Esteee... si. Tardé un poco porque empecé un nuevo fic. Pensé que tendría problemas de tiempo para seguir escribiendo, pero incluso ya logre tener un espacio en mi horario. Eh... no se, no esperen que les diga que pienso que escribo hermosamente. En lo personal siento que quedó un poco tonto y sentimental, pero MEEEH. Espero que disfruten aunque sea un poquito.


New York, New York

III

Me costó llegar a esa conclusión, pero parecía que no se iba a dar por vencido. Una escena dentro de un elevador con una extraña que parecía apoyarlo no bastaba para hacerme cambiar de opinión. Me había negado. Una y mil veces. De millones de formas. No importaba cuanto me esforzara por alguna excusa, él encontraba una mejor. Me estaba obligando a salir con él. Quería creer que era una broma cruel o algo similar, pero parecía poner demasiado esfuerzo para que sólo se tratara de eso.

Y fue así como llegue al Central Park. Había frio. No había nada de gente. Me encantaba cómo Nueva York se esforzaba por recordarme a mi antiguo y tal vez no tan amado hogar. Miré el cielo nublado de punta a punta. Seguramente llovería. Y de nuevo ¿porqué estaba ahí? Mire a mi alrededor y luego un pequeño aparato que traía en el bolsillo. Entre todas las excusas que me vi obligado a inventar, había conseguido un celular barato, solo para tener el tiempo que me quedara en esa ciudad. Tenía las "5:30" con sus letras brillantes. Había acordado verlo a las 5:00. Y ahí me encontraba yo, siendo el clásico estereotipo de un inglés, extremadamente puntual esperando a un americano cualquiera. Podría simplemente tomar un taxi y volver a mi departamento, pero volvería al mismo infierno con ese acosador. Era terco, infantil y algo molesto, sin mencionar que era escandaloso y le encantaba sentir que era lo máximo. Además de impuntual.

Un frio viento invernal anunciaba lluvia. Miré a mí alrededor y encontré una banca perfecta para sentarme. Seguramente me quedaría esperando solo un rato más. Podría ser que yo cambiara, pero las cosas a mí alrededor no parecían cambiar demasiado. Solo, en medio de una ciudad, esperando por alguien que me libere. Es la naturaleza de todos los seres pensantes desear aquello que no pueden alcanzar. Existen los afortunados que pueden obtener todo con tan solo desearlo, pero siempre va a existir algo imposible. Sonará estúpido, pero para mí "eso" es mi libertad. Si claro, el Reino Unido es un reino por algo y, pues, todos vivimos en una monarquía parlamentaria. Tenemos una encantadora familia real y un parlamento que dice representarnos. No es una república democrática como es el caso de América pero tampoco creo que no se me pueda considerar alguien "libre" por ser británico. Mi deseo por libertad va más allá de monarquías y política… Es simplemente el deseo de poder hacer lo que quiera.

Saque una pequeña libreta que había cargado conmigo desde Londres y me puse a escribir algunos pensamientos. Nunca fui bueno en expresar mis sentimientos diciéndolos, pero cuando se trata de escribir… bueno… me parece más fácil encontrar las palabras adecuadas y poder plasmar en una hoja un sentimiento. Es algo tonto e infantil, lo sé, pero desde pequeño me ha salvado de meterme en más problemas de los necesarios. Incluso en momentos difíciles he logrado sacar de mi todo ese dolor por un momento y escapar a algún rincón tranquilo en mi mente. Sí, soy así de patético.

-¡IGGY!

-HOLY MOTHER OF CHRIST! ¡¿Podrías saludar cómo la gente normal?

-no te pongas así, solo dije tu nombre

-ese NO es mi nombre

-lo que sea… ¿qué es eso?

Miraba la pequeña libreta en mis manos como si tratara de leer lo que tenía ahí. Por favor. Cerré la libreta rápidamente y la guarde en un bolsillo de mi abrigo.

-Nada que pueda interesarte

-hey, que grosero

-no creo que seas quién para opinar ¿has visto la hora? Si estabas tan impaciente por salir conmigo creo que al menos hubieras llegado a la hora que acordamos ¿no crees?

