y Howard esta muerto, tendré que trabajar, pero por ahora me esconderé de Treize, ese bastardo es capaz de buscarme por debajo de las piedras".
- ¿Duo? – susurro una voz muy familiar detrás de el haciendo que se sobresaltara.
- Mierda – mascullo entre dientes mientras volteaba - ¿Peigan?, ¿Que haces aquí?, ¿te mando Treize?, no quiero regresar, no me obligaran – dijo alarmado el chico bonito.
- ¿Treize? – Pregunto el mayor extrañada - no, tranquilízate, solo quería saber como estabas, yo vengo todos los días a hacerme un chequeo, esto de ser viejo no es fácil y mas siendo un simple portero – dijo sonriendo ampliamente.
- Entonces, ¿el maestro no te obligo a venir? – pregunto el trenzado sorprendido.
- No, pero ya que te encontré… - respondió el mayor sacando metiendo su mano a su bolsillo tratando de sacar algo.
- No Peigan no quiero, me costo mucho escapar de esa jaula de oro, no me obligues a volver, no quiero estar encerrado otra vez, moriría antes de regresar – dijo el chico bonito en señal de suplica.
- Entonces haremos como si nos hubiéramos visto – sonrió el mayor mientras sacaba de su bolsa un poco de dinero y se lo daba al trenzado.
- Peigan… - susurro el trenzado tomando el dinero con ambas manos – te prometo que te lo regresare pronto, gracias – dijo abrazando al mayor.
- Y bien, ¿que piensas hacer? – le dijo el mayor un poco preocupado.
- De ahora en adelante yo cuidare de mi mismo, adiós Peigan – le dijo sonriéndole dulcemente al mayor mientras salía del consultorio.
- Adiós y cuídate Duo – dijo el hombre tristemente.
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- Heero, ¿vas a dejar que se vaya así como así? – le pregunto su hermano mirándolo con duda.
- ¡Cierra la boca Zeck! – le grito Heero molesto mientras comenzaba a caminar siguiendo al trenzado.
- A mi no me engañas Heero, eres una persona bondadosa – dijo el rubio sonriendo ampliamente.
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Salió del hospital con una ligera punzada en su cabeza, ¿Cómo era posible que tantas cosas horrendas le pasaran en verano?, parecía una maldición, ¿hasta cuando iba a romperse?
No tenia mucho dinero, lo que Peigan y Roquefelerg le habían dado no seria suficiente, solo le duraría un mes, no tenia familia, no tenia un hogar estable, amenos de que el viejo Howard aun tenga su "guardadito". Era lo mas seguro.
- Oye, espera aquí mientras traigo el automóvil, te llevare a tu casa – le dijo el ojiazul sacándolo de su trance.
Duo se sobresalto al escuchar esa fría voz, volteo de golpe para toparse con ese par de ojos de mar que lo miraban indiferente. Su corazón palpito rápidamente, ¿Por qué se ponía tan nervioso al ver esos ojos cobalto? No, el había sido el responsable de que hubiera estado en el hospital, no era una persona de confianza.
- ¿Es un adulto responsable?, digo por que eso de que le arrojen masetas en la cabeza saliendo de un edificio no es responsabilidad ¿Ho si?, pero aunque lo fuera, no es necesario que se moleste, puedo caminar – dijo fríamente el ojivioleta.
- Si soy responsable y entiendo perfectamente tu sarcasmo y descontento hacia mí, así que no te quedes ahí parado y vamos por el automóvil – dijo volteando hacia el estacionamiento del hospital.
- No quiero ir con usted – dijo el trenzado rotundamente.
- Bueno si no quieres ir en auto, iremos caminando, de todos modos te acompañare, te llevare al club antes de que se preocupen por ti – le pregunto Heero sacando una cajetilla de cigarros de su saco.
- ¿Que? – dijo sobresaltado el ojivioleta.
- ¿Hay algún problema? – le dijo el ojiazul arqueando una de sus cejas en señal de descontento.
- No, pero antes tengo que ir a un lugar – dijo el ojivioleta comenzando a caminar hacia la dirección contraria, haciendo que el ojiazul lo siguiera muy de cerca.
"No tengo opción, pero seré cauteloso, yo no confió en nadie. Si confió en el, terminara traicionándome como todos los demás y quedare como un idiota. No dejare que me lleve de nuevo al club".
Ambos caminaron por las solitarias calles de la ciudad, ¿Qué era lo que quería?, ¿Qué buscaba al seguirlo? Todo ya había quedado arreglado ¿no?, con la cuenta del hospital todo estaba perdonado, pero ¿Por qué se empeñaba en acompañarlo a su casa?, era absurdo, ¿Qué estaba buscando ese ojiazul?
