Lo siento. Me he tardado demasiado en continuar, y decir demasiado es decir poco, ha sido medio año si no me equivoco, ha habido un problema tras otro y aunque este capítulo lo terminé hace un tiempo, no pude subirlo, un "pequeño" problemita técnico podríamos decirle (es una larga historia), que al final terminó con perder el anterior haciendo esta una segunda versión en su mayoría de lo que había querido poner. Pero en fin, al menos quisiera agradecer a quienes dejaron reviews, y a la vez disculparme, que no podré contestarlos, creo que ya me tardé bastante como para encima añadir más retrasos. Muchas gracias a Hessefan, Fantasmaalineal, Shiro y Sam por sus reviews. En serio lamento haber tardado tanto, sería demasiado optimista creer que aun haya alguien interesado, pero aun así quiero acabarla, el final lo he tenido dándome vueltas en la cabeza prácticamente desde que inició el fic, pero en fin.
En general, no tengan expectativas muy altas, incluso si la historia hubiera llegado a parecer interesante, sé que no tardaré en arruinarla de alguna forma (de hecho creo que ya lo hice ._.). La verdad tengo la historia casi completamente planeada, pero me tardo en juntarlo -.-U, eso, que ando ocupada, soy demasiado fácil de distraer y mi netbook me odia.
Este capítulo es sencillo, pero ya pronto comienza lo serio… o algo así
Y bueno, nunca está de más repetir que Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo… o quizá sí, pero es la costumbre
El día siguiente no fue mejor que el anterior, quizá no soñó con Aizen o no despertó escuchando su voz, pero el saber que aun así podría volver a escucharle en algún momento era algo que podía hacer pesado cualquier despertar, aun si fuera una buena mañana como se podía a través de la ventana de su habitación.
Y aun así no importaba, lo importante era asegurarse que esa voz hubiera desaparecido realmente y que no volvería a escucharla, que todo eso solo había sido su mente jugándola una broma pesada. Eso era lo importante, porque solo él sabía lo molesto que era tener a alguien de aquella forma dentro de su cabeza… bien, quizá Kurosaki Ichigo también podría saber lo que era eso debido a ese Hollow que se suponía estaba también en su mundo interior, pero daba igual si él lo hubiera entendido antes, no era como si pudiera ir a buscarle; no era necesario, no había ninguna razón para hacerlo, no veía porque sería bueno hablar con él, y aun si tuviera interés en ir a visitarle este ni siquiera podría verle ya que había perdido sus poderes ¡intentando derrotar al traidor cuya voz no podía sacar de su cabeza!
Y eso, el simple hecho de escuchar su voz o de imaginar escuchar su voz, era algo que le irritaba de sobremanera. Y aun así hacía acopio de gran esfuerzo porque ello no afectara sus labores de capitán, y porque nadie le notara hablando solo e incluso gritando, ¡y claro que lo disimulaba muy bien!
— Moh, capitán, si va a estar con ese carácter voy a tener que volver a llamar a la capitana Unohana para que le dé algo para relajarse — le reprochó Matsumoto.
— Créeme, Matsumoto, estoy mejor trabajando — contestó este sin levantar la vista del papeleo faltante. Lo cual era cierto, teniendo la cabeza ocupada en otras cosas podía estar más tranquilo. Ni siquiera podía entrenar porque la capitana Unohana le tenía prohibido aun por un tiempo hasta que estuviera segura que él no se excedería de la misma manera.
— Bien, pero recuerde tampoco excederse en esto.
— Descuida Matsumoto.
Aun así ella no abandonó la oficina como normalmente hacía, ni siquiera intentó escaquearse del trabajo. De hecho había, por voluntad propia, ayudado en algo a avanzar ese papeleo.
Después de un rato ella tuvo que ir a entregar algunos informes, aunque podía notarse en su mirada que ella no estaba muy segura de dejar solo a su capitán.
— Estaré bien, Matsumoto — le tranquilizó Tōshirō al notar la mirada de preocupación en su teniente.
— Volveré rápido, capitán — dijo ella como respuesta.
Una vez se fue, suspiró cansado al ver que parecía que la pila de papeles no parecía disminuir. Odiaba tener que hacer todo esto, pero tampoco quería seguir escuchando la voz de Aizen y si con toneladas de trabajo podía evitarlo, lo haría.
"Creo que lo estás malinterpretando, si no te he hablado en esos momentos es por simple respeto al trabajo. A nadie le gusta que le interrumpan cuando está concentrado".
— Que considerado — soltó.
"No es necesario ser sarcástico, Tōshirō. Simplemente entiende que no hay nada que puedas hacer para evitar que aparezca en tu mente. Eso es algo que decido yo, tú solo quédate tranquilo, hagas lo que hagas es inútil. Todos tus movimientos ya han sido previstos, simplemente no creo que se pueda evitar. Aun si ninguno de los dos entiende bien esta conexión, solo nos queda observar que pasará ¿no lo crees así?".
Esas palabras bien podrían haber sido ahorradas, Aizen debía saber que Tōshirō no estaba nada contento en tener esa voz en su cabeza, tenía que ser precavido, siendo Aizen su muerte debía ser de las cosas que más anhelara provocar.
