Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.
Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!
Batman y Robin: Serie de televisión de 1966-1968 protagonizada por Adam West y Burt Ward—del tiempo cuando los disfraces de los superhéroes de verdad parecían como si los hombres llevaran los calzones por fuera, y los efectos especiales te hacían llorar de la risa. ¿Quién estaba súper enamorada de Adam West? Levanten las manos. Youtube: Lo Mejor de Batman/Bruce Wayne 1966.
Capítulo Tres - Batman y Robin
Nota de la traductora: No acostumbro dejar notas aquí pero es necesario en este capi para que lo entiendan más. Voy a dejar los nombres de los personajes en su 'vida real' en inglés porque es necesario para un juego de palabras que usa la autora con el nombre de Robin, en español 'Ricardo Tapia' en inglés 'Richard 'Dick' Grayson. ¿Ya vieron por qué? Si no, aquí les va: 'Dick' en inglés es usado para 'polla' y también para referirse a alguien que se comporta como un cretino. Recuerden muy bien esto al llegar casi al final del capítulo.
Bella miraba fijamente a un muy encabronado Edward.
Edward.
Estaba alucinada de que su idea hubiese funcionado, y la realización del poder que ella controlaba comenzó a abrirse paso en los dos. Nunca antes había estado en control de nada, incluyendo su propia vida adulta. Ahora que había recibido una pequeña probada del poder, decidió que le gustaba.
"Dime cómo lo haces," le demandó, su confianza aumentando.
"¿Misionero o de perrito? No estoy seguro que va más de acuerdo contigo," espetó con sarcasmo.
"¿Qué?"
"Quieres que te diga cómo lo hago. Sería más fácil si me dejaras darte una demostración. Puedo saltarme lo del beso si no es lo tuyo."
¡Bastardo!
Bella forzó a su mente a no distraerse por su mención de hacerle cosas rudas. Bajo circunstancias normales, si un tipo tan alto como Edward la estuviera fulminando con la mirada con esa fuerza tan letal en un callejón oscuro y sucio, de seguro se hubiese desmayado, pero se sentía segura y a salvo. Se sentía viva y liberada—sensaciones que eran muy desconocidas para ella.
"¿Cómo lees las mentes?"
"Las únicas cosas que leo son libros y el periódico, cariño."
"No me llames así. Sé que lees lo que hay en mi cabeza," insistió.
"Suena como que perdiste la tuya si me preguntas." Su tono fue mordaz y cruel.
"Bien."
Bella cerró sus ojos y dejó que su imaginación volara.
"¡Demonios! ¿Qué pasa contigo?" Le gritó.
Bella respingó momentáneamente al presenciar su arrebato. Despejó su mente y preguntó de nuevo.
"Dime cómo lo haces."
Edward estaba absolutamente furioso.
"¿Qué? ¿Para que puedas contarle a todo el mundo sobre el fenómeno de feria que descubriste?"
"No, nunca haría eso," le respondió, de verdad sorprendida.
"Sí, como no, como si no hubieras ido corriendo con tu pequeña amiga rubia a la primera oportunidad que tuviste y le contarás."
¡Joder!
Lo hice.
"Yo… um… bueno," tartamudeó.
"¡Exacto!" Le escupió. Su mirada la hizo sentir como si fuera el odiado enemigo, y esa idea era devastadora.
"Juro que no diré nada más, pero tienes que decirme," le dijo con algo de desesperación.
"No tengo que hacer nada," dijo furioso.
"¡Oye! Si husmeas en mi mente, entonces tienes que hacerlo," le dijo, de repente enojada otra vez. "Entonces, ¿por qué me lo dejaste saber si no querías que lo supiera?" Bella no iba a dejar el tema.
"No te dije nada," le dijo desafiante.
Demonios, eres insufrible.
"Te ofreciste a… a… bueno, ayer," le dijo.
"¿Me ofrecí a qué… exactamente?" Se inclinaba hacia ella con las manos en sus caderas, sus ojos en llamas por la furia.
"Sabes lo que te ofreciste a hacer." Bella no podía obligarse a decirlo porque ella misma todavía no podía creerlo. "Pero ahora me pregunto si hubieses tenido las bolas de cumplirlo de verdad si no hubieras salido corriendo."
"Supongo que nunca lo sabrás."
¡Aaagghhh! Dios, maldito seas.
"¡Dime!" Le gritó.
"Mi descanso terminó." La empujó para pasar y pateó la caja de leche con una cantidad alarmante de fuerza.
"No hemos terminado," le dijo, tratando de seguirlo. "Edward," le gritó cuando se esfumó detrás de la pesada puerta.
