Los personajes no me pertenecen son de S.M la trama es mia.
Capitulo segundo: Las esperanzas aumentan.
Bella Pov.
Al llegar a mi preciado hogar, suspire aliviada. Había logrado llegar sana y salva, no había sufrido ningún accidente por mi estúpida torpeza y porque Charlie aún no había llegado del trabajo y eso quería decir que me salvaría de un regaño por no llegar al horario límite puesto por él.
Me senté en el sillón agotada debido al recorrido que había hecho en todo el día y encendí la televisión rápidamente para ver mi programa favorito. "Américan Idol".
Siempre había soñado con ir allí, en realidad siempre había soñado en pisar un escenario con un micrófono en la mano y un público que me escuche. Un público que me dé a entender que mi sueño se había cumplido. Deseaba ir allí, realmente lo deseaba, el problema era mi fobia a cantar delante de la gente.
El pánico escénico tiraba abajo mis sueños. Edward, Tanya y Jacob arruinaban mi vida.
Salí de mis cavilaciones y puse atención nuevamente al programa. Hasta ahora todos los cantantes eran terribles. El jurado estupefacto por lo mal que lo hacían los saco uno a uno con sutileza. El peor de todos los participantes fue un hombre de Texas que desafinaba cada tres segundos y cuando termino de cantar, o más bien de aullar, el jurado no dijo ni una palabra.
Mi sueño era estar allí, parada y cantando. Para hacer eso primero debía confiar en mí misma y segundo debía hacerlo rápido ya que el casting se abría en una semana.
La puerta se abrió un segundo después. Mi padre entro a la casa mientras que se sacaba el arma.
— Hola – Saludo Charlie ahora colgando las esposas.
— Hola – dije apagando la televisión.
— ¿Mirando otra vez Américan Idol? – pregunto mientras esbozaba una sonrisa.
— Sí. Cuanto me gustaría estar allá cantando – dije para mí misma.
Me levante del sillón y me fui a mi tan amada habitación para ver que podía hacer.
Agarre mi guitarra y me puse a tocar una canción, no tenía muchas ganas de cantar así que solo tocaba los acordes.
Directamente mi instale en mi soñado planeta en el cual no existía Edward Cullen, Jacob Black ni Tanya Denali. Solo existía yo, la música, la felicidad que la vida me arrebataba día a día. Era un mundo en el que las burlas hacia mí no existían.
En mi cabeza, en este instante, tenía en mente solo una cosa: venganza.
Venganza contra todos los que se habían burlado todo este tiempo, cada segundo de mi vida. Venganza hacia los que me hacían la vida imposible. Quería verlos pasar por lo que yo misma pasaba en aquellos momentos en los que me insultaban y se reían. Quería hacerles entender lo duro que fue para mí soportar sus burlas durante años y años.
Pero la clase de venganza que yo quería, no era esa venganza que realmente los lastime, sino de esas de que les deje un enseñanza. Que la superficialidad es una idiotez, que lo valioso de una persona no el color de tu pelo, el color de tu piel, ni la forma en que te vestis.
— ¡Bella! – grito mi padre desde la cocina.
Siempre grita y me refiero a siempre, nunca te hablaba con suavidad, siempre gritando… tal vez su voz era demasiado fuerte o algo por el estilo sino ¿Qué necesidad de gritar tanto? Y ¿Qué querrá ahora?
Salí de la habitación y baje las escaleras agarrándome de la barra para evitar algún accidente debido a mi torpeza. Yo era una persona muy propensa a herirse haciendo cualquier cosa, era algo de mí que detestaba y que a veces me perjudicaba.
— ¿Qué quieres Charlie? – Pregunte indiferente.
Al pasar a la cocina pude ver el problema. Toda la habitación estaba repleta de humo, esto era sinónimo de que mi queridísimo y gritón padre, intentaba, cocinar pero daba la impresión de que en vez de cocinar planeaba incendiar la casa.
— ¿Quieres incendiar la casa? – dije frunciendo el ceño.
Charlie sonrió ¿Qué era lo que le parecía gracioso? Que yo sepa hasta ahora pretender incendiar la casa accidentalmente no daba ninguna gracia, pero a mi padre, le daba risa. ¡Vamos hombre! Es mi padre y esto le da risa.
—Borra ya esa cara Bella, te van a salir arrugas – dijo en un tono divertido —. La casa no se incendió, pero la comida sí.
