La Taiaha Es un garrote de madera al que bien se le podía atar una punta de lanza. El hecho es que esta arma era bautizada con el nombre de un ancestro para ser acompañado por el en la pelea. El arma más sagrada de los Maori.

Capitulo 3 Taiaha

Nunca es beneficioso para un país dejar que una operación militar se prolongue por mucho tiempo.

Sun Tzu

Kaede tomó, o más bien usurpó el sitio de su padre en la mesa. Adoraba molestarlo solo por el placer de jugar con él. En el fondo de su corazón, solo era una niña mimada que deseaba expresarse, pero no creía que ella debía comportarse así en su faceta de shinobi, por lo que había desarrollado dos personalidades por completo diferentes. Algo así como Sakura, solo que ella no tenia una Inner que le dijera que hacer ni controlara su subconsciente.

Sakura, que se había esmerado con el pastel para recibir a sus dos hijas ese día entró en el comedor, encontrándose con Kaede sentada en el lugar de su padre.

-En verdad te encanta molestar a tu padre, ¿No es así?

-Soy su hija, tengo como derecho, deber y obligación hacer de su vida un infierno. Pero no hablemos de eso, ¿Qué te parece una rebanada de pastel de fresa?

-No hasta que todos estén en la mesa. ¿Quiénes te acompañan?

-Mi equipo, el equipo Ino-Shika-Cho y nuestro amargado protegido. Somos nueve exactamente.

-Espero les guste el pastel. No se me ocurría nada más para preparar.

-¿Dónde está el viejo?

-Tu padre se encuentra recorriendo el palacio. O los territorios aledaños. Quizás se encuentre cerca del arroyo como acostumbra.

En ese momento comenzaron a entrar los invitados, que no dejaban de admirar el palacio de su parte interior. Alfombras, muros, antigüedades, imágenes y el enorme comedor para cerca de veinte personas, donde ya habían ubicado a Kaede sentada en el sitio del Narukage.

-¡Kaede, quítate de allí! –Dijo Konohamaru, que aunque sabía de quien era hija, no permitiría que se aprovechase de ello.

-No deseo hacerlo. –Kaede comenzó a acomodarse aún más en el sitio de su padre. –Es la silla más mullida del palacio. Siempre le tuve envidia al Narukage por evitar que me sentara en este sitio. Aunque… -Kaede volvió a ver la silla que ocupaba, otro asiento mullido que en verdad le agradaba. –Ese asiento no era tan malo.

-Si el Narukage te ve… -Dijo Taro

-Ese anciano no está en el palacio. Relájate, Taro.

-¿Cómo te atreves a llamar a nuestro Narukage así? –Dijo Konohamaru molesto.

-Me recuerda a cierto nieto del honorable tercero. –Dijo Sakura comenzando a partir piezas del pastel. –Vengan, esta delicioso. –Juntando las manos en forma de plegaria dijo la oración antes de comer, que traducida sería algo como… -¡Buen provecho!

El pastel era una preparación de fresas completamente. La receta: fresas cortadas por mitades como primera capa sobre un preparado de masa de vainilla en el fondo para sostenerlas. Sobre de ellas un merengue de pistache (Aunque puede usarse otro sabor o esencia) y encima un buque de fresas y Menta. El corte del pastel comenzó a hacer que a los invitados se les hiciera agua la boca. Y ver cómo es que le servía primero a Kaede que ya había tomado asiento en la mesa. Kaede sabía que la observaban, al tomar una cuchara de postre hizo un suave corte en una esquina. Tomó el bocado y de un movimiento se llevó ese pedazo de cielo al paladar. Solo necesitó de eso para volar a su lugar feliz, un sitio en el que volar era posible y los sueños eran una realidad.

-Moría por probar esta delicia. –Dijo Kaede con una enorme sonrisa en el rostro. Por los labios aún quedaba un poco de merengue, que lentamente comenzó a limpiar con la lengua. Suficiente para que sus amigos y compañeros de equipo se acercaran a la mesa deseando le sirviesen un poco de la exquisita tarta. Sin embargo, en esa mesa faltaban dos personas: Yusuke y Taro.

