PARTE 3: NO ME DESAMPARES NI DE NOCHE NI DE DÍA
La puerta no se movió, parecía estar trabada con algo. Recargó todo su peso sobre la puerta y empujó. Al principio no cedió pero luego empezó a moverse. Tuvo que empujar sin parar hasta que pudo asomar la cabeza. Había un cadáver apoyado contra la puerta, era uno de los camareros. De pronto, sintió como las piernas se le aflojaban del alivio…
Más disparos, no estaban muy lejos.
La adrenalina volvió a correr por su cuerpo y se puso alerta de nuevo, no podía relajarse hasta no ver a Kate a salvo.
Empujó un poco más y entró a la cocina. Cuando soltó la puerta, el cuerpo la cerró haciendo que cayera hacia atrás. Un teléfono cayó de su bolsillo y pudo ver que tenía un arma escondida entre la ropa, era uno de ellos. Al parecer, los asesinos estaban mezclados con el servicio. Tomó el teléfono y revisó las llamadas y mensajes. Los números estaban bloqueados y los mensajes escritos en clave, era de suponerse. Estuvo a punto de dejar el teléfono donde estaba pero a último momento, algo le dijo que lo mejor sería quedárselo. Tal vez le serviría…
El arma… no, probablemente le dispararían si lo vieran con ella… mejor no.
Se levantó y empezó a caminar lentamente por los pasillos de la gran cocina. Percibió movimiento más adelante y se ocultó.
- ¡Ríndase, no tiene escapatoria! – gritó Dier que corría detrás del sujeto. '¿Dónde está Kate?' pensó Castle, un escalofrío le recorrió la espalda.
Cuando pasaron, siguió su camino.
Más disparos, estaban muy cerca.
- ¡Deténgase ahí, suelte el arma! – gritó Kate firmemente. 'Allí está, está bien.' pensó aliviado. Se apoyó contra una pared y cerró un segundo los ojos. De pronto sintió pasos. Alguien corría… exactamente en la dirección donde él se encontraba. Una señal de alarma resonó en su cabeza, '¿Qué demonios hacía ahora?'. Sólo atinó a hacer un último movimiento antes de que el sujeto lo viera y decidiera tomarlo como rehén.
El sujeto lo agarró haciéndole una llave, pasándole el brazo por debajo de la axila izquierda y colocando la mano a la altura de su hombro derecho, mientras lo apuntaba con la pistola en la cabeza.
- ¡Deténganse ahí o lo mato! – gritó el sujeto mientras presionaba más el arma contra su sien. Tanto Dier como Kate, que venían un poco más atrás, se detuvieron en seco. Castle podía ver como a ella le cambiaba el color de la cara al verlo.
- Suéltelo, no complique más su situación. – dijo Dier en tono firme pero tranquilo, necesitaba calmar al sujeto o todo sería peor.
- ¡Retrocedan! – gritó el sujeto haciéndole una seña con la mano que sujetaba a Castle pero rápidamente volvió a ponerla como estaba.
A medida que los detectives retrocedían, el sujeto empujaba a Castle para que caminara. Intentaba acercarse a la salida de emergencias.
- Déjelo ir. – dijo Kate. Le templaba la voz así que carraspeó y siguió. – Hablemos, podemos llegar a un acuerdo. – le ofreció.
- ¡¿Por quién me tomas puta?!
- ¡Maldito hijo de perra! – gritó Castle en un arranque de ira mientras intentaba golpearle las costillas. No podía dejarle pasar eso, era más fuerte que él. Logró golpearlo una vez pero no lo suficientemente fuerte para que fuera efectivo.
- ¡Quédate quieto, imbécil o te mato aquí mismo! – lo amenazó agarrándolo más fuerte, casi ahorcándolo y presionándole el arma contra la sien al punto de dejarle la marca del cañón.
- De acuerdo, tranquilo. – le dijo Dier. – Haremos lo que quiera, sólo déjelo. – le pidió.
- Sigan retrocediendo. Vamos, rápido. – les ordenó el sujeto.
Mientras se movían, Castle trató de captar la atención de ambos haciéndole señas con las manos lo más disimuladas que pudo. Kate las notó pero no entendía lo que le quería decir, lo único que entendió fue: Mantente alerta. Ella lo miró y asintió levemente mientras se acomodaba el arma en la mano. Luego le susurró algo a Dier. Él, a diferencia de Kate, no confiaba en Castle, y mientras ella asentía, él negaba.
