Disclaimer: KHR no me pertenece (eso seguro ya lo saben xD) sino que es obra de Akira Amano-san. Yo solo escribo esto sin fines de lucro y con la intención de entretener un rato. Sino fuera así, hace rato habría hecho a Haru la protagonista(?) xD

Notas Autora: ¡Tachan! Ya llegue :D ¿A poco pensaban que lo había olvidado? Claro que no, tal y como prometí, publico en lunes y martes. Quería hacerlo ayer pero me salieron algunos inconvenientes que no me lo permitieron T-T
En fin, no quiero entretenerlas mucho, pues seguro muchas de ustedes estarán deseando saber quien rayos esa tal Ayumi 7-7 En este capitulo se aclararan muchas de sus dudas y surgirán otras más, estoy segura xD
Sin mucho más que decir, les dejo el capitulo de hoy que es un poco más largo que el anterior. Espero sea de su agrado.
Muchas gracias por leer esta nada cuerda historia *u* Me hacen feliz. ¡GRACIAS!

Nos leemos más abajito :)
PD: Quizás haya mucho OOC en este capitulo u.u disculpen. Por cierto, quizas encuentren algunas faltas de ortografía T-T pero es que me da un poco de flojera revisar el documento ahora :(

Fic dedicado a: mis lectoras del fic L'inverno diventa primaveraa las que quiero enormemente *3* especialmente a aquellas que deseaban que el amor entre Haru y Tsuna fuera el ganador. Esto es en recompensa ;) mary-animeangel que desde el inicio querías un 2786 :D

Advertencia: Probablemente haya OOC (Out of Character) por parte de algunos personajes. Disculpen u.u Además de que algunos tendrán más participación que otros xD

Aclaraciones: -"Cursiva"- Pensamientos, Recuerdos, Flashback, etc.


El Resplandor del Cielo

[Capítulo 2]

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La recién llegada, Ayumi Takano salió de su oficina después de aquel extraño comportamiento por parte del líder de Vongola. A diferencia de la mayoría de los miembros de la mafia, aquel rostro denotaba una inocencia y amabilidad que era muy difícil encontrar en las personas.

-Ah~ no has cambiado~ - suspiró cantarina mientras avanzaba por el pasillo. Después de haber llegado a esa mansión, se preguntaba cómo sería la vida que llevaban pues el silencio dentro seguía persistiendo constantemente.

No paso mucho tiempo para que nuevamente subiera a su habitación. Algo estaba mal dentro de aquella familia, podía sentirlo. Cada uno de los pocos miembros que había visto tenía una actitud muy diferente, pero ¿cómo debería de actuar ella? Con ese pensamiento, trato de relajarse y dormir un poco pues el viaje en sí había resultado muy cansino para ella, por lo que finalmente decidió rendirse.

A la mañana siguiente ella se vistió con ropa sencilla y cómoda, y salió de su cuarto esperando encontrar a alguien. No quería que lo tomaran como un atrevimiento así que con paso sigiloso siguió caminando hasta llegar a la planta baja.

-Ciaossu, Ayumi- a pesar de ser sorpresivo, ella giró tranquilamente y saludo al joven arcobaleno que había aparecido a sus espaldas.

-Buenos días Reborn-san- sonrió gentilmente

-Estamos a punto de desayunar, ¿por qué no vienes al comedor?

Ayumi asintió y se encaminó junto al hitman. Cuando entró la mesa ya era ocupada, por Gokudera y Yamamoto a quienes había saludado el día anterior y un peliblanco vestido de traje negro y camisa naranja. Más allá había dos niños de aparentes once años y un joven de la misma edad que el hitman, de cabellera color ceniza.

-Ya que están todos aquí, les presentaré a nuestra invitada- anuncio Reborn llamando la atención de todos- Gokudera y Yamamoto ya la conocen, así que nos evitaremos su presentación como guardianes de la tormenta y la lluvia- el peliplata chisto sin ver, mientras Yamamoto sonreí gentilmente.

-Yo soy el Guardián del Sol, Ryohei Sasagawa, mucho gusto ¡al extremo!- la enérgica presentación del chico de cabellera blanco contagio a Ayumi.

-Hola Sasagawa, yo soy Ayumi Takano.

-Los más pequeños- señalo el hitman- son el guardián del rayo, Lambo Bovino- el pequeño ni siquiera había prestado atención a la recién llegada pues seguía devorando su comida- y ella es I-pin.

La niña miró a la chica peligris con detenimiento, y después de unos segundos hizo una reverencia.

-Mucho gusto, yo soy Fuuta Stella- el de cabellos cenizos hizo su propia presentación.

-Agradezco mucho su amabilidad, espero podamos llevarnos bien. Desde hoy estoy a su cuidado- Ayumi había hecho una reverencia y acto seguido todos tomaron asiento.

Contrario a lo que ella esperaba, todos desayunaron en silencio, con pequeñas intervenciones entre Reborn y los guardianes mayores. Ni siquiera los niños habían dicho algo, por lo que ella también prefirió guardar silencio.

-Al parecer Tsuna estuvo en su oficina toda la noche- ambos guardianes observaron al hitman- y no parece que vaya a salir pronto. Hay unos papeleos que Chrome le ha enviado y debe revisarlos. Aunque no hay diferencia de lo habitual- soltó de manera maliciosa.

Sí, había sido un simple comentario, pero eso había logrado despertar la curiosidad de la peligris.

-Ya he mandado a preparar el desayuno del Décimo- esta vez fue Gokudera quien habló- en cuanto esté listo se lo llevaré.

-Yo puedo llevarlo- Ayumi, después de terminar se había levanto repentinamente- No me gustaría quedarme en la mansión sin hacer nada, por lo que déjenme ayudarlos de esta manera.

La mirada esmeralda de Gokudera se fijó en ella con sospecha.

-De ese trabajo me encargó yo, no hay razón para que un extraño tenga que…

-¿Por qué no? Creo que está bien…- Reborn había interrumpido al peliplata repentinamente.

