¡Hola a todos! Les quiero pedir una disculpa por no haber actualizado la semana pasada, me chocan que pongan pretextos y no sea verdad, pero yo les seré sincera, me dio flojera hacer el capitulo, jeje. Bueno pero espero que la flojera no me domine y ahora si actualizar cada semana. Espero que disfruten el capitulo.
Gracias a todos por sus REVIEWS me alientan a seguir adelante.
Disclaimer: Naruto así como sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
¿Desconocido?
Sasuke estaba tumbado en la cubierta de un barco alquilado, con las manos detrás de la cabeza, contemplando las nubes. Si, esas formas blancas y esponjosas en el cielo azul de Konoha, en constante movimiento, que siempre cambiaban, nunca permanecen igual.
Le gustaba aquello.
Le recordaba a su propia vida, fluida llena de sorpresas. Nunca sabía cuando una de estas formas inofensivas iba a convertirse de pronto en algún feroz dragón.
Pero a Sasuke le gustaban las cosas así. Le gustaba nunca saber que le esperaba detrás de una puerta, si una mujer o un tigre. Y, desde luego, en tanto que soldado del escuadrón de operaciones especiales, había tenido bastante de ambas cosas.
Pero ese día no había tigres ni mujeres a la vista. Estaba de permiso, y había decidido pasar sus días libres en el mar, en un barco de pesca.
Últimamente no había pasado mucho tiempo en el mar. Es más, los últimos meses, había pasado más de cien horas en un barco de la armada. Y había sido con el solo objetivo de entrenar. Había pasado algunas de sus horas como instructor, pero también había sido alumno. Esa era una de las cosas en las que consistía un soldado de las Operaciones Especiales. Ahí no importaba el rango ni la experiencia, ya que se tenía siempre que seguir aprendiendo, seguir entrenando, ponerse al corriente de las nuevas tecnologías y metodologías.
Sasuke había adquirido el nivel de experto en diez campos diferentes (así de buenazo es Sasuke, jiji), pero esos campos siempre cambiaban. Como las nueves que flotaba sobre su cabeza. Justo como a el le gustaba (y no le esta copiando su hobby a Shikamaru).
Al otro lado de la cubierta del barco, vestidos de manera informal, Naruto y Sai discutían sobre quien había recibido la carta más deprimente en el correo semanal.
Él no había recibido ninguna carta, nada más que facturas. Eso si que era deprimente.
Sasuke cerro los ojos y dejo que la conversación de distrajera. Conocía a Naruto desde hacia ocho años y a Sai desde hace mas o menos seis. Las voces le eran tan familiares como su propia respiración.
A veces sentía un cosquilleo al pensar que, de su equipo de siete hombres, al que mas apegado estaba era Naruto, después de al propio Sasuke, era Sai
Naruto y Sai. El chico rebelde y de origen humilde y el chico que no sabia demostrar sus sentimientos. Los dos soldados, los dos mejores que el resto del equipo. Y claro, eran conscientes de que no había prejuicios en el escuadrón de unidades especiales.
A lo largo y ancho de la bahía, el agua azul del mar brillaba y se mecía bajo la luz del sol. Sasuke respiro profundamente llenándose de aire fresco y salado los pulmones.
-Oh, Dios- dijo Naruto al pasar a la segunda página de su carta.
-¿Qué?-pregunto Sasuke
-Shino va a casarse- contesto Naruto pasándose los dedos por el cabello rubio, aclarado por el sol-. Con Hinata Hyuga.
Hinata había sido la novia de Naruto en el instituto. Era la única mujer de la que Naruto había hablado, la única lo suficientemente especial como para mencionarla.
Sasuke intercambio una mirada con Sai.
-Hinata Hyuga, ¿eh?- dijo Sasuke.
-Eso es- asintió Naruto tratando de no expresar nada en su rostro-. Shino va a casarse con ella. El próximo julio. Quiere que sea su padrino.
Sasuke maldijo en voz baja.
-Tú ganas-dijo Sai-. Tu correo ha sido mucho más deprimente que el mío.
Sasuke sacudió la cabeza y se sintió agradecido por no tener relación con ninguna mujer. Claro, había tenido novias, pero nunca había conocido a nadie de quien no pudiera alejarse.
No era que no le gustasen las mujeres, por supuesto que le gustaban. Y las mujeres con las que salía solían ser inteligentes y divertidas, y tan dispuesta como él a no crear ataduras. Normalmente veía a su chica del momento durante los ocasionales permisos de los fines de semana y, a veces, por las noches, cuando estaba en la ciudad.
Pero nunca, jamás, le había dado a una mujer un beso de las buenas noches, o de bueno días, y después se había ido a la base y fantasear con ella del modo en que Suigetsu y Neji había fantaseado con aquellas universitarias que había conocido en una ciudad de Konoha. Ni del modo en que Shikamaru había suspirado por aquella meteoróloga que había conocido hace poco. ¿Cómo se llamaba? Temari. Shikamaru había adoptado una mirada de borrego a medio morir cada vez que oia su nombre.