Antes de que hiciera clic, la puerta se abrió de nuevo, y Bella estaba de frente a una mirada salvaje que la hizo dar un paso hacia atrás.
"No lo hagas…" Le apuntó hacia el rostro con su dedo "… no te atrevas a llamarme así adentro o te prohibiré la entrada."
La puerta se azotó y la luz se apagó. Bella se quedó estupefacta en la oscuridad, recuperándose por su encuentro.
¡Qué pendejo!
¡Es un cerdo!
¡Un idiota!
¡Vete a la mierda, Ginger!
Nunca en su vida le habían hablado de esa forma. Nunca en su vida se había sentido tan increíblemente enojada, pero tampoco, nunca en su vida se había sentido tan excitada.
Al entrar furiosa al bar por la puerta principal, ignoró la sonrisa de bienvenida de Emmett. Estaba segura de parecer que estaba poseída por cómo se sentía, pero no le importaba. Que a Bella Swan no le importara lo que la gente pensaba—era algo sin precedente.
Cómo se atreve a empezar esto y no querer terminarlo.
Tú—¿me oyes ahora? Podrías haberte guardado tus pequeñas habilidades, pero no… ¡me ofreciste orgasmos!
Pasando a empujones a través de la multitud, Bella se encaminó a la barra.
Edward había regresado a tomar órdenes, y Bella podía darse cuenta que seguía visiblemente molesto. Trató de sonreírle a sus clientes, pero ella podía ver más allá de su fachada. Frente a la barra, Bella cerró los ojos y concentró su mente.
¡Toma esa, idiota!
Quieres sexy, te voy a dar sexy.
"Mierda," él gritó por encima de la atronadora música.
Bella levantó la vista y lo vio pellizcándose el puente de la nariz otra vez. Sacudió su cabeza y se disculpó con el tipo asustado al que le estaba entregando una bebida en ese momento. Mary Ann se acercó a él en la caja registradora viéndose preocupado, y Bella supuso que le estaba preguntando si estaba bien. Edward solo sacudió su cabeza y empujó a su amigo con rudeza antes de girarse para servir al siguiente cliente.
Bella continuó pensando en diferentes posiciones comprometedoras—involucrando a los dos bármanes. Quería acción, entonces Bella le dio acción—al estilo hombre contra hombre.
Edward frunció el ceño e hizo una mueca de dolor pero no tuvo más arrebatos.
Un agudo chillido conocido distrajo a Bella de su tortura mental.
Mierda.
Rosalie.
Como si su camiseta color rosa brillante no fuera suficiente, estaba colgada a la espalda de Emmett haciendo imposible el que pasara desapercibida. Parecía estar "montándolo" como una loca vaquera. Una mano se aferraba al cuello de él, mientras la otra estaba en el aire, haciendo continuos movimientos circulares mientras se balanceaba hacia arriba y hacia abajo sobre su espalda.
¿Qué demonios?
¿A quién en el cielo está tratando de lazar?
¿Cómo carajos voy a llevarla a casa?
Rosalie también se estaba carcajeando y gritando, y no parecía estar molestando a su musculoso corcel en lo más mínimo. Bella dejó la barra y volvió a pasar a través del gentío a empujones para seguir a Emmett de vuelta a la puerta.
Afuera en la calle, el entusiasmo de Rose no parecía disminuir.
"Rose," Bella le gritó. "Shhh. Deja de hacer eso."
Emmett solo se rio. "Es dinamita pura, mi pequeña Rosie."
Se agachó y dejó que Rose se deslizara de su espalda al suelo.
"Awww," gimió. "Todavía no había terminado." Se meció un poco y le hizo un puchero al enorme tipo.
Bella no podía creer lo que veían sus ojos.
Antes de que Emmett pudiera llegar muy lejos, Rose se le lanzó—esta vez fue un ataque frontal. Con sus brazos alrededor de su cuello, trató de besarlo, pero la altura de él le dio una clara desventaja.
"Oye, oye, pequeña," le dijo, agarrando sus muñecas y tratando de liberarse.
"Rosalie Hale, detente en este momento." Bella trató de ayudar, pero como la mayoría de la gente borracha, se movía con sorprendente velocidad cuando tenían la mente fija en algo. Bella se dio por vencida en tratar de volverle a poner la chaqueta de cuero a Rose. Eventualmente le daría frío y se la pondría ella misma.
Su segundo ataque al portero involucró un montón de saltos de borracha. Se veía como un cachondo conejito Energizer defectuoso.
¡Oh, santo cielo!
