Desclaimer: Los personajes y escenarios de Naruto, pertenecen únicamente a Masashi Kishimoto. La historia es mía y no doy autorización alguna para ser publicada fuera de

Advertencia: Escenas y lenguaje de tipo argot y soez.

Aclaración: Antes que nada quiero dejarles bien en claro que no terminé de ver la serie y no sé cómo fueron los sucesos de la historia. Sé algunas cosas porque mis amigas me han hecho el favor de spoilearme un poco y por eso me doy una idea de cómo pasaron las cosas, así que si notan que no concuerdan los sucesos en el fic, es por lo mismo porque desconozco que pasó después de que Naruto regresará a Konoha después de 3 años de entrenar con Jiraiya.


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El Pecado de Amarte

=Capítulo III. Compromiso=

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Nunca imaginó que cumplir una misión iba a ser tan complicado, levantó su mirada a la noche tranquila en la villa. Podía escucharse el cantar de los grillos y las cigarras, realmente se encontraba desanimada pues aquel joven de cabellos azabaches era despiadado y carecía de sentimientos y aunque por más que quisiera intentar comprender las razones por las cuales Naruto lo consideraba su mejor amigo no encontraba sentido alguno para ser amigo de alguien tan tóxico cómo lo era Uchiha Sasuke.

Conforme sus pensamientos la mantenían absorta en su mundo sus pies la llevaban mecánicamente a su hogar, podía sentir la gravilla del suelo meterse entre sus dedos pues emocionalmente estaba agotada, por más que quisiera ser neutral ante los desprecios del moreno no lograba quedarse callada.

Suspiró con pesar y como acto reflejo de su personalidad llevó su mano a la altura de su pecho para poder protegerse de la decepción que éste le provocaba con palabras tan hirientes. Recordar sus ojos llenos de oscuridad la tenían angustiada y aunque fuera con Tsunade para que la delegará de su misión iba a ser imposible, pues al intentarlo había conseguido un rotundo no por parte de la Hokage.

Cuando se quedó parada frente a la residencia Hyuuga su sorpresa llegó pues al estar pensando tanto en su situación no se dio cuenta de que había llegado. Volvió a suspirar con pesar y decidió entrar.

Al abrir la puerta corrediza de la mansión sus ojos se abrieron un poco más en pura sorpresa.

— ¡Hinata nee-chan, bienvenida a casa!—la recibió una animada Hanabi. La pequeña Hyuuga abrazó fuertemente a su hermana—Nee-chan… padre te está esperando en su despacho, Naruto-san ha venido a verlo con urgencia.

— ¿Nani?—preguntó la heredera sorprendida, inmediatamente a su rostro llegó un sonrojo brillante— ¿N-Naruto-kun está a-aquí?

— ¡Si! Ya deja de hacer preguntas y ve—la castaña llevó a la peliazul a punta de empujones hasta el lugar dónde supuestamente estaba Naruto y su progenitor.

La morena se tropezaba con sus propios pies al sentir el nerviosismo de encontrarse con su adorado rubio y su padre. Ella estaba segura del porque el Uzumaki estaba presente en el lugar, su corazón latió rápidamente mientras podía sentir sus manos sudar.

Sintiendo un nudo enorme en su garganta, miró con reproche a su hermana quién tenía una sonrisa gatuna en su rostro. Si sonreía más posiblemente sus labios llegarán a sus orejas, la vio animarla y haciendo uso de toda la cordura que tenía tocó con suavidad la puerta.

"Adelante". Fue lo que escuchó al interior de la oficina.

Con algo de temor abrió la puerta del despacho, bajó su mirada en automático ya que siempre hacía eso cuando estaba ante la figura de su Ottou.

—Cierra la puerta Hinata—el patriarca de los Hyuuga echó una mirada reprobatoria para Hanabi, ésta al notarlo cerró la puerta rápidamente pues había sido pillada pro sorpresa. Aunque la menor hubiese cerrado la puerta del despacho se quedó detrás de la puerta para poder escuchar lo que los tres presentes tenían que decir.

—Okairi Ottou-san—saludó la peliazul—Okairinasai N-Naruto-kun.

—Hinata, siéntate por favor.

La joven obedeció sin hacer reclamo alguno—Te he mandado a llamar porqué aquí presente, Naruto-san me ha pedido un gran favor—la muchacha enrojeció y levantó con timidez su mirada—Después de haber hablado con él, me ha pedido tu mano en matrimonio… sin embargo; no estoy de acuerdo—la mirada de Naruto se endureció, pues había estado dialogando con el líder del Clan por una hora sin intentar convencerlo.

"Hiashi-sama". Llegó Kö al despacho del líder. "Naruto Uzumaki me ha pedido una audiencia con usted. ¿Lo hago pasar o qué regresé en otra ocasión?"

La mirada estricta del Hyuuga miró con desaprobación a Kö. "¿Se puede saber que quiere el joven Uzumaki en los dominios Hyuuga, tan tarde?"

"Me ha dicho que es importante y no puede esperar, señor". El miembro de la rama Secundaria bajó la mirada apenado por haber molestado al líder.

Hiashi Hyuuga, suspiró con fastidio y dejó de hacer su trabajo. Enrolló sus pergaminos y los colocó a un lado de su escritorio, pensaba despachar rápidamente al jinchuriky pues para él el rubio no era de su total agrado.

"Hazle pasar Kö, muchas gracias". El ojiperla se retiró rápidamente de la habitación y en unos minutos más regresó junto al ninja más torpe de todo Konohagakure. La mirada fría de Hiashi se posó en los azules de Naruto, éste llevaba una sonrisa de oreja a oreja y se le notaba algo nervioso.

"Señor Hyuuga, buenas noches". Saludó el rubio, poniendo una de sus manos en su nuca en forma de nerviosismo que fue notado por el Hyuuga mayor.

"¿A qué se debe su visita joven Uzumaki? Tome en cuenta que ya no es hora apropiada para visitas"

"Señor Hyuuga, lo sé y lo lamento… pero quería hablar con usted de un asunto importante. Se trata de Hinata y yo, ¡De veras!". El patriarca suspiró con pesadez y llevó sus dedos a la altura de sus cejas masajeando para intentar comprender.