La verdad es que Sasuke había sido afortunado y nunca se había enamorado. Y esperaba que la suerte lo acompañara. Vivía perfectamente sin tener que pasar por esa experiencia en particular.
Sasuke quito la tapa de la nevera con un pie y busco en el agua con hielo hasta sacar una cerveza. Entonces se quedo de piedra.
Se levanto y escudriño el horizonte atentamente.
Entonces volvió a escucharlo.
El sonido de un helicóptero a lo lejos. Entorno los ojos mirando hacia la costa de Konoha, de donde procedía el sonido.
Sai y Naruto se pusieron de pie sin decir nada y se colocaron a su lado. Sai le entrego los binoculares que llevaban guardados en uno de los armarios.
Enseguida diviso el helicóptero, que no era mas que un punto negro en el horizonte, pero que se iba haciendo mas grande a cada segundo que pasaba. Indiscutiblemente se dirigía hacia ellos.
-Chicos, ¿lleváis vuestros buscas?- pregunto Sasuke rompiendo el silencio. El se había quitado el suyo después de haber quedado empapado con el agua del mar.
-Si- dijo Sai mirando el busca que llevaba colgado a su cinturón- Pero no hay nada.
-El mío tampoco ha saltado, Sasuke-dijo Naruto.
Por los binoculares pudo ver que se trataba de uno de los helicópteros del ejército. Uno de los más veloces. Su velocidad era de doscientos setenta kilómetros por hora. Se acercaba directamente a ellos y con mucha prisa.
-¿Alguno de ustedes esta metido en un lío que yo no sepa?-pregunto Sasuke.
-No- contesto Sai
-Negativo- dijo Naruto mirando a Sasuke- ¿Y tu teniente?
Sasuke negó con la cabeza sin dejar de observar el helicóptero por los binoculares.
-Esto es extraño- dijo Sai- ¿Qué tipo de urgencia será que no pueden buscarnos por busca para que regresemos al puerto?
-Una emergencia importante- dijo Sasuke
-No creo que sea la tercer Guerra Mundial- contesto Naruto, olvidando temporalmente sus problemas con Hinata. Tuvo que levantar la voz para que lo oyeran a causa del ruido del helicóptero.- Si fuese así, no creo que malgastaran un helicóptero para tres miserables soldados.
El helicóptero dio varias vueltas y finalmente se detuvo sobre ellos. El sonido de las hélices eran ensordecedores, y la fuerza del viento hacia que el pequeño barco se zarandeara de un lado a otro. Los tres soldados se agarraron de la barandilla para no perder el equilibrio.
Entonces lanzaron una escalera desde la puerta abierta de la cabina del helicóptero. La escalera también se movía de un lado a otro por el viento, y golpeo a Naruto en el pecho.
-Teniente Sasuke Uchiha- anuncio una voz distorsionada por un altavoz- Su permiso ah terminado.
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Sakura Haruno entro en su suite y apoyo la espalda en la puerta tras cerrarla.
Eran solo las nueve en punto, pronto para los horarios de la vida diplomática. De hecho si las cosas hubieran salido de acuerdo con lo planeado aquel día, aun seguiría en la recepción para el príncipe Satoshi en la embajada de la Niebla. Pero claro esta, las cosas no habían salido según lo planeado, comenzando con el intento de asesinato en el aeropuerto.
Había recibido una llamada del presidente de Konoha, agradeciéndole oficialmente haberle salvado la vida al príncipe. Ella no esperaba aquello. Una pena. Si hubiese esperado recibir una llamada del tal persona, probablemente habría estado preparada para pedirle ayuda para averiguar las hazañas personales de aquel teniente misterioso que tanto se parecía al príncipe de la Niebla.
Ninguna de las personas con las que había hablado habia sido capaz de ayudarla a localizar las carpetas que estaba buscando. El departamento de Defensa la había mandado a la Armada. Los representantes de la Armada le había dicho que los archivos de los ANBUS estaba en la División de Operaciones Especiales. La mujer que la había atendido ahí se había mostrado tan secretista y poco servicial. Ni siquiera le había podido confirmar que Sasuke Uchiha existiera, por no hablar de que si el expediente de ese hombre estaba o no es las oficinas de Operaciones Especiales.
Frustrada, Sakura había regresado al senador Iruka con la esperanza de que este pudiera utilizar su influencia para conseguir un fax con el expediente de Uchiha. Pero el senador le había dicho que por razones de seguridad, los expedientes de los soldados de la armada nunca se enviaban por fax. Ya había sido todo un logro conseguir una foto del teniente por esa vía. Si Iruka quería ver el archivo personal de Sasuke Uchiha, tendría que hacer una petición formal por escrito. Tras recibir la petición, pasarían tres días para que pudieran censurar la información que él y la señorita Haruno no podían ver.