"No recuerdo haber querido matarte alguna vez, Tōshirō, me disculpo si te dio esa impresión. Simplemente te he quitado del camino cada vez que has representado un obstáculo en mis planes".
— ¿Y cuál es la diferencia?.
"El que estés vivo" contestó como si fuera lo más obvio del mundo "No digo que te considere débil, todo lo contrario. Me parece que eres fuerte, pero aun no es suficiente, eres demasiado joven, eres demasiado inmaduro. Solo por eso no me gusta que interfieras en mis asuntos, es lo mejor para todos. Cuando estés listo quizá tenga una batalla contigo".
Tōshirō soltó una risa burlona "No creo que tenga una batalla contigo Aizen, sigues prisionero y ya no tienes poderes".
"Soy consciente de eso. Pero ya te lo dije, si saliera de ahí no habría nadie que pudiera detenerme".
"Más parece un alarde".
Casi podía escuchar una risa proveniente de él. Fuera cierto o solo su imaginación, le irritaba de sobremanera.
— Con permiso — escuchó que llamaban a la puerta.
— ¿Hinamori? — preguntó algo sorprendido de ver a su amiga de la infancia entrar a su oficina. No la había visto en este tiempo, solo se informaba de su salud por Matsumoto.
— Hola Shiro-chan, digo… Hitsugaya-kun — sonrió ella, aunque se podía notar lo falsa de su sonrisa.
"Parece que ya está bastante mejor en físico ¿su corazón también estará curado?" escuchó a esa voz, que parecía gustarle aparecer especialmente en los peores momentos.
"Lárgate" pensó, con una mueca de disgusto, gesto que no pasó desapercibido del todo por Hinamori.
— ¿Estás bien, Hitsugaya-kun? — preguntó acercándose a él, algo preocupada.
— Estoy bien —dijo poniéndose de pie, manteniendo la distancia de ella sin mirarle a los ojos.
— ¿Qué pasa? — preguntó ella preocupada.
"Sí ¿Qué pasa, Tōshirō? ¿Temes que le haga daño si te le acercas?" se burló Aizen.
— No es nada — dijo Tōshirō desviando la mirada.
— ¿Entonces porque no me miras? — le preguntó ella preocupada, insistiendo en mirarle a los ojos.
— Estoy ocupado — dijo aun evadiéndola.
Hubo un silencio entre ambos, no se atrevían a decir nada, Tōshirō mirando las paredes, Hinamori mirando al suelo con la mano en el pecho.
— Lo siento… — dijo de repente Hinamori.
Tōshirō la miró, pudo ver como las lágrimas se amontonaban en sus ojos.
"Muy mal, Tōshirō, esa no es forma de tratar a una joven que se preocupa por ti".
— Hinamori… — comenzó Tōshirō, intentando acercarse pero deteniéndose al final.
— No, no te preocupes — dijo pasándose la manga por los ojos — mejor me voy, tengo otras cosas que hacer y… con su permiso — dijo mientras se dirigía a la puerta.
— Espera… — demasiado tarde, ya se había ido.
"No tienes mucho tacto ¿cierto? Hinamori-kun venía a verte porque estaba preocupada y tú solo tenías que ser amable con ella".
"Cállate".
"Es curioso, ¿no es por ella por quien quieres hacerte más fuerte? Y aun así la tratas de esa manera…" un falso tono de decepción estaba presente.
"¡Cállate!" repitió.
"Es una falta de delicadeza. Aun sigues siendo un niño" siguió, ignorándole.
— ¡Cállate! — gritó — ¡Estoy cansado de tener que escucharte! ¡Lárgate!
"No tienes mucha paciencia ¿verdad? pero al menos pudiste ser más paciente con Hinamori-kun. Ha estado grave hasta hace muy poco, aun no parece completamente recuperada y lo sabes. Conociéndola, tu comportamiento debió perturbarle mucho. Quizá deberías perseguirla y disculparte".
Tōshirō no decía nada, sin embargo sus pensamientos le delataban.
"¿Por qué tienes tanto miedo?".
No supo que contestar, pero aun si lo intentaba no podía dejar de pensar y para alguien como Aizen que ya tenía forma de leer su mente las respuestas llegaban de cualquier manera.
"¿Realmente crees que puedo lastimarla? Odio tener que decirlo pero en este momento la única persona que puede lastimarla eres tú. Y hoy has hecho un buen trabajo con ello" podía escucharse cierto tono de satisfacción en su voz "Lo notas ¿cierto? Se siente culpable de las cosas que pasaron. Es curioso como aun cuando pareces preocuparte por ella más pareciera que lo haces por tu propio beneficio".
— No es cierto — dijo en voz baja.
"¿Estás seguro? Es interesante ver cómo te esfuerzas tanto en que nadie más la dañe y sin embargo tú seas el primero en hacerlo".
— Solo lárgate — dijo, pasando su mano por su cabello; había un tono de súplica en su voz — lárgate, Aizen.