Duo no dejaba de voltear hacia atrás cada vez que podía, el ojiazul aun lo veía fríamente y caminaba a su paso, se sentía observado y analizado, era una sensación muy estresante, un escalofrió recorría su espalda y lo estremecía, tenia que hacer algo para persuadirlo.
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Llegaron a una zona de mala muerte en una parte de la ciudad, llena de vándalos y vagos malolientes, un ligar sucio donde solo los traficantes de todo tipo de cosas se dedicaban a hacer lo suyo.
Había dado las gracias de no haber llevado su auto a ese horrible lugar, había una posibilidad de que pasaran desapercibidos si caminaban, aun que estaba continuamente en guardia, pero lo que mas le inquietaba era, ¿Qué rayos tenia que hacer el trenzado en ese lugar?
- No entiendo por que debes seguirme – dijo el ojivioleta furioso mirando al ojiazul molesto.
- Porque eres menor de edad, por culpa mía te cayó una maseta y por hacerme venir a este repugnante lugar sin mi auto en lugar de ir directamente al club – dijo el ojiazul fríamente dejando a Duo boquiabierto.
"¡Rayos!, este tipo es listo, ni hablar, seré cauteloso con él".
- Ok, tu ganas, pero déjame hacer esto solo, después podrás llevarme al club – dijo aun molesto el ojivioleta mientras abría la puerta de un bar de mala muerte.
- Hn… - mascullo en señal de molestia el ojiazul mirando hacia otro lado.
Duo rodo los ojos hacia arriba en señal de fastidio, decidió no seguir con la discusión y entro en el bar sin importarle nada. Heero regreso la vista hacia la puerta, donde se topo con un cartelón.
- Si buscas trabajo de medio tiempo cuenta con nosotros, huh… - leyó Heero en uno de los cartelones que estaba afuera del bar.
"Mmm, no parece un lugar muy bueno para pedir trabajo, aun que sea un bar, algo huele muy mal por aquí y no precisamente el sitio."
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- Disculpa, buenas noches, ¿esta el maestro Howard? – pregunto el ojivioleta mirando a un joven de cabellos largos amarrados en una coleta, bebía licor y estaba leyendo una carta sobre la barra.
- ¿He?, ¿Quien demonios eres tu? – le dijo el chico molesto, mostrando un rubor en su rostro por el alcohol, se levanto de su asiento y se tambaleo un poco.
- Mi nombre es… No importa, solo dígame si se encuentra, necesito hablar con él, es muy importante – le pregunto el chico bonito seriamente mientras miraba hacia todos lados.
- El señor Howard falleció hace unos meses, no me importa en lo personal, si hubiera dejado algún dinero me sentiría tranquilo para mantener este bar de porquería, ¡ahora lárgate que tengo que cerrar! – dijo el chico furioso ante la pregunta del ojivioleta.
- ¿Falleció?... – susurro abriendo enormemente los ojos por la sorpresa.
- ¿Eres sordo o que?, por culpa de un estúpido llamada Duo yo deje de recibir mi paga, odio a ese malnacido, ¡ya lárgate mocoso! – le grito arrojándole la botella de licor, Duo pudo esquivarla, pero esta se estrello en la pared rompiéndose en pequeños fragmentos.
- Eso no puede ser, si eso es verdad, entonces, ¿quien se quedo con mi dinero?, ¿en donde se supone que viviré? – le dijo al chico enfadado.
- ¡Cállate!, ¡no me interesa lárgate!, amenos de que tu seas Duo – dijo el chico alcoholizado acercándose peligrosamente a él, lo cual hizo que el chico bonito abriera la puerta rápidamente para huir – ¡espera mocoso! – grito el chico, pero Duo ya había abandonado la habitación.
Duo salió corriendo del bar, ese tipo iba a matarlo si se enteraba de quien era. No se dio cuenta de que Heero lo miraba extrañado por su reacción segundos antes.
- ¿Terminaste? – le pregunto desinteresadamente.
- Hn… - mascullo Duo mirándolo fríamente y comenzando a caminar rumbo al hospital sin decirle nada al ojiazul.
- ¡Oye! – le grito Heero tratando de darle alcance, pero el trenzado no le hacia caso.
"Maldito mocoso, como se atreve a ignorarme, aun que por los gritos, puedo decir que fue una gran pelea, ¿Quién será ese tal Howard?".
Duo caminaba furioso, ¿Cómo era posible que el viejo Howard hubiese muerto?. En hombre en el cual confió para que su dinero estuviera a salvo había muerto. ¿Qué debía hacer?.
Sin darse cuenta llego hasta unas casas de nivel medio donde solía vivir antes, ¿Por qué había caminado hacia tan terrible lugar?. Se detuvo en seco al identificar todo en su entorno, no, debía salir de ahí lo mas rápido posible, ese lugar comenzaba a darle escalofríos.