-P-pero Reborn-san…

-No molestaré a Tsuna- Gokudera se sorprendió al escuchar a aquella chica llamarlo por su nombre de pila- de cualquier forma tengo que hablar con él acerca de la misión.

Había mentido, realmente ella no quería consultar nada con Tsuna, pues Squalo le había dado las instrucciones claras de lo que realizaría y había dejando en claro el hecho de que Vongola no tuviera ninguna participación.

Ante la aprobación del hitman, Gokudera no tuvo otro remedio más que aceptar y con el ceño fruncido decido ignorar como la recién llegada se dispuso a la oficina de su jefe. Ayumi también decidió no prestar atención a la actitud del peliplata y con paso apresurado tomó el desayuno para después ir directamente a la oficina del castaño.

Al llegar tocó un par de veces, pero al igual que el día anterior no hubo respuesta inmediata. Luego de unos minutos, ella no tuvo más opción que abrir la puerta y entonces se encontró con el joven que dormía en uno de los sillones que había cerca de la puerta. Con mucho cuidado colocó la bandeja sobre su escritorio observando de paso algunos detalles que pasaron desapercibidos para ella la primera vez que estuvo ahí dentro.

Había una biblioteca a las espaldas de donde el chico se sentaba, la decoración era sencilla pero confortable y tenía pocas cosas. Aunque su escritorio tenía una gran cantidad de papeles, todos estaban perfectamente acomodados sin crear ningún desorden. Solo un portátil y un par de fotografías estaban encima del mueble. Ayumi tomó una de ellas, en la fotografía se podía apreciar a lo que probablemente eran todos los miembros de Vongola junto a Nono.

-"Quizás fue tomada antes de que Nono se retirara"- pensó la chica devolviéndola a su lugar. Aún lado de esa había otra más, en esta se encontraban Tsuna junto a todos sus amigos en un parque, por su apariencia más joven era una foto tomada en Japón. Y una última colocada un poco más enfrente de las otras dos, solo se apreciaba la figura de una persona, una joven de cabellos y ojos color chocolate que sonreía mientras formaba con sus dedos una V saludando a la cámara.

-Esto… es…- pero entonces un ruido proveniente de Tsuna la hizo regresar la mirada al chico. Aunque dormía su rostro estaba tenso y fruncía el ceño. Por momentos se movía con inquietud y después de un rato volvía a calmarse. Con cuidado de no despertarlo se acerco hasta él.

Con detenimiento observó cada detalle de su rostro con admiración, a pesar de permanecer dormido pudo apreciar sus largas pestañas, la delicadeza de su piel. Su cabello, aunque un poco rebelde, destellaba pequeños brillos. Ayumi se atrevió a tocar con delicadeza su mejilla, e inmediatamente el rostro del chico se relajo. Acaricio levemente la suave piel del chico.

-Haru…- pronunció entre sueños el castaño.

Fue entonces cuando el chico abrió lentamente los ojos encontrándose con que el rostro de Ayumi estaba muy cerca del suyo.

Sin embargo para Tsuna el abrir sus ojos en ese momento lo hizo ver la figura de aquella castaña que tanto extrañaba.

-Haru…- volvió a llamarla, pero poco a poco esa visión se desvaneció dejando al descubierto que la poseedora de esa mirada chocolate no era Haru, sino Ayumi.

-Lo siento, no fue mi intención despertarte- dijo retirándose bruscamente.

Tsuna parpadeó hasta comprender en qué situación se encontraba. Sacudió la cabeza intentado alejar de su menta la imagen de Haru. ¿Cómo podría haber siquiera imaginado que Haru se encontraba ahí a su lado?

-No te preocupes- respondió con seriedad poniéndose de pie- ¿Necesitas algo?

-Traía tu desayuno. Escuche de Reborn-san que trabajaste toda la noche- Ayumi también camino alejándose del sillón para seguir a Tsuna hasta su escritorio.

-Gracias, no tenias que molestarte- el castaño había tomado asiento frente a su escritorio comenzando a revisar unos documentos.

Ayumi de pronto sintió un poco tenso el ambiente. Intentado relajarlo, volvió a sonreír como de costumbre.

-¿Te gusta el té? Le pedí a una de las sirvientas que en vez de café pusiera té.

-Ah, está bien.

Al parecer, aquel chico no tenía ningún deseo de conversar con ella.

-La mansión es muy grande y hermosa. Donde vive Varia es un poco más pequeña, aunque a diferencia de ésta, todo está muy desordenado por culpa de Belphegor-san y Fran-san- la peligris intentó animarle un poco contándole algo, pero Tsuna seguía sin prestarle demasiada atención.

Definitivamente ese tipo de ambiente no iba acorde a lo que ella tenia pensado.

-Tsuna.

Ante el llamado de la chica, el castaño regreso la mirada encontrándose nuevamente el rostro de Ayumi cerca del suyo. Ella había acercado el té, y tomándolo de las manos lo hizo tocar la taza.

-Aún está caliente- sonrió sorprendiendo al chico, pues ella mantenía sus manos sobre las de él- deberías tomarlo antes de que enfrié. Procura descansar un poco- finalizó soltándolo y saliendo de aquel cuarto.

No había podido reaccionar, por lo menos no hasta que ella salió. Esa chica se sentía tan familiar que no se había incomodado por el contacto, al contrario había sentido cierto alivio.

¿Qué clase de sentimiento es este? Se preguntaba pues ella era alguien a quien ni siquiera conocía.


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Después de algunos días en los que Ayumi descansaba en la mansión, había comprendido que la situación en aquella familia era completamente diferente de lo que ella esperaba.

-¿Qué se supone que haga?- se preguntaba mientras caminaba por el pasillo. Siempre sentía un aire de nostalgia en cualquier parte de aquella inmensa casa. Los guardianes y Tsuna siempre estaban ocupados, muy pocas veces había visto a los niños fuera de sus habitaciones, Reborn casi nunca estaba en la mansión, por lo menos desde que ella había llegado y ni una sola vez había visto a Tsuna comer junto a su familia.