"¿Qué ha hecho ésta vez mi insensata hija?"

"¡No, no, no ha hecho nada malo señor". Naruto soltó una risa nerviosa. "A lo que he venido es a pedir la mano en matrimonio de Hinata, señor"

Hiashi levantó su mirada a los azules del rubio con seriedad, frunció levemente su ceño y se inició una batalla de miradas. "¿Ósea qué quieres desposar a Hinata? ¿Qué te ha llevado a tomar ésta decisión?"

"Verá… Hinata-chan y yo tenemos dos años de estar saliendo y bueno… me he dado cuenta de que quiero compartir mi vida con ella"

Hiashi se levantó de su asiento y caminó con tranquilidad de un lado a otro, se quedó el lugar en un silencio incómodo que estaba poniendo al rubio de nervios.

"Creo Naruto-san, que debes saber de primera instancia que no puedo concederte ese deseo para con mi hija". Vio que el rubio iba a protestar y con una seña de su palma le hizo saber que no había terminado. "Cómo verás el Clan Hyuuga siempre ha mantenido ciertas normas que llevan años de tradición, y una de ellas es qué todos los miembros poseedores del Byakuugan se casen entre ellos para qué la pureza de nuestra sangre y el kekkei genkai de nuestro linaje permanezca puro. Es por eso que no puedo permitir que Hinata siendo la heredera del clan, ensucie nuestro linaje de ésta manera". Naruto apretó sus puños.

"Usted no puede hacerle eso a Hinata, ella y yo…".

"Entiendo tu sentir Naruto-san, pero mi respuesta es no. Además el concejo del Clan, tampoco lo permitiría… si Hinata contrajera nupcias debería ser con otro poseedor del Byakuugan o en su defecto con alguien qué posea un kekkei genkai producto del Byakuugan y la mezcla de otro clan antiguo… la respuesta es no".

Naruto se encontraba molesto, él realmente quería a Hinata, él quería compartir su vida con ella y de antemano sabía que la kunoichi profesaba un profundo sentimiento por él. Lo sabía desde hace mucho tiempo… le había costado mucho tiempo decidir por el amor de su infancia: Sakura. Y ella… la única persona que lo había amado mucho tiempo en secreto.

—Hinata, conoces las reglas del clan. Y una unión así, mancharía el linaje de los Hyuuga—la joven vio bajar su mirada con decepción—Sin embargo; el joven Naruto es un héroe para Konohagakure y podría considerarse una opción para ser candidato para desposarte.

—Ottou-san yo…

—La respuesta es no Hinata—terminó y vio a Naruto que lo desafiaba—Si osas desobedecerme, el castigo será mucho peor para ti. El día de mañana hablaré con el concejo para que pueda darme una respuesta total ante ésta proposición, de mientras les pido a ambos que se retiren y buenas noches.

La pareja se levantó de sus lugares y se dirigió a la salida, siendo vigilados por la penetrante mirada del líder Hyuuga. La joven le deseó buenas noches pero el mayor pudo notar la tristeza y decepción en la mirada de su hija menor, suspiró con fastidio.

—¿Estaré haciendo lo correcto Youko?—se preguntó el hombre, llevando su mirada al cielo estrellado—Ese jinchuriky no es para ella… yo sé que no lo habrías querido así… no cuando ella y ese joven se habían prometido en matrimonio cuando cumplieran los 21 años…

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La peliazul escoltó al rubio a la salida del recinto Hyuuga, el camino fue silencioso lleno de incomodidad. Ella hubiese querido que su padre le diera la oportunidad de ser feliz por primera vez en su vida, ella adoraba a su progenitor pero éste no demostraba quererla abiertamente, la aconsejaba siempre de manera estricta pero de muy en vez en cuando apreciaba calidez en la mirada del patriarca, pero en esa ocasión no pudo ver otra cosa más que severidad y descontento con la propuesta de Naruto.

—G-gomene N-Naruto-kun—se disculpó la muchacha frente al rubio.

El rubio vio el rostro de la chica, ésta había bajado su mirada y su flequillo ocultaba su mirada, con dulzura levantó su barbilla y la vio con unas lágrimas traviesas en sus perlados ojos—Ey, no te preocupes Hinata-chan. Ya verás que convenceré a tu padre para qué me del permiso de que seas mi esposa, ¡De veras!—el ánimo del rubio la reconfortaba un poco, pero ella también podía ver la decepción en esos ojos azules que tanto le gustaban—No estés triste por favor Hinata-chan. Quería pedirle a tu padre tu mano antes de irme a una importante misión a Amegakure pero tendremos que esperar un poco más… ya verás que pronto podremos estar juntos—besó con ternura los labios de la muchacha y pudo apreciar el bonito sonrojo que ésta tenía.

—¿C-cuanto tiempo te irás?

—Posiblemente tres semanas o cuatro. Según la abuela Tsunade, hay que ir a dejar unos importantes sellos prohibidos al Reikage.

—C-cuídate m-mucho.

—¡Lo haré, de veras!—sonrió animado el rubio—Por cierto Hina-chan, ¿Cómo está el teme?

El poco ánimo que Naruto le había dado se esfumó e intentó no demostrarlo, y forzando una sonrisa mojó sus labios para hablar—E-está recuperándose m-muy pronto.

—¡Así es él! Es fuerte… estoy seguro que muy pronto volverá a ser el mismo de antes—el Uzumaki sonrió contento, pues atesoraba mucho la amistar con el Uchiha, recordando ese tiempo dónde él y el moreno fueron compañeros del equipo 7 y compartían una extraña rivalidad que los llevó a ser amigos. Pero estaba muy lejos de comprender en lo que su camarada se había transformado, era un joven lleno de odio contra todo el mundo.

—Ya verás que si—la chica sonrió al ver a su rubio adorado estar lleno de ánimo.

—Hina-chan, ¿podrías hacerme un enorme favor?—preguntó con ojitos de perro, ella le prestó toda su atención asintiendo suavemente—¿Me dejarías visitar mañana al Teme? No lo he visto desde la batalla con Pain, estoy seguro de que se pondrá contento de verme ¡De veras!