Taro paseaba por los enormes jardines del palacio, encontrando en contadas ocasiones varias plantas de hermosa vista. Muchas de ellas eran orquídeas coloridas, un jardín completo de rosas, una enorme planicie de flores silvestres conviviendo en libertad y un pequeño arroyo donde se podía ver una concentración moderada de nenúfares.

Pero-Pero veía esta zona como un paraíso terrenal artificial. Sobre todo para recostarse y dormir con tranquilidad. Mientras que Taro hubiese dado lo que fuese por vivir allí fuera de preocupaciones y viviendo la vida tal cual era. Sin embargo, este era el lugar de otra persona. Y esa persona sería su maestro. Con los exámenes tan cerca, era de esperarse que tuviese un entrenamiento exhaustivo. Y al estar consciente de ello se armó de valor.

Al darse la vuelta, se encontró con un hombre montado en un manzano. No parecía ser un trabajador del palacio puesto que solo tenía puesta una chaqueta negra y unos pantalones del mismo color. Parecía más bien un chico de aldea, siendo que en su cabeza había una banda con una insignia que él mismo no podía diferenciar. Viendo que él bien no debería estar aquí, comenzó a armarse del poco valor que tenía y se fue acercando al manzano.

-Disculpe, señor.

-Hola, chico. –el sujeto lanzó una manzana ofreciéndole un bocado de ella. –Prueba esto. Son las manzanas más deliciosas de la región central. Quizás solo superadas por las que están en la aldea de la neblina. –Y limpiando otra se la llevó a la boca y le dio un enorme mordisco.

-Disculpa, pero esas son las manzanas del Narukage.

-Si, lo sé. –Dijo entre dientes con el bolo alimenticio en la boca.

-No puedo permitir que le robes a nuestro Narukage.

-Y que piensas hacer al respecto. Por si no lo sabes, soy al menos dos veces mayor que tu.

-No importa. –Taro estaba temblando, y Pero-Pero podía oler en el sujeto un enorme poder. El mayor de todos los que había sentido. –Pero-Pero y yo te enfrentaremos así nos cueste la vida.

-No te da miedo que te mate, que te arranque la cabeza y la fríe en aceite acompañada de un vino tinto.

-¿Qué cosa?

-en ese caso creo que debo pelear contigo. Pero primero terminaré mi manzana. –Y dicho esto le dio un mordisco más. -¿En serio no quieres probar la manzana? Podría ser tu último alimento.

Taro volvió su atención a la manzana, que en verdad se veía jugosa y apetecible. Si las palabras del extraño eran ciertas, tal vez merecía la pena tomar la manzana. Apenas reaccionó cuando una segunda manzana cayó entre sus manos, lanzada por el mismo extraño que acababa de conocer.

-Tal vez al perro le gustaría probar un poco.

-Los perros no deben comer nada de azúcar.

-Oh. –El extraño tomó de su espalda una mochila donde se encontraba un poco de comida. Tomó un emparedado de jamón en una bolsa y la arrojó al chico, entendiendo pronto que también Pero-Pero desearía un bocado y no solo vería a su amo comer. –Era para después, pero creo que con la manzana será suficiente. Adelante, que lo disfrute.

Taro, que era un poco desconfiado revisó el emparedado antes de dárselo a Pero-Pero, sin embargo no parecía haber nada fuera de lugar. Se acuclilló y le dio a su amigo el emparedado del señor sobre el árbol. Tomó con más confianza la manzana y le dio un bocado que extasió por completo sus sentidos. Con esto, Taro comenzó a tomarle confianza, y con el segundo bocado, el sujeto sobre el árbol bajó a sentarse en la falda del árbol, invitando a los dos a acompañarlo.

-Dime, chico. Exactamente ¿Qué es lo que haces en el palacio?

-Vine a entrenar con el Narukage.

-El Narukage. ¿Conoces al sujeto?