¿Qué tipo de relación, entonces, era la que llevaban?

Sin mucho interés continuo hasta llegar al patio central. Una fuente yacía en las orillas junto a un inmenso árbol que desprendía una enorme sombra. Pudo observar a los pequeños de la mansión que jugaban cerca de ahí.

-Ne~ vamos I-pin~. Tienes que jugar con Lambo- insistía el bovino mientras tiraba del hombro de la niña que estaba concentrada leyendo un peculiar libro.

-Lambo, prometiste que estudiarías al igual que nosotros- comentó el mayor de ellos, Fuuta.

.Eres una tacaño Fuuta- el niño inflo sus mejillas con reproche y enfado- Lambo no necesita estudiar- vociferó alejándose de ellos.

La peligris rió ante la escena, atrayendo la mirada de los chiquillos.

A pesar de ya haber estado unos días ahí, para ellos seguía siendo extraño tener a alguien desconocido en la mansión.

-Ah~ eres tú… eh…- Lambo meditó unos segundos.

-Ayumi, soy Ayumi- le repitió su nombre.

Los otros dos, sentados a lo lejos, se miraron entre ellos. Tenían la sensación de haber visto a esa chica en otro lado.

-Como sea, tendrás que jugar con el gran Lambo- contestó el niño con desdén mientras la jalaba cerca de la fuente.

La de mirada chocolate se sorprendió un poco, sin embargo no se negó y lo siguió de cerca. Ahí en el piso, el bovino tenía una gran cantidad de aviones hecho de papel.

Más atrás, Fuuta e I-pin los observaban. Habían dejado de lado lo que hacían concentrándose en la recién llegada.

-¿No te parece que hemos visto antes a esa chica?- Fuuta fue el primero en hablar.

-Sí. Estoy segura que sí. Pero…- la niña volvió a analizarla- si es miembro de Varia es probable que la hayamos visto en alguna de las reuniones a las que fuimos con Sawada-san.

-Puede ser…

Pero sin importar el comentario, Fuuta continuo observándola sin perder detalle.

Ayumi había tomado uno de los aviones en su mano y lo miró esperando indicaciones del niño.

-Mnh… Lambo te enseñara como volarlo- presumió. Entonces tomó otro de los aviones, y cerrando uno de sus ojos se preparó para lanzarlo- Mira, debes colocarlo así y entonces…- el bovino lanzó el avión con rapidez provocando que éste se elevara un poco pero inmediatamente cayera en un charco cerca de ahí.

-Estúpido avión- reclamó el pequeño.

-Esa no es la forma correcta Lambo-chan- le llamó la chica, sobresaltándolo con un poco de sorpresa, pues su forma tan familiar de llamarlo lo había tomado desprevenido- Debes tomarlo de esta forma- le enseño su agarre- y entonces lo subes a esta distancia para lanzarlo con suavidad.

Lambo observó con cuidado, la trayectoria era buena y se había mantenido en el aire por mucho más tiempo que el suyo.

-¡Lambo quiere aprender eso!- exclamó con ilusión.

-Bien, entonces ¿qué te parece si practicamos un poco, Lambo-chan?- le animó Ayumi.

Por varios minutos más, ambos siguieron jugando ante la atónita mirada de Fuuta e I-pin. Había pasado mucho tiempo desde que habían visto a Lambo reír y divertirse como lo hacía en esos momentos.

-Parece divertido, ¿no I-pin?—le llamó el chico- ¿quieres unirte a ellos?

I-pin dudo al principió, pero cuando miró la sonrisa en el rostro de Lambo, algo se removió. ¿Por qué no intentarlo? Con media sonrisa asintió a las palabras de Fuuta, y ambos entonces se pusieron de pie hasta acercarse a ellos.

Gokudera y Yamamoto habían salido en busca de los pequeños sorprendiéndose al escuchar la risa de los tres.

Tan pronto como salieron al jardín se percataron que los cuatro jugaban salpicándose con un poco de agua de la fuente.

Era sorprendente, pues sus sonrisas eran las mismas de tres años atrás.

Ayumi que los miró a los lejos, les llamó con la mano.

-Gokudera, Yamamoto ¿por qué no lo intentan también?- gritó mientras reía.

-¿Qué rayos le pasa a esa mujer?- preguntó con enfado la tormenta.

¿Quién se creía para andar así como así por la mansión?

-Está bien Gokudera- Yamamoto también se veía feliz por poder ver nuevamente el rostro sonriente de esos tres. De alguna forma era tranquilizante verles una vez más así.

Sin interrumpirles, ambos guardianes observaron a la distancia. Quizás ese era un cambio que necesitaban por lo que Yamamoto considero eso una buena señal.

Luego de que los pequeños se rindieran, todos se adentraron a casa, donde Reborn y Ryohei los esperaban enfrascados en una conversación animada por parte del boxeador.

-Parece que comienzas a llevarte bien con todos, ¿no Ayumi?- el arcobaleno se dirigió a la chica que entraba de la mano con los más pequeños.

Más atrás de ellos también aparecieron Takeshi y Gokudera, esto último con el ceño fruncido.

Por alguna razón, más que desconfianza, lo que ella le inspiraba al guardián era un sentimiento diferente, uno que no podía describir con palabras. Aunque eso no le quitaba lo extraño.

-Pronto cenaremos, ¿por qué no entramos al comedor Ayumi-san?- I-pin jaló a la chica para que los siguiera y siguiéndolos de cerca fueron los otros guardianes.

Reborn mostró una sonrisa ladina. Entre peleas y más de parte de la tormenta y el bovino, los miembros tomaron asiento esperando que la cena fuese servida.

La peligris observó la mesa donde varios asientos estaban desocupados, probablemente del resto de miembros que faltaban.

Pero el principal que llamaba su atención, seguía siendo el que debía ocupar el líder de Vongola.

-¿Tsuna no vendrá de nuevo?- interrumpió repentinamente la chica.

Todos se observaron entre ellos, sin poder dar respuesta.

-Por lo regular Tsuna-nii nunca está con nosotros- contestó con melancolía Fuuta.