La chica lo dudó por un momento, pues sabía qué Tsunade se molestaría si dejaba entrar a Naruto al lugar dónde se recuperaba el moreno. Pero no podía ignorar esa sonrisa radiante, asintió en silenció y se coloreó furiosamente al sentir los besos apasionados de su rubio.

—M-mañana, si q-quieres p-por la mañana—sonrió la chica, el rubio la abrazó efusivamente.

—¡Bien! Entonces mañana pasó por ti para ir a ver al Teme. Después me iré a la misión que me encomendó la abuela Tsunade.

—¿Quiénes irán?

—Iré con el perezoso de Shikamaru y Kiba.

La joven sonrió al saber que iría su adorado rubio con su mejor amigo. Después de conversar un rato más, se despidieron. La chica lo vio correr rápidamente por la calle hasta ver solamente su rubio cabello iluminado por la luna hasta perderse en el sendero, en ningún momento dejó de mover su mano animosamente hasta perderlo de vista.

Sonrió y llevó su mano a la altura del pecho acompañada de una cálida sonrisa.

Regresó al interior de la mansión y al entrar se encontró con su padre, que únicamente la miraba reprobatoriamente y sin dirigirle la mirada se retiraba a sus aposentos. Suspiró con tristeza al saber que su relación no era aprobada por el patriarca y se sintió temerosa al saber que el concejo seguramente tampoco aprobaría el compromiso, llevó su perlada mirada al anillo que Naruto le había dado y lo miró con tristeza.

Sin hacer ruido alguno fue a su habitación, cerró la puerta y suspiró con pesadez, se quitó su chaqueta y la botó en alguna parte de la habitación, hizo lo mismo con su demás ropa y se puso el pijama. Miró su cama y se metió en las cobijas para en unos cuantos minutos perderse en el mundo de los sueños.

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Al amanecer escuchó su alarma sonar estrepitosamente como cada mañana, su mano salió debajo del edredón para intentar apagarla, sin conseguirlo prefirió salir de la cama y ver la hora.

6:30 a.m. y con pereza se quedó unos instantes mirando a un punto específico de su habitación, restregó un poco su rostro y tras un largo bostezo se encaminó al cuarto de baño para arreglarse y empezar el día como acostumbraba.

El agua caía suavemente sobre su cuerpo y sentía como su alma era purificada en un relajante baño. Cuando estuvo lista, salió del cuarto de baño y vistió su ropa de siempre, su infalible chaqueta lila cubrió sus proporcionadas curvas y cepilló rápidamente su cabello.

Salió de su habitación y pudo escuchar el sonido familiar de los miembros de la rama Secundaria en la cocina, igual se preparaban para iniciar sus actividades del día a día. Se dirigió a la cocina dónde saludó y comenzó a preparar el desayuno de su padre y su hermana, conversando cordialmente con sus familiares se le fue una hora hasta tener listo el alimento de esa mañana.

—Hinata-sama, usted tiene un sazón único—comento Mai al probar el pescado—Es casi tan buena como Youkou-sama.

La muchacha sonrió por el cumplido—Arigatou Mai-chan, pero nunca podré igualar el sazón de mi Oka-san.

La pelinegra sonrió y siguió haciendo sus tareas—¿Hoy también llevará comida extra para el almuerzo?

—Hai.

—Bien, entonces me apuraré a picar las verduras para que cuando usted regresé ya esté listo.

—Arigatou—Hinata sonrió y escuchó el silbido de la tetera anunciando que la infusión estaba lista, tomó una pequeña charola y colocó tres tazas pequeñas, salió de la cocina y al llegar al comedor familiar su padre ya estaba presente.

—Buenos días Ottou-san—saludó cortésmente la chica, colocando las cosas en la mesa. Su padre se encontraba leyendo un par de pergaminos—El desayuno p-pronto estará listo.

—Terminando el desayuno Hinata, tenemos que hablar sobre el asunto de anoche. He convocado al concejo para discutir ese tema—la chica asintió con nerviosismo.

Unos minutos más tarde Hanabi también su unía a la mesa, en la misma faltaba Neji ya que éste se encontraba en una misión. La comida llegó a la mesa con ayuda de Mai y dieron inicio a degustar sus alimentos, era un desayuno nutritivo compuesto por pescado asado bañado con salsa de soya, arroz cocido y un poco de yakimeshi. Había una jarra de jugo de naranja recién hecho y un poco de onigiris con relleno de anguila. El té de hierbas que le gustaba a su padre y una pequeña jarrita de leche de cabra qué tanto Hinata como Hanabi gustaban tomar en las mañanas.

Durante el desayuno se acostumbraba tomar los alimentos en silencio, aunque Hanabi muchas veces ignoraba esa regla y terminaba contándoles a sus oyentes sobre sus clases en la Academia.

Tras haber ingerido su primera comida del día, Hiashi Hyuuga se levantó de su asiento y caminó en tranquilidad rumbo a su oficina. Hinata miró a Hanabi con preocupación.

—No tienes nada que decirme nee—comentó la castaña, terminando de tomar su vaso de leche—Escuché todo.

—No deberías escuchar tras las puertas Hanabi-nee—reprendió la mayor—P-padre podría molestarse.

—Me da igual—los ojos de Hanabi eran retadores—Aunque conociendo a Ottou-san, no lo harás cambiar de parecer tan fácil. Bueno… ¡Me voy a la Academia!—se despidió de la peliazul y echó a correr a la entrada de la mansión.

La muchacha se quedó unos minutos en silencio sentada en su lugar sin moverse. Tenía la mala costumbre de quedarse pasmada en un mismo lugar por varios minutos dispersa en sus pensamientos, dio un pequeño salto cuando sintió una mano en su hombro, al levantar su mirada se encontró con un par de ojos iguales a los suyos pero éstos eran cálidos.

—Hinata-sama, Hiashi-sama está esperando con usted en el dojo principal, me ha pedido que se apresure pues el honorable concejo del clan ya está presente—Kö sonrió amablemente a la muchacha y ella asintió, la vio levantarse e intentar recoger la mesa—No se preocupe yo me encargo.