-A decir verdad nunca lo he visto. Mi padre me dijo que era un sujeto en verdad talentoso. Pero cada una de sus hazañas me da miedo.

-Miedo, ¿Qué clase de hazañas son las que dan miedo?

-Me contó que asesinó a cientos de hombres en un solo instante. Bastó un poco de s energía para acabar con su existencia.

-Dos veces.

-Y se cuenta que su habilidad con las armas shinobi y el Taijutsu es tal que en una pelea en desventaja cinco contra uno contra los Kages del pasado los venció en menos de lo que duró el examen chounin pasado.

-¿Te parece que una persona fuerte es peligrosa?

-Me da miedo la clase de persona que pueda ser. Es decir, a partir de ahora estaré frente a él cada día hasta el día de los exámenes Chounin. La verdad no me parece una buena idea empezar desde ahora. No hay suficiente tiempo para preparar nada. Solo hace falta…

-Desde ahora te pedo decir que no harás mucho con esa mentalidad.

-¿A que te refieres?

-Si comienzas un entrenamiento creyendo que es inútil, nunca llegarás a ningún lado. Estoy seguro que tienes deseos de conocerlo y sabes que solo él puede ayudarte con tu problema. Si es que en verdad tienes un problema.

-Soy una bolsa de agua perforada. Desperdicio tanto Chacra como si tuviese una fuente eterna de energía vital. Y en mitad de la pelea termino por desmayarme.

-Eso si es un problema. El control de chacra debería ser básico para un shinobi. –El sujeto se puso de pie colocándose la capucha sobre su cabellera. –Bien, vamos. Te presentaré personalmente al Narukage.

-¿Conoces al supremo Narukage?

-No lo llames así. Es solo un anciano con cara de idiota.

-¡No digas eso tan fuerte!

-¿Qué tiene de malo?

-Si te escuchara, quizás te arrancaría la cabeza, o te encerraría en su ataúd negro del que nunca saldrás.

-Me asustas. Vamos con ese anciano.

-Ven, Pero-Pero.

El cachorro dejó en el suelo solo migajas del emparedado, mientras que a lo lejos sólo se veía a un zorro de siete colas vigilando a los tres individuos retirándose de escena. Era claro que pronto se encontraría con la sorpresa, pero así como surgieron las cosas parecía ser mejor no intervenir.

Al volver al palacio, los tres entraron directo al comedor encontrándose con la caravana completa. Incluso Yusuke estaba dentro respaldado en una puerta al fondo observando el suelo. Al verlo por un simple instante le pareció ver a un amigo de tiempo atrás, solo que este no era precisamente moreno, sino que su cabello era castaño. Volvió su mirada a su sitio encontrándose con Kaede en él, lo que de sobremanera le molestó, y ella lo sabía mejor que nadie.

-Kaede, ¿Cuántas veces tengo que decirte que ese asiento es completamente mío, o de mi mujer?

-¿Qué quieres que haga? Si en verdad no quieres que usurpen tu sitio hazlo similar a los demás.

Taro quedó frío. Ese era el sitio que ocupaba el señor Narukage, lo que significaba que el hombre que tenía al lado era en verdad…

-¡Señor Narukage!

-Dime Naruto, ¿De acuerdo?

Los miembros de la caravana quedaron aún más fríos. Era de mala educación empezar a comer sin todos los invitados en la mesa, y en este caso era el anfitrión el que había quedado fuera. De inmediato dejaron las cucharas en la mesa simulando que no habían tomado alimento alguno, siendo que tenían merengue en los labios que los delataban.

-Oh, no se preocupen por mí. –Dijo Naruto descubriéndose la cabeza y mostrando la cabellera rubia que lo caracterizaba. Ahora que lo pensaba un poco, Taro recordaba que su madre tenía algunas fotografías en casa con el rostro de ese sujeto, una en especial de ella en pleno embarazo siendo abrazada por la espalda por él, mientras ambos sonreían de oreja a oreja. Era inconfundible, pues en casa siempre le llamaba la atención sus bigotes de zorro.

