Tercero 3

La noche en Runa era serena y calma, rodeada por la neblina que le daba un leve halo de misterio, entrada la madrugada se escuchan algunos sonidos de explosión alrededor de la aldea y la posada, todos se despiertan para averiguar lo que pasa, Harry se despierta alerta y sale de su habitación a ver que sucede, se dispone a bajar la escalera y ve a Draco que se ha asomado a ver que pasa.

–Quédense aquí- le dice a los presentes –Iré a ver que pasa- la mirada verde y la gris se consiguen, el pelinegro le guiña un ojo al rubio que lo ve preocupado por el, eso enternece al de ojos verde, -Estaré bien, quédate aquí a resguardo- el asiente, se toman brevemente de las manos como si fuera lo más natural del mundo y se conocieran de toda la vida

–Ten cuidado- dice Draco, Harry le contesta

–Siempre lo tengo y más ahora que estas tu-

El rubio se sonroja, se sueltan de las manos y el mago guerrero se dirige a ver que sucede, ante la mirada atenta de Draco que ve su andar seguro, -Es él- dijo para si, pues esos ojos verdes eran los que veía en sus sueños y ahora eran reales, esperaba poder descubrir un nuevo camino a su lado, si el destino así lo quería.

Se desato una pequeña batalla alrededor de la posada, Harry con su potente magia y su espada encantada derrotaba con facilidad a los que se habían atrevido a perturbar la paz de Runa, con ayuda de Severus muy cerca de su pareja Remus para que no le pasase nada y su primo Sirius lo ayudan, tras derrotar a los atacantes sin descifrar que buscaban, se dispusieron a entrar a la posada, la cual tenía cientos de destrozos.

Las miradas acusadoras se posaron sobre Harry, Remus busco alrededor con su mirada y veía que alguien hacia falta –Y ¿Draco dónde esta?- todos agachan la cabeza

-¡Que alguien la responda inmediatamente a mi primo!- Dice Sirius con voz imperiosa, quien era el segundo al mando de Severus aunque no se llevaban nada bien y era muy protector con su primo Remus como si fuese su hermanito menor

–Se lo llevaron- responde con tristeza una mujer de ojos chocolate, todo queda en silencio unos segundos

-¡¿Qué!- gritan al unisonó, Severus, Remus y Sirius,

El joven de ojos verdes dice -¿Quién se lo llevo y por qué?-

La mujer que hablo agrega -¡Por su culpa! Si no hubiese llegado, no hubiese pasado esto-

Un pelirrojo agrega –Así es, esos atacantes lo buscaban a usted, escuche a uno decirlo-

El joven le dice -¿Cómo? Pero nadie sabe que estoy aquí, pero eso es lo de menos, yo traeré de vuelta a Draco- todos lo miran fijamente y una mujer rubia le pregunta -¿Cómo piensa hacer eso? ya deben estar muy lejos-

El responde con seguridad –Así tenga que dejar mi vida en ello lo hare-

Remus conmovido se acerca al joven y le dice –El es un hijo para mi, por favor tráelo de vuelta-

El ojiverde le dice –Le juro por mi honor de mago que lo traeré de vuelta-

Severus dice –Se que es un guerrero que cumple con su palabra, pero si no vuelve con el lo hechizare no importa tan potente se diga que es su magia-

El asiente con aceptación. –Me lo tendré merecido si no vuelvo con Draconis… Lo traeré Severus, Remus…- así se despide y se dispone a ir tras esas personas, que por el simple hecho de atreverse a meterse con Draco eran sus enemigos.

Así ante la angustia de los pobladores que querían al joven, el mago guerrero preocupado, sintiéndose culpable y molesto consigo mismo por no habar evitado aquello, se dispone a recuperar al rubio; no puede creer que lo acaba de encontrar y pierde al chico con cara de ángel que ha empezado a iluminar su vida. Así que se marcha apresurado montando su hipogrifo negro, siguiendo la pista de los atacantes.