La chica asintió en silencio y se dirigió al dojo, al abrir se encontró con los ancianos del clan y su padre en el centro del lugar. Varias miradas severas se posaron sobre su persona y con una mirada su padre le indicó que tomara asiento.

—Ya has de estar enterada porque te hemos mandado a llamar, ¿cierto Hinata?—habló su abuelo, ella asintió en silencio—Bien estamos al tanto de la propuesta nupcial que Uzumaki Naruto ha pedido.

—Más no estamos de acuerdo en ésta unión—habló otro de los ancianos.

—Conoces las leyes que rigen al Clan Hyuuga.

Ella podía escuchar a todos dar sus puntos de vista y solo podía mantenerse en silencio.

—Por lo tanto, hemos llegado a la conclusión de que no puedes estar con el joven de las nueve colas—terminó su padre—Es un héroe ante Konohagakure, pero no podemos permitir que nuestro linaje sea manchado de esa forma. Dado lo contrario, estarás dispuesta a un castigo ejemplar.

—L-lo entiendo—la chica sentía cómo su corazón se marchitaba por dentro.

—Para poder contraer matrimonio, querida nieta, tendrá que ser con alguien del clan para mantener la línea sanguínea pura. Y hemos llegado a la decisión de qué si quieres casarte pronto el más indicado es Hyuuga Neji.

—¿Qué?—la muchacha brincó en sorpresa—P-pero Neji nii-san, es mi h-hermano, n-nosotros no…

—Por generaciones ha sido así—dijo uno de los ancianos—No hay más, si se considerará un matrimonio fuera del clan debe ser un usuario de un kekkei genkai poderoso que sea derivado de Byakuugan.

—De lo contrario Hinata—habló su padre—Perderías tu lugar cómo heredera del clan y serías sellada.

Tras otra hora escuchando a sus familiares decirle las mil y una razones por las cuales no podía estar con Naruto dio por finalizada la reunión. Ella sintiéndose mal consigo misma y doliéndole el pecho por tener que entregarle al rubio el bonito anillo que le había dado… ¿Naruto siempre iba a ser su amor imposible? Suspiró con pesar y bajó la mirada ante todos los del lugar, Hiashi endureció la mirada y se decepcionó de que su hija fuera tan débil.

Cuando dieron las nueve de la mañana, regresó con los ánimos por los suelos a la cocina dónde Mai le entregó el bento que se llevaría. Y tras terminar de alistarse para ir a visitar a su pesado paciente, anunciaron la llegada de Naruto. Antes de salir se topó nuevamente con su padre.

—No le des más esperanzas al chico Uzumaki, estás advertida hija—sentenció el patriarca—Todo ha quedado resumido. Qué tengas buen día.

Con esto Hiashi regresó a la oficina dónde mucha parte de su tiempo pasaba encerrado entre papeleos.

Al abrir la puerta, se encontró con la sonrisa radiante del rubio.

— ¡Buenos días Hinata-chan!—exclamó contento el rubio, recibiendo a su hermosa novia con un abrazo de oso—Vámonos, estoy ansioso por ver al Teme ¡De veras!

La chica asintió y saludó de manera suave al muchacho. Rumbo al lugar donde Sasuke se encontraba pudo escuchar la plática que el rubio le daba, le hablaba sobre el apetitoso ramen que había cenado en compañía de Iruka-sensei y qué se había quedado sin dinero para pagar, por lo tanto regresando de su misión pagaría todo lo que se había comido. Ella lo escuchaba pero no le prestaba toda la atención que hubiera querido pues se encontraba pensando en las palabras de su padre.

Cuando llegaron, lo primero que vio Naruto fue un gran campo de hectáreas verdes, no comprendiendo porqué la Hyuuga se detenía en ese lugar, ella le explicó que Sasuke estaba reposando en una casa protegida por un campo de energía y un genjutsu para que nadie supiera sobre su locación, sonriendo animado. Vio como la muchacha realizaba algunos movimientos de mano y el campo les permitía la entrada.

—¡Genial!—exclamó emocionado al poder ver la casa que se asomaba frente a él.

La chica sonrió tímidamente y sacando unas pequeñas llaves abrió la puerta con cuidado.

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No estaba seguro de cuánto tiempo había estado despierto durante la noche, sólo supo que el aburrimiento y todos sus sentimientos lograron agotarlo. Cuando volvió a despertar no se encontró con la molesta kunoichi que lo cuidaba, estaba seguro que con la riña que habían tenido el día anterior, ésta no regresaría. Por él estaba mejor, podría cuidarse solo… aunque siendo sincero, no tenía cómo valerse por sí mismo al cien por ciento, su cuerpo aún estaba jodido y al comprobarlo su fuente de chakra ni siquiera emitía lo suficiente como para intentar escapar de esa cárcel que le habían puesto. Así que tempranamente su mal humor había regresado.

Se puso alerta en cuanto escuchó la puerta abrirse, estaba listo para atacar al ninja que estuviera ahora a su cuidado.

—¡Sasuke-teme!—no podría olvidar por nada del mundo esa fastidiosa voz que tanto lo jodió durante su adolescencia. Frente a él se encontraba Naruto, sonriéndole con un gran gusto, se asqueó al ver las emociones del rubio.

—Qué quieres—expresó con fastidio, detrás de la figura del rubio salió aquella chiquilla.

—¡Me da gusto verte, de veras!—exclamó emocionado, viendo a su amigo, aunque se veía en muy mal estado realmente se alegraba de verlo—Pensé que no iba a volver a verte.

—Idiota—gruñó molesto, vio de mala gana a Hinata, reprochándole con la mirada la presencia de Naruto—¿Qué haces aquí?

—¿Cómo qué, qué hago aquí? Vine a verte estúpido—gritó el rubio aun manteniendo su sonrisa zorruna—Hinata-chan ha hecho un gran trabajo.

Tsk. El muchacho ignoró a la pareja y se fue a la habitación, no esperaba encontrarse con Naruto. Estaba furioso, quería estar sano en esos momentos para poder tronarle el cuello al latoso ninja y de paso a la patética kunoichi.

