Primero que nada, perdonen la tardanza. La verdad es ke no planeo ser de las escritoras que actualizan una vez al año como me dijeron por ahi jajaja xD, pero pues ke se puede hacer cuando la inspiracion va y viene con ideas nuevas ke no cuadran con la historia ke se plantea? n.nU Agradesco los reviews, y pues ya sin darle tanto rodeo, les pongo el segundo capitulo de esta historia. sin mas ke agregar, les recuerdo ke naruto no me pertenece y escribo esto sin fines de lucro. Digan no a la pirateria ni al plagio de ficts!
Capitulo 2. Enfrentando la Realidad.
-Kazekage sama, el shinobi de Konohagakure se trataba de un clon de sombras… Cuando llegamos, no pudimos hacer nada, se esfumó en un grito de agudo dolor…
Gaara cerró con fuerza sus puños, conteniendo toda la furia que sentía. De inmediato, ordenó a todos que debían de seguir con el camino, triplicarían esfuerzos y aumentarían el ritmo de avance, la desaparición del clon de sombras era una mala señal y sin dirigirle una sola mirada a Hinata, Gaara se situó al frente del escuadrón sin importarle dejar a unos cuantos atrás recogiendo las casas de campaña o apagando las fogatas.
Hinata se quedó inmóvil unos instantes, ante la idea de que a Naruto le ocurriese algo grave. Los mensajeros habían dicho que el rubio había sentido un intenso dolor, cosa que a la kunoichi causo el aumento de su preocupación.
Respirando profundamente, Hinata consiguió mantener la calma, y haciendo uso de todas sus fuerzas, se apresuró a unirse al grupo que encabezaba el Kazekage. El cansancio que sentía no era nada comparado con la preocupación que en ese momento sentía, no debería haber dejado a Naruto atrás.
Después de lo que a Hinata le pareció una eternidad, el grupo se detuvo de pronto, la heredera del clan Hyuuga quiso avanzar hasta el Kazekage, y pudo ver al frente que habían dado alcance a un nuevo mensajero del grupo que lideraba Temari. Antes de que pudiese llegar hasta Gaara, el pelirrojo se dirigió a su equipo y les ordenó que la mitad descansara mientras que la otra mitad seguiría avanzando: debían recuperar fuerzas para no llegar completamente agotados a Konohagakure no Sato, pensó la chica.
Alrededor de Hinata, los ninjas comenzaron a armar de nuevo las pequeñas casas de campaña, una mujer se acercó hasta ella y le indicó que el Kazekage deseaba hablar con ella en privado en su campamento, por lo que la siguió en silencio. La pelinegra estaba decidida a seguir el camino sin descansar, pero al haber sido llamada, se hizo a la idea de que la obligarían a descansar…
-Hemos recibido noticias de tu aldea- dijo Gaara en cuanto Hinata hubiera aparecido, su rostro a pesar de mantener la misma nula expresión, demostraba perturbación. Invitándola a sentarse unos momentos aunque fuese sobre el suelo, Gaara la miro fijamente tratando de imaginar lo que en esos momentos por su mente pasaba.
-Ha… Hace cuanto…- quiso saber Hinata, su mente se había quedado completamente en blanco, le sudaban las manos y el cuerpo le temblaba, deseaba con el corazón que fuesen buenas noticias, pero dado que aún había un grupo de ninjas que avanzarían rumbo a Konoha mantenía el corazón lleno de preocupación e imaginando cosas terribles. Gaara suspiro.
-Desde que Temari os encontró en el camino, aumentó la velocidad de avance al triple, los ninjas menos experimentados se han ido rezagando; en Suna procuramos mejorar nuestra velocidad para acudir lo más pronto posible a los llamados de auxilio: cuando antes tardábamos 3 días en llegar hasta Konoha ahora hemos conseguido hacerlo en la mitad del tiempo,- comenzó a explicar al a chica, que no veía la relación de ello con lo que pasaba. Gaara notó su desconcierto y prosiguió con calma – lo que quiero decir, es que el equipo de Temari ha conseguido llegar ya a tu aldea.
Hinata sintió al instante un gran alivio, ¡por fin Konoha había recibido a los refuerzos! Su corazón latió de manera acelerada y se permitió sonreír entusiasmada, sin embargo, el rostro de Gaara al instante la volvió a la realidad: el Kazekage no se mostraba tan entusiasta.