Castle hizo otra seña: A las 3, les dijo. Eso significaba que lo haría de todas maneras. Dier se contuvo de gritarle y se alistó. Castle empezó a contar con los dedos. Uno… metió la mano lentamente dentro del bolsillo de su pantalón y sacó su teléfono, y lo mantuvo cerca de su cuerpo. Dos… tocó la pantalla y finalmente presionó el botón verde. Tres… cerró los ojos y esperó… Ambos detectives se prepararon y…
Un teléfono empezó a sonar a espaldas de Castle y del criminal. Éste se sobresaltó y Castle apretó los ojos esperando que el susto no hiciera que apretara el gatillo. Pero en vez de eso, volteó hacia un costado para ver de dónde provenía el sonido.
Al ver que bajaba la guardia, Dier levantó el arma y le apuntó, pero antes de que pudiera dispararle, el criminal se dio cuenta y lo apuntó, jalando el gatillo y pegándole en la pierna. Dier cayó al suelo.
- ¡Connor! – dijo Kate acercándose a él pero sin descuidar al criminal. - ¿Estás bien? – le preguntó. Dier dejó escapar un gruñido de dolor y se miró la pierna.
- Sobreviviré. – le dijo mientras trataba de contener la hemorragia.
Mientras, el sujeto empezó a arrastrar a Castle más cerca de la salida.
- ¡Cuidado! – gritó Castle, llamando la atención de Kate.
- ¡Cállate imbécil! – le gritó el sujeto y luego le asestó un golpe en la cabeza con la culata del arma para enseguida salir disparado por la salida de emergencia. Castle cayó de rodillas en el suelo, mareado por el golpe. Se sujetaba la cabeza pero todavía estaba consciente.
- ¡Castle! – dijo Kate arrodillándose a su lado para mirarle la cabeza. - ¿Estás bien? – le preguntó preocupada.
- Solo un poco mareado, no lo pierdas. – le dijo simplemente.
Kate no perdió tiempo y salió tras el sujeto. De pronto, todo quedó en silencio por un momento… y luego volvieron a escucharse disparos.
- ¡NYPD! – se la escuchaba gritar a Kate. - ¡Deténgase!
Apenas sintió que el mundo dejaba de moverse, Castle se levantó para ir tras Kate. Dier no podía caminar así que le tiró su arma y sin perder tiempo, se dirigió hacia la puerta de salida.
Salió a un callejón y la buscó con la vista. La divisó cuando estaba llegando a la calle. Sin perder tiempo, empezó a correr hacia ella.
- ¡Salgan del auto con las manos arriba! – gritó ella apuntando el arma.
Ahora los sujetos eran dos. Había uno esperando al volante de una camioneta en marcha. Kate se puso en medio de la calle bloqueándoles el paso. Pero en vez de bajarse, el sujeto que iba al volante aceleró la camioneta y se abalanzó sobre ella sin siquiera inmutarse.
La camioneta estaba demasiado cerca y Kate no tenía escapatoria, estaba en la mira del vehículo. Castle escuchó el motor de la camioneta y pudo divisarla milésimas de segundos antes de salir del callejón. No había tiempo prácticamente para nada, solo había una opción. Aceleró el pasó hasta que las piernas no le dieron más.
- ¡Kate, cuidado! – gritó Castle que venía a toda velocidad. Sin frenar, fue directamente hacia ella y la empujó hacia un costado de la calle haciendo que se chocara contra un auto que estaba estacionado.
La colisión era inminente y Castle solo atinó a arrojar el arma contra el parabrisas del vehículo. El impacto no había sido suficiente para romperlo, pero el estallido de la capa superficial había logrado imposibilitar completamente la visibilidad del conductor obligándolo a clavar el freno abruptamente.
Sin embargo, eso apenas había logrado retrasar lo inevitable. Castle se protegió la cabeza como pudo y saltó para evitar que el capó de la camioneta le diera en las piernas. La camioneta lo embistió completamente y todo se volvió negro. Lo único que pudo escuchar antes de ser impactado fue la voz de Kate que ahora se perdía en la bruma.
- ¡CASTLE NO! – había gritado Kate a todo pulmón.
Y luego todo fue oscuridad y silencio.