-Mi señor Narukage… yo…

-Ahora sabes que no soy ningún mal sujeto. –Naruto tomó por la cabeza a Kaede y la levantó en el aire sin causarle daño ya que era el chacra el que estaba pegado a ella. Simplemente la levantó tal cual estaba sentada a pierna cruzada. La sentó a un lado donde era su lugar (Izquierda al lado de su hermana) y tomó asiento. –Ahora, siéntate, que terminando de comer empezaremos con el entrenamiento.

-Si, mi señor.

-Deja esas formalidades. Soy Naruto y soy tu hermano. Simplemente trátame como si fuera tu hermano. –Volvió a ver a Yusuke, que estaba observándolo con un pequeño tic de molestia. En verdad Naruto tenía pequeños recuerdos con este sujeto, solo que este guardaba un pequeño secreto. Y Naruto lo sabía. –Siéntate, que luego puedes hacer tu elección.

-¿Cómo sabe usted que…?

-Te olvidas que a mi nadie puede guardarme un secreto si me mira a los ojos.

Yusuke decidió tomar asiento antes de que supiese algo más sobre él. Naruto comenzó a mirar alrededor sintiendo que conocía a la gran mayoría de ellos.

-Veamos a quien tenemos aquí. –Cuando Sakura se sentó a su derecha comenzó por la persona que tenía al lado de ella. –Seguro tenemos a Hizashi Hyuga. –Hizashi se sorprendió de ser conocido por Naruto. –Después tenemos al equipo Ino-Shika-Cho. Anako, Sora y Hotaru. Konohamaru Sarutobi y mis tres mejores alumnas, Midory, Mamori y Kaede. Gusto en verlos sentados en mi mesa.

-¿Es que acaso tengo un gafete o algo así? –Preguntó anako revisándose.

-Sus padres han sido grandes amigos para mí. Era evidente que los reconocería donde sea. –Naruto volvió a ver al invasor de la aldea de la niebla con una seudo sonrisa. –Y tú eres el sujeto de ayer. Yusuke Akisame.

-¿Acaso le he causado algún mal?

-No. Te escuche hablar con el Kyudaime sobre tus verdaderos asuntos en la aldea.

-¿Verdaderos asuntos? –Preguntó Kaede volviéndolo a ver.

-Después hablaremos de eso. Por ahora coman, y prepárense para pasar la noche aquí. –Dijo Sakura comenzando a comer un tazón de ramen que se había preparado ella.

Los demás, salvo por Naruto claro está, fueron consentidos con un poco de arroz frito y filete de anguila, mientras que Pero-Pero estaba a gusto con el emparedado que le había dado Naruto anteriormente. En el centro de la mesa se encontraban algunas pequeñas jarritas de salsa de soya, dispuestas en número y distancia para que todos pudieran alcanzarlas. No obstante, en mitad del almuerzo surgieron las preguntas del equipo ISC (Ino-Shika-Cho, pero me es más fácil abreviarlo para que mi teclado no se desgaste más de lo debido).

-Señor Naruto.

-Estas cerca. Solo Naruto, ¿De acuerdo Anako?

-Si… ¿Exactamente como piensa entrenar a Taro para controlar chacra?

-Pues… no te preocupes por eso. Estoy seguro que en poco tiempo tendremos a Taro listo para seguir los pasos de su madre y padre. Incluso puedo enseñarle algo extra de ser necesario.

-Con el control de chacra será suficiente, señor. –Dijo Taro.

-Si, eso lo veremos.

-¿Cree que podamos quedarnos nosotros también? –Dijo Hotaru entre su voraz apetito.

-Si así lo quieren y dispone el noveno.

-No creo necesitar eso. –Dijo Sora. –Recuerden que yo vengo con ustedes como apoyo.

-No es justo que solo uno de nosotros sea el único con un alto rango. –Dijo Mamori molesta, a lo que Kaede respondió aún más furiosa…

-¡Y a quien le debemos nuestro fracaso pasado!

-Solo quería ver lo que tenía el pergamino. Debía verlo o estaría pensando en él todo el tiempo.