-Jum, Lambo no entiende el egoísmo de Tsuna- le siguió Lambo con un poco de reproche.

-Lambo, no digas eso- le regaño I-pin- Sawada-san está pasando por un momento difícil.

-Pero lleva así casi…- un golpe en la cabeza hizo detenerse a Lambo.

-Vaca estúpida, nadie te ha dado permiso para hablar de ello- Gokudera había hecho una mueca de fastidio.

-Discúlpanos Takano- Yamamoto intento vagamente de calmar la situación, aunque obviamente eso no era algo que pudiera ocultar la mirada triste de todos ellos.

-¡Sawada estará bien!- exclamó Ryohei- De eso nos encargaremos nosotros al extremo.

Ayumi guardó silencio, continuando de esa manera con aquella cena. Había mucha melancolía en cada uno de ellos, lo que provoco un nudo en su garganta. De hecho, a pesar de sus constantes peleas, algo no iba bien con ellos.

Después de que todos hubieran terminado, Ayumi junto a los niños se quedaron solos mientras cada uno de los guardianes retomaba sus actividades, no faltaba mucho para que anocheciera por lo que ella también se preparo.

Pero quería saber cómo es que todo había cambiado hasta ese punto.

-¿Puedo preguntar algo?- camino al segundo piso, la peligris miró a Fuuta esperando su respuesta. Después de unos segundos él asintió- ¿Por qué…? ¿Qué es lo que pasa con Tsuna?- ella no sabía cómo explicarse pues no deseaba que pensaran que era demasiado entrometida.

Los tres jóvenes se miraron entre ellos, dejando la palabra al mayor de ellos.

-Tsuna-nii…- el de cabello cenizo comenzó, no pudiendo evitar mostrar sus sentimientos- él es una buena persona, pero des que ocurrió esa desgracia en la familia ha comenzado a aislarse poco a poco de nosotros.

-¿"Esa"?- ella tensó su mano levemente, sin que ellos lo notaran.

-Una persona muy importante- I-pin tenía dificultades al decir esa frase- ella era una amiga muy querida por todos nosotros, pero desgraciadamente… murió- aquella última palabra la soltó con más pesar.

Y aunque Lambo no habló, Ayumi pudo observar como sus ojos se cristalizaron repentinamente.

-Haru-nee… ella fue secuestrada por unos mafiosos cuando Tsuna-nii y los demás tuvimos que venir a Italia. Es una larga historia, y…- tragó saliva- es muy triste tener que recordarlo nuevamente, pero desde ese día Tsuna-nii comenzó a encerrarse en su oficina. En el pasado solíamos divertirnos todos juntos, pero ahora él siempre se excluye. Ha perdido el ánimo de antes y ni siquiera se atreve a salir para hablar con nosotros- contó con tristeza.

-Sawada-san ha sufrido mucho todo este tiempo. Siempre decía que su responsabilidad era cuidar de los miembros de la familia, pero creo que desde que sucedió lo de Haru-san siente que no ha cumplido esa promesa. Cree que ha fallado y ahora esta privándose de la ayuda que queremos brindarle para recuperarse- continuo I-pin.

-Por favor, no le digas a Hayato-nii que te contamos esto.

-Ya veo…, descuiden- la peligris ocultó su mirada tras su flequillo. No quería que ellos la viesen.

-¡Haru nunca hubiera querido que Tsuna se culpara de lo ocurrido!- sorprendiendo a todos, Lambo se expreso por primera vez ganando la atención de la chica- Lambo está seguro de eso.

Fuuta e I-pin sonrieron levemente ante su comentario. Ellos conocían muy bien cuál era la personalidad y pensar de su difunta amiga.

Ayumi acarició la cabellera del bovino.

-Tienes razón Lambo-chan. Ella jamás hubiera querido ellos.

Lambo le miró con un poco de curiosidad.

-¿Sabes? Lambo cree que te pareces mucho a Haru- soltó haciendo parpadear con sorpresa a la miembro de Varia.

Una sonrisa nerviosa apareció en sus labios.

-¿D-de verdad? Creo que es porque yo también soy japonesa- se excusó- Por cierto, ¿quieren que mañana les preparé el desayuno? Sería bueno probar nuevamente un desayuno japonés- ellos la miraron expectantes- Quiero decir… no es que la comida italiana sea mala, pero…- por un momento no supo como continuar- soy buena en la cocina, ¿les gustaría probar?- finalizo.

Los tres rieron ante la actitud mostrada por la chica, realmente esa parte despistada también les recordaba a Haru.

-Sería bueno si Tsuna-nii también pudiera probar…- expresó el chico de forma pensativa. Quizás de esa manera podrían revivir un poco los viejos tiempos.

Ayumi miró su expresión. Podía entender cómo se sentían.

-¡Dejen eso en mis manos!- declaró con entusiasmo, sorprendiéndolos.

No importaba qué, ella estaba segura de poder lograrlo.


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-¡¿Qué carajos es esto?!- como de costumbre el mal genio del guardián de la tormenta apareció cuando al entrar al comedor observó la mesa llena de una gran variedad de comida para su desayuno.

Los tazones de arroz acompañados de sopa miso y un poco de pescado al grill, además de vegetales encurtidos todo totalmente acomodado a lo largo de la mesa.

Yamamoto, que había entrado junto al peliplata, abrió los ojos con sorpresa al toparse con todo eso.

-¿Ustedes han hecho esto?- se atrevió a preguntar a las dos sirvientas que terminaban de acomodar los últimos platillos.

-La signorina Ayumi se ha levantado muy temprano por la mañana para enseñarnos a cocinar estos platillos- contestó una de ellas.

-¡E-esto! ¿Es para nosotros?- un maravillado Lambo apareció junto a I-pin y Fuuta- Gyajaja, Lambo quiere comer todo.

-¡Lambo, no seas glotón!- esta vez I-pin le detuvo antes de abalanzarse sobre la mesa.

