Había aceptado por dos razones. La primera para dejar de oír como Allegra lo molestaba y lo culpaba. La segunda porque en el estado que se encontraba Bridgette estaba lo suficiente seguro de que ella no lo iba a molestar.

Y fue así cuando fue al cine. Ella no habló en el camino y no habló en la fila para comprar gaseosas y palomitas.

"Perfecto"

Decía Félix para sus adentro.

Se debería aclarar que no quería comprar nada de eso, pero creyó que ella haría una expresión de felicidad o algo.

"Y no porque, él, quería que este feliz ni nada por el estilo"

Se decía cuando hacía algo amable como tomarla de la mano, que era estrictamente necesario sino quería dejarla perdida en el mar de gente, ya que al parecer se distraía con facilidad. Más de lo habitual, mucho más.

O él se le quedaba mirando su rostro esperando una reacción. Un rato largo, muy largo, pero Félix no sabría si le incomodaba, ya que ella seguía inexpresiva. Es más si hubiera un concurso de no reír, probablemente nunca se decidiría el ganador.

Lo que hacía Félix era porque no quería tener que salir de nuevo con ella. Quería solucionarlo hoy así se evitaba futuras salidas. Si, sus días de paz terminaran. Aunque a decir verdad prefería mas que lo moleste Bridgette que Allegra.

...

Se sentaron en sus respectivos asientos, viendo toda la película de forma silenciosa (como debe ser) En la mitad de la misma, Félix instintivamente puso sus manos en el tarro de palomitas. Al realizar esa acción, toco los dedos de Bridgette por accidente, los aparto de inmediato mientras se quedaba mirando su cara, esperando una reacción de su parte. Sin embargo por la oscuridad no pudo notar nada, pero igual creyó que no había nada que notar.

Y no se equivocó ella no hizo ninguna expresión.

Al salir, no dijeron nada y ahora a Félix, ese silencio, le empezó a molestar más si miraba el rostro inexpresivo de Bridgette.

— Estuvo buena la película —Admitió Félix poniendo fin al silencio— Tenias razón.

Ella se limitó a asentir. Siguió caminando y al salir del establecimiento, alzó la mano en señal de despedida y se dio la vuelta.

Sin embargo, antes de que retome la marcha por un camino completamente diferente al del Félix. La tomó del brazo, ella al sentirlo se dio la vuelta y vio la mano que se cernía en su muñeca para luego alzarlo a los ojos celestes del aludido.

Estaba sorprendida, pero no se le notaba.

— ¿Pasa algo? —Preguntó sin mostrar en el exterior ningún rastro de emoción. Confundido, él negó con la cabeza por lo que ha hecho.

No estaba seguro de porque lo hizo, pero antes de irse quería escuchar el sonido de su voz.

— Nada.

La soltó y se fue. Sintiendo un sabor agridulce en su boca.