Acabo de terminar el capítulo! Es corto cortito, solo muestro una escena, pero aun así me gusta y significa que actualizo antes, no? *O*
Sólo decir que ya tengo algunas ideillas para el fic y que son las dos de la mañana y no me tengo en pie. Llevo todo el día de fiesta! Jajaja
Aparte, gracias a Kath, tu último review fueron alas para mi imaginación ^^
Y bueno, a todos vosotros que tenéis esto en vuestra pantalla, gracias por leerme y como acabo de descubrir todo lo que muestra el mail sobre fanfiction (sí, yo era una ignorante jajaja) creo que no es demasiado pedir que la gente que me sigue y parece que les gustan mis locuras :P me dejen un review, aunque sea diciendo: Bueno, malo, sexy, grr...! ;)
III- Laccio
La mirada inquisidora de Severus Snape se desliza por los jóvenes rostros de Hermione Granger, Harry Potter y Draco Malfoy.
Tras el escritorio se encuentra sentado el profesor y en el otro lado se aprecia un gran espacio entre Hermione Granger y Harry Potter.
-Creo que empezaré por… Potter… -La mirada se dirige hacia los ojos verdes de Harry y éste siente de pronto una presión en la garganta.
Draco por su parte se encuentra como de costumbre, totalmente indiferente. En su interior siente preocupación por su amigo, que está ahí sin haber estado involucrado en todo eso, pero no puede mostrarlo. Snape lo notaría y todo acabaría mucho peor.
Por eso decide callarse y observar a Granger silenciosa y detenidamente.
Ésta parece algo más nerviosa que él, se está mordiendo el labio, pero aun así, su porte regio y su mirada desafiante parecen gritar: ¡Yo he sido la culpable pero me salvaré, para algo soy una Granger!
-¿Ha empezado usted la pelea, señor Potter?
Harry siente que un temblor recorre sus piernas.
-No… no ha sido una pelea, fue un duelo… Draco…
-¿Draco? ¿Quiere decir que la pelea la inició el señorito Malfoy?
-No, no. No es decir, Malfoy y también Granger…
Snape levanta una ceja indagadora.
-Entonces el "duelo" como usted ha dicho, fue entre ellos.
-Sí. –Harry lo dice y un segundo después rectifica, se ha dado cuenta de que acaba de tirar a Draco a los leones. –No, pero Draco…
-¿El duelo fue entre Granger y Malfoy y fue Draco quien lo inició?
-¡No! –Harry está cansado de que Snape manipule todas sus respuestas a su favor.
-¿Participó usted en el duelo, Potter? –El arrastre de las palabras vuelve a la forma de hablar del profesor.
-No, yo…
-Entonces no entiendo por qué ha venido. Fuera de mi vista ahora mismo y cinco puntos menos para Gryffindor por hacerme perder el tiempo.
Harry mira a Snape con odio y se levanta de la silla, para abandonar la sala.
Antes de cruzar la puerta mira a Draco, infundiéndole tranquilidad y tal vez algo de suerte. Justo cuando abre la puerta se cruza con Minerva McGonagall, que se dispone a entrar al despacho.
Está azorada y sofocada. En la mano lleva un pergamino dorado y brillante que parece importante.
Harry intuye que procede de Dumbledore, que a esas alturas seguramente se ha enterado de todo.
-Potter. –Saluda rápidamente, antes de entrar a la sala y acercarse al escritorio. –Profesor Snape, el profesor Dumbledore se ha enterado del… incidente causado por estos dos alumnos y envía esta misiva.
McGonagall le tiende el manuscrito a Snape, que lo lee en voz baja y rápidamente.
Una mueca de estupefacción se extiende en su rostro.
-¿Qué quiere que usemos qué?
La falta de delicadeza del profesor alarman a Draco y a Hermione, que por primera vez se miran con un sentimiento común: desconfianza.
¿Qué van a usar con ellos?
-Sí, como lo ha leído. En fin… puesto que los dos alumnos pertenecen a nuestras respectivas casas, Albus quiere que nosotros decidamos si aprobamos la decisión.
-¿No le parece un poco excesivo?
-Sí, lo es pero… no deberíamos contrariar su decisión y… bueno, puede que el problema se resuelva.
-¿Se resuelva? ¿Cómo? ¡Sólo lo empeoraría!