-La signorina nos ha dicho que esto es especial para ustedes- se dirigió a los niños mostrándoles un omelette que ya estaba servido en sus lugares.

-Ayumi-nee…- Fuuta se sorprendió- ¿ha hecho esto?- miró con sorpresa a I-pin. Ambos tenían la misma interrogante en su cabeza.

Los guardianes se percataron de las miradas intercaladas entre los más jóvenes.

-¿Dónde está Ayumi-san?- preguntó la chica, pues solo estaban ellos y los otros guardianes.

-Ha dicho que bajaría junto al Décimo, que comenzaran por el momento sin ellos- contesto la sirvienta mientras salían del comedor.

-Esa mujer…- chistó con enfado Gokudera, quien de inmediato se dispuso a salir para ver qué era lo que se traía entre manos. No le gustaba nada lo que estaba haciendo desde su llegada.

-Espera Gokudera- Yamamoto lo detuvo a pesar de los reclamos.

-¿Qué te sucede idiota del beisbol?

El moreno negó con la cabeza.

-Esperemos que Tsuna baje- sonrió y se acomodó.

No sabía porque razón esperaba que realmente Tsuna volviera a ser el mismo de antes.

En la segunda planta, dentro de su habitación, Tsuna se encontraba recostado. Sabía de sobra que era momento de levantarse, pero ese era uno de esos días en que no deseaba hacerlo.

Cada día que pasaba era más difícil de sobrellevar, era como si cada minuto se agotara más y más.

"Tsuna-san" la voz de la castaña volvió a aparecer en su mente. Rió melancólicamente ante su recuerdo. ¿Qué pasaría si Haru estuviera ahí, viéndolo en tan lamentable situación? Se enfadaría seguramente, aunque en primer lugar, si ella estuviera ahí, Tsuna jamás estaría pasando por eso.

Un ligero toque en su puerta lo alertó de la presencia de alguien afuera. Suspiró.

-Hoy no bajaré Gokudera-kun- dijo simplemente. Ya era su costumbre el hacer eso la mayor parte del tiempo.

-¿Tsuna?- la voz repentina de Ayumi lo hizo estremecerse. Se reincorporó pensando que otra vez esa era una mala jugada de su mente. Pero su voz era exactamente igual- El desayuno está preparado.

Ella espero una respuesta que fue contestada con silencio.

-Voy a entrar- dijo sin esperar respuesta.

Tan pronto como abrió la puerta, observó todo el lugar. Era una habitación enorme, pero solitaria.

-A-Ayumi-san… y-yo…- Tsuna se sorprendió al verla dentro. Ella inmediatamente se dirigió a la ventana.

-El día es demasiado hermoso como para que duermas hasta tarde- dijo mientras una ligera sonrisa se dibujaba en sus labios mientras abría las cortinas para que los rayos del sol entraran a iluminar el cuarto.

Su cabellera gris, ahora suelta, brillaba con intensidad gracias a los rayos solares.

-Vamos- ella le extendió la mano a Tsuna para ayudarlo a levantarse.

Un ligero sonrojo decoró las mejillas del chico. ¿Qué significaba ese repentino palpitar?

-A-ah… e-esto…- Tsuna comenzó a ponerse nervioso sin saber qué hacer. Nunca hubiera esperado que esa chica a la que solo había conocido unos días atrás se atreviera a entrar de esa manera.

Ayumi se percató de su atrevido acto y de repente se sonrojo de vergüenza.

-L-Lo siento…- se disculpó apresuradamente- Sé que no debí entrar de esa manera, pero…- ella repentinamente se tranquilizo.

Con mucho cuidado y ante la sorpresa del castaño, tomó asiento junto a él.

-Me preguntaba si estabas enfermo- le dijo colocando una mano sobre su frente corroborando su temperatura. Su suave contacto hizo estremecer todo el cuerpo de Tsuna.

Era algo ridículo, pero el hecho de que una extraña hiciera eso no era incomodo. Sentía cierta familiaridad.

Tsuna bajo la mirada para evitar el contacto, pues aquellos ojos chocolate eran tan parecidos a los de Haru que no sabía que podría pasar si continuaba mirándolos.

-Sí…- respondió vagamente- estoy enfermo.

Y no mentía, él no estaba bien desde hacía tres años. Y dudaba mucho que en un futuro lo estuviera.

-No hay nada que una buena comida no pueda curar- exclamó Ayumi tomándolo del brazo y levantándolo- Quizás sea cansancio, pues tu temperatura es normal. De cualquier forma no averiguaras nada aquí adentro, es mejor buscar soluciones.

Y de esa manera la empujo dentro del baño.

-Esperaré a que te duches y después bajaremos a desayunar, ¿sí?- escuchó que le grito tras la puerta.

¿Cómo había terminado así? Debería haberle dicho que lo dejará solo, que no tenía hambre. Que ella era solo una invitada que estaba tomándose demasiados atrevimientos, pero al final no pudo decir nada de eso.

-Tsuna…- escuchó su voz nuevamente. Aquella que no hacía otra cosa más que inquietarlos- Los niños estarán contentos si bajas- el castaño sintió una punzada en el corazón.,

Sabía que lo único que hacía era herirlos. Pero seguía sin entender como paraba ese sufrimiento que poco a poco lo alejaba de su preciada familia.

Cuando Tsuna salió de su cuarto, Ayumi lo esperaba tal y como le había dicho. Ella miraba por la ventana con interés.

Era incoherente que esa tal Ayumi tuviera tantas similitudes a Haru, no solo era su voz o su mirada. De hecho, aunque su apariencia y altura eran completamente diferentes, su personalidad y animosidad eran totalmente iguales.

Eso, o definitivamente Tsuna comenzaba a volverse loco.

-Ah, estás listo- su llamado lo despertó nuevamente.

La peligris sonrió y lo condujo hasta el comedor sosteniéndolo del brazo. Cuando aparecieron más de uno se sorprendió. El único que muy de vez en cuando lograba sacar a Tsuna de su encierro era Gokudera, ¿cómo lo había logrado ella?