Emmett comenzó a reírse al mismo tiempo que trataba de sujetarla. Al final, la forzó a darse la vuelta y la pegó a su pecho con sus dos brazos rodeándola firmemente, sosteniendo sus errantes manos. A ella no pareció molestarle y siguió tratando de besarlo desde su complicado ángulo. Cuando falló, se quedó quieta pero solo por un momento. Un brillo travieso llenó sus ojos antes de que empezara a frotar su trasero de forma bastante obvia contra las caderas de él.
"Oye," él gritó, intentando separar su cuerpo de ella sin dejarla ir.
"Oh, vamos, grandote. ¿No quieres jugar conmigo?" Rose preguntó, tratado de parecer tímida.
Bella no pudo contener la carcajada. En todo el tiempo que tenía de conocer a Rose, nunca había presenciado que actuara de esa forma. Rose siempre estaba en control—incluso cuando estaba borracha. Lo que sea que esos bármanes pusieran en sus bebidas, valía oro.
"¿Cómo voy llevarla a casa así?" Bella preguntó mientras veía a Rose seguir tratando de frotarse contra Emmett.
"Ah, ¿viven juntas?" Preguntó, sus caderas alejándose de las de ella en un extraño tango con la espalda pegada al frente.
"No, pero si me ayudas a llevarla a su casa, yo puedo llegar a la mía."
Arrastró a Rose de regreso a la puerta y habló con otro portero mucho más pequeño.
"No hay problema. Podremos ubicar un taxi a una cuadra o dos," le dijo a Bella antes de cargar a Rose por la calle.
Después de lo que parecieron siglos, Bella y Emmett finalmente metieron a Rose en su cama, profundamente dormida. Se había pasado todo el viaje a casa tratando de acosar sexualmente al portero, pero él lo tomó como un verdadero caballero.
Afuera del edifico de Rose, Bella le agradeció por su ayuda una vez más. Estaba sorprendida de que no se hubiese aprovechado del estado lujurioso de Rose. Realmente era dulce.
"Bien, gracias otra vez, Emmett," le dijo.
"Oye, soy El Profesor," respondió, sonriendo.
Ella le sonrió en respuesta. "Edward me dijo accidentalmente tu nombre, pero no te preocupes no le diré a nadie."
Emmett la observó de nuevo, ligeramente parecido a como lo había hecho antes, cuando le pidió que le mostrara la parte de atrás.
"¿Edward se presentó contigo?" Le preguntó.
"No precisamente." Ahora se sentía culpable por forzarlo a que sus labios dijeran su nombre con su asalto mental. "¿Tienes mucho de conocerlo?"
Los ojos de Emmett le dijeron que no iba a delatar a su amigo, o jefe, o lo que sea que Edward fuera para él.
"Está bien, supongo que debería preguntarle a Edward si quiero saber de él, ¿eh?" Preguntó.
El alivio invadió los rasgos felices de Em. "Sí, eso será mejor. Mira, ¿por qué no te acompaño a tu casa? No me sentiría bien si te dejara caminar sola a estas horas de la noche."
Caminaron juntos, conversando cómodamente. Emmett era un libro abierto cuando se le preguntaba sobre él, y admitió sin reservas que Rosalie Hale era la mujer más bonita que había visto en su vida. Bella encontró eso dulce, considerando que el reciente comportamiento de Rosalie fue todo menos bonito. Él accedió a no compartir con Edward ninguna información que Bella hubiera compartido de sí misma con él. Era lo justo desde el punto de vista de Emmett, e hizo a Bella feliz. Él también le pidió que volviera a llevar pronto a Rose al Bar SER. Bella fue evasiva con su respuesta porque no estaba segura de querer regresar a SER en el futuro cercano pero no quería mentirle al primer tipo honesto que había conocido en su vida.
….
Jasper se estaba agarrando el estómago porque le dolía de reírse con tantas ganas.
"¿Nos estaba imaginando besándonos?" Soltó en un jadeo entre carcajadas.
"No fue solo besándonos," gruñó Edward. "Fueron… fueron… besos agresivos. Estabas encima de mí como un puto sarpullido."
El rostro de Edward lucía incómodo al recordar claramente las imágenes que Bella había dejado grabadas en su mente.
"Entonces por eso no dejabas de empujarme."
"¿Qué?" Alice preguntó. Estaba sentada con las piernas cruzadas sobre la lustrosa barra de madera viendo a sus chicos.
"Pensé que tenía migraña y seguía acercándome a él, pero cada vez que lo hacía él me empujaba." Jasper limpió unas cuantas lágrimas de risa que se habían escapado de sus ojos.