Tres días.
Sakura no quería conocer los secretos militares más oscuros del teniente Uchiha. Lo único que le interesaba saber era de donde provenía aquel hombre, en que parte del país se había criado. Quería saber su pasado familiar, su nivel de educación, su cociente intelectual y los resultados de las pruebas psicológicas y de personalidad realizadas por las fuerzas armadas.
Francamente, quería saber hasta que punto aquel soldado supondría un obstáculo para llevar a cabo el trabajo.
Hasta el momento, lo único que sabía era que parecía una versión más ruda y tosca de Satoshi Yamanaka, que sus hombros eran más anchos, que llevaba una ametralladora M60 como si fuera una barra de pan y que tenia una sonrisa agradable.
No tenia ni idea de cómo conseguiría engañar al público de Konoha para que pensaran que era el príncipe de la Niebla. Hasta que no conociese a ese hombre, ni siquiera podía imaginar cuanto iba a tener que trabajar para transformarlo. Seria mejor no tratar de pensar en ello.
Pero, si no pensaba en eso, acabaría pensando en la niña que había en el hospital de Saint Ana´s, una niña pequeña llamada Moegi que le había enviado una carta al príncipe hacia cinco meses, una carta que Sakura había rescatado del bote de basura de Satoshi. En la carta, Moegi, de apenas ocho años, le decía al príncipe que había oído que estaba planeando un viaje por Konoha. Le había preguntado si iba a estar en donde ella estaba, para que fuera a visitarla, puesto que ella no iba a ser capaz.
Sakura había acabado pidiendo al príncipe y recurriendo directamente al rey Inoichi para conseguir que se incluyera Saint Ana´s en la ruta oficial del viaje.
Pero todo el viaje habría de ser reestructurado y, probablemente, Saint Ana´s y la pequeña Moegi acabarían siendo olvidadas.
Sakura sonrió amargamente. No si ella podía evitarlo.
Se quito los zapatos con un suspiro.
Le dolía todo el cuerpo.
Placar a un miembro de la realeza podía ser agotador, pensaba mientras sonreía. Tras el intento de asesinato, se había sentido con un torrente de adrenalina por el cuerpo durante unas siete horas. Después de eso, se había mantenido activa a base de café solo, fuerte y caliente.
En ese momento, lo que necesitaba era una ducha caliente y dormir dos horas seguidas.
Saco el camisón y la bata de la maleta que ni había tenido tiempo de deshacer y los echo sobre la cama de camino al baño. Cerró la puerta y abrió el grifo de la ducha mientras se quitaba el traje y la blusa. Mientras se quitaba las medias, vio un agujero en una de ellas y los tiro directamente a la basura. Había llevado dos a lo largo del día. Los primeros, las que había llevado en el aeropuerto habían quedado totalmente destrozados.
Sakura se lavo rápidamente sabiendo que, cada minuto en la ducha, era un minuto menos de sueño. Y, sabiendo que el teniente Sasuke Uchiha llegaría en cualquier momento a partir de media noche, iba a necesitar todo el descanso posible.
Aun así, no dejo de cantar mientras trataba de quitarse la tensión de los hombros con el agua. Cantar en la ducha era un hábito de su niñez. Tanto entonces como en la actualidad, esos eran de los pocos minutos que tenía para relajarse y no pensar. Comprobó la acústica del aquel baño en particular con una versión del ultimo éxito de su artista preferida.
Cerró el grifo sin dejar de cantar y se seco con la toalla.
Su bata estaba colgada de la parte de atrás de la puerta, así que se acerco para ponérsela y paro de cantar a media nota.
Había dejado la bata en la habitación, sobre la cama.
No la había colgado en la puerta.
-Efectivamente. No esta sola aquí- dijo una voz masculina desde el otro lado de la puerta.
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Lamento no poderlos aun complacer con el Sasusaku, pero les prometo que en el próximo capitulo ya vendrá. Solo esperen un poco mas, esta vez no los defraudare.
Lamento no poner un feliz Naruhina pero si les soy sincera: lo odio. Se que me lincharían si pudieran pero tampoco me agrada Hinata. De todos modos esta historia no es un Naruhina, así que si quieren poner a trabajar su imaginación piensen que Naruto detuvo la boda o lo que quieran ya que yo no me centrare en eso. Ah y puse a Shino por que se me acabaron los personajes y aunque me hubiera gustado poner un Kibahina (ese si me gusta) como que Shino con Ino no quedaría, jeje.
Bueno, eso habría seguido pensando hasta ayer sobre el Naruhina, pero al ver el manga de hoy (si es k lo ven sabrán de lo que hablo) he cambiado todos mis pensamientos, creo k ahora si me gusta el Naruhina, no puedo decir k odio a Sakura pero estoy muy decepcionada de ella.