-Por tu culpa tendremos que ir a la tierra escondida entre la arena para nuestro siguiente examen. Ya me imagino lo que hará el Kazekage para probarnos sabiendo quien es nuestro padre…

-Hablando de eso. –Interrumpió Anako. –Jamás hemos visto a su padre. ¿Quién es el perdedor?

Naruto sintió que lo atacaban directamente. Esto comenzaba a molestarle, y de ser prudente le lanzaría el palillo atravesándola de lado a lado sin importar que Ino nunca más le volviese a hablar. O que provocase una guerra entre Suna y el palacio imperial. Simplemente se limitó a romper los palillos cosa que atrajo la atención del mundo a su alrededor.

-¡Ah! ¡Lo siento! A veces no controlo mi propia fuerza [Sobre todo cuando me llaman perdedor]. –Naruto tomó otros palillos y los separó detal forma que se sintió un aura negativa desde su sitio hasta la aldea de Konoha.

-Mi padre no puede ser mencionado. De lo contrario tendrían que dejarme de ver. Es el trato al que llegamos con el noveno para permitirnos estudiar en la academia.

-Como sea. –Sora tenía parte del filete en la boca. –Entiendo que tú seas una Uchiha. Y Mamori tiene otra clase de dojutsu. Pero no logro identificarlo.

-Si, no somos hermanas de sangre. Pero la verdad no me imagino la vida sin mi hermana a mi lado.

-¡Ya terminé! –Dijo Mamori levantándose de la mesa y llevando el traste a su lugar para comenzar a lavarlo.

-¿Qué no se supone que hay criados en este sitio? –Dijo Anako que cada vez comenzaba a llenarle el buche de piedritas.

-Aquí no hay criados. –Dijo Naruto aclarando cosas. –Los criados son personas mal tratadas que hacen las labores que los ricos no quieren ejecutar. ¿Tú eres rica?

-¡No señor! –Anako ya estaba asustada.

-Entonces debes tener alguna capacidad distinta a los demás. ¿Es eso?

-¡No señor!

-Bien. –Naruto volvió a tomar sus palillos. –Si se van a quedar aquí encontraran que solo ha gente trabajadora rodeando el palacio, ninguno es criado, o esclavo, o sirviente de nadie. Aquí vinieron a servir al palacio por voluntad, y yo me encargo de pagarles con alimento, medicinas y vestimenta. Con otras cosas se solventas sus antojos.

La puerta principal se escuchó abrir, y al oír cerrarla Sakura sabía quien había llegado. Al entrar en el comedor se presentó ante los demás, aunque no necesitara ninguna presentación.

-Buenas tardes, jóvenes.

-¡Señora Tsunade!

-["Señora." Demonios si me volvió el tapete esa expresión]. Prefiero el termino Tsunade, si no es mucha molestia. Naruto, ¿Acaso llegó tu aprendiz?

-El chico de las mejillas pintadas con una expresión tímida injustificada y ojos perlados es Taro Inuzuka. Taro, ella es la quinta Hokage de la aldea de la hoja, y será quien te ayudará con genjutsu. –Taro se puso de pie inmediatamente e inclinó su cuerpo en modo de respeto. Sería instruido por parte de dos grandes figuras de la historia de Konoha. –Y Sakura te instruirá en Ninjutsu. –Que sean tres.

-Pero si son…

-Fantásticas, lo sé.

-No quiero molestar tanto, señor Naruto.

-Y precisamente por ello quiero que sean los tres. Verás, es posible que no pueda estar todo el tiempo en el entrenamiento por lo mismo que soy el Narukage. Quiero que al menos haya un plan alternativo para que no perdamos un solo segundo de tiempo.

Taro sentía que ahora eran tres las personas que estarían sobre él forzando a que su cuerpo se acelerase y terminara varias veces en el suelo. Aunque al verlos a la cara, podía saber que ninguno de ellos era malo. Es más, veía en Sakura una enorme gentileza educada, en Tsunade capacidad de mando y destreza física. Y en Naruto, desde el principio había visto a un amigo.