Edward lo fulminó con la mirada antes beber de una botella con un líquido color ámbar. Hizo una mueca al tragar, dando la bienvenida al ardor.
"No es gracioso. No puedo describirte lo gráfica que es su mente."
"Estás en grandes problemas, hermanito. Grandes problemas," dijo Alice.
"¿Qué demonios se supone que significa eso?" Dijo con brusquedad, todavía encabronado.
"Ya lo verás."
"Alice, ¿qué has visto?"
"No, tú siempre dices que no quieres saber." Cerró un cierre invisible en sus labios.
Jasper había controlado su risa lo suficiente como para empezar a prepararle a Alice una bebida. La sonrisa que no podía borrar de su rostro demostraba lo divertido que estaba por la chica que había logrado encabronar a Edward Masen.
Edward echó su cabeza hacia atrás y bebió sin parar.
"Oye, hombre, tranquilo," dijo Jasper.
Edward se desplomó sobre la barra, su cabeza encima de sus brazos cruzados.
"Tú no lo viste, J. Juro que ella tiene la mente más exquisita cuando no me está torturando con ella."
Jasper y Alice se miraron cuando él le dio un brebaje grande y efervescente.
"No es nada parecido a lo que haya visto en mi vida. Es… es…" No tenía palabras. Su ira desaparecía poco a poco gracias al alcohol que empezaba a correr por sus venas. "Ella ve las cosas de forma diferente. Creo que comprendo lo que es ver las cosas de color de rosa, pero…"
"¿Pero qué?" Alice lo alentó a hablar.
"Pero, no se ve a sí misma con claridad. La imagen que tiene de ella no es nada parecido a la real, y me pone furioso," admitió.
"Bueno, supongo que tu trabajo es ayudarla a cambiar su opinión de sí misma," sugirió Jasper. "¿Conseguiste su número?"
"¡Joder, no! Me estaba torturando. Como si fuera a pedirle su número." Su enojo no estaba muy por debajo de la superficie.
"Espera, le dejaste saber lo que haces, no se asustó con eso, de verdad sientes atracción por ella, ¿y aun así no conseguiste su teléfono?"
"Ella me enfurece. ¿Por qué querría llamarla? Además, estás olvidando algo. Yo no salgo en citas—jamás."
Jasper rodó sus ojos. "Oh, por el amor de Dios, ¿no puede ser que sigas con eso?"
"J, déjalo así. No es de tu incumbencia," Edward le dijo con seriedad.
"De hecho, es de mi incumbencia cuando empiezas a maldecir a los clientes y a destrozar la cristalería."
Edward agarró la botella de whisky y se fue furioso sin decir una palabra más.
…..
Ring ring.
"¿Qué?"
"¿Rose?"
"¿Qué?"
"Oh, gracias al cielo. Solo llamaba para asegurarme que seguías con vida."
"Muy apenas. Mi mente está reproduciendo un extraño conjunto de eventos que no es posible que yo haya hecho," gimió.
"Oh, lo hiciste," dijo Bella con una sonrisa.
"De ninguna manera montaría a un tipo en un club. Jamás."
El silencio de Bella lo dijo todo.
"Mierda. Dime que no permitiste que montara a cualquier extraño. ¡Oh dios! Dime que no permitiste que un extraño cualquiera viniera a casa conmigo." Sonaba alarmada, y Bella podía escuchar el susurro de las sábanas. Bella se echó a reír, imaginándose a Rose revisándose para ver si seguía vestida. Bella disfrutó que al fin le hubiese encontrado una falla a su perfecta amiga.
"En primer lugar, no 'dejé'" que hicieras nada. Estabas totalmente fuera de control. En segundo, el señor Extraño Cualquiera te ayudó a llegar a casa, pero educadamente se rehusó a ceder a tus insinuaciones sexuales."
"¿Eh? ¿Mis insinuaciones sexuales?"
Bella puso al tanto a su amiga de las partes de la noche anterior de las que ella había sido testigo. Al principio, Rose estaba aliviada de que el señor EC hubiese sido un caballero, pero al final de la llamada, su ego estaba herido por el hecho de que le había dicho que no. Jamás ningún hombre le decía que no a Rosalie Hale. Bella le informó que su excesivo ego la estaba haciendo sentir asqueada ya que las mujeres que eran simples mortales estaban bastante acostumbradas a que no todos los hombres que se cruzaran en su camino cayeran a sus pies.
"Lo siento," dijo Rose, pero Bella podía darse cuenta que no lo dijo en serio. "Entonces, ¿besaste al señor Bar-gasmo?"