Pudo escuchar tartamudear a la muchacha y dirigirse a la cocina, escuchó al rubio quejarse por el desorden. Pues las cosas que ella había comprado el día anterior estaban tal y como las había dejado ella después de pelear.

Luego frente a él estaba Naruto con el ceño fruncido viéndolo.

—¿Qué carajos quieres?—preguntó Sasuke fastidiado.

—¿No piensas decirme nada?—preguntó el Uzumaki molesto—¡Estoy feliz de verte Sasuke-teme!

—Pues yo no—expresó con sinceridad, viendo de manera oscura a su amigo—Si por mí fuera ya te hubiera matado, junto a toda la gente de ésta puta aldea.

— ¿Hasta cuándo pretendes seguir así?

—Lárgate de aquí Naruto, no quiero verte.

El rubio gruñó, conocía a Sasuke y éste no era el mismo que él alguna vez conoció, más no se iba a dar por vencido para recuperar a su amigo.

—¿Sabes idiota? Me voy a casar con Hinata-chan y quiero que seas el padrino de mi boda—la mirada oscura del moreno se dirigió al rostro del rubio, emanó una sonrisa sarcástica y luego rió—¿De qué te ríes pendejo?

—Si serás idiota—expresó—No pienso ser el padrino de una unión que no me interesa, no me interesa nada de éste lugar y tú no me interesas Naruto.

Naruto rió nervioso llevando su mano a la nuca, se rascó y rió. No queriendo creerse las palabras del moreno.

—Eres el mismo de siempre.

Desde la cocina, Hinata escuchaba la conversación que su adorado rubio mantenía con el Uchiha. Ella podía sentir el desprecio que Sasuke emanaba de los poros al hablar con el rubio, suspiró con tristeza al ver lo persistente que resultaba el jinchuriky para con el Uchiha, Sasuke era vil en todo el sentido de la palabra y realmente éste no quería ser salvado de la oscuridad que lo tenía preso. Se le veía bastante a gusto siendo como era, era tóxico.

Aunque quiso pensar como el rubio, después escuchó varios golpes en la habitación que usaba el moreno.

—¡Qué te pasa idiota!—escuchó gritar a Naruto. Salió rápidamente de la cocina para saber que pasaba, cuando llegó a la habitación, vio al rubio tirado en el suelo mirando con furia al moreno y en la comisura de sus labios había sangre. Sasuke lo había golpeado con todo el coraje que emanaba.

—¡Te dije que te largaras, maldito idiota!—exclamó Sasuke molesto—¡No entiendes que no quiero nada de ustedes! ¡Tampoco quiero que la zorra de tu novia cuide de mí!

—¡A Hinata-chan no le hablas así animal! ¡Ella solo está haciendo su trabajo!—gritó molesto—¡Que te pasa!

—¡¿No comprendes lo mucho que los odio?!

Una nueva sesión de golpes se llevó a cabo en la habitación mientras Hinata miraba con preocupación. ¿Qué hacer? ¿Debería sellar los conductos de movilidad del moreno por completo? Tragando el nudo que se formó en su garganta se dirigió de forma rápida a atacar al moreno.

—¡Hinata no!—gritó Naruto preocupado tras levantarse, había recibido un golpe más en la cara por parte del moreno.

Fue cuestión de segundos, dónde la chica dio varios golpes suaves con sus dedos y el moreno cayó como una muñeca de trapo al piso.

—¡Maldita perra!—gimió molesto—¿Qué me hiciste?

—L-lo lamento U-Uchiha-san—se disculpó—P-pero no puedo p-permitir que nos a-agreda.

—Te haré mierda, Hyuuga—le recriminó.

Naruto molesto por la actitud de su amigo, fue a meterle dos patadas en el tórax. Le vio con molestia—Sigues siendo igual de pendejo que siempre, Sasuke. No te atrevas a tocar a Hinata ¿me entendiste?

La chica se disculpó con Naruto y entre los dos, montaron al Uchiha sobre la cama, quién cerró la boca por falta de aire gracias a las patadas del rubio, su mirada era oscura llena de rencor.

—Hina-chan, tengo que irme—se disculpó el rubio—Tengo que ir donde Shikamaru y Kiba… ¿Estarás bien con éste idiota?—preguntó mirando de mala gana a su amigo—Si le haces algo a Hina-chan, escúchame bien Teme, te mato.

—E-estaré bien N-Naruto-kun, no te preocupes.

Aunque el Uzumaki se vio renuente a irse, finalmente aceptó no sin volver a amenazar al Uchiha.

Cuando éste se hubo ido, el silencio estresante regresó al departamento. La chica fue a la cocina y regresó con el bento para el morocho, éste la miraba con odio. Podía sentir en su persona como Sasuke la mataba con la mirada.

— ¿Hasta cuándo seguirás con ésta estupidez Hyuuga?—preguntó molesto.

—Es mi deber—terminó ella, acercándose a la cama dónde él estaba tendido—Y-yo sé que u-usted no quiere que esté aquí, p-pero es mi misión—terminó ella, acercándole la comida. Él de mala gana la aceptó porque desde el día anterior no había ingerido alimento alguno gracias a la riña que había tenido con la muchacha.

—Simplemente apúrate a sanarme y luego lárgate. No pienso quedarme en ésta estúpida aldea.

La chica no contesto, no era buena idea seguirle la conversación.

Como venía haciendo desde que se le encomendó cuidarle, activó su Byakuugan y empezó sus labores curativas. Viendo como su canal de chakra estaba igual que los días pasados, había muy poca mejoría. Vio los golpes que Naruto le había dado y solo habían servido para empeorar las cosas un poco, suspiró con pesadez y siguió haciendo su trabajo bajo la mirada oscura.

—Tendrás que dejarme caminar si no quieres que te explique nuevamente por qué tengo que hacerlo—la chica asintió, su mente regresaba constantemente a la reunión que había tenido con su padre durante la mañana.