—Charlie ¿Desde cuando eres tan gracioso? Creo que eso se lo dejamos siempre a Emmet – Farfulle —. ¿Has estado hablando con él y te contagio?
Charlie negó con la cabeza.
—Bueno – Hable —. Creo que podre salvar la comida.
Intente salvar la comida y finalmente logramos comer en pleno silencio.
Charlie no hablaba y yo tampoco. Supongo que así era nuestra relación. No es que era mala, no, solo que éramos esa clase de personas de pocas palabras, que no demuestran mucho afecto.
Con un simple gesto lográbamos entendernos y eso, para mí, me bastaba. Y lo bueno que significaba el hecho de que no habláramos bueno, era que no tenía que contarle todo lo que sufría en el instituto.
Después de comer, lave los platos rápidamente y volví a subir a mi habitación agotada.
Encendí la pequeña televisión que tenía en mi habitación y dieron una súper noticia: abrían un casting para Romeo y Julieta. No sabia si era perfecta o no para el papel, pero yo quería obtener ese papel, solo debía ir, dar la audición y rezar para quedar.
Apague la televisión para poder acostarme. Había sido un largo dia y agotador dia.
Cerré los ojos y me dormí.
— La espera termino acá esta la actriz Isabella Swan — dijo un hombre con pelo negro mientras sostenía un micrófono —. Al terminar la entrevista, les firmara autógrafos.
Estaba en un estudio de televisión, a punto de ser interrogadas con preguntas para una entrevista. En cuestión de segundos saldría en la televisión y medio país me iba a ver.
Estaba muy nerviosa y con las manos temblorosas agarre el micrófono.
— Gracias a todos los que vinieron a verme.
El sonido infernal del despertador logro hacer que abriera los ojos rápidamente por culpa de aquel ruido espantoso.
Solo había sido un maldito sueño ¿Por qué tenía que sonar el maldito despertador y traerme a la estúpida realidad? ¿Por qué tenía que ser la realidad tan pero tan difícil?
Solo había sido un maravilloso sueño.
Me levante algo incomoda nuevamente pero con una gran sonrisa. El sueño había logrado contentarme un poco; pero la borrosa se borró instantáneamente luego de recordar que debería ir al instituto.
Me bañe con rapidez, para no perder mucho tiempo y me puse la ropa que había comprado hace dos días. Para nada sexy, para nada bonito, lo de siempre, lo usual, lo rutinario. La fea ropa que usa Isabella Swan, la nerd.
Baja las escaleras con mucho cuidado, evitando así un accidente que me lleve al hospital.
No me tome la molestia de desayunar algo, simplemente me dirigí hacia mi monovolumen tan detestable cuando no arranca. Tan solo espero que Charlie haya arreglado el problema.
La camioneta arranco fácilmente para mi suerte, así que conduje hacia el instituto.
A veces me pregunto qué hacía yo para merecer sus burlas, para que ellos me señalaran y se rieran de mi todo el tiempo a cada segundo, para recibir aquellas notitas en clases, anónimas que decían «Eres una idiota» «Muérete, fea» o «Suicídate, le haría un favor al mundo, una fea menos». Al parecer a la gente le gustaba humillar a otras y yo eso simplemente lo odiaba, porque me hacía sentir horrible conmigo misma.
Pero no eran los insultos, ni las bromas lo que hacía que la destruye, si no era la soledad, la tristeza de saber que por mucho que intente hablarle a una persona los demás simplemente hacen como si no estuviera allí dirigiéndoles la palabra. El exilo social me dolía. Dolía como un puñal.
Al llegar a aquel infierno, estacione mi monovolumen y salí del rápidamente.
Al frente mío estaban el odioso de Edward Cullen, dando un espectáculo que para mí era algo ¿Asqueroso? Si, esa era la palabra que buscaba. Asqueroso. Estaba besando apasionadamente a su hueca novia Tanya Denali mientras su mano se posaba en la nalga derecha de ella.
¿Era necesario besar a alguien de esa forma? ¿Es necesario tener que traumarme?
Me di vuelta intentando eliminar aquellas imagines que me perturbaban y camine hacia la entrada casi corriendo de aquella escena, pero para mi gran suerte, Edward Cullen ya estaba allí. Parado en la entrada, seguramente esperando a que yo pase para así insultarme.
Camine con la cabeza agachada hacia la entrada.
— Hola tonta — me dijo Edward Cullen casi automáticamente.
Para los insultos no era invisible.