-Décimo…

-Tsuna…

La voz de sus guardianes lo hizo darse cuenta de la situación.

-Buenos días- saludó.

-Tsuna-nii, ve todo lo que ha preparado Ayumi-nee- Fuuta estaba junto a Lambo que ya había comenzado a devorar su omelette.

-Es tan delicioso como lo que cocinaba Mamma- declaró el bovino con la boca medio llena.

-¡SAWADA! Deberías probar esto ¡al extremo!- ese había sido Ryohei que también comía su porción.

Aunque la mayor parte de los días trataban de ser los mismos de antes, ese en especial era como si verdaderamente estuvieran disfrutándolo. Con una vista sobre la mesa observó todo lo preparado. Mucha de aquella comida era la misma que disfrutaban cuando estaban en Namimori.

Quizás esa era la diferencia en el cambio de ambiente.

-Vamos Tsuna, puedes comer lo que quieras- le dijo Ayumi mientras se sentaba frente a I-pin. El castaño hizo lo mismo tomando asiento en el lugar principal de la mesa.

-Ayumi-san, todo está muy rico- I-pin aprovecho para conversar con la chica- Cuando éramos más pequeños, Lambo siempre se robaba mi omelette.

-No es cierto. I-pin es una mentirosa- gruño el bovino de inmediato en su defensa.

Eso provocó que la peligris riera.

-Menos mal que hoy pude evitarlo- se defendió la niña.

-¡Jum! No quiero tu omelette, después de todo Ayumi seguirá cocinando para el gran Lambo, '¿no?- preguntó.

-Sí, sí. Seguiré cocinando- contesto con una sonrisa.

Tsuna y los otros guardianes la miraron. Era increíble como había intimado tan rápido con los más jóvenes.

¿Qué era lo que tenia de especial? Ahora era cuando se preguntaban cómo es que alguien como Ayumi podía estar dentro de Varia. ¿Sería acaso que tendría algún secreto? O tal vez esa no era su personalidad real.

Sea lo que fuere, la intuición de Tsuna, esta vez, no lo alertaba contra algún peligro.


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Gokudera parpadeó con un poco de fastidio. Ese era, si no llevaba mal la cuenta, el sexto día que veía al Décimo fuera de su habitación.

Tsuna, nuevamente junto a Ayumi, había terminado de comer y ahora se encontraban en la sala. No era que le disgustará el cambio, que mejor para él que ver a su jefe fuera de ese encierro. Lo que le deba mala espina era aquella chica de Varia.

A pesar de estar un poco más animado, y no mostrar oposición para estar con ellos, su semblante no había cambiado mucho, seguía teniendo aquel aire nostálgico. Sin embargo Ayumi, de alguna u otra manera, lo hacía convivir con ellos.

¿Quién se creía para tratar con tanta familiaridad al Décimo? Y no solo era a él, sino que además había tenido el atrevimiento de pelear con el mismísimo Gokudera. Precisamente un día antes, ella le había reprendido por lo áspero que era con la servidumbre.

¿Acaso era su madre?

Como si aquello le importara. ¿Qué carajos pensaba esa mujer?

-Espero no sea una molestia, pero…- ahí estaba de nuevo aquella chica y su peticiones que desesperaban al peliplata- Desde que ingrese a Vari no he tenido oportunidad de visitar Italia. Xanxus-san es un poco… etto… bueno supongo que ya lo saben. Así que me preguntaba si podríamos dar una vuelta por ahí.- finalizó generando expectación en los más pequeños.

-¿Por qué no? Es una buena idea, ¿no lo crees Tsuna? Hace tiempo que no damos un paseo- Yamamoto la apoyó..

El castaño les miró. Lo que Yamamoto decía era verdad, pero Tsuna no se sentía preparado para eso, por lo menos no ahora.

-Pueden ir si quieren- dijo poniéndose de pie- Tengo algunos asuntos que arreglar. Gokudera-kun y Yamamoto junto con los niños pueden acompañarte Ayumi-san.

-Décimo…- el peliplata comprendía muy bien. Probablemente el solo hecho de salir de su cuarto ya suponía una gran reto para Tsuna.

-Lambo prefiere estar en la piscina. Hace mucho calor hoy- se quejó el bovino.

-¡Lambo! Ni siquiera sabes nadar. Recuerda lo que sucedió la última vez- I-pin parecía molesta.

Una idea repentina pasó por la cabeza de Ayumi.

-¿Quieres aprender a nadar, Lambo-chan?- se dirigió a él- No es necesario salir hoy, podemos divertirnos aquí. Quizás otro día Tsuna este más desocupado y pueda acompañarnos.

El castaño capto la idea. Lo que ella quería era sacarlo fuera.

-Hemos intentado enseñarle muchas veces Ayumi-nee- dijo un frustrado Fuuta.

-Pero yo soy una experta. Lambo-chan aprenderá bien conmigo- declaró con emoción- Vayamos a la piscina.

-Yo estaré en mi oficina- Tsuna finalmente se retiró bajo la mirada del resto.

Ayumi suspiró, era más difícil que lo que pensaba el lograr que Tsuna se animará un poco.

Pero no tendría que preocuparse por ello, todo a su tiempo resultaría mejor. Estaba segura. Así que junto a los niños decidió salir a la piscina que había en la parte de atrás de la mansión y que por lo que veía, muy pocas veces usaban.

Mientras Fuuta e I-pin estaban dentro del agua, Lambo chapoteaba a la orilla con un flotador.

-Bien, es hora de tu lección Lambo-chan- Ayumi había salido del vestidor con un traje de bajo a dos piezas en color azul eléctrico, que combinaba perfectamente con sus mechas.

Yamamoto, guiado por la curiosidad, los había seguido. Aunque no pudo evitar quedar impresionado por la chica. Realmente era guapa, lo que provoco que un ligero tono carmín decorara sus mejillas al verla entrar al agua junto a Lambo.

-¿Acaso no tienes trabajo que hacer, idiota del beisbol?- Yamamoto rió ante la pregunta del peliplata.