-Bien. –Levantó los brazos en señal de querer esforzarse al máximo, y dibujó en su rostro una expresión de ánimo, algo que sus amigos nunca habían visto en él.

-Empezaremos ahora mismo. Los demás, piensen si se van a quedar o se regresarán a casa. –Naruto se puso de pie y se retiró a lavar sus trastes. En el lavabo se encontró con un enorme plato repostero con merengue y lo que podía reconocer como fresas por el aroma dulce que percibía. Volvió la mirada a la mesa con deseos de… -¿Me guardaron un pedazo de pastel?

-Si, mi cielo. Está en la… ¿Hoe? ¡Pero si estaba aquí!

Naruto volvió a ver a donde su hija mayor. Estaba seguro de que ella era responsable de lo que ocurrió aquí. Su pedazo de tarta ahora debería haber pasado a mejor vida, pero no podía probarlo. Se acercó a observarla de cerca encontrándose frente a frente (Literalmente) con ella. Los nervios comenzaron a traicionar a la joven Uzumaki. Al final, Naruto observó en un extremo de sus labios, observando una pequeña mancha de merengue.

-Kaede…

-Bien. –Kaede entregó media rebanada, que es solo el merengue puesto que las fresas se habían desaparecido por arte de dios… La diosa de las criaturas de la noche, será.

-Me debes un pastel de fresas.

-¿No prefieres otro sabor?

-Si elijo otro sabor no te dolería. Si no tengo mi rebanada para mañana preparada tendrás problemas, y tu sabes de cuales.

-Si, amo.

Al salir al patio central frente de la puerta principal todos tomaron asiento para ver al mismo Narukage en acción. Este comenzaba a quitarse la capucha, chaqueta y algunas armas que tenía encima. Su especialidad era el ninjutsu, pero en Taijutsu solo una persona podía derrotarlo: el maestro de Taijutsu y nada más: Rock Lee. O al menos de aquellos a los que había enfrentado, tal vez ha alguien mejor allá afuera.

-Intentemos un examen diagnostico. –Naruto comenzó a calentar un poco. –Enfréntame con todo lo que tienes. Si me ganas, seré piadoso contigo, si no que el cielo te ampare, por que yo no.

-¡No hay forma en la que pueda ganarle!

-Entonces elige a un equipo completo. Tienes hasta cinco genins y un jounin extra. La elección es tuya.

Taro volvió a ver donde se encontraban la caravana que se dirigía a la aldea de la neblina. Allí se encontraban los posibles miembros de su equipo. La mejor opción era…

-¿Alguien quiere enfrentar al ninja más talentoso del imperio actualmente? –Preguntó Mamori irónica, mientras que los miembros de ISC retrocedían, incluyendo Konohamaru. –No merecen ser Chounin. Bien, supongo que las hermanas Kitsune lo ayudarán.

-Yo entro. –Dijo Midory recordando los días en los que entrenaba con Kakashi y Naruto. –Hace mucho que no peleo con este anciano.

-El equipo completo estará con Taro. Hizashi avanzó un paso ofreciéndose para el reto.

-Yo pelearé.

La sorpresa del día era el shinobi de la aldea de la neblina, Yusuke Akisame, que dando un paso adelante comenzó a armarse de sus armas favoritas: Kamas. Son pequeñas guadañas similares al extremo filoso del Kusarigama.

-¿Kamas, eh? Debí conservar el Kusarifundo. Como sea. ¿Nadie más quiere agregarse?

-Si me permiten. –Sakura dio otro paso adelante. Ella había estado practicando la corriente de las sombras, por lo que esto podía convertirse en algo más difícil aún. De su kimono sacó un kusarifundo, comenzando a darle movimiento al girar un extremo.

-Señora Sakura. –Dijo Taro al verse tan respaldado por el equipo que lo trajo desde un principio.

–Me está hartando que se sienta demasiado para todos. Esto puede ser personal.