"Deja de llamarlo así, y no."
"¿Por qué no?"
"Porque no."
"Bella, sé que lo deseas, porque si no, nunca te hubieses imaginado esa pequeña fantasía que él leyó en tu mente. ¿Trató él de besarte?"
"Bueno, probablemente lo hubiese hecho si lo dejara."
"¡Bella!"
"Mira, es complicado. Me vuelve loca."
"Sí, pero por mi experiencia eso significa que el sexo va a ser electrizante," añadió Rose.
"Para él es un juego," dijo Bella, como si eso le diera la razón para no besarlo.
"No me digas. Se le llama el juego de las citas. Y, noticia de última hora—es divertido."
"No soy buena en ese juego."
"Bueno, tal vez deberías empezar a jugarlo, porque lectores de mentes sexys no se presentan muy seguido."
….
Se necesitaron dos semanas sin parar con la insistencia constante de Rosalie antes de que Bella cediera y aceptara regresar al Bar SER.
Bella dijo que Rose estaba obsesionada con el hecho de que un hombre le había dicho que no y que esa era la única razón por la que estaba tan desesperada en regresar. Rose negó terminantemente esa acusación, pero en su interior quería saber qué le pasaba a este tipo Emmett. Si tenía una esposa o novia, entonces estaba bien… un novio era improbable ya que estaba segura que había estado coqueteando con ella al comienzo de la noche, pero además de eso, tenía que saber por qué le dijo que no.
Bella se había pasado las últimas dos semanas sintiéndose en conflicto y aún más sola. No superar la regla número tres de "solo ser uno mismo". La hacía preguntarse quién era realmente ella, y dónde quería estar, pero la realidad siempre la derribaba cuando empezaba a creer que su vida podía ser diferente. Trató de no pensar en Edward y sus labios dulces, y la loca sensación de sentirse viva que experimentaba al estar en su presencia. No podía negar que hacía que su corazón palpitara con fuerza y su cuerpo vibrara. Secretamente, Bella pasó más de unas cuantas noches imaginando cómo se sentiría si dijera que sí la próxima vez que le ofreciera besarla. Sin embargo, la idea de que fuera posible que durmiera con un tipo tan ardiente como Edward la hizo querer correr y ocultarse. Ese era el territorio de Rosalie, no el de Bella. Por lo general los hombres no la notaban, y hombres del nivel de Edward definitivamente no notaban a Bella Swan.
La constante lucha en su mente, combinada con la forma en que había terminado el último encuentro, tenían a Bella menos que entusiasmada en volver. Como resultado, no puso ningún esfuerzo extra en su apariencia cuando finalmente accedió a regresar. Sus opciones de ropa eran limitadas en el mejor de los casos, ya que su presupuesto nunca le permitía ninguna frivolidad en la vida, y cualquier dinero que gastaba en ropa lo usaba para ahorrarlo para un nuevo traje sastre para mantener a su jefe contento.
Trató de ignorar la mirada de reproche de Rose mientras esperaban en la línea afuera del bar. A Bella le encantaba usar jeans, y los negros que llevaba puestos eran sus favoritos. También odiaba usar tacones después de las horas de trabajo, por lo que sus zapatos bajos eran justamente lo que quería ponerse. Esta noche, había dejado su cabello suelto. Estaba limpio y lacio, por lo que no podía entender cómo podía Rose insistir en eso también. No es como si alguna vez hubiese tenido éxito cuando trató de rizar su cabello, y Rose sabía eso. Los rizadores en las manos de Bella solo conducían al desastre, y el olor a cabello quemado en realidad no era el look que buscaba. Bella tenía que admitir que su camiseta de los Muppets de los ochenta podría haber llevado lo "casual" a nuevas alturas, pero era lo que tenía deseos de usar. El bar se ponía calientito cuando estaba lleno, así que sabía que podía dejar su chaqueta una vez que entraran.
"No vengas llorando a buscarme cuando él te ignore por llevar ese atuendo," le dijo Rose.
"Si solo está interesado en cómo me veo, entonces este juego terminó antes de que empiece," Bella replicó.
No lo entiendes, Rose.
No tengo dinero para gastar como tú.
"¿Te mataría comprar algo sexy y nuevo de vez en cuando?"
"Rose, por favor, no lo hagas."
"¿Qué? ¿Ya estás ahorrando para tu retiro?"
¡Sí, los asilos son mi forma de soltarme el pelo!
"Sucede que me gusta mi ropa, así que si quieres que me quede, entonces cierra la boca o si no me voy a casa." Una vez más Bella se sorprendió hablando bruscamente. Nunca le habría hablado así a su amiga, pero por alguna razón ahora, solo quería hacer lo que quería. Quería simplemente ser ella misma.