-Aún hay más- anunció permaneciendo unos segundos en silencio, la sonrisa en el rostro de Hinata se desvaneció ligeramente, Gaara cerró los ojos unos instantes y respiró profundamente varias veces. - Parece… que hemos llegado algo tarde- anunció finalmente, la mirada de Hinata estaba llena de confusión, después, preocupación y miedo.
-Que… ¿Qué significa eso, qué quiere decir?- cuestionó apretando con fuerza las manos, que de manera automática habían llegado hasta su pecho. Gaara permaneció unos minutos en silencio, eligiendo sus palabras.
-Los informes son escasos hasta ahora, pero se nos ha informado que la batalla ha terminado, y los atacantes han escapado. Por eso he enviado a un grupo de refuerzos, nosotros seguiremos avanzando pero es necesario que estemos en óptimas condiciones en caso de que encontremos a los atacantes. En lo que respecta al estado de la aldea… el mensajero no dijo nada que tú no sepas: una parte de la aldea ha sido convertida en ruinas…
Angustiada, Hinata se puso de pie y salió corriendo de la tienda del Kazekage. Gaara salió de inmediato tras ella y ordenó a los guardias que le impidieran marcharse. Él entendía perfectamente los sentimientos de la chica: cuando su aldea había sido atacada por los miembros de Akatsuki con el fin de apoderarse del Bijiu que habitaba en su interior, lo que más le había preocupado había sido el bienestar de todos los miembros de Suna. Sabía por tanto, que Hinata lo único que quería en ese momento, era llegar lo mas pronto posible a su aldea y saber si sus familiares y amigos se encontraban a salvo.
Escuchándola gritar que la soltaran, que la dejasen en libertad, Gaara entró de nuevo a su tienda y estrujó entre sus manos la misiva de Temari: lo que él había dicho a Hinata era apenas un esbozo de la realidad que en ese momento su hermana vivía. No quiso imaginar la reacción de la pelinegra al enterarse de todo lo que decía aquella carta.
Hinata estaba desesperada, imposibilitada a moverse por el par de guardias que la habían detenido, pero aun así luchaba. Mientras forcejeaba, los guardias personales del Kazekage sabían que tendrían que tomar medidas drásticas, y de un rápido golpe en la nuca, la dejaron inconciente…
Cuando Hinata despertó, se encontró sobre a espalda de alguien que se movía. Aturdida, movió la cabeza de un lado a otro y entornó los ojos, la persona que la cargaba se detuvo y giró el rostro para comprobar que estuviera despierta: Hinata reconoció ese rostro con gruesas líneas pintadas en su rostro.
-Kankuro san…- susurró ella, el joven sonrió ligeramente y la dejó en el suelo.
-Estamos por llegar a Konoha, espero que puedas perdonar a mi hermano por la manera en que hizo que te detuvieran, pero necesitabas descansar- se disculpó el marionetista en nombre del Kazekage, Hinata asintió lentamente y se llevó una mano al rostro.
-Lo entiendo, ¿cuánto falta para llegar?- quiso saber mientras comenzaba a mover el cuello para desperezarse, Kankuro suspiró y le señaló la dirección que seguían: estaban en lo profundo del bosque.
-Al final del bosque está la entrada a tu aldea… cinco minutos quizás- calculó el shinobi, y antes de que él pudiera decir algo más, Hinata comenzó a correr con todas sus fuerzas, saltando con agilidad a las ramas de los árboles y avanzando a toda velocidad. Pudo ver frente a ella a un pequeño grupo de shinobis: al frente del escuadrón pudo ver al Kazekage, que giró el rostro y la vio avanzar a prisa hacia él. Tras ella, pudo ver a su hermano seguirla.
-Estamos por entrar, dispérsense y estén muy atentos- ordenó a su escolta, sólo un par de ninjas se quedaron tras de él escoltándolo. Hinata llegó a su lado en el instante en que se detenían ante las grandes puertas de Konoha…- ¿Está preparada?-cuestionó sin mirarla, Hinata asintió mientras sentía una fuerte opresión sobre su pecho.