Llegó el momento donde Sasuke prefirió callarse al ver que la muchacha se movía de manera mecánica y no prestaba atención a él directamente, solo a su trabajo. La chaqueta que siempre usaba se movió un poco en la parte del cuello y pudo notar las marcas producto de sus dedos al intentar estrangularla. Lo ignoró y siguió él pensando en su siguiente movimiento para irse de ese lugar.

Pasaron varias horas y el silencio lo incomodó.

—Tengo que ir al baño—le habló y ella únicamente asintió en silencio, dando golpecitos en los puntos exactos para regresarle la movilidad. Cuando sus miradas se cruzaron ella regresó del mundo a dónde se había ido, y lo vio con desconfianza—No te haré nada.

Ella no confió en él y se mantuvo alerta. Mirando la puerta dónde el moreno estaba, pasaron algunos minutos y él no salió, dándole tiempo a la muchacha de pensar sobre la situación tan complicada que estaba llevando.

Minutos antes, había visto a Naruto y Sasuke pelear, no lograba entender… aunque viendo también el lugar del Uchiha si ella fuera la Hokage únicamente se dedicaría a curarlo y ponerle en libertad ya que éste se encontraba totalmente empeñado en irse de la villa.

—Te estoy hablando, ¿estás sorda? Llevas más de diez minutos viendo a la nada—comentó el Uchiha, regresando a la cama dejándose caer—Eres rara… ahora entiendo por qué el idiota está contigo, los dos son raros.

Aunque sus palabras sonaron groseras ésta ocasión no fueron hirientes, no quiso averiguar por qué pero asintió en silencio.

El resto de la mañana pasó en silencio, ella ensimismada en sus propios pensamientos bajo la mirada oscura del Uchiha, él miraba cada movimiento de la muchacha sobre su cuerpo y ésta en ningún momento pareció notarlo, por alguna rara extraña razón eso le molestaba pues estaba acostumbrado a que las féminas de cualquier lugar le prestaran toda su atención. Más Hinata no parecía estarlo observando directamente, sobre su frente se posaba una fina capa de sudor a causa del esfuerzo que se encontraba realizando.

Dio un par de golpes suaves en puntos clave de su pecho, sintió entrar el chakra femenino en su interior y era como cuando en una herida colocaban un poco de alcanfor, esa sensación helada lo invadía.

—Es todo por ahora Uchiha-san—comentó la muchacha regresando en sí. Parpadeando un poco se apenó al saber que había estado absorta en sus pensamientos y había ignorado al moreno por vario rato—G-gomen…

—Eres rara—finalizó el joven. Se acomodó en la mullida cama y por cuenta propia tomó el bento qué había traído la chica para él en el desayuno, no se lo había terminado por los constantes choques de personalidad, no estaba acostumbrado a que cuidarán de él. Pues no era un niño indefenso.

—V-voy a c-comprar algo para c-comer. Ya vuelvo.

Éste no contestó y solo la vio salir por la puerta de la habitación sumergiéndolo a él en esa constante soledad y silencio.

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Sasuke se levantó de la cama, escuchó cuando la joven abandonó el pequeño departamento dirigiéndose él rumbo a la cocina. Al llegar notó que ella ya había arreglado el desorden del día anterior, suspiró… llevaba una semana en ese lugar y sabiendo de antemano que no podría largarse pronto empezaba a aburrirse.

¿Qué tanto estaría pagando para estar nuevamente en la aldea que lo había traicionado a él y toda su familia? por un momento pensó en Itachi, seguro su hermano estaría reprochándole su actitud de mierda para todo el mundo, pero no estaba dispuesto a cambiar con nadie en esos momentos, su lado más oscuro emergía de su interior buscando sacar su coraje.

Había peleado con Naruto sólo por la molestia de verlo pues muy en el fondo de su corazón, le había causado una pequeña pizca de alegría volver a ver a ese cabeza hueca. Esa era su parte más humana, no quería volver a sentir esa camaradería que tenía con el jinchuriky.

Con pesar regresó a su habitación y se echó pesadamente. Poco a poco el sueño fue envolviéndolo.

Sintió libertad para moverse nuevamente, estaba libre de esa casa y de aquella fastidiosa Hyuuga. Caminó tranquilamente por el lugar, estaba en Konoha era seguro. Pues al caminar tranquilamente por las calles la gente le saludaba, ¿qué estaba pasando? Prefería ignorarlo, no entendía a las personas que le regalaban una sonrisa y escuchaba los pequeños murmullos de las kunoichis al verlo pasar.

Estaba acostumbrado a eso.

Ototo-baka, ¿dónde has estado?—al girarse con sorpresa sobre sus pies se encontró con Itachi.

Itachi… ¿Cómo es posible? Tú estás muerto—comentó él, notando ese timbre adolescente en su voz. ¿Qué estaba pasando?

En tus sueños hermanito—se burló el joven de pronunciadas ojeras— ¿Qué esperas? Vayamos a casa, Okka-san ha preparado el almuerzo.

El moreno no lograba entender, podía ver a su hermano en un semblante tranquilo, estaban de la misma altura. Se dio cuenta que ya no portaba su camisa blanca y pantalones morados, toda su vestimenta había cambiado por la que tradicionalmente usaban los Uchiha. Sólo cambiaba de color con Itachi, la del mayor era oscura y la suya de color azul rey.

Caminaron en silencio, viendo de reojo de vez en vez a su hermano mayor.

¿Qué está pasando Itachi?—preguntó el moreno de forma directa.

Es una segunda oportunidad, Ototo-baka—el Uchiha mayor sonrió levemente al menor—Puedes reconstruir tu vida… ¿es que acaso no estás cansado de toda ésta porquería?

¿A qué te refieres?—conforme avanzaban, pudo ver las puertas del Distrito Uchiha, de forma brillante se alzaba el abanico que representaba a su clan.

Estás haciendo tonterías Sasuke—dijo Itachi, viéndolo de forma seria—Te salvaste del ataque de Pain y lo estás desperdiciando. ¿Qué te dice que no puedes reconstruir tu vida en Konoha?

¡Sabes que no puedo hacer eso hermano, Konoha, nos traicionó! ¡Hizo que tú nos traicionarás y acabaras con el clan!