Camine lentamente hacia el salón de la materia que me tocaba en esta hora. El aula debería tener unos diecisiete alumnos, muy pocos. Entre ellos se encontraban los más odiosos, el ausente Jacob Black, Irina Denali, hermana de Tanya, aunque no tan odiosa y finalmente la popular Rosalie.
Camine incomoda hacia mi asiento, sintiendo que era fulminada con la mirada de varias, pero no por envidia como me hubiese gustado que sea a veces, si no, para ellos era otra forma de acosarme.
— Alumnos hoy daremos un trabajo en equipo, es muy fácil trata sobre la primera y la segunda Guerra Mundial — dijo mirando la lista. Yo no sabía dónde meterme. — Usted señor Newton le toca con la señorita Weber.
¡Tierra Trágame! ¡Dios has algo por favor! ¿No sirve? Tal vez Ala o Buda me ayuden si me arrodillo. Por favor que no me toque con la bruja de Rosalie Hale. Por favor. Hare lo que quieras. Iré a misa todos los domingos. Rezare dos horas por día. Les donare ropa a los pobres, pero por favor con Rosalie no.
— Usted señorita Swan con la señorita Hale – dijo el profesor.
Gracias madre naturaleza por no tirar un rayo en el medio del salón.
¡Maldición! Ahora tendré que ir a su estúpida casa para hacer el trabajo ¿Lo peor? Tener que estar en presencia de ella, otra de las que me odian. Aunque Rosalie no me insultaba, ella solo se dedicaba a echarme dagas por los ojos.
— Bien. Espero que te vistas bien si quieres venir a mi casa — dijo Rosalie Hale con un tono arrogante.
Ella era una de las porristas del instituto más importantes, para ser exactos era la co—capitana y por lo tanto su popularidad era mucha, ya que, para los idiotas, el significado de ser atlética, bonita, hueca y porrista te hacia automáticamente popular.
Todas las porristas eran detestables y Rosalie, no es una excepción ¿Lo peor de todo? es que es la prima de Edward Cullen ¿Algo peor que eso? Viven en la misma casa.
Sonó el timbre y como dicen por allí «Salvada por la campana» salí de aquel lugar lo más rápido que podía para dirigirme a la cafetería.
En la cafetería del instituto, había alrededor de unas quince mesas, cada una con un grupo "Social" diferente. Los más populares se sentaban en la ventana, para disfrutar aquella bonita vista que brindaban los arbustos con nieve por el invierno y florcitas en primavera.
Siempre, pero siempre había una mesa vacía y esa era mi mesa. Estaba ubicada en un rincón, alejada de la mesa de los populares, pero desgraciadamente, Tanya siempre pasaba cerca de esta mesa, vaya a saber para qué, porque tenía miles de opciones por donde pasar para llegar a su maldita mesa.
Esta mesa para mí y seguramente para todos, representaba el exilio social en aquel instituto.
Tanya, la rubia, caminaba hacia mí con una sonrisa burlona, mientras me miraba con algo de desprecio. No entendía porque me odiaba.
Ella traía una bandeja con comida dietética y una Coca-Cola Light.
Paso al lado mío y fingiendo tropezar derramo su bebida en mi blusa pasada a la moda.
— Oh perdón no te vi – se disculpó mientras soltaba una risita de burla.
salí corriendo hacia el baño y al entrar me limpie las lágrimas rápidamente con un pañuelito que tenía en mi bolsillo.
Había una chica en aquel baño, Angela, y tal vez era la única que no me miraba con desprecio o me insultaba. Ella tan solo me observaba con compasión y puso una mano sobre mi hombro sin decir ni una mínima palabra, yo me mantenía en un continuo silencio.
Supuse que debía decirle algo en ese preciso momento, pero de mi boca no salía ni un mínimo ruido aunque lo intente, el nudo en la garganta no me permitía decir nada y si pronunciaba una palabra rompería en llanto nuevamente. Pero me equivoque, en un momento a otro las lágrimas salían nuevamente recorriendo mi rostro.
— Cálmate, deja de llorar, se arrepentirán algún día. Pero ahora solo deja de llorar — pensé entre sollozos.
—Bella – dijo Ángela con una voz dulce —. Cálmate por favor.
—Gracias Ángela por intentar consolarme, pero no tienes que fingir que te agrado – le dije mientras sollozaba.
—No estoy fingiendo Bella, tú me agradas – susurro Ángela —.Todavía no logro entender porque te tratan de esa forma.
—Ellos me odian porque soy fea – conteste.