-no es para que te enojes, juro que tengo una explicación

-¿"explicación" o "excusa"?

-¿siempre eres tan susceptible? Si quieres llámala así, pero yo solo buscaba a un amigo.

-¿"un amigo"?

-oh sí. Su nombre es Toris. Es muy amable, seguramente se llevarán bien.

Puso una mano en mi espalda haciendo que me parara para conducirme hacia otro sitio. Por lo que podía entender, tenía intenciones de llevarme hasta dicho "amigo". No conocía muy bien las costumbres americanas, pero hasta donde sé, una "cita" incluía únicamente un par de personas.

-Entonces trajiste a tu amigo Toris ¿aquí…?

-no, más bien él me trajo aquí.

Miré algo similar a un coche de caballo, pero en lugar de tener un caballo delante tenía una bicicleta en la que se encontraba sentado un sujeto de mirada tímida saludando con la mano.

-Iggy, te presento a Toris, él será nuestro chofer hoy. Toris, te debo un gran favor.

-Un placer Toris…

No, no se trataba solo de mí. Era igual de infantil y despreocupado con las demás personas. Me tomó de la muñeca y prácticamente me arrastró hasta el carro. Dentro había un cobertor y unas bocinas. Tomó un aparato y puso algo de música. Era Freddie Mercury. Solo por esa razón me quedaría en el carro. "Toris" comenzó a pedalear moviendo el carro a través del parque. Él día estaba frío y nublado. Incluso la gente no tan cuerda de la ciudad decidía quedarse en su casa en esta clase de días, pero claro que junto a mi tenía al americano más demente de todos. El parque estaba casi completamente vacío e incluso había pequeños montones de nieve amontonados en las esquinas perdidas de ese lugar. Los árboles estaban de un color cobrizo que de alguna manera volvía ese frio momento en una imagen un poco más cálida.

-¿tienes frío?

-no… estoy bien

Miraba a mí alrededor mientras pasábamos por distintos monumentos o puntos específicos escuchando las explicaciones de Alfred. Después de pensarlo un poco, tal vez Toris debió de haber sido el guía y el que mencionaba cada pequeño sitio y cada una de las películas grabadas en este lugar. Incluso parecía saber el momento exacto. No pude evitar sonreír, parecía un niño pequeño. Pasamos incluso junto a una fuente (la cual se encontraba seca debido al frio y a que no querían que se congelara el sistema). El paseo fue un poco más agradable de lo que pensé.

Al fin bajamos en un sitio donde había un tipo vendiendo unas nueces preparadas de una forma extraña. Podrían estar locos, pero de hecho los americanos las preparaban bien. Mi ahora no tan molesto acompañante dejó que me acabara todas las nueces mientras seguimos a pié.

-Ahora dime ¿porqué me invitaste a salir?

-hm… en realidad estaba aburrido y pensé que sería divertido

Le miré irritado y me le adelante

-¿podrías llamar un taxi? Creo que ya me iré a mi departamento –me detuvo del brazo.

-hey~ era broma, no se… pensé que sería una buena idea…

-¿si quiera te gustan los hombres?

-he vivido en esta ciudad un buen tiempo y si algo he aprendido aquí es que el amor no tiene raza, género o idioma… si alguien me gusta, me gusta. No me importa nada más. -Quizás las nueces tenían algo. Eso o el rubio comenzaban a sonar como si de hecho estuviera hablando en serio. Viré a verlo y el solo estaba mirando su camino. –tu pareces una persona divertida así que pensé que estaría bien.

-no sé si "divertido" sea la palabra

-oh, solo mírate. Tus cejas tienen cierto encanto

-no te metas con mis cejas.

Bromeando o no, nadie se mete con mis cejas. Seguimos caminando como idiotas hablando de todo un poco.

-¿tu… naciste aquí?

-eh… de hecho sí. Mis padres vivían aquí hace un tiempo, pero luego mi papá se fue… y mi madre decidió mudarse a Pennsylvania. Viví ahí un tiempo con ella, pero a penas cumplí 18 volví a la ciudad. Creo que extrañaba el ruido.