Itachi sonrió de manera dulce y como cuando él era pequeño pudo sentir la amplia mano de su hermano sobre su cabeza, acariciando con cariño sus alborotados cabellos. No hubo más palabras en el camino hasta que Sasuke divisó su casa, todos los Uchiha se encontraban vivos, vio la casa de sus tíos y éstos le saludaban cariñosamente. Algunos de sus primos y más rostros conocidos… se sentía bien.

Okka-san, hemos llegado—anunció Itachi. Vio a su hermano llegar al lado de su madre y saludarla con un beso en la mejilla.

Sasuke-chan—llamó con calidez su madre—Me alegra tanto verte—dijo de forma maternal, acercándose a su hijo menor y estrechándolo entre sus brazos fuertemente—Cuánto has crecido.

¿Qué está pasando? No entiendo.

Queremos verte feliz hijo—habló Mikoto, besando las mejillas de su hijo—Te has puesto muy guapo Sasu-chan.

Itachi sonrió.

Poco después a la casa principal, llegó Fugaku, saludando a sus hijos como era costumbre, al ver a Sasuke una suave sonrisa casi invisible se posó en sus ásperos labios.

Has crecido mucho Sasuke—elogió el patriarca—Y te has hecho más fuerte, incluso mejor que Itachi.

Ottou-san—riñó el hermano mayor a su padre.

No arruines la segunda oportunidad que se te ha dado Sasuke—comentó su padre, llegando al lado de Mikoto y depositando un casto beso en forma de saludo a su esposa—Estamos aquí para brindarte la oportunidad de que rehagas tu vida aquí, dónde creciste…

¡Ustedes no entienden! ¡Ésta maldita aldea es la culpable de que todos ustedes estén muertos!—gritó exasperado, no queriendo comprender la actitud de su familia.

No seas tonto hijo—finalizó el Uchiha mayor.

El moreno menor sentía la sangre hervirle, de pronto, aquella escena familiar que se le antojó agradable cambió. Frente a sus ojos nuevamente se llevaba a cabo la masacre de su clan, pero en ésta ocasión no era Itachi quién se encargaba de masacrar a sus seres queridos, era una figura oscura.

Ésta ocasión no iba a permitir qué le arrebatarán a su familia, no ahora, él no era el niño asustadizo y débil de antes. Salió de su casa a enfrentar al enemigo, aun escuchando los gritos de su madre. Al ponerse cara a cara con el agresor de su clan, no entendió…

Era él… era él quién estaba matando a todo el clan. Los papeles se habían invertido y sintió el pecho arderle cuando se vio así mismo matar sin corazón a su madre, gritó desgarradoramente, pero nadie podía escucharlo…

¡Sálvate Sasuke, aún puedes hacerlo!—escuchó el grito de Itachi.

¡Itachi no!—gritó desesperado al ver como su otro yo, atravesaba con su katana el corazón de su hermano mayor.

Cuando lo encontró estaba gritando con desesperación en la habitación, de forma inmediata botó lo que había comprado para preparar la comida para los dos. Llegó corriendo hasta dónde el morocho se encontraba y lo vio sudar y removerse de forma furiosa en la cama. Estaba teniendo una pesadilla…

— ¡Uchiha-san! ¡Onegai, despierte!—gritó desesperada al verlo tan desesperado. Lo zarandeó un poco pero algo parecía no querer dejarlo despertar, no encontró otro remedio más qué tomarlo entre sus brazos y estrecharlo contra su pecho, acariciando sus rebeldes cabellos con suavidad. Parecía que esa acción lograba tranquilizarlo un poco pues su cuerpo estaba estabilizándose nuevamente.

La preocupación invadió su cuerpo al verlo de esa manera, nunca había visto al Uchiha de esa manera.

—Tranquilo, tranquilo Uchiha-san—dulces palabras salían de sus labios mientras sus delgados dedos se enredaban cuidadosamente entre sus hebras azabaches.

Pasaron algunos minutos de estar con él abrazándole, empezaba a sentirse un poco nerviosa.

A las fosas nasales del moreno llegó un aroma tranquilizante, sus extremidades comenzaban a calmarse, respiró profundamente y su pesadilla se había disipado dejándolo en la oscuridad, curiosamente se sentía tranquilo entre aquella calidez que lo rodeaba… alguien lo estaba abrazando… fue cuando regresó a su realidad… abrió los ojos de golpe y se encontró apresado entre los brazos de la ojiperla qué recitaba palabras suaves para calmarlo. La caricia de su mano sobre sus cabellos había conseguido tranquilizar su bestia interior.

Cuando estuvo consciente se levantó con brusquedad, zafándose de los brazos de Hinata, la miró con rencor y salió de la habitación. No quería estar con ella… lo había visto en una faceta muy vulnerable y no podía permitir que nadie lo viera así: patético.

Hinata se quedó pasmada en el lugar varios minutos, pudo ver por un instante en la mirada ónix del Uchiha una pizca de temor, para luego endurecerse y aquel brillo de molestia volvió a él. Se desprendió de ella como si su contacto quemará y se había ido del lugar… no supo que hacer, llevó su mano a la altura de su pecho en acto reflejo para protegerse.

¿Era bueno seguir con la misión? Cada día se tornaba más complicada, no podía lidiar con una persona tan impresionante cómo lo era Sasuke, varias situaciones se habían tornado complicadas con él. Primero su manera vil de tratarla y luego la riña con Naruto.

"Cuida del Teme por mi Hinata-chan". A su mente llegaban las palabras de Naruto, no podía fallarle.

Se levantó de la cama dónde minutos antes había estado Sasuke y fue por las cosas que había botado cuando le escuchó gritar. Las tomó con cuidado y se dirigió a la cocina, al llegar ahí pudo ver al moreno, éste ni siquiera la volteó a mirar se le veía molesto pero aún se encontraba trastornado por el sueño que había tenido. No quiso entablar conversación con él y simplemente se dedicó a sacar las cosas para comenzar a cocinar.

Sasuke la vio de reojo, aquella chica era patética pero no podía omitir la sensación de tranquilidad que ella le dio cuando lo abrazó, sólo así pudo salir de esa pesadilla. Realmente le había afectado pues se había sentido tan real… su odio creció más al revivir la masacre de su clan.