—¡Vamos Bella! ¡No llores más! – intento animarme —. No eres fea, solo necesitas un cambio de imagen, algo que te haga sentir bien contigo misma. Lávate la cara y sal con la cabeza en algo. No le des el gusto a Tanya de verte llorar.
Sonreí. Ángela realmente era una gran persona.
—Gracias – Musite —. Gracias por ser agradable conmigo.
—No tienes que agradecer eso, Bella. Eres una persona maravillosa y asi mereces ser tratada.
Le dedique una sonrisa y después de devolvérmela se retiró de aquel baño.
Me lave la cara y saque la remera de mi bolso que traía por las dudas. Era una remera negra muy aburrida, sin ninguna estampa.
Me seguía la clase de español, pero después de lo sucedido, no me sentía con el ánimo suficiente para ir así que me salí del instituto inventando que me dolía la cabeza y que tenía que ir a mi casa.
Me subí a la camioneta y me fui camino a casa.
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Finalmente había llegado a mi hogar, el único lugar en el que o tenía que soportar burlas y críticas. Era el único sitio, en el que no tenía miedo de ser yo misma.
— ¿Cómo te fue en el instituto? — pregunto mi padre con el diario en la mano. Quise en darle una mirada fulminante pero rompí en llanto.
Charlie me observaba preocupado, pero no se animó a preguntarme algo. Solo agachó la cabeza y yo me dirigí a mi habitación.
¿Por qué tenía que ser tan tonta? ¿Por qué no podía ser linda como todas las demás? ¿Qué hice para que me castigaran así? ¿Qué hice para merecer esto?
Tanya Denali, Edward Cullen y Jacob Black me la van a pagar. Se arrepentirán de todo lo que me hicieron pasar estos diez años, porque voy a aprender a decir lo que quiera y no me voy a callar.
— Bells, prepara las otras dos habitaciones que mañana viene Emmet y Alice con su novio. — dijo Charlie detrás de la puerta aun con un tono de preocupación en su voz.
— Esta bien – Le dije —. No te preocupes, ya se me paso.
Alice y Emmet Brandon eran mis primos. Cuando éramos niños jugábamos todo el tiempo juntos. Pero eso fue hace años.
Alice tenía mi edad, pero tenía un aspecto de duende que hacía que parezca un poco más chica. Su cabello era negro, cortito, con las puntas apuntando en una diferente dirección, tenía tez pálida, como la mía, y sus facciones eran perfectas. Amaba la moda, y amaba comprar.
Emmet tenía dos años más que Alice y parecía un levantador de pesas profesional. Su aspecto era similar al de un oso. Tenía cabello negro y ojos azules. Es como un niño en el cuerpo de un adulto, pero era bastante serio cuando la situación lo demandaba.
Fui a las otras habitaciones para preparar las camas.
Luego de tender sus camas y arreglarlas, salí a mi habitación para prender mi Notebook.
Me conecte en el MSN y para mi suerte estaba conectada Alice.
Bella Swan dice: ¡Hola Alice! ¿Cómo estás? ¡Tengo tanto que contarte!
Alice Brandon dice:Bien, contando las horas para ir a tu casa. ¿Vos como estas? ¿Qué me tienes que contar? ¡Habla!
Bella Swan dice:No estoy muy bien que digamos. Necesito tu ayuda con la moda y todo lo demás. Estoy cansada de las burlas, estoy cansada de ser quien soy.
Alice Brandon dice:Bella, ya te dije, enfréntalos , no te dejes pisotear. Ahora dime… ¿Qué necesitas?
Bella Swan dice:Necesito que me cambies el look de pies a cabeza porque si has visto las fotos te abras dado cuenta.
Alice Brandon dice:Sí. La ropa que usas esta pasada de moda ¿Eres de la época de los sesenta?. Te ayudare, para algo son las amigas.
Bella Swan dice:Alice, eres mi prima.
Alice Brandon dice:Si pero eso no quiere decir que no pueda ser tu amiga.
Bella Swan dice:Tienes razón. Te espero. Nos vemos.
Después cerré mi Notebook.
A partir de mañana, cuando Alice me cambie el estilo no estará más la tonta Isabella Swan. Nacerá la verdadera Isabella Swan, la que no se va a dejar pisotear por nadie.
Ahora la esperanza de demostrar quién soy en realidad está creciendo y no estoy dispuesta a perderla.
Chicas ¿Como están? Espero que estén bien.
Acá esta el segundo capitulo editado.
Espero que les guste esta nueva versión y saludos a todos.