El dejó escapar una ligera risa mientras yo pensaba un poco en sus palabras. Su papá se había ido… memorias borrosas de esa noche en el bar llegaron de nuevo a mí.

-y tú… no sé si lo recuerdas –rió de nuevo –pero… ehm… me dijiste que también perdiste a uno de tus padres… si no es que lo estabas inventando

Si, así de patético era. De verdad le había hablado de eso ebrio. Di un suspiro y me alcé de hombros para hablar con cierto cinismo.

-No lo inventaba. Soy solo un huérfano olvidado.

-¿por eso viniste a la ciudad?

-no realmente, es algo un poco más complicado.

Se quedó con la mirada baja un momento de una manera que no creí que fuera posible en él.

-… lamento lo de tus padres

Desde el día en que murió mi madre, nadie me había dicho esas palabras. E incluso ese mismo día cuando intentaban darme las condolencias lo único que podía pensar era en que eran solo palabras vacías. "Lo siento" son solo un par de palabras que jamás serán suficientes para llenar el vacío que alguien deja atrás al simplemente desaparecer de tu vida. Es solo uno de tantos protocolos sociales inútiles, porque no importa cuántas personas digan que lo sienten e incluso cuán grandes sean mis sentimientos, nada va regresarla a mí y nada podrá llenar ese vacío. Pero luego estaba él, mirándome con sus brillantes ojos azules. Parecía haber en ellos una seriedad que nunca había visto aunque llevara una pequeña sonrisa.

Él traía dentro un vacío no idéntico, pero similar al mío. Lo miré y tardé en darme cuenta de que estaba sonriéndole. Por primera vez desde hace mucho, no me sentí solo.

-gracias… eh… -seguramente traía la expresión más estúpida que cualquiera haya visto. Evité su mirada y traté de volver a mi rostro neutral

-está bien, tú me dijiste lo mismo.

-¿ah sí?

-¿tan ebrio estabas que no lo recuerdas?

-¡OYE!

Comenzó a reír como si no conociera lo que era estar triste. Era un americano completamente demente, quizás el peor de todos, pero debía confesar que a pesar de todo era intrigante. Existía algo en él que me causaba algo similar al cariño. No, por supuesto que no era cariño.

-Te dije de mi padre

-no tenemos que hablar de esto si no quieres

-es igual. I mean… Fue duro al principio, pero ahora es como mi héroe. Pienso meterme en el ejército igual que él.

-¿no te asusta?

-¿qué asustarme a mí? ¿Olvidas quién es el héroe? –rio de una forma más irritante que falsa. Suspiró al ver mi rostro serio y volvió a un tono normal de voz –bueno… mi padre era militar, mi abuelo era militar. Todo mundo espera que yo lo sea igual.

-¿y tienes que hacer lo que todo el mundo espera?

-no, eso ni si quiera me interesa. Solo quiero hacerlo porque sé que eso lo pondría orgulloso.

Hablaba de su padre como si todavía se encontraba con vida, mientras yo a penas agarraba fuerzas para mencionar a mi madre. Parecía ser un buen chico, a pesar de ser molesto. Era tenaz y optimista, y seguiría los pasos de su padre.

-seguramente el ya está orgulloso

Cuando me di cuenta las palabras ya habían escapado de mis labios. Me sonrojé y logré se riera, sorprendentemente también sonrojado. Eran la clase de cosas que prefería escribir que decir, para evitar esa clase de momentos incómodos, aunque en realidad, pudo haber sido mucho peor.

Seguramente su padre estaría orgulloso si pudiera verlo, pero si mi madre pudiera verme… Si pudiera ver todo lo que pasé, todo lo que viví, todas las cosas que causé. Si pudiera ver toda la gente que he lastimado y cuánto me he corrompido. Él pensaba en meterse al ejército y yo me encontraba en Nueva York sin rumbo fijo. El estómago me empezó a pesar. Imaginaba la mirada de mi madre, su sonrisa. Quería creer que aun recordaba su voz. En recuerdo despertó en mí como si hubiera estado durmiendo en algún lugar dentro de mi mente. Solo era mi madre acariciándome la cabeza, sonriéndome y diciéndome que fuera un buen niño. Si estuviera viva, si pudiera verme el día de hoy…

-Cuidado con donde caminas

-¿eh?