-Bien. –Kaede se armó con el sable uchiha, mientras que Mamori sacó los garfios que eran su marca personal de Taijutsu. –Parece que estaremos haciendo tiras al Narukage en un segundo.

-demonios. No puede ser… ¿Es en serio? –Preguntó naruto viéndose rodeado por todos en formación para emboscada. Evidentemente saldría de menos golpeado.

-Sobre él. –Ordenó Mamori que parecía estarse divirtiendo.

Sakura lanzó el Kusarifundo atándolo por completo del torso. Taro comenzó a reunir chacra tras alimentar a Pero-Pero con una píldora de soldado. Y usando el arte de mimetismo animal, ambos seres bestiales comenzaron a girar en un clásico del clan.

-Tsuga.

Naruto fue impactado con tan grave golpe de Taijutsu. Pero al ser golpeado, se desintegró por completo en un clon de arena.

-Un clon.

-¡Te tengo!

Kaede había ido a por el verdadero, encontrándolo en la imagen de un árbol. Apenas se acercó saltó de ese sitio la imagen de un Naruto armado con un bastón de madera, evitando con este el sable Uchiha. Sin saberlo, detrás de ella venía un talentoso Hyuga a punto de impactar en él su puño gentil, siendo apenas evitado. Midory estaba preparando un Ninjutsu de reconocimiento Uzumaki.

-Rasengan.

Pero al verse atrapado, Naruto comenzó a unir energía mientras evitaba los puños gentiles de Hizashi. Inhalando una enorme cantidad de aire anunciaba la clase de Jutsu a la que se atrevía usar en su familia.

-¡Retirada! –Expresó Kaede saltando hacia atrás.

-¡Katon: Gojiraku no jutsu!

El patio se había convertido en una enorme fogata, cosa que no duró mucho debido a la habilidad de Yusuke sobre jutsus de agua.

-Suiton: Suihashi.

De las manos de Yusuke salieron grandes cantidades de agua, que hicieron retroceder al Narukage, momento en el que un gruñido lo alertó al saber que el ya olvidado Sakura Punch venía a continuación, pero al tratar de esquivarlo la corriente de las sombras fueron su verdugo.

-Estilo de las sombras: impulso oscuro.

Una expulsión de energía negra lo mandó a volar hacia donde un joven aprendiz preparaba una técnica bastante fuerte del clan Inuzuka.

-Garuga

Dos enormes taladros de hicieron presente. Cuando al fin pudo evitarlo, en medio de la enorme velocidad que llevaba cambió su técnica sin detenerse. Los látigos de Chacra salieron de su spin atrapando en una especie de licuadora enorme, haciendo de la ropa del Narukage jirones. Apenas había salido de esa podadora, un chico de ojos perlados había comenzado a perseguirlo, siendo la cercanía de su persona a Naruto el principal objetivo, logrando encerrarlo en su tangrama de adivinación. Y todo lo que eso implica.

-Hakke Rokuijuū Yonshō. Dos puntos… cuatro puntos… ocho puntos… dieciséis puntos… treinta y dos puntos… sesenta y cuatro puntos.

Naruto cayó al suelo debilitado por tanto golpe en sus puntos principales de chacra. Kaede, que estaba segura que por fin podía vencer a su padre convocó la ayuda de Kanon para su última técnica.

-¡Listo Kanon!

-¡Listo!

-Senpo: Kyubi Kai

Una combinación de ermitaño y cómplice hacía su acto de presencia, uniéndose a Kanon en un golpe de fuego alimentado por la enorme llamarada que Kanon hacía rodear el sable Uchiha. Con la distancia recorrida, se podía decir que atravesaría a Naruto de lado a lado, mientras que ella ni siquiera titubeaba. Solo un inconveniente: el estado Kyubi de su padre comenzaba a despertarse (Naruto se fusionó a Kyubi, pero al sacar energía de su fuente inagotable se vuelve una especie de Naruto poseído como cuando Kyubi se apoderaba de él). Con esa expulsión de poder logró detener en seco el golpe final, siendo ahora ella la que estaba en peligro.