Solo ser… ser yo misma.
Quiero agradar por mis jeans y esta tonta camiseta, no por zapatos de tacón de aguja y sujetadores push-up.
Tal vez puedo ser yo misma…
"Bueno, si es mi bella Rosie," dijo Emmett con su vozarrón. "Mi noche de viernes acaba de hacerse más brillante. Empezaba a pensar que te habías olvidado de mí."
Era evidente que el portero había tomado a Rose desprevenida una vez más. "He estado ocupada," le respondió con frialdad.
"Sip, supongo que una dama como tú nunca tiene una noche libre." Se escuchó un poco melancólico al decirlo. "Si hubiese sabido que venías, habría apartado mi camiseta del Bar SER de la suerte para ti."
"¿Crees que es una buena idea después de la última vez?" Bella habló.
"Hola," la saludó Em con una enorme sonrisa. "Probablemente tienes razón, pero nunca dejaría pasar una oportunidad de hacerle caballito a mi Rosie cada vez que lo desee."
Pobrecito hombre, ella va a comerte para cenar.
"¿Ah, sí?" Preguntó Rose. Bella podría jurar que la temperatura bajó un par de grados. La Reina de Hielo estaba a punto de atacar. "No pensé que me recordaras."
Emmet parecía afligido. "Pero, te ayudé a llegar a casa. Por supuesto que te recuerdo."
"Podrías haber llamado ya que sabes dónde vivo."
"Yo… yo… no pensé que fuera correcto de mi parte. He estado esperando a que volvieras," le dijo en voz baja.
"Oh, entonces tengo que volver corriendo a ti. ¿Así es cómo operas? ¿Haces que las mujeres te rueguen?"
Ella puede ser una verdadera perra.
La expresión en el rostro de Emmett casi mató a Bella. Se sintió herido por las palabras de Rose, y evidentemente no sabía cómo resolverlo. Bella deseaba poder ayudarlo, pero eso solo haría que Rose se enojara más.
"No, Rosie. Es solo que no quería que pensaras que solo quería eso. Ya sabes. Nunca me aprovecharía de una mujer. Estaba esperando que regresaras para que tal vez pudiera pedirte que salieras conmigo en un verdadera cita."
Bella estaba impresionada de que hubiese podido decir las palabras, y una vez más, Rosalie fue tomada desprevenida.
"¿Una verdadera cita? No lo creo."
¿Qué? Te estás muriendo por salir con él.
¡Malditos juegos de citas!
Los odio.
"No puedo decir que me sorprenda. No creí que una mujer bonita como tú, llegaría a notar a un gorila de puerta como yo. Pero, está bien. Comprendo," terminó de decir, sosteniendo su cabeza en alto. "Sigues siendo mi hermosa Rosie, y voy a seguir cuidando de ti si me necesitas. A ti también, Bella." Se hizo a un lado para que las mujeres pudieran entrar al bar.
Oh, eres demasiado bueno para ella, dulce Emmett.
Cuando Bella estaba por bajar las escaleras, se dio la vuelta y preguntó, "Oye, ¿cuál es tu nombre esta noche?"
"Soy Alfred," Emmett dijo con una enorme sonrisa, su rechazo al parecer olvidado.
Al final de las escaleras, Bella agarró a Rose por el codo.
"¿Qué fue eso? Sé que quieres salir a una cita con él, Rose."
"Dah, se llama hacerse la difícil."
Me tienes que estar jodiendo.
"¿Qué? ¿Tú te haces la difícil, pero se supone que yo juegue luchitas con la lengua con el primer tipo que me lo ofrezca?" Bella preguntó, claramente molesta. Se dio cuenta que el Bar SER se estaba convirtiendo en un sinónimo de sentimientos de molestia e ira, y se preguntó si eso era sano.
"Sé cómo jugar a hacerme la difícil. Tú no sabes cómo jugar para nada, por lo tanto, solo deberías 'jugar' y con todo—siempre que surja la oportunidad," dijo Rose, sonriendo antes de darse la vuelta y abrirse paso hacia la barra.
Antes de que Bella se diera cuenta, había seguido a Rose al bar. El mar de gente se había abierto para su amiga como a menudo sucedía, y Bella siempre se maravillaba por lo diferente que la gente la trataba en comparación a Rose.
Los bármanes estaban vestidos con camisetas de color morado eléctrico con brillosas letras plateadas de molde en sus pechos. Una decía DICK y la otra BRUCE.