-Hoy no- contestó juguetón- Es extraño que también este aquí Gokudera- se burlo.

-C-cállate. Solo quería ver que estupidez hace esa mujer- chistó con enfado.

El moreno sabía que tanto Gokudera como él tenían cierta intriga por la actitud de Ayumi.

-Empecemos Lambo-chan. Primero debes aprender a mantenerte a flote- su voz atrajo, no solo la atención del pequeño, sino también la de los dos adultos presentes- Yo te sostendré de las manos, mientras tanto trata de patalear un poco simulando que nadas.

Lambo con un poco de nervios, tomó las manos de la chica haciendo lo que le indicó. Al principio batallo un poco, incluso tragó un poco de agua, pero al final lo logró.

-¡Muy bien! ¡Estás haciendo un excelente trabajo!- lo alagó- Ahora avancemos juntos.

El bovino movía sus piernas en sincronía. Y con cada buen logro, Ayumi volvía a felicitarlo.

-Eso es Lambo-chan. Ahora un poco más despacio- decía- ¡Vas muy bien!

Logrando que el pequeño sonriera contento.

-Gokudera…- el beisbolista lo llamó- ¿No sientes como si esto ya hubiera ocurrido antes?

El peliplata lo miró de reojo. Joder, claro que lo sentía. Si eso mismo había ocurrido cuando ellos junto a Haru trataban de enseñar a nadar a Tsuna. Pero no le respondió, no podía decirlo.

-¿Quieres descansar?- después de un rato, el bovino paró- En un momento lo seguiremos intentando.

Fuuta e I-pin se acercaron hasta Ayumi.

-Takeshi-nii intento enseñarle hace tiempo, pero tampoco lo logró- le contó a la peligris.

-Eso es porque solo decía cosas como "gyugyu", y hacía ruidos extraños- se quejó Lambo ante la risa de Ayumi.

-Esa fue la forma en que mi viejo me enseño- esta vez el moreno también se unió a la plática.

-Que traumatizante debió haber sido eso- se burló la de cabellos grisáceos al ver los gestos del guardián de la lluvia.

Pero su respuesta solo logró callar a Yamamoto. Esa era la misma respuesta que hace tiempo Haru le había dado.

-Bakadera, deja de mirarme así- Lambo insultó al peliplata- Seguro solo estas burlándote.

-Maldita vaca estúpida- gruño- es lógico que no puedas nadar. Ya te he dicho que todo depende de tu equilibrio entre gravedad y flotabilidad. Esa es la clave, si comparamos flotabilidad B y…- repentinamente, Gokudera había comenzado otra de sus científicas explicaciones, típicas de él.

-Eso solo lo confundirá más- Ayumi salió del agua colocándose frente al guardián de la tormenta- Más que la teoría, debe aplicarse la práctica.

-Mujer, ¿tú que sabes? No creo que con tu forma ridícula de enseñar haya mucho avance.

-¿Qué? Por lo menos es mejor que tu inútil explicación- le respondió ella.

-Por supuesto, alguien tan estúpida como tú no podría entender esa explicación- le siguió el peliplata.

Con enfado sacó un cigarrillo y lo puso en sus labios. Esa mujer había terminado por sacarlos de sus casillas.

-No soy estúpida. Y no es nada bueno que fumes Gokudera-san…- dijo quitándole instintivamente el cigarro de la boca.

Su actitud provocó que el chico dejara caer su encendedor. Esa… esa sin duda había sido "ella". La misma forma de hablar de Haru Miura.

-¿Cómo me has llamado?- preguntó con sorpresa. Yamamoto también la había escuchado. Incluso su pelea había sido la misma que Gokudera solía sostener con Haru.

-G-Gokudera- dijo con repentino nerviosismo- o Gokudera-san, es lo mismo ¿no?

-No es lo mismo- contestó secamente.

-Pues para mí lo sí lo es- dijo Ayumi alejándose de ellos.

No sabía qué hacer en esos momentos, pues podía sentir la mirada de los dos guardianes sobre ella.

-Iré por una bebidas, ahora vuelvo- atinó a decir a los jóvenes en el agua.

-Eso fue algo extraño…- exclamó Yamamoto siguiéndola con la vista.

Pero él no era el único, pues desde una de las ventanas, Tsuna había observado todo desde el momento en que habían salido a la piscina.

No necesito escuchar sus conversaciones, tan solo el hecho de ver como enseñaba a Lambo, como sonreía con ellos, como había peleado con Gokudera. Todo le recordaba a Haru.
No sabía que había ocurrido entre ella y su guardián de la tormenta, pero su mirada al entrar mientras se retiraba lo inquieto.

¿Quién era realmente Ayumi Takano?


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Yamamoto caminaba por el pasillo, ya estaba por atardecer por lo que había optado por cambiar sus ropas por unas más cómodas. Todo lo sucedido con Ayumi lo tenía un poco pensativo.

Estaba seguro que no era el único que sentía algo. Pero a la vez quería creer que todo eso estaba solo en su imaginación. Aunque el comportamiento de la peligris había sido diferente después de lo ocurrido con Gokudera. Pero no solo era eso, había muchas otras cosas.

El moreno se revolvió los cabellos, nunca había sido bueno preocupándose por esos detalles. Con todo aquello en la mente, siguió avanzando, no contando con que se toparía con la dueña de esos ojos chocolate.

-Takano- susurró. No quería incomodarla, por lo que decidió olvidar el asunto momentáneamente- ¿Pasa algo?

-Yamamoto- le llamó ella con asombro- No, solo caminaba por aquí.

-Yo estaba a estaba por cambiarme, la verdad es que aún no me acostumbro a estos trajes- rió con su singularidad, tranquilizando la atmosfera.

-Pero lucen bien en ti- secundó ella más relajada.

-¿Eso crees? Gokudera aún tiene que ayudarme con la corbata- dijo riendo mientras rascaba su mejilla- Supongo que tú estás acostumbrada- dijo naturalmente. Aunque no podía negar que detrás de su frase buscaba encontrar algo que le diera respuestas a sus interrogantes.