Casi pudo ver la sonrisa que debía estar mostrando el traidor "sí, creo que por esta vez está bien. Después de todo ya haces bastante por tu propia cuenta" y luego agregó a modo de despedida: "Pero deberías ser un poco más considerado con las personas que se preocupan por ti, Tōshirō, nunca sabes cuándo necesitarás tenerlas cerca".
Silencio. Todo en silencio, y sin embargo Tōshirō no podía calmarse. Estaba furioso, en especial consigo mismo.
Odiaba a Aizen, pero si había algo que odiaba más de él eran sus palabras. Siempre, siempre sabía cómo destruirle solo con palabras. Y lo peor era que tenía razón, y eso era lo que más rabia le hacía tener. "¿No podía burlarse más?" Había tenido razón, estaba lastimando a Hinamori al haberla estado evitando. No había querido verla, poniéndose excusas, tenía miedo de verla, de ver lo poco que podía protegerla; tenerla en frente era recordar cada vez que había fallado en salvarla. Y ahora acababa de cometer otra estupidez.
No podía creer que incluso cuando intentaba evitar que algo le pasara a Hinamori terminaba lastimándola más. Lo mismo había pasado esa vez, quiso protegerla y terminó atravesando a su amiga con su propia espada.
Y sí, quería perseguirla y disculparse, pero aun si no quería admitirlo, le asustaba un poco acercarse al resto cuando escuchaba la voz de Aizen en su cabeza.
— ¿Capitán? — preguntó Matsumoto al regresar y encontrarle en su escritorio con la tristeza escrita en todo su rostro — ¿está bien?.
— Estoy bien, Matsumoto — contestó en voz baja y sin mirarla a los ojos.
— ¿Está seguro? Acabo de ver a Hinamori saliendo de aquí y…
— ¡Estoy bien, Matsumoto! ¡deja ya de tratarme como a un niño! — soltó desesperado para mirarla. Al verla, soltó un suspiro y dijo con la súplica en su voz: — por favor, déjame solo…
Matsumoto no dijo ninguna palabra. Hizo una leve reverencia y simplemente salió de la habitación dejándole solo.
Estaba preocupada por su capitán, este había estado actuando demasiado extraño últimamente "quizá sea bueno dejarle solo por esta vez" pensó. Después de todo su capitán estaba creciendo y debía tener sus momentos de privacidad para poder resolver sus problemas a su manera. De cualquier forma ella estaría cerca para asegurarse que no se hiciera daño.
Solo esperaba ayudarle a tiempo. No podía evitar la sensación de que este se estaba alejando demasiado "como Gin…". No quería ser dejada atrás de nuevo, pero tampoco podía irrumpir en su vida si este no quería.
Soltó un suspiro mientras se alejaba de la oficina, quizá ella también debía relajarse.
Bien, esto fue todo, para lo que me tardé debí hacerlo más largo, o al menos mejor, pero no sé, solo sentía que tenía que poner esto y ya, pero honestamente fue todo un problema, ha sido una serie de eventos que me han retrasado pero el más molesto ha sido este: desde hace tiempo he tenido problemas con el Word pero no pasaba a nada grave, lo malo fue que en un momento mi netbook se malogró y al devolvérmela se había borrado toda, afortunadamente había guardado gran parte de mis documentos en una memoria portátil, sin embargo el problema con este fic en específico, comienza un poco antes de eso. Verán, cada cierto tiempo guardo los datos en memorias de respaldo (sí, tengo más de una, los guardo en todo lo que tenga a mano, desde dos USB, 3 mp4 (falta de coordinación a la hora de dar regalos de navidad xD) y una memoria portátil), pero soy distraída y me olvido mucho, así que más que nada solo guardo en una y luego cuando me acuerdo voy turnando. Con lo que no conté fue que unos días antes que se malograra la netbook guardara los archivos y no me di cuenta sino hasta hace unos días, cuando me devolvieron por fin mi netbook, que algunos archivos estaban dañados, así que tuve que buscar en otra memoria que fuera menos reciente, y bueno… no había guardado en mucho tiempo, así que prácticamente tenía el capítulo a inicios y para acordarme… pues bueno, supongo que todo pasa por una razón, la cual sigo buscando porque me ha fastidiado otro archivo de la misma manera, si no fuera por esa otra memoria… el Word no pudo hacerme enojar más, menos mal que tengo más de una memoria de respaldo (y a pesar de todo agradezco que no guardo en todas a la vez o ahí sí no hubiera podido recuperar el fic y tendría que empezar de cero). En fin, supongo que en el siguiente capítulo es que se podría decir que ya comienza a avanzar la historia, si algo bueno ha tenido esta tardanza es que me dio tiempo de ordenar un poco más mis ideas así que… bueno, ya veremos, no quiero adelantar nada para no crear falsas expectativas.
En fin, ya casi acabo con el cuarto capítulo, así que supongo que para esta semana estaría subiéndolo… si no lo hago será por mis estudios, pero no creo que me retrase más de dos semanas, ahora, con el quinto… con ese sí se esperan que estoy con demasiadas cosas en la cabeza ._.