Dick, Bruce y Alfred… ¿quién, por todos los cielos?
Rose le dio un codazo a Bella cuando Dick se inclinó para sacar varias bebidas de colores embotelladas del refrigerador directamente frente a ellas.
"Así que, ¿la camiseta de hoy es propaganda?" Preguntó.
La música estaba fuerte esta noche, y Bella tenía problemas para escuchar.
"¿Qué?" Gritó.
"¿Su camiseta está dando propaganda a lo que carga, o cómo se comporta?" Le dijo de nuevo, sonriendo.
¿Lo que carga? ¿Qué?
¡Oh mierda!
¿Qué tan grande es la polla de Edward?
Por la forma en que se comporta, tiene que ser enorme.
Dick se irguió y se dio la vuelta, sus ojos posándose en Bella al instante.
Oh mierda… NO DEBES PENSAR.
Él le sonrió de forma engreída antes de inclinarse rápidamente sobre la barra hacia ella.
"Oh, sí… es lo bastante grande para hacerte sonreír, Muñeca," le dijo.
Antes de que Bella pudiera responder, él volvió con su cliente, carcajeándose.
¡Ese bastardo petulante!
Lo suficientemente grande para mí, ¿eh?
DEJA DE PENSAR.
¡BASTA!
Bella sabía que se estaba sonrojando no solo por haber sido atrapada pensando en su polla, sino también por la confirmación de él a su pregunta. Tuvo que tratar con todas sus fuerzas de no pensar en un desnudo y bien dotado Edward ahora que puso la idea en su mente.
¿Podría mi vida ser más humillante?
Piensa en chocolate.
Piensa en gatitos.
No pienses en su po… DETENTE.
Bella estaba segura que seguía pasando frente a ellas a propósito. Los siguientes tres clientes que sirvió, necesitó de algo que estaba frente a ella. Cada vez, sus ojos se clavaban en los de ella, y le sonreía o guiñaba un ojo. La atención de él no hizo nada para sofocar el fuego quemando sus mejillas, sobre todo cuando lamió sus labios lentamente.
Rose estaba sonriendo al observar su interacción. Tenía esa mirada que decía "te lo dije".
"¿Vas a beber esta noche?" Rose le preguntó a Bella, esperando que dijera que sí porque su amiga necesitaba relajarse.
"No."
"Oh, vamos, B. Vive un poco. Míralo. Claramente está interesado en follarte."
"¡Rose! ¡Dios! No estoy interesada en eso, gracias."
"Bueno, ¿por qué te estás sonrojando como una colegiala?"
"Cierra la boca."
Bella encontró su molestia reapareciendo de nuevo.
¿Por qué estás tan obsesionada con mi vida sexual?
Un polvo no va a cambiar lo jodida que está mi vida.
Por Dios.
Edward levantó la vista. Su rostro estaba serio, y si Bella no lo conociera, le parecería preocupado.
¡No sientas lástima por mí!
Basta… gatitos… chocolate…
La idea de tener que vigilar sus pensamientos personales era difícil de comprender. Nunca antes había tenido que controlar su parloteo interno, y ahora comenzaba a darse cuenta lo mucho que hablaba consigo misma. Se preguntó brevemente si era normal, o si en realidad estaba loca, antes de que se detuviera y tratara de acallar su mente. Era casi imposible debido a que se sentía inquieta y frustrada y algo excitada.
Este lugar es malo para mi presión.
Edward se detuvo frente a ellas. Era su turno de ordenar.
"Damas," les dijo.
"Oh, Dick," gimió Rosalie.
Bella cerró los ojos con fuerza.
No pienses en duras y grandes pollas… no lo… ¡mierda!
Cuando abrió sus ojos, Edward estaba a solo centímetros de su rostro. Para cualquier otra persona parecería como si estuviese tratando de escuchar su orden por encima del barullo.
"No te detengas ahora, nena. Me gusta el rumbo que llevaba ese pensamiento, pero en verdad creo que tengo que besarte antes de que hagamos eso," le dijo, lo bastante fuerte para que ella escuchara.
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Bella. Lo deseaba, pero odiaba el control que tenía sobre ella. Estaba molesta de que pudiera arrancar las fantasías de su mente cuando ella no tenía idea de lo que él estaba pensando.
Entrecerrándole los ojos, le dijo, "¿En serio? Bueno, en realidad esto es más de mi gusto."
Bella mantuvo sus ojos abiertos porque quería ver su reacción mientras pensaba en Dick y Bruce con sus lenguas entrelazadas. Los imaginó detrás del atestado bar, besándose como dos adolescentes cachondos.