Las grandes puertas de la aldea parecían intactas. Con paso lento, el reducido grupo entró a la aldea con todos los sentidos en alerta, lo primero que atrajo su atención los paralizó en el instante: la gran montaña donde eran esculpidas los rostros de los Hokages estaba parcialmente destrozada, grades trozos de piedra cubrían las calles y habían destrozado casas enteras. El corazón de Hinata se encogió al pensar en el destino que habían sufrido todos los que habían corrido a los refugios situados en esa misma montaña…
Gaara siguió avanzando con paso firme en dirección a las ruinas, el escenario era devastador. El Kazekage comenzó a escuchar voces que daban instrucciones y solicitaban informes. Hinata que también lo había escuchado, se echó a correr con el corazón acelerado entre el laberinto de calles.
Sus pasos se detuvieron abruptamente al llegar a la zona de desastre: las piedras eran removidas lentamente por un grupo de ninjas, había niños llorando, mujeres y hombres ayudando a retirar escombros, en el suelo había sangre…
-…Hinata sama… ¡es Hinata sama!- gritó de pronto un pequeño niño que señaló a la kunoichi, quien de inmediato lo reconoció como un miembro de la rama secundaria de su clan, escuchó pasos tras de él y descubrió a su padre correr hacia ella: parecía haber envejecido unos 10 años, sus ojos estaban hinchados y enrojecidos, su piel pálida y marchita, en cuanto estuvo frente a ella, la abrazó con todas sus fuerzas.
-Hinata, Hinata estás bien… yo… no lo puedo creer, pero… ¿Cómo?- cuestionó Hiashi casi con incredulidad, sujetando a su hija por los hombros y buscando alguna herida.
-Fue Naruto kun padre, él me salvó, yo… ¿Dónde está padre, donde está?- quiso saber de inmediato, el rostro del mayor de los Hyuuga se ensombreció…
-Disculpe la intromisión, pero me gustaría saber el estado de la situación: soy el Kazekage de Sunagakure no Sato, ¿podría informarme usted…?- quiso saber Gaara de inmediato, había hecho una rápida revisión, pero lo que veía no era de mucha ayuda. Hiashi asintió.
-Anoche Konoha fue atacada por un grupo de ninjas… como bien sabe usted, nuestra aldea festejaba el término de los exámenes Chuunin, el ataque nos tomo desprevenidos… La montaña de los Hokages estalló y los escombros nos alertó aunque demasiado tarde, los enemigos aprovecharon nuestra confusión y tomaron rehenes… Gondaime Hokage y Jiraiya sama intervinieron ordenando que se protegieran a niños y civiles…Naruto creo cientos de clones de sombra y consiguió rescatar a los inocentes… estaba gravemente herido pero aún así se unió a los sannin para pelear… nadie pudo hacer nada mas…- balbuceaba con la vista baja, Gaara permaneció en silencio, observando con ojo crítico todo a su alrededor, el corazón comenzó a latirle aceleradamente ante lo que veía.
-Pero… pero Naruto kun esta bien, ¿verdad? Ahora mismo deben estarlo atendiendo- insistió Hinata, sin embargo su padre no se atrevió a mirarla, mantenía la cabeza gacha, no tenía el valor para decir el resto. Gaara posó entonces su mano en el hombro de Hinata, quien prestó atención a su alrededor. Todos miraban hacia abajo, ninguno tenía el valor suficiente de mirarla a los ojos. De entre la gente, Hinata pudo ver a Konohamaru aparecer tropezando, sus ojos estaban hinchados y rojos, aún con lágrimas recorriendo su joven rostro. Se detuvo frente a ella, mirándola con infinita tristeza.- Konohamaru kun… Naruto, ¿Dónde está Naruto?- preguntó al instante, el jovencito negó suavemente con la cabeza, sin saber cómo decirle lo ocurrido, Hinata se sintió desfallecer.- Padre donde está Naruto… donde está…- insistió desesperada, con sus blancos ojos clavados en el rostro de su padre, que sollozando finalmente respondió.
-Naruto… él protegió a todos en la aldea, él peleó valientemente… luchó contra todos ellos… él… Naruto…
-Naruto nee chan se sacrificó para protegernos… cada uno de sus clones estaba cuidando a los inocentes, o ayudando a los compañeros… él murió en batalla para salvarnos…
Las palabras de Konohamaru habían sido casi un susurro, y sin embargo retumbaron en la cabeza de Hinata, sus piernas perdieron todas sus fuerzas, se sentía desgarrada por dentro, su corazón no podía aceptar aquello. Los ojos le ardían, las gruesas lágrimas inundaron sus hermosos ojos. No podía ser que Naruto hubiese muerto… no…Naruto no…
-¡¡Narutooooo!!