Heero se detuvo al ver como el ojivioleta se detenía en aquellas casas de nivel medio, eran lugares donde la gente rentaba y sobrevivía con un salario bajo, pequeños departamentos de dos en dos con un pequeño patio por cada uno. Levanto las cejas en asombro, ¿Qué hacia el trenzado en ese lugar?.
- Bastardo arrogante, ¿como te atreves a aparecer después de todos estos años? – pronuncio un hombre mayor jalando al ojivioleta por uno de sus brazos.
- ¿Maestro Roger? – pronuncio sorprendido el ojivioleta al ver al mayor.
- ¿Que esa estupidez de maestro?, tenme mas respeto, ¡es suficiente!, tenemos que hablar, te mostrare lo que hicieron tus padres – dijo el hombre comenzando a jalarlo hacia uno de los departamentos y sosteniendo su cabeza con una de sus manos.
Los ojos de Duo se abrieron enormemente, el departamento estaba completamente en ruinas. Lentamente pequeñas gotas de agua comenzaban a caer sobre el carbonizado lugar, la lluvia daba su aparición, solo quedaba en pie trozos de madera quemada y varias paredes ennegrecidas por el incendio, eso era terrible.
- El departamento… - susurro horrorizado el ojivioleta.
Sus fuerzas comenzaron a irse, ¿Qué había pasado?, ¿como era posible que su antiguo hogar había terminado así?.
- ¡Lleva así más de dos años!, ¡esperaba que tuvieras el valor de aparecer después de haberte ido con esa ramera!, ¿pensabas que ibas a escapar como tus irresponsables padres?, ¡pues estas muy equivocado!, ¡no te dejare hasta que me pagues todo! – decía el mayor mientras jalaba mas la cabeza del trenzado - Por que no solo fue el departamento, mi jardín y parte de mi casa también están dañados, hace una semana fue reconstruida, ahora apúrate, ¡trabajaras para mi de sol a sol! – decía el mayor encolerizado.
- Pero yo… - titubeo el ojivioleta mientras sus ojos comenzaban a cristalizarse.
- ¿Tienes dinero para ir cubriendo tu deuda? – le reprocho el mayor arrojando al trenzado sobre el encharcado pavimento.
- Mmm… - susurro Duo con la cabeza baja, ¿Cómo podía explicarle al viejo Roger su situación?, su mente estaba completamente en blanco.
"¿Que hago?, esto es peor no tengo casa y estoy pagando algo que no hice."
- ¡No te quedes callado idiota!, ¡Contéstame! – le dijo el mayor furioso mientras levantaba la cara del chico bonito con su arrugada mano, el rostro del ojivioleta estaba empapado y de sus ojos resbalaban perladas lagrimas - Y yo que pensé que eras un niño desamparado, resultaste ser igual a tus padres – reprocho el mayor soltando su rostro.
"Ya lo se… Ya lo se… ¡YA LO SEEE!" – pensaba Duo al borde del llanto, ¿Qué podía salir peor?.
- ¡TODO ES TU CULPA! ¡TU ERES EL ERROR QUE DEBE SER BORRADO! – le grito fuertemente levantando su mano para abofetear al trenzado.
- Pero… ¿Quién?… ¿Quien diablos eres tu?, no desearas usar la violencia contra tus mayores o si? Podrías salir perjudicado – dijo el mayor al ver como un hombre alto sostenía su mano para evitar que golpeara al ojivioleta.
- ¿Violencia?, acaso lo que acaba de hacer con este chico no fue violento?. En primer lugar tiene usted evidencias de que los padres del chico hicieron el incendio?, no verdad?, además menciono que eso sucedió hace dos años y parece que el chico no estaba en su domicilio, no le parece que el que tiene que estar avergonzado es usted?. Solo mire al chico, no sabe lo que sucedió, mejor dicho no tiene ni idea, fue mala suerte solamente. Ya deje de gritarle y culparlo por algo que el no hizo – dijo molesto el ojiazul sin soltar el brazo del mayor.
- Eso es verdad – susurro una mujer detrás de ellos.
- Pobre chico – comento otra persona.
- La casa era antigua debió ser un corto circuito – dijo una mujer a las demás personas.
- Nh… maldito mocoso – refunfuño el mayor apretando sus puños hasta dejarlos blancos.
Heero lo soltó lentamente, si pretendía golpear al trenzado, no se lo iba a permitir, mas adelante hablaría con el ojivioleta sobre el incidente, ahora lo que realmente importaba era que estuviera a salvo de ese viejo. El mayor solo lo miro con furia y se retiro a su casa sin decir palabra alguna.
"¿Porque?, ¿por que todo lo que pasa es mi culpa?, ¿acaso yo soy el malo?, ¿Que cosas malas habré hecho para que todo esto me pase?" – pensaba tristemente Duo mientras las frías gotas de lluvia mojaban todo su ser.