La única reacción que Bella recibió de su asalto mental al encantador barman, fue que cerró brevemente los ojos una vez. Sabía que la estaba leyendo fuerte y claro, pero su reacción violenta estaba ausente. Bella lo fulminó con la mirada como un reto silencioso y aumentó los detalles de la imagen a una versión más de adultos. Edward se mantuvo firme y le sostuvo la mirada, todavía sin demostrar emoción.
Un segundo más tarde, él silbó con fuerza hacia el otro extremo de la barra antes de lamerse deliberadamente los labios.
Mierda. ¡Qué tienen esos malditos labios!
Concéntrate.
Dick y Bruce besándose… Dick y Bruce restregándose… Dick besando a Bruce…
El barman rubio asintió, terminó de servir a su cliente y caminó tranquilamente hacia Dick. Los ojos de Bella casi se salieron de sus cuencas por la forma en que el tipo rubio estaba mirando a Edward.
No. Jodas.
No lo haría.
Edward le dio a Bella una expresión engreída y se volvió para encarar a Bruce, que se había detenido a centímetros de él. Todo el bar parecía estar observando a la pareja cuando Bruce levantó una mano para tocar la mejilla de Dick. Bella notó por primera vez que Dick era varios centímetros más alto que Bruce.
Ese movimiento captó la atención de aquellos que todavía no se habían detenido a ver el show. Dick le guiñó un ojo a su compañero de barra y luego presionó sus mojados labios contra su boca. Los dos hombres se quedaron con los labios pegados para que todo el mundo los viera. Bella sintió que su boca se abrió al mismo tiempo que el bar estalló en gritos y aplausos mientras los dos hombres se besuqueaban.
Que me jodan. No puedo creerlo.
En poco tiempo, los chicos se separaron. Bruce parecía estar locamente enamorado y se volvió para ver a los clientes agarrando su pecho donde estaba localizado su corazón. Dick sonrió y lanzó un puño al aire como si fuera un campeón. Varios de los gais presentes en el bar gritaron pidiendo una repetición.
Rose se inclinó y despertó a Bella de su trance. "Wow, creo que de verdad me va a gustar este tipo," le dijo.
Nada podía borrar la sonrisa en el rostro de Dick cuando volvió a pararse frente a Bella.
"Ten cuidado con lo que deseas, Muñeca. Ahora, ¿qué puedo darte?"
Mierda.
Creo que me gustó eso.
¿Qué?
¡No!
¡Sí! Hombres besándose es algo ardiente.
¡No!
¿Qué pasa conmigo?
"Alcohol. Solo alcohol," dijo.
La risa de él podía oírse por encima de la ahora extra entusiasmada multitud. "En seguida. Creo que necesitas un Dick especial."
Dick…
Joder...
Gatitos y chocolate…
Gatitos y chocolate…
Bella se sentía mareada, asqueada, débil y cachonda todo al mismo tiempo. En la ronda tres de Dick Vs. Bella—definitivamente Dick había ganado.
Jajajajaja estos dos me encantan. Espero que hayan disfrutado de este encuentro como con los otros dos. Ahora, ¿notaron que no todo es miel sobre hojuelas con Edward? Desde ahora les aviso que por algo el fic no está calificado como humor, la autora lo usa mucho y lo seguirá usando, pero, traten de familiarizarse con las personalidades de los personajes para que puedan vivir la historia y entender sus reacciones. Por lo pronto, ¿cómo describirían a Bella? ¿Qué han aprendido de ella en estos tres capis? En este, lo que Edward le dice a Jasper y Alice es una buena pista para entenderla y comprender sus reacciones. Espero que me puedan decir en sus reviews sus opiniones.
Gracias a quienes lo dejaron en el capi anterior: Clara-Catorce, nnuma76, Mary de cullen, Marttha Cullen Dollanganger, Tsuruga Lia1412, shamyx, Diablillo07, Adriu, labluegirl94, Paulina, EmDreams Hunter, mindita04, Lunita Black27, gaby9387, Marlecullen, YessyVl13, patymdn, angelabarmtz, Hanna D.L, Marie Edwards, Roxy Sanchez, lizdayanna, Yoliki, Wawis Cullen, Marta Salazar, SummerLove20, Gabriela Cullen, freedom2604, NAIARA23, Sol.43, Pam Malfoy Black, Roxana, LicetSalvatore, Bertlin, Ericastelo, Manligrez, Mafer, Tata XOXO, Antonia, tulgarita, Shikara65, Sully YM, , rosy canul, glow0718, EmmaBe, bbluelilas y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.