-Padre…

-Esa técnica te la he enseñado para recurso de asesinato. No para usarlo contra mí. –Las consecuencias… -Estilo de las sombras: Cadenas de Yomi

-Estilo de las sombras: Armadura de sombras

Las cadenas fueron repelidas por la armadura oscura que se formó alrededor de Kaede. No obstante, no protegió a la misma de caer en el suelo tras ser arrojada por Naruto hacia un muro cercano. Sakura y Mamori comenzaron a avanzar a donde Naruto preparando un mega golpe reforzado aprovechando que Naruto estaba bajando la intensidad de su chacra. Al impactarlo por la espalda, él usó esa energía para encerrarlas en una prisión de cadenas de Yomi ya activadas para atacar a Kaede. Yusuke comenzó a seguirle la huella al Narukage, pero fue atrapado en un kusarifundo a alta velocidad. Mientras Midory se encargaba de levantar a Kaede, Naruto estaba frente a frente con Taro, que para ese entonces estaba malgastando chacra con sus invenciones. Aún sabiéndolo, estaba dispuesto a usarlo.

-Estilo Inuzuka: Taladro salvaje.

Y activando lo necesario se unió a Pero-Pero para usar esa técnica que jamás había acertado su blanco. Esta no fue la excepción, desmayándose a mitad del camino y estrellándose sutilmente con Naruto.

Este lo atrapó, a él y a Pero-Pero que en ausencia de su amo su energía sola no era suficiente.

-Ahora veo el problema. –Dijo Tsunade acercándose.

-Yo también. Usa chacra incluso cuando no está haciendo nada. –Naruto usó el uzumaki para ver la corriente de Chacra que escapaba de él. –Es muy leve, pero no creo que haya tanto problema. Si uso el sello correcto puedo sellar esos escapes.

-¿Cómo es posible que Hinata no se hallase dado cuenta de esto antes?

-Estaba muy ocupada. Y Hizashi estaba en otro equipo. Simplemente no era posible que un Hyuga lo viese. –Llevó a Taro a una superficie lisa y comenzó a formar sellos oscuros, de esos en los que era maestro. Solo que esta vez no eran cinco puntos, sino cientos. Era sellar los puntos de escape de chacra sin bloquear su flujo. –Demonios, son demasiados. –Naruto comenzó a reunir una enorme cantidad de chacra en su palma. Usando su Uzumaki para enfocar un punto de aguja (La ventaja del Uzumaki sobre el Sharingan o Byakugan es poder enfocar en el lugar exacto con la dimensión de una punta de aguja), Naruto logró encontrar la fuente primaria. Y usando sus dedos en un golpe con la punta de los mismos, despertó a Taro con un fuerte golpe que le sacó por completo el aire.

-Señor Naruto… Cof Cof

-Creo que ahora puedes usar mejor tu chacra, pero no estaría mal pasar por el entrenamiento de control.

-¿Qué?

-Todos perdieron. Y tú pagarás las consecuencias.

Naruto fue a liberar a todos de su prisión, ya fuese por cadenas de Yomi, Kusarifundo o en el caso de Kaede ayudar con las ramas. Solo que estando tan cerca pudo hablar con ella en privado. Tenía una cara espantosa, de esas que dan miedo cuando te topas con ella. Kaede sentía el espinazo congelarse, en tanto que Midory sabía lo que venía.

-Luego hablaremos de tu forma de pelear contra mí. Por ahora, espera las consecuencias en tu entrenamiento.

-Pero…

-Se volverá seis veces peor.

-Imposible, no te creo tal mentira.

-Verás de lo que soy capaz cuando me provocas.

Cuando Naruto se retiró, se podía ver un pequeño rastro de sangre en algunas hojas. El Ninjato de Kaede no era un simple juguete con el que se podía amenazar a una persona, y aún con la habilidad de Naruto, había recibido un corte profundo que estaba recuperándose. Kaede, que al ver esto se sintió culpable, comenzó a llorar. ¿De verdad había intentado atravesar a su padre con Uchiha? Esto no podía volver a repetirse.