-El tipo de ropa que usan los miembros de Varia es diferente- continuó Ayumi- Xanxus-san me permitió rediseñar mi uniforme.

-¿Xanxus? Eh, escuchar eso no lo hace parecer mala persona. ¿Te refieres al uniforme que traías el primer día que llegaste?

-Sí, yo lo diseñe- dijo con una sonrisa.

Yamamoto la miró. Si ella lo había diseñado, significaba que esa era otra cosa en común que tenia con Haru.

-Quiero decir, no soy buena en eso. Nunca antes lo había intentado, pero no quedo tan mal para ser la primera vez- mencionó rápidamente dejando confundido al guardián.

-¿Tienes mucho tiempo con Varia?- preguntó sutilmente.

-Tre… poco más de tres años- contestó dudosa- antes trabajaba de forma independiente.

-Ya veo…- algo no cuadraba, poco a poco iban apareciendo más dudas en la mente de Yamamoto.

Tenía que saber un poco más. Podía sentir que estaba cerca de hallar algo más.

-Takano…- la llamó, pero el sonido de su intercomunicador lo distrajo logrando terminar su conversación para atender el llamado- Esta bien, vamos para allá, estoy junto a Takano.

-¿Sucedió algo?- preguntó la chica una vez que él colgó.

-El niño quiere que nos reunamos con Tsuna en su oficina. Han regresado otros dos de los guardianes.

Ayumi asintió y partiendo junto a Yamamoto se dirigieron a la planta baja.

Al entrar, Tsuna y los demás junto a Reborn ya estaban ahí. El castaño revisaba algunos informes, mientras en extremos contrarios se encontraban los guardianes de la niebla y la nube.

-Ah~, habrá que pagar algunos daños, pero parece que todo terminó "bien"- exclamó en suspiro Tsuna. Aquello era típico es esos dos recién llegados- Yamamoto, Ayumi-san ya están aquí.

-Herbívoro, será mejor que termines ahora- la voz de Hibari dominó aquella habitación- No tengo tiempo que perder aquí.

-Kufufu~, parece que Ave-kun sigue de mal humor- se burlo el ilusionista con una sonrisa socarrona.

Ambos intercambiaron miradas asesinas.

-Hibari-san, Mukuro- el llamado del castaño los hizo detenerse- Pueden irse, pero antes deben conocer a la miembro de Varia que llevará a cabo una misión en un par de semanas. Puesto que estaremos colaborando con ella, espero que no ocasionen más problemas.

Ayumi los miró, ambos parecían fastidiados, por lo que opto por hacerlo rápidamente.

-Mucho gusto, soy Ayumi Takano- se presentó con una reverencia.

Ninguno de los dos contestó. El uno que mostro una media sonrisa fue Mukuro. Hibari, como siempre, se marchó luego de su presentación sin decir ni media palabra.

-Discúlpalos Ayumi-san – Tsuna parecía cansado- Ellos siempre son así.

-Está bien- ella negó con la cabeza.

-Lo mejor será que descansemos. Gokudera-kun, Yamamoto, me gustaría revisar este informe con ustedes. Ryohei está fuera esta noche, mañana se encargaran de discutirlo con él también.

Ambos asintieron, Ayumi se despidió y salió rumbo a su cuarto.

A pesar de no ser tan tarde, si era sincera, estaba muy cansada. Quizás era porque el ambiente había comenzado a ponerse tenso y eso le preocupaba.

Con paso lento dobló la esquina para llegar a su recamara. Pero fue una sorpresa para ella encontrar al ilusionista de Vongola de pie frente a su puerta.

-Eres… Mukuro Rokudo, ¿no es así?- preguntó llegando a él.

No sabía qué razón lo había llevado a estar ahí esperándola.

-Kufufu~ así es- respondió con una sonrisa ladina- Estaba preguntándome…. ¿qué tal le va a Fran?

-Fran-san esta… bien- contestó con duda. Era extraño que solo fuera eso lo que le interesaba- Si me disculpa, me gustaría entrar a mi cuarto.

-Ohya~, Ohya~, pareces tener muchas prisa- dijo sin quitarse del camino- Eso puede resultar algo sospechoso.

-No sé a qué se refiere Mukuro-san- contestó ella.

-Kufufu~ no trates de engañar a un ilusionista- le dijo acercándose lentamente hasta llegar a su oreja- Tengo la ligera sensación de un olor a primavera por aquí~…- susurró logrando que se tensará.

Mukuro le dio una última mirada, y con una sonrisa la dejó ahí.

La chica respiró con dificultad y con nerviosismo se adentro a su habitación.

¿Qué era lo que había provocado aquella situación?

Tras cerrar la puerta, se recargó sobre ella y sin prender la luz se deslizo hasta sentarse en el piso…

-Esto es más difícil de lo que Haru pensó que sería~desu- dijo levemente.

Si no hacía algo, ellos terminarían por descubrir su secreto.

Continuara…


Notas Finales:

¡La duda se ha aclarado! O por lo menos eso espero xD Jajaja, diganme ¿que les pareció? Seguro ahora tendrán más dudas y querrán saber algo más. Como dije, algunos personajes aparecerán más que otros, pero como ven ya están aquí también Mukuro y Hibari. Esto poco a poco comienza a desarrollarse, espero no se pierdan el siguiente capitulo :D

Alguna duda que tengan, pueden comentarla en su review y yo con gusto se las contesto.

¡Nos vemos la próxima semana! Las quiero *3*

Agradecimientos: hitomi62, haruro-chan, angelacorus, Sayaneko-chan, Natsumi, hiyori ishida, Nami, LizvetArdray, Amelia Kurokawa, Tenchou-Fliqpy, chica panquesito ¡Gracias hermosas!

A quienes no tienen cuenta en FF:

Natsumi: Gracias por seguirme leyendo. Entiendo, yo también mientras escribo de Tsuna, el solo imaginarlo así hace que quiera llorar con él. Ahh y todavía falta más, espero que te guste el capitulo de hoy ;) ¡GRACIAS!