McGonagall suspira y mira de nuevo a los dos alumnos, que no entienden nada.
Draco resopla y alza la voz.
-Disculpen, pero no me gusta que hablen de mí como si yo no estuviera presente y puesto que este tema parece incumbirnos, deberíamos enterarnos.
Hermione asiente con la cabeza.
Ambos profesores intercambian una mirada y finalmente Snape cede.
-Está bien, daré mi consentimiento… Pero dudo que esta clase de relaciones traiga nada bueno. Hace varios siglos que Laccio no es usado y puede que no supiéramos todos sus efectos.
Laccio.
Hermione piensa la palabra. Le suena mucho, seguramente ha leído sobre ese hechizo, pero no lo recuerda.
-En todo caso, es lo que Dumbledore ha recomendado y seguramente tendrá su razón de ser.
Draco sigue sin entender nada y mira expectante. Sin necesidad de continuar rogando una explicación, McGonagall comienza a hacer un intento de ésta.
-Laccio es un hechizo… bueno, antiguo, histórico, sí, realmente histórico y… consiste en…
Las pausas de la mujer se hacen eternas. Draco la mira deseando que lo suelte de una vez mientras la mente de Hermione trabaja a toda pastilla.
Laccio. Laccio. Laccio…
-Bueno, el conjuro puede generar que dos personas mejores sus relaciones por medio de… por medio de…
-¡Una unión irrompible! –Hermione lo suelta de repente, acaba de recordarlo todo sobre el hechizo y ahora lo recita más para sí misma que para Draco, que ha esbozado una mueca extraña al oír la palabra "unión" y otra aún peor al ir acompañada de "irrompible". –Las personas quedan unidas irrevocablemente durante un tiempo determinado y no pueden separarse hasta que sus relaciones hayan mejorado.
-¿Mejorado cómo? –El rostro de Draco comienza a parecer una película, está atónito. -¿Y qué quieres decir con unidos?
-Unidos, Malfoy. ¿No entiendes lo que significa?
-Lo entendería mejor si tú supieras explicarte, Granger.
Los dos chicos comienzan a gritarse de nuevo, bajo la mirada atónita de McGonagall y Snape.
-Eres tú el que tiene el cerebro y las entendederas atrofiadas, rubito. Tal vez el tiempo que pasemos juntos te sirva de excusa para aprender algo.
-¿Aprender de ti? Entonces sí que tendría un problema muy grave, serpiente.
Hermione muestra una expresión falsamente ofendida.
-Creía que agradecerías que te haya dado escarmientos desde hace siete años.
-¿Escarmientos? Creo que comienzas a confundir términos, Granger, en este caso escarmientos con asco.
Hermione abre la boca para contraatacar y el sonido de una pluma rasgando un papel hace que salga del trance de la discusión y de nuevo mire a los profesores. Snape está firmando el papel que Dumbledore les ha enviado tan rápidamente que casi no se aprecia la pluma.
-Ojalá se callen con el hechizo. Pensándolo bien ojalá salga mal y desaparezcan. –Murmura.
McGonagall por su parte, continúa atónita con la pelea.
-Vamos Severus. Lo necesitan ya mismo.
El profesor se levanta de la silla tras firmar y comentar por todas partes la hoja y se acerca a ellos, varita en mano.
-¿Unas últimas palabras antes de sacrificar su libertad, jóvenes?
-Las posibilidades de que esto salga como Dumbledore desea… son nulas. –Comenta secamente la castaña.
-¿Por qué con Granger? –Se queja Draco resoplando al suelo.
Hermione lo mira a los ojos sarcásticamente durante unos segundos. Draco también la mira y ambos sienten una especie de energía que tira de ellos hacia el lado contrario en el que se encuentra el otro. Como si algo intentara separarlos. Como si algo intentara detener lo que va a ocurrir.
Con un simple movimiento de muñeca, Snape pronuncia la palabra "Laccio" y los cuatro presentes observan el repentino rayo de luz que cuelga de los cuerpos de ambos, uniéndolos y desapareciendo tras unos segundos.
Sus miradas se cruzan de nuevo y ninguno de los dos piensa nada malo. Simplemente que tal vez no sea tan mala idea estar enlazados.
Y como siempre podéis opinar, sugerir, comentar etc, etc… en un review, que por cierto, son gratis ;)