Me detuvo de un brazo para que no chocara con unas vallas. No entendía que hacían esas cosas en pleno parque pero al bajar la mirada me encontré con flores tendidas en un círculo de mosaicos blancos y negros. En el centro se encontraba solo una palabra escrita.

-¿"imagine"?

-tú eres británico, debes conocer la historia de John Lennon -Le miré entre incrédulo y confundido. Me tomo de los hombros y me giró hasta poder ver una casa en la esquina –la casa de John Lennon.

Mi pecho me dolía de tantas emociones. Como si aun no fuera suficiente, estaba viendo el lugar preciso donde habían asesinado a uno de mis iconos favoritos de la historia.

-dónde está esa luz-

-exactamente ahí le asesinaron… y la luz nunca se apaga

-hey~ veo que eres un fan de The Beatles –Miré el círculo a mis pies, el que quedó borroso. Solo pude sentir una cálida gota resbalar por mi mejilla -¿I-iggy? ¿Qué sucede?

Y ahora él me veía preocupado. Yo intentaba limpiar mis lagrimas, pero por más que lo intentara no desaparecían. No podía parar, parecía como si me hubiera roto, como si algo en mi hubiera dejado de funcionar. Las lágrimas caían y yo no podía ser absolutamente nada. El americano me tomó de los hombros y me miró muy preocupado

-¡lo lamento! ¡No pensé que admiraras tanto a John!

No tenía idea. Aun que quisiera decirle, no podía hablar. Solo lloraba. Mi mente ni si quiera funcionaba bien. Lo único que quería era esconderme. Tenía suerte de que no hubiera nadie alrededor. Solo estaba ese americano, pero no era como si nunca me hubiera visto en un momento vergonzoso. Mi cabeza me dolía. Intenté de nuevo quitarme las lágrimas, pero luego sentí como si algo me cubriera. Alcé la mirada y me encontré entre los brazos del otro. Me escondí entre sus cálidos brazos y lloré un poco más.

Imagine era la canción favorita de mi mamá. Aprendí las canciones de the Beatles no por escucharlas, sino por escuchar a mi madre cantarlas.

-… ya, suéltame

-¿ya estás bien?

-¡claro que sí! Y-yo solo…

-no tenía idea de que fueras tan fan de John, ni que fueras tan sensible

-¡CÁLLATE! ¡NI SI QUIERA! –Me dio un beso.

-vayamos a comer algo.

Le di un golpe, pero luego le seguí.

Cuando logré tranquilizarme fuimos a comer a otro de esos restaurantes de comida rápida. Entiendo que es una ciudad grande, pero existen tantos de esos restaurantes que es ridículo. De nuevo mi comida eran unas grasosas hamburguesas que habían llegado a mí por el ruidoso americano. Esta vez obtuve un helado de postre. Al parecer quería verme sonreír. Lo que restó de la susodicha cita fue algo un poco incómodo. Solo quería encerrarme en mi departamento un rato.

Me acompañó en taxi e incluso él pago. Iba a subir al elevador a su lado pero el chico de la entrada (esta vez era el mal encarado) me llamó. Justo cuando no quería hablar con nadie este agradable sujeto decidía hablarme.

-llegó un paquete para ti

-¿estás seguro que es mío?

-sí, no hay duda. El jefe en persona me pidió que te lo entregara. Dice que te lo manda un amigo.

Sentí un escalofrío. Por alguna razón ya sabía de dónde había llegado el paquete y qué contenía. Escapé antes de que alguien pudiera decir algo con el pesado paquete en manos. Llegué hasta mi departamento y le puse llave. No era algo muy inteligente ya que después de todo el americano seguía teniendo la copia pero no importaba. Abrí el paquete apresurado. Ahí estaban. Una colección de libros, CD's, algo de ropa no muy de mi gusto, entre otros objetos personales. Encima había una nota y aun sin leerla, sabía lo que significaba. Él estaba cerca.


Serían tan amables de dejar review?