—No tiene caso que sigas con ésta estupidez, Hyuuga—le habló de forma tosca—Lárgate.

—N-no lo haré—finalizó la joven sin dirigirle la mirada, era su misión y además le había prometido a su rubio cuidar del moreno. Siguió con sus actividades y el ninja la vio sacar una tablita y un cuchillo para empezar a picar unos tomates.

Iba a ser estúpido, pensó en arrebatarle el utensilio de cocina y clavárselo en el cuello para de una vez acabar con toda esa tontería—N-no se atreva a t-tocarme—pidió la joven, sintiendo aquella sensación de peligro sobre sus hombros.

—Tsk…

Salió de la cocina dejando a la muchacha sola.

Un rato más tarde, la chica había terminado de cocinar una sopa de miso, arroz, pescado asado y agua fresca de sandía. El aroma llamó al moreno nuevamente al lugar, ella se encontraba sirviendo sus alimentos, Hinata levantó su mirada y le regaló una pequeña sonrisa para luego tomar asiento en la mesa. Él la miró con desagrado pero haciendo caso a sus necesidades básicas de mala gana se sentó frente a ella a comer.

Al llevarse el primer bocado del miso sintió un extraño cosquilleo en su interior, juraba que aquella sopa la había preparado su difunta madre. Sabía exactamente igual, no dijo nada pero disfrutó del sazón de los alimentos, lo mismo sucedió con el arroz y el pescado, todo sabía a la comida que Mikoto le preparaba después de un largo día en la Academia.

De vez en vez la miraba de reojo, ella comía en silencio sin levantar la mirada.

—M-mañana vendré a p-primera hora—anunció la joven levantándose de su lugar—Dejé sus c-cosas en la p-pileta yo las lavare mañana.

Sasuke no contestó.

Después de esa incomoda comida, ella dejó sus cosas sobre el fregadero y rápidamente desapareció del departamento. Dejando al morocho de nueva cuenta solo, durante la noche no pudo dormir tranquilo, varias veces soñó con su familia y en todas ocasiones siempre él se encargaba de asesinar a su familia.

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Cuando llegó a su hogar, lo primero que hizo fue encerrarse en el jardín que una vez perteneció a su madre y la madre de Neji. Ella se encargaba de cuidarlo en conjunto de su nii-san y su hermana. Caminó directo hacía unas pequeñas plantas.

—L-le ayudaré a d-dormir sin sueños U-Uchiha-san—se dijo así misma, mientras cortaba los pequeños tallos, se amarró su cabellera azulada y se sacó la chaqueta, remplazándola por un delantal, fue a los hornillos dónde secó un poco las plantas para luego molerlas en su mortero, pudo sentir el penetrante aroma entrar a su nariz sintiendo un escozor.

Cuando la pasta estuvo lista, la mezcló con agua de cerezo y la vertió en un pequeño frasco, estaba segura que eso podría calmar un poco al moreno. Preparó unas pomadas regenerativas de la piel para las cicatrices y quemaduras de su cuerpo.

Al saber terminada su tarea, sonrió con satisfacción. Al salir del jardín se encontró con Kö. Le saludó y se retiró a su habitación para darse un largo baño de aceites y posteriormente al sentir la suave tela de su pijama y el calor de las cobijas de su cama se quedó profundamente dormida.


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¡Hola! ¡Wow! Éste capítulo sí que fue profundo y muy laaaargo (confieso que quería hacer el capítulo de 10,000 palabras, pero la musa ya no me dio para más ¬.¬''), me gustó mucho éste capítulo, aunque podemos observar qué Sasuke está pasando por un momento muy complicado poco a poco empezará a tranquilizarse un poco. Hoy vimos un pequeñísimo encuentro SasuHina, pero nada que inspire a un acercamiento próximo.

¡Chicas! No me habían avisado que no había colocado el prefijo de la pareja de Naruto. Hasta a penas anoche que estaba releyendo los primeros dos capítulos me di cuenta que estaba de forma general, con razón no había recibido notificaciones de los seguidores del SasuHina como normalmente recibo. Pero eso ya quedo arreglado ;)

Les confieso que me gustó muchísimo la escena, dónde escribí sobre el sueño de Sasuke. De alguna manera, en sus sueños hubo un encuentro con su familia y aunque finalizó en una pesadilla se me hizo un momento muy emotivo ya que después de muchos años, pudo ver nuevamente el rostro de sus padres y su hermano conviviendo de manera feliz.

Y bueno también me agradó mucho dónde el concejo del Clan Hyuuga le explica a Hinata el por qué no pueden permitir una unión entre ella y Naruto, lo lamento Naruto T_T pero no puedes casarte con Hina, ella es para Sasukito. *corazón* Y sobre todo, más adelante les revelaré un secreto de Hiashi. Mientras pues acá traigo otra actualización.

Sé que les dije que iba a actualizar una vez por semana, pero éste fic me tiene muy comprometida, sé que tengo otros dos títulos SasuHina pendientes: Prostituta y Verte sin ver (éste último también tiene poco que lo colgué aquí en fanfiction) pero no sé… últimamente me encuentro con muchos fics de la pareja en AU y quise escribir uno sobre el universo ninja.

Mientras agradezco comentarios a:

MikaSyo •Melania Uzumaki Uchiha y •fran. Sánchez

Y también a las personitas qué dieron follow y agregaron a favoritos.

De mientras me despido de ustedes.

PD. Ésta vez, el próximo capítulo lo tendré programado para el 24 de mayo, ¿por qué? El siguiente fin de semana lo espero largo, ya saben, fin de semana social. Saldré con mis amigos a disfrutar de una buena noche de rock y pues para ser sincera no me apareceré por aquí hasta principios de junio (Y eso si no me quedo pegada a la televisión viendo Netflix y el estreno de la quinta temporada de OITNB) Así que intentaré actualizar para ésta fecha pactada para dejarles un capítulo para la próxima semana.


Les mando besos y abrazos en pergamino. *^*


20/05/2017.