(Flash back)
- No se pudo evitar que viviera – pronuncio el doctor angustiado.
- El costo de la operación y la estancia son elevados – dijo una voz áspera.
- Si fuera chica seria mas fácil pagar, pero es un hombre… Aun que debo admitir que es muy bello - dijo el doctor.
- Yolo pagare – dijo la voz áspera – pero quiero algo a cambio de su parte…
"Mis padres me abandonaron… No tengo a donde ir… Matones me persiguen, todo esta perdido… Este hombre me ofrece libertad, pero ¿a costa de que?, ¿a que precio quiero mi libertad?".
- Todo es tu culpa, ¡tu eres el malo! – le gritaba la figura inconfundible de Roquefelerg.
"No es cierto, no es verdad, ¿por que?, ¿por que?".
- ¡TODO ES CULPA TUYA! – le gritaba el señor Roger.
"No, no, NOOO".
(Fin del Flash Back)
- ¡¿PORQUE TODO ES MI CULPA?! – grito el trenzado desesperado mientras caía sobre sus rodillas en el pavimento, haciendo que el agua encharcada lo mojara por completo y se mezclara con sus lagrimas.
"¿Por que solo yo tengo que conocer esos ojos llenos de odio?... Madre… Padre… Quien sea… estoy arruinado, alguien… Sálveme… Alguien…"
- ¿Cuanto tiempo seguirás en esa posición? – una voz fría lo saco de su trance, miro los bien lustrados zapatos del ojiazul, los cuales se empezaban a mojar por la lluvia.
- Hn… - levanto la vista y pudo ver esos fríos ojos cobalto que lo miraban con impaciencia, había olvidado por completo que el ojiazul estaba ahí.
- Vamos, o pescaras un resfriado, ven conmigo – le dijo el ojiazul mirando el cielo haciendo que su rostro se mojara por ello.
- ¿Que? – dijo el trenzado sorprendido, ¿A dónde lo quería llevar?.
- Aun no me has dicho tu nombre… - dijo Heero volteando su rostro para ver las pupilas violetas mientras hacia una mueca en forma de sonrisa.
- Soy Duo, Duo Maxwell… - susurro el ojivioleta ruborizado.
- Mmm… Me llamo Heero Yuy – dijo el ojiazul extendiéndole su mano para que se levantara.
Duo tomo su mano suavemente, era un tacto cálido, ¿hace cuanto que no tocaba una mano cálida?, ¿hace cuanto que una mirada de compasión era dirigida hacia él?, se ruborizo aun mas ante ese simple roce de manos.
"Y ese fue el comienzo de los días mas felices que viví con Heero, pero solo fue por poco tiempo. Aun que fue el tiempo mas feliz de mi existencia".
Me he convertido en un pajarito,
Atrapado en una jaula de oro,
Solo quería encontrar la libertad
Para que nadie me lastimara,
Pero en lugar de eso
Lo único que encontré fue una prisión dorada
En la que jamás podré salir,
Si realmente pudiera convertirme en un pajarito.
Nadie me vería con odio.
Aun que ahora se que me amas,
Solo con eso soy feliz,
Si tan solo pudiera salir por un momento,
seria para estar a tu lado,
Seguramente solo con eso podría morir feliz.
Continuara…
OoOoOoOoO
Notas de la autora:
Palabras dulces de un conejo.
Ohayou!! He regresado después de tanto tiempo ajajaja, espero que me hayan extrañado durante este tiempo que me he ausentado ajajaja (nadie me extraño, se oyen grillos al fondo T.T).
Bueno, a lo de siempre explico rápido, este Cap 2 de este maravilloso fic llamado Casa de muñecos, en lo personal es uno de los fics que mas me gustan XD espero que les guste tambien, es que con la universidad no he tenido tiempo de subirlos rápido jejeje XD, pero ojo, prometo no tardar demasiado, es frustrante no terminar.
Bueno es todo, lo que me queda por decir es lo de siempre...
¡Gracias a ladyyami-atem y a Duo love love por los reviews!
Dejen reviews porfis, porfis, mientras mas dejen mas rápido subo el otro cap (chantaje ¬¬) jejeje n-n, no de verdad, es una estimulación para mi, lo juro jeje.
Dudas, criticas, comentarios, jito matazos, naranjazos, ladrillazos y todo lo que termine en zos es bien recibido... no me enojo... todo menos virus ya saben ¬¬U...
Matta ne!!
Propaganda: lean Si Volviera a mi, Carta de amor, Los Templarios, La Atlántida, Amor de sangre, Mi chica de hielo, Abecedario de amor, Abecedario Amoroso y Water Kiss n-n. Chuus!! (Besos!!).
